—. My Hero Academia 180 grados.—
43. Donde All Might habla con Midoriya, todos van al karaoke, Uraraka y Deku intentan jugar 9 minutos en el paraíso
Toshinori se irguió lentamente, enderezando su postura. Apretó los dientes, quedando en un breve silencio mientras el viento de la mañana soplaba entre ellos. Había demasiadas cosas que quería decirle, pero pocas palabras podían transmitirlo con la claridad que deseaba. Al final, suspiró y abrió la boca.
—Sí. Puedes llamarme All Might —dijo al fin, su tono algo más bajo de lo habitual, pero cargado de resolución. Dio un paso adelante, esbozando una rara sonrisa—. Eso, por supuesto, solo si estamos solos o en compañía del joven Bakugo, el joven Todoroki o Hatsume. Dado que sigue siendo un gran secreto y son pocos los que lo conocen.
Hizo una pausa intencionada, buscando la mirada de Izuku. —Eres alguien inteligente, así que asumo que sabes bien el motivo para no divulgarlo.
Izuku bajó la cabeza, observando sus tenis rojos mientras procesaba la información.
—Así que todos ellos... ya lo sabían —murmuró, más para sí mismo que para All Might.
Toshinori dio un paso más, su expresión se tornó seria, aunque en su mirada no había dureza, sino algo más cercano a la preocupación. No quería que su relación de maestro y alumno estuviera marcada por la desconfianza.
—En realidad, hubieron circunstancias muy particulares con cada uno de ellos. No era mi intención cargar a nadie con este secreto, especialmente a una edad tan joven, pero como debes saber, las cosas no siempre salen como uno quiere. Aun así, creo que son dignos de confianza. Y lo mismo va para ti, aunque... —exhaló lentamente, eligiendo sus palabras con cuidado—. Aunque me preocupa que lo que te toco a ti sea el peso más grande del mundo.
Izuku observó su propia mano abierta por un momento. Toshinori lo miró con atención, como si intentara leer lo que pasaba por su mente.
—Entendería perfectamente si estás molesto, joven Midoriya —continuó—. Te mentí por un año sobre quién era realmente. Podría parecer que me estaba burlando de ti, aunque no es así. Pero si quieres expresar lo que sientes de alguna forma... puedes hacerlo.
Su tono era sincero. Era casi una invitación a reaccionar de la manera que necesitara, sin juicios.
Izuku levantó la vista. No, claro que no iba a golpearlo por haberle ocultado su verdadera identidad durante un año. Él no era así, y All Might debía saberlo. Pero también... también debía saber que las personas no eran tan simples.
No podía negar que aún tenía sentimientos encontrados por él.
—Tengo muchas preguntas... —admitió Midoriya con voz reflexiva. Pero entonces giró la cabeza, mirando a la distancia el edificio principal de la U.A., iluminado brillantemente por el amanecer—. Pero... también me doy cuenta de que le debo mucho a usted el estar aquí hoy. Y no puedo evitar agradecerle por eso. Creo que se tomó muchas molestias por mí.
De pronto, sintió la cálida presión de una mano sobre su hombro. Cuando Izuku giró la vista, se encontró con la expresión seria del hombre, negando suavemente con la cabeza.
—Joven Midoriya, que no te quede duda: te has ganado tu lugar aquí por mérito propio. Yo no tuve nada que ver en la decisión final —afirmó con una convicción inquebrantable—. Y me ausenté porque tenía algunas cosas importantes que arreglar, dado que hemos descubierto que All For One está de vuelta. Mi deber como héroe me obligaba a ponerlo como máxima prioridad... Sin embargo, a nivel personal, tú eres mucho más importante para mí.
Izuku lo miró con los ojos brillantes, sintiendo el peso de esas palabras. Y se dio cuenta de que, a diferencia de la primera vez que lo había visto, ahora podía ver al héroe, que tanto había admirado de pequeño, reflejado en Toshinori Yagi.
En la persona.
¿Cómo es que no se había dado cuenta antes?
—No quise dejarte un simple mensaje pregrabado para decirte que habías sido aceptado en la U.A. —continuó Toshinori, su voz tornándose más firme—. Porque quería ver tu rostro cuando te lo dijera. Y además... creo que tenemos mucho de qué hablar.
Tomó aire y, en un instante, su cuerpo se infló con la característica transformación del Símbolo de la Paz. Su voz resonó con firmeza contra el alba, imponente como el amanecer que nacía tras él.
—Izuku Midoriya, que no te quede duda: esta es tu escuela de héroes.
Izuku apretó los dientes. Intentó mantenerse fuerte. Intentó mostrar madurez. Intentó contener las lágrimas.
Pero no pudo.
Era inútil.
—¡All Might! —su voz se quebró cuando se lanzó hacia él, abrazándolo con fuerza.
Toshinori lo recibió sin dudarlo, rodeándolo con sus brazos en un gesto protector, como si quisiera sostener no solo su cuerpo, sino todo el peso invisible que ahora cargaba sobre sus hombros.
Dejó escapar una suave risa mientras le revolvía el cabello con cariño.
—Eres un chico increíble —susurró, conmovido—. Y el joven más bueno que conozco.
Izuku cerró los ojos, aferrándose un poco más.
Porque, al fin, sentía que podía liberarse de ese feo recuerdo.
...
Izuku estaba sentado solo en una esquina de la habitación de karaoke, su gran mochila descansando junto a él mientras observaba a sus compañeros prepararse para cantar. Habían rentado la sala en grupo, como una forma de celebrar el inicio de su vida en la U.A., y todos parecían entusiasmados. Algunos ajustaban el micrófono, otros afinaban instrumentos adicionales—pandero, maracas e incluso una guitarra—mientras reían y discutían qué canción interpretar primero.
A pesar de que poco a poco había comenzado a hacer más amigos que en toda su vida escolar anterior, aún le costaba sentirse completamente cómodo en este tipo de situaciones. No era solo timidez, sino la certeza absoluta de que no se le daba bien cantar…
Sin embargo, no podía negar que el ambiente era contagioso. Todos parecían estar pasándola bien, y cuando su mirada se posó en Uraraka, vio su risa iluminando la habitación mientras hablaba animadamente con Tsuyu y Kaminari. Era imposible no notar lo cómoda que se veía en un entorno así, y por un instante se preguntó si ella disfrutaría un poco menos su compañía por no compartir esa misma facilidad para la diversión.
Bajó la cabeza, fijando la vista en el suelo como si este fuera de repente lo más interesante del mundo. Ahora que lo pensaba, en ese aspecto eran muy diferentes. Tal vez… al final… esas diferencias terminarían marcando una distancia entre ellos. Caminos separados, vidas que eventualmente se alejarían. Y si eso llegaba a pasar… ¿Sería capaz de contener la oscuridad de All For One que ahora residía en su interior?
¿O acaso estaba usando esa excusa solo para justificar el miedo que sentía de perder a Uraraka?
Tan perdido estaba en sus pensamientos que no notó cuando Tsuyu tocó el hombro de Uraraka y le hizo un leve gesto con la cabeza en su dirección. Poco a poco, el resto de sus compañeros también notaron su expresión ausente y su aire cabizbajo.
No todos los de la clase habían asistido; Bakugo, por ejemplo, lo había descartado por completo, considerando que era una pérdida de tiempo y en ese momento estaba entrenando. Tokoyami y Shinso, por su parte, preferían entornos más sombríos y silenciosos como sus habitaciones o la biblioteca. Pero los que estaban ahí compartieron miradas, hicieron una pequeña reunión entre susurros y decidieron cuál sería la primera canción con la que iniciarían la tarde, y que, además, le dedicarían a su compañero.
Izuku levantó la vista al escuchar el inicio de la música y se sorprendió al ver a Uraraka con el micrófono en la mano, mirándolo.
Uraraka: No puedo imaginar que alguna vez te rindas
Uraraka: Aunque de seguro hasta tu tienes días grises y tristes
Uraraka: Si crees que debes realizar un gran esfuerzo al enfrentar una situación
Uraraka: De esas que llegan en la vida solo una vez ¡Quiero estar ahí para verte!
Uraraka extendio el puñito en su dirección
Uraraka: Aunque solo tengamos una vida juntos, tenemos una provisión sin límites
Izuku levató el puñito y le correspondió
Uraraka: No tenía nada pero tú le diste sentido a mi existir ¡Ahora soy imparable!
Todos: ¡Viva! ¡Viva!
Uraraka: Eres capaz de hacer que lo repita una y otra vez
Uraraka: Así que continua esforzándote
Uraraka: ¡Es de ti quien recibo valor!
Todos: ¡Viva! ¡Viva!
Uraraka: Todas las cosas pequeñas gritan en mi interior
Uraraka: Cuando veo tus ojos. También puedo empezar a correr
Uraraka: ¡Muéstrame el final definitivo!
De pronto Izuku, con los ojos brillantes, empezó a imaginar un mundo de fantasía medieval donde estaba con todos sus amigos
¿Vamos rumbo a una gran aventura? ¿Podemos seguir así por el momento?
Se imaginó saliendo de su casa, con un atuendo de explorador y su madre despidiendolo
Tal vez tengamos que considerar también nuestros problemas y preocupaciones
Quizás no tengamos el estilo de alguien que aparece una vez por milenio
Aún así quiero ver las metas que quiere alcanzar cada uno de nosotros
De pronto Izuku tropezó con sus propios pies y tiró todas las cosas del interior de su mochila
Por muchos tontos que haya en este mundo
Izuku estuvo a punto de llorar pero llegó Uraraka, acompañada de Iida, y le extendió su mano para levantarse
Oye tonto ¡Yo siempre estaré a tu lado!
Izuku tomo su mano sonriendo de nuevo
¡Viva! ¡Viva!
Sigamos avanzando cientos de millas
Su nuevo grupo llego hasta donde estaba el principe Todoroki sobre un caballo blanco y lograron convencerlo de acompañarlos
Detenerse esta bien si podemos continuar corriendo para siempre
¡Viva! ¡Viva!
Una gran ovación se abre igual que una flor
Al llegar con Bakugo, sobre un dragón, se encontraron con una negativa para acompañarlos, hasta que hubo una gran explosión que los puso alertas
Mostrémosle al mundo el milagro que podemos crear
La emoción se hace esperar ¡Sigamos avanzando hacia el futuro!
Todos empezaron a luchar contra los monstruos
Tantas historias de nuestros fracasos...
Versiones de nosotros que odiamos
Izuku y Bakugo peleaban lado a lado con una sonrisa feroz similar
Si podemos atesorarlas, ¡Seremos imparables!
Todavía no lo he sentido, pero reconozco tu poder
De nuevo en el mundo real, Izuku ya estaba cantando
Superemos la pared ante nuestros ojos, para reírnos al otro lado
¡Viva! ¡Viva!
Eres capaz de hacer que lo repita una y otra vez
Al final todos le aplaudieron a Izuku y suspiró aliviado
Así que continua esforzándote
¡Es de ti quien recibo valor!
¡Viva! ¡Viva!
Izuku tomo varias fotos mientras sus compañeros cantaban o hacian algo divertido y se rio con ellos de forma sincera
Todas las cosas pequeñas gritan en mi interior
Cuando veo tus ojos. También puedo empezar a correr
Uraraka, a su lado, no podía dejar de mirarlo cada vez que reía
Empiezo a correr cuando te veo a los ojos
¡Muéstrame el final definitivo!
¡Después de todo tu eres mi héroe!
...
El ambiente en la sala de karaoke había dejado de ser solo una sesión de canto y se había convertido en una verdadera fiesta. Las voces se superponían unas con otras, algunos ya ni siquiera seguían la letra en la pantalla, y las luces parpadeaban con un ritmo errático. Entre todo el caos, Izuku revisó su celular, frunciendo el ceño por un instante antes de bajar la cabeza y salir de la habitación en silencio.
No se percató de que Uraraka lo había estado observando hasta que, ya en el pasillo, escuchó la puerta abrirse detrás de él. Ella asomó la cabeza y echó un vistazo rápido a su alrededor antes de salir completamente.
—Uraraka… —Izuku la miró sorprendido, sin saber bien qué decir.
—Pensé que habíamos logrado animarte con la canción de antes —comentó ella a sus espaldas, con un tono era ligero, pero también con un dejo de curiosidad en su voz.
—¡Sí! ¡Sí, lo hicieron! ¡Definitivamente! —aseguró él con un leve rubor en las mejillas—. Es solo que… no había buena señal adentro, y quería compartirle a mi madre las fotos de lo bien que la estamos pasando hoy. Últimamente ha estado más preocupada de lo usual, sobre todo desde el día del examen de ingreso, y quiero mostrarle que no todo en la U.A. es peligroso.
—¿En serio? ¿Puedo ver las fotos? —preguntó ella con entusiasmo, acercándose de inmediato a su lado.
El repentino contacto de su piel desnuda contra su brazo lo tomó desprevenido. La calidez y suavidad de su hombro descubierto lo hizo tensarse, y el rubor en su rostro se intensificó.
Trató de disimular pasando las fotos lentamente en la pantalla, mientras Uraraka observaba con atención, aparentemente ajena a su cercanía.
—¡Eres un excelente fotógrafo! —exclamó con admiración—. Podrías trabajar en eso como una segunda carrera!
—-No creo que sea para tanto, pero gracias…Uraraka —Izuku sonrió con nerviosismo—. Aunque creo que no es muy diferente de dibujar perspectivas de un mismo objeto… a veces solo imagino de dónde viene la luz y cual le favorece más.
Por un instante, su mente lo traicionó, recordándole los dibujos que había hecho de Uraraka y como solía poner su cronómetro en el celular para contemplarlos y no perderse por completo en ellos.
—¿De verdad? ¡Otro día tienes que mostrarme tus dibujos también! —dijo Uraraka con una sonrisa radiante, inclinándose un poco hacia él.
Izuku retrocedió instintivamente, asintiendo con la cabeza pero sin atreverse a responder. ¿Y si ella pensaba que sus dibujos no eran buenos?
Al dar un paso atrás, su pie tropezó con la puerta a sus espaldas. Uraraka al fin notó su incomodidad e inclinó la cabeza
—Ah, lo siento. Pareciera que siempre me acerco demasiado y termino arrinconándote. No es aproposito. Pero es que… me siento muy cómoda contigo. Como si ya fueras parte de mi familia.
Izuku parpadeó, su cerebro repitiendo en eco la palabra que acababa de escuchar.
—¿Fa… familia…? —repitió, sintiendo un cosquilleo extraño en el pecho.
Su mente, demasiado rápida para su propio bien, dibujó una imagen lejana: ¿Algún día ambos serían familia… de verdad? Tal vez... con niños?
—¡Ah! —Uraraka se cubrió la cara con ambas manos al darse cuenta de lo que había dicho—. No, no quise decir eso… ¡Es decir…!
Un sonido en el piso de abajo los hizo callar de inmediato. Se quedaron quietos, atentos, pero nadie subió por las escaleras.
"Hacer... lo necesario..." pensó Izuku y aprovechó el momento para cubrirse la boca con una mano, tratando de ocultar su expresión, y con la otra, aún sosteniendo su celular, dio tres discretos toques a la puerta a su espalda.
—¿Qué...? —preguntó Uraraka, ahora más confundida por su repentino comportamiento.
—P-Parece que está vacío… —susurró Deku, sin apartar la vista de ella mientras tecleaba en su celular.
—¿Eh…? ¿Puedes manipular tu celular sin mirar? —preguntó Uraraka, su nerviosismo aumentando poco a poco.
"Es bueno con las manos" pensó y por alguna razón, la idea de que él fuera tan hábil con las manos hizo que su cara se acalorara de repente. "¿Por qué estoy pensando en eso?", se reprochó, sacudiendo la cabeza para despejarse pero luego recordó lo que le había dicho Jiro cuando la había corrido de la habitación: "¡Pues haz tus sueños realidad de una vez para que dejes de pensar en ellos!"
—Lo aprendí para casos de emergencia —explicó Deku sacándola de sus pensamientos, y luego le mostró la pantalla de su celular. Un cronómetro marcaba 9 minutos.
—No pense que conocieras ese juego… —dijo ella, aún nerviosa —¿Y no deberían ser 7minutos?
—¿Q-qué juego? —preguntó él, abriendo la puerta tras de sí —¿Vienes? —invitó con su voz un poco temblorosa.
Uraraka sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Había algo en la forma en que Deku la miraba en ese momento que le resultaba… intimidante. Pero también atrayente.
Antes de que pudiera pensarlo demasiado, sus pies se movieron solos y entró con él al cuarto oscuro, cerrando la puerta tras de sí.
Solo pasaron nueve segundos cuando tres voces se escucharon subiendo las escaleras.
—¿Lo ves? ¡Te dije que era en el tercer piso! —dijo Mirio al parecer alegre de tener la razón.
—Yo no dije que no fuera así, solo que vi a una chica con cuernos interesantes y quería saber qué tipo de canciones iba a cantar —respondió Nejire.
—No parecía muy contenta cuando entraste sin tocar y empezaste a tocarle los cuernos… —murmuró Tamaki como si reviviera una mala experiencia.
—De acuerdo, esta vez tocaré —aceptó Nejire, golpeando la puerta frente a ellos.
—No había necesidad. Debe estar vacío, la luz está apagada —opinó Mirio.
De pronto, un sonido sordo se escuchó desde el interior, como si algo hubiera chocado con la puerta.
Izuku y Uraraka se quedaron paralizados.
—Perdón, Uraraka. Creo que nos equivocamos de puerta… Era la de al lado —dijo Deku con naturalidad al salir del cuarto, pasando entre los tres recién llegados.
—Ah… sí, una equivocación… —lo siguió Uraraka, tratando de mantener la compostura.
Ambos se sintieron a salvo hasta que Nejire abrió más los ojos y exclamó:
—¡Oigan! ¡Yo los conozco! ¡Ya los había visto antes! ¡Estaban peleando el otro día en el techo de la academia U.A.! Verdad que si!
Izuku y Uraraka palidecieron.
—¿Discutiendo? —preguntó Mirio con un poco de diversión, pero al mismo tiempo como una botarga de prescolar que hablaba con niños pequeños—. Recuerden que no está bien pelear. Pueden arreglar sus diferencias hablando con más calma, sea cual sea el problema.
Tamaki, con su característico desgano, murmuró:
—Tal vez… todo sea solo un malentendido…
Uraraka e Izuku sonrieron con incomodidad, sin saber qué responder a aquellos tres chicos tan peculiares.
¿Quienes serían?
...
Notas de la autora.-
Muchas gracias por los últimos comentarios. De verdad.
¡Sus comentarios siempre son bienvenidos! Muchas gracias por leer, seguir y darle like. Siempre me hace sonreír :)
