El ambiente en la sala seguía cargado de tensión, pero esta vez, no era solo desconfianza lo que emanaba de los Jedi. Las palabras de Lelouch habían sembrado una mezcla de introspección y desconcierto, obligándolos a cuestionar tanto las enseñanzas tradicionales como su perspectiva de la guerra.

Yoda rompió el silencio, su tono calmado pero cargado de peso.

—Una perspectiva interesante, tienes. Pero peligroso, también. Usar ambos lados de la Fuerza, equilibrio puede traer, pero caos también.

Lelouch asintió ligeramente, reconociendo las palabras del maestro.

—Eso lo entiendo, maestro Yoda. Pero caos es lo que ya tenemos. Sidious está jugando con la galaxia como si fuera un tablero de dejarik, y mientras sigamos sus reglas, estamos condenados a perder.

Shaak Ti, siempre observadora, inclinó la cabeza hacia Nicoletta, quien había permanecido en silencio mientras Lelouch explicaba su visión. Su tono fue más suave, casi curioso.

—¿Y tú, Nicoletta? ¿Qué piensas de todo esto? Has estado a su lado, aprendiendo, observando. ¿Compartes su perspectiva?

Nicoletta, sorprendida por la pregunta, tomó un momento para responder. Sus ojos buscaron los de Lelouch antes de volver hacia Shaak Ti.

—Creo que Lelouch tiene razón. La galaxia ya está en caos. No podemos seguir confiando en las mismas viejas ideas cuando claramente no están funcionando. Si queremos una oportunidad real de detener a Sidious, tenemos que ser más astutos que él.

Plo Koon intervino, su tono grave pero reflexivo.

—Eso implica que estás dispuesta a usar medios poco convencionales. Incluso arriesgarte a la oscuridad. ¿Eso no te preocupa?

Nicoletta respiró hondo antes de responder, su tono firme.

—Lo hace. Pero prefiero arriesgarme a eso antes que quedarme de brazos cruzados mientras Sidious destruye todo lo que queda. No somos perfectos, pero estamos aquí para intentar algo diferente, algo que tal vez funcione.

Obi-Wan, quien había estado observando en silencio, habló con un tono medido.

—Esas palabras tienen peso. Pero también tienen un precio. Si juegan este juego y fallan, no solo ustedes caerán. La galaxia pagará el precio de sus errores.

Lelouch lo miró directamente, sin vacilar.

—Lo sé. Pero también sé que el precio de no hacer nada es aún mayor. Al menos nosotros estamos dispuestos a intentar detener a Sidious antes de que sea demasiado tarde.

Anakin, aún luchando con su desconfianza, apretó los puños y dio un paso adelante.

—Entonces, si realmente estás aquí para ayudarnos, ¿qué sugieres que hagamos? ¿Qué pasos debemos tomar para contrarrestar lo que Sidious está planeando?

Lelouch miró a Anakin por un momento antes de hablar con calma.

—Ya les he dado un esquema de lo que haría: dividir sus esfuerzos, proteger a los más jóvenes y asegurar que el conocimiento de los Jedi sobreviva incluso si el templo cae. Pero hay algo más que deben considerar.

Todos los Jedi se inclinaron ligeramente hacia adelante, atentos a lo que Lelouch estaba a punto de decir.

—Sidious ha construido una red de control que se extiende más allá de los clones y la República. Tiene aliados en lugares que ni siquiera sospechan. Si quieren enfrentarlo, tendrán que buscar esas conexiones. Desentrañar su red será tan importante como protegerse de la Orden 66.

Shaak Ti inclinó la cabeza, procesando sus palabras.

—¿Y cómo propones que lo hagamos?

Lelouch sonrió ligeramente, con una chispa de desafío en sus ojos.

—Usen sus propios métodos contra él. Mantengan sus aliados cercanos, pero desconfíen de todos. Si hay un patrón en sus movimientos, lo encontrarán. Pero deben actuar con rapidez. Cada segundo que pasa, Sidious está un paso más cerca de lograr su objetivo.

Yoda cerró los ojos, sumido en profunda reflexión, antes de abrirlos lentamente.

—Un camino oscuro, este es. Pero ignorarlo, no podemos.

El silencio volvió a llenar la sala mientras los Jedi consideraban las palabras de Lelouch. Cada uno de ellos sabía que las decisiones que tomaran en los próximos días serían fundamentales para el destino de la Orden Jedi y de la galaxia entera.

El ambiente en la sala cambió drásticamente cuando Yoda, con una voz grave pero llena de decisión, habló con sinceridad.

—Difícil camino, este será. Pero el plan de Lelouch, implementar debemos. Trabajar juntos, necesario es, para mejorarlo y asegurar nuestra supervivencia.

Las palabras del maestro Jedi dejaron a Lelouch, Nicoletta, y hasta cierto punto a Anakin, visiblemente sorprendidos. La idea de que los Jedi no solo consideraran su plan, sino que decidieran aplicarlo, era algo que Lelouch no había anticipado completamente.

Mace Windu, quien había permanecido en silencio tras la declaración de Yoda, dejó escapar un suspiro cansado mientras cruzaba los brazos.

—Tal vez esta sea nuestra única oportunidad real si la Orden 66 llega a activarse. No es una decisión que me agrade, pero la situación requiere medidas extremas.

Windu giró su mirada hacia Lelouch, su expresión seria y directa.

—Dime, Lelouch. ¿Estás realmente dispuesto a trabajar con nosotros, a pesar de que perteneces a la Confederación?

Lelouch sostuvo la mirada de Windu, su rostro sereno pero con una chispa de desafío en sus ojos.

—Estoy dispuesto. Pero solo con una condición: nuestras apariencias como enemigos deben mantenerse ante la galaxia. Si alguien sospecha de nuestra alianza, tanto ustedes como yo estaremos en peligro, y cualquier oportunidad de detener a Sidious se perderá.

Nicoletta, que hasta ese momento había estado observando en silencio, dio un paso adelante y preguntó con seriedad.

—Si vamos a hacer esto, ¿tienen puntos seguros lejos de la Confederación y la República? Necesitamos un lugar donde podamos operar sin interferencias.

Obi-Wan abrió la boca para responder, pero antes de que pudiera decir algo, Plo Koon lo interrumpió con su tono reflexivo pero firme.

—Tenemos aliados, sí, pero involucrarlos ahora sería un error. Hasta que no sepamos las verdaderas intenciones de todos, no podemos arriesgarnos a comprometerlos. Por ahora, debemos actuar solo con los presentes en esta reunión.

El comentario hizo que Anakin, con el ceño fruncido, mirara directamente a Lelouch.

—¿Y qué tan seguro es esto? ¿Cómo sabemos que no nos traicionarás en el momento que te convenga?

Antes de que Lelouch pudiera responder, Yoda habló con calma pero con una gravedad que hizo que todos prestaran atención.

—Seguros, no estamos. Pero opciones, no tenemos. Los objetivos de todos, encaminados están, aunque diferentes métodos tengamos para cumplirlos.

Lelouch se tomó un momento antes de hablar, su tono calmado pero directo.

—Entiendo sus preocupaciones, y no espero que confíen completamente en mí. Pero si esto sirve de algo, puedo ofrecerles una solución temporal.

Nicoletta, al notar el cambio en el tono de Lelouch, lo miró con curiosidad mientras él continuaba.

—En el espacio salvaje tengo sistemas que permanecen ocultos. Sistemas que no están bajo el control de la Confederación ni de la República. No tienen infraestructura por el momento, pero podrían servir como puntos de refugio o bases temporales si decidimos desarrollarlos.

La sala quedó en silencio mientras los Jedi procesaban esta información. Shaak Ti fue la primera en hablar, su tono reflexivo.

—Si estos sistemas son realmente seguros y están lo suficientemente lejos de la guerra, podrían ser una solución viable.

Plo Koon asintió, aunque su tono seguía siendo cauteloso.

—Es un buen comienzo, pero necesitaríamos asegurarnos de que estos sistemas sean completamente seguros antes de mover cualquier recurso o personal.

Obi-Wan, con los brazos cruzados, añadió:

—Si tenemos acceso a esos sistemas, podríamos usarlos para evacuar el conocimiento del templo y establecer un punto de resistencia en caso de que lo peor suceda.

Mace Windu, aunque aún visiblemente escéptico, suspiró nuevamente y asintió con la cabeza.

—Entonces, por ahora, trabajaremos con lo que tenemos. Pero que quede claro: esto solo funcionará si todos mantenemos nuestro enfoque. No podemos permitirnos errores.

Yoda cerró los ojos brevemente, como si reflexionara profundamente, antes de abrirlos nuevamente.

—Difícil será. Pero juntos, esperanza quizás tengamos. Separados, nada quedará.

Con esto, la sala quedó nuevamente en silencio, pero esta vez no por la tensión, sino por la comprensión de que cada decisión tomada en ese momento marcaría el destino de la galaxia. Aunque las dudas y la desconfianza aún persistían, por primera vez, había un plan.

Lelouch activó el holoproyector portátil que había llevado consigo y lo colocó sobre la mesa central. Con un gesto preciso, la proyección de un sistema estelar apareció en el aire, mostrando planetas en órbitas concéntricas y una vista detallada de uno de ellos. La estrella en el centro del sistema brillaba intensamente, mientras los datos sobre los planetas y sus características giraban lentamente alrededor del holograma.

—Este es el sistema que he seleccionado —comenzó Lelouch con calma—. Planeo establecer una colonia aquí, junto con fábricas y astilleros. Este sistema está ubicado en el espacio salvaje, lejos de las rutas principales y de cualquier influencia significativa de la Confederación o la República.

Los Jedi se inclinaron hacia adelante para observar la proyección con mayor detenimiento. Obi-Wan fue el primero en hablar, su tono reflexivo.

—Es un lugar apartado, eso es seguro. Pero necesitarás más que aislamiento para mantenerlo oculto y funcional.

Shaak Ti asintió, su tono reflexivo mientras observaba los detalles.

—Las condiciones en ese planeta son difíciles, pero no imposibles de manejar. Para una base secreta podría funcionar, pero si planeas construir astilleros y fábricas, necesitarás un flujo constante de recursos y personal.

Plo Koon, siempre analítico, añadió:

—También necesitarás asegurarte de que el sistema no llame la atención de exploradores o contrabandistas. Incluso un solo informe podría exponer tu posición.

Lelouch asintió, su expresión tranquila mientras respondía.

—Por eso he estado acumulando recursos en secreto. He manipulado la fragmentación interna de la Confederación para inclinar a varias personas a mi favor. A través de ellos, he conseguido materiales, naves, y droides que serán esenciales para la construcción de esta base.

Nicoletta, quien estaba a su lado, añadió con un tono más suave pero igual de firme.

—Lo único que nos falta es la mano de obra orgánica. Pero eso también está en proceso. Actualmente estamos reclutando personal especializado que pueda ayudar a poner todo en marcha.

El grupo de Jedi permaneció en silencio por un momento, procesando la información. Finalmente, Anakin rompió el silencio, su tono mostrando tanto curiosidad como desconfianza.

—Hablas de manipular personas como si fuera algo normal. ¿Cuántos has engañado para llegar hasta aquí?

Lelouch se encogió de hombros, su expresión permaneciendo indiferente.

—Los suficientes. A veces, la manipulación es necesaria para lograr un objetivo mayor. Si eso significa usar las debilidades de las personas para asegurar un futuro, entonces no tengo reparos en hacerlo.

La respuesta directa de Lelouch provocó una mezcla de reacciones en la sala. Obi-Wan lo miró con una expresión de desaprobación moderada, mientras que Mace Windu simplemente cruzó los brazos, claramente insatisfecho pero sin discutir. Yoda, por otro lado, inclinó ligeramente la cabeza, reflexionando profundamente.

—Un camino peligroso, eliges. Pero, quizás, necesario en estos tiempos.

Shaak Ti, con un tono más neutral, intervino.

—Si tu manipulación puede llevarnos a este resultado, entonces no soy quién para juzgar. Pero debes entender que este tipo de métodos pueden volverse en tu contra si no tienes cuidado.

Plo Koon asintió en silencio, mientras que Anakin, visiblemente frustrado, se cruzó de brazos.

—Eso no lo hace correcto.

Lelouch giró su mirada hacia Anakin, su tono permaneciendo calmado pero con un filo subyacente.

—No digo que lo sea. Solo digo que es efectivo. En una guerra como esta, la moralidad es un lujo que no todos pueden permitirse.

El comentario de Lelouch dejó la sala nuevamente en silencio, mientras cada uno de los presentes reflexionaba sobre la delgada línea entre la necesidad y la ética en tiempos de guerra. Aunque no todos estaban de acuerdo con su enfoque, era evidente que su pragmatismo estaba comenzando a resonar en algunos de los Jedi.

Nicoletta, quien había estado observando el holograma del sistema propuesto con una mirada crítica, tomó la palabra con un tono firme pero reflexivo.

—Si este sistema va a ser nuestra base, necesitaremos establecer métodos para asegurar tanto su secreto como la logística necesaria para coordinar las entregas desde su templo. No podemos permitir que nada lo comprometa, especialmente si va a albergar conocimiento y recursos críticos para la Orden Jedi.

Los Jedi asintieron lentamente, reconociendo la importancia de lo que Nicoletta estaba diciendo. Fue Plo Koon quien habló primero, su tono analítico pero cargado de determinación.

—Polis Massa es el lugar perfecto para servir como punto de intercambio inicial. Es discreto, está apartado, y sus instalaciones pueden manejar el tráfico necesario sin atraer demasiada atención. Pero...

Hizo una pausa, mirando a Lelouch y luego al resto de los presentes.

—Un Jedi de confianza deberá supervisar cada entrega y movimiento. Necesitamos asegurarnos de que las operaciones se mantengan seguras y que nadie comprometa esta alianza.

Lelouch cruzó los brazos, observando a Plo Koon con una leve inclinación de cabeza. Su tono, aunque calculador, reflejaba cierta disposición a cooperar.

—No tengo problemas con eso. Un Jedi puede supervisar todo, siempre y cuando se mantenga la máxima discreción. Cada nave que opere debe ser lo más invisible posible para los sensores y registros galácticos. Cualquier error podría ponerlo todo en peligro.

Nicoletta asintió y agregó, con una voz clara y precisa:

—Además, las rutas de navegación deben ser únicas y cambiadas constantemente. No podemos permitir que ninguna nave utilice las mismas coordenadas o rutas dos veces consecutivas.

Mace Windu, con los brazos cruzados y una expresión de cansancio, intervino.

—Es un plan arriesgado, pero si funciona, podría ser nuestra mejor oportunidad de mantener el templo y a los jóvenes seguros.

Yoda, apoyado en su bastón, levantó la mirada hacia todos los presentes antes de hablar, su tono cargado de una gravedad que dejó clara la importancia de la situación.

—Un acuerdo hemos alcanzado. Pero claro, todos deben ser en algo: los términos de esta reunión, nunca hacerse públicos deben.

Obi-Wan asintió lentamente, su tono calmado pero firme.

—Estoy de acuerdo. Si alguien fuera de este grupo descubre lo que hemos discutido, pondrá en peligro todo lo que estamos tratando de proteger.

Shaak Ti añadió, su mirada fija en Lelouch y Nicoletta.

—Este acuerdo debe ser conocido únicamente por quienes estamos aquí. Cualquier otro no hará más que complicar nuestra situación y aumentar los riesgos.

Lelouch asintió, su tono calculador pero con un dejo de sinceridad.

—Eso es algo en lo que ambos bandos estamos de acuerdo. Nadie más debe saberlo. Para la galaxia, seguiremos siendo enemigos. Solo nosotros entenderemos lo que realmente está en juego.

Los Jedi intercambiaron miradas, cada uno asimilando la magnitud de lo que acababan de acordar. La alianza que acababan de formar era inusual, precaria, pero también necesaria. Todos sabían que el destino de la guerra y de la Orden Jedi dependía de mantener en secreto los términos de esta reunión.

Yoda, cerrando los ojos brevemente antes de abrirlos nuevamente, concluyó con un tono solemne.

—Unidos, quizás esperanza tengamos. Separados, el caos y la destrucción solo vendrán. Que este pacto, el primer paso sea, hacia un futuro mejor.

Con eso, ambas partes sellaron su alianza de manera informal pero con un entendimiento profundo. Aunque sus caminos seguirían siendo distintos, ahora tenían un objetivo común: sobrevivir a la sombra de Sidious y asegurar que la luz de la galaxia no fuera extinguida.

ElEclipsedespegó suavemente de Polis Massa, dejando atrás el árido paisaje del sistema. En la cabina, Lelouch y Nicoletta permanecieron en silencio durante los primeros momentos del ascenso, procesando lo que acababan de vivir. La reunión con los Jedi había sido más que un simple acuerdo; era un paso delicado hacia un futuro incierto.

Nicoletta, sentada en el asiento del copiloto, rompió finalmente el silencio, su voz cargada de una mezcla de curiosidad y preocupación.

—Lelouch... ¿cómo crees que esto afectará nuestros planes? Ahora que hemos hecho esta alianza con los Jedi, ¿qué significa para lo que hemos estado construyendo?

Lelouch, sentado junto a ella, mantuvo la mirada fija en los controles, ajustando la trayectoria de la nave mientras su mente trabajaba rápidamente para formular una respuesta. Después de un momento, se recostó en su asiento y exhaló profundamente.

—Sinceramente, no lo sé, Nicoletta. Esto no estaba en mis cálculos originales. Pero si algo he aprendido, es que la flexibilidad es tan importante como la estrategia.

Nicoletta lo miró, esperando que continuara, mientras él giraba ligeramente la cabeza para encontrarse con su mirada.

—Lo que sí sé es que, independientemente de lo que pase con esta alianza, nuestra prioridad sigue siendo la misma: asegurar que tengamos el control de la Confederación cuando llegue el momento.

Nicoletta asintió lentamente, aunque su preocupación no desapareció del todo.

—¿Y qué hay de la red droide? ¿Crees que podremos activarla cuando sea necesario?

Lelouch esbozó una ligera sonrisa, aunque había un destello de frialdad en sus ojos.

—El código maestro que implementamos en la red droide está diseñado para eso. Cuando llegue el momento, cada ejército, flota y fábrica automatizada de la Confederación estará bajo mi mando. Todo lo que Sidious ha construido será nuestro.

Nicoletta dejó escapar un suspiro, aunque esta vez parecía más aliviada.

—Eso nos da una ventaja considerable. Pero aún necesitamos algo más, ¿verdad?

Lelouch asintió, volviendo su atención a los controles de la nave.

—Aliados políticos. Una vez que caigan los principales títeres de Sidious en la Confederación, necesitamos a personas de confianza que ocupen esos lugares. Si logramos colocar a nuestros propios aliados en posiciones de poder, podremos asegurar que el control no solo sea militar, sino también político.

Nicoletta lo observó con atención, procesando sus palabras.

—Entonces, nuestros próximos pasos son claros. Asegurar esos aliados mientras continuamos fortaleciendo nuestras posiciones.

Lelouch giró ligeramente hacia ella, con una mirada que reflejaba tanto determinación como confianza en su aprendiz.

—Exacto. Todo lo que hemos planeado hasta ahora depende de que cada pieza esté en su lugar. La alianza con los Jedi es solo una herramienta más para lograr nuestro objetivo.

Nicoletta esbozó una leve sonrisa y asintió.

—Bueno, si alguien puede hacer que todas las piezas encajen, eres tú, Lelouch.

Él respondió con una ligera inclinación de cabeza, aunque su mirada se desvió hacia las estrellas frente a ellos. Sabía que el camino por delante sería difícil y que cualquier error podría desmoronar todo lo que habían construido. Sin embargo, también sabía que, con Nicoletta a su lado y su determinación inquebrantable, tenían una oportunidad real de cambiar el curso de la galaxia.

Mientras elEclipseatravesaba el hiperespacio, Nicoletta se giró hacia Lelouch, su mirada reflejando tanto curiosidad como la inquietud de quien sabe que cada decisión debe ser calculada con precisión.

—¿Ya tienes a alguien en mente para ocupar esos lugares políticos que mencionaste? —preguntó con calma, aunque su tono dejaba entrever su interés genuino en los próximos pasos de Lelouch.

Lelouch, quien mantenía una mano en los controles mientras observaba la proyección de las estrellas que pasaban, esbozó una leve sonrisa antes de responder.

—Sí, ya los tengo. Las mismas personas que hemos estado visitando durante este "descanso" que nos impuso Dooku.

Nicoletta alzó una ceja, intrigada.

—¿Mina Bonteri y los demás?

Lelouch asintió, su mirada volviéndose seria mientras continuaba.

—Mina Bonteri, Bec Lawise, Ronderu Kappila, Tikkes, Passel Argente y Po Nudo. Cada uno tiene un lugar clave en la Confederación y una debilidad que puedo utilizar.

Nicoletta se recargó en su asiento, cruzando los brazos mientras reflexionaba sobre los nombres.

—¿Y por qué ellos? ¿Qué los hace tan importantes?

Lelouch giró la cabeza hacia ella, sus ojos brillando con un destello de calculadora determinación.

—Mina Bonteri es la clave para ganar apoyo popular. Su visión pacifista y su conexión con el Senado Separatista la convierten en una figura influyente. Bec Lawise, por otro lado, es pragmático y entiende la necesidad de mantener la unidad política en medio de la guerra. Ronderu Kappila tiene una habilidad estratégica impresionante en el manejo de conflictos internos, lo que la hace esencial para mantener el orden.

Lelouch hizo una breve pausa antes de continuar.

—Tikkes, Passel Argente y Po Nudo son importantes porque controlan sectores económicos y de suministros vitales para la Confederación. Si puedo asegurar su lealtad, tendremos acceso a recursos que nadie más podrá igualar.

Nicoletta lo miró, claramente impresionada por el nivel de detalle en su plan, pero también preocupada.

—¿Y cómo planeas mantenerlos bajo tu control? Sabes que no son inmunes a las amenazas externas, especialmente si Sidious o Dooku sospechan de ellos.

Lelouch asintió, su tono volviéndose más sombrío.

—Por eso ya he tomado precauciones. Cada uno de ellos está bajo estricta vigilancia y protección. Incluso he enviado agentes para garantizar que no se tomen decisiones sin mi conocimiento.

Nicoletta, intrigada, se inclinó ligeramente hacia él.

—¿Incluso Mina Bonteri?

Lelouch la miró con seriedad, una chispa de ira contenida en su voz.

—Especialmente Mina Bonteri. Hace poco, alguien intentó asesinarla. El atentado fue cuidadosamente planeado para parecer un accidente, pero las pistas que encontré me llevaron a una conclusión preocupante: Dooku probablemente dio la orden.

Nicoletta frunció el ceño, sorprendida por la revelación.

—¿Dooku? Pero, ¿por qué querría deshacerse de ella?

Lelouch volvió su mirada al frente, su tono se tornó frío y calculador.

—Porque Mina representa algo que Dooku no puede controlar: una influencia genuina en el pueblo. Él sabe que, si ella comienza a cuestionar públicamente sus decisiones o las de Sidious, podría desestabilizar la Confederación desde adentro.

Nicoletta asintió lentamente, comprendiendo la gravedad de la situación.

—Entonces, ¿cómo planeas mantenerla a salvo?

Lelouch respondió con determinación.

—Ya he reforzado su seguridad con personal leal a mí, y he colocado agentes encubiertos en su círculo más cercano. Además, me aseguro de que cada movimiento que haga esté monitoreado. No puedo permitir que nada le pase, no solo porque la necesito, sino porque ella representa una esperanza real para un futuro diferente.

Nicoletta lo observó por un momento, y luego asintió con una leve sonrisa.

—No puedo creer que siempre tengas todo tan bien calculado, Lelouch. Pero, ¿y si Dooku descubre lo que estás haciendo?

Lelouch esbozó una sonrisa fría.

—Entonces estaré listo para actuar. Siempre tengo un plan de contingencia.

Nicoletta rió ligeramente, aunque sabía que Lelouch hablaba en serio. El futuro que estaban construyendo era incierto, pero con Lelouch al mando, sabía que sus posibilidades de éxito eran mayores de lo que cualquier otro podría imaginar.

Cuando elEclipsesalió del hiperespacio y se acercó a la posición de la flota personal de Lelouch, ambos jóvenes se sorprendieron al ver que los indicadores holográficos mostraban un mensaje inesperado. La transmisión proveniente de su nave insignia, elVenganza del Exilio, fue recibida con un tono claro y formal.

—Comandante Lelouch, Teniente Nicoletta, tengo el placer de informarles que Ryloth ha sido asegurado con éxito. Las fuerzas separatistas han tomado el control del planeta con bajas mínimas, y la resistencia de la República ha sido completamente neutralizada.

Era la voz de T-01, el droide táctico que se había convertido en una extensión de los planes de Lelouch y Nicoletta. Ambos se miraron con sorpresa antes de que Nicoletta, con una sonrisa incrédula, preguntara.

—¿Tomó todo el planeta mientras estábamos fuera?

Lelouch dejó escapar una risa breve, algo poco común en él, antes de responder con un tono que mezclaba orgullo y fascinación.

—Parece que nuestro querido T-01 ha estado prestando atención a nuestras lecciones.

Cuando elEclipseatracó en el hangar delVenganza del Exilio, Lelouch y Nicoletta descendieron rápidamente de la nave, dirigiéndose hacia el puente. Al entrar, fueron recibidos por T-01, quien estaba proyectando un mapa táctico holográfico de Ryloth con las posiciones ocupadas y los puntos estratégicos asegurados. Su figura metálica se giró hacia ellos con una inclinación respetuosa.

—Bienvenidos de vuelta, comandante Lelouch y teniente Nicoletta. Me aseguré de seguir sus instrucciones previas y utilicé estrategias que considero que hubieran aprobado. El control total de Ryloth se logró en un tiempo récord, con bajas mínimas en nuestras fuerzas.

Nicoletta cruzó los brazos, mirando el mapa con asombro.

—Esto es... increíble. ¿Cómo lograste neutralizar la resistencia con tan pocas bajas?

T-01 levantó una de sus extremidades metálicas, señalando los puntos en el holograma.

—Utilicé maniobras de distracción para dividir sus fuerzas principales, mientras un contingente más pequeño tomaba los puntos estratégicos clave. Además, implementé tácticas psicológicas basadas en los patrones de los clones y civiles registrados en los informes. Los soldados enemigos se desmoralizaron rápidamente, lo que facilitó su derrota.

Lelouch, con los brazos cruzados y una leve sonrisa en el rostro, asintió con aprobación.

—Parece que realmente has aprendido bien, T-01.

El droide inclinó la cabeza ligeramente, como si estuviera aceptando un cumplido.

—Mis sistemas están diseñados para adaptarse y mejorar continuamente, comandante. Considero que he tenido excelentes instructores.

Nicoletta dejó escapar una risa breve, aún impresionada por la eficacia del droide.

—Tal vez deberíamos dejarte a cargo de más operaciones en el futuro.

Lelouch asintió, pero su tono se volvió más serio mientras volvía su atención al mapa táctico.

—Asegúrate de que el control de Ryloth se mantenga. Refuerza los puntos clave y organiza una red de vigilancia para garantizar que la República no pueda contraatacar fácilmente.

T-01 inclinó la cabeza en señal de comprensión.

—Entendido, comandante. Haré las disposiciones necesarias de inmediato.

Mientras el droide comenzaba a ejecutar las órdenes, Nicoletta se giró hacia Lelouch, aún impresionada.

—No puedo creer que T-01 haya hecho esto tan bien. Si sigue aprendiendo a este ritmo, podría ser más eficiente que cualquier general de la Confederación.

Lelouch sonrió ligeramente, pero su mirada reflejaba tanto orgullo como precaución.

—Es exactamente por eso que lo modifique para ser completamente leal a nosotros. T-01 no solo es una herramienta; es una extensión de nuestras mentes. Pero nunca olvidemos que incluso las herramientas más eficaces pueden volverse en contra de sus creadores si no somos cuidadosos.

Nicoletta asintió, comprendiendo la advertencia implícita. Mientras observaban cómo el droide continuaba organizando la ocupación de Ryloth, ambos sabían que este era solo otro paso en su camino hacia el control total de la Confederación, y con ello, del destino de la galaxia.