Primero:

Horo-Horo esperaba pacientemente a la chica que había invitado ese día para ver una película. Los minutos pasaban pero él no desesperaba, ya que había llegado mucho antes de la hora acordada.

Las ganas de verla lo estaban consumiendo desde el día de ayer, cuando ella por fin aceptó su petición. No podía creer que Tamao haya aceptado luego de tantos intentos y de lágrimas de la chica por el amor no correspondido que sentía por su mejor amigo Yoh, el cual pacientemente ayudó a superar. Y ahora sentía que todos sus esfuerzos estaban dando frutos. Sonrió ante esto.

Sus pensamientos evitaron que se diera cuenta cuando su amada llegó y se posicionó delante de él. Levantó la vista a los segundos y la vio con su hermoso vestido blancos, corto hasta las rodillas y con un pequeño pero atractivo escote, el cual no mostraba nada prácticamente, pero no evitó que el aniu se sonrojara.

Su vista subió al instante y la vio agitada y por ende con las mejillas sonrojadas, y se alarmó un poco.

- "¿Tamao?" –dijo parándose y tocando su hombro mientras le pasaba la botella de agua que antes había comprado-

- "Lo lamento Joven Horo ¿te hice esperar mucho? N-no, sabía que ya estabas aquí" –y tomó una cajita que había dejado en la mesa bien llegó, pero que el peli-azul no vio, al verla primeramente a ella por lo linda que estaba- "Es para ti, es para agradecerte por invitarme… y-yo no sé cómo ser una buena novia así qu….-

Los labios de la chica fueron callados por los del aniu, mientras tomaba la cajita. El beso no fue muy demandante, pero Horo si se permitió abrirle un poco los labios a la chica, la cual correspondió a los segundos por el asombro.

La rosada, miró las manos de su novio, quien descubría el regalo que le había dado y con una sonrisa de satisfacción, no solo por el regalo la miró y tocando su mentón con su dedo hizo que lo mire, viendo su hermoso sonrojo, sonriendo aún más. Tomó sus labios de nuevo, y luego avanzó para irse al cine.

- "Gracias" –y la tomó de la mano para irse-

La miró de re-ojo entendiendo que por la vergüenza de la chica esos habían sido el primer y segundo beso de su vida. Esto llenó de orgullo al aniu, ya que lo que más quería era ser el primero en todo lo que incumba a la chica de pelo rosa.

Fin