¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!
Recuerden que esta secuencia de capítulos consecutivos se debe a lucario. Muchas gracias por ser miembro de mi Patre-on, espero que disfrutes este capítulo y estoy muy agradecido por tu confianza.
Recuerden que en este capítulo habrá lemon, por lo que pondré una serie de avisos para aquellos que no les interesa leer este tipo de contenido (los avisos irán tanto al inicio cómo al final del lemon).
Cómo no hay reviews, voy directamente hacia el capítulo.
¡Disfruta!
Soichiro abrió la parte trasera del camión, aunque solo se abrió hasta la mitad por los daños que tenía. De todos modos, era más que suficiente para que el grupo comenzara a bajar todo lo que había adentro.
—¿Solamente vinieron ellos? —Preguntó el hombre a su esposa, quien se había detenido a su lado.
—Poco antes de que tú llegaras vino el hijo del ministro. Nos propuso unirnos a una comunidad o algo así, pero nosotros lo rechazamos de inmediato. —Soichiro se sorprendió un poco ante lo escuchado.
—¿Lo rechazaste? ¿No crees que todos estaríamos más seguros si nos unimos a ellos? Siendo el ministro, estoy seguro que debe haber reunido a personas muy habilidosas. —Declaró el hombre, dejando en claro su desacuerdo con su esposa.
—Bueno, probablemente también lo hubiera pensado de esa manera. Pero lo cierto es que Shido no fue el único en venir aquí. —La aclaración de Yuriko hizo que Soichiro la mirara con incertidumbre, pero su respuesta llegó antes de que formulara su pregunta.
—Mira quien se dignó a aparecer, yo habría logrado traer esos suministros mucho más rápido. —Rika se burló del hombre mientras salía de la casa junto con su mejor amiga.
—Por las condiciones del camión, estoy segura que tomó los atajos más complicados. —Aclaró Ai, quien se ajustaba los lentes para observarlo con más detenimiento.
—¿Ustedes? ¿Qué hacen aquí? —Preguntó un Soichiro bastante impactado, incluso su esposa se sorprendió de verlo así, ya que rara vez era tan abierto con sus expresiones.
—Es una larga historia. —Rika se inclinó de hombros con su clásica sonrisa elocuente.
—Podemos contarla mientras ayudamos a bajar las cosas. —Comentó Ai, acercándose al camión.
—Ella tiene razón, el almuerzo estará listo dentro de poco. —Yuriko unió sus manos con una cálida sonrisa, a lo que Soichiro tan solo la miró.
Una vez que la mujer se marchó, el padre de Saya se cruzó de brazos mientras observaba a sus invitados con una mirada analítica.
21
NUESTRO DESEO (18)
—Ya veo, ahora entiendo la razón de desconfiar de los Shido... —Soichiro dejó la servilleta a un lado, y su mirada volvió a Saeko.
Takashi se había dado cuenta de las miradas constantes entre el hombre y su mujer, por lo que le comenzó a dar curiosidad.
—Disculpe, ¿acaso tú y Saeko ya se conocían? —Preguntó el castaño con bastante interés.
—¿No sabes la historia? —Yuriko preguntó con algo de sorpresa.
—En realidad, yo y el señor Soichiro no nos conocemos. Solo mi padre lo hace. —Aclaró Saeko, algo que llamó aún más la curiosidad de su amante.
—Cuando era joven, participé en un torneo olímpico, me crucé con Busujima en las semifinales. Fue el mejor combate que he tenido hasta ahora. —Declaró Soichiro con una leve sonrisa.
—Nunca oí hablar de eso. Supongo que perdió, ¿verdad? Quiero decir, el señor Busujima es conocido como el hombre más fuerte del mundo respecto al kendo y las artes marciales. —Comentó Takashi, y la sorpresa no tardó en golpearlo al ver cómo el hombre se sonreía.
—En realidad, mi padre perdió. Luego de eso el señor Takagi desapareció de la competición profesional, supongo que se debió a su nuevo trabajo. —Aclaró Saeko, a lo que Takashi no pudo hacer otra cosa más que sorprenderse.
—Aún recuerdo ese combate bastante bien. Fue el único enemigo que realmente me causó problemas hasta la fecha. Es una lástima que su nivel menguara tanto en sus primeros años profesionales a causa de sus dramas familiares. Por cierto, le doy mis condolencias. —Soichiro bajó su cabeza en señal de respeto, a lo que Saeko simplemente asintió.
—No se preocupe, ha pasado mucho tiempo desde el fallecimiento de mi madre.
—Es realmente una lastima. Si no hubiera sufrido tantas desgracias, estoy seguro que ese hombre podría estar a mi nivel. —Comentó el hombre con ligero respeto, para luego fijar su mirada en Saeko—. Cómo su hija, también espero mucho de ti. Aunque, bueno... es una lastima que hayas nacido con el género equivocado.
—¡Papá! —Saya se levantó de la mesa con los dientes apretados.
—Lo siento, a veces Soichiro se mete tanto en su papel que termina diciendo algunas estupideces. —Aclaró Yuriko, entregandole una mirada seria a su esposo, quien captó la indirecta.
—No buscaba ofenderte, solo me dejé llevar por los recuerdos y dije algunas cosas de más. —Aclaró el hombre, a lo que Saeko aceptó las disculpas con una sonrisa.
—Volviendo al tema más importante, no creo que un solo generador y garrafa nos baste para aguantar en la mansión. Si buscamos escapar en barco, debemos esperar hasta primavera porque las costas deben ser un bloque de hielo gigante. —Comentó Rika con seriedad, haciendo que Rei diera un suspiro.
—¿Por qué tenemos el invierno más fuerte de las últimas décadas justo en este año? —Se preguntó la adolescente con claro fastidio.
—¿Por qué no trajiste más? Aún había un poco de espacio en el camión. —Yuriko le preguntó a su esposo, quien la miró de reojo.
—Los almacenes que visité estaban completamente saqueados, es un milagro que haya encontrado uno de cada. —Respondió el hombre, a lo que Saya no pudo evitar confundirse.
—¿Quién necesitaría tantas garrafas y generadores? —Se preguntó la enana, a lo que su padre la miró.
—Probablemente la gente que haya tenido el mismo plan que nosotros. —Respondió el hombre, una respuesta que dejó conformes a todos, menos a Takashi.
—Los almacenes son realmente grandes, ¿cuantos supervivientes tiene que haber para llevarse tanta mercancía? Nosotros atravesamos la mitad de la ciudad, y solo nos cruzamos con Alice y su padre. —Se replanteó el joven tras fijar su mirada en la niña, quien estaba comiendo el pollo con mucha felicidad.
—¡Tengo una idea! —Rei se levantó de su asiento con una amplia sonrisa en su rostro—. ¡¿Y si mejor no vamos a la comisaría?! ¡Mis padres están allí, estoy segura que tendrán alguna garrafa o generador para compartir!
—En primer lugar, no hay nada que lo asegure. En segundo lugar, ¿por qué nos darían sus suministros sin nada a cambio? A lo que ha mi respecta, solo quieres reunirte con ellos y no tenemos tiempo para perder en esas cosas. —Aclaró Soichiro con mirada seria, a lo que Rei intentó refutar, pero lo único que hizo fue quedarse con la boca abierta.
—¡Vamos, no seas tan amargado! —Yuriko golpeó la espalda de su esposo, quien ni se inmutó—. No perdemos nada por intentarlo, además deberías ponerte en su lugar.
—¿Y cuál es el maravilloso plan? La comisaría queda bastante lejos y cómo dije antes, de seguro querrán hacer un intercambio. Nada es gratis en esta vida. —Soichiro miró a su esposa con ojos entrecerrados.
—Sabes bien que tenemos intercambios de sobra. —Declaró la mujer con una sonrisa suspicaz.
Su esposo iba a argumentar en su contra, pero al final dio un suspiro de cansancio.
—Hagan lo que quieran, pero no me echen la culpa si las cosas salen mal. —La respuesta final del hombre hizo que Rei saltara de alegría.
—Primero tenemos que terminar de reparar el Humvee. —Aclaró Hirano, a lo que todos asintieron.
—No debería llevar mucho tiempo colocarle los repuestos. De seguro mañana estará listo. —Comentó Rika con una sonrisa.
—Creo que ya hablamos demasiado del trabajo, ¿por qué no nos cuentas cómo fue tu viaje? —Yuriko enfocó la mirada en su esposo, quien dejó los cubiertos sobre el plato.
—Fue bastante accidentado, pero nada que no pudiera controlar.
Saeko y Takashi se encontraban en las caminadoras electricas del gimnasio mientras observaban el hermoso patio desde la ventana. La nieve volvió a caer en este día, su ritmo era algo acelerado.
—Espero que el tiempo nos favorezca para mañana. —Comentó Saeko, a lo que Takashi sonrió.
—No es necesario que lo haga, tengo un plan. —Las palabras del joven sorprendieron a su amante.
—¿Puedes compartirlo?
—No, será una sorpresa. —La respuesta dejó a Saeko bastante dubitativa.
—Por cierto, ¿ya hablaste con Hirano? —Takashi no pudo evitar ponerse serio tras la pregunta.
—Ya sabes, aún está molesto por la decisión que tomé. —El castaño respondió con cierto recelo.
—Ya veo... —Un silencio algo incómodo se instaló entre los dos, hasta que Saeko decidió retomar la conversación—. ¿No crees que deberíamos contarle lo nuestro a Hirano y Saya? Ellos siempre nos apoyaron a su manera, por lo que lo veo un poco injusto.
—Lo entiendo, pero no lo sé... —Takashi detuvo su ejercicio, sus ojos reflejaban bastantes dudas—. Mientras más gente lo sepa, más difícil será ocultarlo de Rei.
—Siendo honesta, no creo que este secreto se sostenga por mucho más tiempo. Estamos viviendo en la misma casa. Pero en esta ocasión no estoy hablando tanto por Rei, solo tengo un poco de miedo que ellos se enojen si no llegan a enterarse por nosotros. Ya sabes, cierta persona podría crear algunos malentendidos. —Explicó Saeko, a lo que Takashi no tuvo otra opción más que asentir de acuerdo.
—En eso tienes razón. Aunque todo sería más fácil si tus 5 minutos no fueran 10 horas. —Declaró Takashi con suficiencia, haciendo que su mujer se sonrojara bastante.
—Bueno, no recuerdo que te hayas quejado en ningún momento. —Saeko desplazó la culpa lo más rápido que pudo.
—La verdad es que no puedo negar eso. —Takashi se frotó el cabello con un poco de vergüenza.
—¿Lo ves? Ambos somos igual de culpables. —Saeko dejó la caminadora y rodeó a Takashi con sus manos.
—No, definitivamente tú lo eres más. —Takashi la abrazó por la cintura, su tono burlón fue acompañado por la mirada cubierta de complicidad que recayó sobre él.
—¿Ah, sí? ¿También es mi culpa que tu rostro se esté acercando a mi? —Saeko culminó con aires de suficiencia.
—Por supuesto... —Takashi habló, sus labios rozaron con los de ella.
—Es tu culpa por ser tan hermosa.
Ambos sellaron ese momento con un beso muy pasional. Incluso sus cuerpos chocaron el uno contra el otro con el afán de disfrutar ese calor tan adictivo que generaban cuando entraban en contacto.
Tuvo que pasar un largo minuto para que sus labios se separaran, más no lo hicieron sus cuerpos. Sus frentes chocaron con amor y ambos se mantuvieron abrazados sin decir una palabra.
No necesitaban decir nada para disfrutar al máximo este momento.
Las horas habían pasado, y la tarde comenzaba a acentuarse sobre la mansión. Ahora la nieve caía a un ritmo más lento, pero aún persistía.
Rei salió del garaje con unos ropajes bastante extraños. Saeko la vio, pero no le tomó mucha importancia y entró en el espacioso sitio.
El garaje tenía tres coches, dos de ellos eran camionetas familiares mientras que el otro era el Humvee, que estaba siendo reparado por Rika y Hirano.
El olor distintivo del aceite y el metal no era lo único que se reflejaba en aquel lugar, ya que había muchas cosas que no pertenecían a la mecánica. Por lo visto, habían aprovechado el espacio del sitio para dejar varias cosas viejas que ya no usaban, pero que se encontraban en buen estado.
Saeko tomó nota de esto, ya que le parecía curioso ver tantos palos de golf, espadas, trofeos y diferentes colecciones. Lo que más le llamó la atención eran las fotos familiares, incluso tomó una de ellas para verla con más detenimiento. Tenía algo de polvo y se notaba que era vieja. Saya todavía no estaba allí, solo eran Soichiro y Yuriko con un bulto notorio en su vientre, aunque lo más curioso fue ver el rostro de ambos.
Los dos adultos no lucían muy diferente en cuanto a sus aspectos, pero ciertamente se veían más felices, cómo si fueran una familia normal. Especialmente podía notar ese cambio en Soichiro, ya que aún no tenía esa mirada depredadora e incluso algo oscura que lo caracteriza tan bien en el presente.
—¿Te gusta espiar las cosas de los demás? —Saeko tuvo un pequeño sobresalto cuando la puerta del armario que estaba enfrente suyo se abrió sin más, allí revelando a Saya.
—Solo tenía algo de curiosidad, ¿qué hacías ahí dentro? —Saeko colocó el marco en su lugar tras la pregunta.
—Estaba buscando lencería. Yo y Rika nos pusimos de acuerdo para hacerle una pequeña sorpresa a Hirano. —Aclaró la enana, quien llevaba unas prendas sobre sus hombros.
—Oh, ya veo... —Saeko observó como esas prendas rojas llevaban muy, pero muy poca tela—. ¿A los hombres les gustan ese tipo de cosas?
—Jeje, se mueren por ellas. Mi mamá lo tenía loco al estupido de mi viejo con estas cosas cuando eran jóvenes. —Saeko asintió, y en ese momento se le ocurrió una idea.
—¿Puedo pedirte ayuda con una cosa? —Saeko juntó sus manos con ligera timidez.
—¿Qué es? —Saya la observó con suma curiosidad.
—Bueno, la verdad es que estoy saliendo con Takashi y...
—¡¿QUÉ COSA?!
Rika y Hirano miraron a Saya tras escuchar su grito, incluso Rei y Hisashi entraron para ver qué diablos estaba sucediendo. Pronto se entendió que no era nada importante cuando Saya se sonrojó y aclaró su garganta.
—¡¿Hace cuánto tiempo están juntos?! —Acusó la enana en un susurro para que nadie más la escuchara.
—Cuando todo esto comenzó... —Saeko fue directa, por lo que Saya se quedó con hambre de saber más.
—¿Donde está el idiota? Quiero decirle un par de cosas...
—Takashi está durmiendo. Tuvimos una noche muy agitada, y...
—¡¿Eso quiere decir que ya durmieron juntos?! ¡Y el hijo de puta de Takashi tenía la osadia de burlarse cuando tenía sexo con Hirano!—Saya usó toda su fuerza de voluntad para no volver a gritar, aunque en este momento debería haberse centrado más en Saeko, quien sentía que habia hablado de más.
—En-en fin, ¿puedes ayudarme a escoger algo que le guste? —La exaltación de Saya pasó a un segundo plano tras escuchar la petición de su mejor amiga.
—Tengo una duda, ¿cuando me preguntaste si a los hombres les gustaba esto, en realidad te refieres únicamente a Takashi? —Saeko respondió a la pregunta con un leve asentimiento, haciendo que Saya colocara una mano sobre su mentón—. ¿Sabes algo? En este lugar no se encuentra lo que buscas. Es decir, seguramente ese pervertido estaría muy feliz de verte con algo de lencería, pero hay otra cosa que le gustará mucho más.
—¿Eh? —Comentó una Saeko bastante desconcertada ante la sonrisa astuta de su amiga.
—Por suerte tienes unas medidas muy parecidas a las de mi madre, así que estoy segura que te quedará perfecto. —Saya tomó la mano de Saeko y se la llevó del garaje sin que siquiera pudiera decir una palabra ante la vista de todos quienes simplemente pudieron mirarse entre sí con clara confusión.
La noche se acentuó en el cielo, y la tormenta rebotaba contra las persianas con bastante energía. Era una noche perfecta para dormir desde temprano, así lo pensaba Takashi. Por las diversas modificaciones el dormitorio se encontraba decorado con velas, ya que Soichiro ya había iniciado el nuevo cableado para unirlo con el generador.
Takashi se quitó varios de los abrigos que llevaba puestos, y justo cuando se disponía a arreglar su cama pudo escuchar como alguien abría la puerta.
En un principio sonrió al pensar que se trataba de Saeko, pero esa sonrisa se desvaneció al instante tras ver de quien se trataba.
—Ups, me equivoqué de dormitorio. —Las palabras de Rei contrastaban bastante con su tono y expresión—. Es una lastima, queria que Hisashi sea el primero en verme con este atuendo.
Rei inclinó un poco su figura para que sus pechos se balancearan, su traje de conejita le daba un aspecto realmente caliente.
De todos modos, eso estaba lejos de impresionar a Takashi.
—¿Puedes irte? Estoy muy cansado para tus idioteces. —Takashi respondió en un tono seco, haciendo que la sonrisa de Rei se enmarcara aún más.
—¿Qué sucede? ¿Acaso estás celoso? —Rei se apoyó contra el marco de la puerta tras la declaración.
—¿Eres estúpida o acaso realmente no recuerdas nada de lo que te dije cuando estabas borracha? —Takashi se replanteó en sus pensamientos, ya que la intención de su antiguo interés amoroso era más que obvio.
Honestamente, ya estaba bastante cansado de su actitud.
—En fin, me iré a divertir con Hisashi. Lamento si se escuchan muchos ruidos, es que él lo hace realmente bien. —Una pequeña risa burlona emergió de Rei antes de cerrar la puerta.
—¿Qué debo hacer para que te des cuenta que ahora me importa una mierda lo que hagas? —Takashi se replanteó con un gran suspiro de cansancio cuando se sentó sobre la cama.
Su paz no duró demasiado tiempo, ya que tocaron la puerta repentinamente. Y por lo visto, la paciencia de Takashi ya había llegado a su límite.
—Supongo que la única manera de hacer que dejes de molestarme es mandarte a la... —Takashi no pudo terminar su sentencia, debido a que su cerebro se reinició una vez que abrió la puerta.
Incluso ese término se quedó corto para describir lo que sentía en estos momentos.
Enfrente suyo se encontraba Saeko, pero no era solo eso...
Saeko llevaba un vestido.
Pero no era cualquier vestido.
No era atrevido, ni mucho menos formal.
Era sencillamente precioso.
Pero no por el vestido en sí, ese efecto solo se logró porque era ella quien lo llevaba puesto.
Las medias blancas, los tacones altos, y ese velo tan especial que cubría su rostro.
Los ojos de Takashi se inundaron con ese hermoso color blanco que desprendía su vestido de novia.
Y como si eso no hubiera sido suficiente para dejarlo perplejo, solo bastó con lo siguiente:
—Sorpresa, cariño. —Saeko levantó su velo mientras decía esas palabras que calaron en lo más profundo de su corazón.
Era como estar viviendo un sueño.
Era como estar viviendo su sueño.
—¿Sorpresa? Esto es... tú... mierda. —Takashi no sabía que decir, lo único que podía hacer era mirar esos hermosos ojos celestes que brillaban con mucha calidez y cariño.
Una calidez y cariño que iban dirigidos únicamente a él, algo que solo podía generar él.
—¿Te gusta? Me queda un poco apretado. —Saeko se llevó una mano sobre su escote, en donde sus pechos estaban haciendo su mejor esfuerzo para no rasgar la tela.
—¿Yo? Solo... —Takashi aún seguía demasiado cautivado, por lo que su mente dejó de funcionar.
Por eso es que las siguientes palabras salieron directamente de su alma:
—¿Por qué eres tan preciosa?
Saeko no fue capaz de mantener el contacto visual tras semejante declaración. Su pecho ardió como mil soles con tan solo escuchar esas palabras.
—¿En serio me amas tanto? —Saeko volvió a alzar su mirada, sus ojos vidriosos rebosaban de felicidad.
—Sé que esto es solo un regalo. Pero daría todo de mi para poder verte con este vestido en un altar. —Takashi tomó la cintura de su amada con suma delicadeza, podía sentir como ella estaba temblando un poco.
Ahora era Saeko quien se encontraba completamente cautivada.
—Si eso es cierto, entonces permíteme abrazarte durante toda la noche. —Saeko lo abrazó con todas sus fuerzas tras esas palabras.
Una sonrisa amorosa surgió del rostro de Takashi al ver como su mujer parecía estar en su propio mundo con tan solo un abrazo, por lo que no tardó en responder al gesto cuando acarició su mejilla, y Saeko no dudó en ahuecar su rostro en ese sutil, pero poderoso toque.
Al final, ambos sellaron el momento con un beso increible y muy energético. Saeko utilizó esa misma energía para dar un par de pasos y cerrar la puerta de una patada, los dos estaban demasiado metidos en ese dulce beso cómo para darse cuenta que el velo había quedado atrancado en la puerta.
Saeko enredó sus piernas sobre la cintura de su amado y Takashi tuvo la reacción suficiente para tomarla del trasero justo a tiempo, desafortunadamente no tuvo la misma suerte cuando chocó contra la cama. Pero incluso la caída abrupta no pudo separar sus labios.
Lo único que pudo romper esta cadena interminable de pasión fue la falta de aire, pero eso no impidió que sus labios siguieran conectados por un pequeño hilo de saliva. Y, sin previo aviso, Saeko comenzó a frotar su trasero contra la entrepierna de Takashi, un gesto que hizo sonreír al hombre.
—Pensé que hoy solamente querías abrazos. —El comentario de Takashi hizo que una sonrisa seductora y hambrienta de amor se disparara en Saeko.
—Por supuesto, pero eso no niega la posibilidad de hacer otras cosas al mismo tiempo.
¡ALERTA!
¡ALERTA!
¡ALERTA!
¡COMIENZO DE LEMON!
Takashi volvió a besarla sin previo aviso. Sus manos se deslizaron sutilmente sobre su trasero y comenzó a levantar su vestido. Saeko hizo lo mismo, aunque a diferencia de la paciencia que mostraba su amado, ella casi rompe su camisa con tal de sentir su cuerpo desnudo lo antes posible. Eso hizo que su beso se rompiera, pero ella logró su objetivo. Takashi no dijo nada al respecto, lo único que hizo fue continuar quitando el vestido con bastante lentitud, como si estuviera grabando cada fotograma en su mente.
Los pechos de Saeko rebotaron un poco incluso bajo su sostén apretado, y no tardó ni un segundo en apretarlos contra el pecho de su amado.
A pesar de que la noche era realmente fría, el calor que desprendían sus cuerpos era realmente adictivo.
—Es una lastima que necesite quitartelo. —Takashi colocó el vestido de novia sobre la cama con bastante cuidado.
—No te preocupes, no será la última vez que me verás con un vestido similar. —Declaró su mujer, encerrándolo en un tierno beso que se ganó un tarareo de Takashi cómo respuesta.
Las manos del castaño se desplazaron tentativamente sobre su cintura hasta su abdomen, un movimiento que causó pequeños espasmos placenteros sobre Saeko, quien desprendió un gemido ahogado por el beso al sentir como una de esas manos llegó hasta su seno izquierdo. El leve apretón que siguió hizo que el beso se rompiera, ya que ella no fue capaz de contener su gemido afectivo y cubierto de emociones.
—Jeje... —Una leve risa escapó de Saeko cuando sus frentes chocaron—. Te extrañé.
—¿Me extrañaste? Ya llevamos tres noches seguidas haciendo esto. —Declaró Takashi en un tono audaz.
—Y necesitaremos muchas más noches como esta para compensar el tiempo perdido. —Saeko respondió con un tono dulce para luego darle un pequeño beso en la nariz que hizo reír a su amado.
—¿También cuentan las noches que dormimos juntos pero no hicimos nada? —Saeko chocó su frente nuevamente con la de Takashi tras escucharlo.
—Hmmm... —Ella tarareó, meditando su respuesta—. Bueno, esas te las puedo dejar pasar.
—Wow, que amable eres. —Takashi le dio un corto beso en los labios, a lo que Saeko se rió por lo bajo.
Después de esa charla elocuente, las pequeñas risas quedaron a un lado y ambos se miraron fijamente en unos segundos que parecían interminables.
El silencio no era incómodo.
Era todo lo contrario.
El mero contacto visual entre ellos se encargaba de trascender más allá de ese silencio, ya que sus almas parecían estar hablando por ellos.
Eran tantas emociones, tantos recuerdos, tantas alegrías, algunas tristezas...
Pero en cada una de esas anécdotas, los protagonistas siempre eran ellos, y solo ellos.
Todos esos sentimientos aparentemente imposibles de describir encontraron una manera de hacerlo, y todo se resumía con dos simples palabras.
—Te amo.
Las palabras de Saeko surgieron desde lo más profundo de su ser, por lo que Takashi respondió con esa misma intensidad, pero a la vez con esa simpleza que pueden encontrarse en dos palabras:
—Yo también.
El enorme peso y significado detrás de esas simples palabras se desató como una marea hambrienta de pasión cuando sus labios volvieron a entrar en contacto, sellando así el beso más intenso y emocional de la noche.
Sus lenguas se enroscaron en una rápida carrera por ver quién podría transmitir más amor al otro mientras que las manos de Takashi se encargaban de quitarle el sostén a una Saeko que se encontraba demasiada metida en el juego cómo para darse cuenta de ello.
—Hmm, Takashi... —El suspiro que surgió de Saeko cuando el beso finalmente se rompió fue reemplazado por un rápido gemido al sentir como su sostén era arrojado lejos.
Ahora que ambos se encontraban con sus torsos completamente expuestos, Saeko aplastó sus hermosos y perfectos senos contra el pecho de Takashi, su piel tan suave y tersa rozó contra el áspero cuerpo de su hombre, lo que la comenzó a volver loca.
El romance de sus suspiros y alientos entrecortados lentamente comenzó a transformarse en algo más lujurioso al sentir cómo las manos de Takashi vagaban sobre toda su espalda. Ella no perdió tiempo y actuó con un beso feroz mientras inclinaba su espalda como si fuera un gato, todo con el afán de no separar sus senos de los pectorales de su amado al mismo tiempo que utilizaba sus manos para escarbar entre sus pantalones, y pronto obtuvo su recompensa.
El beso se rompió cuando Takashi dio un leve gruñido producto de su erección ahora libre que golpeaba sobre el abdomen de Saeko. Era un misterio la habilidad que ella había utilizado para extirpar sus pantalones de una manera tan rápida.
—Hmm, Takashi... —Saeko balbuceo entre besos—. ¿Puedes ponerte al borde de la cama?
Aunque en un principio estaba confundido, Takashi accedió a la petición y la arrastró en un abrazo hasta que ambos estuvieron al borde de la cama. Saeko compartió un último beso corto antes de moverse sutilmente hacia abajo, hasta encontrarse arrodillada sobre el frío suelo. Apenas pudo sentir ese frío, ya que estaba demasiado caliente como para notarlo. Una de las partes que más resaltaban esa temperatura calcinante eran sus pechos, que rápidamente crearon una almohada extremadamente cómoda alrededor de la erección palpitante de Takashi, quien no pudo contener ese suspiro de placer que emergió de sus labios.
Saeko dejó que su impaciencia la invadiera y sus pechos comenzaron a bajar y subir a un ritmo lento que cada vez era más acelerado. Sus labios chocaron contra su glande y le dio un pequeño beso antes de devorarlo sin previo aviso.
Takashi no pudo evitar hacer su rostro hacia atrás y mover sus caderas un poco hacia arriba por cada vez que los senos de su mujer chocaban contra su piel.
Ocasionalmente lograba salir de ese éxtasis intermitente solo para ver la mirada descarada y curiosamente afectuosa que Saeko le entregaba mientras hacía todo lo posible para que se corriera dentro de su boca.
Sencillamente era demasiado para él.
—Mmph- aah... —Los gemidos de Saeko no se hicieron esperar cuando apoyó la erección caliente y palpitante sobre su mejilla derecha—. ¿Lo hago bien?
—Eres tan buena que podría morirme. —El comentario algo exagerado sacó una sonrisa satisfecha en Saeko, quien pudo sentir como sus bragas mojadas ahora estaban chorreando tras ver la expresión que sostenía Takashi.
La estaba devorando con la mirada, y eso la calentaba como mil infiernos. El hambre latente en ella despertó con la intensidad de arrasar con todo, por lo que pronto volvió a colocar la erección entre sus labios, y ahora comenzó a bombear con mucha más velocidad y fiereza. Takashi no pudo hacer otra cosa que apretar los dientes, la sensación de placer estaba llegando a un éxtasis insuperable y el sonido de sus tetas cubiertas de fluidos golpeando contra su pelvis a un ritmo jodidamente acelerado hizo que su polla estuviera apunto de explotar.
Y cómo era de esperarse, el volcán entró en una erupción impresionante que Saeko parecía poder dominar en un principio, pero pronto sus labios rebalsaron con algo de semén que cayó sobre sus pechos. La mirada lujuriosa en su rostro cambió a una completamente lasciva cuando se tragó todo de un bocado sin pensarlo.
El acto tan sucio hizo que el miembro de Takashi se volviera a transformar en una erección furiosa antes siquiera de que pudiera tomar un segundo de descanso. Saeko sintió esa firmeza entre sus pechos, por lo que sus ojos entrecerrados y deseosos lo miraran con una desesperación absoluta.
—Lo quiero. —Sus palabras surgieron como un suspiro ronco antes de subir arriba de su amado y abrazarlo con fuerza.
Ni siquiera se tomó las molestias de quitarse las medias o las bragas, estaba demasiada absorta como para hacerlo. Por eso lo único que hizo fue apartar un poco la tela mojada, y su cuerpo comenzó a temblar de inmediato cuando la punta de la erección rozó contra su entrada. Y como si eso no fuera suficiente, Takashi comenzó a chupar sus pechos mientras apretaba su trasero con fuerza, algo que se ganó varios gemidos de alegría y desesperación.
Eran alegres porque Takashi estaba haciendo todo lo posible para ahogarla en el placer.
Eran desesperados porque...
—Mmph, aaghh... —Saeko levantó la cabeza de Takashi con las claras intenciones de compartir un beso.
Pero antes de eso, su deseo más oculto brotó de ella con esa desesperación latente:
—Hazme tuya, esposo.
El apodo le provocó un sin fin de escalofríos y se dejó llevar por lo que también era su sueño: el beso llegó con la sensación más dolorosamente placentera para ambos al sentir como la erección de Takashi se abría paso dentro de ella hasta tocar su punto más profundo.
Saeko no fue capaz de soportar tal oleada de placer, su gemido ahogado resonó con una fuerza temeraria mientras sus ojos llorosos se iban ligeramente hacia atrás. Takashi pudo sentir como sus entrañas se aferraban con una fuerza descomunal a su polla, y antes de que siquiera pudiera moverse una vez pudo sentir Saeko se corría con todas sus fuerzas, y tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no seguirla. Eso generó que ambos se quedaran completamente estáticos por unos largos segundos.
—Mugh, haa, ahhh... —Saeko apenas era capaz de controlar sus gemidos cuando por fin los sentidos volvieron a ella—. Esas palabras... fueron más embarazosas de lo que pensaba.
—¿Pero valió la pena? —Takashi le preguntó, haciendo que una linda sonrisa apareciera en su futura esposa.
—Valió cada simple aliento. —Saeko volvió a besarlo, en esta ocasión la lujuria había quedado en segundo plano y el romance volvía a ser el eje principal de sus movimientos.
Por lo menos lo fue así hasta que Takashi afirmó su agarre sobre su trasero, haciendo que un gemido ahogado y resentido se escapara de Saeko al sentir como su interior completamente lleno ahora se sentía tan vacío. Afortunadamente para ella, solo tuvo que esperar un segundo para sentir como sus pliegues volvían a aferrarse viciosamente alrededor de la erección de su pareja, haciendo que un gemido desgarrador y lascivo emergiera de sus labios.
El beso se rompió ni bien Takashi continuó repitiendo estos movimientos, Saeko se aferró con fuerza a su espalda y mordió su hombro. Las uñas se clavaron sobre su carne, su espalda se encorvaba cada vez más por cada embestida y sus ojos llorosos se perdieron casi por completo en el placer.
Takashi enterró su rostro entre sus voluptuosos senos e incrementó el ritmo de las embestidas. Los gemidos desgarradores de Saeko dejaron de escucharse debido a que su cuerpo ya no era capaz de procesar semejante placer, y menos su mente, que ya se había quedado en blanco hace bastante tiempo. Ahora lo único que podía hacer era aferrarse sobre el cuerpo de su amado como si su vida dependiera de ello mientras llegaba al clímax una y otra vez. Probablemente si Takashi pudiera ver su rostro ahora, le sería casi irreconocible.
—¡Ta-Takashi...! —Su gemido entrecortado y su voz distorsionada apenas pudieron formular su nombre.
Takashi respondió su llamado desesperado y pronto cumplió sus deseos. Los ojos de Saeko se entrecerraron en un shock placentero impresionante al sentir como diversas cargas golpeaban su útero con una sincronización absoluta con sus últimas empaladas, hasta que finalmente su base chocó contra su entrada con una fuerza no presentada hasta ahora, haciendo que un largo gemido ahogado emergiera de Saeko al sentir como la última y más larga carga la llenaba hasta rebozar.
¡ALERTA!
¡ALERTA!
¡ALERTA!
¡FINAL DE LEMON!
—Aah, Takashi... —Saeko apenas fue capaz de retomar el habla—. Estar contigo es como volar entre las estrellas.
—Y yo haré todo lo posible para llevarte a esos lugares. —Takashi tomó las mejillas de su amada, quien a pesar de estar sin aliento, le sonrió.
Ambos compartieron un largo beso, sus cuerpos sudorosos permanecieron pegados en todo momento. Al final, sus labios se partieron, y de pronto, la mirada de Takashi obtuvo un toque seductor.
—¿Quieres alargar el viaje? —Saeko se sorprendió un poco en un principio, pero luego de echarle un vistazo al vestido de bodas, su hermosa sonrisa se amplió cómo pocas veces antes.
—Me gustaría que dure para siempre.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
¡Espero que lo hayan disfrutado!
Ya sabes, cómo todavía no tengo mucha experiencia haciendo lemons, acepto cualquier tipo de crítica que me haga mejorar. En esta ocasión, quise darle un enfoque un poco más "sucio" para que se sienta más candente a la hora de leerlo, espero que lo haya logrado.
Te hago un pequeño recordatorio de que si quieres otra actualización rápida para esta historia puedes volverte miembro de mi por un dólar. Puedes encontrarme como: Jyanzein.
Ahora sí, me despido.
¡Muchas gracias por leer!
