A los que lean esto, que tengan un feliz año nuevo y que este año 2025 puedan avanzar en completar todos sus objetivos y metas.


Vientos de Guerra

30 de Noviembre

Aquella mañana una multitud de personas y pokémon se había congregado en la costa norte del centro de Ciudad LaRousse para tener la oportunidad de contemplar un evento especial que estaba a punto de ocurrir. Entre las personas se incluían a Arthur, Andrés, Claudia, Ángela, Nick, Marcus, Erika y algunos de sus pokémon.

Entre estos últimos, Hilda y Gawain se encontraban esperando sentados por una cornisa detrás de sus entrenadores.

—Me debes una por mantener distraído a ese Gallade el otro día—le indicó la Lucario.

—Y por eso te lo agradezco mucho, Hilda—le contestó Gawain—. Su hermano tenía buenas intenciones, aunque eran un tanto exageradas.

—¿Y entonces? ¿Qué te pareció ella? ¿Fue tan sólo un encuentro casual o me puedo esperar algo más a futuro? —le preguntó ella interesada.

—Todavía es demasiado pronto—le contestó el Gallade con franqueza—. Aún me estoy acostumbrando a la idea de que quizás no volvamos a casa durante un largo tiempo y que por lo tanto mi futuro sentimental no se encuentre ligado a las expectativas de la nobleza. Y no solo eso, al final ella es una Gardevoir más como todas las demás de la nobleza que he conocido en el pasado… ¿Por qué tendría que ser más importante que las demás?

Hilda sonrió maliciosamente.

—A mí no me puedes engañar, Gawain… No me puedes negar que tras tantos años relacionándote exclusivamente con Gardevoir de linajes finos, de seguro que conocer en persona a una de origen "rústico" debió de haber sido una experiencia interesante… Además, ella está aquí mientras que las demás están muy lejos.

Gawain le devolvió su propia sonrisa.

—Puede que sí, como puede que no…—le respondió ambiguamente.

Hilda soltó una risilla y con eso último lo dejó tranquilo de momento. Conociéndolo, aquello era lo más que cercano que podría sacarle a un sí ya que de otra manera lo hubiese negado rotundamente.

Delante de ellos sus entrenadores se encontraban conversando con otras personas frente a una baranda de la costa para hacer tiempo a la espera del evento principal. Baranda que daba a unas rocas en donde descansaban Seel y Dewgong salvajes pero pacíficos junto al agua.

—Espero que no te haya extrañado demasiado mi elección de pasos de baile en el club el otro día, Nick—dijo Erika que llevaba su vestido elegante blanco con sombrero de ala ancha que se ponía para salidas especiales— Soy consciente de que no eran muy acordes con el ambiente, pero como te dije antes, estoy acostumbrada a las galas formales y no a esa clase de lugares a diferencia de mi hermano…

—No voy a mentir diciendo que no me pareció inusual al principio. Pero hay que reconocer que requiero coraje el atreverse a romper con el molde y hacer algo diferente al resto sin importar lo que puedan pensar—le respondió Nick mientras ambos miraban hacia al agua—. Al final llamaste la atención de mucha gente de manera positiva, pero recomendaría para lo próxima ocasión tratar de encajar mejor con el ambiente. Marcus que tiene experiencia tal como tú dices podría ayudarte en eso.

Ella asintió.

—Sí, definitivamente es algo que debo considerar hacer… Y en caso de que mi hermano no esté disponible por algún motivo…—ella entonces tornó la cabeza hacia Nick— ¿Supongo que podrías ayudarme en caso necesario? Pienso que no lo hiciste nada de mal allá.

Nick se ruborizó un poco por el halago.

—¿Oh, en serio? No creo que haya sido para tanto… Siento que todavía me hace falta mejorar, pero al menos creo que me manejo mejor que el resto de los chicos. Tan sólo no me pidas ayuda para una gala que ahí si que no tengo idea.

Erika soltó una risilla.

—Tal como dije, esas son mi especialidad. Por lo que podríamos ayudarnos mutuamente en caso de que algún día te veas envuelta en una.

—Suena como un buen trato—respondió Nick asintiendo.

—Entonces tenemos un acuerdo.

Ella procedió a echarle un vistazo a su hermano que estaba a un lado de Arthur y soltó un suspiro.

—Este hermano mío… Tuvo suerte que el abuelo de esa chica no hiciese un escándalo… ¿Cómo se le ocurre darle de beber alcohol a una chica menor a la edad legal? Con tal de sacarle una sonrisa a una es capaz de hacer cualquier cosa…—comentó ella sacudiendo la cabeza con reproche.

—Definitivamente haberla traído de regreso a casa fue una buena decisión de su parte para prevenir aquello. Allá en el club me dijiste que Marcus es una especie de don Juan que le gustan las relaciones rápidas y fáciles con otras mujeres, pero por lo visto también es capaz de comportarse como un caballero también.

—Se supone que es un Caballero de Aura después de todo—respondió Erika—. Por lo que quiero pensar que, a pesar de su actitud hedonista, algo de las lecciones de nuestro padre habrán calado en él.

Apoyándose sobre la valla, Nick miró con el ceño fruncido más allá de Marcus y Arthur hacia Claudia que estaba con Ángela y Andrés. Al final se había corrido rápidamente la voz de lo que había pasado entre Arthur y Claudia y enterarse de aquello le había traído cierta frustración. Incluso si dicha situación era algo que podía predecirse teniendo en cuenta la última conversación que había tenido con ella en el Instituto Meteorológico.

Pero lo que estaba hecho, hecho está. Ahora no quedaba más opción que seguir adelante ya que tal como le había dicho a Marcus durante la fiesta de cumpleaños, no se sentía con ganas de seguir insistiendo tras Claudia, o con muchos deseos de hablar con ella o con Arthur.

A través del aura, Erika era capaz de percibir las sensaciones del conflicto interno que Nick tenía. Ella ya se había enterado de algunos de los detalles de aquel curioso triángulo que se había formado entre él y sus dos amigos. A la Kalosiana le caía bien Nick, por lo que se preguntaba si a lo mejor había alguna forma de ayudarlo a sentirse mejor. Pero de momento concluyó que lo mejor que podía hacer en este momento era darle a él el tiempo y espacio necesario para digerir aquella nueva situación, y a lo sumo estar disponible para escucharlo en caso de que quisiera hablar del tema.


—Je… quien lo diría…—dijo Marcus sonriente llevando su traje de salida con fedora—Nunca pensé que el Arthur tan correcto que conocí alguna vez en la Conferencia Colosalia iba a convertirse en todo un rompecorazones…

Ante ese comentario el chico referido le echó una mirada de disgusto al Caballero de Aura con el rabillo del ojo sin encontrarlo gracioso.

—Lo mismo podría decir de ti. Marcus, el Caballero de Aura que embriaga a menores para propósitos deshonrosos…—le respondió devolviéndole el gesto.

¡Touché! —dijo concediéndole el punto.

Arthur suspiró para tranquilizarse ya que conocía acerca de su personalidad algo deslenguada y ambos regresaron a mirar hacia el agua.

—Igual hablando en serio, gracias por haber llevado a Alyssa a casa. Puede ser que las cosas no hayan terminado bien entre nosotros, pero eso no quita que de todas formas me sigue preocupando su situación…

Marcus asintió.

—¡No hay de que, Arthur! ¡Una Caballero de Aura como yo simplemente no puede permitirse dejar de lado a una dama en apuros!

Al llegar al departamento de Alyssa en el centro de refugiados, Marcus se había encontrado con su abuelo que se encontraba esperándola a que regresara a casa. Cuando la encontró inconsciente en sus brazos, se había preocupado mucho como era de esperarse, pero después de explicarle lo que había ocurrido había conseguido tranquilizarlo.

Por supuesto, Marcus se había ganado una reprimenda por haber permitido que su nieta bebiera alcohol. Pero al menos agradecía que se hubiese encargado de traerla de regreso a casa a salvo.

Hacer aquello había significado interrumpir su noche de diversión en el club. Pero al menos había podido compensar aquello la noche siguiente tras ir a "divertirse" al departamento de esa otra chica que había conocido también…

Si… más que compensado…

En su lugar, Arthur se encontraba recordando lo que había ocurrido ayer cuando Alyssa lo había llamado para hablar de un tema importante. Algo que Arthur sabía que era inevitable que ocurriese tras lo acontecido en el club nocturno con Claudia.

Lo siento… Pero después de lo que vi simplemente ya no puedo más… Quise darte mi corazón, Arthur… Pero lo tomaste y lo pisoteaste… Si alguna vez hubo una posibilidad de que existiese algo entre los dos, aquello ha desaparecido para siempre… Hice todo lo que pude, pero por lo visto al final no fui más que una entretención para ti… Adiós Arthur… Hazme un favor y desaparece de mi vida…

Arthur se sentía triste de haber destruido su amistad con Alyssa y no podía evitar sentirse culpable del daño que le había hecho. Pero aun así, se mantenía firme en su decisión de optar por Claudia y por lo tanto era hora de asumir con las consecuencias de su decisión.

—Arthur…—dijo entonces Marcus en un tono más serio— ¿Eres consciente de que a tu amigo Nick le gustaba Claudia?

Arthur agachó la mirada.

—¿Por qué lo dices en pasado?

—Por lo que sé, hace un tiempo tuvieron una diferencia de opinión y las cosas no han vuelto a ser las mismas desde entonces.

A Arthur no le costaba demasiado imaginarse el motivo de aquella "diferencia de opinión".

—El punto es que seguramente eres consciente del motivo por cual ya no te habla últimamente, ni se junta con tus amigos como antes. He tenido la oportunidad de hablar con él en unas cuantas ocasiones y en el fondo puedo sentir que es un buen tipo. Por lo que te sugiero que en algún momento hables con él si es que no quieres arriesgarte a perderlo para siempre como amigo.

—Lo sé… Pero todo esto ha sido complicado para mí también. No creo que esto sea algo que puede hacer ahora mismo sin ordenar mi propia situación primero…

Marcus asintió comprensivamente.

—Lo entiendo, tan sólo quiero que seas consciente de la situación actual y que considero que sería trágico que perdieras todo contacto con él. Al final la vida continua, las mujeres pueden ir y venir, pero las amistades son algo que deberían durar para siempre pienso yo. Ojalá algún día tú y Nick puedan volver a ser amigos como antes.

Los dos regresaron sus miradas hacia el frente y continuaron mirando hacia el horizonte.

—¡Bueno! ¡Ha sido suficiente seriedad por ahora! ¿Cuándo se supone que va a comenzar el espectáculo? —preguntó entonces el Caballero de Aura.

—Por lo que dijo Andrés, debería ser en unos minutos más.


Andrés miraba emocionado hacia el horizonte con un par de binoculares rodeado de Ángela y Claudia que intentaban hacer lo mejor posible para mirar a lo lejos también.

—¿Falta mucho, Andrés? —preguntó Ángela junto a un bostezo.

—Debería ser en cualquier momento, querida… Estoy seguro de que va a ser impresionante…—respondió él.

—¿Qué tan impresionante puede ser un barco viejo? —le siguió Claudia.

—El término correcto es "buque", Claudia. Si te escucha un marinero se va a sentir ofendido—le corrigió su amigo.

Aproximadamente un minuto más tarde, a Andrés le pareció ver algo gris comenzando a emerger al fondo a la derecha detrás de una península.

—¡Creo que por fin viene! —exclamó Andrés emocionado.

—¡¿Dónde?! —le siguió Ángela asomándose sobre la baranda.

Andrés señaló el lugar y le entregó los binoculares para que pudiese mirar.

—¡Allí Ángela!

—Un momento… Creo que lo estoy viendo…—indicó Claudia enfocando la vista.

Momentos más tarde, lo que todos habían estado esperando finalmente hizo acto de aparición. En el horizonte un inmenso buque de guerra apareció de perfil escoltado por dos navíos de menor tamaño y con sus tripulaciones en cubierta saludando hacia ellos. Su aparición hizo que el público presente en la costa se emocionara.

—¡Oh, por Arceus! ¡Es enorme! —exclamó Ángela impresionada mirando a través de los binoculares— ¡Parece una montaña desplazándose sobre el agua!

—¡Incluso desde aquí luce armado hasta los dientes! —le siguió Claudia.

—Chicas… ¡Les presento al BDN Monte Plateado! ¡Uno de los últimos acorazados en servicio en cualquier marina del mundo! Más de sesenta mil toneladas de desplazamiento… Veintisiete nudos de velocidad máxima… Nueve cañones de cuarenta y seis centímetros de diámetro en tres torretas triples… Los más grandes puestos alguna vez en un buque de guerra… ¡El Monte Plateado es igual de imponente que la montaña que le da su nombre! —proclamó Andrés.

—¿No habían quedado los acorazados obsoletos con el desarrollo de los misiles de largo alcance? —le preguntó Claudia.

—Eso es correcto, pero el Monte Plateado ha logrado sobrevivir hasta nuestros días gracias a que ha sido modernizado con el paso de los años con tecnología y armas modernas. Incluyendo la capacidad de lanzar sus propios misiles tanto para atacar como para protegerse. Por muy impresionantes que sean sus cañones, al final la principal utilidad de estos hoy en día es para bombardear posiciones enemigas en tierra desde corto a mediano alcance.

El centro de Ciudad LaRousse se encontraba en una de dos grandes islas ubicada una al lado de la otra en el estuario del río Giraud al noreste de la región de Hoenn. Al oeste de Isla LaRousse que es en donde se encontraba el centro de la ciudad estaba la orilla oriental del estuario e inmediatamente al este estaba la Isla Gallimard que daba a la otra orilla del estuario. Siendo la orilla oriental e Isla Gallimard los lugares en donde se podían encontrar los demás barrios de Ciudad LaRousse conectados al centro de la ciudad por un gran puente continuo que atravesava este.

Además, fuera de los límites de la ciudad en Isla Gallimard, se encontraba la Base Militar Ney de las Fuerzas Terrestres de Defensa para proteger a Ciudad LaRousse de ataques provenientes de la orilla occidental del estuario. Asegurando así el control del puente que conectaba a dicha isla con el resto de Hoenn.

Después de las islas LaRousse y Gallimard, el estuario se bifurcaba en dos grandes direcciones. Al oeste el estuario se abría en una gran ensenada donde se encontraba la Base Naval Darlan. Siendo el control de esta ensenada estratégica el principal motivo por el cual Ciudad LaRousse había sido fundada originalmente como un fuerte para asegurar el control de este importante puerto natural. No demasiado lejos de la base naval podía encontrarse también la Base Aérea Miyazaki.

Si uno seguía el estuario en vez hacia el este, este continuaba por un curso estrecho por unos cuantos kilómetros más hacia el noreste hasta que terminaba desembocando en la Bahía de Lacroix que daba a mar abierto.

Por lo tanto, lo que estaban viendo era al Monte Plateado que acababa de ingresar junto a sus escoltas al estuario desde la Bahía de Lacroix y cruzando en frente de Ciudad LaRousse en dirección a la Base Naval Darlan.

Mientras el acorazado hacía su transición delante de la ciudad, las demás personas tomaban fotos del buque de guerra con sus teléfonos e incluso una reportera se encontraba reporteando el evento delante de una cámara de televisión para el noticiero local.

—El día de hoy, el acorazado BDN Monte Plateado y sus escoltas llegaron finalmente a Ciudad LaRousse tras estar varios meses varados en la Base Naval Nomura cercana a Ciudad Colosalia. Como muchos recordaran, Ciudad Colosalia afortunadamente pudo ser asegurada los primeros días del incidente cada vez más conocido como la "Remoción de los Limitadores" y su población trasladada a nuestra ciudad.

»El personal de las bases militares cercanas fue evacuado también, salvo un grupo de personal técnico que se quedó para ayudar a la tripulación del Monte Plateado a completar las reparaciones del navío de guerra. El cual sufrió un accidente en su sala de máquinas la semana previa al incidente con los Pokémon. Una vez que estas reparaciones fueron completadas con éxito, el acorazado finalmente pudo levantar anclas hacia su destino final en la Base Naval Darlan aquí en Ciudad LaRousse.

»Como pueden ver, la población local se ha congregado junto a la costa del centro de la ciudad para recibir al acorazado y a sus tripulantes tras varios meses de trabajo intenso para salvar al navío más antiguo aún en servicio en la Fuerza Marítima de Defensa de quedar abandonado a su suerte.

Los tres amigos se pasaron los binoculares entre ellos para que cada uno pudiese ver de cerca al acorazado hasta que finalmente este se perdió detrás de lsla Gallimard. Lo que provocó que la gente aplaudiese en masa como si hubiesen visto bajar el telón de una obra delante de ellos.

—¿Valió la pena entonces? —preguntó Andrés después de que la bulla del público presente amainase.

—Admito que al principio no entendía todo el furor que se formó por la llegada de ese "buque"—respondió Ángela—. Pero ahora me doy cuenta del por qué el Monte Plateado no es uno cualquiera.

—Es verdad, quien diría que un arma tan antigua como esa todavía tiene un lugar en el mundo—añadió Claudia.

La gente había comenzado de a poco a retirarse cuando Ángela se acercó a Claudia.

—Tenías planes en la tarde ¿Verdad? —le preguntó ella.

—Sí, tengo planeado reunirme con Arthur después de una reunión importante que tiene con Steven junto a Marcus y Erika…—respondió Claudia con cierta timidez.

—¡Oh! —exclamó Ángela emocionad de detectar un posible buen chisme— No me digas que ya van a tener una cita…

Claudia negó con la cabeza.

—No exactamente… La verdad es que todavía no hemos hablado desde lo que ocurrió en el club, por lo que la ideas es juntarnos para definir bien el cómo serán las cosas a partir de ahora…

Ángela asintió.

—Entiendo. Espero que salga todo bien con él.

Andrés que había oído la conversación se acercó a las dos.

—¿Sabes Claudia? Después de lo que pasó hace siete años, nunca pensé que los dos volverían a verse a la cara. Menos aún juntos de esta manera. Pero ahora que ha ocurrido, espero que los dos puedan ser felices juntos y como amigo de toda la vida de ambos, quiero que sepas que siempre podrás contar conmigo—dijo Andrés con una sonrisa que mostraba alegría y orgullo en iguales partes.

—¡Y conmigo también! —añadió Ángela— Ahora que tenemos novios que son amigos entre ellos… ¡Nos dará aún más motivos para ser las mejores amigas del mundo!

Andrés todavía no estaba del todo acostumbrado, por lo que no pudo evitar sonrojarse un poco al oír la palabra novio. Lo mismo ocurrió con Claudia que todavía estaba en proceso de asimilar su nueva situación.

—Hablando de eso… ¿Ya han podido presentarse a sus familias? —les preguntó Claudia.

—Todavía no me he presentado a los padres de Ángela…—dijo Andrés algo tenso ya que una parte suya temía tener que presentarse formalmente ante la madre de esta— Pero justamente hoy Ángela viene a casa a almorzar.

—He podido conocer a la señora Bradley de antes, pero esta será la primera vez que conozca en persona a su padre—respondió Ángela.

—¡Cierto! —exclamó Claudia dándose cuenta de aquello— Aunque estoy seguro de que te caerá bien, Ángela. Será un militar y todo eso, pero al final es un amor de persona—dijo entonces recordando cálidamente los tiempos en los que ella y Arthur visitaban la casa de Andrés en Ciudad Petalia.


En la Base Naval Darlan, el imponente BDN Monte Plateado se encontraba finalmente atracado y su tripulación instalada en sus nuevas dependencias. Una vez terminado de guardar sus cosas en su dormitorio, el comandante del Monte Plateado fue a visitar el despacho del vicealmirante Lawson.

Tras abrirse las puertas del despacho, el comandante procedió a entrar en su interior e inmediatamente Robert Lawson se levantó de su asiento con una sonrisa radiante.

—¡Capitán Okita, es un honor tenerlo finalmente con nosotros!

—El placer es mío, vicealmirante Lawson—contestó el hombre con un saludo militar a su superior—. Se siente bien poder estar de nuevo en un puerto seguro.

—Momentos como este me hacen querer ignorar el protocolo, capitán. A estas alturas usted ya debería ser almirante y yo estarlo saludando.

—Me halagan sus palabras, vicealmirante. Pero como usted seguramente ya sabe, de ninguna manera dejaría a mi niño atrás detrás después de tanto tiempo dirigiéndolo.

Lawson procedió a acercarse a un gabinete y extrajo de este una botella de brandy.

—¿Le apetece acompañarme con trago? —le preguntó al capitán.

—Será un placer—respondió este asintiendo.

El vicealmirante tomó dos copas del gabinete, abrió la botella y sirvió dos copas. Una vez hecho esto Lawson invitó a Okita a sentarse y ambos brindaron.

El hombre de aspecto fornido, cabello canoso y frondosa barba blanca era el Capitán de Navío Abraham Okita de poco más de sesenta años. En donde buena parte de su servicio activo se lo había pasado como comandante del Monte Plateado y había servido de manera intachable en este durante la última guerra contra Orre. Lo que hacía que prácticamente viese al acorazado como a un hijo.

—Hablando del Monte Plateado, es un alivio por fin tenerlo acá con nosotros. No sólo es el buque insignia de nuestra armada, sino que habría sido una lástima y una humillación tenerlo que dejarlo atrás en Nomura. Su poder de fuego podría venirnos bien en el futuro—mencionó Lawson bebiendo de su copa.

Aquel comentario hizo que Okita recordarla algo y bebió también de la suya.

—¿Esto tiene que ver con el refuerzo de las defensas costeras de la Bahía de Lacroix y río arriba camino hacia aquí? —preguntó el capitán— ¿Entonces son verdad los rumores? ¿Nos estamos preparando ante un posible ataque enemigo?

Lawson dejó su copa sobre el escritorio y entrelazó los dedos de ambas manos sobre el escritorio con una expresión seria.

—Al final todo esto es obra de Steven Stone, el heredero perdido de la Corporación Devon que consiguió llegar a salvo a la ciudad hace poco. Uno vez que lo hizo, utilizó su influencia para hablar conmigo, el resto del Estado Mayor y el alcalde Lund.

»Nos quiso advertir que de acuerdo a lo que presenció en su viaje hasta acá, estaba convencido de que el extraño incidente que afectó a los pokémon no sólo fue causado premeditadamente, sino que el que lo gatilló y sus aliados son pokémon legendarios que tienen como objetivo exterminar a la especia humana. Y que, por lo tanto, aquel plan involucrará tarde o temprano atacar esta ciudad con un ejército de pokémon modificados para ser usados como armas de guerra—explicó.

—Supongo que al final consiguió convencerlos—continuó Okita sosteniendo su copa y alertado por aquella información

—Más que convencernos, dio suficientes argumentos como para vernos obligados a reconocer que sus sospechas tenían suficiente fundamento como para vernos obligarnos a tomárnoslas en serio. Ya que no sólo era sus palabras, sino que su informe estaba también respaldado con considerable material audiovisual de la expedición con la que viajó, el testimonio de estas personas incluyendo una expedición militar completa proveniente del Reino Espejismo y material biológico de los pokémon que los atacaron.

»Al final nos dejó en una situación en donde en caso de que las advertencias de Steven no fuesen ciertas y no estuviésemos lo suficientemente preparados para defendernos, aquello podría traer consecuencias catastróficas para nosotros. Incluso logró convencer a los líderes de las cuatro mayores corporaciones de Ciudad LaRousse para ayudarnos a preparar las defensas y crear nuevas armas.

—Entonces la cosa va en serio si incluso el heredero de Devon ha considerado la necesidad de trabajar en conjunto con la competencia—respondió el capitán.

Lawson bebió de su copa y asintió.

—He ordenado que se haga envío a usted y a todos los oficiales del Monte Plateado una copia del Informe Stone que detalla toda la información que tenemos disponible hasta el momento acerca de esta amenaza. Además, tengo organizado en unos días más comenzar a realizar ejercicios navales pensados en mejorar nuestra preparación y tácticas en contra de un posible ataque de pokémon proveniente desde el mar. Los cuales podrían intentar llegar hasta Ciudad LaRousse subiendo por el estuario o incluso buscar tomar el control de las fortificaciones costeras. Por lo que espero que usted y su tripulación pueda unirse a nosotros, capitán Okita.

—Como usted ordene, vicealmirante. Puede contar conmigo y con el Monte Plateado para lo que necesite.

—Afortunadamente una parte significativa de la flota ha conseguido encontrar refugio en LaRousse con nosotros y podrán unirse a los ejercicios también—continuó Lawson—. El enemigo podría atacarnos en cualquier momento, por lo que tenemos que estar preparados para enfrentarlo. Al final, lo único con lo que podemos estar seguros es que independientemente de cuando lo haga, no nos encontrará desprevenidos.


Después de almorzar juntos tras despedirse de los demás, Arthur, Marcus y Erika se dirigieron al edificio de la Corporación Devon en Ciudad LaRousse ya que el día de ayer Steven se había puesto en contacto con ellos para invitarlos a reunirse a hablar con él durante las primeras horas de la tarde sobre asuntos de gran importancia para la ciudad. Aunque sin dar más información concreta al respecto.

—Me pregunto qué querrá Steven de nosotros—dijo Arthur mientras entraban a la gran recepción del edificio.

—Conociéndolo, querrá hablar de algún tema relacionado con nuestras habilidades de aura. La vez anterior que lo hicimos fue relacionado con aquello—contestó Marcus mientras caminaban hacia la recepción.

—¿De qué hablaron?

—Steven nos dijo que guardáramos los detalles en secreto por ahora, pero tiene que ver con las defensas de la ciudad ante un posible ataque de Uxie y de Ho-Oh—siguió Erika.

Quizás habían podido llegar a salvo a Ciudad LaRousse. Pero Uxie y su ejército seguían allá afuera y quien sabe en qué momento podrían decidir atacar la ciudad también ya sea por Jirachi o por cualquier otro motivo. A Arthur le preocupaba que después de tanto esfuerzo y sacrificio, aun así esos pokémon no pensaban dejarlos a él y a sus amigos tranquilos.

La recepcionista al verlos inmediatamente se puso de pie y los invitó a pasar.

—Ah, los hermanos de Eisenberg y usted debe de ser señor Collins. El señor Stone los está esperando.

Los tres tomaron un ascensor acompañados de un guardia de seguridad y este presionó el botón del piso que llevaba a la oficina de Steven. Después de una larga subida las puertas se abrieron y llegaron a la recepción del despacho en donde la secretaria de este los invitó a pasar de inmediato.

—Buenas tardes, los estábamos esperando para poder comenzar—dijo la voz del Campeón regional sentado en el asiento de su escritorio.

Para sorpresa de los tres, además de Steven habían otros dos hombres sentados junto a él que Arthur reconoció al instante.

—¿Señor Damian? ¿Tío Leonard?

—Hola Arthur, es interesante poder encontrarnos aquí—le dijo su tío.

—Hola de nuevo, Arthur. Y es un placer poder finalmente conocer en persona a los hermanos de Eisenberg—saludó Damian.

Efectivamente, junto el heredero de Devon se encontraban el tío de Arthur y el padre de Ángela.

—No esperaba ver a más gente reunida aquí el día de hoy—comentó Erika.

—¿A que debemos el placer de esta reunión? —preguntó Marcus

—Tu ya conoces a ambos, Arthur. Pero para Marcus y Erika estos son Leonard Collins y Damian Thompson. Ambas son figuras relevantes para el propósito de esta reunión. El señor Collins es un reconocido ingeniero con doctorados en robótica e ingeniería de materiales. Mientras que el señor Thompson era gerente de producción de Poké Reloj S. A. en la región de Sinnoh. Los he llamado a todos ustedes porque deseaba que pudiesen dar su opinión con respecto a una propuesta que me hizo hace algunos días el señor Thompson.

—¿Qué clase de propuesta sería aquella? —preguntó Leonard que no sabía más respecto a ese asunto que su sobrino.

—Me encantaría poder responder su pregunta, doctor Collins—respondió Damian—. Pero antes creo que es mejor que todos tomemos asiento.

—Tiene mucha razón. Adelante—indicó Steven.

Marcus, Erika y Arthur obedecieron y se sentaron en asientos adicionales frente al escritorio de Steven un tanto escépticos por el rol de ellos aquí junto a un científico y un empresario.

—¿Qué tiene que ver todo esto con nosotros? ¿Tiene alguna relación con nuestras habilidades en el aura? —preguntó Marcus.

Damian asintió.

—Antes de estudiar economía, alguna vez fui entrenador pokémon al igual que ustedes. Seguramente conoces al Lucario que acompaña a Ángela, Arthur. Alguna vez él fue mi pokémon—respondió mirando hacia el artista marcial.

Arthur respondió asintiendo a la espera de que continuase.

—En mi juventu, tenía como pasatiempo estudiar y recopilar información acerca de los antiguos Guardianes de Aura junto con Lucario, y es algo que todavía sigo haciendo. Aunque ya no le pueda dedicar el mismo tiempo que antes debido a mi trabajo y mi familia.

»Yo me encontraba aquí en Ciudad LaRousse junto con mi esposa cuando ocurrió este desastre relacionado con los pokémon que nos hizo quedarnos atrapados en Hoenn cuando íbamos a visitar a nuestra hija en Ciudad Férrica. Por lo que fue una gran sorpresa para ambos enterarnos que Ángela estaba bien y había conseguido llegar hasta aquí. En donde tras aquello ella me contó de todos los horrores por los que tuvo que pasar en el camino. Incluyendo acerca de ese ejército enemigo compuesto de pokémon legendarios, Alakazam y su ejército de pokémon clon.

»Debido a esto, tomé la decisión de que haría todo los posible para tratar de ayudar en la defensa de la ciudad y así asegurarme de que mi hija no vuelva a estar en peligro otra vez por culpa de esos monstruos. Y entre mis opciones, consideré a Steven como mi mejor oportunidad de poder hacer aquello ya que no sólo fue partícipe de la expedición en la cual estaba mi hija, sino que me enteré de que también había decidido tomarse en serio el peligro de esos pokémon—explicó Damian.

—Supongo que usted tiene una idea de cómo nosotros podemos ayudar en aquella labor—dijo entonces Erika.

—Exacto. Hace un tiempo antes de visitar Hoenn, participé en una subasta donde logré adquirir un libro: un viejo códice relacionado con un grupo antiguo de Guardianes de Aura. Una vez que lo conseguí, decidí llevarlo conmigo para estudiarlo durante mi estadía en Hoenn. Es más, lo tengo aquí mismo.

—¿Y cuál es ese grupo? —preguntó Arthur.

—La Orden de los Caballeros de Aura de la región de Kalos.

Aquella respuesta tomó de sorpresa a los hermanos de Eisenberg.

—¿De los Caballeros de Aura? —preguntó Erika atónita.

—¡¿Usted tiene un códice de la antigua orden?! ¡Pensaba que mi padre tenía en posesión todo el material escrito que había sobrevivido a su caída en la biblioteca familiar! —exclamó Marcus afectado.

—Por lo visto aquello no era del todo así—respondió Damian.

—¡Necesito ver aquel códice! —exigió el caballero.

—Por supuesto. Tan sólo le pido que se calme un poco y recuerde que compré legítimamente este libro. Por lo que me pertenece legalmente—le indicó Damian frunciendo el ceño.

De un costado suyo el empresario levantó un bolso de mano de cuero, lo abrió y procedió a extraer de este un libro de apariencia muy antigua y lo depósito sobre el escritorio delante de los hermanos.

Marcus procedió a abrirlo y a echarle un vistazo rápido a algunas páginas junto con su hermana.

—¿No son esos esquemas de armaduras de caballero de aura? —preguntó Erika.

El hermano mayor tomó una Poké Ball y liberó de su interior a su Delphox.

—¡Medea! ¡Verifica este códice! —le ordenó su entrenador.

Emocionada, la Delphox metió una mano en su frondosa falda de pelaje pelirrojo, extrajo de ella unos lentes de lectura redondos, se los colocó y comenzó a examinar el libro a toda velocidad.

Ciertamente está escrito en Kalosiano antiguo y a primera vista no parece ser una falsificación…—comenzó a describir ella con telepatía para que todos los presentes pudiesen entender incluyendo Leonard— ¡No hay duda! ¡Este códice es auténtico! ¡Es más! ¡Reconozco este volumen en particular ya que poseemos una copia biblioteca! Es un códice de quinientos años de antigüedad que contiene los diseños y las instrucciones de cómo fabricar armas y armaduras utilizadas por las Caballeros de Aura.

—Tal cómo sospechaba…—musitó Damian.

—¿Cuál es su intención mostrándonos esto? —preguntó Leonard aún sin entender lo que se proponía.

—Comencé a pensar en algo a partir del momento en que me di cuenta de que los diseños en el códice eran tremendamente similares a las imágenes de las armaduras de los hermanos Eisenberg disponibles en los medios de comunicación. Marcus… ¿Podría ver en persona alguna pieza de tu armadura?

Escéptico, el caballero miró primero hacia su hermana. Pero eventualmente Marcus juntó sus manos y un casco metálico de diseño antiguo se materializó entre estas con un destello de luz. El cual procedió a depositarlo sobre el escritorio delante de Damian.

El empresario se dedicó a contemplarlo pensativo mientras que Leonard había quedado estupefacto.

—¡Apareció de la nada! —exclamó el ingeniero sorprendido— ¿En dónde estaba guardado? ¡Se materializó de manera similar a la tecnología de conversión materia-energía utilizada en sistemas como las cajas de almacenamiento de pokémon!

—En el pasado los Caballeros de Aura descubrieron un método para almacenar objetos en el interior de cristales especiales. Cristales tales como este—explicó Erika mostrando un colgante con una gema azul que llevaba con ella e idéntico a uno que llevaba su hermano también.

Leonard se inclinó hacia adelante sobre el escritorio para examinar el casco con mayor detalle.

—Fascinante…

Steven Stone guardó silencio pero se encontraba examinando la gema también. La cual parecía estar hecha de un material que se le hacía familiar.

—Esa gema…—mencionó Arthur observándola también— Me recuerda al material del que está hecho la flor del tiempo de mi antiguo maestro…

—Marcus… Erika…—comenzó a decir Damian mirándolos a ambos seriamente— Si Stone tiene razón, se avecinan tiempos oscuros a Ciudad LaRousse en caso de que los pokémon que persiguieron a Arthur y a mi hija decidan atacar la ciudad también. Por lo que me pregunto… ¿Estarían dispuestos a luchar por ella si es que aquello ocurriese?

Los dos hermanos se miraron de nuevo y asintieron casi inmediatamente antes de regresar la mirada a Damian.

—Por supuesto, Ciudad LaRousse es nuestro hogar ahora—respondió Erika.

—Además, nuestro honor como Caballeros de Aura nos exige luchar por el bien de los humanos y pokémon inocentes—añadió Marcus.

—Entonces teniendo en cuenta aquello—continuó Damian— ¿Qué les parecería la idea de conseguir armas y armaduras nuevas de Caballero de Aura construidas con tecnología de punta?

¿Quoi? —exclamaron los dos extrañados.

—Creo que ahora si voy entendiendo a donde va todo esto…—añadió Leonard.

—Imagínenlo…—siguió Damian— Aparece un ejército de pokémon clon dispuesto a atacar Ciudad LaRousse y a sus habitantes. Nuestro ejército contraataca y consigue mantenerlos a raya. Pero entonces un pokémon legendario aparece en el campo de batalla. Ya sea Ho-Oh, Uxie o cualquier de sus otros aliados que desconozcamos. El cual utilizando su nuevo poder sin los limitadores pokémon, tornan la balanza a favor de ellos sobre las Fuerzas de Defensa.

»En caso de que esto ocurra, entonces la ciudad estará en grandes problemas a menos que tengamos una contingencia de emergencia. Un as bajo la manga. Uno tal como las habilidades místicas de los antiguos Guardianes de Aura renacidas de forma mejorada con el poder de la tecnología moderna. Pero para esto, necesitaremos la colaboración de ustedes tres ya que son los únicos que conocemos hasta el momento

Aquella propuesta la heló la sangre a Arthur.

—Quiere… ¿Quiere que nos preparemos para enfrentarnos a un posible pokémon legendario? ¿De verdad? —preguntó él preocupado.

—He tenido acceso al informe que redactó Stone y conozco lo que hizo tu maestro contra el Swalot gigante en Pueblo Verdegal. También sé de las batallas en las que participaste incluyendo tu infiltración nocturna de Pueblo Rubello y lo que pasó en el Instituto Meteorológico. Incluso si no era tu voluntad el ocupar tu poder de aquella manera, fue un claro indicio de que tienes el potencial de enfrentarte a un pokémon legendario junto con Marcus y Erika.

Arthur comenzó a temblar. Después de todo por lo que había tenido que pasar desde Ciudad Petalia hasta el Instituto Meteorológico, ahora mismo se encontraba mentalmente agotado de tener que seguir luchando. Y le daba miedo no sólo la posibilidad de tener que verse obligado a enfrentarse ahora a un poder de leyenda, sino que también la idea de perder el control de sí durante la batalla y volver a invocar accidentalmente a aquel dragón oscuro otra vez…

Sintiendo su temor, Erika dirigió la mirada hacia Arthur a su lado y posó su mano sobre la suya.

—Arthur… Entiendo cómo te sientes, pero debes recordar que cómo Guardianes de Aura tenemos una serie de obligaciones y deberes que cumplir independiente del peligro. Incluso si este peligro proviene de pokémon legendarios. Además, no estás solo en esto. Me tienes a Marcus y a mí también…—le dijo buscando reconfortarlo.

—A mí tampoco me agrada la idea…—añadió Marcus pensativo— Pero es cierto que si nos atacan pokémon legendarios con su ejército y triunfan, seguramente todos pereceremos. Y en lo personal preferiría seguir existiendo. Por lo que si queremos aumentar nuestras posibilidades de sobrevivir, nuestra mejor opción es que todos colaboremos con el plan de Damian.

Marcus entonces tornó la mirada hacia Arthur con una expresión inusualmente seria proviniendo de él.

—Además piénsalo, todos tus amigos están aquí ¿Acaso estarías dispuesto a no hacer nada en caso de que sus vidas corran peligro?

Arthur se sentía acorralado. Pero si algo les ocurría a sus amigos… Si algo le ocurriese a Claudia por no haber hecho lo suficiente… No sería capaz de perdonárselo.

—Está bien… Acepto participar en el plan—asintió decidido.

Durante le últimos días Arthur le había estado contando acerca de su entrenamiento y sus nuevos poderes. Aun así, Leonard miraba preocupado a su sobrino ya que como familiar suyo no le agradaba la idea de que su vida corriese en peligro. Pero él ya era mayor de edad y por lo tanto tenía que aprender a aceptar sus decisiones ahora como adulto. Y en su lugar, ver de qué manera podía ayudarlo dentro de sus propios medios.

—Antes de cualquier cosa necesito que se me aclare algo—continuó Marcus—. Por lo que estoy entendiendo, usted dice que estudiando el códice podría encontrar la manera de fabricar nuevo equipo para nosotros con la ayuda de la Corporación Devon… ¿Pero sabe si aquello es siquiera posible? Nuestras armaduras están fabricadas con algunos materiales bastante exóticos para mejorar la capacidad en el aura del usuario y nuestro rendimiento en combate.

Medea asintió.

Las armaduras y armas de los Caballeros de Aura están fabricadas de un metal que tan sólo ellos sabían cómo forjar llamado mithril. El cual se lo describe como igual de fuerte que el acero, pero con la mitad de su peso. Además, las propiedades del equipo de los caballeros de aura que incluyen la capacidad de amplificar el aura del usuario, de canalizarlo a través de este y poder invocar el equipo a voluntad. Depende del uso de una piedra conocida como aurita —explicó la Delphox.

—Y sin aurita como la que hay en nuestros colgantes o en nuestras armaduras, y aquella es una piedra muy rara, no es posible producir una buena armadura de caballero—añadió Erika.

Después de haber guardado silencio durante un largo rato observando la situación, Steven decidió finalmente tomar la palabra.

—Señorita Erika ¿Podría examinar más de cerca esa piedra? —preguntó el Campeón.

—¿Eh?

A Erika no le agradaba la idea de separarse de la piedra que le había regalado su padre. Pero finalmente ella decidió tragarse su reticencia, quitarse el colgante y depositarlo en el escritorio junto al casco de Marcus.

Steven lo examinó meticulosamente.

No hay duda, esto es aurita como la que utilizamos para la producción y almacenamiento de la Energía Devon… La piedra con propiedades de manipular y absorber aura que descubrió mi padre en Kalos mientras estudiaba las leyendas del Arma Definitiva utilizada por el antiguo rey AZ… La misma piedra que forma el núcleo de los Baltoy construidos con la forja que encontramos en esas ruinas… Debo tener cuidado con lo que diga a partir de ahora…—pensó para sí mismo.

El Campeón se aclaró la garganta.

—La aurita no supondrá un problema. Tendremos disponible toda lo que necesitemos.

Aquella respuesta sorprendió a los dos hermanos y a la Dephox.

—¿Por qué dice eso? —preguntó Marcus.

—¿Han oído de hablar de la Energía Devon? Es nuestro producto estrella: una fuente de energía asequible limpia y renovable que puede ser utilizada para producir electricidad o suministrar energía directamente a todo tipo de productos. La matriz de energía de esta ciudad está compuesta en gran medida de nuestra Energía Devon. La cual conseguimos por medio de biorreactores en donde cultivamos una cepa bacteriana especial que produce grandes cantidades de energía vital para su tamaño y la cosechamos de estos.

»En particular, el componente principal de la maquinaria que utilizamos para cosechar esta energía y el de las baterías de almacenamientos es nada más y nada menos que aurita. Piedra que tenemos disponible de nuestras reservas en grandes cantidades.

—¿Bacterias? —preguntó Arthur extrañado por la idea.

—Ustedes… ¿Ordeñan aura de bacterias utilizando aurita? —preguntó Erika desconcertada.

—¡¿Pero qué clase de locura es esa?! —exclamó Marcus atónito.

—Sé que puede parecer extraño a primera vista, pero aquello es así y es más eficiente de lo que parece. El punto de lo que quiero decir es que tendremos la aurita que necesitemos.

Para los dos hermanos y Medea, la idea de utilizar aurita para ordeñar aura de seres vivos, aunque fuesen tan sólo bacterias les era perturbador de por sí. Además, por algún motivo, tanto Marcus como Erika sentían del aura de Steven que o no estaba siendo completamente sincero con lo que había dicho o estaba ocultando algún detalle…

Pero al final lo importante era que según sus palabras no les haría falta aurita. Por lo que decidieron mejor dejar ese asunto de lado.

—¿Qué hay del mithril? —preguntó Marcus.

—En mi opinión como experto—respondió Leonard—. Dudo que algo así como el "mithril" exista. No digo que no sea real, pero pienso que aquel metal debe de ser alguna clase de aleación especial utilizada por estos Caballeros de Aura en el pasado, o el nombre de un metal que conocido en la actualidad pero que los Caballeros aprendieron a forjar antes que el resto. Si pudiese estudiara sus armaduras, estoy más que seguro que el material podría identificarse y obtenerse para la creación de un nuevo diseño.

—Entonces debo hacerles una pregunta a ambos…—le dijo Damian a los hermanos— ¿Aceptan la ide de ceder por un tiempo sus armaduras para que así podamos estudiarlas superficialmente, reproducir su tecnología con la ayuda del códice y con esta poder construir nuevas versiones mejoradas para una posible batalla futura?

La sola idea de tener que ceder el control de sus armaduras a desconocidos, las cuales eran tesoros familiares invaluables e inseparables de un Caballero de Aura, aunque sea por un tiempo limitado les era algo prácticamente inconcebible para los dos. Pero si era por el bien mayor de los habitantes de Ciudad LaRousse…

Ellos se miraron conversando telepáticamente con el aura hasta que ambos suspiraron rendidos.

—Está bien… Aceptamos entregar las armaduras y nuestras armas por un tiempo para que puedan estudiarlas…—respondió finalmente Marcus.

Damian asintió contento y procedió a mirar ahora hacia Arthur.

—Has podido escuchar todo lo que hemos hablado hasta ahora. Por lo que quería preguntarte ¿Te interesa que fabriquemos una armadura de batalla para ti también?

El Monje Guardián comenzó a pensar. A pesar de que en teoría aquello sonaba como una buena idea, en la práctica no era algo tan fácil de decidir.

—Seré un Guardián de Aura, pero no soy caballero como Marcus y Erika. A diferencia de ellos soy un artista marcial. Por lo que cualquier cosa como una armadura pesada sería para mí un impedimento para mi propio estilo de lucha. Si llevase cualquier cosa encima para mi protección, tendría que ser algo que me permita moverme libremente y sin restricciones—le contestó.

—He visto pelear a Arthur antes, por lo que su observación tiene mérito—añadió Steven.

—Quizás si trabajo en las armaduras para Marcus y Erika sea posible hacerlo de manera paralela en algo más ligero utilizando las mismas tecnologías. Algo que sea más personalizado a tu gusto, Arthur ¿Te parece? —le sugirió su tío.

Él asintió.

—Eso estaría mejor.

Tras aquello Steven juntó las manos.

—Estimados, por lo visto esto reunión ha sido un éxito y la propuesta del señor Thompson ha sido aceptada—declaró Steven y procedió a observar tanto a este como a Leonard—. Por lo que a partir de hoy considérense ambos como contratados por la Corporación Devon y comenzarán a trabajar con nosotros a partir de mañana.

»Quiero que el doctor Collins se encargue de liderar al equipo de investigación y desarrollo del nuevo equipo para Guardianes de Aura, mientras que el señor Thompson se encargará de dirigir dicha división. En unas horas iré a hablar con mi padre para que apruebe el presupuesto y los recursos necesarios. Este proyecto será prioritario para la empresa, ya que podría significar la diferencia entre la victoria y la derrota para Ciudad LaRousse y la humanidad en Hoenn.

—Muchas gracias, señor Stone—respondió Leonard agradecido de poder participar en este proyecto para ayudar a su sobrino.

—Lo mismo digo. Es un alivio ver que mi idea ha tenido acogida y tener esta oportunidad de comenzar una relación laboral con Devon—le siguió Damian—. Ahora, con respecto a mi familia…

Steven asintió en su dirección.

—No se preocupe, como nuevo empleado de esta empresa, me aseguraré de que puedan dejar el hotel a un lugar más conveniente.

—Muchas gracias—respondió el padre de Ángela levantándose de su asiento e hizo una reverencia hacia el heredero de Devon— Daré mi mayor esfuerzo en esta labor tan importante.


Andrés y Ángela se bajaron del monorriel que los había llevado al barrio residencial ubicado en Isla Gallimard al oeste del centro de Ciudad LaRousse y no demasiado lejos de la Base Militar Ney. Tomados de la mano, ambos procedieron a caminar hacia la casa que les habían asignado al padre de Andrés y su familia por ser oficial de las Fuerzas de Defensa para que Ángela pudiese acompañarlos a almorzar.

—Hay una cosa que me gustaría que sepas antes de llegar a mi casa, Ángela—dijo Andrés de súbito.

—¿Qué cosa? —se preguntó ella extrañada.

—A mi padre le gustan los Rapidash.

Ella se emocionó de oír de esto.

—¿De verdad? ¡Pues a mí me encantan también! ¿Tu vistes a Selene el otro día también? ¿No? ¡Era tan hermosa! —dijo ella todavía embobada por haber conocido y andado a lomos de la Rapidash de Galar de Erika.

—Ángela… Tu no entiendes…—dijo entonces más serio— A mi padre le encantan los Rapidash. Por lo que te lo estoy diciendo para que no te sorprendas cuando llegamos…

—¿Eh?

Aproximadamente una hora más tarde, Ángela se encontraba sentada en la mesa del comedor de la casa de Andrés comiendo junto a este, su madre Elizabeth y su padre el teniente coronel Phillip Bradley. En lugar de llevar el uniforme de oficial con el cual lo había visto el día que llegaron a la ciudad, este llevaba una camisa blanca, pantalones y zapatos de vestir.

Pero algo que cualquiera podría notar inmediatamente al entrar en la casa y no sólo en el comedor, era que prácticamente en toda esta habían decoraciones que tenían que ver ya sea con Ponyta o Rapidash.

Fotos, cuadros, estatuillas, bordados, alfombras, porcelana incluyendo la loza en la cual estaban comiendo ahora misma, etc. Si existía algo en lo cual podía plasmarse la imagen de un Ponyta o Rapidash, era altamente probable que podía encontrarse en esa casa.

—Veo que te ha llamado la atención la decoración…—le dijo Phillip a Ángela.

La chica inmediatamente apartó la mirada del gran cuadro que mostraba a un Rapidash corriendo por un campo abierto a su izquierda y se centré en el padre de Andrés.

—Oh… sí… es encantadora…—dijo ella sin saber muy bien que decir.

No es que le desagradara. Es más, le gustaba bastante. El tema es que la casa estaba tan sobrecargada de esta que era difícil no sentirse algo abrumada por esta. Andrés se dio cuenta de lo que le estaba pasando y se dio una palmada en la cara con una mano.

—¿No es cierto? —contestó el militar complacido— He desarrollado un profundo aprecio por esos pokémon desde el día que ingresé al ejército. Soy el comandante de un batallón de caballería blindada después de todo, el cual alguna vez luchaba a lomos de Rapidash en lugar de tanques como lo es ahora. Y hasta el día de hoy criamos esos pokémon y participamos en competencias deportivas con ellos.

—¿Competencias? —preguntó Ángela— ¿Entonces usted sabe cómo cabalgarlos?

—¡Por supuesto! En ese gabinete de ahí están los premios que he ganado con mi querido Apollo.

Efectivamente, en un gabinete del comedor habían varios trofeos, placas y medallas de diversas competencias. Entonces aquello explicaba las fotos que había visto de un Phillip más joven junto a un Rapidash.

—Y por supuesto, también le he enseñado a Andrés como hacerlo—siguió el oficial.

—¿De verdad? —preguntó Ángela interesada.

Este asintió.

—Es cierto, aunque el único Rapidash que hay en la familia es Apollo que siempre acompaña a mi padre cuando está fuera de casa. Por lo que no he tenido muchas oportunidades de hacerlo.

—Bueno, creo que hemos hablado suficiente de Rapidash por el momento—interrumpió la madre de Andrés buscando cambiar de tema—. Por mi parte, quería decir que me complace gratamente el hecho de tenerte con nosotros en casa, Ángela.

Phillip asintió.

—Aquello es muy cierto. Es un gusto poder tener a una señorita tan encantadora como usted con nosotros el día de hoy—dijo este sonriente—. Ojalá llegue el día en que podamos conocer a tus padres también.

—Oh… eso espero. Mi padre es un hombre muy ocupado últimamente y mi madre también. Por lo que quizás aquello demora un poco…—dijo ella con cierta reticencia.

Lo que había dicho era parcialmente cierto. Su padre efectivamente estaba muy ocupado el último tiempo en algo relacionado con Steven Stone y la Corporación Devon. Mientras que su madre no lo estaba tanto en realidad. Pero el asunto era que ella y su madre aún se encontraban algo peleadas por la relación que tenía con Andrés por ser hijo de un militar. Al menos su padre no tenía ningún problema con aquello y trataba de defenderla delante de ella cuando podía. Pero la situación aún no era lo suficientemente estable como para intentar presentar a Andrés a sus padres.

Elizabeth volvió a tomar la palabra.

—Vaya… cómo pasa el tiempo…—comenzó a decir de forma nostálgica—Mi niño ha crecido tanto y finalmente ha traído a su primera novia a casa…

—Mamá… por favor…—dijo Andrés claramente abochornado por el comentario.

Ver a Andrés reaccionar de esa manera tan adorable hizo que Ángela de distrajera de sus preocupaciones familiares por un momento y soltó una risa entre dientes para luego seguir comiendo. Por lo visto sin importar en donde fuese, los padres siempre terminaban arreglándoselas para avergonzarlo a uno delante de otros en algún momento.

Ángela esperaba que con el paso del tiempo pudiese finalmente convencer a su madre de que aprobase su relación y que tan sólo fuese un asunto de tiempo. Pero al menos ahora mismo en la casa de los Bradley, ella ya comenzaba a sentirse como una integrante más de la familia.


Esa tarde a la hora acordada Arthur llegó al Parque Central de Ciudad LaRousse. No fue necesario para él encontrarla con la mirada ya que a través del aura podía detectar a la persona que se encontraba buscando.

Claudia se encontraba sentada sobre una banca. Tanto en su rostro como en su aura denotaban cierta ansiedad a la espera de su llegada. Claudia escuchó sus pasos acercándose y procedió a dirigirle su atención.

—¡Arthur! Ya estás aquí…—exclamó la entrenadora algo nerviosa.

—Buenas tardes, Claudia ¿Te parece si buscamos un lugar más tranquilo?

Ella asintió.

—Creo que conozco uno. No muy lejos hay una laguna artificial en donde a veces los entrenadores llevan a sus pokémon acuáticos a nadar. Como está más adentro del parque no suele haber mucha gente y hay miradores con asientos allá…

—Me parece bien. Vamos allá entonces.

Claudia se levantó de su asiento y ambos procedieron a caminar por el camino que llevaba hacia la laguna. En medio de este, Arthur observó recordando la arbolada en donde Claudia se había peleado con Alyssa hace algunos días atrás. Claudia se dio cuenta de esto también, pero decidió no comentar al respecto.

Las cosas habían cambiado tanto en tan pocos días…

Tras un rato de caminar llegaron a la laguna que Claudia había mencionado. Tal como había dicho ella, en ese momento no había nadie más presente y alrededor de esta habían varias casetas con miradores para observarla.

Los dos avanzaron hacia una y ambos se sentaron uno al lado del otro en la banca con respaldo. Ambos guardaron silencio por un rato sin ser capaces de tomar la iniciativa en lo que tenían que hablar o mirarse directamente. Acompañados tan sólo por el ruido del viento que soplaba esa tarde.

Fue Arthur el que decidió finalmente tomarla.

—Allá en el club dijiste e hiciste muchas cosas con el objetivo de hacerme hablar y que te dijera lo que en verdad sentía por ti. Tú ya escuchaste mi respuesta, por lo que ahora es mi turno de devolverte la pregunta. Por como reaccionaste creo que se cuál es la respuesta. Pero quiero oírlo directamente de ti… ¿Yo te gusto, Claudia? —le preguntó con seriedad.

La pregunta hizo que Claudia se ruborizara. Bajando la mirada y apoyando las manos sobre sus piernas, ella juntó fuerzas para hablar.

—Sí…—respondió tímidamente.

Ambos guardaron silencio por un momento.

—¿Desde cuándo?

—No, estoy segura… Creo que desde el momento que nos volvimos a reencontrar habían instancias en las cuales me sentía particularmente impresionada por los cambios por los que has pasado los últimos siete años…—Claudia levantó la mirada hacia la laguna— Pero si tuviese que elegir un momento, tal vez fue a partir de esa conversación que tuvimos cuando aclaramos todo lo que había pasado en Ciudad Petalia antes de que dejáramos de vernos.

Claudia suspiró aliviada de por fin confesar aquello.

—Durante el viaje en el Groudon comencé a percatarme de que existía la posibilidad de que tuvieses sentimientos por mí también a pesar de la situación ambigua que tenías con Alyssa. Por lo que me pregunto si es que te puedo hacer la misma pregunta también…

Arthur tornó la cabeza hacia ella, lo que hizo que Claudia imitara el gesto. Él sonrió cálidamente. Cuando eran pequeños Arthur no sonreía mucho, por lo que verlo ahora hacerlo de esa manera era una experiencia que la hacía sentirse desarmada en más de un sentido.

—Desde que éramos pequeños en Ciudad Petalia…

Oír esto hizo que ella abriese la boca y agrandara los ojos sorprendida.

—¿Desde hace tanto tiempo? ¿De veras?...

Arthur asintió.

—Incluso después de que te fuiste… Aunque no quisiese reconocerlo, aquello no cambió. Durante todo ese tiempo que estuve entrenando con Batuo, en el fondo te extrañaba y deseaba volver a verte. Aunque sea para poder entender los motivos que te hicieron decidir desaparecer de mi vida por tanto tiempo. Por lo que cuando te volví a ver en Pueblo Lavacalda, aunque no fuese fácil, una parte mía de todas maneras estaba feliz y aliviada de volver a encontrarte.

Él hizo una pausa.

—Durante todos estos años, yo te he querido Claudia…

Claudia agachó la mirada y sacudió la cabeza aún incrédula.

—Yo… Por Arceus… Supongo que por ser tan joven no fui capaz de darme cuenta en ese momento…

Ella comenzó a sollozar.

—Oh, Arthur… Cuando era pequeña yo también te quería… A ti y a Andrés… Ustedes dos eran mi mundo cuando nadie más quería ser mi amigo o amiga… Por lo que cuando huí después de lo que pasó… Todo mi mundo se desmoronó y me sentí tan sola durante todo ese tiempo…

Lágrimas empezaron a recorrer sus ojos.

—Quizás durante la mayor parte del tiempo que nos hemos conocido yo no te he querido de la misma forma que tú lo hacías. Pero ahora que también lo hago, no estoy segura si me merezco lo que sientes por mi… De manera errónea pensaba que estabas enojado conmigo porque no pude defenderte de los matones en aquella ocasión como lo solía hacer todo el tiempo. Cuando en verdad el motivo había sido por mi cobardía de no ir a verte al hospital después de lo que pasó…

»Pero aún así, una parte mía no puede evitar pensar que ese día te fallé porque en esa época había prometido junto con Andrés protegerte a tí. Y aquello es algo que no sé si algún día podré compensarte… El tema Arthur, es que ahora ya no somos niños…

Claudia comenzó a temblar.

—Ciudad Petalia y mi hogar ya no existen… Mis padres están muertos… Vivo como refugiada empaquetada en el departamento minúsculo de una ciudad que aún me es extraña y el mundo entero se ha vuelto un lugar aterrador y espeluznante… Ya no es como antes que a lo máximo debíamos preocuparnos de los matones y hacer la tarea para el colegio…

»Tengo miedo, Arthur…—dijo entonces en un tono desesperado— No sé qué va a ser de nosotros en el futuro, y ahora que me doy cuenta de que me importas, me doy cuenta también de que te necesito… Incluso si no me merezco tu amor, aun así, te ruego por favor que lo hagas. Porque o sí no, no sé si voy a poder soportar todo esto…

Arthur no fue capaz de aguantar más la emoción y procedió a abrazar a Claudia con ojos cargados de emoción.

—Claudia… Perdóname por haber sido tan injusto contigo…

—¿Por qué dices eso? —preguntó ella confundida.

—Cuando era pequeño era débil y te obligué a soportar una carga que nunca debiste haber asumido por mí… En vez de buscar resolver los problemas por mi cuenta, permití que Andrés y tú lo resolvieran todo en mi lugar. Lo que me hizo volverme demasiado dependiente de ustedes e incapaz de valerme por mí mismo hasta que tuve ese duro golpe de realidad que me hizo querer buscar la ayuda de Batuo.

»Gracias a su ayuda pude al fin volverme fuerte y ahora soy capaz de proteger a los que me importan, incluyéndote a ti. Por lo que lo juro… juro que a partir de hoy las cosas serán diferentes y que podrás descansar ya que ahora seré yo el que te proteja, Claudia. Escúchalo bien. Yo tampoco sé lo que nos depara el futuro. Pero pase lo que pase, juro podrás contar conmigo y que juntos podremos encontrar la forma de poder superarlo…

Claudia dejó de temblar y sollozar, retrocedió su cabeza y ambos se miraron a los ojos.

—Arthur…—musitó ella emocionada.

—Puede ser que sientas que no te mereces mi amor. Pero a mí no me importa lo que pienses al respecto, porque aun así yo quiero dártelo. Y si estás dispuesto a aceptarlo, te prometo que estaré contigo hasta el final y que nunca volverás a sentirte sola o desprotegida. Entonces dime Claudia… ¿Quieres ser mi novia?

Ella asintió sonriente.

—¡Sí! ¡Si quiero!

Ambos se acercaron y se besaron de nuevo. El primero que se habían dado había estado cargado de pasión y algo de deseo, mientras que en comparación este fue dulce y afectuoso.

Tras soltarse Claudia abrazó el pecho de Arthur, él le devolvió el abrazo y ambos se recostaron sobre el respaldo de la banca.

—¿Sabes, Arthur?... Ese beso que nos dimos allá en el club fue mi primero… Por lo que estoy feliz de que hayas sido tú el primero en recibirlo…—dijo ella envuelta en una sensación de profunda paz y tranquilidad.

Aquella afirmación hizo que Arthur inmediatamente se pusiera tenso y Claudia no necesitaba ser sensible al aura para darse cuenta.

—¿Sucede algo, Arthur? ¿O acaso has tenido una experiencia por ahí que no me has contado? —preguntó ella aparentemente sin verse afectada por su reacción.

—A mí me lo robaron…—trató de explicar— No fue una experiencia agradable…

—No me digas… ¿Fue Alyssa? ¿Verdad? —preguntó entonces recordando lo que Alyssa le había dicho en el parque sobre algún tipo de ventaje que supuestamente tenía sobre ella.

Arthur asintió y Claudia lo apretó con más fuerza.

—No importa, no tienes que explicarme nada más… Aquello quedó en el pasado ¿No? Porque si es así, lo importante es que a partir de ahora sólo somos tú y yo…—le dijo en un tono reconfortante —Pero hay que reconocerlo. Quizás parezca una simple chica de campo inocente que se hace la santurrona, pero por lo visto igual tiene agallas…

Claudia lo soltó y procedió a nivelar su rostro delante de él con una mirada y sonrisa maliciosa. Ella apoyó ambas manos sobre sus hombros.

—Sí… Sólo tú y yo… Y ahora te puedo dar todos los besos que quiera…

Entonces ella procedió a darle una serie de besos rápidos que él aceptó con gusto sintiéndose aliviado de poder dejar aquel asunto atrás.

—¿Claudia? ¿Te parece si salimos a comer afuera esta noche? —preguntó Arthur— Yo invito.

—¿Así que una cita? ¿Eh? —preguntó ella con una sonrisa— Me encantaría aquello…

—Y otra cosa, Claudia. Ahora que tenemos las cosas claras entre nosotros, creo que también es hora de que ciertos dos pokémon nos aclaran la suya…—sugirió siendo ahora su turno de sonreír maliciosamente.

—¿Oh? ¿Así que te diste cuenta de eso también? Ya me parecía sospechoso de que nos tardásemos tanto en encontrarlos y que por lo visto habían regresados apresurados al interior del club…—respondió ella devolviéndosela.

Ambos se levantaron de la banca, se bajaron del mirador y activaron sus Pokéglov. De ambos guantes emergieron los dos Blaziken que miraban a sus entrenadores claramente abochornados y sintiéndose descubiertos.

—No te preocupes, Rose. Que no estoy enojada contigo, tan sólo quiero saber si tú y Bruce están juntos también—le consultó su entrenadora.

—Y yo pregunto lo mismo, Bruce. Que desde hace tiempo he podido notar que es obvio que Rose es alguien importante para ti y que tú lo eres para ella—le siguió Arthur a su pokémon.

Ambos se miraron nerviosos.

—Bruce y yo… estamos juntos…—contestó Rose con timidez hacia ellos.

—Los dos somos pareja ahora…—le siguió Bruce de forma similar.

Ambos entrenadores se acercaron y abrazaron a sus pokémon.

—Estamos tan felices por ustedes dos también—dijo Arthur.

—Todo esto es tan poético…—expresó Claudia sonriente— Por lo visto es cierto lo que dicen que si quieres conocer como es la relación entre dos entrenadores, mira primero a sus pokémon…


Marcus y Erika caminaban hacia la entrada del edificio de departamentos en donde se alojaban cuando vieron que a un lado se encontraba sentada a la espera una chica pelirroja familiar cabizbaja.

—Un momento… No es esa… —mencionó Marcus reconociéndola.

Antes de que pudiese terminar la frase, Alyssa levantó la mirada y al ver a Marcus inmediatamente se puso de pie.

—Oh, veo que por fin están aquí… Buenas tardes Marcus, buenas tardes Erika—dijo ella saludando con cortesía a ambos—Me dijeron en la recepción que estaban afuera, por lo que decidí esperar un rato.

Erika se quedó observándola como si la estuviese analizándola detenidamente.

—¿Buscas a alguien en particular? —preguntó ella.

—Sí, me gustaría hablar con Marcus un momento si es posible…—dijo ella tímidamente desviando la mirada hacia un lado.

Utilizando el conocimiento que tenía de la situación, de su aura y una dosis de intuición femenina, Erika decidió darle a la otra chica el espacio que necesitaba.

—Hermano, voy a subir por mientras—informó ella y procedió a ingresar a la recepción.

Ambos se quedaron solos uno frente al otro sin decir nada por un rato mientras Alyssa evitaba mirarlo directamente con las manos juntas.

—¿A qué debo el honor de esta visita? —preguntó Marcus con cortesía y ya con una idea de lo que se trataba todo esto— ¿No quieres pasar adentro con nosotros?

Alyssa negó con la cabeza.

—Gracias, pero no será necesario. Tan sólo vine para decir algunas palabras…

Tras armarse de valor, la chica finalmente decidió mirarlo directamente a los ojos.

—Yo… quería pedirte perdón por mi comportamiento el otro día… Claramente no debí haber bebido de esa forma y quiero pedir perdón por las cosas que dije en ese estado y por haber arruinado tu estadía en el club…—dijo ella claramente avergonzada— Pero también, quiero darte las gracias por haberme acompañado cuando no estaba bien y por llevarme a casa…

Marcus asintió.

—No hay problema, mademoiselle. Considerando que fue mi responsabilidad lo ocurrido, era lo menos que podía hacer—le respondió amablemente.

Alyssa volvió a agachar la mirada.

—Bueno, eso era lo que quería que decir… Que tengas una buena tarde, Marcus.

Con aquellas últimas palabras la pelirroja se dio la vuelta y procedió a retirarse. Marcus la vio irse hasta que se perdió en la multitud de esa tarde.

Él no era tonto. Marcus ya tenía suficiente experiencia con mujeres como para ser capaz de leer a alguien como ella como a un libro abierto y atar cabos. El Caballero de Aura se dio la vuelta y procedió a ingresar en la recepción también.

No se ilusione, señorita. Que usted no es mi tipo. Lo que hice fue tan sólo porque era mi deber—respondió él para si mismo con el ceño fruncido.

Mientras Alyssa caminaba de regreso a casa, no podía dejar de pensar que a Marcus le quedaba muy bien ese traje con sombrero... Y por supuesto, el vestido blanco que llevaba su hermana era precioso también.

Lo otro en lo que pensaba, aunque le avergonzaba hacerlo, era sobre un sueño que había tenido la noche anterior después de haberle dicho ayer a Arthur las cosas que tenía que decirle. En aquel sueño, se veía a sí misma dormida en los brazos de Marcus. El cual portando esa galante armadura de caballero que le había visto invocar durante la fiesta de cumpleaños, procedía a llevarla con decisión a casa tras rescatarla de la alta torre en la cual había estado encerrada…


Más tarde esa noche, Arthur regresó a casa tras haber cenado con Claudia y haberla llevado de al centro de refugiado.

Una parte suya todavía le costaba asimilar que lo que había pasado esa tarde fuese cierto y que ahora estuviesen finalmente saliendo juntos. Pero era real y aquello le hacía sentirse dichoso y feliz. Feliz de que la chica a la cual había querido desde hace tanto tiempo sintiese lo mismo que él también.

Su mente se encontraba acelerada pensando en tantas cosas ahora le gustaría hacer junto a ella, pero también acerca de ciertos asuntos que le preocupaban sobre su situación y que le gustaría encontrar una forma de poder ayudarla.

Me pregunto si el tío Leonard puede ayudarme con esto… Claramente Claudia no está feliz con su departamento en el centro de refugiados… Por supuesto, primero debo contarle acerca de nuestra nueva situación…

Arthur insertó la llave del departamento y abrió la puerta. En el interior se encontró a su tío sentado en el sillón viendo la televisión.

—Hola Arthur—le saludó—. Bienvenido a casa. Estuviste fuera hasta tarde por lo visto ¿Fue todo bien con tus planes con tus amigos?

El Guardián de Aura todavía no le había dicho el motivo específico por el cual se había juntado esa tarde y asintió.

—Sí, pasaron muchas cosas interesantes el día de hoy—respondió.

—¿No es cierto? En las noticias se la han pasado hablando todo el día acerca de la llegada del Monte Plateado y por supuesto está todo lo que vimos y oímos en Devon. Pero por esa sonrisa, supongo que tienes algo más que decirme… ¡Cierto! Antes de que me cuentes, te llegó una carta—la avisó.

Aquello extrañó a Arthur.

¿Una carta? ¿Por qué alguien me escribiría una carta?

—Y no sólo eso, la carta proviene del Reino Espejismo también. Está ahí en la mesa.

—¡¿Del Reino Espejismo?! —exclamó Arthur sorprendido.

Olvidándose un momento del asunto con Claudia, Arthur se acercó a la mesa del comedor y vio que efectivamente había un sobre dirigido a él de apariencia extremadamente formal. El remitente era… ¡La propia familia real!

Arthur abrió cuidadosamente el sobre y extrajo la carta que era igual de refinada y formal que el envoltorio y leyó su contenido. Era una invitación para una ceremonia.

—¡Esto tiene que ser una broma!


Muy a lo lejos por las colinas que rodeaban la ciudad podían verse a la distancia las luces que provenía de esta. Especialmente las del centro de Ciudad LaRousse que, coronada con la Torre de Batalla, parecía un faro de luz iluminando la oscuridad.

Sobre una de estas, un grupo de Kadabra y Alakazam contemplaban la zona recopilando información del área circundante. Una vez que obtuvieron suficiente, estos procedieron a esfumaron con Teletransporte para reportar sus hallazgos a sus superiores. Para que sus planes pudiesen tener éxito, aquella luz debía extinguirse antes de que se convirtiese en una amenaza demasiado grande para sus planes en Hoenn.

Esa noche soplaban vientos de guerra.


La historia continuará en Marzo en el capítulo 10: Noche de Paz.