Para Sesshomaru el regreso de Kagome fue todo lo que esperaba, era sus salvavidas, aunque ella no tenía idea, después de años de soledad, resignado a haberla perdida para siempre desde hace cinco milenios.

Debió haber ido a buscarla mucho antes, pero su obstinación se lo impidió.

Después del éxito de su visita aquella tarde todos los días iba a buscarla para cenar y cortarla, hasta que una noche todo salió de control y terminaron enredados en su cama, después de esa primera vez todo había fluido increíble, el sexo entre ellos había despertado otra necesidad en su bestia y está vez no estaba dispuesta a ignorarla.

Ella sería su compañera, aunque no estaba seguro de la respuesta que podría obtener de ella decidió que le pediría su mano en leyes humanas también, con esa decisión tomo su portátil y comenzó a buscar un anillo de compromiso.

Dos días después tenía todo organizado y preparado, afortunadamente ella no había sospechado nada en sus citas nocturnas, aunque debía admitir que la noche anterior la noto un poco triste, pero eso no impidió que se divirtieran al final.

Sus cómplices están noche serían Shippo y Rin quienes iban a recoger a Kagome hoy, ellos habían gritado demasiado cuando les había contado su plan, aún recordaba el dolor de cabeza que consumió horas debido a sus gritos.

Tenía que admitir que estaba nervioso por el resultado de esta noche.

Se puso rígido cuando escucho la risa de Kagome acompañada por la voz de Rin.

— ¿Rin estas seguras que voy bien?

— Sí mamá, soy una excelente guía. —respondió riendo la castaña — Listo, ahora si llegamos, cuando cuente hasta tres te podrás quitar la venda de los ojos.

Kagome también estaba nerviosa, sin pensarlo tomo su lugar y dejó que Rin contada de fondo.

1

2

3

Y Kagome se quitó la venda que cubría sus ojos para fijarse que la habitación estaba vacía cuando su mirada bajo y logro escuchar un jadeo cuando lo vio arrodillado mirándola.

— Kagome Higurashi, ¿Quieres ser mi esposa y compañera?

Ella se llevó ambas manos a su rostro mientras varias lágrimas corrían por su rostro incapaz de pronunciar palabra ella sintió estirando una mano temblorosa que tomo entre las suyas y ponía el lujoso anillo de diamantes para después abrazarla y robarle un beso.

Los gritos de felicidad de Shippo y Rin se escucharon de fondo pero no les tomo importancia.