Capítulo 4x19: "Expresión."


Pensión Salvatore

"¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Ocho o nueve días?" le preguntó Stefan a Damon cuando atrapó el balón.

"Si, ocho o nueve días." dijo Damon lanzándole el balon de nuevo. "No se, perdí la cuenta."

"Ya no contamos los días en que Elizabeth Whitmore no haya casi drenado a nadie." Stefan le lanzó el balón a Damon de nuevo y éste lo atrapó antes de volver a lanzarlo. "Yo digo que eso es un progreso, hermano. Al igual que el que tenemos con Elena."

"¿Y que vamos hacer? ¿Lanzar el balón por 150 años mientras Elizabeth y Elena recuperan su humanidad?" preguntó Stefan molesto. "Porque no creo que eso le convenga a nadie."

"Por ahora Elena no quiere la cura... De eso nos ocuparemos después." Damon le recordó. "El problema principal aquí es Elizabeth quien sigue suelta quien sabe dónde y terminará haciendo una masacre si sabe que la estamos buscando."

"Podemos llegar a ella de otra manera." dijo Stefan pensativamete. "Aún tengo esperanza en que podamos traerla de regreso."

"¿Y cómo haremos que una híbrida sin emociones sienta algo?" preguntó Damon cruzandose de brazos.

"Debemos encender su humanidad." respondió Stefan solamente.

"¿Y qué haremos?" preguntó Damon con ironía. "¿Ser como Lexi y bombardearla con emociones hasta que surta efecto?"

"Si, si eso no funciona pasaremos al plan B." con una sonrisa Stefan continuó. "Encerrarla y detenerla hasta idear un plan C."

"¿Y qué pasará cuando aparezcan todas las emociones que ha estado reprimiendo desde que Marcos murió?" preguntó Damon confuso.

"Entonces tú, mi amigo estarás a su lado para ayudarla con eso." respondió Stefan rodando los ojos ante lo obvio. "¿Eres su mejor amigo recuerdas? Tendrás que hacer tu trabajo... Porque no quiero ofenderte pero últimamente has hecho un pésimo trabajo."


Mansión de Klaus

Los tres hermanos Originales se encontraron sentados juntos en la mesa principal del comedor.

"Elijah, ser humana significa un nuevo comienzo." explicaba Rebekah por lo que parecía una ciento de vez. "Puedo envejecer y tener una familia y llenar mis días de significado, sabiendo que cada uno importa."

Sin poder evitarlo Klaus comenzó a reír. "Bueno, eso fue poético."

Rodando los ojos Elijah la miró con seriedad. "Bueno, si puedes darnos una razón más convincente para querer la cura, Klaus... por favor."

"Silas puede aparecer como cualquiera." Klaus comenzó la explicación. "Se metió en mis pensamientos y me convenció de que me estaba muriendo... Me atormentará hasta que le dé la cura."

"Y al hacerlo, derribará el muro hacia el Otro Lado." murmuró Rebekah.

"Entonces no lo atrapará allí cuando muera... Quiere reunirse con su alma gemela perdida." con eso Klaus miró a su hermano. "Tú, entre todos los tontos enamorados, deberías aplaudir su devoción."

Inclinándose hacia adelante Rebekah también llamó la atención de su hermano. "Él abrirá las compuertas para todo ser sobrenatural que haya muerto."

"Incluidos nuestros queridos hermanos Kol y Finn." replicó Klaus. "Recuperaremos a nuestra familia."

"Por favor..." bufó Rebekah con burla. "Odias a Kol y mantuviste a Finn en una caja la mayor parte de su vida."

Ignorandola Klaus se centró solamente en su hermano. "Elijah, por favor."

"Tu malestar personal puede no ser motivo suficiente para poner al mundo entero en peligro, Klaus." dijo Elijah después de un tiempo, mirando entonces hacia Rebekah. "Creo que nuestra hermana merece una oportunidad de ser feliz."

"Dime que estás bromeando." dijo Klaus mirándolo con incredulidad. "Dime que no me estás condenando a una eternidad de tortura."

Con un suspiro Elijah bajó la mirada hacia sus manos. "Tomé mi decisión."

Levantándose abruptamente, Klaus se inclinó para hablar en el oído de su hermana con rabia. "Cuando estés enferma, muriendo, y supliques por mi sangre, me reiré en tu cara y te obligaré a olvidarme." con eso simplemente salió de la habitación sin mirar a ninguno.

Con un suspiro, Rebekah tratando de ignorar las palabras hirientes de Klaus, se fijó en Elijah. "¿Dónde está la cura?"

"Rebekah, no es ningún secreto que eres impulsiva, emocional y a veces, moralmente cuestionable." comenzó Elijah. "Demuéstrame que ésto no es uno más de tus caprichos, que sabes exactamente a qué estás renunciando aquí."

Rodando los ojos con molestia, Rebekah terminó asintiendo. "Bien, haré cualquier cosa."

"Quiero que vivas unos días como humana." aclaró Elijah colocándose de pie. "No hay privilegios vampíricos... ni fuerza, ni compulsión, ni nada. Si lo logras, si todavía crees que ésto es lo que quieres, la cura es tuya."

Sorprendida, Rebekah poco a poco liberó la tensión de su cuerpo con resignación, aceptando el desafío.


Massachusetts

"Ahora voy chicas, dejé mi mochila en el autobús."

Elizabeth escuchó a una de las chicas del equipo de porristas del colegio antes de ir a la zona de autobuses. Ella se subió al mismo que la chica subió y cuando ésta volteó para salir se asustó cuando la vió.

"Me gusta tu listón." dijo Elizabeth secamente.

"Gracias." la chica sonrió nerviosa.

"Lo quiero." ordenó Elizabeth tendiendo la mano en dirección de la chica.

"Si, pero lo estoy usando, así que consigue el tuyo." la chica trató de irse, pero Elizabeth la detuvo.

La chica miró asustada mientras la híbrida sentía sus colmillos salir y antes de que la muchacha pudiera correr la tomó del cuello y se alimentó de ella... Cuando estuvo llena la soltó y gimió satisfecha, limpiando los restos de sangre de sus labios... Con un suspiro nuevamente volteó a ver a la chica. "Dame tu listón." como esperaba por la compulsión esa vez ella se lo dió sin chistar. "Ahora quiero que olvides lo que paso y te cubras esa fea herida." sin darle una última mirada salió del autobús y caminó tranquilamente saliendo por fin de aquella horrible escuela secundaria.

"Linda manera de ocultar tu error." Stefan apareció frente a ella de la nada.

"Yo no tuve nada que ver." dijo Elizabeth esquivandolo para seguir su camino.

"Sabes, muchas personas pudieron haberte visto alimentarte de esa chica." continuó Stefan, pero de su parte solo se ganó una risa fría.

"No me interesa." dijo Elizabeth encogiéndose de hombros. "¿Para eso están Damon y tú, no? Siempre asegurándose de que todo quede oculto."

"Es imposible obligar a alguien cuando está tomando verbena." replicó Stefan acercándose a ella.

"Puedo hacer las cosas bien." Elizabeth apartó la mirada con aburrimiento. "Soy bastante inteligente para saber lo que hago."

"Si, creo que yo también." dijo Stefan y antes de que ella pudiera reaccionar se acercó inyectandole verbena en el cuello. "Vamos a llevarte a casa." susurró atrapándola justamente cuando cayó inconsciente contra él.


Mansión de Klaus

Más tarde, Elijah entró en la habitación de su hermano encontrándolo paseándose como una fiera rabiosa en una jaula. "Niklaus-"

"¡¿Cómo pudiste elegir los sueños fantasiosos de Rebekah antes que la cordura de tu hermano?!" Klaus lo interrumpió furioso. "¡¿Sabes lo que eso significa para mí?! ¡Silas no dejará de atormentarme por esa maldita cura!"

"Klaus, tenemos algo mucho más importante que eso que discutir." dijo Elijah seriamente.

"¡¿Más importante?!" Klaus lo encaró con una burla en su voz. "¡¿Qué podría ser más importante que ésto-?!"

"¡Tengo noticias de ella!" Elijah lo interrumpió bruscamente, logrando por fin captar su atención lejos del tema de la cura y de Silas. "Por fin conseguí información de ella, después de tanto tiempo."

En silencio, la expresión de Klaus se volvió una de profunda incredulidad e incertidumbre. "¿Cómo-? ¿Cómo es que-? Eso es imposible... Ella murió."

"No, no lo hizo." negó Elijah dando un paso hacia su hermano con sus ojos comenzando a picar por las lágrimas contenidas. "Eso fue lo que nuestros padres nos hicieron creer. Ella está viva Klaus. Siempre ha estado cerca de nosotros."

Negando Klaus se alejó varios pasos. "No, eso no es posible... Siempre pensamos que..." dejando la frase en el aire volvió a mirar a su hermano. "¿De quien...? ¿Quién es?"

Con un suspiro Elijah bajó la mirada hacia la carpeta en sus manos, la cual tendió hacia su hermano. "Deberás mirarlo por ti mismo... Al igual que yo, te costará creerlo."

Pasando su atención hacia la carpeta, Klaus la agarró titubeante quedándose con ella en sus manos por unos largos minutos antes de con un profundo suspiro abrirla... Tan pronto lo hizo sus ojos se abrieron con profunda incredulidad por la imagen de la persona con la que se topó su mirada. Una persona que en su vida hubiese pensado sería la que siempre habían pensado muerta.

No podía ser cierto. Simplemente no podía.


Pensión Salvatore

Cuando Elizabeth abrió los ojos de golpe y vió que estaba en su antigua habitación en la pensión, miró a su alrededor encontrando a Stefan y Caroline frente a ella. 'Perfecto.' "¿Que me hiciste?" le preguntó a Stefan mientras se levantaba de la cama.

"Te traje a casa antes de que causaras más problemas." respondió Stefan cruzándose de brazos.

"Si claro casa." dijo Elizabeth riendo sarcásticamente. "¿Así que ésto es una especie de castigo porque me alimenté de esa inocente chica?"

"Hicimos ésto porque te alimentaste de alguien en público." dijo Caroline haciendo que la híbrida caminara hacia ella.

"Tenía hambre." dijo Elizabeth encogiéndose de hombros. "Y tú no eres nadie para decirme nada... No sabes nada de la vida. Apenas te falta ver morir a cada persona que conoces. A tus amigos, a tu pobre madre..." fijando sus ojos sin expresiones en los de la vampira demostró la rabia profundamente interna dentro de ella. "Ésta vida es una maldición para el que la toma."

"Basta, Elizabeth." ordenó Stefan cuando vió los ojos de Caroline cristalizarse.

"Tranquilo Stef, solo decía la verdad." aseguró Elizabeth alejándose de la rubia. "No me importa nada de lo que haya pasado." caminó hacia la puerta antes de mirarlos a ambos. "Podrían morirse ahora mismo y no me importaría." con eso siguió por el pasillo hasta bajar las escaleras escribiendo rápidamente en su teléfono.

"¿A dónde vas?" preguntó Caroline detrás de ella.

"A ninguna parte." Elizabeth sonrió. "Solo estoy invitando a algunas personas para soportar estar aquí." dijo justo cuando escuchó varios autos llegar.

"¿Organizaste una fiesta?" preguntó Caroline justo cundo el timbre sonó.

"Si... Iba a ir a una fiesta cerca de donde vivía... Pero como me trajeron, les traje la fiesta aquí." respondió Elizabeth encogiéndose de hombros con una sonrisa.

"Genial..." murmuró Stefan mirando alrededor de la casa llenándose de gente. "Eso es genial." añadió suspirando cuando Elizabeth solo les sonrió dulcemente.


Caroline le frunció el ceño a todo el mundo bebiendo y llenando la habitación con barriles de cerveza. "Esto es una locura."

"Tranquila, ésto no va a durar mucho." dijo Stefan mientras le quitaba una botella a un chico que pasaba frente a ellos. "Se terminarán todo el alcohol y se aburrirán o Damon llegará y los matará a todos."

"¿Y mientras qué vamos hacer?" preguntó Caroline irritada.

"Disfrutar de la fiesta y controlar a Elizabeth para que no se alimente ni drene a todas las personas del pueblo vecino." suspiró Stefan.

"Bien, ¿y donde está?" preguntó Caroline.

Stefan señaló hacia la barra del pequeño bar, donde Elizabeth se encontraba sonriendo, bailando y divirtiéndose.

"Casi olvido como era eso." dijo Caroline sacudiendo la cabeza.

"¿Qué, Elizabeth sonriendo?" preguntó Stefan alzando la ceja.

"No, diversión, quiero decir mírala, todo esto es malo, pero, ¿no te hace querer dejarla tranquila?" preguntó Caroline.

"Bueno, desafortunadamente, yo tengo este pequeño problema de que cuando me divierto demasiado, termino matando gente." Stefan rodó los ojos antes de reír bailando y agarrando la mano de Caroline y hacerla girar mientras ella tomaba un trago de la botella... Así ambos rieron como también bailaron y saltaron a la música volando a través de los altavoces... El levantó una ceja cuando al girar hacia Elizabeth, en vez de verla sobre la mesa del bar la encontró frente a ellos.

"Mira quién finalmente se unió a la fiesta." dijo Elizabeth mirando al Salvatore.

"Sí, ¿por qué?" preguntó Stefan alzando la ceja. "¿Estás celosa o algo así?"

"No, eso implicaría emociones y ya hemos establecido que son inútiles." dijo Elizabeth sin emoción.

"Vamos Elizabeth, sólo baila con nosotros." Caroline se rió de ella pero no sirvió.

"No, ustedes están bien juntos." dijo Elizabeth antes de marcharse, dejando a un Stefan y a una Caroline mirandose confundidos. Ella se alejó caminando hacia la puerta... Tenía hambre nuevamente y no sólo por sangre humana.

"¡Elizabeth!" la sheriff apareció frente a la híbrida antes de que pudiera salir. "¿Qué está pasando aquí?"

"Sólo son unos ebrios y drogadictos." Elizabeth se encogió de hombros.

"¿Donde está Stefan?" preguntó Liz sorprendida por su respuesta.

"Bailando con tu hija." Elizabeth hizo un gesto hacia el grupo bailando y bebiendo.

"Voy a correrlos a todos." dijo Liz pasándo por un lado de la híbrida, para entrar a la casa.

"No." Elizabeth la detuvo tomándola del brazo. "Tú no vas a correr a nadie."

"Elizabeth, suéltame" ordenó Liz, pero la chica apretó aún más su agarre.

"Toma un trago." Elizabeth le ordenó. "O lo haré yo." enseguida le enseñó sus colmillos y ella trató de sacar una de sus famosas jeringas con verbena, pero antes de que pudiera hacerlo la empujó fuertemente contra la pared.

"¡Mamá!" gritó Caroline acelerando para empujar a Elizabeth lejos de su madre. "¿Estás bien?"

"Estoy bien." Liz asintió lentamente.

Apretando la mandíbula con rabia, Caroline giró hacia Elizabeth mientras Stefan se paraba frente a ésta.

"Caroline, tranquila." dijo Stefan mientras la rubia intentaba acercarse a la híbrida sonriente.

"¡¿Tranquila?! ¡Le arrancaré el cuello!" gritó Caroline airadamente mientras Elizabeth dándole una última sonrisa de suficiencia corrió rápidamente fuera de la casa.

Cayendo en la realidad de que ésa no era la verdadera Elizabeth, Caroline suspiró lentamente sintiéndose culpable por lo que había dicho.


Bosques

"¡Elizabeth!" Stefan gritó mientras entraban en el bosque, buscándola por todas partes.

"¿Dónde demonios está?" preguntó Caroline irritada.

"Justo donde quiere estar." dijo Stefan suspirando lentamente. "Organizó todo lo de la fiesta para distraernos y así poder escapar."

"No puedo creer que esté actuando así." dijo Caroline enfadada. "Ella lastimó a mi mamá."

"Lo sé, pero nunca vamos a encontrarla así, hay que separarnos... Yo la buscaré por la carretera y tú sigue buscando aquí." propuso Stefan a lo que Caroline asintió antes de que él se marchara.

Ella siguió caminado buscando a Elizabeth por más de media hora sin encontrarla. Se detuvo en medio del bosque mirando a su alrededor. "¡Elizabeth! ¡No me hagas pelear contigo! ¡No quiero lastimarte!" de repente sintió como alguien la empujó contra el suelo haciendo que golpeara su cabeza fuertemente... Luego la levantaron para estamparla contra un árbol.

"¿Quién va a lastimar a quién?" preguntó Elizabeth mostrandole los colmillos. "Soy más vieja y más fuerte que tú."

Caroline gruñó empujando a Elizabeth lejos antes de tirarla contra el suelo.

Esta se levantó en un segundo y volvió a golpear a Caroline pero esta logró detenerla y volver a lanzarla lejos.

"Nada mal." sonrió Elizabeth sin humor. "Tu técnica es un asco, pero de nuevo no eres tan vieja como yo." con eso se acercó a Caroline empujandola lejos y sin darle oportunidad de reaccionar le clavó una rama gruesa en el estómago.

Caroline sintió que al mismo tiempo le apretaba el cuello con fuerza para que no pudiera respirar. "Detente.. ésta no eres tú." dijo entre jadeos.

"¿Estás tratando de hacerme sentir mal por lastimar a tu mamá? ¿No lo entiendes? No me importa." dijo Elizabeth entre dientes. "Tal vez deberías intentar desactivarlo todo. Quién sabe, tal vez entonces dejarás de lloriquear sobre cómo Tyler te dejó... Y como una ventaja añadida: no tendrás que sentirte culpable por todos los pensamientos sucios que has tenido sobre Klaus."

"Cállate." murmuró Caroline con los dientes apretados.

"Obligame." dijo Elizabeth retandola antes de sacar la rama del estómago de ésta, pero cuando estuvo a punto de clavársela en el corazón Damon y Stefan aparecieron.

Damon la agarró alejándola de Caroline, mientras Stefan ayudaba a la rubia a levantarse.

"¡Sueltame!" Elizabeth forcejeó con Damon como un animal salvaje... Sus ojos volviéndose negros de repente. Él no esperó más así que le rompió el cuello dejándola inconsciente.

"Sácala de aquí." dijo Stefan a lo que con solo un asentimiento Damon desapareció junto con Elizabeth.

"Intentó matarme." murmuró Caroline con incredulidad. "Ella quería matarme."

"Caroline." Stefan la tomó fuertemente de los hombros para que lo mirara. "Esa no es Elizabeth... Sin su humanidad ella es la peor versión de si misma."

"¿Como vamos a recuperarla? Que tal si no podemos." Caroline respiró hondo. "¿Por qué ella elegiría tener sentimientos otra vez? Es huérfana, perdió a sus padres muy joven y perdió a la persona que veía como un padre... Su vida apesta, Stefan."

"¿Por que Elizabeth volvería a nosotros?" se preguntó Stefan a si mismo, antes de mirarla. "Por ti, por Bonnie. Porque nos tiene a todos nosotros y no vamos a darnos por vencidos... Somos los únicos amigos que tiene y ella lo sabe."


Pensión Salvatore

Elizabeth despertó al día siguiente con un intenso dolor de cabeza. "¿Qué demonios?" se dió cuenta rápidamente de que no podía usar su magia. Al sentarse miró hacia las paredes, sintiendo claramente la presencia de magia restrictiva y retención de magia. Si, eso no podría empeorar. Rápidamente se puso de pie acercándose a la puerta intentado en vano abrirla, pero como esperó estaba cerrada.

Stefan quien bajaba las escaleras del sótano en ese momento, la escuchó quejarse mientras golpeaba la puerta. Acercándose hacia la puerta la miró tratando de abrirla. "Buenos días." la saludó ganándose una mirada molesta de su parte.

"Déjame adivinar, ser policía de la humanidad fue idea tuya." gruñó Elizabeth con fastidio.

"Fue idea de todos." aclaró Stefan. "Después de lo que le hiciste a Caroline es hora de que vuelvas."

"¿Recuerdas la vez que apagaste tu humanidad e intentaste matar a Elena, el amor de tu vida? Lo olvidé, ¿fue antes o después cuando mataste a un montón de personas destripandolas?" preguntó Elizabeth sonriendo con malicia. "Creo que es un poco irónico que creas estar calificado para decirme como lidiar con la muerte de un ser querido."

"No vine a regañarte, Elizabeth." aseguró Stefan omitiendo su comentario hiriente mientras abriendo la puerta entró para hablar mejor con ella. "Sólo vine a hablar."

"¿Viniste a eso o a burlarte de mí?" preguntó Elizabeth fingiendo su voz un poco dolida.

"Yo jamás me burlaría de ti." replicó Stefan enseguida. "Eres demasiado importante para mí como para lastimarte."

Elizabeth se quedó en silencio unos segundos, hasta que su lado inteligente decidió usar ese comentario a su favor... Así, acercándose unos cuantos pasos hacia el menor de los Salvatore, lo miró a los ojos con la mirada más profunda que tenía, mordiendo al mismo tiempo su labio con inocencia... Lo observó escanear su rostro y su mirada terminó en sus labios, para luego subir a sus ojos... Luego escuchó como su respiración se volvía más pesada.

Su treta estába funcionando.

Enseguida para estar unos centímetros más alta se puso de puntillas para acercarse a su rostro hasta quedar separados por unos cuántos milímetros... Lo notó tensarse cuando con su mano comenzó a hacer un camino de caricias desde su cuello, mandíbula y mejilla.

"¿Me dejarías salir de aquí?" ella le preguntó con un tono bajo pero audible. En todo momento, nunca perdieron la mirada y eso hizo que el momento se volviera más intenso.

Estaba segura de que iba a ceder. Aunque era vampiro, seguía siendo un hombre con debilidades y él había confesado que la quería.

"No." contestó Stefan frente a sus labios.

Con un resoplido Elizabeth se alejó de él... Estaba enfadada por no recibir lo que quería de su parte... De seguro si hubiera sido Elena, le habría confesado todo. Con rabia se alejó para darle la espalda, pero él la detuvo dandole la vuelta para que quedara frente a él una vez más.

"¿Estás enojada porque no caí en tu trampa de seducción?" preguntó Stefan mirando detalladamente su expresión por alguna emoción de su parte.

"Sabes que no." Elizabeth se encogió de hombros. "Solo estoy pensando que si Elena hubiera estado en mi lugar y te lo hubiera pedido, si habrías caído."

El rostro de Stefan cambió por completo a uno preocupado. "¿Sientes celos de Elena?"

"¿Celos de Elena?" repitió Elizabeth con ironía. "¡Jamás! ¿Crees que quiero una relación entre tres como la de ustedes? No gracias." retomó darse la vuelta una vez más, pero él la interrumpió nuevamente. "¿Qué tal si me dejas tranquila cada vez que intento darte la espalda?" reclamó fastidiada.

"No tienes por qué sentirte celosa de ella." aseguró Stefan aflojando un poco el agarre en su brazo. "Más bien debería ser al revés... Eres mejor que ella y lo sabes."

"Me sorprende oírte decir eso." admitió Elizabeth riéndose con burla. "Ojalá algunos hubieran pensado igual que tú... Créeme, el mundo hubiera sido un lugar mejor."

Stefan hizo una pausa sepulcral. Era como si hubiera dicho algo que lo molestara... "Lo dices por Damon, ¿verdad?"

"Cualquier tema que lleve el nombre de Damon, me tiene sin cuidado." Elizabeth rio alegremente.

"¿Segura?" Stefan levantó una ceja mirándola atentamente, antes de jalar su brazo, haciendo que quedáran frente a frente. "Me gustaría creer eso."

"¿Quieres que te lo demuestre?" Elizabeth susurró mirándolo a los ojos. "Entonces bésame." ante su mirada atónita, sonrió. "Vamos Stefan, sé que quieres hacerlo... La Elizabeth con humanidad jamás te daría la oportunidad, pero yo sí."

Stefan se quedó en silencio unos segundos hasta que poco a poco el espacio entre ellos se fue acortando. Sabía perfectamente que ella estaba jugando con él, pero la tentación fue más fuerte que su lado racional... Cuando estuvieron a milímetros de juntar sus labios miró hacia arriba, y se encontró directamente con su mirada azul verdosa, mientras sus respiraciones se mezclaban con cada inhalada y exhalada del otro. No pudiendo esperar más se inclinó un poco y terminó de acortar la distancia que los separaba uniendo sus labios a los de ella.

El beso fue lento y reverente. Él la mantuvo pegada a su cuerpo con una mano, y la otra la apoyó en su mejilla, profundizando el beso... Cuando se separaron para tomar aire, porque sus pulmones lo pedían a gritos, volvieron a conectar las miradas y así juntaron sus labios una vez más, pero con más fuerza esa vez.

Cuando Stefan avanzó, Elizabeth retrocedió; hasta que su espalda chocó contra la pared y el frío de ésta recorrió toda su espina dorsal, haciéndola sentir una pequeña descarga eléctrica. "Dejáme salir y estaré contigo como quieres Stefan." dijo alejándose del beso ganando su atención. "Si de verdad quieres intentar algo conmigo, déjame salir."

Stefan se quedó en silencio mirándola detalladamente mientras sus manos acariciaban sus mejillas con suavidad. "No puedo hacerlo, porque con quien hablo, no es la verdadera Elizabeth."

Elizabeth lo miró unos segundos antes de empujarlo lejos de ella. "Bien, entonces vete... Porque esa Elizabeth no volverá nunca y tu "oportunidad" de estar con ella murió ahora." con eso le dió la espalda sentándose de nuevo en la cama dándole la espalda.

"No me importa si perdí una oportunidad contigo. Me importa es la verdadera Elizabeth que está oculta." dijo Stefan después de un tiempo. "Sabes puedo imaginar a Marcos ahora mismo, preguntándose en que falló contigo."

"Está muerto, Stefan." gruñó Elizabeth. "Eso es lo que hizo mal."

"Cúlpalo." dijo Stefan. "Esa es una actitud sana, Elizabeth."

"Tienes razón, debería ser más como Elena y Caroline. Jugar a crear y creer en un futuro que no puedo tener porque eso es sano." dijo Elizabeth volteandose para mirarlo nuevamente. "Fingiré que puedo dar a luz bebes, tener una familia normal y que puedo tener un trabajo sin tener que mudarme y empezar de cero cada cinco años... Y jamás herir ni comerme a nadie sólo porque eso está bien."

"Eres una desalmada cuando tienes hambre." dijo Damon detrás de Stefan cuando terminó de bajar las escaleras.

"Tengo curiosidad Damon, ¿que se siente no poder tener a la mujer que quieres?" preguntó Elizabeth mirando las facciones tensas del vampiro.

"Elizabeth..." Stefan la miró molesto.

"Simplemente digo lo que es, Stefan... No me digas que no te has dado cuenta de lo que hay a tu alrededor." Elizabeth sonrió fríamente. "Ambos hermanos enamorados de la misma mujer, una y otra vez. Pueden jugar al mundo de fantasía todo lo que quieran, pero en ésta vida, donde eres vampiro, sólo te conformas. Y eso es tan triste... Ambos me dan tanta lástima." miró tanto a Damon y Stefan que habían quedado sin palabras antes de voltearse dándoles la espalda, dando por terminada la conversación.


Ésa misma tarde, Elizabeth no sabía cuánto tiempo había pasado encerrada, pero no importaba. Todo lo que tenía que hacer era esperar, debido a que más temprano que tarde el plan fracasaría y entonces ella podría irse... Así se sentó con las piernas cruzadas en el suelo mirando hacia la puerta.

La próxima persona en visitarla fue Damon de nuevo quien abrió la puerta observándola detrás de la barrera mágica. "Oye, ¿cómo te trata el encierro?"

Elizabeth apoyó el codo en su rodilla y la barbilla en su contra. "¿Qué haces aquí? Pensé que estarías tras los pasos de Elena como el perro faldero que eres con ella."

"No me importa que dediques tu tiempo en ofenderme." Damon se encogió de hombros. "No vine para hablar de Elena, mucho menos contigo en el estado en qué estás."

"¿De qué estado hablas?" Elizabeth bufó con diversión. "¿De estar sin humanidad?"

La expresión de Damon se oscureció. "De lo que está mal contigo."

"No hay nada malo conmigo." replicó Elizabeth poniéndose de pie. "Ésto es lo que soy ahora."

Damon negó con la cabeza. "Ésto no es lo que eres. Eres más fuerte que ésto... Eres más fuerte que todos nosotros."

"Lo soy ahora." Elizabeth asintió. "Y para ello tuve que ver a alguien que amaba morir ya que no era lo suficientemente fuerte como para salvarlo, pero lo soy ahora... Más que nunca."

"Ésta no eres tú." Damon negó nuevamente. "La Elizabeth que conozco nunca hubiera recurrido a utilizar magia negra para dejar en coma a más de 10 brujas.

"La vieja Elizabeth no, pero la nueva si." Elizabeth se encogió de hombros. "¿Por qué te importa de todos modos? ¿Qué te importa lo que haga o lo que soy?"

"Simplemente lo hace." respondió Damon secamente.

"¿Es porque soy tu solución mágica?" Elizabeth prosiguió.

"No." Damon negó.

"¿Entonces qué?" presionó ella una vez más.

Damon desvió la mirada con incomodidad. "Elizabeth-"

"¡¿Dime qué es?!" preguntó Elizabeth acercándose al límite de la barrera.

"¡Es porque me importa, ¿de acuerdo?!" gritó Damon exasperado. "Me preocupo por ti... Y porque lo hago es que no descansaré hasta que enciendas tu humanidad."

La expresión de Elizabeth titubeó un poco, pero rápidamente volvió a congelarse con sequedad en sus ojos. "Buena suerte con eso, Salvatore."


Elizabeth todavía estába encerrada en el sótano, con su respiración volviéndose cada vez más trabajosa... Mientras Damon y Stefan discutían un nuevo plan arriba en el salón.

"Ella es la vampira desecante más calmada que he visto en mi vida." Damon sacudió la cabeza. "Recuerdo cuando me mataste de hambre por tres días... Habría llorado a tus pies por una cáscara de naranja."

"No pedirá sangre." Stefan suspiró. "La mendicidad significa desesperación, emoción y ella todavía está en la zona de no-humanidad."

"¿Cuánta hambre tiene que tener antes de que podamos torturar algunos sentimientos hacia ella?" preguntó Damon cansado de esperar y lidiar con aquella Elizabeth.

"Mucha más hambre de lo que pensábamos, al parecer." Stefan se encogió de hombros.


Al pasar un par de días más, Damon entró de nuevo en el sótano en un segundo intento y abrió la puerta para ver a Elizabeth pálida con bolsas negras bajo los ojos por la desecación. "Tienes un aspecto terrible."

Elizabeth rodó los ojos, tosiendo un poco. "Tengo hambre... No es que te importe claro."

"Pero sí me importa, ese es todo el punto... Me importa, no te importa. Ya es hora de que eso cambie." dijo Damon arrodillandose delante de ella que lo miraba en silencio. "Necesitas un poco de sangre para no desecarte." dijo entregándole una bolsa de sangre.

Elizabeth no esperó para agarrarla y beber rápidamente, pero cuando pasó por su garganta sintió como la quemaba, por lo que comenzó a toser antes de escupir la sangre gimiendo de dolor. "¿Verbena?" dijo debilmente aún tratando de escupir la sangre de su sistema.

"¿Cómo te hace sentir eso?" preguntó Damon. "¿Herida porque te traicione? ¿Enojada porque te causé dolor? ¿O asustada porque sabes que se va a poner mucho peor?"

Elizabeth bufó riendo un poco, antes de con un impulso acelerar hacia Damon, pero Stefan apareció interponiendose. Ella los miró a ambos dándose cuenta que estába superada por los dos. Si no estuviera tan debil hubiera podido con ambos y escapar de ahí. "¿Piensan que no darme sangre es la mejor idea para convencerme de encender el interruptor?"

"Digamos que no tengo mucho tiempo para intentar otras cosas." Damon salió del sótano y cerró la puerta de metal.

"¿Tiempo? Claro, creo que no tienes nada mejor que hacer que estar preocupándote de Elena." Elizabeth sonrió levemente. "Siempre la hermosa Elena." su expresión se volvió sombría al fijarse en ellos de nuevo. "¿Quieren jugar? Adelante. Vamos a ver quién se rompe primero... Ustedes o yo."


Habían pasado horas y nada funcionaba... Ahora Elizabeth estába encerrada en una pequeña caja de seguridad en el sótano... Damon había estado tratando de entrar en su cabeza para mostrarle la vida feliz que se estába perdiendo, pero ella no estába cayendo en eso. Estába luchando contra todo lo que habían intentado.

"Todavía la tienes encerrada en la caja fuerte, has estado en su cabeza durante una hora." dijo Stefan apareciendo en ese momento. "Es más fuerte de lo que pensábamos."

"¿Cómo estás?" Damon le preguntó a Elizabeth mientras abría la puerta de la caja para revelarla sentada débilmente en el suelo. "Ven." al momento que tiró de ella, cayó en sus rodillas. "¿Estás lista para salir a jugar?"

"Vete al infierno." fue todo lo que Elizabeth respondió entre dientes.

"De acuerdo, vuelve." dijo Damon antes de ponerla de nuevo en la caja fuerte y bloquearla. "Podemos hacer ésto de una manera agradable o podemos hacerlo de la otra manera. Pero de cualquier forma no nos detendremos hasta que vuelvas a encender tu humanidad, así que te dejaré pensar en eso... Voy a regresar por ti en un par de horas, o un par de años porque todo lo que tenemos es tiempo." al terminar de hablar acarició la caja fuerte antes de subir las escaleras con Stefan siguiéndolo.


Más tarde, Caroline se acercó a la pensión con una expresión ligeramente preocupada y tensa. "¿Dónde está? Quiero verla." dijo mirando a Stefan.

"No dejamos que nadie la vea, eso es todo, el aislamiento lleva a la miseria, conduce a la emoción." explicó Stefan cuando la rubia abrió un par de puertas francesas.

"Ha estado aquí por días, ¿no ha mejorado en absoluto?" preguntó Caroline mirando por dentro antes de cerrarlas y mirarlo.

"Ella no quiere Caroline, todavía no, está devastada, perdió a Marcos, te atacó..." Stefan susurró suspirando lentamente. "Mira, Damon y yo la estámos ayudando."

"¿Torturándola?" preguntó Caroline burlándose.

"No es tortura, es una intervención, la única oportunidad que tenemos con ella es provocarla, desencadenar algo: miedo, ira, autocompasión, cualquier cosa." respondió Stefan a lo que ella suspiró asintiendo.

"Si está débil, no podrá hacerme daño." dijo Caroline sacudiendo su cabeza. "Por favor, déjame intentarlo." añadió inclinando su cabeza hacia Stefan que suspiró lentamente.


"Buena suerte." dijo Stefan alejándose de Caroline mientras se apoyaba en la pared observandola entrar lentamente en el sótano.

"Te traje algo." dijo Caroline haciendo que Elizabeth la mirara enseguida pero con desconfianza al oler que era sangre. "No tiene verbena, lo juro." agregó la rubia rápidamente. "Sólo pensé que un poco de sangre podría ayudarte a pensar bien." cuando la híbrida respondió sólo con un suspiro pesado, continuó. "Para que conste no estoy de acuerdo con lo que están haciendo... Quiero decir, estoy de acuerdo en que necesitas volver tu humanidad, pero no creo que hacerte sufrir sea la manera de hacerlo."

"¿Qué te hace tan experta en quién soy?" preguntó Elizabeth sin emoción un poco fortalezida por la sangre que Caroline le había dado.

"Porque nos hemos convertido en mejores amigas." dijo Caroline con tristeza en su voz.

"Traté de matarte Caroline, ya no soy material de «mejores amigas» debes seguir adelante." dijo Elizabeth con enfado girando la botella más rápido hasta que Caroline rápidamente la detuvo con enojo.

"No voy a renunciar a ti." dijo la vampiro suspirando lentamente.

"¿Se te ha ocurrido alguna vez el porque ambos novios se fueron de la ciudad?" preguntó Elizabeth con molestia. "Digo, sé que Tyler dijo que estaba corriendo por su vida y Klaus... Quiero decir, vamos a decirlo, a nadie le gusta una burla." se burló, cuando vió la mirada molesta en la rubia, por lo que levantó sus manos con inocencia fingida. "Oye, no te estoy juzgando, podría ser bueno tener un chico malo voltear esas plumas perfectas."

"Estás herida, estás atacando, lo entiendo, pero no puedes quedarte así para siempre, Elizabeth." dijo Caroline. "Has sobrevivido mucho dolor y perdidas en toda tu larga existencia... Eres fuerte y se que podrás-"

"Caroline, ¿te das cuenta de lo patético que vas a mirarte en esa gorra y vestido de graduación?" interrumpió Elizabeth descaradamente. "Fingiendo ser humana mientras tu mamá falsifica sonrisas y sólo cuenta los minutos hasta que salgas de la ciudad para que puedas dejar de ser un recordatorio de que su hija es un repugnante monstruo de control de sangre?" como esperaba se ganó una mirada herida de Caroline antes de que ésta se levantara del suelo caminando hacia la puerta. "Es realmente muy malo que me detuvieran antes de sacarte de tu desgracia, pero aquí hay segundas oportunidades..." sacando sus colmillos intentó ir tras la rubia, pero ésta la detuvo a tiempo.

"¿Elizabeth?" Caroline la miró enfadada antes de romperle el cuello dejando a la chica caer al suelo... Con rabia miró hacia Stefan. "Haz lo que tengas que hacer... Estaré arriba." sin decir más camino más allá de él sin mirar hacia atrás.

Con un profundo suspiro, Stefan giró hacia el cuerpo inconsciente de Elizabeth en el suelo, con una nueva idea formándose en su cabeza.


Luego de poner al tanto a su hermano de lo que planeaba hacer, Stefan con ayuda de Damon pusieron en marcha la nueva fase del plan para encender la humanidad en Elizabeth.

Lanzando el extintor de incendios en el suelo, Damon hizo que Elizabeth despertara sobresaltanda. Aturdida ella miró a su alrededor dándose cuenta de que ya no se encontraba encerrada en el sótano, sino que estaba atada a una silla frente a una cortina cerrada en la sala de estar de la pensión. Por su parte Stefan observandola desde una distancia caminó por la habitación, poco iluminada.

"Bien, estás despierta." Damon sonrió llamando su atención hacia él. "Pensé que te vendría bien un poco de sol."

Acercándose a la cortina, Stefan tiró de ella permitiendo que la luz del sol inundara la habitación. Enseguida cuando este la alcanzó, la piel de Elizabeth comenzó a chisporrotear. Con una mueca dolorosa ella miró hacia hacia abajo a su cuello donde no encontró su collar de luz.

"¿Buscas ésto?" preguntó Damon sosteniendo su collar de luz del día frente a su rostro mientras ella con un grito de dolor por la quemadura de sol trato de alcanzar el collar tanto como se lo permitieron las ataduras de sus muñecas.

"Oh, ya conoces las reglas." Damon negó alejando el collar de su alcance. "Las chicas malas no reciben joyas bonitas."

Tan pronto Stefan soltó la cortina, bloqueando de nuevo el sol, Elizabeth soltó una exhalación antes de mirar fijamente al vampiro frente a ella. "Tomaste mi collar... Estoy devastada y aburrida." dijo secamente sin emoción alguna. "¿Puedo volver al aislamiento ahora?"

"No, me gusta que estés en el banquillo." dijo Damon con un encogimiento de hombros, antes de mirar hacia su hermano. "Cuando estés listo, hermano."

Al ver a Stefan volver a agarrar la cortina, Elizabeth soltó una risita. "¿Se supone que debo tener miedo?"

"Lo tendrás." advirtió Stefan. "Y cuando lo tengas concéntrate en ese miedo. Es la clave para recuperar tu humanidad."

Mirándolo en silencio, Elizabeth ladeó su cabeza a un lado. "No me vas a quemar."

"¿No lo crees?" preguntó Damon.

"No." Elizabeth respondió secamente. "E incluso si logran recuperar mis emociones, recordaré todo ésto y los odiaré a ambos por eso."

Ante sus palabras tanto Damon como Stefan compartieron una mirada, antes de encogerse de hombros.

"Vale la pena el riesgo." fue la respuesta de Damon, al mismo tiempo que Stefan abrió la cortina y la luz del sol comenzó a quemar la mano de Elizabeth quien gritando de dolor, luchó en su silla sin rendirse a encender su humanidad a pesar de que las llamas encendieron su brazo.

El proceso duró unos segundos antes de que Damon apagara las llamas con el extintor y Stefan soltase la cortina.

"Apuesto a que eso se siente mejor, ¿eh?" preguntó Damon mirándola tomar varias respiraciones largar. "¿Qué tal un poco de gratitud, o cualquier emoción humana, y podemos detener ésto?"

"Voy a matarte." murmuró Elizabeth por lo bajo jadeando y luchando fuertemente contra sus ataduras.

Frunciendo el ceño, Damon se inclinó un poco adelante. "No entendí eso del todo." dijo para provocarla.

"¡Dije, que te voy a matar!" Elizabeth gruñó mirándolo fijamente.

"¡Bingo!" Damon sonrió grandemente al ver algo de emoción en sus ojos. "¿Ves? Hay un poco de rabia. Debería haber imaginado que esa sería la primera emoción que saldría de ti." negando suspiro con suficiencia. "Tiendo a sacarle eso a la gente."

"Elizabeth, mírame." pidió Stefan agachándose frente a ella. "No queremos hacer ésto, ¿bien? Puedes detener ésto ahora mismo... Es tu elección."

Elizabeth lo miró en silencio por unos segundos antes de comenzar a reírse de sus palabras. "Es un poco gracioso, en realidad, que seas tú quien descorra las cortinas." dijo ladeando su cabeza para darle un pequeño puchero de burla. "Apuesto a que una parte de ti lo disfruta, ya que, ya sabes, te rechacé y todo eso."

"Vaya, eso fue francamente vengativo." intervino Damon agachándose junto a Stefan frente a ella. "¿Ves? Creo que ahora estamos rompiendo esa dura cáscara de caramelo y entrando en el centro rico y pegajoso de tu humanidad. Ésto es bueno." apartado su mirada de ella se fijó en su hermano. "Creo que deberíamos arrojar algo de luz sobre el tema."

Con un asentimiento Stefan poniéndose de pie, caminó hacia la cortina una vez más.

"Déjame adivinar... ¿ésto te va a doler mucho más que a mí?" Elizabeth lo miró divertida y burlona.

"Mira, sé por lo que estás pasando. Después de todo lo que has hecho, tienes miedo de enfrentar la culpa que sentirás si vuelves a encender tus emociones." explicó Stefan omitiendo la burla en sus ojos. "La única forma en que podemos ayudarte es hacer que la alternativa te duela aún más."

Riéndose suavemente de él, Elizabeth negó con la cabeza antes de cerrar sus ojos. Justo Stefan abrió la cortina y la cara de Elizabeth comenzó a arder con tanta rapidez que la hizo gritar de dolor.

Stefan dejó la cortina abierta unos segundos más, cerrandola después de un tiempo.

"Me vas a agradecer por esto." dijo Damon mirándola jadear de alivio mientras sus heridas sanaban. "Después de volver a encenderlo, te darás cuenta de que la vida sin emociones es patética."

"¿Sabes qué más es patético? Elena y tú." murmuró Elizabeth alzando la mirada para encontrarse con la suya. "Ella se engendro a ti... fue todos los días creyendo que estaba enamorada de ti. Quizás lo esté, quizás no, quizás Stefan y ella terminen intentándolo de nuevo... Realmente no lo sé." sonriendo con malicia se encogió de hombros. "Aunque me gustaría que eso pasara, solo para verte sufrir." reclinandose hacia atrás en el respaldo de la silla su expresión se volvió hosca. "Así que, adelante, sigan intentando recuperar mi antiguo yo."

Mirando hacia Stefan, Damon lo notó negar con la cabeza hacia él. Nada parecía estar llegando a ella. Nada estaba funcionando... Con un suspiro giró de nuevo hacia ella, pero antes de que pudiera hacer nada Elizabeth liberándose de la silla se precipitó directamente hacia la ventana y quitó una de las cortinas de la barra, exponiéndola por completo a la luz del sol. Inmediatamente que estalló en llamas, ante sus gritos de dolor Damon se movió para agarrar el extintor y rociarla, mientras Stefan se encargó de palparla frenéticamente con la cortina para apagar las llamas.

Cayendo de bruses al suelo, Elizabeth entre toses comenzó a reír mientras su piel comenzaba a sanar lentamente. "Puede que me odien porque estoy destruyendo todas sus esperanzas, pero sé que no harían nada para lastimarme, simplemente lo han demostrado." encogiéndose de hombros continuó. "Entonces, ¿a qué tengo que temer realmente?"

Frustrados con aquel intento, ambos hermanos solo compartieron una mirada, mientras las risas de Elizabeth hacían eco en toda la sala de estar.


Tiempo después de dejar a Elizabeth de nuevo en el sótano, ambos hermanos salieron al jardín delantero, con Damon tomando un trago de bourbon de una botella.

"Entonces, eso salió bien." dijo Stefan después de un largo silencio.

"Todos los demás vampiros lo activan, no hay problema. Matas, te alimentas, haces todas las cosas horribles que hace un vampiro y luego, cuando terminas, lo vuelves a encender." murmuró Damon entre dientes, antes de arrojar la botella de vidrio al frente de la casa con enojo. "¡¿Por qué está siendo tan testaruda?!"

"Porque no tiene nada a lo que volver." respondió Stefan. "Su figura paterna desapareció, enajenó a sus amigos, destruyó sus relaciones... Elizabeth no es un vampiro cualquiera. Es un híbrido. Tiene años en éste mundo."

"Puede tener todos los siglos que quiera, pero no me detendré hasta lograr alguna emoción en ella." dijo Damon con frustración. "Asustarla muchísimo debería haber funcionado. Pero ella es inteligente. Ella sabe que no le haremos daño."

"Muy bien, entonces busquemos a alguien más... Alguien que realmente la lastime." ofreció Stefan pensativamente.

Frunciendo el ceño, Damon lo miró confundido. "¿Quién?"

"Nosotros."

Esa voz repentina los hizo volverse hacia la entrada dónde se encontraron con tres de los hermanos Originales esperando por ellos.

"Quizás nosotros podamos ayudar." dijo Elijah seriamente.

"Perfecto, ésto si que es una sorpresa desagradable." dijo Damon con enojo en su voz.

"Aprecio la bienvenida, más sin embargo no estamos aquí por ninguno de ustedes dos." dijo Klaus con una sonrisa fría. "Estamos aquí por quien necesita de nuestra ayuda."

"Sabemos que Elizabeth ha hecho cosas horribles estos últimos días desde que apagó su humanidad." intervino Elijah esa vez. "Hemos venido a prestar nuestra ayuda."

"¿Ayuda?" Damon alzó una ceja con incredulidad. "¿Y a ustedes por qué les importaría el bienestar de Elizabeth?"

"Te sorprenderías al saberlo." dijo Klaus aún con su sonrisa en su rostro. "Ahora, ¿dónde la tienen?"

Cuando el híbrido se movió con intención de ir hacia el sótano, Damon aceleró interponiendose enseguida en su camino. "Ni siquiera pienses en ir allí."

"¿Y quién me lo impedirá?" Klaus resopló con diversión. "¿Tú?"

"Niklaus..."

"Damon..."

Tanto Stefan como Elijah intervinieron acercándose para alejar a sus hermanos del otro.

"Oh, por favor." murmuró Rebekah rodando los ojos. "¿Podemos dejar el exceso de testosterona aquí? Tenemos que ver a Elizabeth."

"¿Cuál es el repentino interés por ella?" preguntó Stefan cauteloso. "¿Puede alguno explicarme qué sucede exactamente?"


Nota: Hola amigos lectores, hemos llegado a una etapa importante en la historia... Por el final de este capítulo creo que ya deben sospechar el motivo por el que Klaus y sus hermanos fueron a ayudar a Elizabeth... Bueno sin querer darles spoilers, solo les digo que pronto estaré publicando el resto de los capítulos para terminar con la temporada 4 y comenzar con la 5 temporada...

Se vienen cosas buenas, esten pendientes ;)