Capítulo 4x11: "Atrápame si puedes."
Bar/Bosques
"¡Corran!"
Klaus había obligado a los vampiros a matar a Matt, como forma de motivar a Jeremy para que los matara él primero y completara la marca. Y tan pronto como el primer vampiro intentó atacar al chico rubio, Elizabeth los empujó hacia el exterior. No tenía su humanidad encendida, pero no estaba dispuesta a poner a Jeremy en peligro y tampoco estaba dispuesta a poner en peligro a Matt. Sólo eran unos pobres chicos que les pertenecía solamente a ella. Sólo ella podía hacerles daño, nadie más.
Así se encontraron corriendo a través de los bosques, huyendo de los vampiros que completaban la transición y querían alimentarse. Eran novatos, lo único positivo era que aún no sabían como rastrear, cómo aprovechar todo su poder. Y Elizabeth usaría eso a su favor.
"¡No... puedo!" soltó Matt, deteniéndose y sujetándose el pecho, respirando entrecortadamente. "Necesito un segundo."
"¡No tenemos un segundo!" gritó Jeremy, que al igual que Elizabeth pudo sentir que estaban siendo aproximados por al menos un par de vampiros.
Matt estuvo a punto de retomar la huida cuando desapareció como un borrón delante de sus amigos. Cayó al suelo con un vampiro pegado al cuello y gritó cuando los dientes del depredador desgarraron sus arterias.
Poniéndose en acción, Elizabeth a velocidad vampírica tomó a la chica de los cabellos y la alejó de Matt. Ésta se debatió entre sus brazos cómo alma poseída, mientras Matt sujetaba la herida sangrante en su cuello y se arrastraba en el suelo, lejos del vampiro. "¡Jeremy, ahora!" gritó volviendo a la chica hacia él para que pudiera clavarle una estaca en el corazón.
Cuando lo hizo, la chica se tornó gris y se convirtió en peso muerto entre sus brazos. Elizabeth la soltó, dejando que cayera desplomada al suelo... Caminando hacia Matt se arrodilló y tras morder su muñeca hasta hacerla sangrar lo obligó a beber de su sangre. Él la aceptó con gusto y cuando la herida en su cuello se cerró, lo tomó del cuello de la camisa y lo puso en pie con algo de brusquedad.
"Necesitamos llegar a la casa." pensó rápidamente, mientras enfocaba su audición en detectar cualquier cosa. "No pueden entrar ahí."
Jeremy, con la ballesta entre sus manos asintió. Estuvieron a punto de retomar la huida cuando un vampiro apareció. Jeremy se volvió, listo para dispararle una flecha de madera al corazón, cuando descubrieron que era Damon.
"¡No te detengas a pensar!" reprendió Damon. "¡Si piensas, estás muerto!"
"¡Tú eres el que va a estar muerto cuando salgamos de esto!" murmuró Elizabeth entre dientes. "¡Porque voy a matarte con mis propias manos!"
"¡Que fueran detrás de Matt no estaba en el acuerdo!" terció Damon, dándole un empujón a Jeremy para que avanzara y reanudaran la marcha.
"¡Es de Klaus de quién estás hablando!' espetó Elizabeth. "¡¿Repentinamente su palabra lo es todo para ti?!"
Damon chasqueó la lengua en señal de frustración. "¡Éste no es el mejor momento, Elizabeth!" gritó en respuesta cuando los rodeó un grupo de cinco vampiros.
"Matt, quiero que corras como si tú vida dependiera de ello, porque lo hace." dijo Elizabeth sujetándolo del cuello de la camisa e indicándole el camino a la casa. "Corre y nosotros los detendremos." él la miró con los profundos ojos azules muy abiertos y eran como mirar al mar. Asintió. "Y no te detengas hasta que estés dentro de la casa."
Con un único asentimiento, Matt echó a correr. Cuando uno de los vampiros intentó seguirlo, Elizabeth se adelantó lo tomó del brazo y con fuerza, utilizando sus pies como eje, lo hizo girar y lo lanzó contra un árbol. Un par de huesos se rompieron ante el impacto, así que antes de que enderezara su brazo, se adelantó y le arrancó el corazón del pecho. Rápido e indoloro. Una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro al tiempo que venas negras tiñeron la piel de sus manos mientras absorbía la vitalidad de los cuerpos.
Ajeno a todo aquello, Damon forcejeaba con dos vampiros. Jeremy acababa de estacar a otro, cuando Elizabeth se centró en el vampiro restante. Era un tipo bastante alto y fuerte. Lanzandose hacia él le arrancó el brazo de raíz y luego, con un único golpe, envío su cabeza volando por los aires... Volviéndose notó que Damon se había encargado de los dos que lo atacaban y empujaba a Jeremy para que corriera. Pronto, los tres corrieron entre los árboles del bosque, en plena noche... A mitad de camino cada uno tomó a Jeremy de un brazo, lo alzaron y a velocidad vampírica corrieron hasta la casa.
Cuando alcanzaron la seguridad de la casa, Matt ya estaba ahí; aunque parecía que acababa de llegar porque sus cabellos estaban alborotados y pegados a su rostro por el sudor, y su respiración todavía estaba agitada. Sorpresivamente, Elena también estaba ahí. Lucía desconcertada y genuinamente preocupada, mientras examinaba el cuello de Matt.
"¡¿Qué demonios está pasando?!" chilló tan pronto vió a Elizabeth y a Damon.
Elizabeth no había esperado encontrarse a Elena, por lo que su estómago ardió un poco ante la visión de sus aburridos ojos castaños y su interminable cara de aflicción. "¿Qué haces tú aquí?" inquirió despectivamente.
"Damon me pidió que viniera." respondió Elena separándose de Matt.
"Que gran trabajo dejándola ir." dijo Elizabeth hacia Damon quien la fulminó con la mirada. "Bueno, estamos estancados aquí hasta el amanecer así que quizás tu nuevo novio pueda ponerte al tanto de todas las ideas maravillosas que se le han ocurrido para poner en peligro la vida de tu hermano." dedicandole una sonrisa amplia e hipócrita a Elena se alejó de todos. "Yo voy a darme una ducha."
Casa del Lago/Bar
Tras una noche verdaderamente incómoda en la que los únicos que habían pegado un ojo habían sido Jeremy y Matt, el sol se alzó, proporcionándoles unas cuántas horas de protección ya que los vampiros debían buscar refugio de la luz solar.
Cuando fue evidente que el silencio no podía seguir reinando y debían ponerse de acuerdo sobre qué hacer; acordaron que lo más sensato sería que Elena se llevara a Matt a casa. Elizabeth estaba harta con todo aquello de la maldita cura... y sólo deseaba conseguirla para acabar con todo.
La decisión había sido tomada en base a las habilidades de pelea. Después de todo, Elena era una novata y Damon y Elizabeth éran mucho más fuertes, con mejores oportunidades de defender a Jeremy en caso de que las cosas se salieran de control.
El plan parecía sencillo. Damon y Elizabeth coincidieron en que sólo había un lugar en el que los vampiros podían estar... y ese lugar era el bar en dónde habían despertado. Era lo único que conocían y además, era el único lugar en el que podían entrar sin ser invitados. Por lo demás, en los alrededores solo habían casas del lago, moteles y posadas. Era su única opción.
Así cuando el sol estuvo en su apogeo y Elena y Matt se hubieron ido, Elizabeth y Damon se dirigieron, determinados a terminar con aquello, al bar. Antes de entrar en terreno enemigo y mientras Jeremy se armaba hasta los dientes, Damon dio instrucciones.
"Recuerda, uno a la vez." instruyó. "Ve directo al corazón. No dudes y no falles." terminó con los ojos abiertos como platos mientras le tendía una pistola a Jeremy y éste la ajustaba a un arnés en su espalda
"Ahórrate las lecciones, Damon." dijo Jeremy de mala gana. Estaba bastante molesto con Damon y la única razón por la que había accedido al plan era porque Elizabeth formaba parte de él. "Elena ya no está. No tienes que actuar cómo si te preocuparas por mí."
"Intento mantenerte vivo, imbécil." espetó Damon ofendido, alzando la voz un par de octavas. "Vamos." terminó por soltar, también de mala gana, cuando comprendió que Jeremy no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.
Todos caminaron en silencio, cautelosos hacia el interior del bar y lo más extraño sucedió. Nada. Absolutamente nada. Había música sonando de fondo, alguna canción de rock moderna... pero no habían vampiros que asesinar.
"Esto no tiene sentido." susurró Elizabeth sin perder la guardia. "¿Dónde más podrían estar?" cuando se adentró un poco más resbaló con una sustancia viscosa. Damon la sujetó del brazo y la miró desconfiado. Ella conocía esa sensación demasiado bien. Era sangre.
Un charco rojo, espeso de recién derramada sangre... que dejaba un rastro hacia el fondo del local, hacia lo que parecía ser el depósito. Intercambiar una mirada con Damon fue suficiente para Elizabeth saber que algo no andaba bien.
"Algo no anda bien." exteriorizó Damon, más que nada para alertar a Jeremy que tenía la ballesta sobre el hombro, lista para disparar.
Sigilosamente siguieron el rastro de sangre, rodeándolo y evitando pisarlo. Con Jeremy seguiéndolos de cerca, entraron al depósito. Y ahí estaban. Más de veinte vampiros, muertos y apilados en la esquina de la pequeña habitación.
"Parece que vamos a tener que encontrar nuevos vampiros." musitó Damon, relajando su postura corporal. "Que desperdicio."
"¿Qué demonios pasó?" inquirió Jeremy confundido.
Ni bien las palabras abandonaron los labios de Jeremy, una ventisca sobrenatural sacudió la habitación. Elizabeth volvió lentamente, pero antes de poder ver nada, una voz que conocía bien habló.
"Confieso." la voz era burlona y con la serenidad de un psicópata. Jeremy se volvió rápidamente con la ballesta en alto, listo para atacar. "Yo lo hice."
Damon se volvió también, con los ojos abiertos como platos encontrandose con la presencia del Original menor.
"¿Kol?" inquirió Jeremy, completamente sorprendido.
"Jeremy, que bueno verte, amigo." Kol le dedicó una sonrisa amplia a Jeremy. "Me disculpo por el desastre. Estaba un poco abarrotado cuando llegué. Y prefiero las reuniones más íntimas." con un encogimiento de hombros miró intencionalmente hacia Elizabeth. "Hola de nuevo pequeña Whitmore." mirándolos a todos por igual sonrió. "Creo que los cuatro necesitamos tener una conversación." alzando una botella de whisky que llevaba en la mano les ofreció. "¿Les gustaría un trago?"
"Él es menor de edad y a nosotros no nos agradas." soltó Damon irritado. "Así que ve al grano."
"Bueno, mi hermano alardeó de sus planes de completar la marca del cazador de Jeremy." dijo Kol sin rodeos. "Fue sencillo rastrear a éste lote." soltó despectivamente, señalando a los vampiros que yacían muertos. "Se estaban escondiendo en las sombras. Es fácil matar vampiros jóvenes, o viejos, si a eso vamos." observó mientras le daba otro trago a la botella, aunque sin dejar de mirar hacia Elizabeth y luego a Damon. Claramente en una amenaza.
"¿Por qué?" inquirió Damon adelantándose un par de pasos. "¿A ti que te importa de todas formas?"
"Porque ustedes, idiotas, en su interés por encontrar la cura están arriesgándose a despertar a alguien muy peligroso." enfatizó Kol con enojo.
"Oh... debes estar hablando de Silas." susurró Elizabeth esbozando una sonrisita burlona al notar cierto temor escondido en su voz. "Silas es solo un cuento para dormir."
"No crees eso realmente." Kol la miró directamente a los ojos dando un paso en su dirección. "¿Qué saben de Silas?"
"Nada." Damon se encogió de hombros e hizo una mueca de desinterés. "No quiero saber tampoco. No es nuestro problema."
"¿No es su problema?" Kol rió, incrédulo. "Unos pocos cientos de años atrás me crucé con un grupo que alababa a Silas." relató y comenzó a andar en círculos. "Sus seguidores me dijeron que él volvería a alzarse y cuando lo hiciera, desencadenaría el fin de los tiempos." deteniéndose se volvió para dedicarles una sonrisa radiante. "Siendo inmortal, pueden entender porque me opongo al fin de los tiempos. Así que los asesiné a todos. Y ahora aquí están ustedes, dispuestos a arriesgar despertarlo con tal de obtener la cura... No puedo sólo sentarme y dejar que eso ocurra, ¿o sí?"
"No vamos a renunciar a la cura sólo porque tu mami te contó demasiadas historias antes de dormir, idiota." dijo Damon incrédulo.
"Jeremy." Kol se volvió hacia el chico, descartado la posibilidad de meter sentido en la cabeza de Damon. "Fuimos compañeros en Denver. Eres un chico inteligente... ¿Por qué no cancelas ésta estúpida búsqueda del tesoro?"
En respuesta Jeremy se aferró con más fuerza a la ballesta, que había estado apuntada hacia Kol todo el tiempo. "No voy a cancelar nada, compañero."
"¿Elizabeth?" Kol intentó por último, entornando los ojos antes de mirarla con urgencia. "Eres la persona más inteligente en ésta habitación, quizás más inteligente que yo incluso." con eso dió un paso en su dirección. "¿Podrías ayudarme a meter sentido común en la cabeza de todos?"
Elizabeth se quedó en silencio. En otro momento quizás la historia de Silas la hubiese puesto en alerta y probablemente en la negativa de despertar a dicho ser inmortal, pero justamente en ese momento a su sentido común no le importaba nada en absoluto. Ni siquiera que estaban por iniciar un apocalipsis que podría matarlos a todos. "Como dije, es sólo una historia, Kol." dijo tras un par de segundos sin importancia alguna. "Además lo que pase o no, me tiene sin cuidado."
El rostro de Kol cambió. Pasó de la tranquilidad de alguien que intentaba mediar, al enojo de alguien listo para atacar. "Bien, bueno podría matarte." expresó, mirando de nuevo a Jeremy que colocó el dedo en el gatillo. "Pero entonces tendría que lidiar con la maldición del cazador y particularmente no estoy interesado en que me acechen por el próximo siglo." entonces hizo una mueca y enseguida su rostro se iluminó. "Tengo una mejor idea... sólo te arrancaré los brazos."
Fue entonces que todo pasó demasiado rápido. Kol se abalanzó sobre Jeremy en un intento por tomarle un brazo. Sin embargo antes que pudiera tocarlo Elizabeth se interpuso recibiendo el impacto de la velocidad vampírica de Kol.
Jeremy retrocedió con la ballesta en alto, sin animarse a disparar sabiendo que no tenía un tiro limpio y podía terminar lastimando a Elizabeth si lo intentaba.
Elizabeth forcejeo con Kol; una de sus manos se cerraba con fuerza alrededor de su cuello y la otra intentaba alcanzar a Jeremy, a quien ella ocultaba con su cuerpo. Sus manos, ambas, estaban concentradas en un esfuerzo por mantener a Kol lejos de Jeremy. Cuando finalmente tuvo la oportunidad, sujetó a Kol por un brazo y torciéndolo, logró volverlo y arrojarlo al otro extremo de la habitación. El Original aterrizó limpiamente sobre sus pies y lentamente se incorporó, listo para la segunda arremetida.
Pero en aquella oportunidad, cuando Kol se agazapo para saltar, fue tumbado de sus goznes por una embestida de Damon. Y al segundo siguiente, se encontró contra la pared forcejeando con Damon, intentando liberarse de su agarre.
"¡Vayan! ¡Corran!" gruñó Damon en lo que pretendía ser un grito de alarma. "¡Sácalo de aquí, Elizabeth!"
Sin sopesarlo Elizabeth halo a Jeremy del brazo y a velocidad vampírica abandonaron el bar. No se detuvo hasta que estuvieron en la casa del lago e incluso entonces, sabía que no estaban a salvo. No con Kol detrás de ellos. "Entra al auto." le indicó a Jeremy con un ademán de la cabeza.
Él no dudó y en cuestión de segundos se encontró en el asiento copiloto del auto. Saltando al interior del descapotable Elizabeth lo encendió. Casi automáticamente pisó el acelerador y salieron como un soplido del camino de tierra. Instintivamente dio un último vistazo por el retrovisor y sólo entonces temió por unos segundos por Damon. Sin embargo ese sentimiento lo puso bajo control tan rápido como apareció. No era el momento de pensar en Damon.
"¡¿A dónde vamos?!" gritó Jeremy.
"A casa." respondió Elizabeth cuando tomaron la vía principal de regreso a Mystic Falls.
"¡¿Y qué pasa con Damon?!" preguntó Jeremy.
"No lo sé." admitió Elizabeth sin emoción alguna en su voz. "Pero tengo que llevarte a salvo en Mystic Falls."
"¡¿A salvo?!" bufó Jeremy indignado. "No voy a estar a salvo hasta que Klaus obtenga la maldita cura."
Elizabeth se limitó a quedarse en silencio por el resto del viaje. El tenía razón. Entre tanto no encontraran aquella estúpida cura, Jeremy estaría en constante peligro.
Jeremy llamó a Elena y la puso al tanto de la situación... y Elena había decidido que sería una buena idea pedirle a Klaus que interviniera, que controlara a Kol.
Un poco más tarde de una hora, cuando finalmente llegaron a la casa de los Gilbert, Elena había vuelto de suplicarle a Klaus por su ayuda y Klaus había llamado a Kol y lo había controlado, aparentemente. Pero Jeremy desconfiado totalmente tan pronto llegó a la casa, comenzó a buscar y preparar armas.
"Primero Rebekah, ahora Kol." resopló Elena preocupada.
"¿Qué quieres decir con Rebekah?" preguntó Jeremy, mientras Elizabeth se servía una bebida.
"April Young despertó a Rebekah." explicó Elena. "Nos forzó a jugar un retorcido juego de verdad o reto y ahora... Stefan me odia."
"Si lo hace." intervino Elizabeth encontrandose con la mirada de Elena. "Stefan te odia... y no es por culpa de Rebekah. Es porque dormiste con su hermano un par de días después de romper con él."
Elena abrió la boca en una mueca de sorpresa pero volvió a cerrarla, sin saber que decir. Primero lució indignada, luego ofendida y luego simplemente avergonzada. "Supongo que entiendo que tú también me odies."
"Si, te odio." Elizabeth asintió fastidiada. "Y porque te odio es que ayudaré para la búsqueda de ésta estúpida cura y así dejes de hacerte la mártir cada vez que puedes para llamar la atención de todos."
Un tenso silencio abordó la habitación, mientras Jeremy bajaba cargado con cuchillos y dos pistolas.
"Jeremy, Klaus ya habló con Kol. Puedes guardar todo eso." Elena se puso de pie y se acercó a su hermano menor, cariñosamente. "Damon estará de vuelta pronto y todo estar-"
"¡¿De verdad?!" chilló Jeremy enojado. "¿Sigues confiando en Damon?"
"Salvo tu vida." objetó Elena.
"¡Elizabeth salvó mi vida!" gruñó Jeremy fulminadola con la mirada. "¡Damon sólo salvó el mapa para la cura! ¡Yo no podría importarle menos!" para ese momento hablaba a centímetros del rostro de su hermana y empuñaba un cuchillo con fuerza en la mano derecha.
"Me importas a mí." intentó tranquilizar Elena posado gentilmente una mano en su hombro.
Pero tan pronto como lo hizo, la mano salió repelida por un manotazo de parte de Jeremy. "No." soltó severo, oscuro, con voz profunda. "Lo que sea que tengo dentro que hace que quiera cazar, está en máximo ahora mismo."
Elena retrocedió, impresionada y con la vista fija sobre el cuchillo que sostenía Jeremy.
"Jeremy, por más que quiera a tu hermana muerta no es el momento todavía." intervino Elizabeth logrando captar su atención.
"Podría herirte también." advirtió Jeremy mostrando preocupación esa vez.
"Pero no lo harás." dijo Elizabeth. "No estás molesto conmigo. Estás molesto con Elena porque confía en Damon y Damon casi hace que te maten." Jeremy miró a Elena enojado. "Además, puedes intentarlo si quieres. No lo lograrás." soltó confiada de sí misma. "Nos vamos de aquí ahora mismo." tomando la chaqueta que había dejado tendida sobre el sofá se la arrojó. Jeremy la atajó en el aire y la miró, inseguro. "Auto, ahora, vamos." insistió y con un ademán de la cabeza le indicó que saliera.
Tras sopesarlo un par de segundos y fulminar a Elena una vez más con la mirada, Jeremy salió. Dándole una última mirada envenenada a Elena, Elizabeth salió al encuentro de Jeremy quien ya estaba en el auto.
Sin cruzar palabra, se encaminaron al Grill. Tras aparcar, entraron en el restaurante y como de costumbre, estaba repleto.
"Hola chicos." saludó Matt tras dejar unas bebidas en una mesa. "¿Están bien?"
"Ignora eso." dijo Elizabeth molesta. "¿Serías tan amable de traernos algo de beber? Frío y con alcohol." cuando lo vio con ganas de objetar lo miró con una advertencia. "No me hagas obligarte a obederceme Matt."
Aunque titubeante Matt asintió y desapareció mientras Jeremy y ella tomaban asiento en una mesa.
"¿Realmente crees que Kol va a detenerse porque sí?" preguntó Jeremy después de unos cuántos minutos en silencio.
"Sinceramente, no." respondió Elizabeth con un encogimiento de hombros. "Te lo dice alguien que fue perseguida por ellos durante décadas... Pero tampoco es tan estúpido como para intentar hacer algo tan pronto." Jeremy asintió como si aquello lo reconfortara un poco. "Klaus debe estar furioso y Kol es demasiado inteligente para intentar ir en su contra por ahora. Creo que estás a salvo por los momentos."
Finalmente Matt llegó con las bebidas y como era su descanso, se sentó con ellos en la mesa a hablar de lo que había ocurrido después de que se había ido con Elena.
"Le tiene una fe ciega a Damon." fue lo que Matt concluyó, al mismo tiempo que el teléfono de Elizabeth vibró en su bolsillo.
Al revisar notó que se trataba de un mensaje de Shane quien se encontraba esperándola para seguir con la práctica de la Expresión.
"Bueno, tengo que irme." dijo llamando la atención de ambos chicos hacia ella. "Tengo algo pendiente por hacer."
"Pero, ¿a dónde vas?" preguntó Jeremy confundido.
"No preguntes algo de lo que no tendrás respuesta, Jeremy." fue la respuesta tajante de Elizabeth quien se inclinó al mismo tiempo para plantar un beso posesivo en sus labios y ponerse de pie. "Estarás bien aquí... Te veré más tarde." con eso rápidamente se encaminó hacia la salida del Grill.
