Finalmente, después de unos minutos de vuelo, la silueta de la mansión Kido se recorta en el horizonte. La luna ilumina sus jardines y fuentes, creando un paisaje mágico. Trunks aterriza suavemente en el jardín, y Íntegra se separa de él, mirando a su alrededor con curiosidad.
- ¿Este es el lugar? - pregunta con asombro.
Trunks asiente, sonriendo. La hora avanzada hace que la mansión esté sumida en el silencio; es más de media noche y todos duermen. Trunks decide posponer la charla con Saori hasta el día siguiente. Con sigilo, toma a Íntegra en brazos y se eleva con ella hasta el balcón de su habitación.
Entrando en la habitación, el muchacho la deposita suavemente a Íntegra en el piso. Ella se estira, mirando a su alrededor con curiosidad. La habitación es amplia y lujosa, con muebles elegantes y una gran ventana que da al jardín.
- ¿Dónde estoy? - pregunta, sentándose en la cama.
-Estás en la mansión Kido -dice Trunks con una sonrisa cálida-. Mañana hablaré con la señorita Saori y juntos encontraremos una manera de reunirte con tu hermana. Íntegra asiente, sus ojos brillan con lágrimas contenidas mientras lo mira. Su rostro, antes lleno de ansiedad y miedo, ahora se relaja ligeramente, como si finalmente hubiera encontrado un refugio seguro.
-Descansa un poco -dice Trunks con voz suave y tranquilizadora-. Mañana será un nuevo día.
Íntegra asiente nuevamente, su mirada se vuelve más suave y relajada. Se acuesta en la cama, cerrando los ojos como si finalmente hubiera encontrado un lugar seguro donde descansar. Trunks se sienta en una silla junto a la cama, observándola con una mezcla de preocupación y ternura.
Al mirarla, el saiyajin no puede evitar recordar a miles de niños de su mundo que habían quedado huérfanos por culpa de Black y a los cuales no había podido ayudar. La imagen de sus rostros tristes y desesperados se cruza en su mente, y Trunks siente una oleada de tristeza y culpa.
Pero al mismo tiempo, también siente una determinación renovada. No puede cambiar el pasado, pero puede hacer algo para ayudar a Íntegra en el presente. Se promete a sí mismo que hará todo lo posible para encontrar a la hermana de Íntegra y devolverle la felicidad que merece.
Trunks se queda sentado en silencio durante un rato, perdido en sus pensamientos. La habitación está oscura y silenciosa, solo interrumpida por la suave respiración de Íntegra. Finalmente, se reclina en la silla, cerrando los ojos y permitiendo que el cansancio lo invada.
No tiene problema en dormir en una silla. De hecho, está acostumbrado a dormir en lugares incómodos. Durante años, había tenido que hacerlo debido a los pocos recursos que tenía en un mundo devastado por Black. Había dormido en ruinas, en cuevas, incluso al aire libre, expuesto a los elementos. Una silla en una habitación cálida y segura era un lujo en comparación.
Al cabo de un rato se duerme rápidamente, su cuerpo está agotado por el esfuerzo del día. Pero incluso en su sueño, su mente sigue trabajando, pensando en la manera de encontrar a Seika y a la hermana de Integra.
La mañana siguiente amanece con un cielo gris y nublado, y la mansión Kido se despierta con el sonido de las sirenas de la policía que se acercan. Saori Kido, dueña de la mansión y líder de los Caballeros de Athena, sale a recibir a los agentes, acompañada de su fiel sirviente, Tatsumi.
El detective Eiji Shinoda, un hombre maduro y experimentado, se baja del coche patrulla y se acerca a Saori con una expresión seria.
-Buenos días, señorita Kido -dice, inclinando la cabeza-. Lo siento, pero necesitamos hablar con usted y con todos los habitantes de la mansión. La investigación sobre el robo de la antimateria y el secuestro de Seika está en curso, y tenemos razones para creer que alguien cercano a usted puede estar involucrado.
Saori asiente con la cabeza, su rostro serio y atento. Ella misma había informado a la policía sobre el robo y el secuestro, y sabía que la investigación sería exhaustiva.
-Entiendo -dice-. Por supuesto, estamos dispuestos a cooperar en cualquier forma posible. ¿Qué es lo que necesitan saber?
El detective Shinoda saca un cuaderno y comienza a explicar la razón de su visita.
-Necesitamos hablar con todos los habitantes de la mansión -dice-. Queremos saber si alguien ha visto o escuchado algo sospechoso en las últimas 24 horas. También necesitamos saber si alguien ha notado algo extraño en el comportamiento de los demás miembros de la casa.
Saori asiente de nuevo, haciendo un gesto a Tatsumi.
-Por favor, llama a todos los miembros de la casa -dice-. Queremos cooperar plenamente con la investigación. También quiero que se sepa que cualquier información que se proporcione será tratada con la mayor confidencialidad.
El detective Shinoda asiente con la cabeza, su expresión un poco más relajada.
-Gracias, señorita Kido -dice-. Su cooperación es fundamental para resolver este caso.
Las horas pasan lentamente mientras la policía interroga al personal de la mansión. El detective Shinoda y sus hombres se mueven con eficiencia, tomando notas y haciendo preguntas a cada uno de los miembros del personal. Saori Kido observa la escena con una mezcla de ansiedad y determinación, sabiendo que la investigación es crucial para encontrar a Seika y recuperar la antimateria robada.
Finalmente, después de lo que parece ser una eternidad, la policía termina de interrogar al personal y se retira de la mansión. Saori suspira aliviada, sintiendo que ha pasado una prueba difícil.
Es entonces cuando Trunks entra en la sala, su presencia es recibida con una cálida sonrisa por parte de Saori. La joven parece haber recuperado su compostura y su belleza, a diferencia de la noche anterior cuando la preocupación y la ansiedad la habían consumido. Sin embargo, a pesar de su apariencia más serena, la sombra de preocupación sigue presente en sus ojos, revelando que la inquietud sigue latente en su interior.
-Buenos días, Trunks -dice ella con su voz suave y melodiosa.
-Buenos días, señorita Saori -responde él con una sonrisa ligera y una voz baja y respetuosa.
Luego, su expresión se vuelve más seria.
-Quisiera hablar con usted sobre lo que averigüé anoche -dice.
La mirada de Saori se posa en Trunks con una mezcla de curiosidad y expectativa.
-Vayamos a mi despacho - contesta, haciendo un gesto hacia la puerta-. Podemos hablar allí con más privacidad.
Saori se dirige hacia la puerta, esperando a que Trunks la siga. Una vez que entran en el despacho, ella se sienta detrás de su escritorio y le pide al saiyajin tomar asiento.
-Anoche, después de hablar con usted, decidí realizar una nueva búsqueda en la ciudad, con la esperanza de encontrar alguna pista que nos permitiera localizar a Seika -comienza Trunks-. Fue entonces cuando me encontré con una niña llamada Íntegra. Su historia es trágica: sus padres murieron y quedó bajo el cuidado de un hombre que se hacía pasar por el líder de Nero...
La diosa se inclina ligeramente hacia adelante, Su rostro muestra una mezcla de interés y preocupación, con una expresión pensativa que revela su creciente inquietud. -Por favor, continúa.
-Integra fue separada de su hermana -explica Trunks-. El sujeto que la tenía le prometió que la llevaría con ella si le daba el dinero que le pedía. Al ver esto, no tuve más opción que intervenir.
Saori asiente, comprendiendo la situación.
-Entiendo -dice-. ¿Pudiste obtener más información del hombre?
Trunks sacude la cabeza.
-Se quitó la vida antes de que pudiera averiguar algo más -explica-. Sin embargo, Integra me llevó al lugar donde cree que puede estar su hermana. Es un casino al norte de la ciudad, se llama "Casino Royale".
La nieta de Mitsumaza desvía la mirada, sumida en pensamientos. Su expresión se vuelve pensativa.
-Conozco ese lugar -dice finalmente-. Es un casino exclusivo para la élite, con influencia en todo el continente. Es probable que estén involucrados en la organización. Debemos investigar más a fondo.
Saori se levanta de su silla y comienza a caminar hacia la ventana, mirando hacia fuera con una expresión pensativa. Trunks la observa un momento, y luego añade
-Señorita Saori, espero que no le importe, pero considerando que Integra no tenía un lugar seguro adonde ir, decidí traerla aquí. -dice con una ligera preocupación por la reacción de Saori.
Saori se vuelve hacia él, no le sorprende la decisión que ha tomado, sabe que el saiyajin es alguien noble y justo, por eso no tiene ningún problema en que la niña se quede.
-No hay problema, Trunks - contesta, esbozando una sonrisa amable-. ¿Dónde está ella?
- En mi habitación. Después de lo de anoche necesitaba descansar.
-Entiendo -dice ella-. Es mejor que descanse después de todo lo que ha pasado. ¿Cómo está? ¿Se encuentra bien?
-Está un poco afectada por lo que vivió anoche, pero parece estar bien -explica-. Aunque no deja de preguntar por su hermana. Está muy preocupada por ella.
-Es comprensible. La pérdida de un ser querido puede ser devastadora, especialmente para una niña tan joven. Debemos hacer todo lo posible por ayudarla a encontrar a su hermana. Le pediré a mi personal que la atienda. Por ahora debemos investigar más acerca del casino.
La joven mira su reloj de pulsera y luego a Trunks, su expresión se vuelve seria.
-¿Puedes reunirte conmigo y los caballeros en la sala de conferencias en treinta minutos? -pregunta-. Necesitamos planear nuestra próxima estrategia.
Trunks asiente.
-Claro, no hay problema.
Ella sonríe ligeramente y se acerca al escritorio.
-El desayuno debe estar listo para servirse -dice Saori-. Por favor, ve y únete a los demás. Yo tengo algunos asuntos que atender antes de la reunión.
Trunks asiente y se dirige hacia la puerta del despacho. Al salir, Saori se sienta de nuevo en su silla y presiona un botón en su escritorio, activando el interfono.
-Tatsumi, por favor, ven a mi despacho -dice con voz clara y autoritaria.
Mientras tanto, Trunks entra en el comedor, donde ve a los demás caballeros y a Kiki sentados alrededor de la mesa. Aunque el ambiente debería ser alegre y animado, como siempre, hoy parece diferente. La ausencia de Seika y Saori es notable, y el silencio que las rodea es palpable.
Los chicos tratan de sobrellevar el asunto con una conversación amena, pero es evidente que algo no está bien. Trunks se sienta en su lugar habitual y se une a la conversación, tratando de mantener el ánimo alto.
Después de un rato, una de las chicas de servicio se acerca para servir más té. Trunks aprovecha la oportunidad para preguntarle sobre la niña que estaba en su habitación.
-Disculpa, ¿cómo está la señorita Integra? -pregunta Trunks, su voz baja y amable.
La chica de servicio sonríe ligeramente y responde:
-La señorita Integra se encuentra tomando un baño, señor Trunks. Pero después se reunirá con ustedes.
El muchacho asiente, agradecido por la información. La mujer de servicio se retira, dejando a los caballeros a su conversación. Trunks se vuelve hacia los demás, esperando la hora para reunirse con Saori de nuevo.
Después de un rato más de conversación, los caballeros terminan de desayunar y se levantan de la mesa. Trunks se levanta de su silla y mira hacia la entrada, esperando ver a Integra y hablar con ella un poco antes de la reunión.
-¿Sucede algo, Trunks? - pregunta Kiki al verlo distraído
El niega, regalandole una pequeña sonrisa al niño para tranquilizarlo.
-Vamos, es hora de reunirnos con Saori -dice Jabu, liderando el grupo hacia la sala de conferencias.
Los caballeros caminan en silencio, preparándose para la reunión que está por venir. Al llegar a la sala de conferencias, ven a Saori sentada al final de la mesa con gesto serio.
-Por favor, caballeros, tomen asiento.
Los hombres se sientan en sus lugares respectivos, esperando a que la joven comience la reunión.
Saori mira a los caballeros con seriedad y comienza a explicarles sobre el hallazgo de Trunks. Con una voz clara y concisa, les cuenta sobre Integra y su conexión con el Casino Royale, así como la posible relación con Nero.
- Es importante investigar más a fondo ese lugar. No solo por su posible implicación en actos delictivos, sino también por la posibilidad de que en ese lugar se encuentre Seika y la hermana de Integra. -dice Saori, su mirada escaneando la habitación. - debido a su probable relación con Nero, es muy probable que alguno de los caballeros negros se encuentre ahí.
Luego, se vuelve hacia su asistente, Tatsumi, quien está sentado en un rincón de la habitación.
-Tatsumi, por favor, muestra la foto del Casino Royale en el proyector -pide Saori
El hombre asiente y se levanta de su silla, dirigiéndose hacia el proyector para mostrar la imagen solicitada.
-No tenemos certeza sobre nuestras sospechas, pero dadas nuestras circunstancias, creo que lo mejor es infiltrarnos -dice Saori. Los demás se miran entre sí, sorprendidos por el plan, pero finalmente asienten en silencio.
-Lamentablemente, no puedo proporcionarles información sobre los dueños del casino -agrega-. Se presentan como un consorcio, lo que hace difícil determinar quiénes están realmente detrás de la operación.
- Descuide, señorita. Nosotros nos encargaremos. - dice Jabu muy seguro.
Saori sonríe ligeramente mientras asiente, pero rápidamente su gesto cambia a uno más serio y sus manos sobre su regazo se tensan.
-Hoy por la mañana hablé con el inspector de la policía -relata la diosa-. Sospecha que alguien cercano a nosotros pudo haber filtrado información a Nero sobre nuestros movimientos.
Los demás se miran perplejos, intercambiando miradas de sorpresa y preocupación. Antes de que alguien pueda intervenir, la diosa continúa:
-Al principio, no hubo sospechas cuando robaron el camión con la antimateria. Era un material sumamente costoso, así que incluso parecía una posibilidad. Sin embargo, el secuestro de Seika... -pausa, y luego prosigue- eso es otro tema. Es demasiado específico, demasiado calculado. Alguien cercano a nosotros está jugando un juego peligroso.
-¿Cree que se trata de alguien en la mansión? -sugiere Geki, pero Saori niega.
-El inspector ya interrogó a todo el personal de la mansión -explica-. Sin embargo, sospecho que la filtración pudo provenir del Santuario.
Jabu se adelanta, defendiendo a su grupo.
-Señorita Saori, nosotros no...
Ella lo interrumpe con una sonrisa tranquilizadora.
-Lo sé, Jabu. Se que ustedes no harían algo asi.
Un pequeño suspiro escapa de los labios de la diosa, revelando la dificultad que le supone enfrentar la posibilidad de una traición en su propio ejército. Luego, su mirada se dirige hacia el único con la habilidad de teletransportación.
-Kiki, necesito que vayas al Santuario y avises a Shaina y Marin.
-Sí, señorita Saori -responde él, preparándose para partir de inmediato. - Descuide, seré precavido
La nieta de Mitsumaza asiente con la cabeza, confiando en la habilidad y la discreción del niño.
-Recuerda, Kiki, solo Shaina y Marin deben saber sobre esto. No queremos alertar al traidor -le recuerda.
Kiki asiente de nuevo, comprendiendo la importancia de la misión.
-Entendido, señorita Saori. Partiré de inmediato -dice, dándose la vuelta y saliendo de la habitación con rapidez.
La diosa lo observa irse mientras su mente piensa en el próximo paso. Se vuelve hacia los demás, que la miran con expectación.
-El sastre les tomará medidas a cada uno -les informa -. Si queremos pasar desapercibidos, necesitarán vestir la ropa adecuada para ingresar al Casino Royale. La elegancia y el lujo son la norma allí, así que debemos asegurarnos de que se vean como si pertenecieran al lugar. - dice, luego se vuelve hacia su asistente - Tatsumi, por favor llévalos con él.
Los caballeros y el saiyajin intercambian miradas, pensando en la transformación que están a punto de experimentar.
Tatsumi asiente y se dirige hacia la salida.
-Síganme. -les ordena Tatsumi, guiándolos hacia una habitación contigua donde el sastre los espera.
Mientras se van, Saori se queda pensativa, considerando los detalles de su plan y asegurándose de que todo esté en orden para el fin de semana en el Casino Royale. Hoy es jueves, y solo quedan dos días para que su plan se ponga en marcha. Su mirada se pierde en el espacio, su mente trabajando a toda velocidad para anticipar cualquier posible obstáculo o imprevisto. La determinación y la concentración se reflejan en su rostro, demostrando que está dispuesta a hacer todo lo necesario para llevar a cabo su misión.
Mientras tanto, Kiki llega a Grecia en un abrir y cerrar de ojos, gracias a su habilidad de teletransportación. Sin embargo, se detiene en el exterior del recinto sagrado, respetando la barrera invisible que lo rodea. El cosmos de Athena, que envuelve el santuario, impide que nadie pueda teletransportarse dentro.
Con sigilo, Kiki sube la colina donde se encuentran las ruinas que atraen a los turistas. Sin llamar la atención, el muchachito continúa su camino por una senda empedrada que no parece conducir a ningún lado. Pero Kiki sabe que ese camino es solo una ilusión. Al llegar al final de la senda, se enfrenta a una pared de rocas que parece impenetrable. Sin embargo, con un movimiento rápido y seguro, Kiki traspasa la pared como si fuera un portal, y se encuentra de repente en el bosque que rodea el santuario.
Es el mismo bosque donde él y Marin encontraron la máquina del tiempo. Ahora, Kiki lo cruza con rapidez mientras su corazón late con emoción. Finalmente, llega a la entrada del santuario, donde dos guardias le dan la bienvenida con un saludo respetuoso.
Con prisa, el aprendiz de Aries recorre el santuario en busca de las amazonas de águila y ofiuco, Shaina y Marin. Su misión es urgente, y sabe que no tiene tiempo que perder.
Kiki se mueve con rapidez y sigilo por los pasillos del santuario, su mirada escanea cada rincón en busca de las amazonas, pero no encuentra nada. Pregunta a los soldados y aprendices, pero ninguno le da razón de las guerreras. Ha recorrido todo el santuario, desde las salas de entrenamiento hasta las bibliotecas sagradas, pero no hay rastro de Shaina y Marin.
Con una sensación de inquietud creciente, decide aventurarse en el único lugar que aún no ha explorado: el cementerio. Para llegar allí, debe pasar por el reloj antiguo que marca el tiempo con un ritmo lento y solemne. Luego, recorre un camino empedrado que serpentea por la ladera de una colina, cubierta de césped verde y tumbas de mármol que descansan en silencio.
Al llegar al cementerio, Kiki recorre con la mirada el paisaje, buscando a las dos guerreras. Y entonces, las ve. Están metros más adelante, justo al borde del cementerio, muy cerca de la zona conocida como "la arena de los espíritus". Un escalofrío recorre su espalda al recordar la historia de ese lugar. Fue allí donde, por orden de la propia diosa Athena, fueron decapitados los Berserkers capturados durante las sangrientas batallas contra Ares.
Kiki se acerca a las amazonas con cautela, sintiendo que algo no está bien. ¿Por qué están aquí, en este lugar de muerte y recuerdo? ¿Qué secreto están guardando?
Shaina susurra algo en voz baja y tono serio a Marín, quien asiente ligeramente. La conversación es tan silenciosa que Kiki no puede captar ni una sola palabra, y justo cuando llega junto a ellas, ambas guardan un silencio repentino.
Marín es la primera en romper el silencio. -Kiki, ¿qué estás haciendo aquí? -pregunta con voz firme pero ligeramente curiosa. Su máscara refleja la luz del entorno, pero sin revelar nada de sus emociones.
Shaina se une a la pregunta, pero usando un tono ligeramente más severo. -¿No se suponía que estabas acompañando a Atena? -añade, su máscara también impasible, lo que hace que su voz parezca aún más enigmática.
Kiki se detiene frente a ellas, notando la seriedad en sus tonos de voz. -la señorita Athena me envió -explica, intentando mantener la calma-. Hay algo importante que debemos discutir.
Marín y Shaina intercambian una mirada intensa, hasta que finalmente la maestra de Seiya asiente ligeramente, como si le estuviera dando permiso para revelar un secreto. —Seika ha sido secuestrada —dice Kiki sin rodeos, haciendo que las dos guerreras ahoguen un gemido de asombro y preocupación.
Shaina cruza los brazos sobre su pecho, apretando los puños en una muestra de tensión. Su cabeza se inclina ligeramente hacia adelante, como si estuviera estudiando un problema complejo.
Por su parte, Marín se mantiene inmóvil, con la espalda está recta y su cabeza alta, lo que le da una apariencia de calma y serenidad, y aunque su máscara oculta sus emociones, la falta de movimiento y su silencio sugieren que la noticia la ha afectado
—Y no solo eso —continúa Kiki—, han robado la antimateria que el doctor Asamori utilizará para reparar la máquina del tiempo. Los responsables son Nero, un grupo de caballeros negros. La señorita Saori cree que alguien del santuario podría estar implicado con ellos.
—Es posible que Saori tenga razón —dice Marín, con un tono que sugiere que hay más en juego de lo que inicialmente parece.
Al ver el rostro confundido del niño, Shaina explica:
— Como sabrás, en la arena de los espíritus, el ejército del dios Ares fue aniquilado, pero se dice que sus espíritus aún rondan este lugar, atrapados por los sellos de Athena. Según la leyenda, sus almas habitan en las cuatro estatuillas que se encuentran allí: Llama, Fuego, Terror y Calamidad.
—Las estatuillas de Fuego y Terror fueron robadas. — dice Marin. — No tenemos idea de quién pudo hacerlo, pero suponemos que fue durante la noche, cuando todos dormían.
Shaina cruza los brazos sobre su pecho. —Alguien demasiado osado o muy estúpido. Este lugar inspira miedo incluso a los caballeros. La idea de que alguien se atrevió a robar las estatuas es inquietante.
La atmósfera se vuelve cada vez más tensa, como si el peso de la situación estuviera descendiendo sobre ellos.
—¿Qué pasará si las estatuillas no se recuperan? —pregunta Kiki con preocupación.
Los caballeros de Águila y Ofiuco intercambian una mirada seria. —No lo sabemos con certeza —responde Shaina—, pero se dice que son la única cosa que mantiene a los espíritus de Ares bajo control. Si no se recuperan, es posible que los espíritus se liberen y causen estragos.
Marín asiente en silencio. El niño traga saliva mientras su mente se llena de imágenes de espíritus vengativos y destrucción.
—Tenemos que encontrarlas —dice Kiki —. No podemos dejar que los espíritus de Ares causen daño a nadie.
Shaina y Marín asienten en silencio, mostrando su acuerdo. Sin embargo, saben que es prematuro intervenir sin un plan claro. Deciden tomar un momento para estrategizar y así aumentar sus posibilidades de encontrar al ladrón.
Simultáneamente, a miles de kilómetros de distancia, en Japón, los caballeros de bronce y Trunks son adiestrados por Tatsumi, un experimentado mentor que, por petición de Saori, les enseña cómo navegar por el complejo mundo de los juegos de azar y las fiestas de la élite. Les explica cómo comportarse en la mesa de juego y cómo interactuar con los demás invitados. También les enseña cómo mantener un perfil bajo y cómo reconocer las trampas y peligros que pueden acechar en un lugar como el casino Royal.
— ¡No, no, no! Geki, ya te he dicho que no te pongas en esa posición. ¡Endereza la espalda y frunce el ceño! ¡Debes parecer peligroso, no un niño grande!
Tatsumi se acerca a Geki, quien está de pie con una postura imponente, intentando parecer un guardaespaldas intimidante. Tatsumi lo mira de arriba a abajo con desdén
— ¡Y no te olvides de apretar la mandíbula! —grita Tatsumi—. ¡Debes parecer un hombre, no un niño!
Geki aprieta la mandíbula y frunce el ceño, ofendido y molesto por el tono de Tatsumi, pero intenta mantener la calma y hacer lo que le dice.
Tatsumi se vuelve hacia Nachi, quien está de pie con una postura relajada, intentando parecer un guardaespaldas sofisticado. Tatsumi lo mira con desdén antes de gritar:
— Nachi, ¿qué es esto?! ¡No puedes estar de pie con los pies separados como un pato! ¡Debes mantener la postura erguida y los pies juntos!
Nachi se siente molesto por la crítica y responde con una voz ligeramente irritada.
— ¿Qué hay de malo con mi postura? —pregunta, intentando mantener la calma.
Tatsumi se acerca a él, con una expresión severa.
— ¡Todo! —grita—. ¡Tu postura es débil, tu expresión es demasiado relajada... debes parecer un guardaespaldas, no un turista en vacaciones!
Nachi aprieta la mandíbula e intenta mantener la postura erguida, pero no puede evitar sentirse cada vez más molesto por la forma en que Tatsumi lo trata.
— ¡Y tú, Jabu, tu mirada es demasiado débil! ¡Debes aprender a mirar a las personas con autoridad y confianza, no como un niño que está asustado!
Jabu frunce el ceño, pero no responde. El hombre se acerca a él, con una expresión severa.
— ¡Debes aprender a mirar a las personas como si fueras el dueño del mundo, no como un niño que está pidiendo permiso! ¡Se supone que serás el hijo de un importante empresario!
Luego, se vuelve hacia Ichi. —Ichi, tu lenguaje corporal es demasiado informal. Debes evitar cruzar los brazos o apoyarte en la mesa, y mantener una expresión seria y atenta.
A Ban le dice: —Ban, tu voz es demasiado baja. Debes hablar con claridad y confianza, sin murmurar.
Las horas pasan y las tortuosas lecciones de Tatsumi terminan. Los chicos están mentalmente exhaustos, con sus mentes saturadas de críticas y correcciones. Ichi y Ban se miran entre sí, frustrados por no poder cumplir con las expectativas del molesto Tatsumi. Jabu y Nachi se sientan en el suelo, intentando procesar todo lo que han aprendido.
Trunks se mantiene en pie con expresión impasible. Aunque no ha recibido críticas, es claro que también ha sido afectado por la sesión de "entrenamiento".
Tatsumi los mira a todos con una expresión de desdén, como si estuviera descontento con su progreso. Luego, se da la vuelta y se aleja, dejando a los chicos con una sensación de inquietud y duda.
Es tarde y todos van hacia el comedor para la cena. Nachi, Geki, Ichi y Ban caminan juntos, discutiendo en voz baja sobre sus errores y burlándose del asistente calvo de Saori.
—Es insufrible — dice Ban
—Sí, es como si pensara que es mejor que nosotros solo porque es el asistente de Saori —agrega Nachi, sacudiendo la cabeza.
—Y encima, parece que su calvicie es contagiosa...—dice Geki mostrando su mano con unos cuantos cabellos suyos, haciendo que los demas se rían.
—Espero que no sea él quien nos lleve al casino esa noche —dice Ichi, haciendo una mueca de disgusto.
—Sí, eso sería un desastre —coincide Jabu, riendo. — ¿No lo crees, Trunks?
A pesar de que el saiyajin no recibió ninguna reprimenda de parte del hombre, está de acuerdo con sus compañeros en que Tatsumi es alguien indeseable. —¿Siempre ha sido así? —pregunta con genuino interés.
—¿Calvo? Sí —responde Ban.
Los demás caballeros se ríen, pero es Jabu quien finalmente le responde: —Sí, desde que éramos niños, siempre se la pasaba regañándonos.
—Siempre ha sido un pelmazo —agrega Nachi, sacudiendo la cabeza—. Recuerdo que una vez nos castigó sin permiso para salir a jugar al jardín solo porque uno de nosotros no le había dicho "señorita" a Saori —dice Nachi, con una sonrisa irónica.
—Ella era una niña, pero aún así nos hizo redactar un ensayo donde escribimos "señorita Saori" cientos de veces—añade Geki, riendo—. ¡Fue un castigo cruel!
Al llegar al comedor, el grupo toma su lugar en la mesa. Trunks mira alrededor, esperando ver a Integra, pero no la encuentra. Se inclina hacia una de las chicas de servicio que está cerca y le pregunta en voz baja:
—Disculpe, ¿Sabe dónde está Integra? No la veo por aquí.
La chica sonríe y responde:
—La señorita Integra está en el jardín, señor Trunks. Parece que necesita un poco de aire fresco antes de cenar.
Trunks agradece a la chica de servicio con una sonrisa y se disculpa un momento con los demás para salir del comedor y dirigirse hacia el jardín, buscando a Integra. Mientras camina, nota la tranquilidad del entorno, el sonido de los pájaros y el aroma de las flores. Finalmente encuentra a la niña sentada en un banco, mirando hacia un estanque.
Integra parece perdida en sus pensamientos, y Trunks se acerca a ella en silencio, no queriendo interrumpirla. Sin embargo, cuando se acerca, Integra se da cuenta de su presencia y se vuelve hacia él con una ligera sonrisa en su rostro.
El saiyajin se sienta en el banco, y ella lo mira con ojos brillantes.
—¿Qué sucede, Integra? —pregunta con suavidad. — La cena está servida ¿Porque no vienes?
La niña suspira y mira hacia el estanque.
—No tengo hambre — responde con simpleza— Estoy preocupada por mi hermana —dice con voz triste—. No sé si la volveré a ver.
Trunks pone una mano en el hombro de ella, ofreciéndole consuelo.
—No te preocupes. —dice— Estamos trabajando en un plan para encontrar a tu hermana.
Integra lo mira con esperanza en los ojos.
—¿De verdad? —pregunta.
Trunks asiente.
—Sí. Este sábado, iré con algunos amigos al casino Royal para tratar de rescatar a tu hermana.
Integra se lanza a los brazos de él, abrazándolo con fuerza. —¡Gracias, Trunks!—, exclama, mientras lágrimas de alegría y alivio brotan de sus ojos. El joven sonríe, sintiendo una cálida sensación en su corazón, y la abraza de vuelta, ofreciéndole consuelo y protección
Después de un rato, ambos se separan y la niña se limpia el rostro con el antebrazo.
—Es hora de cenar —dice el saiyajin, ofreciéndole su mano. Integra asiente, y juntos se dirigen hacia el interior, donde los demás chicos los esperan. La mesa está llena de comida deliciosa, y el ambiente es cálido y acogedor.
Trunks y Integra se unen a los demás, y pronto todos están sentados, listos para disfrutar de la cena. El saiyajin mira a Integra, que está sentada a su lado, y sonríe al verla sonreír. Se siente feliz de haber podido ayudarla y de que ella se sienta más segura ahora.
Continuará…
