Debido a ciertas dificultades que he tenido el último tiempo para escribir al ritmo que me gustaría, he decidido de momento separar la publicación de los próximos capítulos. Por lo que a partir de ahora se publicarán cada dos meses hasta pueda volver a un ritmo de escritura con el cual me sienta cómodo, o haya otro cambio en mi situación. Espero poder tener su comprensión.


Fiebre Nocturna

Más tarde cuando ya había anochecido, todos los invitados se encontraban sentados alrededor de una de las grandes mesas del comedor comunitario con Arthur a la cabecera expectante. Alrededor de esta se encontraban también los pokémon acompañando a sus entrenadores.

Cuando llegó el momento las luces del comedor se apagaron, se abrieron las puertas de la cocina y emergió Alyssa llevando un gran pastel de cumpleaños de dos niveles y con dieciocho velas encendidas. Con una sonrisa ella lo depositó delante de un Arthur impresionado por el tamaño de aquel postre.

Andrés tomó la palabra.

—¡Uno, dos tres!

Cumpleaños feliz
Te deseamos a ti
Feliz cumpleaños, Arthur
Que los cumplas feliz

Pidiendo sus deseos, el cumpleañero sopló las velas y todos los presentes aplaudieron contentos.

Minutos más tarde el pastel de cumpleaños había sido cortado y repartida entre los invitados humanos junto a un segundo pastel idéntico para los pokémon. Para que así estos pudiesen unirse a la experiencia principal de la fiesta en la mesa destinada para ellos.

Además del pastel Savannah, sus amigas y Nicole empezaron a traer al comedor pizzas recién hechas de tamaño familiar con ingredientes compatibles tanto para humanos y pokémon. Las que habían sido preparadas en el gran horno disponible en la cocina de aquel sitio.

—Hay que admitirlo… ¡Este pastel está fantástico! —comentó Marcus mientras comía su porción— Creo que me voy a repetir después…

—¡Voy a hacer lo mismo! Gracias a Arceus un poco de azúcar extra no es problema para una psíquica como yo…—añadió Ángela aliviada ya que le encantaban las cosas dulces.

—¡En verdad que está muy bueno! —concordó de acuerdo Arthur y miró entonces a Andrés y a Claudia —Me imagino que fueron ustedes los que mencionaron mi pastel favorito.

—¡Por supuesto Arthur! Justamente este es el pastel que siempre había en tu casa cuando celebrábamos tu cumpleaños en Ciudad Petalia—respondió Andrés.

Claudia apoyó el codo sobre la mesa y con una mano sobre su mentón miró hacia un lado con nostalgia.

—Volver a comer este pastel ciertamente trae recuerdos de esa época anterior a que nos convirtiéramos en entrenadores…—comentó ella.

—Me pregunto quien preparó esto… Por el tamaño, me imagino que lo hicieron al menos entre dos personas—se preguntó Erika tras comer un bocado y limpiarse delicadamente la boca con su servilleta.

—Si hay alguien que tienen que felicitar aquí es a Alyssa—respondió Nicole acercándose a ellos para repartir más pastel a los que deseaban repetirse—. Este pastel lo hicimos entre las dos, pero diría que ella fue la que se esforzó más para que quedara perfecto y creo que es una repostera fenomenal.

—Oh… No es para tanto Nicole…—respondió la pelirroja abochornada de haberse convertido en el centro de atención— Sin tu ayuda el pastel no habría quedado ni la mitad de bueno de lo que quedó…

—Entonces significa que tenemos aquí a dos grandes cocineras—indicó Arthur con una sonrisa antes de fijarse específicamente en Alyssa— Muchas gracias por el esfuerzo que has puesto en mi cumpleaños, Alyssa. Que hasta ahora no había tenido tiempo para decírtelo.

Ante el cumplido Alyssa se puso aún más colorada.

—No… no hay de qué…

Una vez que la conversación con respecto al pastel amainó y los invitados comenzaron a centrarse en las pizzas, Alyssa hizo un puchero desanimada. Ese intercambio de palabras con Arthur le había recordado que su intención había sido regresarse rápidamente tras salir a buscar a su hermano. Pero se había fascinado tanto con la historia de Marcus y Erika que el tiempo se le había pasado volando cuando había llegado la hora de volver a la cocina y sacar al pastel y las pizzas.

Mientras Nick comía su porción de pastel en la mesa a la izquierda de Marcus le surgió una duda.

—Oigan, estaba pensando… Ustedes han dicho que son de la nobleza de Kalos ¿Me imagino que ustedes dos están acostumbrados a fiestas más opulentas?

—Te mentiría si dijera que no lo estamos. Pero tampoco es como si estuviésemos mal aquí, Nick. En mi defensa, la finca familiar se encuentra muy cerca de Ciudad Gloria y ahí tenía amigos que no eran necesariamente nobles. Incluso tenía una banda de música con ellos—respondió Marcus.

—¡Vaya! ¡Con que una banda! ¿Me imagino que eras el guitarrista? ¿No?

El Caballero de Aura asintió.

—Exacto. Aunque por lo visto tendremos que estar un buen tiempo aquí antes de que podamos regresar a Kalos. Por lo que he estado considerando la idea de formar una aquí en Ciudad LaRousse. Si decidiese hacer algún día audiciones… ¿Te interesaría participar?

—¿De verdad? —preguntó Nick— ¡Me encantaría!

Aquella mención de casa hizo que Erika a la derecha de su hermano soltara un suspiro.

—Papi… Espero que estés bien…—musitó ella preocupada.

Una vez que le gente hubiese terminado de comer y la conversación entre los invitados hubiese amainado, Arthur decidió tomar la palabra y los demás guardaron silencio a la espera de lo que tenía que decir.

Con la sala silenciosa, Arthur miró a los presentes con una sonrisa que mezclaba sentimientos encontrados de alegría y algo de tristeza nostálgica.

—Quiero comenzar diciendo que le doy las gracias a todos los que participaron en la organización de esta fiesta y a los invitados por estar presentes en este instante. Cuando salí de casa en mi primer viaje como entrenador pokémon junto con Bruce, nunca pensé que un día compartiría mi mesa con tantos amigos tanto nuevos como antiguos. Y que entre ellos habrían Líderes de Gimnasio como a alguien del Alto Mando.

»Cuando me llevaron hasta aquí sin saber que caminaba hacia mi fiesta de cumpleaños, me dijeron que venía a una conmemoración ahora que todos los antiguos integrantes de la caravana de Petalia habían llegado. No es mi intención querer aguar mi propia fiesta, pero considero que aquello no es una mala idea teniendo en cuenta que fue gracias al sacrificio de muchos de nosotros pudimos llegar a Ciudad LaRousse…

Inmediatamente varios de los presentes comenzaron a mirarse entre ellos y el aire festivo de hace un momento se tornó más solemne.

Arthur alzó su vaso con bebida gaseosa.

—Propongo hacer un brindis por los que no están aquí. Por todas las personas y pokémon que también deberían estar con nosotros. Ojalá sus memorias nunca sean olvidadas mientras estemos en este mundo. Por todos ellos… ¡Salud!

—¡Salud! —exclamaron todos alzando sus vasos.


Eventualmente llegó la hora en la cual debían comenzar a despejar el comedor comunitario ya que había terminado el tiempo en el cual podían usarlo. Tiempo que concedía además con la hora en la cual ya no podía hacerse más bulla en el complejo.

Tras terminar de limpiar y ordenar, los que se alojaban en el centro de refugiados comenzaron a regresar a sus departamentos. Mientras que el resto procedió a irse del recinto tras despedirse del cumpleañero y los demás.

Pero la noche era joven y la fiesta de cumpleaños aún no terminaba para muchos de ellos. Es más, esta no había hecho más que comenzar.

Cuando llegó el momento Arthur, Andrés, Claudia, Ángela, Nick, Alyssa, Marcus y Erika procedieron a salir junto a sus pokémon del centro de refugiados en dirección al centro de la ciudad.

Max y los demás niños no estaban presentes, pero de manera excepcional su Gardevoir los acompañaba caminando junto a Gawain que la había invitado a acompañarlos. Ella le había pedido permiso a su entrenador para poder salir. Pero aquello sólo pudo concretarse tras la gran insistencia de su hermano de acompañarla también para así poder tener vigilado a Gawain. Algo que el Gallade de Marcus había aceptado sin inconvenientes.

—¿Tienen planeado a dónde ir? —preguntó Arthur mientras caminaban por las calles del centro.

—Tenemos pensado ir a un club nocturno llamado El Séptimo Campeón. Por lo que tengo entendido es un recinto bastante famoso por aquí. Fue Claudia la que lo propuso—contestó Andrés.

—¿Nos dejaran entrar?

—No debería haber problema—le respondió Claudia—. Yo estuve ahí la vez anterior que estuve en Ciudad LaRousse. Por supuesto, la única gran restricción es que no sirven bebidas alcohólicas a menores. Lo típico. Pero lo más destacable de ese lugar es que dejan entrar a pokémon mientras cumplan con ciertos requisitos.

—¿De verdad? —preguntó Arthur bastante sorprendido— Creo que ahora entiendo el porqué es popular entre los entrenadores…

—¡Suena como algo muy divertido! —opinó Ángela emocionada.

Las calles del centro de Ciudad LaRousse de por si eran impresionantes durante el día, pero lo era aún más al caminar en medio de ellas durante la noche debido a las luces navideñas, los carteles luminosos y los hologramas publicitarios desplegados en varios lugares. Lo cual no dejaba de llamarle la atención a Alyssa que todavía no se acostumbraba a un ambiente urbano de este tipo.

—¿Qué se hace en un club nocturno además de servir bebidas? —preguntó ella que nunca había oído hablar del concepto— ¿Es como un bar o una taberna grande?

—¿Eh? —preguntó Claudia extrañada— Ah, verdad que eres del campo… Un club nocturno es básicamente un lugar al cual se va a beber, a bailar y a conocer gente. Aunque dependiendo del local puede haber otras actividades también.

Alyssa apreciaba la explicación, pero no pudo evitar sentirse molesta de que Claudia había dicho que era "del campo" en un tono algo despectivo que no le había gustado para nada.

Más atrás de los humanos se encontraban sus pokémon siguiéndolos. Incluyendo a Bruce y a Rose que caminaban juntos.

—A dónde vamos pueden entrar los pokémon también. Yo fui con Claudia alguna vez y me la pasé muy bien bailando… ¿Haz bailado alguna vez, Bruce?

—¿Eh? Bueno… La verdad es que no…—contestó el Blaziken tratando de disimular su inseguridad lo mejor posible delante de ella.

Rose se dio inmediatamente cuenta de esto y se rio para sus adentros.

—Descuida, de seguro que lo harás bien…

Mientras Bruce se encontraba distraído con la mirada apartada, Rose aprovechó de acercar su mano a lo suya y la estrechó. Haciendo que ambos comenzaran a caminar tomados de la mano.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Bruce extrañado ante aquel gesto.

—He visto que las parejas humanas que están juntas suelen caminar tomadas de la mano de esta forma. Por lo que me pregunto… ¿Estamos juntos ahora, Bruce? —le preguntó de regreso intrigada.

Bruce se sonrojó inmediatamente.

—Yo… Por lo visto lo estamos… ¿No? Supongo que aquello no es un problema para ti…

Rose hizo el gesto equivalente a una sonrisa y complacida con la respuesta, se inclinó hacia un costado y apoyó la cabeza sobre su hombro.

—Oh… Para nada, Bruce… Para nada…—respondió ella con un arrullo.

El Blaziken por una fracción de segundo se puso tenso por la súbita invasión de su espacio personal. Pero inmediatamente se relajó mirando hacia la hembra encima suyo y le sonrió con dulzura.

En otro sector del grupo de pokémon la Gardevoir de Max miraba a sus alrededores ansiosa mientras caminaba al lado de Gawain.

—Tranquila, no es necesario que estés tan nerviosa. Que aquí estás entre amigos—le dijo el Gallade cálidamente—. Incluso tu hermano está detrás de nosotros, por lo que no hay nada de qué preocuparse.

—Oh… perdón Gawain… Es que hace tiempo que no me alejaba tanto de mi entrenador y está el hecho de que esta ciudad humana con tantas luces en la noche se me hace algo abrumadora…—se disculpó Gardevoir centrando su atención en él.

Gawain asintió.

—Se me olvidaba que habías mencionado que tú y tu hermano hasta hace poco eran pokémon salvajes. Aunque es cierto que esta ciudad es alucinante. Posiblemente lo único comparable en Kalos es Ciudad Luminalia. No por nada es conocida también como la Ciudad de las Luces. Personalmente prefiero más Luminalia, pero hay que reconocer que Ciudad LaRousse es también bella a su propia manera… Ojalá algún día puedas conocerla también.

Con sus poderes psíquicos, Gardevoir podía confirmar que efectivamente su hermano se encontraba vigilándolos por detrás al alcance de su mirada.

—¿No te molesta que mi hermano esté con nosotros? —preguntó ella— Traté de convencerlo de que no era necesario, pero lamentablemente insistió tanto…

—¡Para nada, señorita! Él es un Gallade al igual que yo y está en nuestra naturaleza querer proteger a nuestra familia. Por lo que es comprensible que quiera asegurarse de que su hermana esté a salvo de algún inescrupuloso. Lo único que me atrevería decirle es que como compañero de Caballero de Aura oficial de lord Marcus, juro por mi honor de Gallade que ninguno de los dos tiene motivo alguno para preocuparse.


El grupo finalmente llegó a la entrada del Séptimo Campeón indicado por el gran cartel luminoso con su nombre. Tal como había dicho Claudia, en la entrada podían verse a varias personas acompañadas de pokémon ingresando al interior. Tras hacer fila por un rato llegaron al frente donde había un hombre corpulento vigilando la entrada acompañado de un Machoke.

—Para los que no han venido antes, la entrada permite el acceso hasta dos pokémon al recinto por persona—comenzó a explicar el guardia—. Los pokémon no pueden superar la altura y el peso indicado en el cartel, además de ser lo suficientemente delgados como para poder pasar por la puerta. Cualquier otro pokémon debe permanecer guardado en su Poké Ball en todo momento en el interior.

»El consumo de bebidas alcohólicas está estrictamente prohibido para los menores de edad y los pokémon. Los pokémon sólo pueden comprar bebidas a través de un humano y las batallas pokémon están totalmente prohibidas en el interior.

Todo esto lo dijo en un tono monótono. Seguramente por tener que repetir aquel mensaje todo el tiempo.

Las reglas restringían bastante los pokémon que podían entrar, por lo que tuvieron que decidir rápidamente. Al final Arthur ingresaría solamente con Bruce, Andrés con Boss y Jack, Claudia con Rose, Ángela con Lucario y Espeon, Nick con Sky y Sparkle, Alyssa con su Magnemite, Marcus con Gawain y Medea y finalmente Erika con Hilda y Bors. La Gardevoir de Max entraría al club por medio del cupo libre de Arthur mientras que su hermano Gallade lo haría con el cupo libre de Claudia.

Una vez tomada la decisión ellos ingresaron a la boletería, compraron las entradas y recibieron sus brazaletes identificatorios. Cuando finalmente entraron al recinto principal, ellos se vieron invadidos por la música electrónica a todo volumen y luces estroboscópicas. El recinto tenía dos grandes pistas de baile, a un DJ operando la mesa de sonido junto a un Ludicolo alegre entre las dos pistas y un bar al fondo junto a un área de mesas y asientos.

Si Alyssa y Gardevoir consideraban que las luces nocturnas del centro de Ciudad LaRousse distraían bastante, aquello no era nada en comparación con el interior del club. El cual tenía luces en todas partes incluyendo el suelo de las pistas de baile.

—¿Les parece si pedimos todos bebidas y luego cada uno se va por su lado? —sugirió Marcus.

Aprobando la idea, el grupo invadió la barra y cada uno pidió lo que quería además de tomarle los pedidos de sus pokémon. Prácticamente todo el mundo pidió bebidas gaseosas o jugos de bayas ya que casi todos eran menores de veinte exceptuando Marcus que se sirvió un trago fuerte.

—¿Habías estado antes en un lugar así? —le preguntó Claudia a Arthur sentados alrededor de una mesa junto con Andrés, Ángela y Alyssa.

Él negó con la cabeza.

—Nunca. Pero supongo que para todo existe una primera vez ¿No?

Claudia asintió con una sonrisa.

—Oh, Arthur… Te falta experimentar más de la vida.

—En su defensa, yo tampoco lo había hecho ¿Qué hay de ti, Ángela? —preguntó Andrés.

—Una vez fui a uno con unos amigos en Sinnoh. Pero en aquel no dejaban entrar a los pokémon como aquí—respondió ella.

—¿Me imagino que no habías visto nada así antes? —preguntó Arthur hacia Alyssa.

—En mi aldea se celebraban festivales para ciertas fechas en donde se bailaba también. Pero nunca nada como esto…

Alyssa no estaba acostumbrada a un ambiente de este tipo, por lo que su rostro y voz mostraba algo de incomodidad ante el ruido de la música que le taladraba los oídos.

En la mesa de al lado se encontraban Marcus, Erika y Nick sentados juntos. Por algún motivo, Erika se encontraba murmurando algo molesta.

—¿Pasa algo, Erika? —preguntó Nick preocupado.

—¡ Stupide barman! ¡Encontré mi cóctel favorite en el menú, pero me lo negaron porque "sólo tengo dieciocho"! ¡¿Qué lugar tan atrasado es este en donde hay que esperar hasta los veinte antes de poder beber alcohol?! —exclamó la chica noble.

—Oh, ya veo… Bueno… cada país tiene sus leyes… Hay otros países en donde incluso hay que esperar hasta los veintiuno.

—Concuerdo con mi hermanita, pero para mí fortuna yo sí pasé la marca aunque sea por los pelos… ¡Salud por eso! —contestó Marcus brindando con una sonrisa y tomó un sorbo de su trago.


En otra área de las mesas se encontraban sentados los pokémon.

—¿Qué te ha parecido el ambiente hasta ahora? —le preguntó Gawain a Gardevoir mientras tomaba un sorbo de su jugo de bayas.

Ella miro a sus alrededores. Los dos se encontraban sentados junto a Bruce y Rose; en la mesa de al lado se encontraba Hilda con Bors y Medea; en otra estaban Lucario, Espeon, Boss y Jack; mientras que Sparkle y Sky compartían una mesa entre los dos. El Magnemite de Alyssa no se encontraba interesado en la fiesta, por lo que simplemente se dedicaba a dar vueltas por ahí encima de todo el mundo.

—Personalmente lo encuentro un tanto ruidoso… Pero puedo sentir que todo el mundo la está pasando bien—dijo sintiendo el ambiente con los poderes psíquicos y empáticos propios de su especie.

—¡Cuando te acostumbres y nos pongamos a bailar de seguro que la vas a pasar bien también! —le dijo Rose.

—Ba… ¿Bailar?

Gardevoir miro hacia las pistas de baile. Una se encontraba ocupada principalmente por humanos y la otra por pokémon.

—Me imagino que sabes bailar ¿No? —preguntó Gawan— Al fin y al cabo es algo que viene natural en nuestra especie.

—Oh, bueno… sí… Es sólo que nunca lo había hecho entre tanta gente y no desde que estaba con mis padres en Isla Izabe…

—No se preocupe, señorita. Si no se siente de ánimo nadie la va a obligar—le aseguró el Gallade—. Pero en lo personal me encantaría poder ver sus movimientos si fuese posible.

Era verdad que en parte se sentía algo intimidada por toda la muchedumbre del local. Pero también era porque podía ver que buena parte de los que estaban bailando en las pistas lo hacían acompañados o incluso en pareja. Lo que la ponía a ella nerviosa.

Parte de los nervios se debía a la idea de ponerse a bailar tan pronto con otro Gallade que apenas conocía por muy apuesto que fuese… Y el otro motivo estrechamente relacionado era que sentía la mirada penetrante de su hermano vigilándolos desde una mesa solitaria y aquello la incomodaba.

Gawain sintió la incomodidad en Gardevoir debido a su hermano. Por lo que en respuesta él procedió a dirigir la mirada hacia Hilda y le comunicó algo con sus poderes. Tras unos instantes la Lucario alzo la cabeza, miró hacia él y volteó sus ojos. Pero al final respondió asintiendo de regreso al Gallade.

Mientras se desenvolvía aquella situación, Bruce guardaba silencio ya que todavía no se sentía demasiado seguro con la idea de bailar y tenía miedo de hacer el ridículo. Rose notó su reticencia, por lo que en respuesta ella se levantó de su asiento y tomó una de sus muñecas.

—Te noto demasiado tenso, Bruce… ¡Diría que el remedio perfecto para esta situación es salir a moverse un poco!

—¿Eh?... ¡Espera!

Pero antes de que Bruce pudiese seguir resistiéndose, ella tiró de él y prácticamente lo arrastró en dirección a la pista de baile de los pokémon.

Gardevoir observó sin palabras lo que acaba de ocurrir mientras que Gawain soltó un silbido impresionado.

—¡Me agrada esa hembra! ¡Es atrevida y sabe lo que quiere! —comentó el Gallade animado— Bruce hizo un buen hallazgo…

Gawain miró hacia el hermano de Gardevoir y pudo observar cómo Hilda se había levantado y se dirigía para encararlo. Ahora no habían moros en la costa procedió a levantarse.

—Señorita, si para usted no es problema… ¿Le interesaría pasar a la pista de baile conmigo? —le preguntó entonces ofreciéndole la mano de manera caballerosa.

Gardevoir miró primero en dirección hacia su hermano y pudo ver que en este instante se encontraba ocupado con Hilda antes de regresar su mirada a Gawain.

—Me… me encantaría…

Ella aceptó su mano, se puso de pie y juntos se dirigieron a la pista de baile.

—¡Mira eso, Sky! —exclamó la Raichu de Nick al Feraligatr— ¡Ya están comenzando a pasar a la pista! ¿Te parece si vamos?

—¿Por qué no? De todas formas tenía ganas de mover el esqueleto…—respondió Sky y ambos procedieron a levantarse e ir también.


Los entrenadores de los pokémon vieron como estos comenzaron de pronto a abandonar sus asientos para dirigirse a la pista de baile.

—Un momento… ¿No son esos nuestros pokémon? —preguntó Arthur.

—Debe de ser una señal para que hagamos lo mismo—sugirió Claudia levantándose.

—¡Sí! ¡Me parece una excelente idea! —respondió Ángela haciendo lo mismo— ¡Vamos chicos, no sean aburridos! ¡Y ven tú también Alyssa!

—¡Seguro! ¡Vamos allá! —dijo Andrés uniéndoseles— ¡Vamos Arthur!

Arthur asintió y se levantó sintiéndose algo nervioso por la emoción del momento mientras los demás avanzaban. Pero antes de seguir se dio la vuelta hacia Alyssa que no se había movido.

—¿Vienes, Alyssa?

La chica pelirroja todavía no estaba cómoda con el ambiente del club y su música, pero si Arthur iba con los demás, entonces ella debía intentarlo también por lo que decidió seguirlos.

—¡Si! Ya voy…

Los cinco caminaron hacia la pista de baile iluminada ocupada por los clientes humanos.

Marcus, Erika y Nick vieron como ellos se subían a la pista de baile. Nick frunció el ceño al contemplar a Arthur y a Claudia caminando juntos, pero no hizo ademán de querer unírseles. Erika tampoco parecía interesada ahora mismo. Marcus observó con interés la pista, pero primero le echó un ojo a la barra del bar y vio que en esta había una mujer joven preciosa de pelo azul largo y vestida de manera particularmente reveladora.

Excusez-moi, pero tengo unos asuntos importantes que atender…—dijo el hombre rubio levantándose y procedió a caminar hacia la barra con una sonrisa de interés en el rostro.

Nick y Erika lo vieron irse y tras ver su objetivo, la hermana volteó los ojos y sacudió su cabeza en un tono de reproche.

—Otra vez lo mismo…—musitó ella.

Nick recordó que en el centro de refugiados Marcus le había dicho que se consideraba bueno con las mujeres.

—¿Tu hermano tiene gusto por las mujeres hermosas?

—Si tan sólo supieras… Digamos que en Kalos él ya tenía cierta reputación al respecto para el disgusto de nuestro padre, y me imagino que Marcus debe de ver nuestra situación en Hoenn como una oportunidad de poder comenzar desde cero…—ella entonces le dirigió la mirada— Dime Nick… ¿Qué piensas de mi hermano? Noté que durante la fiesta de cumpleaños estuvieron hablando bastante.

—¿Qué pienso de él? Bueno… A primera vista me parece un tipo genial. Antes sólo lo conocía como el rival de Arthur en la Conferencia Colosalia. Pero ahora que lo conozco un poco mejor me parece un tipo simpático, agradable y el hecho que sea guitarrista le suma bastantes puntos a mi favor.

—Concuerdo contigo que Marcus es alguien genial. Es mi hermano después de todo. Es sólo que a veces me gustaría que tuviese mejor ordenadas sus prioridades y que no estuviese perdiendo el tiempo en tantas relaciones banales y superficiales…

—Me imagino que tu hermano ha tenido muchas novias.

Erika apartó la mirada hacia la pista de baile con todas las personas bailando.

—Hay una cosa que tienes que entender, Nick. Entre la nobleza de Kalos se espera que nosotros nos casemos dentro de nuestro círculo social. Es más, todavía son comunes los matrimonios arreglados entre familias nobles aunque no sean tan recurrentes como antes. Mi hermano es consciente de que probablemente tenga que casarse con una opción que aunque no sea impuesta, va a ser "altamente sugerida" por nuestro padre.

»Por lo tanto, más que como novias, diría que mi hermano ve a esas mujeres como "entretenimiento de soltero" para aprovechar de disfrutar de la vida antes de tener casarse formalmente.

—Vaya, debe de ser duro que te controlen la vida de esa manera…—dijo Nick sintiendo lástima.

—Aquellas cosas son algunos de los costos que debemos asumir a cambio de las ventajas de nuestro estilo de vida…

—Pero ya no están en Kalos ¿No? Aquí en Hoenn están lejos de su padre, y por lo tanto ya no tiene el poder de decidir por ustedes lo que deben hacer o no con sus vidas.

Aquel comentario hizo pensar a la chica de pelo verde claro.

—Supongo que tienes razón, Nick… Aun así, extraño profundamente a mi padre y de verdad me gustaría volver a verlo de nuevo. Además, conociéndolo, en realidad él nunca nos impondría algo con lo que estemos en completo desacuerdo.

—¿Eres muy cercana a él?

Ella asintió.

—Él siempre fue alguien muy amoroso conmigo y siempre me dio todo lo que le pedí ¿Recuerdas a Selene? Fue un regalo de mi padre ya que siempre quise tener una Ponyta de Galar…

Erika soltó una risilla mientras recordaba aquella época.

—Por eso y muchas otras cosas más es que quiero volver a verlo. Además de que me preocupa cómo está… Mi padre no ha estado muy bien desde que falleció nuestra madre, y por lo tanto no sé cómo habrá pasado la Remoción de los Limitadores.

—Oh… mis condolencias…

La chica regresó la mirada hacia Nick.

—Gracias, pero no te preocupes. Han pasado dos años y siento que ya lo he ido superando a diferencia de mi hermano… Si yo era muy cercana a mi padre, en su lugar Marcus lo era con nuestra madre…

Entonces Erika ensanchó sus ojos azules y se cubrió la mano con una boca.

—¡Oh! ¡Perdón, Nick! ¡Creo que estoy hablando más de la cuenta de cosas que no te incuben! ¡No le digas a Marcus las cosas que te he dicho por favor!

—No te preocupes Erika. Mantendré la boca cerrada—respondió Nick—. Y con respecto a tu padre, estoy seguro de que él está bien. Uno de los nuestros, Andrés, también se encontraba buscando a su padre y finalmente pudo encontrarlo aquí en Ciudad LaRousse.

—Muchas gracias, Nick…—suspiró Erika aliviada—. Y sí, tienes razón. Mi padre de seguro que está bien. No sólo es un Caballero de Aura al igual que nosotros y el que nos entrenó a los dos. Sino que también es un soldado veterano de la Legión Extranjera Kalosiana y tiene un poderoso equipo pokémon que de seguro le podría hacer frente incluso a Diantha. Nuestra Campeona regional.

—¿Ves? Entonces de seguro que volverás a verlo—le dijo el chico animándola.

Tras decir aquello ambos guardaron silencio por un rato mientras ambos miraban hacia la pista de baile.

—¿Piensas quedarte toda la noche sentada? —le preguntó Nick eventualmente.

—En lo personal soy más de galas formales de la nobleza que lugares ruidosos como este… ¿Acaso estás sugiriendo algo, Nick? —preguntó Erika intrigada— ¿No recuerdas lo que estuvimos hablando hace un instante? Además, no sé si me preferencia son los hombres jóvenes y de cabella desaliñado…

—¡Oye! —exclamó Nick alzando los brazos haciéndose el ofendido— ¡Tampoco es que sea tan joven! ¡En diciembre cumplo los diecisiete! ¿Y qué pasa con mi cabello? ¡Marcus tiene el cabello largo también!

Erika negó agitando su dedo índice delante de él.

—La diferencia, Nick. Es que en mi hermano el pelo largo se le ve bien . En lo personal, diría que en tu caso te verías mejor si te lo cortaras y peinaras un poco más. Además, si te pusieras algo más formal que una simple camisa manga corta y unos jeans, podríamos empezar a salvar algo de esa apariencia.

—¡Entendido, princesa! —respondió Nick con una sonrisa y un saludo militar en un tono irónico

Erika procedió a ponerse de pie y se quedó observándolo expectante. Algo que confundió a Nick.

—¿Qué estás esperando entonces? —le dijo ella devolviéndole la mirada interrogante —¿No ibas a proponerme llevarme a bailar?


Gallade se encontraba vigilando a ese tal Gawain cuando observó a la Lucario de su grupo levantarse de su mesa y acercarse a él.

—¿Algún problema con mi amigo Gawain, Gallade? —preguntó ella con seriedad poniendo sus manos en su cintura e inclinándose hacia adelante— Por lo visto tus constantes miradas están incomodando a tu hermana.

—¿Así que te envió él? Tan sólo estoy haciendo lo necesario para proteger a mi hermana de cualquiera que quiera aprovecharse de ella…—le contestó en un tono serio— Soy consciente de que mi hermana no conoce demasiado del mundo fuera de la isla en donde vivíamos y nuestra familia. Y que, por lo tanto, es altamente susceptible a los encantos traicioneros de algún desconocido.

—Creo que puedo entender tus motivos, pero te aseguro que tus sospechas son infundadas. Gawain es hijo de Galahad, posiblemente el Gallade más noble y caballeroso de todo el círculo de la nobleza Kalosiana. El cual lo ha educado para seguir sus mismos pasos. Al menos no es como su entrenador…—mencionó Hilda diciendo esto último en un susurro.

—Aquello no me dice nada, Lucario. Por lo que no tengo motivos para confiar en tus palabras.

—¡Tengo un mote, Gallade, y ese es Hilda!

Hilda colocó una zarpa sobre su frente y soltó un suspiro sacudiendo la cabeza.

—Lo que trato decirte, es que te doy mi palabra como compañera de Caballero de Aura que lo ha conocido toda la vida, que Gawain no tiene intención de hacerle daño a tu hermana. Por lo que no hay motivo alguno para que estés tan preocupado.

—Si algo le llega a pasar a mi hermana por culpa de ese tipo, tú y él estarán en serios problemas conmigo…—amenazó el pokémon señalándola con un dedo.

—¡Relájate un poco, Gallade! ¡Que estamos en un sitio para pasarla bien! ¡Ven! ¡Déjame presentarte a mi amigo Bors!

—¡Un momento! ¡¿Qué estás haciendo?!

La Lucario en contra de su voluntad tomó de su brazo y tiró de él en dirección a la pista de baile de los pokémon.

—¡Suéltame de una vez!

De un momento a otro los dos se encontraron rodeados de múltiples pokémon de distintas especies bailando y Hilda finalmente lo soltó cuando llegaron al lado del Chesnaught.

—¡Bors, te presento aquí al hermano de la Gardevoir que le echó un ojo a Gawain!

—¡Un gusto en conocerte, Gallade! —exclamó alegre el pokémon tipo plante que se movía con gran ánimo— ¡Tu hermana está en buenas manos, por lo que puedes estar tranquilo!

Hila retrocedió algunos pasos, se detuvo un momento cerrando los ojos, inhaló aire mientras sentía el ritmo de la música en el ambiente y se puso a bailar con movimientos elegantes de danza humana.

Ella… para ser una Lucario no bailaba nada mal… Pensó Gallade.

Rindiéndose ante la situación que se le había impuesto, Gallade se concentró, hizo una reverencia cortés hacia Hilda y comenzó a bailar.

Al otro lado de la pista de baile, Gawain y Gardevoir caminaron lentamente tomados de la mano como si estuviesen entrando a la pista de una gala formal. Cuando encontraron un lugar adecuado, los dos se soltaron, retrocedieron un par de pasos, hicieron una reverencia formal el uno al otro y se pusieron a bailar también.


En la pista de baile la Espeon de Ángela comenzó a menear su cuerpo al ritmo de la música delante de Boss.

—¡No hay muchos cuadrúpedos por aquí! ¿Te apetece si te acompaño, Boss?

—¡Seguro! ¡No hay problema!

Entonces el Hondoom comenzó a mover sus cuatro patas al ritmo de la música delante de Espeon.

—¿Puedo unirme también? —preguntó Jack acercándose a ellos.

—¡Por supuesto! —exclamaron ambos.

Ante la respuesta afirmativa, el Kecleon se paró en dos patas y comenzó a bailar alegre junto a los otros dos pokémon.

Mientras ocurría todo esto Rose procedió a soltar Bruce.

—¿Listo para pasarla bien, guapetón?

Entonces ella comenzó a moverse realizando movimientos amplios con sus brazos y piernas.

—¡No seas tímido, Bruce! ¡Que no existe una sola forma de bailar! ¡Déjate llevar por el ritmo y tan sólo muévete como el cuerpo te diga!

Bruce soltó un gruñido y comenzó a moverse de manera un tanto rígida y simplista con sus brazos y piernas. Movimientos que recordaba más bien a las secuencias de movimientos de artes marciales que Arthur le había enseñado que a los pasos de bailes propios de un club nocturno.

—¡Eso es! ¡Hazlo como te sientas más cómodo! ¡Una vez que lo tomes el ritmo comienza a moverte con mayor soltura y no tan rígido! —le animó ella.

—Bailar… al final es un poco como luchar…—comentó el Blaziken tímidamente.

—¡Así es! ¡Aquella es una muy buena comparación! Entonces… ¿Entrenemos un poco? —propuso Rose con voz sedosa y una mirada coqueta.


Lucario se encontraba sentado en la mesa por su cuenta una vez que Espeon y los pokémon de Andrés la habían dejado. De momento tan sólo se había preocupado de prestarle atención a la situación de Ángela. Pero una vez que se había perdido entre el gentío de la pista de baile, había decidido confiar en los amigos de ella y tomarse un descanso.

Fue entonces que dio cuenta de que no era el único pokémon del grupo que se había quedado sentado. También lo estaba Medea, la Delphox de Marcus y el pokémon que Hilda había descrito antes como una aprendiz de bibliotecaria. La cual por lo visto no se encontraba interesada en la fiesta y tan sólo se encontraba ahí sentada mirando hacia el público con desinterés.

Sintiendo que este era un momento oportuno para averiguar más información acerca de los Caballeros de Aura para su amo, Lucario decidió levantarse y acercarse a su mesa.

—Disculpe, señorita ¿Se encuentra alguno de estos asientos desocupados? —le preguntó.

La Delphox con cara de aburrimiento miró de reojo a Lucario.

—Oh, tú. Recuerdo haberte visto en el patio—dijo ella en un tono monótono— Ahora mismo no hay nadie, por lo que supongo que puedes sentarte si quieres...

El pokémon tipo fuego apartó la mirada de Lucario y este procedió a sentarse manteniendo una distancia respetuosa.

—¿Te llamabas Medea? ¿Verdad? Yo soy Lucario.

—En el patio estuviste hablando con Hilda… ¿Supongo que esto tiene que ver con aquello? —preguntó ella sin desviar la mirada del público.

Lucario asintió.

—Me dijo que tú sabias bastante del tema, por lo que me preguntaba si a lo mejor podías hablarme acerca de los Caballeros de Aura de Kalos.

Aquello captó la atención de la Delphox que finalmente le prestó atención.

—¿Oh? ¿Y a qué se debe esa curiosidad? —preguntó ella apoyando un codo sobre la mesa y su cabeza en su mano mirando hacia él.

—Mi entrenador original y yo desde que éramos jóvenes hemos estado intentado recolectar información sobre los antiguos Guardianes de Aura. Por lo que me pregunto si hay algo que no te importe compartir acerca de ellos.

Lucario desvió la atención hacia las pistas de baile…

—¿Lo tuyo no son las fiestas? —preguntó entonces saliéndose del tema.

Ella negó con la cabeza.

—En lo personal me gustaría estar practicando mi lectura en vez de estar aquí… Pero los deseos del señor Marcus son órdenes y por lo tanto aquí estamos. Y acerca de tu pregunta original, quizás pueda contarte algo si me traes algo de beber…

Lucario asintió, se levantó de la mesa y se dirigió a la barra. Las bebidas convencionales costaban dinero y sólo podían comprarlas un humano. Pero también había una máquina expendedora de agua que los pokémon podían utilizar libremente.

Él regresó a la mesa trayendo dos vasos con agua y colocó uno delante de Medea. La Delphox analizó vaso con la mirada por algunos instantes antes de proceder a beber de este.

—Gracias. Eres un pokémon curioso…—comentó ella—. Por lo general a muy pocos seres les interesa el tema. Pero como eres un Lucario al igual que Hilda y esos pokémon tienen una conexión profunda con el aura, supongo que tiene sentido que la tengas.

Medea volvió a dirigir la mirada hacia Lucario. Él pudo notar que aquella expresión de aburrimiento que tenía hace un rato se había desvanecido a una más neutra, pero una especie de chispa apasionada parecía haber despertado en sus ojos carmesí.

Ella juntó las manos entrecruzando los dedos.

—Bueno… ¿Con qué podría comenzar contándote? Los Caballeros de Aura son una orden de caballería independiente que existió alguna vez en Kalos. Pero hace varios siglos, debido a varias causas que tomarían un largo tiempo de explicar, terminaron disolviéndose y sus antiguos miembros se desperdigaron por toda la región. No es seguro si quedan más, pero existe una familia que son los descendientes directos del último líder de los Caballeros de Aura. Los herederos del último Gran Maestre de la Orden: La familia de Eisenberg.

—La familia a la cual pertenecen Marcus y Erika— interrumpió Lucario atando cabos.

Ella asintió con el equivalente a una sonrisa.

—Bien, eres un pokémon listo… Como iba diciendo, el padre de Marcus y de Erika es sir Ulrich Guillaume de Eisenberg, barón de la finca de los de Eisenberg cercana a Ciudad Gloria en Kalos. Sir Ulrich y todos sus ancestros directos pueden trazar su origen hasta el Último Gran Maestre. Los cuales de generación en generación han ido transmitiendo una espada especial que era el símbolo de su autoridad y entrenando a su descendencia para mantener las tradiciones de los Caballeros de Aura vivas el mayor tiempo posible.

»En el futuro se supone que esa espada pasará a manos de Marcus, y la tradición dice que el que porte esa espada tiene la autoridad de volver a refundar la orden.

—Dijiste que la Orden se había disuelto… ¿Qué impide volver a refundarla? —preguntó Lucario.

—Hay múltiples respuestas para esa pregunta. Pero dos de ellas sencillas es que primero no hay suficientes Caballeros de Aura como para hacerlo. Y segundo… ¿En verdad hay necesidad de recrear una orden de caballería que atendía necesidades de hace siglos atrás en el mundo actual?

—Ese es… un buen punto…—concedió Lucario— Sería un poco como intentar vivir en el pasado…

—Exacto. Pero al menos en mi caso, busco ayudar en la mejor posible a sir Ulrich en preservar el conocimiento de los antiguos Caballeros de Aura presentes en la biblioteca de la finca. Y en el futuro a sir Marcus cuando suceda a su padre. Para aquello me he convertido en la aprendiz de lady Charlotte, la bibliotecaria de la familia y uno los pokémon de sir Ulrich.

—Una noble labor—concordó Lucario asintiendo.

—Aún me falta mucho por aprender. Pero espero que algún día pueda ser una bibliotecaria igual de buena que ella…—sentenció mirando hacia techo sonriente.

Lucario pensaba que después de un largo tiempo, salvo por una excepción en casa, se sentía bien al fin poder encontrar algo de compañía pokémon interesante.


De seguro que te estarás preguntando, Arthur "¿Qué es Hundun?" Porque esto es algo del cual nunca te he hablado antes—dijo Batuo—. Los Hijos de Hundun son básicamente monjes oscuros que alguna vez se separaron de los Monjes Guardianes hace muchos siglos tentados por las falsas promesas de una deidad oscura de nuestras leyendas. Deidad que fue derrotada y confinada por Tian, el creador del cosmos según la gente de Shanxi, incluso antes de la mismísima creación del mundo.

»Este ser a través de las edades, ha buscado tentar a los corazones humanos con promesas de poder en búsqueda de ser liberado para rehacer el universo a su imagen. Una de las características centrales de los usuarios del poder oscuro de Hundun es el uso de un estado alteado del aura conocido como el Hiperestado.

Oír aquella palabra de nuevo hizo que se le erizaran los pelos a Arthur y que se le helara la sangre.

Por medio del Hiperestado, un Monje Guardián puede alcanzar un gran poder en su aura sumergiéndose en sus emociones y pasiones más fuertes y oscuras tales como la ira, el odio, la envidia o el miedo. Se supone que los Hijos de Hundun había sido derrotados por los Monjes hace mucho tiempo atrás, cuando los Monjes todavía se movían libremente por Shanxi. En donde una vez derrotados, se intentó destruir todo el conocimiento acerca de sus enseñanzas y técnicas para que no volviesen a resurgir.

»Pero de alguna forma, Mei Fang había sido capaz de redescubrirlas y aprendido a utilizar el poder del Hiperestado junto con sus seguidores en su intento de superar al Abad en poder… Ella… Ella había traído a los Hijos de Hundun de regreso a Shanxi…

Batuo hizo una pausa cerrando los ojos y expresando un gran pesar.

Una cosa que tienes que saber, Arthur. Es que es absolutamente imposible para un monje completamente inmerso en las enseñanzas de Hundun y en el uso del Hiperestado poder convertirse en el Avatar. Esto se debe a que nuestra deidad Paoxi, incluyendo a su hermano Pangu que ustedes conocen como Arceus, son seres que emanan de Tian y por lo tanto son seres de naturaleza completamente opuesta a la de Hundun. Por lo que es algo absolutamente imposible de conseguir para ellos.

» Por lo tanto, todo el mundo incluyéndome a mí mismo concluyó que las demandas de Mei Fang no tenían pies ni cabeza. Y que en su propia ambición de conseguir el poder necesario para derrocar al Abad, había caído completamente en la oscuridad de Hundun…

»Fue en ese momento que sobrepasado por la culpa, decidí postrarme delante del Abad, confesar mi rol en que Mei Fang aprendiera sobre la Profecía y que hasta ese momento había tenida la intención de ayudarla a tomar el control del Monasterio. Antes de que el Abad pudiese responder, los del Consejo de Anciano dieron la orden y en ese instante fui tomado prisionero…

El maestro monje guardó silencio un buen rato antes de seguir su historia.

Más tarde ese mismo día me visitó el Abad en persona a donde me tenían prisionero… Me dijo que desde hace un buen tiempo que sabía que estaba tratando de conspirar en su contra a favor de Mei Fang y que estaba preparándose para actuar en caso de que el grupo de monjes que había reunido y yo hiciéramos nuestra movida. Pero que, al igual yo, nunca había esperado que Mei Fang fuese a caer tan bajo en su ambición y que me veía claramente afectado por lo que había visto sobre las murallas.

» Por lo tanto, el Abad me hizo una oferta. A cambio de ignorar a los demás monjes que había convencido de ayudarme en mi complot y hablar a mi favor delante del Consejo de Ancianos que deseaba exiliarme por haber ayudado a Mei Fang, debía ayudarlos a detener a ella y a sus seguidores. Al final y al cabo, estábamos en medio de una crisis contra el resurgimiento de un enemigo ancestral y por lo tanto era momento de mantenernos unidos.

Batuo se detuvo otro instante y bajó la mirada antes de continuar hablando.

Al final… acepté su oferta… Incluso si aquello significaba traicionar y ponerme en contra de la mujer que amaba… Porque sentía que la Mei Fang que había visto sobre las murallas era diferente a la que había conocido antes de partir y quería encontrar la forma de traerla de regreso antes de que fuese demasiado tarde…

»Tras aquello, acordamos de que siguiese actuando como si aún fuese leal a Mei Fang y que esperase que intentaran contactarse conmigo para coordinar la etapa final del plan para tomar el control del monasterio. Tal como sospeché, un mensajero apareció durante la noche por el canal de comunicaciones de siempre. Pero en esta ocasión había una emboscada preparada a la espera y cuando hizo su aparición fue inmediatamente capturado. Tras un largo interrogatorio, pudimos conseguir la ubicación del campamento de las fuerzas de Mei Fang que no estaba demasiado lejos del Monasterio.

Tras decir aquello último, Batuo levantó la mirada y miró con una expresión de determinación hacia Arthur.

Entonces el Abad decidió hacer lo que Mei Fang no esperaba. En vez de refugiarnos en el Monasterio, esperar que atacara y que nos pusiese bajo asedio. Al romper el alba en su lugar abriríamos las puertas, saldríamos e iríamos a enfrentarla cara a cara idealmente no preparada. Y yo… estaría junto con el Abad ahí para intentar convencer a Mei Fang de que desistiese de su plan por las buenas o las malas Pero con todo mi corazón, deseaba que fuese posible convencerla sin tener que luchar…

»Por primera vez en siglos, los Monjes Guardianes abrían las puertas de su Monasterio e iban a la guerra…


La historia continuará en Noviembre en el capítulo 8: Pasión Desenfrenada.