CAPITULO 20
POV — TERRY
Aunque sabía que la verdad de lo que sentía por Candy era demasiado fuerte para ocultarlo, después de aquella noche con Susana, había tomado la decisión de cumplir con lo único que que me había hecho prometer sin ser una mentira.
- ¿Terry? - la voz de Candy me trajo de mis recuerdos al presente.
- Hola - la saludé mientras me acercaba a ella.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó con una sonrisa que trataba de disimular el leve sonrojo en sus mejillas.
- Te estaba esperando - los ojos de Candy se abrieron en sorpresa cuando notó la sinceridad de mis palabras.
-¿Por qué me estabas esperando? - estaba nerviosa.
- No creí que haría esto, pero la esposa de mi jefe me dio la invitación y no pude negarme - comencé a explicar, sacando de los bolsillos de mi chaqueta un sobre blanco.
- ¿Qué es eso? - preguntó Candy, viendo con desconfianza el sobre blanco que tenía en mis manos.
- Es una invitación a un concierto de música barroca - le informé, viendo como sus facciones se volvieron a suavizarse - Todos los actores de la compañía irán acompañados de alguien y yo... no - los fuertes latidos de mi corazón me detuvieron, volviendo a ver hacia los pasillos solidarios del hospital
comenzando a pesar que era mejor olvidarme de esto, romper la invitación y volver con quien tenía que pertenecer.
- ¿Quieres que vaya contigo? - preguntó Candy interrumpiendo mis impulsos, y completando lo que quería decirle - Pues no entiendo mucho de música como Annie, pero si es contigo, creo que acepto ir a donde sea... De seguro me agradará.
- ¿Segura? Es decir... No quiero obligarte a hacer algo que no quieres - le dije cuando apenas volví a tomar el control de mí mismo.
- Tu eres el tipo que me obligaría a hacer algo que no quiero - murmuró con una sonrisa que desapareció al instante - Pero,creo que no estoy vestida para la ocasión - decía Candy, bajando la mirada hacia su vestido azul.
- Yo te veo muy bien - le respondí simplemente cuando por dentro luchaba por decirle que hace mucho tiempo ella siempre me había parecido una mujer hermosa.
No importaba cuánto tiempo pasará sobre ella, cambiando todo por ella por fuera cuando por dentro ella siempre tenía ese toque tierno y seductor que me hacía caer rendido.
- ¿Hablas enserio? - me preguntó sin dejar de mirarme fijamente, de seguro queriendo descubrir si estaba diciendo la verdad.
- Claro que sí - disimulé una sonrisa cuando noté que sus mejillas se habían sonrojado con aquella afirmación - Entonces, ¿quieres venir?
Recién había terminado de decir eso cuando Candy hizo varios asentimientos con la cabeza. Creo que estaba emocionada, porque, de no ser así, no me explico cómo ni siquiera fue necesario extender mi brazo cuando ella ya lo había tomado, aferrándose fuerte mientras comenzábamos a caminar.
En nuestro camino, Candy se tomó el tiempo de hablar de una cosa tras otra, tal y como antes. Me agregaba escucharla hablar de sus pacientes en el hospital y luego de sus amigos. Casi no los recordaba, pero creo que en el fondo me gustaba escuchar cómo cada uno de ellos había seguido su camino.
A excepción de alguien.
- ¿Stear murió? - reaccione con sorpresa, después de lo que Candy había dicho - ¿Y por qué? Es decir... ¿Cómo fue que murió? - Candy levantó la mirada cuando hice aquellas preguntas.
- Stear fue soldado en la guerra, no pasó mucho tiempo para que nos avisaran de su baja en el ejército.
- ¿Stear se unió al frente? - Candy asintió con la cabeza.
- No puedo creer que Stear tuviera esa valentía.
- Nadie lo podía creer su decisión al inicio y cuando murió todo fue más difícil de asimilar, en especial para Patty - las palabras de Candy se detuvieron por un momento, como si su mente la hubiera hecho recordar esos dias - Ella estuvo un tiempo conmigo con los niños en el hogar, y luego de eso... No recibí más noticias de ella.
- ¿Crees que esté bien?.
- Espero que sí - respondió Candy con ojos húmedos que trataba de ocultar con una suave sonrisa - Patty es fuerte y aprendió a estar sola cuando Stear decidió unirse al frente - fue lo que dijo Candy antes de desviar la mirada sin decir nada más.
Ambos estábamos esperando a que un auto negro pasara para poder seguir nuestro camino, pero entonces pude ver cómo aquel auto negro pasó frente a nosotros, despacio, demasiado lento a mi parecer. Por un instanto, no pude evitar sentir como un fuerte escalofrío me recorrió el cuerpo entero cuando a mi mente paso la imagen de Leagan.
Automáticamente miré a Candy para decirle, pero ella seguía a mi lado, luciendo tan tranquila a mi lado que me perdí en mis pensamientos, creyendo que solo me estaba volviendo paranoico.
- ¿Te pasa algo? - preguntó Candy después de un buen rato en el que solo me había limitado a mirarla.
- No es nada... Solo quería decirte que estamos llegando - le respondí cuando sentí cómo la tensión en mi pecho había desaparecido, dejando solo ese deseo de llegar al destino.
No es que tuviera temor de encontrarnos con Leagan en ese momento, la verdad mi temor venía de querer evitar exponer a Candy en una situación que seguro sería violenta cuando lo que Niel Leagan tenía de cobarde, yo lo tenía de insolente.
Y si el se atrevía a acercarse a Candy, primero tenía que pasar sobre mi cadáver.
- Terry.. - me llamó la suave voz de Candy que me hizo volver de mis pensamientos a la realidad.
Ni siquiera tuve tiempo de preguntar qué pasaba, porque la respuesta estaba al frente de mí, para ser más exacto, en la aglomeración de gente en la entrada del lugar.
- ¿Crees que te busquen a ti? - pregunto Candy cuando detuve el paso, pensando lo que podría hacer con ella a mi lado cuando se supone que quien debería estar conmigo en esos momentos tendría que ser Susana.
- Creo que vamos a entrar por la puerta trasera - hablé preocupado cuando me di cuenta que en la entrada principal habían hombres que tenían cámaras fotográficas entre sus manos.
- ¿Qué hacemos si en la entrada trasera está igual que la principal? - me preguntó Candy, cuando seguimos nuestro camino, pasando como si nada al lado de aquellos reporteros.
- No creo que pase, y si pasa, no creo que alguien me reconozca.
- Pero si a quien están buscando es a ti, de seguro te reconocerán de inmediato.
- Bueno, si llegamos y vemos a alguien, vamos a tener que correr - la idea no me gustaba pero si lo que quería era proteger a Candy, huir era la única salida.
Candy asintió con la cabeza, apoyando mi idea. Sin decir nada más, seguimos nuestro camino en silenció hasta la puerta trasera vacía de aquel enorme salón que, entre sus paredes, tenía pinturas de arte, como en Londres. El sonido de las notas de las cuerdas, junto con el clavecín, fue la bienvenida que tuvimos en cuanto llegamos al salón principal.
Había muchas caras conocidas, pero aquello dejó de ser importante en cuanto fijé la mirada en la orquesta, que mantenía un ornamentado ritmo, creando un enlace entre todos los espectadores, quienes tenían su atención en los instrumentos tocados, creando un ritmo libre de errores. La pasión que desbordaban los sonidos a través de aquellos instrumentos era tanta que un momento tanta urgencia y profundidad, que llegó hasta mi mente haciendome pensar en todos los dias que había tenido esa necesidad de abandonarla a su suerte.
La música se intensificó, como un torrente que arrasaba con todo a su paso, y mi pecho se llenó de un sentimiento que no sabía si era de tristeza o de un deseo de libertad
¿Por qué sigo atado a un destino que no escogí?
Comencé a preguntarme hasta que desvié la mirada hacia Candy, que, al contrario de mí, estaba prestando atención al sonido de la música como si lo estuviera disfrutando.
Eso creí, hasta que presté atención a su mirada tensa, que parecía estar húmeda en lágrimas retenidas, como si faltara poco para soltarse a llorar.
- Candy - la llamé suavemente, pero ella estaba tan perdida en sus pensamientos que fue hasta que llevé mi mano a sus manos que ella volvió en sí.
Al instante, noté que Candy abrió la boca para hablar, pero por alguna razón, cuando ella bajó la mirada a sus manos, las palabras se esfumaron en el aire casi al mismo instante que los últimos acordes de la melodía.
Decidí no insistir, pero en el fondo no podía evitar preguntarme qué era lo que a fuerza trataba de callar cuando sus ojos siempre tan expresivos, no mentían: había algo enterrado en lo profundo de su corazón, algo que la música había desenterrado sin aviso.
Mis pensamientos fueron callados por los aplausos del público, que me habían hecho olvidar lo que pensaba y entonces cuando volví a ver a Candy me sonrió suavemente por unos segundos y luego volvió a prestar atención hacia la concurrencia que comenzaba a levantarse para hablar entre ellos.
- Debemos salir - sugerí, rompiendo el silencio después de minutos en los que solo habíamos estado en silencio.
- ¿Vas a saludar a tus conocidos? - preguntó Candy, mientras le ayudaba a ponerse de pie.
- No creo que sea buena idea.
- Pero la esposa de tu jefe puede creer que rechazaste su invitación.
- Luego me disculpo con ella.
- ¿Seguro?.
- Será problema suyo si se enoja o no -
le respondí, comenzando a caminar hacia la misma dirección por la que habíamos entrado.
- No has cambiado nada, sigues siendo un antisocial - me decía Candy de camino a la salida.
- No soy antisocial, es solo que...- me detuve a mirarla, pensando si decirle la verdad o no, fue cuando me sonrió aún cuando sus ojos estaban húmedos que supe que ella no merecía ninguna de mis mentiras - No quiero que nadie te vea conmigo y tenga ideas desagradables de ti.
Candy no respondió, pero asintió con la cabeza, como si entendiera mi preocupación por protegerla de un mundo que no podía vernos juntos. No había sido sencillo pero todos habían dejado que el tiempo pasara, creyendo mi actuación al estar con Susana.
- ¿Cómo se conocieron tu jefe y su esposa? - preguntó Candy, rompiendo el silencio entre nosotros mientras llegábamos a la puerta que daba salida a las calles de la ciudad.
Con cada paso, la vieja inquietud por saberlo todo sobre Candy había regresado.
No entendía cómo podía estar a mi lado, hablando como si nada, cuando hacía apenas unos instantes había estado a punto de llorar. Quería saber qué había pasado con ella, quería escucharla, quería entenderla y, sobre todo, quería protegerla. Ese era mi deseo, y en ese instante estaba decidido a hacerle preguntas para calmar mis dudas.
- Alguien nos está siguiendo - dijo Candy en el mismo segundo en que había decidido hablar.
- ¿Estás segura? - Candy asintió con la cabeza cuando llevó su mirada hacia atrás. Notar cómo Candy se tensaba logró que mis pensamientos de antes desaparecieran.
De inmediato olvidé todo y me puse en alerta, llevando disimuladamente mi atención hacia atrás, donde me encontré con la imagen de dos mujeres que sonrieron nerviosas cuando las miré con detenimiento.
- Son admiradoras - le informe con alivio.
- ¿Estás seguro? - me volvió preguntar en el mismo tono suave.
- Sí, creo que están tratando de saber dónde vivo - dije con pesar, logrando que Candy sonriera.
- ¿Hablas en serio? - preguntó, incrédula, mientras llevaba su mirada hacia las mujeres que seguían nuestro paso - No parece que quieran irse. ¿Qué vamos a hacer?.
- Vamos hacer lo que te dije antes - dije mirando hacia Candy que había dejado de sonreír - ¿Estás lista para huir?
- ¿Qué? - fue lo único que le dejé decir antes de que tomara su mano y comenzara a correr. Era una carrera sin fin, como si lo único que importara en ese momento fuera escapar juntos, más que escapar de unas mujeres curiosas; era escapar del peso de los juicios, de las dudas.
Por más que quisiera saberlo todo, no podía forzar nada. Y si Candy había dicho que me diría todo cuando fuera el momento, entonces yo la esperaría, sin importar el tiempo. No quería que volviera al pasado por mis inseguridades, y tampoco quería seguir viviendo torturado por mi deber con Susana.
Y el deseo de simplemente estar al lado de Candy sin importar como, cobró más fuerza cuando nos detuvimos, al darnos cuenta de que por fin habíamos dejado atrás a quienes nos seguían. Estábamos tan agotados que ya ni siquiera recordaba el motivo de mis dudas, porque ahora estaba centrado en ser feliz junto a Candy, mientras pudiera.
- Creo que nunca había reído así en mucho tiempo - dijo Candy, aún recuperándose del aliento.
- Entonces deberíamos correr juntos más seguido - le respondí sin poder dejar de mirarla, sin poder evitar ver como en sus ojos se deshizo la tristeza dejando que pudiera ver en ella la esperanza que creía muerta.
¿Y si esta vez no escapamos?
¿Y si, por una vez, sólo decidimos ser felices?.
Las preguntas resonando en mi mente como un deseo al que podia resistir mientras Candy estuviera en mi mundo, no podía prometerle que sería un mundo perfecto, pero sí podía prometerle mi esfuerzo para intentarlo, una vez más.
"Estoy contigo. Pase lo que pase, Candy."
Esa era una decisión, no sería fácil mientras la condena no pudiera desaparecer de un día para otro. Pero por primera vez, sentía que estábamos en el mismo lugar, listos para enfrentar lo que viniera...
Juntos.
( Nota de la autora : Hola, quisiera aprovechar este espacio para dirigirme hacia ustedes de forma breve, tal vez lo que diga sea spoiler pero, como sabrán esta historia es muy polémica incluso para mí cuando la escribí, tenía mis serías preguntas que me detenía a pensar y a escribir lo que quería transmitir y como tengo en cuenta que que está historia está bastante suavizada, quiero aclarar algo :
A partir de este momento, Candy y Terry van a tratar de ser "amigos" no como en el colegio, si no con en el sentido que Terry va a seguir viendo a Candy a pesar de lo que Susana le pidió que creo que voy a confirmar mejor en la versión mejorada de la historia, y Candy va hacer amiga de Terry en el sentido que va a estar ahí para el a su lado, pero nada más como una amiga.
Y si bien este papel es algo sencillo a simple vista, por si no lo saben : a su creadora le gusta mucho complicar las cosas así que decidí que si Candy quería estar al lado de Terry como una amiga pues iba a sufrir con el por qué eso es lo que significa ser una amiga para mí : estar en las buenas y en las malas.
Me gustó mucho el resultado de eso, pero por el bien del guion y de la historia, más adelante usaré a Terry para que arruine todo y ponga en evidencia sus sentimientos... quisiera darles más detalles para que puedan captar más lo que quería transmitir pero todo lo que puedo decir es que : después de estos momentos tranquilos se viene el desastre.
Pero después de eso, viene el final de la historia, aunque...bueno estoy considerando hacer algo, pero todavía no he decidido muy bien, pero relax ustedes disfruten la historia y yo me encargó de lo demás.
Muchas gracias por su paciencia, si bien me tardo mucho en esto, les prometo un buen final :)
