Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama es completamente mi invención.
Capítulo 29
Edward
Cubrí su delgado cuerpo con la manta mientras ella se acurrucada en la almohada como si aun estuviera dormida sobre mi pecho.
Esbocé una sonrisa. Me incliné dejando un beso en sus cabellos.
Ambos nos consolamos. Estuvimos abrazados, tan solo escuchando los ruidos de afuera mientras nuestros labios buscaban una y otra vez saciarse de besos.
Fue tan difícil parar, pero necesario, porque no se trataba de llegar a tener sexo para entender que necesitábamos solo un momento para nosotros dos.
Miré a Emmy removerse buscando el calor de Bella, también la cubrí con su mante rosa y besé su frente, antes de dar media vuelta y salir de la habitación.
Me sentía mejor anímicamente. No sabía qué tan mejor, pero al menos mi mente estaba en paz.
Aunque esa paz se esfumó al ver a la madre de Bella.
Lauren se acercó casi corriendo.
― Papá me acaba de llamar ―farfulló― tiene demasiado trabajo por atender, no sabe qué hacer. No quiere dejarlos solos, pero ve muy complicado que él pueda venir los próximos días.
― ¿Qué dices? Él tiene que venir, no tenemos a nadie más…
― Lo sé, le expliqué todo. Y él hará lo posible, me lo prometió.
Saqué el móvil de mi bolsillo trasero. Necesitaba comunicarme con mi tío; elegí su contacto y le di llamar… sonó una, dos, tres veces y no respondió.
Enojado, lancé el celular al sofá.
― Papá vendrá ―dijo Lauren― no puede dejarlos.
Exhalé sonoramente. De nuevo empezaba a sentirme angustiado, no podía fallarle a Bella, no permitiría nunca que nos quitaran a Emmy.
― En cualquier momento puede aparecer una notificación dando inicio a la audiencia ―intervino Renee, llamando nuestra atención―. Alice y Jasper han conseguido la mejor defensa de Texas, ellos se están preparando con la evidencia necesaria para pelear por Emmy. Y tienen mucho por ganar porque Bella les cedió a la niña, lo hizo siendo consciente y en pleno uso de sus facultades mentales.
― Realmente me pregunto: ¿por qué estás aquí? ―cuestioné―. Es notorio que tu hija es lo que menos te importa, ¿a qué viniste?
― No puedes decir que no amo a mi hija ―replicó―. No me conoces en lo absoluto para aseverar tal cosa de mí. Amo a Bella, pero también a Alice, ambas son mis hijas y no puedo estar a favor ni de una ni de otra, pero aquí es Alice quien más ha sufrido y Bella lo sabe.
Sacudí la cabeza completamente asqueado de lo que escuchaba.
― Emmy es hija de Bella, ¡es mi hija! Y ustedes se aprovecharon para quitársela.
Lauren se acercó poniendo una mano en mi pecho y susurró:
― Edward, calma. No necesitas otro problema más.
― Creo que estás mal informado ―dijo Renée―. Bella hizo un procedimiento donde prestaría su vientre para que su hermana pudiera ser madre.
Tiré de mi pelo. Debía ser paciente, lo sabía. Sin embargo, con una mujer tan renuente era imposible siquiera poder escucharla sin que el mal humor aflorara.
― Sí. Eso lo sabemos, sin embargo cuando descubrieron que Bella estaba embarazada ¿qué hicieron? Fue más conveniente callar y hacerle creer que le habían hecho el procedimiento y todo para quedarse con Emmy. Son tan asquerosos.
― ¡Yo no sabía! ―gritó, poniéndose de pie y enfrentándome―. A mí nadie me dijo que Emmy era de Bella, yo siempre creí que era de Alice y Jasper porque fue lo que me dijeron.
― Estás mintiendo ―la acusé―. Y si estás aquí es porque sabes que pueden ir a la cárcel y solo intentas salvarte.
Se puso nerviosa. Lo reconocí cuando sus ojos se ampliaron visiblemente alterada y sujetó mi camisa, haciendo puños con sus dedos.
― Los puse bajo aviso ―masculló, sus ojos viéndose vidriosos por las lágrimas, siguió sujetando mi camisa con desesperación―. ¡No quiero que lleguen a un tribunal!, no quiero a mis hijas peleando, ni condenándose por una niña cuando ambas pueden ser feliz con Emmy.
Cubrí sus manos con las mías y la obligué a soltar mi camisa. La quería lejos de mí. Lejos de Bella. De todos.
― Si es verdad lo que dices. Entonces, dime: ¿dónde están tu otra hija y tú yerno? ―propuse―. Te juro que si me das su ubicación, nadie nunca te mencionará, me encargaré de que tu nombre no aparezca en el juicio.
La duda bailó en sus ojos azules. Me observó y pude apreciar la inquietud marcaba en su semblante.
Ella estaba debatiendo mi propuesta.
― Pero…. ―balbuceó, negando con la cabeza. Lauren volteó a mirarme con una sonrisa triunfante, ella también estaba de mi lado―. Yo no hice nada ―dijo Renee― mi único error fue apoyar a Alice en su sueño de ser madre.
― Solo danos la dirección de Alice ―Lauren empezó a frotar la espalda de la mujer, antes de ayudarla a sentar en el sillón, se acuclilló frente a ella y sujetó sus manos, mirándola―. Lo que ellos hicieron contra Bella se llama robo y es condenable. Mi padre es unos de los mejores abogados del país y tiene el caso de Bella; nos explicó todas las irregularidades que han existido y sabemos que es ilegal la forma en que se adueñaron de Emmy.
Renee empezó a sollozar, sus hombros sacudiéndose mientras negaba. Lágrimas empezaron a recorrer sus pómulos blancos.
― Ellas eran muy unidas ―contó Renee entre lloridos―. Mis hijas siempre se amaron y tenían una complicidad envidiable, eso me gustaba de ambas.
― Y está bien ―aceptó Lauren siguiéndole el juego―. Son hermanas y es lo más normal, que se amen y tengan una comunicación especial. Pero, cuéntame, ¿dónde está Alice? ¿ella está en la ciudad?
― Alice no es mala ―aseguró Renee sorbiendo la nariz―. Mi hija solo está sufriendo el arrebató de Emmy, está descontrolada y la entiendo, porque ella se ilusionó con la idea de ser madre.
― ¿Y Bella? ―pregunté, captando su atención. La mujer levantó lentamente la mirada y me vio―. ¿De verdad crees que Bella no sufre por lo que le han hecho? La engañaron y no puedes deslindar a Alice de todo esto porque es obvio que tu hija sabía que Emmy no era de ella sino de Bella. ¿Cómo crees que se siente Bella? ¿Te has puesto en su lugar aunque sea un segundo?
Las lágrimas de Renee seguían cayendo. Era terrible aceptar que no sentía ni un poco de pena por ella.
― Mi Bella es fuerte ―susurró nostálgica― es joven y voluntariosa. Tiene carácter para salir adelante después de esto, pero mi Alice… ―sacudió la cabeza― ella es frágil y sé que no se repondrá jamás.
Caminé hacia la mujer. Tenía una necesidad de sacudir sus hombros y sacarla de mi vista. No obstante, tomé una bocanada de aire y terminé acuclillado junto a Lauren, miré fijamente a Renee.
― Si Alice necesita ayuda psiquiátrica cuenta con mi ayuda ―persuadí―. Haré lo necesario para que ella se recupere en una institución mental, mi familia y yo la apoyaremos en todo, pero ahora debes proporcionarnos su dirección.
Renee bajó la mirada al bolso café que abrazaba a su regazo. Lo abrió lentamente y empezó a trasculcar el interior. Extendió una pequeña nota en mi mano.
Me sorprendí al leer y ver la proximidad que había entre ambos apartamentos. Ellos sabían de nuestra localización, seguramente seguían nuestros movimientos. Posiblemente nos habían visto.
El timbre sonó distrayendo mis pensamientos.
Miré la puerta y me puse de pie, me encaminé a la entrada… algo dentro de mí me decía que eran más problemas.
Abrí… había llegado el momento de pelear por Emmy.
No sé qué opinan de Renée, ¿sé puede querer más a un hijo que a otro? Ustedes díganme si no tienen ganas de irse contra Renée. Haré lo posible por volver pronto.
Gracias totales por leer
