Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer, la trama es completamente mi invención.
Capítulo 30
Edward
Cerré los párpados un segundo y batí la cabeza, cuando volví abrir los ojos miré que Kate seguía frente a mí, vestida con ropa suit y un maletin negro en su mano.
Ella apretó los labios en línea recta y me dedicó una media sonrisa.
― Ayer el señor Mallory me envió hacia aquí ―comentó de una manera profesional, viéndome a través de sus anteojos―. Me pidió que litigara el caso de tu hija y esposa. En el transcurso del vuelo he leído todo lo que ha ocurrido con ellas y quiero decirte que estoy a su disposición.
Volteé hacia Lauren que estaba al lado mío. Ambos hicimos una mueca parecida y que indicaba que no estábamos de acuerdo.
Me crucé de brazos. Mi raciocinio seguía trabajando y evaluando cómo Kate sin tener experiencia nos podría ayudar ¿acaso no era contraproducente?
― ¿Por qué mi tío hizo esto? ―sin querer mis pensamientos se manifestaron en voz alta.
― Creo que mi visita no ha sido de buen agrado ―añadió Kate soltando un largo suspiro―. Solo quería avisarte que estoy en la ciudad y qué seré yo quien se haga cargo del caso que lleva el señor Mallory, claro ―asintió― estaré asesorada por él.
― Está bien ―aceptó Lauren―. Nosotros nos acabamos de enterar de la ubicación de los demandados, quizá debas tenerla ―le ofreció la pequeña nota que Renee nos había dado.
Kate miró la nota. Renee corrió hacia ella intentando arrebatar el pedazo de papel:
― No le harás daño a mi hija ¿verdad?
Resoplé molesto. Me antepuse entre Renee tomando a Kate del brazo logré llevarla varios pasos fuera de casa, cerrando la puerta tras de mí.
― ¿Qué pasa? ―indagó mi amiga mirándome asustada―. Parece que la mujer te molesta.
― Y mucho ―acepté. Pero, por ahora la madre de Bella no era el problema, suspiré―. Kate, necesito que lo que un día ocurrió entre nosotros se quedé en el pasado ―farfullé―. Te pido que si estarás a cargo del caso de mi hija sea estrictamente profesional, no quiero más problemas, porque créeme que Bella y yo tenemos demasiado estrés encima, como para añadir más… necesito que mi esposa tenga un poco de paz y esté tranquila.
Kate dio un leve asentimiento. Su cara se veía tan desencajada que por un motivo quise preguntar si estaba bien, sin embargo, me abstuve porque no quería que ella confundiera nada entre nosotros.
― Sí, está bien, Edward. El señor Mallory me advirtió que no quería fallas, supongo que él supo que nosotros… ―sacudió la cabeza y decidió no tocar el tema―. No te preocupes, mi estancia aquí es únicamente profesional. Te lo aseguro.
― Ahí está la dirección de la hermana de Bella ―señalé la nota que seguía en sus dedos―. Para mí lo correcto es avisar a la policía, no quiero que se escapen. Dependemos de ellos para iniciar el juicio y poder proceder.
― Le preguntaré al señor Mallory qué es lo mejor en este caso. Te mantendré informado, Edward ―permaneció pensativa por unos minutos. Después me miró fijamente―. ¿Crees que mañana podamos vernos en algún otro lugar? ―ella no me dejó malinterpretar― me refiero, para seguir hablando del tema, no quiero dejar ningún cabo suelto.
Pasé los dedos por mi nuca.
― Hay una cafetería por aquí cerca, le diré a Bella y estaremos ahí por la mañana.
Ella volvió a asentir con una corta sonrisa.
― Hasta mañana, Edward ―tendió su mano hacia mí, despidiéndose de manera formal y educada.
Cuando volví al interior Bella estaba de pie; seguía teniendo su rostro adormilado, mantenía el cabello despeinado y estaba descalza. Ella no me sonrió, tan solo continuó escudriñando mi semblante conforme me movía.
No sabía exactamente que pretendía identificar en mi rostro porque no dejaba de verme.
― Tenemos qué hablar ―sugerí un poco nervioso.
― Me dijo Lauren que tu tío envió una suplente para continuar nuestro caso judicial ―habló Bella.
― Sí.
― Yo me voy… ―Lauren anunció―. Estaré aquí unos pocos días antes de volver a casa. En lo que pueda ayudar, no duden en decirme ―dejó un beso en mi mejilla.
― ¿Qué pasará conmigo? ―interrogó Renee viéndose inoportuna―. Salí del lugar donde Alice y Jasper están para ponerte sobre aviso, Bella. No tengo a dónde ir.
Vi el enfado que provocaba la presencia de esa mujer en Bella. No pretendía que siguiera soportando de ella un minuto más.
― Quizá puedes irte con Lauren ―propuse.
Los ojos de mi prima se abrieron como platos en una reacción realmente cómica. Me encogí de hombros cuando negó. Sabía que le pagaría hasta el último dólar que Lauren gastara en Renee.
― ¿Por qué conmigo? ―inquirió Lauren visiblemente ofendida―. No tiene nada que hacer conmigo y discúlpeme señora ―se dirigió a Renee― pero usted no es mi persona favorita.
― ¿Por qué me odian? Estoy ayudando a Bella, la estoy apoyando también a ella, ¿qué hice mal?
Rodé los ojos cuando Renee empezó a victimizarse mientras Bella hacía un mohín. La vi contener las ganas que tenía de seguir discutiendo con su madre, exhaló y tuvo suficiente valor para tocar el hombro de su madre.
― Mamá, aquí no puedes quedarte.
Renee arrugó la frente.
― Lauren ―dijo Bella― solo por este día, por favor ―suplicó― prometo que si me ayudas por hoy, te aceptaré todas las salidas que quieras, sin pretextos.
La rubia corrió a envolver con sus brazos la cintura de Bella.
― Lo haré solo por ti, Bella. Porque no quiero que sigas llenándote de estrés.
Renee empezó a quejarse y no paró de parlotear palabras ininteligibles mientras salía detrás de Lauren, sin despedirse de nosotros.
Una vez que nos quedamos solos Bella suspiró sonoramente.
― ¿Crees que tu amiga nos ayude?
Moví la cabeza de un lado a otro, acercándome. Deslicé mis nudillos por su pómulo calentito y traté de reconfortar su ánimo apagado.
― Mi tío la está asesorando ―revele.
― Bueno ―exhaló― lo importante es que logremos ganar el caso ―su intensa mirada acusadora se posó en mí―. Debes estar feliz de volver a verla, ¿no?
Estreché los ojos.
― No tengo porqué ―rebatí, arrastrando la punta de mis dedos por su brazo.
― Ella es tu… amiga.
Era curioso el desprecio con el que mencionaba el tema. Hacía que mi ego se elevara por saberla celosa de mí. Pero tampoco deseaba que estuviera creándose historias que no eran, quería despejar su mente y darle seguridad a sus emociones.
Suspiré hondo.
― Lo que sea que tuve con Kate, ya es parte del pasado. Ahora estoy en otra parte de mi vida, estoy casado y tengo una bebé que me necesita ―mis dedos se engancharon a los suyos. Ese pequeño toque la hizo morder su labio inferior de forma nerviosa―. No te preocupes por ella, no estoy interesado en nada que no sea su ayuda como abogada.
La duda continuaba marcada en su mirada, podía intuirlo.
― No acostumbro a ser infiel ―murmuré, sin soltar sus dedos.
― Te creo. Me gusta saber que respetaras esto que tenemos.
Me acerqué un paso más y dejé un tierno beso en su frente. Supe que estaba satisfecha porque de inmediato sus hombros se relajaron.
― ¿Puedo dormir contigo? ―pregunté, tentando mi suerte―. Solo dormir ―aclaré.
Bella sonrió ampliamente logrando que sus ojos se iluminaran de un brillo distinto y libre de preocupación.
― Será solo dormir ―afirmó.
― Prometo que solo dormiremos ―dejé mi mano en alto, en modo promesa―. No quiero arruinar este momento ―dije―, pero mañana debemos reunirnos con Kate para hablar sobre el tema.
Bella puso brevemente los ojos en blanco.
― Haré un esfuerzo por ser una buena persona.
Reí de buena manera y un poco fanfarrón.
― Había olvidado lo celosa que eres ―me burlé, dejando mis manos en su cintura, estrechandola cerca de mí. Permitiéndonos que nuestros alientos se mezclaran y ambos pudiéramos respirarlos.
Bella apoyó su frente en la mía. Podía darme cuenta que ella quería más que una proximidad. Más que tacto.
― Vamos a dormir ―demandó.
Sabía que esta noche sería muy difícil mantener nuestras manos quietas. Era demasiado tentación para ambos.
Ahora sabemos que era Kate quien llegó. Este Edward es bien lindo tratando siempre de que Bella esté bien. Si leyeron al adelanto de ayer se darán cuenta que esa parte no aparece aquí porque pertenece al capítulo siguiente. Ustedes diganme, ¿quieren otro capítulo? ¿Qué opinan ustedes?
Gracias totales por leer
