Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Shirou
—¿Te encuentras bien? —me preguntó el chico pelirrojo.
—Sí, gracias —contesté—. Eh…
—Llámame Capitán, mi nombre suena demasiado serio —expresó el chico.
Bueno, eso era una rareza, pero tampoco era la cosa más rara que había visto en St Freya—. Creo que te he visto antes en el café, ¿verdad?
—Oh… eso no lo sabía, Capitán —expresó el chico de cabellos azules, con una sonrisa condescendiente—. ¿Alguna razón en particular?
Observé como el chico se sonrojó brevemente, antes de fruncir el ceño—. Nada en particular.
—A ti también te conozco… —dije, refiriéndome al chico de cabellos azules—. Rita me dijo que habías hecho una escena la primera vez que visitaste el establecimiento, y que te vigilase por si acaso.
—¿Es en serio, Shinji? —preguntó el rubio.
—¡F-Fue solo una vez! —exclamó—. ¡Me dieron una advertencia y me he comportado desde entonces!
—Y tú… Aether, ¿verdad? —le pregunté al rubio.
—¿Me recuerdas? —me preguntó el chico.
Asentí—. Viniste a mi forja e hiciste un encargo —le recordé.
—Bueno, es cierto, pero fue hace un par de meses, y no te pedí nada especial —respondió el chico—. No creí que pudieses recordar un pedido tan… corriente.
—Es justo por eso que lo recordé —le contesté—. La mayoría de las personas me han pedido cosas absurdas o locas, desde espadas con habilidades ridículas, o copias de sus Tesoros Heroicos, en pocas palabras, todo tipo de armas con todo tipo de habilidades —le expliqué—. Desgraciadamente, la mayoría no pensó en los materiales necesarios para construir ese tipo de armas, o, aún más importante, el costo por forjarlas. Por lo que, el que alguien me pidiese una espada común y corriente, fue… refrescante.
—Bueno, supongo que a todos les gusta tener armas poderosas —contestó el rubio—. Y como muchos solo tienen una, bueno… mientras más, mejor, ¿o no?
—Yo no… —intervino el chico de cabellos azules—. Tengo más que suficientes.
Los dos chicos rodaron los ojos, probablemente no fuese la primera vez que el chico se los recordaba.
—Como sea, ¿te encuentras bien? —me preguntó el Capitán—. Por mucho que te zarandeábamos, no te despertabas.
Asentí, aunque todavía me encontraba ligeramente aturdido—. Sí… estaba muy cansado, así que, cuando me relajé por el agua caliente, terminé quedándome dormido.
—Debes tener más cuidado, porque, no sería un problema si pudieses despertarte fácilmente, pero parece que eres de los que tienen el sueño pesado —expresó el rubio.
Asentí, si bien no tenía el sueño pesado, era cierto que, cada vez que entraba en ese estado, no era para nada fácil despertarme. El único consuelo que tenía, era que, para entrar en ese estado, primero tenía que quedarme dormido, así que podía disminuir los riesgos. Desgraciadamente, no podía disminuir los riesgos al mínimo, ya que no podía decidir el momento en el que experimentaba estos sueños, e incluso Judgement no podía ayudarme en ese aspecto.
—Gracias por su ayuda, tendré más cuidado —les prometí, mientras me levantaba para salir de la bañera—. Será mejor que salga ya, mis compañeras de equipo ya deben haber terminado.
—¿Compañeras de equipo? —Levantó el oído el de cabellos azules—. ¿Chicas? —Asentí—. ¡Oh, por favor! ¡Él tiene una hermana gemela y por eso está en un equipo con chicas! —exclamó, refiriéndose al rubio—. ¿¡Cual es tu excusa!? —me preguntó.
—Eh… ¿llegué tarde?
—¿Llegaste tarde? —repitió el chico.
Asentí—. Sí, mis compañeras y yo llegamos tarde, así que nos juntaron a todos en un mismo equipo.
—¿El Equipo Remanente? —preguntó el chico.
—¿Equipo Remanente? —repetí yo, con el ceño fruncido.
Ante estas palabras, dos de los chicos se colocaron las manos en la frente y negaron con la cabeza.
Mientras que el chico esbozó una sonrisa asquerosa—. Sí, no sé si lo sabes, pero todos los equipos se formaron luego del proceso de transformación en Demi-sirvientes, ya con la información sobre nuestras estadísticas, habilidades de clase, entre otras cosas. Así que estos escuadrones se formaron de modo que pudiésemos trabajar de la mejor manera posible como equipo, a diferencia de ustedes, que seguramente sean un equipo desbalanceado. Por eso terminaron siendo un escuadrón de cinco, ¿no es así? Fue el intento de St Freya por balancear vuestro escuadrón.
El chico rubio suspiró—. Perdónalo, tiene un ego tan grande que no suele caber en una sola habitación. —A lo que, el chico pelirrojo, asintió en concordancia.
—¡Hey! —exclamó el de cabello de algas.
—Es un apodo de mal gusto —contesté—. Pero no puedo negar que existe algo de razón en este.
—¿Verdad? —dijo Shinji, con una sonrisa sarnosa.
Asentí, serenamente—. Sí, creo que eso las motivará, sobre todo a ella.
—¿Eh?
—Tengo una compañera… bueno, tal vez más de una compañera, del tipo competitivo, y, una vez que se entere de como nos llaman, probablemente se entusiasme por tener la oportunidad de hacerles cerrar la boca a quienes nos pusieron ese apodo.
—¡Hmm! Creo que estás subestimando al resto de escuadrones —exclamó el chico, con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
Sonreí con diversión—. Tal vez, pero no por nada la familia Kaslana sigue siendo considerada como el único Paladín del Schicksal, a pesar de la creación de los demis.
—Kaslana… es cierto, se decía que la heredera de esa familia formaba parte de ese escuadrón… —De repente, el chico abrió mucho los ojos—. ¡Es cierto! ¡Entonces tu debes de ser un Muramasa, ¿no es así?!
—¿Te conozco? —pregunté.
—No personalmente; sin embargo, estoy seguro que conoces mi apellido —expresó, con una sonrisa llena de orgullo—. Matou, Shinji Matou.
Obviamente, conocía el apellido, pero solo por molestarlo, decidí hacerme el tonto—. Hmm… no, la verdad es que no me suena.
—¿H-Hmm? —La sonrisa del chico se agrió instantáneamente—. ¿La Guerra del Santo Grial? —A su pregunta, yo asentí—. ¿Una de las familias fundadoras?
—¿Tohsaka? —le pregunté.
Él frunció el ceño—. No, no esa, aunque Tohsaka también está estudiando en St Freya.
—Bueno… no luces como un homúnculo Einzbern —susurré—. A menos que seas un nuevo modelo, ¿o no?
—No, aunque no niego que eso tendría sus ventajas… —respondió secamente—. La tercera familia fundadora…
—Hmm… pero, dijiste que te apellidabas Matou, ¿verdad? —le pregunté, ahogando una sonrisa. A lo cual, él asintió con el ceño fruncido—. Pero la tercera familia no tiene como apellido Matou, al menos, no según lo que recuerdo.
Vi al chico hacer una mueca, como si se hubiese tragado un limón—. Entonces, según tú, ¿Cuál es el apellido de la tercera familia fundadora? —me preguntó.
—Hmm… según lo que recuerdo, se apellidaban… Makiri, sí, Makiri —expresé, y vaya que estaba costándome evitar sonreír, al ver el rostro agriado del chico.
—¡Es lo mismo! —exclamó el chico, claramente enojado.
Una vez más, me hice el tonto. Y lo miré extrañado, como si no entendiese por qué el chico decía que dos palabras claramente diferentes eran, según él, iguales. Sinceramente, lo hacía para molestarlo específicamente él, pero, el resultado fue mejor de lo que pensaba, pues sus compañeros estaban tan confundidos como yo parecía estarlo.
—Shinji… —expresó el Capitán—. No soy japones, así que no sé si es algo de vuestro idioma, pero, desde mi punto de vista, las palabras Matou y Makiri son, claramente, diferentes.
A lo cual, Aether asintió—. Y más si se trata de apellidos —complementó.
—¡No tiene nada que ver con el japones, quiero decir… Ugh! —exclamó el chico, claramente frustrado—. Quiero decir que, mi familia no es originaria de Japón, provenimos de Rusia, pero, hace doscientos años, nos vimos forzados a emigrar desde nuestra tierra natal, luego de que eso ocurrió, cambiamos nuestro apellido —comenzó a explicar—. En algún punto de nuestra historia, nuestro apellido fue Zolgen, luego, tomamos el apellido Makiri, y, finalmente, cuando tuvimos que emigrar, cambiamos a Matou.
—Bueno, con tantos cambios de apellidos, creo que es normal que cualquiera se confunda… —expresó el Capitán.
—¿Por qué fue necesario que se cambiasen el nombre tantas veces? —se preguntó el rubio.
Shinj se encogió de hombros, como quitándole importancia, probablemente, porque ni él mismo conocía porque su familia había cambiado su apellido tantas veces, salvo, tal vez, por la última vez que lo hicieron—. Bien, entonces, ya sabes quién soy, ¿no? —Asentí, sin darle mayor importancia, para seguir con mi salida del balneario—. ¡Espera, ¿A dónde vas?!
Me giré nuevamente, un poco cansado—. Como dije, ya he estado demasiado tiempo en el balneario, así que voy a salir.
—¿Así? ¿Sin decir nada más? —me preguntó, consternado.
Nuevamente, asentí—. Sí, a menos que tengas algo más que decir.
Por un momento, el chico se quedó congelado, como si no supiese que más decir, pero, finalmente, logró reaccionar, para luego, suspirar, negar con su cabeza, y, finalmente, hacer un gesto con su mano, indicándome que me fuese.
Antes de cumplir su petición, me dirigí hacia los dos chicos, a los cuales agradecí nuevamente—. Espero verlos durante el examen y, de ser posible, no en lados opuestos.
Ambos sonrieron, y el capitán fue el primero en hablar—. Me temo que no será mi caso —respondió, a lo cual, yo ladeé mi cabeza—. Si bien muchos Demis de clase Rider son actos para la batalla en primera línea, no es el caso de todos, yo formo parte de estos últimos —comenzó a explicarme—. No es que no tenga armas o medios para combatir, sino que mis habilidades se enfocan más en otras áreas, por lo que, solo combato en primera línea si es absolutamente necesario, y generalmente, lo que hago es dar apoyo a distancia.
—¿Entonces no perteneces a un escuadrón en específico? —pregunté, a lo que él negó.
—No, mi trabajo es transportar a varios escuadrones y darles apoyo, pero sin estar afiliado a uno en especifico —me contestó.
—En mi caso, estoy en un escuadrón con mi hermana y un tercer miembro —explicó Aether—, así que, a menos que sea una batalla campal, dudo mucho que nos veas a Shinji y a mí a la vez. Y por lo poco que he podido averiguar sobre los exámenes, no suelen ser así, al menos, no los de primer año.
Asentí, y el mencionado parecía querer decir algo, pero ya no tenía la paciencia para escucharlo, así que, antes de que pudiese abrir la boca, me giré y procedí a salir de la habitación, y, afortunadamente, el chico no hizo nada por detenerme.
Suspiré cuando finalmente salí del balneario, burlarme del chico era tan divertido como agotador era tener que escucharlo, puede que la sociedad de los magos estuviese en declive, pero parecía que su ego estaba lejos de entrar en este. Procedí a cambiarme, para luego salir y esperar a las chicas en la recepción, pero, antes de que pudiese llegar a esta, me topé con otro chico.
Este tenía el cabello grisáceo y ojos entre dorados y amarillos. Él era bastante más alto que yo, alrededor de diez centímetros, y tenía una expresión completamente neutra, además, vestía una chaqueta oscura, una camisa blanca, y pantalones también oscuros.
Súbitamente, este se detuvo delante de mí, impidiéndome continuar—. ¿Necesitas algo? —le pregunté.
Para mi sorpresa, el chico estiró su mano hacia mí, y pude ver que sostenía algo. Aunque confundido, estiré mi mano y él dejó caer una pequeña botella, me la acerqué, y pude ver que se trataba de una botella de leche, de hecho, se parecía mucho a esas que se tomaban en los animes después de que el grupo del protagonista terminaba de bañarse—. ¿Para mí? —pregunté, consternado. Para mi sorpresa el chico asintió—. Gracias… —respondí, todavía confundido.
El chico asintió y mostró una pequeña sonrisa, luego, palmeó mi hombro y pasó a mi lado, en dirección a la sala de baños. Me quedé parado en el pasillo durante unos segundos, aturdido, pero, finalmente, negué con mi cabeza y continué con mi camino.
Llegué a la recepción, y, para mi sorpresa, pude observar a todas mis compañeras, las cuales se encontraban esperándome en la recepción.
—¿Oh, finalmente decidiste salir? —me preguntó Tachie, con una sonrisa burlona—. No sabía que eras de los que se daban baños largos…
—¿Baños largos? —susurré para mí mismo—. ¿Durante cuanto me han estado esperando? —les pregunté.
—Más de veinte minutos —me contestó Hakuno.
—Ya comenzábamos a preocuparnos —me dijo Mei.
A pesar de esto, Kiana se mostraba sonriente—. Comenzaba a teorizar que te habían secuestrado, ¿qué te pasó?
Fruncí el ceño, no imaginaba que mi sueño hubiese durado tanto. Luego, suspiré, porque me imaginé cuales serían las reacciones de Tachie y de Kiana al saber que la razón por la que les había hecho esperar, era porque me había quedado dormido en el baño.
Para mi sorpresa, no fue tanto así, pues, si bien hubo algunas bromas, también noté la preocupación en la voz de mis compañeras. Las cuales, incluso me instigaron a tomar un descanso de la forja y del resto de trabajos después de que terminásemos con los exámenes. Posteriormente, nos dirigimos a nuestro departamento, y procuramos acostarnos temprano.
…
Nos levantamos temprano aquel día y, luego de asearnos y de desayunar, partimos al edificio principal de la academia de St Freya.
Acudimos al salón indicado, un auditorio circular, donde todos los estudiantes de primer año se reunieron para presentar el examen teórico de fin de año. Dicho examen tuvo una duración de tres horas, y dio comienzo una hora después de nuestra llegada.
Entre los temas que implicaba el examen, estaba todo lo relacionado a los Espíritus Heroicos, los sirvientes, sus clases, las habilidades de clase, los tesoros heroicos, la energía honkai, los estigmas, la historia del Schicksal (la historia pública, para ser exactos), etc.
Finalmente, luego de la tres horas, todos terminamos con la prueba. Era una regla no escrita qué, luego de un examen, nadie hablaba sobre este, por lo que, la pregunta: "¿Cómo crees que te fue?", estaba vetada de toda conversación.
Afortunadamente, toda la isla estaba enterada sobre los exámenes de fin de curso, así que los trabajos que utilizaban a estudiantes de la academia eran indulgentes durante estos días, por lo que, mis compañeras no tenían que realizar turnos hoy. Por mi parte, ya que era mi propio jefe, podía elegir si quería o no trabajar hoy, y si bien mi elección era clara, también lo era la decisión de mis compañeras de no dejarme trabajar, debido a lo que había ocurrido en el balneario.
De este modo, el resto del día lo pasamos descansando, esperando el momento en el que seríamos informados sobre nuestras notas, y, por ende, si podríamos cursar el examen práctico. Alrededor de las siete de la noche, nuestros celulares brillaron mostrándonos una notificación, esta provenía de la administración académica de St Freya, y en dicho correo, se nos informaba sobre nuestras notas.
El examen nos evaluaba sobre cien puntos, pero no bastaba con sacar cincuenta puntos para pasarlo, pues, la nota aprobatoria estaba sobre los setenta puntos. En cambio, a aquellos que sacaban entre cincuenta y sesenta y nueve, se les permitía volver a presentar una versión diferente del mismo, semanas antes del comienzo del siguiente año, lo cual los obligaba a utilizar los meses de vacaciones en clases de refuerzo, con el fin de aprovechar esta segunda oportunidad. Finalmente, los que sacaban entre cero a cuarenta y nueve puntos, raspaban irremediablemente y eran obligados a repetir el año, cosa que, para un escuadrón, era una gran tragedia.
—Bien… ¿quién comienza? —preguntó Tachie.
—Yo lo haré —habló Kiana, con seguridad. Luego tomó su celular y abrió el mensaje, durante unos segundos, observé como sus ojos se deslizaban por la pantalla del dispositivo hasta que, finalmente, se detuvieron en un único lugar.
Todos, instintivamente, tragamos saliva, mientras observábamos detalladamente la expresión de nuestra líder, y, finalmente, cuando el esbozo de una sonrisa se mostró en su rostro, el resto de nosotros suspiramos. Sabíamos que, independientemente de la nota, había pasado.
Con una gran sonrisa, ella nos mostró la pantalla de su celular, y todos nos acercamos a verlo.
—Vaya… ochenta y seis puntos, nada mal… —susurró Tachie, a lo cual, yo asentí.
Mei fue más efusiva, sonriendo y felicitando abiertamente a Kiana—. ¡Bien hecho!
Hakuno asintió con su cabeza, y le dio un pulgar arriba.
Luego, Kiana se giró hacia mí, y se colocó las manos en las caderas. Yo, por mi parte, ladeé mi cabeza, sin entender que quería—. ¿No vas a decir nada más? ¿Solo un asentimiento de cabeza? —me preguntó, con el ceño fruncido.
Rodé los ojos—. Lo hiciste realmente bien, felicidades.
A lo cual, Kiana sonrió—. ¿Quién sigue?
—Mi turno; Hmm… noventa y tres, no está mal —susurró Tachie, pero, aun así, tenía el ceño fruncido.
—Bien, soy la siguiente…. Noventa y ocho… —dijo Mei, mientras mantenía el ceño fruncido.
—Por la expresión en vuestros rostros, casi parece que están enojadas por no sacar los cien puntos —dijo nuestra líder, con una sonrisa irónica.
—Sigo yo —expresó Hakuno, como siempre, en voz baja—. Hmm… —Con Hakuno, era fácil, a la vez que difícil, saber como iban las cosas. Difícil porque la chica generalmente mantenía una expresión neutra, y fácil, porque cuando cambiaba dicha expresión, era algo sencillo de notar. Por eso, cuando vi como sus labios se curvaban ligeramente hacia arriba, pude tranquilizarme—. Ochenta y nueve, perfecto.
—Bueno, al menos una de ustedes se alegró por la nota que sacó, si Hakuno también estuviese enojada habiendo sacado más nota que yo… me vendría abajo. —Suspiró Kiana, para luego girarse hacia mí, con una gran sonrisa—. Solo quedas tú, ¿nervioso?
—¿Debería? —le pregunté.
Ella continuó sonriendo—. Dudo que no pases el examen; sin embargo, de los cinco, eres el que menos ha estudiado, debido a tu obsesión con la forja. —Cosa que era correcta, pero no tenía que ver con una obsesión, era mi forma de contribuir al equipo… o al menos eso contestaría, en el caso de que mi nota no fuese la que esperaba—. ¿No sería triste que, después de lo que me han molestado todos ustedes con lo de la nota del examen, fueses tú quien sacase la nota más baja? Shirou.
Sonreí, fingiendo estar herido—. Lo triste es que creas que seré yo quien saque la peor nota, pero no dijiste nada cuando Tachie o Hakuno revisaron las suyas.. —contesté—. Y pensar que una de mis dos amigas de la infancia tendría tan poca confianza en mí …
Kiana frunció el ceño, sabiendo claramente que estaba fingiendo—. Solo di tu nota de una vez…
Tomé mi celular y abrí el mensaje con la notificación de la nota de mi examen. Luego de leerla, fruncí el ceño y suspiré—. No puedo creer que diga esto, pero… tienes razón, tengo que estudiar más —expresé, sorprendiendo a Kiana y al resto de las presentes. Sin embargo, antes de que alguna de ellas pudiese preguntarme algo, les mostré mi nota—. Si le hubiese dedicado más tiempo, podría haber alcanzado los noventa… —dije, mientras les mostraba el ochenta y siete coma cinco que había obtenido.
Kiana, quien por un momento se había mostrado preocupada, cambió rápidamente su expresión, mostrando un ceño fruncido—. Pedazo de…
—¡Kiana, lenguaje! —la reprendió Mei, antes de que pudiese terminar de hablar.
—Con esto, nuestro equipo tiene un promedio de noventa puntos en el examen teórico —nos informó Hakuno.
—¡Y nos abre el paso hacia los exámenes prácticos! —expresó Kiana, con una amplia sonrisa en su rostro.
—Yo que tú no estaría tan emocionada —le comenté—. Dudo mucho que nos enfrentemos a otro equipo.
Esto agrió completamente la alegría de mi compañera—. ¿Podrías dejar de ser un aguafiestas? —Al escuchar mis palabras, ella también frunció el ceño—. Además, ¿por qué no?
—Porque no tendría sentido —expliqué, calmadamente—. ¿A quien vamos a enfrentar una vez que nos graduemos? ¿A otros equipos, o al honkai?
—Al honkai, claramente —me respondió.
—Entonces, ¿que ganaríamos al enfrentarnos contra otros equipos? —pregunté—. No es una situación que deba de darse.
De un momento a otro, el silencio nos arropó a todos los presentes. Ciertamente, ninguno tenía la menor idea de cual sería la prueba que nos esperaría el día de mañana, y, por mucho que hicimos preguntas a nuestros superiores, Sailim, Wendy, etc. Ninguna nos dijo exactamente sobre que se trataría.
—Tienes razón, pero, sabiendo esto… ¿qué nos espera mañana? —preguntó Mei, con el ceño fruncido—. Porque si el examen está relacionado con lo que enfrentaremos en la realidad, entonces, solo se me ocurre una cosa…
—¿Enfrentarnos a una bestia honkai? —preguntó Tachie—. Pero… ¿cómo?
—¿Pueden haber capturado a algunas bestias para que las enfrentemos? —preguntó Hakuno.
—Tal vez si se tratase únicamente de dos o tres escuadrones… —expresé—. Sin embargo, con una cantidad superior… dudo mucho que hayan podido capturar la cantidad suficiente de bestias honkai del nivel necesario como para ponernos a todos a prueba.
Una vez más, el silencio nos rodeó a todos, y, esta vez, fue Kiana quien lo rompió—. Bueno, no vale la pena que nos desvelemos toda la noche pensando en que nos espera, será mejor descansar y verlo de una vez mañana —concluyó, y si bien no todos estábamos tranquilos, tampoco podíamos ir en contra de sus argumentos.
Así, con mayor o menor seguridad, todos nos acostamos y esperamos la prueba que nos esperaría al día siguiente.
…
Nunca habíamos entrado en esta sección de St Freya. Se trataba de uno de los edificios principales donde nunca habíamos tenido clases, pero no solo entramos en un edificio desconocido, sino que, además, descendimos a un nivel subterráneo.
Nos encontrábamos en una habitación colosal, los miembros del personal nos habían informado que aquí se llevaría a cabo nuestra prueba.
—¿Aquí realizaremos nuestro examen? —Tachie hizo la pregunta que todos debíamos estarnos haciendo.
—Precisamente —se escuchó una voz resonar en toda la habitación—. Por favor, sepárense un poco; cada uno, colóquense a tres bloques de distancia de su compañero.
Bajé mi mirada y pude observar como el suelo estaba segmentado por figuras cuadráticas de gran tamaño, así que decidimos hacer lo que la voz nos pidió, y los cinco nos separamos cada uno a tres bloques de distancia. Cuando ya estuvimos separados, súbitamente, el bloque de en medio de los tres que nos separaba, se elevó, y así, los bloques que le sucedía, también se comenzaron a alzar y, de un momento a otro, nos habían separado a los cinco, cada uno habíamos quedado aislados en una gran habitación.
—El examen se divide en dos partes —nos informó la voz—. En el primero se evalúa su desempeño individual, esto conformará el treinta y cinco por ciento de su nota, mientras que, en la segunda parte, se evaluará su desempeño colectivo, de allí obtendrán la otra parte. ¿Entienden? —No sabía que habían respondido mis compañeras, pero yo había asentido simplemente—. Bien, la primera parte del examen constará de varias oleadas de enemigos, además, la habitación cambiará para ajustarse a la evaluación, tanto sus puntos débiles, como de sus puntos fuertes. Tienen diez segundos para prepararse mentalmente para la primera oleada.
Afortunadamente, antes de entrar en la sala, nos habían informado que alistásemos todos los preparativos necesarios para el examen, pues una vez nos adentrásemos en esta, no tendríamos tiempo para nada más que realizar la prueba. Sabiendo esto, repartí las armas y demás equipamiento que había traído conmigo para cada miembro del equipo, asegurándome que ninguno de los presentes estuviese desarmado.
Súbitamente, la sala cambió rápidamente, ahora me encontraba en la calle de una ciudad, el aspecto sombrío de la gigantesca habitación se había desvanecido, y ahora, la luz del Sol me daba la bienvenida.
—Han entrado en una de las Salas de Simulación, esta sala inmensamente grande puede modificarse a sí misma para replicar prácticamente cualquier ambiente, y, a su vez, también puede simular a los enemigos a los que se enfrentarán en un futuro —nos informó la voz—. Ahora, comenzarán las oleadas de enemigos, prepárense, llenaremos la sala con una cantidad de energía honkai controlada mediante nuestro reactor, para que puedan probar vuestros estigmas, dicha cantidad irá aumentando con el paso del tiempo, permitiéndonos medir vuestras resistencia en medio de un combate.
Y, tal y como nos había informado la voz, de un momento para otro, un zombi, como los que había visto en Fuyuki, se hizo presente, bueno… no uno, ¿tres? No, ¿cinco? Sí, cinco se manifestaron y, luego de haberme divisado, se acercaron lentamente, para, posteriormente, atacarme. Rápidamente, recree una katana en mis manos, y, cuando las guadañas se abalanzaron en mi contra, mi espada atravesó sus hojas. Luego, cabezas, brazos, y torsos cayeron al suelo con un par de movimientos.
El haberme encontrado con el espíritu heroico que me poseía trajo consigo varias ventajas, la primera de ellas fue el conocimiento de la habilidad, Mejora del Concepto, pero además de eso, al conversar con este, pude enterarme sobre la respuesta a aquella duda que ni siquiera Judgement pudo responder, el si aquello que había hecho durante mi enfrentamiento con Theresa era una habilidad que había obtenido a causa del Espíritu Heroico que ahora me poseía, o si se debía a mi pasado olvidado.
Y efectivamente, el manifestar armas, como lo había hecho durante esa pelea, no era algo que el Espíritu Heroico que me poseía podía hacer. Según él, había dos formas en las que podía combatir, la primera, consistía en ataques eléctricos, similares a la habilidad que utilizaba Mei; no obstante, estos ataques no provenían de una habilidad propia obtenida en vida por este, o de nacimiento, como era el caso del espíritu que poseía a mi compañera, en cambio, estaba relacionada a su Tesoro Heroico, por ende, me advirtió que no intentase competir con Mei en un "duelo eléctrico", pues, solo me esperaba la derrota, a menos que liberase el Tesoro Heroico propiamente hablando, cosa que, lamentablemente, no podía hacer, pues no conocía su Verdadero Nombre, ni en que consistía, lo mejor que podía esperar lograr, sería una liberación incompleta, al saber que este estaba relacionado con la electricidad, y, siendo sincero, ya lo había intentado, y había fracasado.
—Nada mal, tal vez te subestimamos un poco… —Una vez más, una voz resonó en el lugar, pero fue diferente a la primera; no obstante, y, de todas formas, no reconocí ni a la primera ni a la segunda, así que no le di mayor importancia—. Siguiente oleada.
Nuevamente, cinco zombis se manifestaron; no obstante, a pesar de ser prácticamente idénticos, estos vestían de forma diferente, ¿eso era importante? Por supuesto que lo era, pues ese único y simple cambio de ropa, era la diferencia entre enfrentarte a un Vigía, o a un Pretoriano. Los vigías poseían una agresividad débil y eran bastante lentos, al menos, para un Demi, mientras que los pretorianos eran poco comunes, y mucho más agresivos, además de ser capaces de realizar movimientos complejos.
Efectivamente, los cinco se lanzaron en mi contra, tal y como lo habían hecho los vigías, pero lo hicieron a penas me divisaron, con mayor velocidad y agresividad, además, si bien no eran particularmente inteligentes, al menos fueron lo suficientemente capaces como para no atacarme desde la misma dirección.
Rápidos, eran muy rápidos, al menos en comparación con sus versiones menos poderosas. Aun así, estaban lejos de convertirse en un problema, incluso siendo cinco, esto, en gran parte, se debía a varios factores, el primero era que, para un Caster, mis habilidades físicas se encontraban en la parte alta de la varilla, además, si bien la cantidad de energía que nos estaban brindando todavía no era suficiente como para hacer una diferencia significativa, influyó ligeramente en mis capacidades, esto, sumado a las capacidades de mis ojos, y al haber manifestado una alabarda para que hiciese dúo con mi espada, me permitió manejar a los cinco con relativa facilidad.
Las guadañas les permitían mantener una distancia de seguridad, cosa que yo debía de atravesar si quería hacerles daño únicamente con una katana; no obstante, con una alabarda, era diferente, pues me permitía utilizar la misma distancia de seguridad que ellos poseían, pero mejor, pues las guadañas requerían de movimientos amplios, mientras que las alabardas podía causar daño con movimientos cortos.
Las guadañas volvieron a abalanzarse sobre mí una vez más, desvíe la primera con la alabarda, al mismo tiempo que detenía otra con mi katana, luego, me vi obligado a realizar un movimiento circular para desviar una tercera, mientras liberaba mi katana para desviar el cuarto ataque, finalmente, rodé por el suelo, evitando el último ataqué. Rápidamente, utilicé la alabarda para atacar a los pies de mi último oponente, cortándolo y haciéndolo caer, rápidamente, me levanté y corrí hacia este, de modo que no le permití levantarse antes de apuñalarlo con mi espada.
En ese momento, un nuevo ataque se dirigió hacia mí, por lo que, tuve que abandonar mi espada. Velozmente, estiré mi brazo, y una pistola se materializó en mi mano, era la misma USP45 que Kiana había utilizado anteriormente, y a la cual me había cansado de dar mantenimiento. Eventualmente, Kiana había dejado de utilizarlas, después de que mejoré las Pistolas Prototipo por primera vez; sin embargo, también había notado que las USP45 tenían espacio de mejora, uno mucho menor que las Pistolas Prototipo, pero, aun así, valía la pena intentarlo, a fin de cuentas, el mejorar los artefactos que llegaban a mis manos era la base para desarrollar la habilidad que había heredado del Espíritu Heroico que me poseía. Finalmente, las USP45 acabaron en las manos de Hakuno.
Las balas volaron hacia el pretoriano que me había atacado, y, aunque este intentó cubrirse, la pistola mejorada tenía una potencia de fuego contra la cual no pudo hacer nada, pues estaba al mismo nivel que las que utilizaban las fuerzas especiales de los ejércitos de países como Estados Unidos. Con dos enemigos fuera, los otros tres fueron relativamente fáciles de eliminar.
De repente y, nuevamente, diez nuevas bestias honkai se hicieron presentes. Esta vez, no eran cadáveres reanimados, se traba de una bestia honkai hecha y derecha. Los cadáveres reanimados eran las bestias honkai más débiles que existían, de modo que aquellos efectivos de rango C podían enfrentarse a ellos fácilmente, aun así, había versiones mejoradas de estas, siendo el Pretoriano una de ellas, de modo que, una cantidad considerable de estos cadáveres mejorados podían poner en problemas a un efectivo de este rango.
Entre las verdaderas bestias honkai, al menos, las que estaban clasificadas, las cinco que habían aparecido pertenecían a la clase más débil entre ellas. La clase ángel… sí, el que un título que era utilizado para seres elevados y, en muchos casos, verdaderamente aterradores, fuese utilizado para una clase débil, era, cuanto mínimo, irónico. El tipo de bestia honkai más común de este tipo, eran los Querubines, una bestia Honkai pequeña y con la capacidad de poder volar, las cuales también tienen la capacidad de realizar ataques cortantes con sus alas.
La razón por la cual el Schicksal había nombrado a estas bestias honkai de esta forma, era por la misma razón por la que habían nombrado al Honkai Parvati de ese modo. Parecía que se había formado en la antigüedad una ligera conexión entre los celestiales y estas bestias honkai, y, según había investigado, las teorías iban en dirección a la velocidad a la que estos volaban y al brillo que estos producían, los cuales, en los antiguos cielos nocturnos, para las personas de aquellas épocas, podía dar la impresión de ser similares a las estrellas fugaces, y las estrellas estaban intrínsecamente relacionadas con los ángeles, lo cual se podía vislumbrar en varios versículos, además, el que estos tuviesen pequeños ha los sobre sus cabezas, no ayudó a esclarecer esta relación.
Afortunadamente, la relación de este tipo de honkai con los celestiales era mucho menos profunda que la relación que existía entre el honkai Parvati y la misma diosa, por lo que, su influencia era mucho menor. Según lo que la Santa Iglesia había descubierto, estos honkai tenían un "aura" sagrada, lo cual afectaba a todos aquellos seres de la oscuridad, o de atributo malvado, entre otras cosas. Además, se podía ver que se habían vuelto más rápidos que en la antigüedad, a veces pudiendo desaparecer en haces de luz, probablemente por el estabilización de su Misterio en el Mundo.
«Parece que finalmente me están empezando a tomar en serio», pensé, mientras me preparaba para enfrentarlos. Así como se nos había informado que los cadáveres reanimados debían de poder ser derrotados fácilmente por Valquirias y Espartanos del rango C, también se nos había informado que los ángeles debían de ser enfrentados por efectivos del rango B, pues a pesar de ser débiles, siempre atacaba en grandes grupos.
No obstante, el hecho de que siguiesen utilizando a bestias honkai relativamente "débiles", sumado a que, era más eficiente enfrentar a todas estas en combate cuerpo a cuerpo, lo hacía particularmente irritante. Los diez Querubines comenzaron a revolotear por todo el lugar, su velocidad era superior a los Pretorianos a los cuales me había enfrentado anteriormente, y el que fuesen el doble de ellos también los hacía más problemáticos.
Aun así, yo ya me había cansado de enemigos que no representasen un reto real, así que decidí eliminarlos rápidamente. Para esto decidí desenvainar la única arma que traía conmigo, Jizo Mitama, la doceava Llave Divina. Durante estos meses, y bajo la estricta supervisión de Wendy, y de Murata-san, me había familiarizado con la espada en un esfuerzo por entenderla, y, sobre todo, por dominarla, pues era una espada que podía competir con aquellas espadas de la antigüedad.
Los diez Querubines se lanzaron en mi contra a gran velocidad, realizando movimientos casi aleatorios. Se acercaron y me rodearon, entraban y salían a gran velocidad; no obstante, yo no necesitaba predecir cuales atacarían primero, no si podía ver sus ataques antes de que los hiciesen. Cuatro cortes y un par de segundos, eso fue todo lo que necesité para eliminar a los diez Querubines, el saber quienes atacarían y como lo harían antes de que sucediesen, me daba una gran ventaja, y, aun así, debía de admitir que gran parte de esta rápida eliminación, se debía a la espada que portaba, la cual, de las habilidades que poseía y que había logrado descubrir con la práctica, estaba la capacidad de potenciar mis capacidades físicas por cortos periodos de tiempo.
—¿Algo más? —le pregunté a la voz, quien se quedó en silencio durante unos segundos.
—Te daremos… diez minutos de descanso antes de la siguiente ronda —me informó, y en su voz pude sentir la impresión de ver a los diez Querubines ser eliminados tan rápidamente—. Luego, comenzaremos a probar tus habilidades a distancia.
…
Dicho esto, comencé a rememorar aquello que había logrado durante mis meses de estudio, entre esas cosas, lo más importante que había averiguado, era la capacidad de recrear armas. En un inicio, busqué información sobre la habilidad desde el punto de vista taumatúrgico, o, dicho de otra forma, busqué entre mis recuerdos e, incluso, me contacté con mis familiares, con el objetivo de averiguar sobre una Hechicería que me permitiese lograr este efecto. Y, efectivamente, existía una hechicería que permitía la materialización de objetos, de acuerdo con la imaginación del mago, mediante el uso de energía mágica, su nombre era Gradation Air.
Gracias a esto, empecé mi estudio sobre este tipo de Hechicería; sin embargo, los resultados fueron… decepcionantes. La teoría detrás de esta hechicería era bastante simple: dar forma a la Energía Mágica convirtiéndola en la composición del material y el diseño del objeto que estaba siendo imaginado. Sin embargo, los problemas de esta hechicería radicaban en su poca estabilidad, su corta duración en el tiempo, y a la elevada cantidad de energía mágica necesaria para crearlos. Y, por mucho que lo intenté, yo no fui la excepción, lo cual era… extraño.
La razón por la que era extraño, es que mi falta de memoria no debería de representar un gran impedimento en el uso de la Hechicería, no si ya la había realizado antes, pues, aunque los circuitos mágicos no son una parte natural del cuerpo, comparten algunas características con este, como tener memoria, esto se podía notar en la creación de los Atributos Taumatúrgicos, los cuales suelen crearse una vez que los circuitos han realizado un mismo tipo de Hechicería multitud de veces, especializándose en estas, y mejorando su efectividad a la hora de volver a realizarlas.
Dicho de otra forma, si ya lo había hecho antes mediante mis circuitos mágicos, entonces debería de poder rehacerlo, aunque no tuviese la práctica, e incluso si no podía rehacerlo en su totalidad, al menos debería de poder lograr una versión mucho mejor que la Gradation Air original; no obstante, me encontré con los mismos problemas que el resto de los usuarios de esta Hechicería incompleta.
Por un momento, me encontré en un callejón sin salida, pero entonces, después de analizar lo ocurrido nuevamente, tuve una idea. Si mi pasado como mago no había tenido nada que ver, ni tampoco el Espíritu Heroico que me había poseído, ¿qué me permitía hacerlo? Solo encontré una posible respuesta: mis estigmas.
Era una idea tonta, prácticamente, ridícula, pues los estigmas no otorgaban habilidades nuevas, o al menos, no que yo supiese. Su función era la de proveernos de resistencia ante la energía honkai, y utilizar dicha energía para fortalecernos. Fue entonces cuando recordé algo muy importante, los estigmas también podían utilizar mana, e incluso los estigmas de menor calidad podían transformar más mana del medio ambiente que cualquier circuito mágico promedio, esta era una de las formas en que aquellas habilidades que eran propias de nosotros mismos alcanzaban un "nivel demi", al poder utilizar una mayor cantidad de energía en ellas. La otra forma era que nuestras habilidades se fusionasen con las de los espíritus que nos poseían.
Además, los estigmas también podían utilizar la energía honkai como fuente de poder para nuestras habilidades. Al utilizar la energía honkai como fuente de poder en lugar del mana, las habilidades se veían potenciadas enormemente en comparación, al menos, en términos ofensivos y defensivos; sin embargo, por la propia naturaleza de la energía, también se volvían más inestables. Esto afectaba negativamente a aquellas habilidades que requerían de precisión y estabilidad.
Entonces pensé: "Y si utilizo más energía mágica en mis proyecciones, utilizando no solo la energía de mis circuitos, sino también la energía de mis estigmas". Desgraciadamente, si bien todas las habilidades podían llegar a fortalecerse si se utilizaba una mayor cantidad de energía en ellas, cuanto podían fortalecerse dependía en gran medida de la naturaleza misma de la habilidad, pues, no era igual arrojar más combustible a un fuego, que a utilizar más cemento en una construcción, en el primer caso, independientemente de cómo lo hicieses, el fuego ardería con más fuerza, en el segundo, el echarle más cemento no mejoraría necesariamente a la construcción, esto dependía también de cómo se utilizase, y del resto de materiales utilizados en la misma, etc.
Desgraciadamente, Gradation Air era más parecida al segundo ejemplo que al primero, si bien había una mejora al utilizar más energía, estaba lejos de considerarse un éxito, pues, esto solo mejoraba levemente cosas como su duración y estabilidad, pero incrementaba considerablemente su costo de energía mágica, eso, sumado a que no podía hacer cosas como, por ejemplo, ordenarles levitar, o dispararlas a distancias, cosas que había demostrado en mi lucha contra Theresa, me hacía considerar que no estaba siguiendo el camino correcto, y, nuevamente, volví a entrar en un callejón sin salida. Dicho esto, solo me quedaba una opción, pero era una opción ridícula, absurda, una que no tenía sentido, pero bueno, considerando que no tenía nada más, no perdía nada por intentarlo.
La opción era simple, en vez de utilizar mana, utilizaría energía honkai, esto era, según la lógica, una tontería. Como ya expliqué, utilizar energía honkai como fuente de poder para habilidades que requieren de precisión y estabilidad, si bien las empoderaba, también las desestabilizaba. De todas formas, hice el intento, y los resultados fueron... interesantes.
Me vi en la necesidad de pedir una sala que pudiese ser imbuida por energía honkai, y luego, utilicé la misma lógica que utilizaba para la proyección de objetos, solo que, esta vez, mis circuitos no estuvieron involucrados, por su incapacidad de utilizar este tipo de energía.
Funcionó.
No entendía el cómo ni el por qué, pero efectivamente, había logrado crear una proyección de una espada utilizando energía honkai. Y, a pesar de mi exaltación inicial, pues ni siquiera creía que fuese posible, pronto me calmé, y esperé lo inevitable: el completo desmoronamiento de la proyección producto de su inestabilidad intrínseca. Y así, decidí medir el tiempo… los segundos se convirtieron en minutos, los minutos en horas, las horas se convirtieron en días. La proyección no se desmoronó, por mucho que esperé, no se desmoronó en ningún momento.
Esto casi hizo estallar mi cabeza, pero luego de unos minutos de efervescencia, empecé a pensar lógicamente, y entendí que no era tan ilógico como lo había imaginado en un inicio. A fin de cuentas, las bestias honkai solían generarse en lugares donde se concentraban grandes cantidades de energía honkai, y además de esto, se conocía muy poco sobre estas, más allá de que eran formas de vida con base en el silicio, el elemento químico con mayor aceptación por parte de los científicos de ser capaz de crear formas de vida, además del carbono, el cual era la base para prácticamente toda la vida terrestre.
Esto me hizo teorizar qué, tal vez las bestias honkai se formaban de manera similar a como yo había transformado la energía honkai en una espada. Le comenté la teoría a nuestra profesora, omitiendo el hecho de que había logrado hacerlo por mi cuenta y, en específico, le pregunté sobre la posibilidad de utilizar la energía honkai de la misma forma que el mana para fortalecer una proyección, además de comentarle mi hipótesis sobre la creación de las bestias honkai a partir de la misma energía.
En un principio Ciel-sensei teorizó que la naturaleza de la energía honkai sería un problema, tal y como yo había pensado inicialmente; sin embargo, admitió no ser una experta, y me sugirió preguntarle a Cocolia-san, quien tenía más conocimiento en ese ámbito.
Le hice caso, y decidí plantearle mis preguntas a la Directora del departamento de creación, y sus respuestas fueron más esclarecedoras. Pues si bien señaló lo mismo que Ciel-sensei y yo habíamos pensado inicialmente, también me explicó que, en todas las teorías sobre la creación de las bestias honkai, la energía honkai era fundamental; sin embargo, ella no estaba segura de si, únicamente a partir de la energía honkai, se podía crear a las bestias, pero, independientemente de si fuese posible, o de si se necesitase de otros materiales para lograrlo, lo cierto es que se necesitaría de un control excelso de la energía honkai, cosa que la humanidad no había logrado en lo absoluto.
¿Control sobre la energía honkai? ¿Yo había logrado eso? Obviamente, no le conté sobre mis logros a Cocolia-san, pues todavía estaba fresco lo ocurrido cuando me transformé en Demi, pero, desgraciadamente, la mujer era en extremo perspectiva, así que pudo notar que había algo más que no le estaba contando y; sin embargo, y afortunadamente, no me presionó más.
Luego de esto, decidí experimentar, necesitaba saber si había replicado correctamente lo que había hecho durante el combate contra Theresa. De modo que, luego de formular las hipótesis, empecé a experimentar. Antes de intentar crear otra cosa, decidí experimentar con lo que ya tenía, así que, lo primero que hice, fue intentar replicar lo mismo que había hecho durante el combate.
«¿Qué demonios?», me pregunté a mí mismo, al ver la espada flotando frente a mí.
Simplemente le había ordenado a la espada flotar, obviamente, no esperaba que lo hiciese, así que mi sorpresa fue mayúscula, por no decir otra cosa. Pronto me di cuenta que podía mover mis proyecciones con la mente, solo bastaba con que lo ordenase y estas cumplirían mis ordenes, luego de divertirme un poco con mi espada voladora, decidí seguir con la experimentación.
Lo siguiente que hice fue crear otra cosa, para ser especifico, creé una pistola, una réplica de la USP45 de Kiana, y, nuevamente, comencé a controlarla con la mente y, una vez más, el arma obedeció mis ordenes, no fue tan sencillo controlarla, como lo fue con la espada, pero creo que se trataba más de mi menor costumbre al utilizar armas de fuego en lugar de armas blancas. Además de hacerla levitar y moverla a mi voluntad, también podía dispararla, sin embargo, la primera vez que lo hice, el arma salió disparada hacia atrás y la bala acabó muy lejos del blanco.
Mientras seguía con mis experimentos, obtuve una serie de conclusiones:
Podía recrear cualquier tipo de objeto, sin importar si fuese un arma u otra cosa, y la copia en sí misma, por las pruebas que había realizado, tenían la misma calidad y habilidades que las originales.
No podía crear cosas… naturales, como el agua, el aire, etc. Es decir, mis habilidades estaban restringidas a diferentes construcciones creadas a través de materias primas, pero no podía replicar las materias primas en sí mismas.
No podía recrear nada que no comprendiese a profundidad. Esto lo descubrí cuando intenté recrear la Joyouse de Kiana, y el resultado fue… decepcionante, en el mejor de los casos. Intenté materializar algunas otras cosas antes de darme cuenta que, aquellas cosas que podía recrear perfectamente, eran objetos que conocía a profundidad, objetos de los que conocía cosas como: su composición, su proceso de fabricación, el concepto de su creación, etc. Esto me hizo preguntarme si este problema se podía solucionar, pues, si era cuestión de conocimiento y comprensión, ambas cosas podían ser obtenidas. Y, efectivamente, pude comprobar que era un problema solucionable, pero requería tiempo de estudio; no obstante, y para mi fortuna, me encontraba en una academia perfectamente equipada con la última tecnología, sumado a armas de punta, como los que veía constantemente a Sin Mal utilizar en el departamento. Además, también estaba el hecho de haber vivido más de una vida, y ese conocimiento comenzó a regresar progresivamente desde que tuve aquel primer sueño.
No solo podía recrear cosas, también podía deconstruirlas, esto lo había averiguado cuando mi almacén se comenzó a llenar de más armas de las que podía guardar. En ese momento, me vi forzado a buscar una forma de eliminar mis recreaciones, así que mi primer pensamiento fue realizar lo mismo que hacía cuando quería deshacerme de una proyección; no obstante, y para mi sorpresa, lo que ocurrió fue que el arma no se desvaneció, sino que se desarmó. No entendía el por qué de esto, hasta que, buscando en el taller, encontré el arma que había sido la base de mi recreación, solo que… no era el arma original, era la recreación que había marcado para diferenciarla, en otras palabras, me había confundido, y, al hacerlo, había deconstruido el arma original.
Por lo que había podido comprobar, no necesitaba de nada más que energía honkai para mis creaciones; sin embargo, dependiendo de la complejidad, tamaño, poder, estructura, etc, de aquello que recrease, el costo de energía honkai aumentaba o decrecía. Además, y esto, probablemente, fue lo más… ¿extraordinario? ¿Preocupante? Ambas, sí, probablemente ambas, es que, cuando me convertí en Demi, la energía honkai imbuyó mi cuerpo para activar mis estigmas, y, de ese modo, ayudarme a aguantar la transformación, sin embargo, luego de que esto ocurrió, y de que me liberé de mis ataduras, dejé de recibir ese impulso, de ser ese el caso, ¿cómo fui capaz de mantenerme luchando contra Theresa sin un suministro constante de energía?
—La generaste —me contestó Jugdement, cuando le hice la pregunta.
—¿Cómo? —pregunté—. Los estigmas tienen la capacidad de aprovechar la energía honkai del medio ambiente, pero no pueden generarla por sí mismos.
Judgement asintió—. Y tienes razón, los estigmas no son capaces de generar energía honkai por sí mismos.
—Entonces… ¿Cómo? —volví a preguntar—. ¿Cómo lo hice?
—No fueron los estigmas… —me respondió ella—. Sin embargo, no tengo permitido entregar la información que me estás solicitando.
—¿Por qué? —pregunté, entre molesto y curioso.
Ella suspiró—. Deben darse una serie de pasos, o, dicho de otra forma, deben de cumplirse ciertos requisitos, para que yo pueda entregarte dicha información.
—¿Quién te forzó a seguir esas instrucciones? —le pregunté.
La vi inflar las mejillas—. Tú, ¿quién más? No puedo revelarte toda la información de golpe, mucho menos cuando todavía está indefenso.
Sus palabras me hicieron fruncir el ceño—. Soy un Demi y tengo una Llave Divina conmigo —contraargumenté.
—Eres un demi que todavía no puede utilizar todas las habilidades del Espíritu Heroico que lo posee y que tampoco sabe cómo utilizar correctamente su Llave Divina —me contestó—. Comparado con los enemigos contra los que puede que te tengas que enfrentar, todavía estás bastante indefenso.
Suspiré—. Bien, entonces, supongo que no podré aprovechar al máximo esta habilidad, a fin de cuentas, no puedo estar pidiendo las salas de pruebas con la excusa de probar mis estigmas todo el tiempo.
A cambio, ella me sonrió—. Tengo entendido que, a partir de tu segundo año, las clases en las salas de simulaciones son obligatorias, así que, a partir de entonces, tendrás todo el tiempo del mundo para practicar, mientras tanto, yo que tú me encargaría de estudiar tanto como me fuese posible todas las armas que pudiese, de modo que no solo puedas recrear espadas y pistolas.
Y aunque me disgustaba, eso fue precisamente lo que hice durante los últimos meses hasta la actualidad.
…
—Bien, los diez minutos han terminado, ¿listo para la siguiente ronda? —Una vez más, la voz resonó dentro de la habitación, y me sacó de mis cavilaciones.
Asentí, suponiendo que podían verme.
—Bien, comenzaremos a probar tus habilidades a distancia —Y mientras me decía eso, la habitación comenzó a transformarse, creando coberturas y diferentes obstáculos—. Como la última vez, iremos de menos a más.
Una vez más, diez enemigos se manifestaron, y en este caso, eran de subclases distintas. Por lo que pude distinguir, todos pertenecían a la clase de los Cadáveres Reanimados, pero la mitad de ellos eran de la subclase Arquero, mientras que la otra mitad era de la subclase Guardabosques de Escarcha.
«Mierda», pensé inmediatamente, si bien los Cadáveres Reanimados eran la clase más débil de las bestias honkai, seguían siendo un peligro con la cantidad suficiente. Además, estos no eran los zombis Guardabosques convencionales, los Arqueros y Guardabosques de Escarcha, eran una versión mejorada de los mismos.
Rápidamente, comencé a moverme y me apresuré a colocarme detrás de una de las coberturas, aunque sabía que solo duraría unos pocos segundos. Tenía entendido que los Arqueros y los Guardabosques de Escarcha podían disparar de cinco a diez flechas de forma consecutiva en rápidas ráfagas. De esta forma, con diez de estos, podrían incluso llegar a producir una lluvia interminable de flechas si llegasen a coordinarse adecuadamente, pero, para mi fortuna, no solía ser el caso.
Las flechas volaron en mi contra y pude escuchar como impactaron en la cobertura detrás de mí. Desgraciadamente, aunque la cobertura debería de poder resistir varias de estas ráfagas, estas no eran el problema principal, sino el efecto que estas poseían. En el caso de las flechas de los Arqueros, estas eran un tipo de flecha ignifuga, la cual, luego de impactar, estallaba en llamas, generando un área cubierta por las mismas. Considerando que cinco de ellas estaban siendo disparada casi al mismo tiempo hacia un mismo lugar, me alegraba que las llamas no se hubiesen extendido todavía lo suficiente como para quemarme, o peor, que la misma cobertura no hubiese comenzado a derretirse o algo por el estilo.
Velozmente, enfundé mi espada, y recreé dos de las USP45, me había visto forzado a entrenar con Kiana para mejorar mi puntería en un combate en movimiento, todavía prefería los arcos, pero era claro cuál de los dos era más práctico.
Salí desde detrás de la cobertura y, conociendo la posición aproximada de mis enemigos, me dispuse a dispararles a los zombis. Obviamente, las flechas volaron en mi contra, pero hice todo lo que estuvo en mi poder para evitarlas, y si bien logré hacerlo con las que poseían más peligrosidad directa, las ígneas, esto causó que algunas de las flechas de los Guardabosques de Escarcha me rosasen, lo cual era problemático, pues dichas flechas estaban imbuidas por el hielo, y cada impacto era fácilmente capaz de entumecer las extremidades y, de ser golpeado por suficientes de estas, fácilmente podría acabar completamente congelado.
Alcancé otra de las coberturas, tenía varias heridas causadas por las flechas, pero ningún impacto directo. Aún así, podía sentir el frío colándoseme por los huesos y las extremidades agarrotadas.
«Okey, esto no va a funcionar», había derribado a tres, pero si tenía que hacer esto un par de veces más para eliminarlos a todos, acabaría congelado antes de lograrlo.
«Bien, probemos algo nuevo», estiré mi mano y comencé a visualizarla. Nunca había sostenido una en mis manos, pero las había estudiado profundamente, sabía como funcionaban, de que materiales estaban hechas, como se fabricaban, las había visto en varias películas de guerra, etc. Esperaba que todo eso fuese suficiente como para poder recrearla.
Súbitamente, desde un destello rosáceo, la recreación comenzó a tomar forma, hasta convertirse en aquello que yo deseaba, una granada.
«Bien esperemos que funcione», tal y como había aprendido, liberé el seguro y arroje la granada detrás de la cobertura, la cual había estado aguantando el ataque constante de los zombis.
Pasaron un par de segundos y nada ocurrió, haciéndome temer qué mi recreación había sido un fracaso, y justo cuando la idea de asomar la cabeza me empezaba a rondar por la mente, el suelo y la cubierta temblaron, y el boom sónico producto de una explosión, se hizo presente.
Luego de unos segundos desde que se había producido la explosión, finalmente, asomé la cabeza, para ver el suelo quemado por la Explosión, y sin presencia alguna de los cadáveres reanimados.
«¡Bien!», exclamé internamente; no obstante, la alegría me duró poco, pues, diez destellos rosáceos aparecieron a mi alrededor, y, desde estos, diez nuevas bestias honkai surgieron.
Nuevamente, se trataron de honkai del Tipo Ángel, pero esta vez, no eran simples Querubines, eran de la subclase, Cassiel, este nombre no se lo había puesto la Iglesia de buena gana, al ser un nombre apócrifo, pero al investigar sobre las habilidades de estos honkai, y ya conociendo la conexión que se había formado entre este tipo de honkai y los ángeles, las habilidades mostradas por estos encajaban a la perfección. Estos honkai mostraban una mayor inteligencia qué sus versiones más débiles, pudiendo analizar cuando era mejor mantener la distancia y cuando era el momento justo para atacar. Además, cuando realizaban sus tacleadas, solían rodearse de energía honkai en forma de descargas eléctricas, cosa que también hacían para protegerse, asimismo, cegaban con destellos de luz y, cuando se reunían los suficientes, eran capaces de provocar tempestades.
Rápidamente, desmaterialicé una de las pistolas y volví a sacar mi katana, aunque mi objetivo no era luchar contra ellos con esta, pues, solamente era un medio para advertirles lo que pasaría si se lanzaban en mi contra sin pensarlo dos veces, al ver que no me encontraba desarmado. Tal y como pensé, los honkai no se lanzaron en mi contra a penas verme, aunque no sabía si era porque tenía un arma a corto alcance, o por cual era el arma a corto alcance que sostenía, pues tenía entendido que estos honkai eran más difíciles de derribar a corta distancia, así que no debían de tenerle especial miedo a este tipo de armas.
Haciendo caso a lo que había aprendido durante las clases, decidí atacarlos a distancia, así que les disparé con la USP45.
«¡Demonios!», pensé, mientras les disparaba, pues mis balas no los conseguían alcanzar con facilidad, ya que estos se movían constantemente a gran velocidad, manteniendo siempre la distancia, pero incluso utilizando mis ojos y previendo sus movimientos, se necesitaba más que un par de balas para derribarlos, y más cuando utilizaban la electricidad para protegerse.
Fruncí el ceño, mis armas no eran lo suficientemente poderosas como para abatir a estos honkai con facilidad. Y también me vi forzado a descartar el uso de las granadas, pues, con la velocidad que tenían, era imposible atraparlos.
Imaginé que, en este momento, los examinadores esperaban que nosotros utilizásemos alguna habilidad poderosa, nuestros Tesoros Heroicos, o algo por el estilo… el problema era que… yo desconocía la mayoría de mis habilidades, así como mi Tesoro Heroico.
A esta altura, no es que no intuyese quien era el Espíritu Heroico que me poseía, es que prefería que él fuese quien me lo revelase, pues, durante nuestras conversaciones, me había dado varias pistas sobre cuál era su identidad y, para confirmarlo, el Departamento de Investigación me había ayudado. Aun así, no era fácil identificar cual era el Tesoro Heroico y las habilidades de alguien que tenía el título del Rey de los Inventores, pues, había metido mano en tantas cosas que, era simplemente imposible saber cuál lo representaba mejor. De todas formas, era obvio que debía de tener algo relacionado con la electricidad, y por eso había descubierto sus capacidades de utilizar ataques eléctricos, y, gracias a su advertencia, que la electricidad estaba relacionada con su Tesoro Heroico. Desgraciadamente, si bien parecía que su Tesoro Heroico estaba relacionado con la electricidad, no parecía ser el núcleo de la cuestión, pues cuando intenté activarlo con la electricidad como punto de origen, no funcionó en lo absoluto.
Afortunadamente, mediante la transformación en Demi, nuestras habilidades podían alcanzar el "nivel Demi" de una forma u otra, ya sea empoderándose, o fusionándose con alguna de las habilidades del Espíritu Heroico en cuestión, gracias a eso, tenía habilidades que me pertenecían únicamente a mí.
Los honkai del tipo ángel, súbitamente, comenzaron a emitir un intenso brillo, llenando toda la habitación de una luz incandescente, cegándome por completo.
Sonreí de mala gana, los Cassiel no habían podido encontrar una oportunidad, así que habían decidido crear una oportunidad. Afortunadamente, incluso estando cegado, podía "ver", y si bien no los veía a ellos gracias a la luz, podía ver las heridas que me harían si me quedaba en el mismo lugar, lo cual me daba información sobre el origen de sus ataques.
Desmaterialicé la pistola y sostuve mi espada con mis dos manos, luego, activé las llamas, rápidamente blandí la espada sin ver, y corté a mi primer enemigo ocultó en la luz, mientras mi espada mejoraba temporalmente mis propias habilidades. No era un explosión de energía honkai, al menos, no propiamente hablando, pero podía utilizarlas para simularla, incluso si era solo de forma limitada. El sistema la había nombrado como "Llamas Resplandecientes", y era la manifestación de la relación que existía entre mi persona y la antigua deidad del fuego y la forja, su descripción era la siguiente:
Fundir y forjar con todo el cuerpo y el espíritu, hasta quemarse, las llamas de Kagetsuchi consumen todo a su paso, aquello que los une, se manifiesta en esta habilidad. Las llamas, aquellas que consumen la divinidad, arden firmemente deslumbrando todo a su paso, y trayendo el fin de una era.
Con ella en el rango B, y con mi alta estadística de energía, utilizar esta habilidad para propulsarme o para aumentar el potencial ofensivo de mis armas era completamente posible.
Los honkai de subclase Cassiel se lanzaron en mi contra desde diferentes direcciones, y yo me movía sin verlos directamente, con mi espada cubierta en llamas y con impulsos producto de estas, comencé a moverme cortando a mis enemigos uno detrás de otro, o esquivándolos cuando venían en multitud al mismo tiempo. La luz se convirtió en una espada de doble filo para ellos, pues, creyendo que estaba cegado, me atacaron sin miramientos.
Tenía cortes en varias partes de mi cuerpo y marcas de descargas; no obstante, era extraño, no sentí que estas heridas fuesen un impedimento en lo absoluto para seguir combatiendo contra los honkai, sin importar si se manifestaba otros diez más.
Cuando terminé de cortar a los diez enemigos, me esperé cualquier otra cosa; sin embargo, lo que me recibió, fue un completo silencio.
—¿Ocurre algo? —les pregunté.
Durante unos instantes, nadie me contestó—. Deberíamos de colocar una nueva regla oficial: en las pruebas de combate a distancia, no se permiten utilizar armas a corto alcance, y viceversa.
—¿Eso significa que tengo que volver a luchar contra otros diez? —pregunté, preocupado, a fin de cuentas, si había luchado contra ellos utilizando el combate cercano en vez de a distancia, es porque no tenía armas que me permitiesen acabar con ellos con facilidad.
—Para tu fortuna, esa regla no ha sido instaurada, así que no podemos obligarte —habló otra voz, y a esta si pude identificarla, se trataba de Cocolia-san—. No obstante, tú y yo vamos a hablar más tarde sobre ciertas hipótesis que tenías. —Suspiré internamente—. Espera allí hasta que tus compañeras terminen sus respectivas pruebas, no parece que vayan a tardar mucho.
Y tenía razón, después de un par de minutos, la sala volvió a su aspecto original, y pude observar como el resto de mis compañeras reaparecían tras las paredes. Pronto me reuní con ellas, y pude ver sus estados. Kiana y Mei se encontraban perfectamente, se veía que a Tachie había recibido más de un golpe, pero no por su apariencia, sino por la apariencia del escudo que había creado para ella, y, finalmente, al igual que yo, Zabiko tenía algunos cortes, pero de naturaleza diferente a los míos.
—Ahora comenzará vuestra prueba por equipos —resonó la voz de Cocolia dentro de la sala, y antes de que alguno de nosotros pudiese decir algo, aparecieron—. Pueden utilizar sus Tesoros Heroicos, pero no tienen permitido liberar sus Verdaderos Nombres, recuerden que estamos bajo tierra.
Eran más de treinta bestias honkai, y me había enfrentado a varias de estas antes. Cinco Arqueros, cinco Guardabosques de Escarcha, diez Cassiel, diez cadáveres reanimados para el combate cuerpo a cuerpo de diferentes subclases, un Caballero, dos Carros Blindados, y, finalmente, un Templario, y si bien me había enfrentado a un Templario de la Tormenta antes, el cual era una versión mucho más poderosa de un Templario normal, dicha versión había sido mucho más débil de lo que debió de haber sido, y eso lo podía notar en su altura, pues este debía de medir, como mínimo, el doble de lo que medía el Templario de la Tormenta al que me había enfrentado.
No tuvimos tiempo para hablar, pero estábamos preparados para actuar—. ¡Estándar! —exclamó Kiana, y los cinco, velozmente tomamos nuestras posiciones en la que, habíamos decidido, sería la Formación Estándar de nuestro equipo.
Kiana se colocó en el frente, Mei se colocó a su lado, separada por algunos metros de distancia, Tachie se colocó a un par de metros detrás de ambas, en medio de las dos, finalmente, nosotros nos colocamos detrás de las tres, mucho más separados el uno del otro, y, por ende, a la derecha y a la izquierda de Mei y de Kiana.
Los honkai que combatían cuerpo a cuerpo comenzaron a moverse rápidamente hacia nosotros, siendo el primero en llegar el Caballero, seguido por el resto de cadáveres reanimados, finalmente, estaban los Carros Blindados, quienes, si bien no eran torpes como su versión original, y poseían una gran movilidad, no eran particularmente rápidos. A lo lejos, pude ver como los Arqueros y Guardabosques preparaban sus flechas, mientras los Cassiel comenzaban a sobrevolarnos.
Volví a proyectar mis armas, y Hakuno tomó sus pistolas, al mismo tiempo que manifestaba sus arcabuces, los cuales flotaban detrás de ella. La relación que habían generado Hakuno y Oda Nobunaga era bastante extraña, aunque la prefería a la relación que yo tenía con el espíritu heroico que me poseía. Hakuno le había revelado a ella el que ya conocía su nombre, y ella se mostró complacida por ello, y se lo confirmó, además de establecer una regla para su relación: Hakuno debía de realizar méritos, y Oda la recompensaría por ello. O, dicho de otra forma: Hakuno debía averiguar las capacidades de la Daimio, y ella la recompensaría confirmando o negando sus suposiciones, y ampliando la información que ella había obtenido.
Los disparos volaron, los nuestros y los suyos. Como parte de la retaguardia, nuestros objetivos eran tres:
Acabar con la retaguardia enemiga.
Derribar a los enemigos aéreos.
Si encontrábamos una apertura, ayudar a nuestra vanguardia.
Esta última tarea era la más complicada, pues en un campo de batalla caótico, cualquier movimiento de nuestra parte podría dañar a nuestros aliados, en vez de a nuestros enemigos, por lo que, había más prioridad en hacerles la batalla más sencilla, cumpliendo nuestros primeros dos objetivos.
La batalla dio comienzo, y aunque Tachie no se encontraba en la punta de lanza, fue la primera en encarar al enemigo, pues la punta de lanza del honkai era un Caballero.
Los Caballeros tenían una gran movilidad, además de velocidad, pero lo más peligroso de ellos era que su ataques infringían daño en varias etapas, es decir, tanto cuando estaba quietos, como en pleno movimiento, y su ataque de embestida era particularmente peligroso. Según lo que habíamos aprendido de ellos, su potencial ofensivo en un ataque de carga era tal, que los Mechas que se utilizaban para prestarnos apoyo, es decir, robots enormes de varios metros de altura, los cuales generalmente eran piloteados desde adentro de la misma maquina, pero que, a su vez, podían ser piloteados a distancia, no eran capaces de aguantar sus envestidas, de hecho, solo un modelo era capaz de hacerlo: El Padrino. Un Mecha sucesor de los Antiguos Mechas prototípicos que nos permitían utilizar en St Freya, un robot diseñado para no ser afectado por ataques amplios, los cuales buscaban afectar a todo el campo de batalla, y cuyo escudo fue diseñado con el único objetivo de absorber todo el daño frontal.
Como Shielder, Tachie era la única cuya defensa era lo suficientemente elevada como para oponerse de frente a la carga del caballero, y eso fue precisamente lo que hizo mi amiga, y, si bien cumplió con su rol, deteniendo el ataque del honkai y permitiendo que Mei contratacase desde la retaguardia, la cual era una de las mejores estrategias para luchar contra estos, ella fue empujada hacia atrás, producto de la acometida, y el escudo que había fabricado para ella se hizo trizas en mil pedazos.
Fruncí el ceño, ver una de mis creaciones destruidas de forma tan absoluta era realmente molesto; no obstante, podía entenderlo, no sé que tipo de prueba tuvo que sufrir, pero sin duda había resistido varios ataques, y estaba alejado de encontrarse en su mejor estado.
No me detuve en ningún momento, y me centré en acabar con los Cassiel y con la retaguardia, aun así, no dejé en ningún momento de preocuparme por ella, y recreé otro escudo idéntico al que le había dado anteriormente, haciéndolo aparecer frente a ella. Pude verla de reojo, y observé como miraba al escudo consternada, para luego tomarlo y mirarme durante unos segundos, y, al verme asentir, volvió a la posición central de nuestra formación.
Mientras Tachie y Mei se encargaban del caballero, el cual había irrumpido dentro de nuestra formación, Kiana mantenía la vanguardia, a pesar de ser superada más de cinco a uno. No obstante, cuando los dos Carros Blindados llegaron frente a ella, se vio obligada a retroceder, y tres cadáveres reanimados lograron pasarla y atacaron a Mei y a Tachie. Hakuno me miró durante unos instantes y yo asentí, habíamos contenido a los Cassiel y derribado a la mitad de ellos, y también a parte de los atacantes de larga distancia, así que Hakuno, la cual, de los dos, era quien más potencial ofensivo tenía, podía contener al resto.
Rápidamente, abandoné la retaguardia para unirme a Tachie y a Mei. Uno de los cadáveres reanimados que había logrado colarse se dio cuenta de mi intromisión y se apresuró a interponerse entre mi persona y mis compañeras; no obstante, no tenía tiempo para jugar con estos, todo mi ser fue imbuido por la electricidad y mi espada por las llamas, y me lancé en contra del zombi.
Las tres katanas chocaron, pero a pesar de que mi espada se enfrentaba a dos, estas dos poco o nada pudieron hacer al chocar con la mía, siendo atravesadas y cortadas por la mitad, el ninja, sin más armas a su disposición, intentó retirarse, y fue entonces cuando las balas de los arcabuces de Hakuno volaron hacia este. Desgraciadamente, estos Ninjas tenían una técnica especial que el Schicksal había nombrado como "Parpadeo", con la cual podían esquivar fácilmente ataques a distancia, recuerdo que, cuando la vimos por primera vez, Tachie y yo nos preguntamos si el honkai, o quien le había puesto el nombre a esta habilidad, se había visto Bleach, porque era muy similar. Afortunadamente, si bien Hakuno no fue capaz de acertarle, logró acorralarla y dejármela servida en bandeja de plata.
La cabeza del honkai voló por los aires, y yo proseguí mi camino. Las llamas y la electricidad impactaron al caballero herido, haciéndolo girarse hacia mí, podía utilizar las llamas y la electricidad como ataques a distancia, pero mi precisión con estas no era la mejor, a menos que concentrase grandes cantidades de energía en un mismo punto, cosa que me inmovilizaría durante el ataque, así que tenía que pensármelo bien antes de utilizarlas de esa forma, me eran más útiles para acorralar a los enemigos, o para enemigos de gran tamaño, como lo era el Caballero. Para enemigos como los Cassiel, rápidos y con la habilidad de protegerse, no eran muy efectivas únicamente a distancia, con enemigos como los cadáveres reanimados, podrían funcionar bastante mejor, pero preferí medir las capacidades de mi habilidad de recreación.
El Caballero se encontraba bastante herido, con grandes cortes en varias partes de su cuerpo, pero aun no caía, no por nada era una de las clases fuertes de las Bestias Honkai. Fruncí el ceño, con las capacidades de Mei, a pesar de la fortaleza del caballero, debería de haber caído más rápido, mucho más si tenía el apoyo de Tachie. Inherentemente, mi mirada se dirigió brevemente hacia la espada de mi compañera, y, si bien todavía estaba en una pieza, fácilmente podía darme cuenta que Mei no había sido delicada con ella. A pesar de eso, sabía que mi espada limitaba a mi compañera, pues no sería capaz de aguantar un ataque cargado con toda la potencia de su Explosión de Energía, no sin romperse en el proceso. Mi único consuelo, fue que Mei había admitido que, incluso su espada original, la Doujigiri Yasutsuna, no sería capaz de aguantar un ataque donde concentrase toda su energía.
Al verme llegar, Mei inmediatamente asintió, y se retiró del combate, dejándonos a Tachie y a mí, y volviendo a la vanguardia, para ayudar a Kiana. No hubo necesidad de un intercambio de palabras entre ella y yo, y no necesité increparla sobre su decisión, a fin de cuentas, entre los dos, Mei era quien poseía la habilidad, Tácticas.
El cadáver reanimado que había estado incordiando a Mei en su combate contra el Caballero se lanzó en contra de Tachie, quien terminó enfrentándose a un dos contra uno, pero no me preocupé por mi compañera, pues solo eran dos zombis, así que me centré en mi lucha contra el Caballero y esperé a que ella se me uniese cuando acabase.
El caballero galopó en mi contra, y con sus movimientos irregulares pude ver que había sido herido en sus piernas, limitando su movilidad. Rápidamente, enfundé mi espada y recreé una nueva arma, una muy similar a una lanza, pero mucho más larga, una pica. A pesar de sus heridas y del arma que estaba utilizando, el Caballero no renunció a su ataque principal, e intentó taclearme y empalarme con su lanza, en ese momento, pensé en imbuir mi arma con mis llamas, pero, desgraciadamente, fue entonces cuando me di cuenta de que había creado la pica utilizando madera, lo cual me obligó a abandonar la idea. Mi arma llegó primero que su lanza, pero el honkai fue lo suficientemente ágil como para evitar una herida fatal, y solo recibió una herida en el hombro, por otro lado, su lanza nunca me pudo tocar, pero destrozó mi arma en pedazos.
Me vi obligado a hacerme un lado por el ataque de mi enemigo, y, nuevamente, recreé una nueva pica, pero esta vez, tuve en cuenta mi error anterior, y cambié los materiales con los que recreé la pica, haciéndola completamente de aleaciones metálicas. Nuevamente, el Caballero volvió a intentar taclearme, pero ya estaba preparado, y, con mi pica imbuida por la electricidad, me enfrenté a la bestia. Su brazo voló por los aires, y con este, también su lanza, me giré rápidamente para terminar a mi enemigo, pero entonces me di cuenta de que el Caballero también había aprendido de su ataque anterior, no alejándose lo suficiente como para realizar otra tacleada, sino quedándose cerca, para intentar aplastarme con las pezuñas de su montura, y eso fue lo que vi cuando me giré.
¡CLINK!
No obstante, lo que el Caballero no esperó, fue que mi amiga se interpusiese entre ambos, deteniendo su ataque con el nuevo escudo que le había entregado. Así que aproveché esta abertura, y dirigí mi pica directamente hacia su cuello, atravesándolo con el filo de la misma, y asesinando al honkai. El caballo, luego del asesinato de su jinete, fue rápidamente eliminado entre los dos, pero no tuve tiempo para entablar una conversación con Tachie cuando, de un momento para otro, me vi transportado al futuro.
Cuando mi conciencia fue traída de vuelta, me giré rápidamente hacia el frente, y observé más allá de Kiana y de Mei, quienes se encontraban lidiando con los Carros Blindados, honkai especialmente robustos y de gran movilidad, además de un rugido monstruoso con la capacidad de paralizar y de dejar sordo a cualquiera que lo escuchase. Ambas ya habían acabado con todos los cadáveres reanimados, dejando solo a estos dos para hacerles frente. Por otro lado, Hakuno había acabado con los cadáveres andantes que atacaban a larga un par de larga distancia, los cuales, a diferencia de nosotros, se habían concentrado en nuestra vanguardia, haciéndoles más complicada la lucha a Mei y a Kiana, al menos, mientras pudieron. En este momento, se encontraba derribando al último par de Cassiel, los cuales hacían todo lo que estaba en sus manos para evitar ser acorralados.
Pero faltaba uno, el honkai más inmenso y poderoso de los que habían sido generados, ¿por qué no había atacado todavía? Afortunadamente, lo había averiguado antes de que sucediese—. Tachie; ¡Templario! —le grité, haciendo que mi compañera se girase hacia donde se encontraba nuestro enemigo, quien había estado concentrando una inmensa cantidad de energía honkai en su lanza, y, en este preciso momento, se disponía a desatarla en nuestra contra.
Tachie reaccionó rápidamente y me arrojó su escudo, e, intuyendo lo que quería hacer, yo lo atrapé y me coloqué en posición. Tachie corrió hacia mí y antes de alcanzarme saltó, cayendo sobre el escudo que sostenía, el cual yo empujé, permitiéndole utilizarlo como plataforma para saltar.
Observé como mi compañera se elevó varios metros sobre el suelo y, con un destello azulado, un gran escudo en forma de cruz se manifestó en uno de sus brazos. Bajo casi cualquier tipo de lógica, Tachie debería de ser atravesada por la lanza del Templario, o, en el mejor de los casos, sería arrojada hacia atrás, siendo mandada a volar.
Afortunadamente, los Demis, al igual que los Espíritus Heroicos, podíamos torcer la lógica a nuestro favor. Tachie, al igual que yo, tenía una relación complicada con el espíritu que la poseía, lo cual siempre me pareció extraño, pues, a diferencia de mí, ella no debería haber causado una mala impresión. Aún así, y para nuestra suerte, todos habíamos mejorado la comunicación con los héroes de los que tomábamos poder. En el caso de Tachie, ella utilizó una estrategia más asertiva que la mía, meditando constantemente en un intento por comunicarse con este.
Durante varios meses, sus intentos fueron infructuosos, pero su persistencia mezclada con su resiliencia finalmente dieron sus frutos, cuando este decidió entablar nuevamente conversaciones con ella. El Espíritu Heroico que la poseía demostró ser enormemente cauteloso, no estando dispuesto a prestar sus poderes sin estar seguro de que iban a ser utilizados de forma correcta y por una buena causa. Y si bien todavía parecía no encontrarse del todo seguro en si apoyar a mi amiga, parecía haberle dado el beneficio de la duda.
Gracias a esto, Tachie aprendió un par de cosas sobre los poderes que blandía, lo más interesante, dentro de las habilidades que poseía, era que no todas provenían de ella, según el Espíritu Heroico, Tachie poseía al menos una habilidad que provenía de sí misma, aunque también declaró que, al ser peligrosa, prefería no dar más información, y declaró que la había sellado hasta que Tachie demostrase que podía utilizarla adecuadamente.
Aun así, le reveló varias cosas; para empezar, nos confirmó algo que habíamos inferido a base de prueba y error, y era el que Tachie poseía una habilidad similar a la Explosión de Energía que poseían Kiana y Mei. Sin embargo, esta era diferente, pues si bien la Explosión de Energía también podía utilizarse de forma defensiva, la habilidad de Tachie parecía funcionar sobre una base diferente, y ser mucho más efectiva y eficiente qué la forma defensiva de la Explosión de Energía.
Esta habilidad se llamaba Defensa de Energía Mágica, y trabajaba sobre la base de convertir directamente la energía en poder defensivo. El Espíritu había revelado que, con la suficiente energía, se podría crear un muro defensivo con la capacidad de proteger a toda una nación. Tachie no era capaz de algo de esa escala, pero tal vez podría lograr algo de esa magnitud, o similar, una vez que sus estigmas despertasen.
La lanza chocó contra el escudo, pero en vez de ser el equivalente a una flecha atravesando una manzana, fue el equivalente a una lanza chocando contra un muro, un muro casi invisible que nos protegió de un ataque masivo. Observé como Tachie apretaba los dientes mientras resistía el embate, hasta que, finalmente, logró detenerlo, y cayó desde las alturas.
A pesar de haber sido detenido, el honkai no se detuvo, y volvió a atacar. Tachie lo esquivó, y yo me dispuse a cubrirla, atacándolo con ataques elementales. Desgraciadamente me choqué con el mismo muro con el que se habían chocado los magos cuando se habían enfrentado a los mismos.
Las llamas y la electricidad se disiparon al chocar contra el gigantesco escudo. Fruncí el ceño, si el Caballero fuese como el Honkai Parvati, y estuviese relacionado con alguna deidad, y, por ende, poseyendo Divinidad, entonces el potenciador de mis llamas se activaría, y se convertirían en un ataque de fuerza considerable. Apreté los puños, no tenía nada con la capacidad destructiva suficiente como para atravesar esa barrera.
Fue entonces cuando un poderoso ataque de energía mágica brillante se alzó desde su costado, y, una vez más, el honkai se vio obligado a cubrirse. No obstante, de lo que no pudo cubrirse, fue del ataque que se alzó desde su otro costado, como una tormenta de rayos comprimida. Observé como Kiana se había deshecho de la espada que había forjada para ella, y, en cambio, ahora blandía a Joyouse, por otro lado, Mei también había dejado atrás la katana que le había forjado, y ahora blandía la Doujigiri Yasutsuna.
—¡Chicos, solo queda el grande! —exclamó Kiana, brillando; no, en serio, estaba brillando. ¿Era este el efecto visible de la habilidad, La Santa Caballera de los Paladines? ¿O era la habilidad, Sobre el Camino Real? ¿Ambas? No lo sabía, pero sin duda se estaba comportando como una verdadera líder—. ¡Así que démosle con todo!
Y tenía razón, esta era la mejor estrategia, ahora que casi todos los honkai habían caído, la batalla no se podía alargar, por ende, podíamos utilizar nuestros Tesoros Heroicos sin temer a que estos se volviesen en nuestra contra, o que nos explotasen en la cara. Y, aun así, el honkai demostró porque la clase Templaria era conocida como la tercera clase más fuerte, su escudo detuvo varios de los ataques de Mei y de Kiana impulsados por sus Explosiones de Energía antes de empezar a resquebrajarse. Los disparos de los arcabuces de Hakuno no le hacían prácticamente ningún daño al principio, forzando a mi compañera a aumentar la cantidad de energía que ponía en cada disparo. Y Tachie se vio obligada a llevarse a sí misma hasta sus limites para detener cada una de los ataques que el Templario nos lanzaba. No obstante, parecía que la batalla finalmente había llegado a su fin…
El Templario se encontraba casi arrodilladlo, no pudiendo mantenerse de pie, su escudo estaba hecho pedazos y su lanza se encontraba cercenada, ya solo faltaba darle el golpe final. El Templario alzó su lanza una última vez mientras Kiana avanzaba para darle el último golpe, pero ya no debería representar un peligro, y, aun así, mi conciencia fue arrastrada nuevamente al futuro, y, cuando regresé, tuve que gritar, al ver como el Templario no alzaba su lanza para atacar a Kiana a corta distancia, sino para lanzarla, como si fuese una jabalina.
«No voy a llegar, y ella no se va a poder defender», pensé mientras observaba como la jabalina partía desde las garras del honkai hacia la posición donde se encontraba Hakuno, «Tachie se encuentra demasiado cerca, ¡no va a poder interceptarla!». Exclamé mentalmente, «Tengo que hacer algo, ¡Tengo que hacer algo ya!». Pero yo tampoco podía hacer nada, no podía alcanzarla a esta distancia, lo único que podía hacer, era recrear algo que se interpusiese en el camino de la lanza.
«¿U-Un escudo?», me pregunté a mí mismo, pero no era posible, el mejor escudo que había forjado hasta ahora, era el que le había entregado a Tachie, y sabía que no sería capaz de detener un ataque como ese. ¿El Tesoro Heroico de Tachie? No, imposible, no tenía ni idea de como se había forjado ese escudo, así que me era imposible recrearlo. ¿Entonces qué? Una idea me vino a la cabeza, no sabía si lo comprendía lo suficiente como para recrearlo, pero era mejor que nada. Estiré mi mano hacia la posición de mi compañera, y cerré mis ojos instintivamente, mientras recreaba la máxima defensa que se me venía a la mente.
Escuché un par de estruendos, y temí lo peor. Después de unos instantes, finalmente, me atreví a abrir los ojos, la lanza se encontraba incrustada en uno de los gigantescos mechas que había estudiado. Se trataba del Padrino MFG, uno de los dos modelos de mechas que había podido ver en St Freya, el otro eran los mechas antiguos que se utilizaban en el Departamento de Creación, mientras que los Padrinos MFG se utilizaban en las clases avanzadas. El escudo de los Padrinos era esplendido, siendo el único capaz de detener los embates de los Caballeros, pero la lanza del Templario estaba en otro nivel, aun así, esperaba que, incluso sino había sido capaz de detenerla, al menos que evitase que alcanzase a Hakuno.
Miré hacia atrás y vi como Mei y Kiana habían atacado inmediatamente al templario, por otro lado, Tachie se encontraba a unos metros delante de mí, había intentado correr hacia Hakuno para interponerse en la trayectoria de la lanza, pero, al igual que yo, no había llegado a tiempo, y al ver lo que había ocurrido, se detuvo a medio camino.
Me moví rápidamente, incluso si el mecha se había atravesado en la trayectoria de la lanza, nada garantizaba que hubiese evitado que esta llegase hasta Hakuno, a fin de cuentas, lo había atravesado. Me moví rápidamente y contuve la respiración inconscientemente, finalmente, logré darle la vuelta al mecha y, tal y como me temía, la lanza había atravesado por completo al robot, a pesar de sus escudos. No obstante, pude dejar escapar el aire que se encontraba atrapado en mis pulmones, cuando vi a Hakuno detrás del mecha, a medio metro de la lanza, se había caído, y se encontraba sentada sobre el suelo, por su mirada, el ataque la había tomado por sorpresa, al igual que al resto de nosotros, y todavía se encontraba aturdida.
Suspiré, y mis piernas me temblaron durante unos instantes, así que no pude moverme; no obstante, Tachie no tuvo ese problema, y corrió a abrazar a nuestra compañera. Después del susto, caminé hacia las dos, y pude oír los pasos de Kiana y de Mei acercándose.
Cocolia
—¿Y bien? —pregunté, había sido testigo de la prueba de estos últimos aspirantes. A pesar del dramático final, la simulación estaba programada para detenerse en el momento en el que los estudiantes pudiesen correr algún peligro real.
—¿Y bien? —repitió ella mi pregunta, obviamente, evitando darme una respuesta.
Suspiré—. Sabes lo que quiero decir, Theresa, ¿cuál será su rango? —Finalmente, hice la pregunta.
La mujer, quien se encontraba con los brazos y el ceño fruncido, también suspiró, antes de contestarme—. Sabes cuales son las normas, el examen final de primer año solo permite ascender a los equipos hasta el Rango B.
Ahora fui yo quien frunció el ceño—. Y tú debes de saber que tienen un nivel superior al de un escuadrón de Rango B. —Me crucé de brazos mientras veía sus habilidades y estadísticas—. No puedo decir que estén al nivel de un escuadrón de Rango A, todavía les falta bastante para eso, pero están más allá que un escuadrón de Rango B.
—No mucho —me respondió—. Tienen potencial, no te lo voy a negar, pero están desbalanceados. Mei y Kiana están en un nivel superior al resto, pero la razón es porque sus Espíritus Heroicos no les han puesto travas. Tachie, Hakuno y Shirou no tuvieron la misma suerte, y si bien han progresado, que dos miembros del escuadrón todavía no conozcan sus cartas de triunfo, es motivo más que suficiente para mantenerlos en el Rango B.
Suspiré—. Bien, eso es, en parte, cierto, pero es solo una parte, ¿no es así?
—Los Espíritus Heroicos fueron una gran forma de empoderarnos, no creo que nadie niegue eso.
—Pero…
La vi hacer una mueca—. Poder y experiencia no son cosas que vayan necesariamente de la mano —me contestó—, no estuviste aquí durante el primer año de St Freya como institución, durante aquel entonces, también creíamos que había varios escuadrones con potencial para ser de Rango A, así que se les permitió asistir como escuadrones de apoyo a misiones de dicho rango. En la actualidad, la mayoría de ellos, ya no existen, o al menos, no formados por los mismos miembros. Por eso se creó la norma de que ningún estudiante de primer año puede superar el Rango B, independientemente de su potencial.
Suspiré internamente, no podía ir en contra de esos hechos—. De modo que los fuerzan a todos a permanecer en el Rango B durante un año, para que obtengan experiencia en misiones menos peligrosas, sí es así, ¿Cuál es el sentido de estos exámenes?
Theresa frunció el ceño—. No a todos; puede que los Espíritus Heroicos, incluso los más débiles, empoderen a los chicos lo suficiente como para que puedan enfrentarse, como mínimo, a los cadáveres reanimados y a los de la Case Ángel, siempre y cuando estos no ataquen en gran número, pero, aun así, el Rango C existe por una razón —me contestó—. Ya sea porque no conozcan los fundamentos teóricos, lo cual, si bien contra los más débiles no afecta demasiado, contra honkai de clase Carro, Caballero, o Templario, podría ser la diferencia entre la victoria o la derrota, o porque su trabajo en equipo no es lo suficientemente bueno, algo fundamental, considerando con los honkai aparecen en gran cantidad, o, por último, y la más importante, no somos inmunes a la energía honkai, solo somos más resistentes, da igual si tienes al Espíritu Heroico más poderoso, si tus Estigmas son de baja calidad, incluso si han despertado, es complicado que seas enviado a las misiones más peligrosas, porque el limite de tiempo durante el cual puedes sobrevivir, es bastante corto, y nadie quiere que un Demi sufra el "efecto cascada".
Asentí—. Incluso aquellos con estigmas despertados de calidad media, siempre tienen que tener en cuenta que tienen un reloj invisible persiguiéndolos cuando entran en las áreas con más alta concentración de energía honkai. —Suspiré—. Supongo que tienes razón, esto es una guerra; da igual si tienes un arma que puede eliminar a cien honkai de un solo ataque, si después de eso hay cien más, y luego más, y más, y, cuando te des cuenta, ya no podrás utilizar tu carta de triunfo, y tu resistencia habrá disminuido, y podrás sufrir del Efecto Cascada en cualquier momento.
Theresa también asintió—. Es por eso que los escuadrones son indispensables, no podemos luchar solos, y no podemos confiar únicamente en nosotros mismos —expresó—. Por eso, considerando que el poder individual está prácticamente garantizado, gracias a la transformación en Demis, le damos especial importancia al conocimiento teórico, al trabajo en equipo, y a la resistencia a la energía honkai.
—¿Puedo suponer que hubo más de un escuadrón que acabó en el Rango C de los evaluados hoy? —pregunté. El rango D se utilizaba únicamente para los alumnos de primer año, y los marcaba como no combatientes.
—Desgraciadamente —me respondió, mientras asentía—. Aunque debo de admitir que esos no son los problemas de este escuadrón.
—¿Hay algo que te preocupe? —le pregunté, pues el ceño fruncido nunca había abandonado su rostro.
—Simplemente… estoy un poco inquieta por ellos —me respondió—. Este escuadrón ha llamado demasiado la atención desde el principio, y ya ha pasado un año desde su formación, ahora serán promovidos al Rango B, y temo que alguno de esos viejos se les acerqué e intente algo.
—¿La situación está movida?
Theresa asintió—. Desde la Erupción de hace unos años, las cosas han estado más movidas, además, la desaparición de Siegfried y de Takefutsu no ha pasado desapercibida.
—Entonces, habrá que estar preparados —concluí, a lo cual, mi superior a asintió.
Siegfried
—¡Vamos, Take, a este paso, te voy a dejar atrás! —le grité a mi compañero, quien me seguía a varios metros de distancia, tiritando como un perro chiguagua.
—¡D-Debo recordarte, q-qué no e-estoy acostumbrado a e-este c-clima! —me gritó, claramente malhumorado.
No pude evitar querer molestarlo—. ¿Qué no los inviernos en Fuyuki eran fríos y largos? —le pregunté.
—¡El invierno en J-Japón tiene temperaturas similares a un verano en S-Siberia, y no estamos en verano ahora mismo! —me respondió, de mal humor.
Sonreí—. Sabes que siempre puedes encender una llama, ¿verdad?
—S-Si me sigues molestando, ¡encenderé este país hasta volverlo tropical!
Suspiré, de buena gana, mientras fijaba mi mirada en un sitio en particular—. Creo que más de uno te lo agradecería, salvo por las erupciones, claro. —Me coloqué las manos en las caderas mientras recuerdos colmaban mi mente—. De todas formas, puedes relajarte. Hemos llegado.
Mi viejo amigo finalmente logró alcanzarme, y se colocó junto a mí, su cabello era negro, como el carbón, y sus ojos cobrizos, como una llama esperando a arder.
Como siempre, mantuvo su ceño fruncido—. Así que estos son los Laboratorios Babylon.
Asentí—. Lo que queda de ellos. —Fruncí el ceño—. Concuerda con las descripciones que Cecilia me dio.
—La Erupción que ocurrió aquí… solo está separada de la que ocurrió en Fuyuki por unos meses —comentó.
—Así como del secuestro de Kiana —complementé—. Si existe un lugar donde podamos encontrar información sobre los Herrschers qué no conozcamos, es aquí.
—A menos claro, que quieras invadir la Central… —me comentó con una sonrisa.
Yo respondí con la mía propia—. Desde el secuestro de Kiana, ganas no me han faltado. —Le di un par de palmaditas en los hombros a mi compañero—. ¡Vamos, mientras más rápido consigamos lo que vinimos a buscar, menos tiempo pasarás congelándote!
Él respondió con un asentimiento, pero el ceño fruncido nunca abandonó su rostro.
Notas de Autor:
¡Volví! Al menos antes de volver a desaparecer.
En fin, esta nota es simplemente para aclarar que cambié adrede los nombres de algunas clases y tipos de honkai, como los arcangeles, porque simplemente no tiene mucho sentido dentro del lore interno del fic que honkai tan debiles tuviesen esos nombres.
Dicho esto, espero que hayan disfrutado el cap.
