Reunión de Negocios
Nick caminaba perdido en sus pensamientos a través de los pasillos y galerías del gran centro comercial ubicado en la base de la Torre de Batalla de Ciudad LaRousse tratando de distraerse un poco sin mucho éxito. Ya que mientras contemplaba las vitrinas de las distintas tiendas, se preguntaba en donde estarían los demás en ese momento. Normalmente los habría acompañado sin dudar, pero…
—No puedo… aún es demasiado pronto…
Aquel embrollo con Claudia y Arthur le tenía desgastado. No sólo por ellos dos, sino que consigo mismo también. A él no le gustaba sentirse enojado o molesto con otras personas. No era su estilo. Pero tras lo ocurrido con Claudia en el Instituto Metereológico, no podía evitar sentirse traicionado y sin ganas de verlos.
—Ojalá no se les haya ocurrido pasar por aquí, que no quiero ni imaginarme lo que haría si me viesen…
Nick continuó caminando hasta que una tienda en particular llamó su atención y le hizo detenerse.
Era una tienda de música. En las vitrinas podía verse todo tipo de instrumentos musicales incluyendo guitarras eléctricas, bajos, una batería y un teclado electrónico.
Para su viaje a Hoenn había traído su guitarra acústica, aunque lamentablemente el último tiempo no había tenido muchas oportunidades de poder tocarla. Pero ver las guitarras eléctricas le hizo recordar la suya que había dejado atrás en Pueblo Primavera y su hogar…
—Mamá… Papá… El Profesor Elm… ¿Cómo estarán todos allá?
Quien sabe cuánto tiempo pasaría hasta poder regresar a Johto, por lo que tendría que considerar tratar de conseguir una guitarra nueva si deseaba seguir tocando. La mesada semanal que le daban las autoridades no era mucha, pero quizás si ahorraba lo suficiente eventualmente le alcanzaría para una…
El entrenador se acercó para observar mejor los precios y lo que vio le hizo soltar una mueca.
—Están demasiados caros, incluso los de las marcas más baratas…
Nick suspiró decepcionado. Por lo visto tendría que ahorrar por mucho tiempo antes de poder conseguirse un nuevo instrumento. A lo mejor en alguna otra parte había una tienda con productos de segunda mano por ahí o alguien dispuesto a vender una…
Estaba a punto de irse cuando se dio cuenta que a su lado se había detenido alguien más observar las vitrinas. Era un hombre joven alto y rubio de unos veinte años. Tenía el cabello largo, llevaba gafas de sol en el rostro, una camiseta manga corta negra con el logo de una banda de rock, jeans azules, zapatillas deportivas y se veía relajado con las manos en los bolsillos.
—Están caros los precios ¿Eh? —comentó el hombre rubio leyéndole la mente mientras le dirigía la mirada tras sus gafas— Lo más probable es que sea porque ya no hay más comercio con el exterior.
—Seguramente tienes razón—le respondió Nick— Por como hablas supongo que eres de Kalos ¿No? Yo soy de Johto, por lo que entiendo lo desagradable que debe ser quedarte varado lejos de casa.
—Por supuesto. Pero al menos Ciudad LaRousse es un lugar decente comparada con la mierda que deben de estar viviendo los otros afuera afuera. Vi mucha de esa los primeros días, por lo que hay que agradecer lo que se tiene.
—Te entiendo viejo… Si tan sólo supieras lo que me tocó pasar para poder llegar hasta LaRousse… Este lugar es un jodido paraíso en comparación.
—¿Qué instrumento tocas? —le preguntó el otro hombre.
—Guitarra, bajo y conozco algo de teclado.
—¿Conque teclado? Probablemente le caerías bien a mi hermanita. Yo toco principalmente la guitarra y algo de bajo.
Ahora que se sentía más cómodo con la otra persona, por algún motivo había algo en él que se le hacía extremadamente familiar… ¿Lo habría visto antes acaso?
Nick le extendió una mano.
—Soy Nicholas, pero todo el mundo me dice Nick.
—Un gusto en conocerte, Nick—le contestó estrechándosela con gusto—. Yo soy Marcus.
¿Marcus dijo?
—Un momento…—comenzó a decir Nick sorprendido de darse cuenta de quien era— ¿No eres Marcus de Eisenberg? ¿El que le ganó a Arthur en la Conferencia Colosalia?
—Oh, así que me reconociste ¿Tú eras uno de los amigos de Arthur? ¿No? Recuerdo que lo acompañaban alguien como tú y un chico de gorra blanca. Se me hacía familiar tu rostro de algún sitio.
Nick asintió afirmativamente.
—Y tú con esa ropa y esas gafas me demoré en darme cuenta. Nunca habría pensado que eras guitarrista también.
—¿Acostumbrado a verme con ropa de marca o con armadura? ¿Eh? Quizás sea de la nobleza de Kalos, pero aquello no significa que no pueda tener gusto por cosas simples. No como mi hermanita que también le gusta la música, pero suele preferir los instrumentos más clásicos.
Marcus pareció percibir algo y miró hacia un costado.
—Hablando de hermanas, aquí viene ella.
Desde otro lugar del centro comercial apareció una chica bella de unos dieciocho años de cabello verde claro y largo y de ojos azules como los de su hermano que Nick recordaba vagamente de la Conferencia Colosalia junto a Marcus.
Pero a diferencia de su hermano ahora mismo, ella vestía de una manera completamente distinta. En un lugar de traer algo casual, llevaba una blusa lustrosa de seda y de mangas largas color fucsia sin escote y de cuello alto. Además de una larga falda de color púrpura que le llegaba más allá de las pantorrillas y unos zapatos negros con tacones. Consigo llevaba también una cartera negra de buena marca y una bolsa que debía tener compras suyas en el centro comercial.
La ropa no se le vía mal, admitió Nick. Pero no podía dejar de llamarle la atención aquella elección de ropa considerablemente conservadora y hasta un tanto anticuada. La que le recordaba más bien a algo que su abuela elegiría llevar en lugar de una chica de edad cercana a la suya. Pero ciertamente le daban a Erika un aire formal que su hermano carecía en este momento.
—¿Con quién hablas, hermano? —preguntó ella poniéndose a su lado.
—Este es Nick, uno de los amigos de Arthur que lo acompañaban en la Conferencia Colosalia. Nick, te presento a mi hermana Erika.
—¡Oh, es cierto! ¡Recuerdo haberte visto en la Conferencia! Pero al parecer nunca tuvimos la oportunidad de presentarnos apropiadamente. Enchanté de te connaître, Nick.
Entonces ella procedió a hacer esa reverencia que utilizaban las damas en el pasado, la que involucraba estirar la falda y agacharse ligeramente cruzando una pierna hacia atrás. Algo que hasta ahora tan solo había visto en películas ambientadas en épocas pasadas de hace más de un siglo… ¡Esta chica parecía salida de otra época!
—El placer es mío también…—respondió sintiéndose algo incrédulo.
—¿Pudiste encontrar lo que buscabas? —le preguntó Marcus.
Ella asintió.
—Afortunadamente logré encontrar cerdas de repuesto para el arco de mi viola.
—Oh ¿Así que tocas viola? —preguntó Nick intrigado, recordando lo que Marcus le había dicho acerca de su preferencia por los instrumentos clásicos.
—Exacto. Afortunadamente se me ocurrió llevarla conmigo para mi viaje a Hoenn desde Kalos para ir a ver a mi hermano participar en la Conferencia. También toco el piano, aunque desafortunadamente no es usual que uno quiera llevarse consigo un piano de cola entero de viaje también…
—¿Ustedes tienen un piano de cola en casa?
—En la finca familiar hay muchas cosas, incluyendo un gran piano de cola que ha pasado por varias generaciones en la familia. Fue en ese piano en donde nuestra madre me enseñó a tocarlo. Pero me imagino que tú eres más bien como mi hermano y prefieres los instrumentos de banda modernos—afirmó ella examinando la ropa de Nick que no era demasiada distinta a la de su hermano.
—Ciertamente soy más de guitarra, bajo y música de banda. Pero puedo tocar algo de teclado que al final es más o menos lo mismo. Además, en Johto que es de donde yo vengo tengo un amigo que sabía tocar el violín. Quizás no sepa tocar el violín o la viola, pero aquello no significa que no me guste. Ya que al final la música es música y es importante recordar que al final la música clásica es la base de los géneros más modernos.
—Oh, es bueno saber qué piensas así—contestó ella asintiendo complacida.
—Me imagino que si nos vamos a quedar un largo tiempo en Hoenn, eventualmente tendrás pensado conseguirte un piano—añadió Marcus—. Aunque buena suerte con encontrar un piano de cola que esté a precio asequible.
—Lamentablemente tienes razón, hermano. Tendré que considerar conseguirme algo más compacto o un buen teclado en el peor de los casos… —respondió ella pensativa— Lamentablemente en nuestro sitio hay menos espacio del que me gustaría…
Aquel comentario hizo que Nick se preguntara algo.
—¿Ustedes dos están en algún centro de refugiados?
—Afortunadamente hemos podido conseguir mejores alojamientos para nosotros dos. Es una de las ventajas de llevarse bien con las autoridades…—respondió Marcus vagamente guiñándole un ojo a su hermana.
—¿Y cómo ha sido eso? Que a mí me he tocado vivir en una lata de Wishiwashi…—dijo Nick recordando el minúsculo departamento para una sola persona que le habían asignado.
—Es una larga historia que posiblemente amerita ser contada en otro momento. Pero digamos que es un derecho que nos hemos ganado con nuestro esfuerzo y conocimientos en ciertos asuntos—contestó Erika.
¿Ciertos asuntos? Arthur le había dicho a Brendan y a él que Marcus podía utilizar el aura durante la Conferencia… Y hablando de Arthur… Quizás ahora mismo tenía sentimientos encontrados con respecto a él, pero independiendo de lo que sentía, aquello no cambiaba el hecho de que se había comprometido en ayudar con el plan de Claudia y Andrés de todas maneras.
—¿Ustedes son amigos de Arthur? ¿No? Quizás si pueda haber una ocasión en la que puedan contarnos su historia… Verán… Tenemos planeada una sorpresa para él ahora que ha salido del hospital…
—¿Oh? —dijo Marcus intrigado— Cuéntanos más…
Sentados alrededor de una mesa en la sala de reuniones de un lujoso hotel ubicado en el centro de Ciudad LaRousse, se encontraban cuatro figuras bien vestidas esperando el inicio de esta. Todas ellas se conocían de antemano, algunas incluso desde hace varios años.
—Damas y caballeros representantes de las cuatro mayores corporaciones presentes en Ciudad LaRousse, bienvenidos. Es un placer tenerlos presentes esta tarde—comenzó diciendo Steven Stone representando a la Corporación Devon.
—A pesar de que su padre insistió en la necesidad de realizar esta reunión, aun no tengo claro el propósito de esta. Por lo que sí es tan amable, Steven, me imagino que al resto de los presentes nos gustarían saber el motivo por el cual estamos aquí—solicitó Lara Bailey, directora de la sucursal de Silph Co. en Hoenn con desconfianza.
Steven podía entender el escepticismo de la mujer pelirroja, lentes y de ojos verdes de no más de treinta años. A pesar de que ambas compañías ofrecían diversos productos y servicios, Devon y Silph hasta el desastre de los limitadores eran los mayores competidores en productos orientados para entrenadores pokémon. Lo que hacía que existiese un importante sentimiento de rivalidad hacia la empresa originaria de Ciudad Azafrán en Kanto.
—No se preocupe, señorita Bailey. Que el motivo que nos convoca es uno de gran importancia. Mi padre los ha convocado el día de hoy porque las Fuerzas de Defensa han solicitado el apoyo del sector civil para ayudar a mejorar las defensas Ciudad LaRousse contra un posible ataque de la facción que provocó el incidente de los limitadores pokémon tres meses atrás.
Los demás presentes se miraron entre ellos sorprendidos.
—¿Acaso Devon tiene información que nosotros no manejamos? —preguntó Emmanuel Grant, un hombre de ojos color miel y pelo canoso corto de unos sesenta años que era director ejecutivo de LGR.
LaRousse General Resources no tenía el tamaño o la influencia de Devon o Silph. Pero era la compañía más grande nativa de Ciudad LaRousse. Originalmente nacida como una compañía naviera que actualmente controla la mayor parte del puerto de la ciudad, LGR se destacaba principalmente por ser el principal productor de los robots que podían verse por sus calles. Incluyendo los Block Bots tan comunes de ver en esta.
—Por lo que dicen mis fuentes, te has estado reuniendo últimamente con los Altos Mandos de las Fuerzas de Defensa y con el alcalde Lund en reuniones secretas ¿Acaso tenían que ver con lo que nos estás diciendo? —preguntó una mujer de mediana edad de cabello rubio platino y ojos azules.
Ella era Eloise Riley, presidenta del directorio del Grupo Génesis. Un gran conglomerado destacado sobre todo por su división farmacéutica y de investigación biomédica hasta el punto de que incluso se corrían rumores que las Fuerzas de Defensa tenía contratos secretos con ellos.
—Aquellas preguntas tienen respuestas sencillas—procedió a responderles a Emmanuel y a Eloise—. Recuerden que mi ausencia se debió a que durante el comienzo del incidente me encontraba en una de mis expediciones por la región. En donde en mi camino hacia Ciudad LaRousse fui testigo de diversos eventos que me permitieron aprender acerca del verdadero enemigo detrás de lo ocurrido en aquel fatídico día. Incluyendo su intención de declararle la guerra a la humanidad buscando acabar con ella.
»Debido a esto, estoy convencido de que Ciudad LaRousse se verá atacada tarde o temprano por este enemigo. Por lo que mi intención con aquellas reuniones era convencer a las Fuerzas de Defensa de la importancia de aquel peligro. Algo que afortunadamente logré conseguir.
Tras un momento dedicado a digerir esta información, Emmanuel tomó la palabra.
—¿Quién es este enemigo? ¿En dónde encajamos en todo esto?
—Nuestro enemigo es un grupo de pokémon legendarios al cual pertenecen al menos Ho-Oh proveniente de Johto y Uxie proveniente de Sinnoh—prosiguió Steven—. Desconozco si hay más de aquellos pokémon que pertenezcan a este grupo, pero lo que está claro es que este de alguna forma Ho-Oh provocó el incidente en donde los Pokémon a escala mundial perdieron los limitadores que restringían la potencia de sus poderes. Lo que hizo que se volvieran más fuertes y agresivos. Además, dicho grupo han adquirido la capacidad de modificar genéticamente a pokémon salvajes y producirlos en serie como armas biológicas.
Aquella información preocupó a los demás presentes exceptuando a Eloise que pareció más bien provocar curiosidad e interés en ella.
—Sobre el rol de ustedes aquí—continuó Steven—. Está relacionado al hecho de que las Fuerzas de Defensa han solicitado la colaboración del sector civil para ayudar a mejorar las defensas de Ciudad LaRousse ante un posible ataque de las armas biológicas enemigas dentro del corto al mediano plazo.
En respuesta a esto Lara soltó un bufido.
—Me sorprende que Devon esté dispuesta a colaborar de manera conjunta con nosotros en lugar de intentar quedarse con toda la gloria y los beneficios económicos implícitos de estos posibles tratos—dijo la representante de Silph.
—Y esto se debe justamente a que he estado allá afuera y he visto la situación con mis propios ojos—respondió el heredero de Devon—. Me he dado cuenta de que esto no es algo que las Fuerzas de Defensa y la Corporación Devon puedan hacer por su cuenta. No, esto es algo que va mucho más allá del mero beneficio económico. Existe la posibilidad de que Ciudad LaRousse sea el último bastión organizado de la humanidad en Hoenn, si no es que del mundo entero.
»Por lo que, si queremos asegurar nuestra supervivencia como especie, debemos comenzar a trabajar juntos e impedir que pequeñeces cortoplacistas nos mantengan divididos.
Tras otra pausa Emmanuel tomó la palabra otra vez.
—¿Supongo que tú sabes que es lo que las Fuerzas de Defensa necesitan de nosotros?
Steven asintió, y tomando una serie de carpetas que tenía consigo procedió a entregárselas a los demás empresarios.
—En estos documentos están los requerimientos de las Fuerzas de Defensa. Con respecto al área de producción de armas y municiones, nuestra división de producción de armamentos, vehículos de combate y piezas de artillería en Devon debería de ser capaces de ayudar a satisfacer la demanda.
Devon como todas las empresas representadas en esta sala eran grandes corporaciones con múltiples divisiones. La cual específicamente había comenzado su trayecto como una compañía minera y siderúrgica antes de expandirse a otras áreas tales como la producción de vehículos, armas o suministros para entrenadores pokémon.
—Además, tras hablar con algunos expertos de antemano, Devon se ha ofrecido para desarrollar una tecnología que idealmente en poco tiempo nos permitirá defendernos de los poderes de los pokémon del tipo psíquico utilizados por el enemigo. Los cuales fueron un obstáculo importante durante mi viaje a Ciudad LaRousse.
Lara examinó la lista de requerimientos cuando de pronto se acordó de algo deseaba tratar con Steven.
—Corren los rumores de que convenientemente gracias a la expedición en la cual te encontrabas, Devon obtuvo la posesión de un artefacto que le descubrir los secretos de la construcción de Baltoy… ¿Hay algún avance con respecto a ese tema?
Steven sabía que tarde o temprano aquella información se terminaría esparciendo, pero no pensaba que aquello sería tan pronto.
—Recién ayer descubrimos todos los materiales necesitados para la fabricación de estos. Después de confirmar que tenemos acceso a estos, a partir de hoy hemos comenzado la producción limitada de estos ya que tan sólo disponemos de una única forja y desconocemos por ahora como construir más. En donde estamos estudiando la manera más rápida y efectiva de entrenarlos y evolucionarlos a Claydol.
—Ya veo…—respondió Laura pensativa y preocupada de que Silph se estuviese quedando atrás de Devon hasta que se le ocurrió algo— Si Devon ya es capaz de producir Baltoy en serie, aunque sea en pocas cantidades, quizás podríamos ayudar a las Fuerzas de Defensa complementando con nuestros Porygon. Como sucursal de Silph Co. en Hoenn, tenemos acceso al código fuente y a los materiales de construcción de uno de nuestros productos estrella…
¡Por supuesto! ¡Porygon! ¡El primer pokémon artificial moderno había sido desarrollado por Silph! Steven había oído rumores que al menos un modelo nuevo de Porygon estaba siendo desarrollado para reemplazar al original que tiene ya más de diez años de haber entrado al mercado. Pero incluso si tenían acceso sólo al primero, podría suponer una gran ayuda para las Fuerzas de Defensa y marcar la diferencia en ausencia de mayores cantidades de Baltoy y Claydol.
—¿Tienen la capacidad de comenzar a producir unidades Porygon en LaRousse de manera inmediata? —preguntó Steven
—Por supuesto—respondió Laura—. Tendría que preguntar primero antes de saber cuántas unidades podríamos producir mensualmente, pero la producción en serie es algo que podemos comenzar hoy mismo. Aunque mirando el resto de estos documentos, por lo visto durante tus reuniones con los Altos Mandos de las Fuerzas de Defensa salió a la luz el asunto del Proyecto Centinela Aurora…
—Por lo que tengo entendido, algunas unidades de esas torretas laser están listas para entrar en servicio, pero de momento tan solo en instalaciones fijas—respondió el Campeón regional.
—Así es—contestó la directora un tanto insatisfecha de que se haya revelado información de este proyecto que se suponía que debía ser aún secreto—. Esto se debe a la alta demanda de energía que se necesita para poder operar esas torretas. La que las obliga a estar conectadas a una red eléctrica externa.
—Respecto a eso, estaba considerando que Devon podía ofrecerse para producir plataformas móviles para las torretas laser que funcionen con baterías cargadas con nuestra Energía Devon. Para que así de esta manera puedan funcionar de manera más flexible y puedan moverse hasta donde sean necesarias para que no sean blancos tan vulnerables.
—Aquello… podría funcionar…—admitió Laura— Aunque es algo que debería discutir con la unidad de Investigación y Desarrollo primero.
A Laura no le agradaba la idea de que Silph tuviese que trabajar de forma estrecha con su mayor competencia en un proyecto que supuestamente era exclusivo de ellos. Pero si la situación era tan crítica como Steven decía, entonces tendrían que asumir la necesidad de aquello por muy extraño que pudiese parecer.
—Viendo en detalle la lista de requerimientos con mayor detalle…—interrumpió Emmanuel que se había colocado unas gafas de lectura— La división naviera de LGR debería poder ayudar a idear y producir nuevas armas y defensas en contra de posibles incursiones provenientes del mar. Además, nuestra división minera debería poder desarrollar algunas armas anti subterráneas para esos posibles ataques bajo tierra mencionados en el documento.
»Por último, cosa en lo que podríamos colaborar es con un proyecto en el que hemos estado trabajando ultimamente. Tras la Crisis de Deoxys del año pasado y viendo los efectos devastadores que tuvieron los Block Bots sobre Deoxys y Rayquaza cuando falló la programación de estos y perdieron el control, hemos ideado un paquete de modificaciones que nos permitiría dotarlos de armamento en caso de otra emergencia similar. Aunque lamentablemente el mayor problema es que debido a los rieles magnéticos subterráneos que necesitan para poder levitar, tan solo pueden operar dentro del área urbana de Ciudad LaRousse.
—¿En serio? —preguntó Steven sorprendido por aquella idea— Incluso si tan sólo pueden operar dentro de la ciudad, aquello podría resultar tremendamente útil en caso de que la batalla termine llegando a la ciudad.
Eloise guardando silencio mientras contemplaba con desconfianza a Steven. El Grupo Génesis se jactaba de sus investigaciones en el área de las ciencias biomédicas. Pero por algún motivo hasta ahora habían sido incapaces de replicar la Energía Devon utilizadas por ellos. Según la información disponible públicamente, esta energía era producida y cosechada en biorreactores por medio de una cepa bacteriana patentada modificada genéticamente.
Hasta ahora el Grupo Génesis había invertido grandes cantidades de dinero en desarrollar su propia cepa con las mismas propiedades, aunque sin éxito hasta ahora. Por lo que entendía, sus investigadores le habían dicho que era imposible cosechar suficiente bioenergía proveniente de un modelo bacteriano de manera rentable.
Según la opinión del director de Investigación y Desarrollo, aquello era sólo posible utilizando como modelo a una criatura de mayor complejidad tal como un pokémon. Pero el problema era que aquel tipo de investigaciones estaban prohibidas por las leyes actuales de bioética y en contra del maltrato hacia los pokémon. Ya que en la práctica aquello involucraría utilizar a estas criaturas como baterías vivientes y drenarlos a costa de un gran sufrimiento.
Por lo que, en opinión del director, o la bacteria utilizada por Devon era algo único e incomparable a cualquier cosa desarrollada por el Grupo Génesis, o ellos estaban mintiendo.
Pero si efectivamente estuviesen mintiendo y cosechando energía vital proveniente de pokémon… ¿Cómo podría el Campeón de la Liga Pokémon de la región vivir con la conciencia tranquila siendo a la vez el heredero de dicha empresa?
Eloise se guardó estos pensamientos para otra ocasión y decidió tomar la palabra tras echarle otro vistazo a los requerimientos en su documento.
—El Grupo Génesis se ofrecerá en producir los medicamentos y otros insumos médicos que requerirán para ayudar a las Fuerzas de Defensa y a la población civil en caso de que nos veamos bajo ataque. Además, tras escuchar a Emanuel estaba pensando que nuestra división de productos electrónicos podría colaborar con nuestra gama de drones multipropósito. Los cuales podrían ser utilizadas como plataformas de reconocimiento desde el aire, o quien sabe, modificadas también con armamento…
—No es mala idea…—respondió el director de LGR intrigado—. Al final no es tan distinto nuestro paquete de armamento para Block Bots.
—Aquello nos vendrá muy bien, Eloise, y tu idea con los drones podría ser algo con mucho potencial. Agradezco que podamos contar con la ayuda del Grupo Génesis también—respondió Steven— ¿A alguien más se le ocurre algo adicional con que aportar ahora mismo?
Ante la negativa del resto, Steven hizo un chequeo final del listado de requisitos en sus manos y asintió conforme.
—Damas y caballeros, con esto último diría que tenemos una buena lista inicial de propuestas para ofrecerles a las Fuerzas de Defensa. Ahora bien, propongo que hagamos un brindis para conmemorar esta ocasión y posteriormente pasemos a tener una comida relajante en el restaurante del hotel. Cortesía de Devon por supuesto…
Tras una señal de Steven la puerta de la sala de reuniones se abrió y procedieron a entrar un mesero llevando una botella de champaña y copas para todos. Una vez que todos se hubiesen servido, el Campeón de Hoenn alzó su copa.
—¡Por un futuro beneficioso y provechoso para todos en Ciudad LaRousse! ¡En donde trabajando juntos y dejando de lado nuestras diferencias, la humanidad pueda seguir prosperando por los siglos venideros sin importar los desafíos en el horizonte!
Los cuatro hicieron chocar sus copas.
—¡Salud! —exclamaron al unísono.
Cuando los cuatro empresarios procedieron a entrar al restaurante para sentarse en la mesa reservada para ellos, no muy lejos el padre de Ángela se encontraba tomándose una taza de café junto con un tentempié en una mesa cercana mientras los observaba y escuchaba hablar atentamente.
Terminada la velada de los Cuatro Grandes, tras pagar su cuenta Damian se levantó de su mesa y procedió a acercarse al Campeón regional en la recepción del hotel.
—¿Señor Stone? Me gustaría pedirle un minuto de su atención, por favor.
—¿Quién es usted? —preguntó el entrenador pokémon extrañado por la súbita interrupción.
—Mi nombre es Damian Thompson. Mi hija Ángela y sus amigos viajaron con usted en el Groudon.
—Ya veo…—respondió Steven atando cabos inmediatamente. El no conocía bien a esa chica psíquica pero tenía claro quién era— ¿En qué puedo ayudarlo?
—Hasta hace poco yo trabajaba de gerente en Poké Reloj S. A. en Sinnoh, pero también me considero a mí mismo un entusiasta en asuntos relacionados con los antiguos Guardianes de Aura desde mi juventud. Por lo que tengo entendido, usted conoce personalmente a Arthur Collins y a los hermanos de Eisenberg. Por lo tanto, me interesaba poder compartir con usted una serie de ideas que tengo que podría ayudar a los tres a explotar todo su potencial en el aura en caso de que vuelvan a aparecer las criaturas que persiguieron a mi hija…
Ya de noche, la puerta del departamento se abrió y Arthur procedió a invitar a pasar a Andrés, a Ángela y a Claudia al interior a la vez que encendía la luz. Ellos llevaban consigo varias bolsas con comida que habían comprado.
—¡Así que este es el famoso departamento! —exclamó Andrés mirando alrededor suyo con interés.
—¡No luce nada mal! El hotel donde estamos es bonito, pero ciertamente este lugar es más grande que nuestra habitación—añadió Ángela.
—Dejen las cosas en la mesa por mientras—indicó Arthur.
Después de que hicieran aquello, Andrés se acercó hacia los sillones al fondo de la sala de estar y a través de la ventana del balcón pudo ver la parrilla ubicada en este.
—¿Eso de ahí es una parrilla, Arthur? ¡Algún día podríamos juntarnos a hacer unas hamburguesas!
—¡Me gusta aquella idea! —le siguió Ángela de acuerdo.
—No veo por qué no—contestó Arthur acercándose a ambos— Aunque con los rumores que hablan de un futuro sistema de racionamiento, probablemente sea mejor aquello pronto antes de que se vuelva difícil poder conseguir suficientes para todos.
—Cierto, la carne podría convertirse en un lujo en poco tiempo…—musitó Andrés pensativo.
Sin prestarle mucha atención a la conversación relacionada con hamburguesas, Claudia continuó mirando cada detalla de la sala de estar del departamento. En donde ella no pudo evitar sentir algo de envidia de que Arthur pudiese vivir en un sitio así junto con sus tíos…
—¡Debes mostrarnos el resto del sitio, Arthur! —le instó Ángela.
Fue entonces que Arthur procedió a mostrarles la cocina de tamaño medio que incluía todo lo básico que se podía esperarse de una, además de una sección de lavado y planchado. En la cocina había también otra puerta, la que Arthur indicó que era una habitación pequeña reservada para una posible empleada doméstica.
Tras mostrarles la cocina, los cuatro pasaron al pasillo con forma de L tras la sala de estar con comedor.
—Aquí están las puertas a mi habitación, la de mis dos tíos y el baño de visitas. El tío Leonard ocupa la habitación principal, por lo que tiene baño propio.
—¿Y que hay tras esta entonces? —preguntó Ángela curiosa señalando hacia una última puerta.
Arthur sonrió.
—Ese es el "despacho" del tío Leonard.
—¿Por qué ese énfasis? —preguntó Andrés.
—Ciertamente mi tío la ocupa de oficina ya que ahí tiene su escritorio y los archivadores con sus documentos. Pero también tiene otro propósito…
Arthur procedió a abrir la puerta y los invitó a pasar al interior. Tras encender la luz, los cuatro no pudieron evitar quedar boquiabiertos por lo que había alrededor de ellos.
El despacho que era una habitación de tamaño considerable que además de oficina, era todo un paraíso del entretenimiento.
De partida había un gigantesco televisor pantalla plana de unas sesenta pulgadas apoyado sobre un mueble. Conectado al televisor habían dos consolas de videojuegos de última generación de compañías distintas y en el mueblo del televisor también habían otras consolas antiguas y reproductores de discos para distintos formatos.
Ocupando un lado completo de la habitación, podían verse múltiples estantes llenos a rebosar con cajas de videojuegos, películas, series de televisión, anime y manga.
Para disfrutar de todo aquel contenido, al otro lado del televisor y tras una mesa de té había un amplio sillón de cuero reclinable y un equipo de sonido envolvente alrededor de este.
En el extremo opuesto a los estantes al otro lado de la habitación se encontraban el escritorio y a su lado el archivador de documentos que Arthur les había mencionado. Además, un lado del sillón de cuero en una esquina de la habitación había otro escritorio más pequeño que tenía lo que parecía ser una computadora de sobremesa de alto rendimiento.
—¡Por Arceus, Arthur! ¡¿Todo esto es de tu tío?! —exclamó Claudia atónita.
—¡El tío Leonard es todo un friki! ¡Este lugar es una mina de oro! —le siguió Andrés jubiloso.
Ángela se acercó a los estantes para mirar los títulos de las series de televisión y las películas.
—Hay tantas cosas aquí… Podríamos estar semanas o incluso meses mirándolo todo… —musitó ella.
—Justamente por eso se me ocurrió que trajéramos comida. Estaba pensando que podríamos ver una película o comenzar una serie aprovechando que tenemos todo esto disponible.
—¿Tenemos permiso ver todo lo que hay acá? —preguntó Andrés.
—Mientras dejemos todo en orden tras terminar de utilizar la habitación, dijo que no había problema.
Revisando más a fondo el listado de películas, finalmente se decidieron por ver un estreno relativamente reciente: Space Wars. Una ópera espacial producida en Kalos protagonizada exclusivamente por actores Pikachu con voces dobladas. Esta contaba la historia de un humilde granjero joven llamado Pika Chuwalker unía fuerzas con el monje misterioso Pika-Wan y el contrabandista espacial Pika Solo para infiltrarse en una estación espacial gigantesca capaz de destruir planetas y rescatar a la Princesa Pika de las garras del malévolo Darth Pika.
Finalmente, los héroes se unían a la rebelión contra el malvado imperio que controlaba la estación espacial y en una gran batalla final era destruida por Chuwalker por medio de poderes místicos que a Arthur le recordaron considerablemente al aura.
Era una trama simple y heroica que recordaba a las historias clásicas de fantasía, pero en su lugar estaba ambientada en el espacio exterior e incluía duelos utilizando sables de energía. Otro aspecto que le llamó la atención a Arthur que de acuerdo con los créditos, la voz del Chuwalker era realizada por alguien de su mismo nombre: Arthur Sylvain.
Aquel detalle le hizo preguntarse el cómo estarían aquellos actores de voz Kalosianos en este momento y en general la situación de Kalos tras la Remoción de los Limitadores. Más aun teniendo en cuenta de que Marcus y Erika provenían de ahí.
Aunque la película entretenía a pesar de lo absurdo de que todo el mundo en esta fuesen Pikachu, a Claudia le costaba mantenerse concentrada en ella ya que su mente aún se encontraba distraída por lo que había ocurrido hace algunas cuantas horas atrás en el Parque Central con Alyssa.
Una vez terminada la película y se hubiesen consumido gran parte de la comida y bebidas que habían trapido, Andrés preguntó si podían encender una de las consolas modernas de videojuegos del tío Leonard para enseñarle a Ángela a jugar a la versión más reciente de Poké Kart. Una franquicia de juegos de carreras alocadas donde los pilotos pokémon corrían en go-karts a través de pistas vistosas y podían atacar a los demás corredores lanzándose objetos o ataques pokémon.
Los cuatro jugaron un rato, pero eventualmente Claudia pidió permiso para ir al baño y se retiró del despacho. Los tres siguieron con las carreras virtuales, pero tras un tiempo considerable ella no regresaba.
Preocupado, Arthur expandió sus sentidos en el aura y pudo percibir que Claudia no se encontraba en el baño, sino que ahora mismo estaba en el balcón del departamento. Fue entonces que se dio cuenta que desde aquel incidente incómodo en el Parque Central hasta ahora, Claudia no parecía ser la misma de siempre.
Andrés se encontraba completamente absorto en las carreras, pero Ángela miró hacia Arthur y asintió comprensivamente hacia él. Al parecer consciente de lo que sucedía y animándolo a que actuara.
Excusándose, Arthur se levantó del sillón y procedió a retirarse también. Caminando hacia la sala de estar, él pudo observar que efectivamente el ventanal del balcón se encontraba abierto y que tras el vidrio podía verse a Claudia apoyada sobre la baranda mientras el viento soplaba sobre ella.
Arthur se armó de valor y decidió entrar en el balcón. La noche en Ciudad LaRousse se veía hermosa gracias a sus luces nocturnas, especialmente las que iluminaban la Torre de Batalla que se veía en el horizonte.
Él se acercó a un lado de Claudia y se apoyó sobre la baranda también. Ambos guardaron silencio por un rato mientras Arthur pensaba en la mejor forma de abordar esto.
—¿Qué ocurre Claudia? —preguntó finalmente.
—Arthur… ¿Eres consciente de que Alyssa está loca por ti? —respondió ella sin dejar de mirar hacia el frente.
Arthur tornó la cabeza hacia ella sorprendido por aquella pregunta por unos instantes antes de regresar la vista hacia adelante.
—Yo… soy consciente de ello…
—Pero aun así, en el Groudon me dijiste que no había nada entre ustedes dos… O por lo menos no en aquel momento. Pero por lo que ocurrió en el parque, me quedó más que claro que ella desesperadamente quiere que sí haya algo y que me ve a mí como una interferencia…
Preocupado por aquella afirmación, Arthur le dirigió la mirada de nuevo.
—¡Claudia! Tú no eres una…
Antes de que pudiese terminar, Claudia golpeó la baranda del balcón con un puño.
—¡Maldita sea, Arthur! ¡No seas cabeza dura que ese no es el punto!
Finalmente, Claudia se tornó hacia el mirándolo con ojos frustrados.
—¡Claramente estas indeciso acerca de lo que quieres con Alyssa! ¡Y no solo le estás causando daño a ella! ¡Si no que a también a mí porque al parecer ahora estoy atrapada en este fuego cruzado entre ustedes dos!
—Claudia…
Ella soltó suspiro profundo, sintiéndose algo mejor de haber podido ventilar aquello.
—Arthur… tienes que tomar una decisión. Entiendo que no estas pasando por un buen momento ahora mismo considerando lo que pasó con Batuo, pero vas a tener que hacerlo en algún momento. Vas a tener que decidir si quieres corresponderle o no… Si no lo haces, estas peleas van a seguir agravándose y no sólo correrás el riesgo de perderla a ella, sino que tampoco sé cuánto podré aguantar yo también…
Angustiado y avergonzado por toda esta situación, él no sabía que decir.
—Aun no entiendo por qué estás tan indeciso con respecto a ella, o si es que a lo mejor hay algo o alguien más que te impide hacerlo… Pero por favor… Hazlo por mí también que no quiero perder esto que ha costado tanto tiempo poder comenzar a reconstruir…
Toda esta situación lo hacía sentirse a él tremendamente frustrado e impotente por la indecisión que sentía. Notando el conflicto que había dentro suyo, ella se acercó y posó una mano sobre uno de sus hombros mientras lo miraba directamente.
—Tranquilo, no tienes por qué darme una respuesta ahora mismo. Pero tienes que decidirte pronto por el bien de las dos. Cuando hayas tomado tu decisión… estaré esperando tu respuesta…
Dichas estas últimas palabras, Claudia se soltó de Arthur y procedió a retirarse al interior del departamento. Una vez que estuvo solo, pasó un rato en el que no hizo absolutamente nada hasta que finalmente no aguantó más y soltando un gruñido, procedió a golpear furioso la baranda del balcón con ambos puños.
¿Por qué le costaba tanto dejar ir a alguna de las dos?
El maestro monje hizo una pausa, por su expresión Arthur podía notar que la parte difícil de la historia estaba comenzando.
—Rápidamente la noticia se esparció por todo el monasterio y sus seguidores comenzaron a congregarse alrededor de Mei Fang. Ella afirmaba que el siguiente Avatar según la Profecía sería un monje o monja del aura del tipo dragón como ella y que ella misma cumplía con todas las demás características que auguraban su nacimiento y aparición. A pesar de que no reveló exactamente las palabras específicas de la profecía, los que la seguían le creyeron sin dudar… incluyéndome a mi mismo…
»Mei Fang era ya extremadamente popular en aquella época. Considerada como una prodigio, una líder nata y era vista por muchos como la candidata idónea a ser la siguiente Abad en el futuro. Por lo que no fue difícil para muchos de nosotros imaginarnos que pudiese ser el siguiente Avatar también.
»Por supuesto, lo que ocurrió no le gustó para nada al Abad y al Consejo de Ancianos. Por lo que fue convocada para declarar delante de ellos. Sin mostrar signo de arrepentimiento, confesó su crimen y trató de convencerlos de que ella era el Avatar profetizado. Cansados de su comportamiento insolente y falta de respeto por nuestras normas y líderes, finalmente decidieron condenarla al exilio. Lo que en consecuencia causó un gran escándalo entre los seguidores de Mei Fang que comenzó a escalar fuera de control.
»Finalmente, el día anterior al que tenía que abandonar el monasterio, los seguidores de Mei Fang tomaron la decisión sin precedentes de acompañarla al exilio como acto de protesta ante el asombro de nuestros líderes. En total, una tercera parte de todos los monjes entrenados junto a sus compañeros pokémon decidieron auto exiliarse y seguirla a ella como la verdadera líder de los Monjes Guardianes. Esto me incluía a mi también…
La expresión de Batuo cambio a una que mostraba una gran nostalgia.
—Esa noche, Mei Fang me invitó a reunirme en privado con ella. Durante la conversación que tuve, le transmití mi decisión de que sin importar a donde fuese o lo que ocurriera, que yo la seguiría hasta el fin de la tierra. Entonces me dijo que el motivo por el cual me había llamado era porque tenía una misión para mí, pero que esta involucraba tener que quedarme en el monasterio. Consternado le pregunté a qué se debía esto ¿Acaso no era lo suficientemente digno de acompañarla?
»Mei Fang negó que su decisión fuese por aquel motivo. Que la razón era justamente porque me consideraba como a alguien extremadamente importante al ser uno de sus amigos más antiguos e íntimos. Ya que para lo que quría hacer, necesitaba de alguien de su total confianza.
»Entonces me explico que junto a sus seguidores se irían un año del monasterio a conseguir recursos, más seguidores y construir una base de poder. Tras el fin de aquel tiempo, regresarían para derrocar al Abad y al Consejo de Ancianos. En donde mi misión sería preparar al Monasterio para su retorno, reclutar a posibles simpatizantes indecisos y asegurarme de que hubiese la menor cantidad de resistencia posible ante un cambio de mando. Todo por el bien del regreso del siguiente Avatar…
El cerró los ojos y claramente estaba intentando contener la emoción.
—Incluso con aquella explicación, yo no podía soportar la idea de tener que quedarme atrás lejos de ella… Pero finalmente, decidí aceptar si que en verdad aquello era lo que ella necesitaba de mí… Entonces… ocurrió algo que nunca me lo habría imaginado ni en mis sueños más alocados… Ella… Ella me dijo que apreciaba en gran medida la amistad que teníamos desde que nos habíamos conocido de niños y que yo era la persona más importante para ella… Que cuando se fuese… me extrañaría día tras noche y que añoraría el día en el cual volviésemos a vernos… Y que esa noche… se preguntaba si a lo mejor yo sentía lo mismo que ella también…
Batuo volvió a suspirar.
—A los Monjes Guardianes se nos prohíben tener relaciones sentimentales entre nosotros porque aquellas pueden interferir en nuestro entrenamiento espiritual para liberar los chakras. Y manejadas de manera incorrecta, pueden llevar a emociones destructivas que pueden corromper nuestro chi. Pero en ese momento, nada de aquello me importó… Le confesé que la amaba desde el momento que nos habíamos conocido y que no soportaba la idea de verla partir… Que al igual que ella, la extrañaría cada día y noche que no estuviese… Esa noche… la pasamos los dos juntos a solas…
Si se lo preguntan, eso de "Space Wars" además de la referencia cinematográfica obvia, es también una a los eventos de un foro de rol en donde yo participo ambientado en la región de Kalos de Poké Wars.
La historia continuará el próximo mes en el capítulo 5: La Sorpresa.
