Trunks se acerca con sigilo, pero no intenta esconderse. Es un guerrero, no un ladrón. Sin embargo, el crujido de las ramas bajo su pie es suficiente para captar la atención de Jabu.
El caballero se detiene en seco, limpia su rostro con el brazo rápidamente y clava su mirada en la oscuridad. Su voz firme y autoritaria llena el aire.
—¿Quién está ahí? —demanda saber, mientras se acerca con paso decidido—. Quienquiera que seas, más te vale salir de una vez.
El saiyajin sale de las sombras, su figura emerge de la oscuridad con confianza. No se siente amenazado.
La expresión de Jabu pasa de la sorpresa y curiosidad a una de molestia.
—¿Qué estás haciendo aquí? — pregunta el caballero con tono hostil
—Nada, solo estaba... —Trunks comienza a responder, pero se detiene al ver la mirada intensa de Jabu. Decide cambiar de táctica y adoptar un tono más neutral—. Estaba dando un paseo por el bosque. ¿Y tú? ¿Qué estás haciendo aquí a estas horas?
Jabu lo mira con una mezcla de rencor y frustración. Su rostro está tenso, sus nudillos enrojecidos sangran y sus ojos brillan con una intensidad que hace que Trunks se sienta amenazado.
—No deberías estar aquí —dice Jabu con voz baja—. No deberías haber venido.
Trunks se mantiene calmado y con rostro serio . No se siente ofendido por la respuesta de Jabu, sino preocupado por su estado.
—Jabu, por favor... —dice Trunks con voz respetuosa—. La señorita Saori…
—¡No te atrevas a mencionar a la señorita!
Trunks se detiene. No quiere provocar más a Jabu pues sabe, por experiencia con Vegueta, que la ira y la frustración pueden llevar a Jabu a cometer acciones impulsivas. Decide mantener la calma y tratar de razonar con él, para evitar que la situación empeore.
—Tú no sabes nada sobre Saori —dice Jabu con voz amarga y llena de resentimiento—. Ella solo está ayudandote por compasión. Y yo... yo soy alguien que ha estado siempre a su lado, pero que nunca ha podido estar a su altura. ¿Sabes qué es estar siempre en la sombra? ¿Saber que nunca podrás estar a la altura de alguien como Seiya? Ella te sonríe, te habla con confianza... Aún cuando solo eres alguien que acaba de conocer
Trunks lo mira con una expresión seria y reservada, sin decir nada. Su rostro no revela ninguna emoción, pero su mirada es intensa y parece estar analizando a Jabu.
La incomodidad invade al caballero, y por un instante, se arrepiente de haber revelado algo tan íntimo al Saiyajin. Un incómodo silencio se apodera del espacio entre ellos. Jabu desvía la mirada, aprieta los puños y, sin decir más, se da la vuelta y se marcha.
—Espera, Jabu —lo llama Trunks, acercándose a él con paso tranquilo—. Lamento que mi presencia aquí te cause incomodidad, pero te aseguro que no tengo intención de quedarme. La señorita Saori solo quiere ayudarme y yo solo quiero regresar a mi mundo.
Jabu se cruza de brazos, evitando mirar al Saiyajin. Se siente sorprendido por la actitud de Trunks, esperaba una reacción más agresiva, similar a la que solía tener con Seiya. Sin embargo, Trunks no parece ser ese tipo de persona. Frunce el ceño, intentando procesar sus emociones. Se siente confundido y molesto consigo mismo por haber reaccionado de manera tan intensa. Mira al saiyajin, que lo observa con una expresión serena. Jabu se da cuenta de que, a pesar de su inicial desconfianza, no puede evitar sentir que Trunks no es una mala persona. Quizás, piensa, sea él quien esté actuando de manera injusta.
Trunks sonríe ligeramente y dice:
—A decir verdad, Jabu, pienso que eres un guerrero formidable. Has demostrado ser un oponente digno, y de hecho, me has empujado a convertirme en Super Saiyajin para poder seguir tu ritmo.
Jabu se sorprende al escuchar las palabras de Trunks. Nadie había reconocido su habilidad de esa manera antes. Se siente un poco incómodo con el elogio, pero al mismo tiempo, se siente orgulloso de sí mismo. Mira a Trunks con una expresión más suave y con un suspiro intenta calmarse y hablar de manera más razonable.
—Nunca había visto algo como lo que tú haces —admite Jabu—. Ni siquiera los caballeros dorados podían cambiar su apariencia de esa forma.
Hay un breve silencio que Jabu aprovecha para recargarse en el tronco que momentos antes había estado golpeando con furia, y dirige su mirada hacia el cielo. Un suspiro profundo escapa de sus labios, como si el recuerdo de viejos tiempos viniera a su mente. Su voz se vuelve más suave y melancólica al continuar:
—Desde que terminó la guerra santa, la señorita Saori no ha vuelto a ser como antes…
Trunks se sienta en el suelo junto a Jabu, apoyando su espalda en el tronco del árbol, luego lo mira con interés, notando la tristeza en su voz. Se inclina un poco hacia adelante, apoyando sus codos en las rodillas.
—¿Qué es la guerra Santa? —pregunta con suavidad, intentando entender mejor la situación y el estado de ánimo del caballero.
Jabu mira hacia el cielo, como si recordara un pasado lejano, y comienza a explicar:
—Es la batalla entre dioses. Athena, nuestra diosa protectora, se enfrenta a Poseidon y Hades, quienes buscan conquistar la Tierra y erradicar a la humanidad que consideran corrupta. Debido a que Hades es el principal enemigo de Athena y ha intentado obtener la Tierra desde la época mitológica, el nombre de Guerra Santa se utiliza para referirse principalmente al conflicto entre Athena y el rey del Inframundo.
Trunks escucha atentamente la explicación de Jabu, asimilando la información sobre la Guerra Santa. Su expresión se vuelve más seria al comprender la magnitud del conflicto entre los dioses y la humanidad.
No puede evitar hacer la comparativa con Black y su deseo de erradicar a la humanidad. La similitud entre los dioses y su enemigo.
—En la última batalla, Seiya, el caballero de Pegaso, perdió la vida —continúa Jabu —. Desde entonces, Saori no ha podido dejar de culparse por lo sucedido.
El guerrero de Athena se desliza hacia abajo, apoyando su espalda en el tronco del árbol, y se sienta en el suelo, al igual que Trunks. Apoya sus codos en las rodillas y baja la mirada.
—Lo sé porque desde entonces, Saori se arroja a la batalla sin dudar, aunque eso signifique poner en riesgo su propia vida —dice, su voz adquiere un tono de culpa que no pasan desapercibidos por el saiyajin—. Como caballeros, es nuestro deber protegerla, pero…después de la batalla contra ese sujeto me di cuenta de lo inútiles que somos
Los puños de Jabu se cierran con fuerza, y su cuerpo se tensa, reflejando la angustia y la frustración que siente.
Trunks escucha atentamente la explicación, y su mirada se vuelve más intensa. La culpa y el dolor que se esconden detrás de las palabras del caballero parecen resonar dentro de él. Su propia experiencia con la pérdida y la culpa le permite conectar con el dolor que está sintiendo.
La mirada del Saiyajin se pierde en el horizonte, y su mente viaja al pasado, recordando aquella época en la que los androides sembraban el caos en la capital. Él era joven y ansioso por luchar junto a Gohan, su amigo y mentor. Pero Gohan lo detuvo, negándole la oportunidad de combatir.
En ese momento, Trunks no entendió la decisión de su maestro. Se sintió frustrado y relegado. Pero con el tiempo, comprendió que Gohan lo había apartado para protegerlo, para preservar una última esperanza para el mundo.
Ahora el saiyajin se da cuenta de que la experiencia lo ha cambiado. Ya no es el joven impulsivo que quería luchar a toda costa. Ha aprendido a valorar la prudencia y la estrategia. Y también ha aprendido a apreciar el sacrificio y la preocupación de aquellos que lo rodean.
Mientras mira al caballero, Trunks ve un reflejo de sí mismo en el pasado. También Jabu se siente impotente y frustrado por no poder proteger a Saori. Trunks entiende que Jabu necesita aprender a confiar en Saori y aceptar su ayuda. Al igual que Gohan lo protegió a él, Saori quiere proteger a sus guerreros. Trunks sabe que el caballero de unicornio debe dejar de lado su orgullo y aprender a recibir ayuda, para que juntos puedan enfrentar los desafíos que se avecinan
—Saori... ella confía en ustedes, pero también desea protegerlos. No quiere perder a nadie más, —Dice el Saiyajin, mirándolo de soslayo —Eso es lo que la impulsa a actuar.
Jabu baja la mirada, y por un momento, parece que las palabras de Trunks han penetrado su armadura emocional. Su expresión se suaviza ligeramente, y Trunks puede ver un destello de comprensión en sus ojos.
Jabu asiente lentamente, como si estuviera procesando las palabras. Su mirada se vuelve más introspectiva, y Trunks puede ver que está luchando por encontrar un equilibrio entre su deseo de proteger a Saori y su propia necesidad de ser protegido.
—Lo sé —dice Jabu finalmente, su voz baja y grave—. Pero nuestro deber es velar por ella.
Trunks asiente comprensivamente, sabiendo que Jabu está hablando desde el corazón. —Lo entiendo, Jabu —dice—. Pero a veces, es necesario dejar que otros nos ayuden. Saori solo quiere protegerlos porque le importan.
Jabu suspira profundamente, y por un momento, parece que está considerando las palabras de Trunks. Luego, asiente lentamente, como si hubiera tomado una decisión.
Jabu permanece en silencio, y después de un momento, se levanta. —Será mejor que nos vayamos —dice con brusquedad.
El saiyajin asiente y ambos comienzan a caminar de regreso a la mansión. Durante el trayecto, Jabu no dice nada más, y camina por delante, sumido en sus pensamientos. El silencio entre ellos es palpable, y Trunks no intenta romperlo.
Cuando llegan a la mansión, Jabu toma su propio camino y desaparece por el pasillo que conecta con las habitaciones. El hijo de Vegueta hace lo propio e ingresa a su habitación
Ya en su dormitorio, Trunks se desploma en la cama, exhausto después de un día largo y lleno de lasituaciones complicadas. Sin embargo, a pesar de la fatiga, una sonrisa leve se forma en su rostro al recordar su conversación con Jabu. La tensión que había entre ellos parecía haberse disipado, y la idea de haber establecido una conexión con el caballero le proporcionaba una sensación de satisfacción.
Aunque sabe que su estancia en ese universo es temporal, Trunks no puede evitar sentir que mantener buenas relaciones con los caballeros es importante. Tal vez, piensa, esas conexiones podrían ser valiosas en el futuro, incluso si no estaba destinado a quedarse allí. Con ese pensamiento, Trunks se sume en un sueño profundo con su mente aún procesando los eventos de los últimos días.
La noche parece transcurrir sin incidentes, pero cuando el amanecer se acerca, las pesadillas se apoderan de Trunks. En su sueño, Black aparece de nuevo, pero esta vez no está devastando la capital del oeste. En su lugar, se encuentra en la mansión Kido, rodeado de una atmósfera oscura y opresiva.
Saori está en el jardín, de rodillas y con las palmas juntas, como si estuviera pidiendo una plegaria. Sus muñecas y tobillos están adornados con grilletes de oro blanco que la sujetan con cadenas del mismo material al suelo. Su voz emite un cántico triste y desesperanzado, que contrasta con la luz dorada que emana de su cuerpo.
Black desciende del cielo, envuelto en un aura oscura que parece absorber la luz que lo rodea. Se coloca a la altura de Saori, y con brusquedad, la toma del mentón para besarla. Trunks observa la escena con horror, sintiendo una profunda repulsión. Saori es el polo opuesto a Black, y el contacto entre ellos parece mancillarla.
En este momento, los ojos burlones de Black se clavan en Trunks, como si supiera lo que está pensando. El contacto entre Black y Saori termina, y Black se pone de pie. Por un momento, parece que todo ha terminado, pero entonces, con un movimiento rápido y brutal, Black corta la cabeza de la diosa.
La escena se desvanece, y Trunks se despierta con un sobresalto, su corazón late con fuerza. La pesadilla es tan real que todavía puede sentir el horror y la repulsión que está experimentando. Se sienta en la cama, intentando recuperar el aliento y calmarse. La imagen de Saori y Black sigue grabada en su mente, y no puede evitar sentir una sensación de ansiedad y preocupación por la seguridad de Saori.
Trunks se levanta de la cama y comienza a caminar por la habitación, intentando despejar su mente y sacudirse la sensación de malestar que lo invade. La pesadilla ha sido tan intensa que todavía puede sentir el eco de la emoción que experimentó. Se detiene frente a la ventana y mira hacia fuera, intentando encontrar algún tipo de calma y serenidad en la oscuridad de la noche.
Mientras mira hacia la ventana, Trunks ve cómo el cielo comienza a iluminarse con tonos suaves de rosa y naranja, anunciando el amanecer. La oscuridad de la noche se desvanece lentamente, y el saiyajin se siente un poco más calmado al ver el nuevo día que se avecina.
Después de un momento de reflexión, el hijo de Vegueta se vuelve hacia la habitación y comienza a prepararse para el día con una rutina que le resulta familiar. Se lava la cara con agua fresca, se viste con ropa cómoda y práctica para su entrenamiento, y se dirige al balcón para sentir el viento en su rostro. De su cuerpo comienza a emanar un aura blanquecina que lo envuelve, y en un instante, sale volando hacia el bosque con una velocidad y agilidad impresionantes.
La mansión y sus alrededores suelen ser tranquilos y serenos, pero Trunks prefiere evitar cualquier incomodidad o molestia que pueda distraerlo de su entrenamiento. Por eso, se detiene a varias hectáreas de distancia, justo en medio del bosque, donde la naturaleza es exuberante y el aire es puro. Allí, un claro circular sin árboles le da la bienvenida, y el silencio es solo roto por el canto de los pájaros. Al parecer, ese era un lugar visitado con frecuencia por alguien, ya que uno de los robles tiene en el tronco la marca de varios puños, testimonio de entrenamientos intensos. Trunks se da cuenta rápidamente de que las marcas han sido hechas muchos años atrás, y se pregunta quién podría haberlas dejado allí.
Trunks se acerca al árbol y toca la superficie con la yema de los dedos, intrigado por las marcas de puños que adornan el tronco. Se pregunta quién podría haberlas hecho, y al analizar el tamaño del puño y la distancia que hay entre ellas y el suelo, concluye que parecen haber sido hechas por un niño. Sin darle mayor importancia al asunto, el Saiyajin se aleja del árbol y se coloca en el centro del claro.
Su aura vuelve a aparecer, pero esta vez en un tono amarillo intenso que ilumina el entorno. Su cabello, antes corto, crece unos centímetros y se torna dorado, reflejando su transformación. Su musculatura aumenta, señal de que ha alcanzado el nivel de Super Saiyajin Fase Dos. La tierra bajo sus pies tiembla ligeramente, pero la anomalía no dura mucho tiempo, ya que el Saiyajin disminuye la fluctuación de su ki, manteniendo solo su cabello rubio.
En esas condiciones, Trunks se la pasa entrenando y meditando durante las próximas tres horas, conectando con su ki y perfeccionando sus habilidades.
Saori, en su habitación, ha detectado la subida de energía de Trunks y, con curiosidad, mira desde su recamara la dirección donde se encuentra él. Con un suspiro, se aleja del ventanal y se dirige hacia el tocador, donde cepilla su largo cabello con suaves movimientos. Al terminar, Saori se levanta y pretende ir hacia el buró junto a su cama, pero antes de que pueda abrir el cajón, su brazo se llena de marcas oscuras que recorren su piel hasta el cuello, causándole un dolor intenso que la hace quejarse.
La diosa cae de rodillas, su expresión refleja el sufrimiento que las marcas le causan. Después de unos segundos de agonía, las marcas desaparecen y Saori puede exhalar aliviada. Con manos temblorosas, Athena toma la manija y abre el cajón de donde extrae un collar con un dije en forma de Pegaso que se coloca en torno al cuello. Con ambas manos, estruja el dije en su pecho, recordando la vez que Seiya se lo regaló por su cumpleaños y que siempre ha llevado consigo.
El dolor va mermando y Saori recupera la fuerza suficiente para levantarse justo antes de que sus sirvientas entren para ayudarla a vestirse. Mientras la atienden, la diosa se percata que una de las marcas no ha desaparecido y ahora se mantiene adornando su hombro derecho. Saori oculta su hombro con la mano y le pide a una de las muchachas de servicio que le traiga un vestido con mangas, esperando que la prenda pueda ocultar la marca y evitar preguntas incómodas.
Cuando Saori está lista, las sirvientas le abren la puerta y ella sale de su habitación para dirigirse al comedor. Una vez en la mesa, un hombre en traje de servicio le entrega un tomo de cada periódico importante del país. Saori toma el primero y, mientras lo lee, Geki, Ban, Ichi y Nachi llegan al comedor.
—Buenos días, señorita Saori —dicen los cuatro antes de tomar su respectivo lugar.
Saori despega la vista del periódico y los saluda, mientras la comida es traída a la mesa y una sirvienta le sirve té.
—¿Dónde está Jabu? —pregunta Saori.
—Entrenando —responde Ban—. Desde muy temprano fue al gimnasio.
—Dijo que necesitaba despejar su mente —agrega Nachi.
—Creo que la pelea de ayer lo afectó bastante —comenta Ichi.
—Entiendo —dice Saori—. Hablaré con él más tarde. Por ahora, disfrutemos del desayuno.
Antes de empezar, Trunks aparece en la estancia vistiendo ropa limpia, su cabello ha vuelto a su tono natural. Antes de tomar asiento, se disculpa por la demora.
—Descuida, llegaste justo a tiempo. Estábamos por comenzar —le dice la diosa con una sonrisa.
Trunks le agradece y se acomoda a la derecha de Athena. En ese momento, Jabu ingresa en el comedor.
—Buenos días, señorita Saori. Disculpe la demora —dice, luego su mirada se dirige hacia el Saiyajin—. Buenos días, Trunks.
Mientras el caballero de Unicornio se dirige hacia su lugar, los demás no pueden más que observar sorprendidos. ¿Habían escuchado bien? ¿Jabu le daba los buenos días a Trunks?
El caballero de unicornio, por su parte, toma lugar frente a Geki, su gesto antes molesto ha cambiado por uno más suave, incluso amigable.
—¿Qué? —pregunta Jabu al sentir las miradas de todos sobre él—. ¿Ocurre algo malo?
—No —dice Ichi—, nada. Es solo que...
—Parece que estás de muy buen humor —interviene Geki, con una sonrisa curiosa
Jabu se ríe y se disculpa por su comportamiento anterior, su rostro se suaviza y su mirada se vuelve más cálida.
—Lo siento, chicos. Me parece que me pasé un poco ayer. Pero todo está bien ahora. Me doy cuenta… de que mi comportamiento no fue el adecuado y quiero pedir disculpas a Trunks por mi actitud.
Saori sonríe y le da la bienvenida a Jabu.
—Todo está bien, Jabu. Me alegra que tú y Trunks hayan podido superar sus diferencias. Es importante que podamos hablar y entender nuestros puntos de vista.
Trunks asiente con la cabeza y sonríe, su rostro se ilumina con una expresión de gratitud.
—Sí, gracias a Jabu por entender mi posición. Me alegra que podamos dejar atrás nuestras diferencias y seguir adelante.
Trunks se vuelve hacia Saori, su voz es curiosa y amigable.
—Por cierto, señorita Saori, ¿dónde están Seika y Kiki? No los veo por ninguna parte.
Saori sonríe, su rostro se ilumina con una expresión de cariño.
—Han ido a visitar el orfanato de la fundación. La chica que dirige ese lugar es buena amiga de ellos y a Seika le gusta pasar tiempo con los niños.
—comprendo
La conversación en la mesa es ligera y alegre, con los caballeros de bronce hablando de sus planes para el día.
De repente, Tatsumi entra en la habitación, con una expresión seria en su rostro. —Señorita Saori, lo siento, pero tenemos un problema —dice, interrumpiendo la conversación en la mesa.
Saori se vuelve hacia Tatsumi, con una mirada de preocupación. —¿Qué pasa, Tatsumi? —pregunta.
El asistente se aclara la garganta antes de responder.
—El camión que transportaba la antimateria para la máquina del tiempo ha sido robado.
Continuará…
Notas finales:
Lamentó la demora en actualizar, tuve un inconveniente con mi computadora, pero ya he vuelto. En compensación por la tardanza dejaré los próximos 3 capitulos. Muchas gracias a todos los que leen, siguen, agregan a favoritos y comentan está historia.
Contestando Revierws
c10Gonzalo: ¡Hola! Me alegra que te gustará está historia y no, no planeo abandonarla, de hecho aún tengo varias cosas por explorar. Muchas gracias por comentar.
c10Maximum Rhapsody: ¡hola de nuevo amigo! Gracias por comentar. Respecto a lo de revivir a los demás guerreros z con la ayuda de las esferas del dragón de Namek, aún no lo he pensado, pero no descartó para nada la idea. Ya veremos qué pasa más adelante, pero primero Trunks necesita regresar a su universo y obtener la transformación de súper saiyajin azul, ya que eso le ayudará bastante para enfrentarse a amenazas futuras, especialmente contra deidades…
