Hola, queridos lectores!

Hoy les traigo una compilación de pequeños relatos multishipp, tanto oficiales como no oficiales. Mi verdadero objetivo con esto es resguardar mis escritos en caso de que Facebook se le ocurra volver a eliminar mi página sin razón, como lo hizo con la anterior. (Aún no se lo perdono jajaja).

Respecto a las actualizaciones, no tendrán una fecha exacta, podrían ser frecuentes o esporádicas, ya que esto no se trata de una historia que siga una trama en general; esto solo será una colección de pensamientos y momentos ya sea dentro del Canon y/o en universos alternos (AU). Básicamente, será una variedad de relatos, siempre dentro del respeto a cualquier Shipp.


ADVERTENCIA: Si alguno de los Shipps que aquí se publiquen no es de su agrado, les pido, con la mano en el corazón, que omitan su lectura y que eviten comentarios negativos, ya que este espacio solo es para disfrutar de la escritura y lectura. Por favor, evitemos la toxicidad.


Sin más que agregar, les dejo mi primer escrito:


Disclaimer: Los personajes de esta historia pertenecen a Rumiko Takahashi


TU AROMA

(SESSHRIN)

Desde hace días el aroma de Rin parece haber cambiado, aunque sigue siendo su misma fragancia a Rosas, pero ahora mezclado con otro olor: el mío. Eso no es de extrañarse, después de haberla marcada como mi mujer, es lógico que nuestros aromas estén entre mezclados, y aun así, hay algo más, algo que no logro descifrar. Probablemente sea porque, con el pasar de los años, ahora Rin convivía con más humanos.

¡No! Esto es diferente.

Volví a aspirar el aire que nos rodeaba y a pesar de que sentía el aroma de todas esas flores que nos rodeaba, ese extraño aroma seguía estando presente. ¿Estará enferma? ¿O acaso será que…?

-¡Amo Sesshomaru!

Su voz estremeció todo mi ser. Me parecía increíble que yo, el gran Sesshomaru, me dejé vencer por estos sentimientos.

Ella corrió hacia mí. En sus manos llevaba una canasta llena de flores en color lila y me las enseñó con gran entusiasmo. Su rostro se iluminaba con esa hermosa sonrisa que me cautivó cuando decidió seguir a mi lado.

-Mire. Llevaré estás flores a casa -dijo con una enorme sonrisa-. Quiero aprovechar que está conmigo para preparar algo delicioso.

Ni siquiera le puse atención. Por el contrario, la tomé de la cintura y la atraje hacia mí. Rin se sonrojó de inmediato, pero luego sonrió.

-Me hace feliz que se quede conmigo esta noche. -dijo acomodando su cabeza en mi pecho-. Porque… tengo algo importante que contarle.

Todos mis sentidos se activaron. Sus palabras, su tono de voz… definitivamente Rin ya no era esa chiquilla que jugueteaba y hablaba sin parar. Ahora sabía cuándo y cómo decirme las cosas, sobre todo cuando se trataba de algo muy importante.

Me separé lo suficientemente para mirarla a los ojos. Sus mejillas estaban completamente rosadas, y su aroma se intensificó. No había duda. Al fin comprendí por qué su aroma había cambiado.

-¿Qué pasa, Rin? -pregunté con tranquilidad, aunque en el fondo, me sentía impaciente.

Rin aprendió a conocerme, y sabía que la paciencia no era una de mis virtudes. Ella tomó aire, mordió ligeramente su dedo pulgar, y luego, con una sonrisa radiante, susurró:

-¡Voy a tener un bebé! Nuestro bebé.

El mundo pareció detenerse. Bajé la mirada hacia su vientre aún plano, mientras el viento se llevaba todo sonido a nuestro alrededor.

¡Mi propio cachorro!

Rin había confirmado mis sospechas, ese nuevo aroma pertenecía a nuestro cachorro.

-Amo Sesshomaru… ¿Está bien? -preguntó muy nerviosa.

Las palabras no eran mi fuerte, pero con ella, mis acciones decían mucho más. La abracé con fuerza, mientras me grababa ese nuevo aroma. Ahora tenía dos vidas… no… Ahora tenía tres vidas que proteger, porque sí, el aroma pertenecía a dos pequeños seres que aún se gestaban en el vientre de su madre.

-Rin -susurré su nombre con una emoción que jamás había querido demostrar-. No dejaré que nada les pase a ti, y a nuestros cachorros.

-¿QUÉ? -gritó Jalen, saliendo de entre los árboles.

Ambos lo miramos, y Rin le sonrió al pequeño demonio quien no podía cerrar la boca por la sorpresa de la nueva noticia.

"Padre, tengo algo nuevo que proteger. Mi familia".