Capítulo 4x17: "Porque la Noche."
(Nueva York 1977)
Dos personas caminaban del brazo por una calle de la ciudad por la noche, regresando a casa después de cenar.
"Tenías razón." dijo la mujer.
"Te lo dije." el hombre asintió con una sonrisa.
"Fue realmente bueno." dijo la mujer bajando la mirada al suelo.
"¿Sí?" el hombre alzó una ceja. "Me alegra que te guste."
"Sí, gracias por invitarme." ella asintió.
"Bueno, ¿podemos hacerlo de nuevo el próximo fin de semana?" preguntó él algo nervioso.
Ladeando su cabeza la mujer lo miró de manera coqueta. "Si tienes suerte."
Ambos dejaron de caminar cuando a una distancia vieron un cuerpo tirado boca abajo en la acera, con los brazos en ángulos extraños.
"Oh Dios." susurró la mujer tapando su boca. "¿Él... crees que está muerto?"
"No lo sé." vacilante el hombre, se acercó al cadáver, observándolo por unos segundos ante de volverse hacia ella otra vez. "Quédate ahí." regresando su atención al frente abrió los ojos con sorpresa cuando el cuerpo del cadáver desapareció de la nada. El grito de su compañera lo hizo girar y correr rápidamente hacia ella. "Dios mío."
Horrorizado no supo qué hacer al verla desangrarse por la gran herida en su cuello... El sonido de objetos cayendo detrás de él lo obligó a levantarse y darse la vuelta pero no encontró a nadie... El escuchar pasos detrás de él se dió nuevamente la vuelta esa vez para ver a su atacante a la cara. "Tú eres ese asesino en serie, ¿no?" preguntó nervioso hacia la figura oculta entre las sombras. "¿El hijo de Sam?"
Lentamente Damon apareció a la vista, con sangre corriendo por su barbilla. "Hijo de Giuseppe, pero bastante cercano." fue lo único que dijo antes de correr hacia el hombre y destrozarle el cuello, dejándolo caer tan pronto terminó.
Con indiferencia dejó los cuerpos esparcidos en el suelo, alejándose de nuevo hacia la oscuridad de la noche.
Nueva York (Actualidad)
En Nueva York, se encontraron caminando por una calle concurrida con Elizabeth caminando unos pasos más adelante de Damon observando todo a su alrededor.
"¿Por qué me has traído aquí?" preguntó ella después de un tiempo sin decir nada.
"Bueno en cuestión de tres días cortos, Elena logró molestar a todo el mundo en Mystic Falls y yo preferiría estar lejos de eso." Damon se encogió de hombros. "Además, ¿qué mejor lugar para lidiar con los antojos?"
"Que irónico." murmuró Elizabeth sacudiendo la cabeza. "Pensé que querías evitar que me entregase a mis deseos vampiros y provocase una masacre, no a traerme a las víctimas en bandeja de plata."
"Por eso mismo te traje." dijo Damon acelerando para caminar a su lado. "Como es la primera vez que apagas tu humanidad pensé que sería bueno ayudarte a aprender cómo controlarte... Soy un experto en eso créeme."
Elizabeth dejó de caminar, haciéndolo detenerse con ella. "¿Y quieres que aprenda de ti?" enseguida frunció el ceño con incredulidad. "¿El ser que asesina a las personas aún teniendo su humanidad encendida?"
"Entiendo la ironía en tu voz." dijo Damon seriamente, no demostrando que lo había herido un poco con su comentario. "Pero sí, por ser tan despreciable es que no quiero que te dejes llevar por tus impulsos y termines haciendo algo de lo que si en algún momento decides encender tu humanidad te arrepientas después."
"No creo que llegue a encenderla." Elizabeth rodó los ojos mirando hacia otro lado.
"Tal vez no ahora, pero si en algún momento." aseguró Damon ganándose su atención de nuevo. "Y cuando eso suceda, sentirás todo magnificado de una forma que pensarás no poder soportar y querras morirte... No podrás con la culpa, Elizabeth."
Elizabeth lo miró en silencio por unos segundos largos, hasta que terminó apartando nuevamente su mirada de él, al sentir una leve emoción que no quiso que se mostrara y lo viera en sus ojos... Aún con su humanidad apagada, Damon lograba que sus sentimientos quisiseran tomar el control. Sacudiendo la cabeza volvió su atención fría a él. "Terminemos con ésto de una vez, ¿quieres?"
"Está bien." Damon asintió satisfecho antes que comenzaran a caminar nuevamente. "Mira, cuando vivía aquí, me alimenté como un loco y maravillosamente no fuí detectado durante años."
"¿Viviste aquí?" preguntó Elizabeth con curiosidad ganandose su asentimiento. "Entonces... ¿solo estamos aquí para divertirnos?"
"Exactamente." asintió Damon. "Te traje a un buffet de todo lo que puedas comer del tamaño de una ciudad. Esa es la belleza de Nueva York: hay tanta vida que una pequeña muerte pasa desapercibida si sabes manejarlo bien... Ahora, vamos, vamos a buscar algo de comer." propuso rodeando sus hombros con su brazo, mientras la guiaba por las calles de la ciudad.
Más tarde Elizabeth, decidió desviarse del camino donde había quedado de verse con Damon que se alejó para atender una llamada... Ahora se encontraba siguiendo a una mujer que se había cortado con una vasija en uno de los puestos de la calle. Había visto la sangre, lo que despertó su sed y comenzó a seguirla, hasta que milagrosamente su herida se curó dejándole ver que la mujer indudablemente era una bruja.
A mitad de camino la bruja se dió media vuelta mirándola con ira. "¡Déja de seguirme, niña! ¡Si no quieres problemas te irás ahora mismo!"
Elizabeth se detuvo a medio paso observándola de arriba abajo, antes de mirar alrededor asegurándose que nadie las viera... Al ver que estaban en una calle vacía sonrió con satisfacción para mirar a la mujer. "Tienes miedo, ¿no es así?" se cruzó de brazos mientras la bruja observaba cada movimiento con cautela. "Pues, deberías tenerlo."
La mujer la observó unos segundos antes de que sus ojos se abrieran. "Eres un vampiro... ¿Pero cómo? Eres una niña-"
"Una niña con muchos años en ésta vida." Elizabeth contestó secamente. "Una vida que sólo me ha traído dolor. Pero ahora que no me importa lo que hago y ya no tengo que complacer a nadie, me siento libre, mucho más libre de lo que me he sentido en toda mi vida." sin previo aviso aceleró hasta quedar frente a la bruja que se sobresaltó dando un paso atrás. "¿Quieres que te enseñe qué tan libre me siento?" ante eso su rostro se transformó revelando sus ojos vampiricos... Cuando se avalanzó sobre la bruja ésta le dió un aneurisma que sólo le provocó cosquillas en el cerebro... Se sintió reír dándole una mirada aburrida. "¿En serio es todo lo que tienes?"
La mujer enseguida levantó su mano hacia la chica. "¡Incendia!"
Al mismo tiempo Elizabeth levantó la mano, provocando una ráfaga de viento que bloqueó la bola de fuego, regresandola a su portadora que con un movimiento de sus manos desintegró el fuego.
"¿Eres bruja?" la mujer susurró dando otro paso atrás con su corazón corriendo a millón... Era la primera vez que veía a un vampiro hacer magia.
"Si." Elizabeth se encogió de hombros, hasta que finalmente se acercó rápidamente a la mujer agarrándola por el brazo. "Y no te lo tomes personal, pero aún soy muy nueva en ésto de la magia de Expresión y estoy provando una teoría. Lamentablemente te cruzaste en mi camino." sonrió antes de comenzar a absorber la magia de la mujer.
"¿Qué estás haciendo?" la bruja se quedó sin aliento cuando sus ojos se desorbitaron.
Elizabeth se aferró a sus antebrazos, chupando el poder de la mujer a su propio cuerpo... Sus ojos se cerraron en la sensación deliciosa y su magia brilló en la aceptación levantándose como una anaconda preparada para comerse a su presa entera.
La bruja ahogó un gritó al sentir la magia salir forzosamente de ella, hasta que después de unos segundos la híbrida soltó su agarre en la mujer dejándola caer desmayada al suelo, mientras ella se tambaleaba hacia atrás contra una pared, por la potencia extranjera que corría por las venas negras en su piel... Sus rodillas se doblaron bajo el peso de la atracción hedonista; haciendo que cayera al suelo de rodillas. Era doloroso, pero el poder que se mezclaba con el suyo se sentía tan bien que la hizo desear más... Así se incorporó un poco, jadeando y temblando con las venas negras ocultandose nuevamente en su cuerpo hasta la próxima vez que las liberara.
Se tomó unos momentos más para recuperarse a sí misma entonces vacilantemente se puso de pie... Miró sus manos que aún cosquilleaban por la magia absorbida y luego se fijó en la bruja desmayada en el suelo. Se acercó a ella, mirándola fijamente largo tiempo antes de extender ambas manos frente al cuerpo de la mujer. Nuevamente murmuró un hechizo de perdida de memoria, lo que borraría esa experiencia de la bruja, no dejando libre la noticia de una híbrida que hacia magia. Lo menos que necesitaba era atraer la atención tan rápido. Con una última mirada se puso de pie y se maniobró alrededor de la bruja caída, siguiendo su camino más allá de ella.
Sin embargo se detuvo abruptamente cuando en el camino se topó con un salón de belleza que le dió una brillante idea.
"¡¿Cómo que te la llevaste a Nueva York?!" Stefan le preguntó con rabia a Damon en el otro extremo del teléfono mientras él esperaba en una esquina de las calles de Nueva York.
"Y por ése tono es el porqué no contesté el teléfono las primeras veinte veces que llamaste." rodó los ojos antes de sonreír. "¿Tienes a Elena bajo control?"
"Puedo manejarla." Stefan chasqueó la lengua antes de preguntar por quien verdaderamente le importaba. "¿Dónde está Elizabeth ahora?"
"Por ahí... explorando." Damon miró alrededor buscándola entre la multitud. "Tal vez comiendo un hot dog o al vendedor."
"Así que supongo que tu búsqueda de Katherine queda suspendida." dijo Stefan haciendo caso omiso de su comentario.
Damon miró el bar frente a él. "No, ésta pequeña diversión es en realidad una caza por la cura." mirando la foto de Will con él delante del mismo bar que tenía enfrente... Nada había cambiado. "El vampiro que te mencioné, fue el que Katherine envió para matar a Hayley, la amiga/ex-amiga, de Tyler Lockwood."
"¿Porque Katherine quiere matar a Hayley?" Stefan preguntó.
"Al parecer Katherine encontró a Hayley y la hizo que se hiciera amiga de Tyler para saber sobre la cura." Damon se explicó. "Y ése vampiro que mandó a matarla era un amigo mío. Y el vivía aquí, el conseguía identidades falsas para vampiros y estoy seguro que Katherine era una de sus clientes."
"¿Y Elizabeth sabe que estás buscando la cura?" preguntó Stefan con vacilación.
"No, no sabe." Damon suspiró mientras miraba a su alrededor. "Ella necesita conseguir sus impulsos bajo control y quiero que se preocupe de eso solamente... Yo me ocuparé por encontrar la cura."
"Si se entera que estás con ella con la excusa de buscar la cura para Elena se enfadará." Stefan contestó un poco preocupado. "Ella es despiadada sin su humanidad."
"Puedo manejarlo." Damon rodó los ojos molesto. "Si pude controlarte a ti cuándo apagaste el interruptor, puedo controlarla a ella. Créeme... Sólo hazme un favor y manten un ojo en Elena y el resto de la ciudad. Tienes un inmortal llamado Silas para hacer frente, ¿recuerdas-?" su voz se cortó abruptamente cuando en ése momento visualizó a Elizabeth aparecer entre la multitud con el cabello ondulado y... ¿con mechas rojas? Ella al encontrarse con su mirada le dió una sonrisa coqueta. "Tengo que irme."
Al guardar su teléfono caminó hacia ella, mirando más de cerca su pequeño cambio de look.
"¿Te gusta?" preguntó Elizabeth batiendo un poco sus nuevas ondas rojizas. "Pensé que sería un buen cambio para mí, dejando a la vieja Elizabeth atrás."
Completamente aturdido, Damon solamente la miró en silencio sin saber qué decir... La verdad era que estaba comenzando a creer que se estaba volviendo totalmente loca... Sacudiendo la cabeza agarró uno de sus brazos. "Ven, vamos a beber algo."
Mystic Falls
Mientras tanto en Mystic Falls Caroline y Stefan estaban en casa de Klaus tratando de explicarle que las cosas se iban a poner muy mal si no empezaban a llegar al fondo de las cosas.
"Así que un poco de sangre desapareció de algunos hospitales." el híbrido dijo encogiéndose de hombros mientras se servía una bebida. "¿Qué pasa con Elizabeth y Elena? Los vampiros sin su humanidad tienden a excederse en la sangre humana, o son una excepción?"
"No son ellas." Stefan negó con firmeza, ignorando su comentario.
"Bueno, digamos que por un momento creo que Silas existe." dijo Klaus con aire de suficiencia. "Estoy luchando para ver cómo ésto me afecta."
"Mira, Silas quiere morir y reunirse con su verdadero amor, pero es sobrenatural, por lo que si se toma la cura y muere, quedará atrapado en el otro lado." Stefan explicó rápidamente.
"Como Shakespeare." comentó Klaus.
"Pero si destruye el otro lado por completo, él puede tomar la cura, morir, y transmitir." Stefan continuó tratando de que viera su punto. "Pero al destruirlo, todo ser sobrenatural volverá a nuestro lado."
"Ésto significa que cada hombre lobo, cada bruja, cada vampiro... Me pregunto a cuántos de ellos mataste personalmente." acotó Caroline con fuerza, dándo un paso adelante. "¿Aún dudas?"
Klaus la miró con una sonrisa. "Mi interés ha alcanzado su punto máximo." con eso se volvió hacia Stefan. "¿Cómo lo detenemos?"
"Elizabeth dijo que Silas tiene que completar tres masacres para hacer éste hechizo." Stefan comenzó a explicar nuevamente. "Antes de que el profesor Shane muriera, convenció al pastor para hacer estallar el consejo... A continuación, tuviste que matar a tus híbridos y ahora sólo necesita una matanza más. Por lo tanto, si está aquí, eso es lo que está haciendo. Tenemos que encontrarlo." esperó unos largos segundos que parecieron horas, pero Klaus terminó por asentir... Parecía que por fin lo tenían de su lado.
Nueva York
Damon llevó a Elizabeth a algún bar poco iluminado llamado Billy's. "¿Te gusta?" preguntó cuando entraron.
Elizabeth miró a su alrededor y obviamente no le gustó. Había polvo en las sillas, el camarero era un asco y lo más importante, no había personas. "Éste lugar está muerto." murmuró viendo a su alrededor. "Me prometiste hedonismo."
"Bueno, es temprano." Damon se encogió de hombros. "Al hedonismo no le gusta mucho la luz del sol."
Cruzando sus brazos Elizabeth hizo una mueca por el olor del lugar. "O el jabón."
Damon volteó a verla sonriendo levemente. "Tranquila, no seas prejuiciosa... No todos tienen nueva apariencia hoy." la híbrida sólo rodo los ojos y caminó hacia la barra. "Para la noche éste lugar estará lleno de personas bebiendo, créeme."
"¿Cómo lo sabes?" preguntó Elizabeth al verlo mirar el lugar con algo de... ¿nostalgia?
"Porque pasé la mayor parte de los años 70 aquí." dijo Damon ganándose una mirada sorprendida de su parte. "La fábrica estaba muy limpia, «CBGB» era demasiado alto perfil, pero «Billy»... «Billy» era el bajo mundo del bajo mundo." le dió una sonrisa al recordar el pasado. "Me gustaba venir aquí y tener un gran tiempo hasta que fue arruinada por una alegre rubia con una conciencia vampiro."
Elizabeth frunció el ceño ante sus palabras, pero luego se dió cuenta de quién estaba hablando. "¿Te refieres a Lexi?"
Antes que Damon pudiera decir nada, Rebekah apareció de repente detrás de él estampando su rostro en la mesa junto a ellos. "¿Buscando una pista sin mí? Que malo, Damon."
Elizabeth los observó con una expresión confundida, pero decidió quedarse en silencio.
"Debo decir que estoy un poco herida, Damon." dijo Rebekah. "Pensé que hacíamos un buen equipo... No sin sus fuegos artificiales pero, ¿qué combinación clásica no crees?"
"¿De qué demonios estás hablando?" preguntó Elizabeth.
"Damon está siguiendo una pista sobre la cura." dijo la Original antes de soltar la cabeza de Damon que se irguió rápidamente. "Y yo lo estoy siguiendo a él."
Enseguida la mirada fría de Elizabeth cayó en Damon. "¿Estás buscando la cura?" pensó que la había traído para ayudarla a controlar sus deseos vampiros, pero como siempre se había equivocado.
"¿Cómo se siente estar equivocado todo el tiempo?" Damon le dijo a Rebekah haciendo caso omiso de la pregunta de la híbrida. "Traje a Elizabeth aquí para enseñarla a alimentarse sin crear una masacre en el proceso... Mystic Falls no es exactamente el vampiro Xanadu ahora mismo."
"Claro, ¿así que solo por eso manejaste siete horas hasta Nueva York?" dijo Rebekah sin creerle.
"Si, y como le estaba explicando a Elizabeth antes de que fuéramos interrumpidos groseramente..." Damon le dió una mirada molesta antes de fijarse en Elizabeth. "Mi historia en la cuidad tiene resonancia particular a su actual situación... yo estuve aquí cuando no tenía mi humanidad... Stefan mandó a Lexi para que me ayudara a encender mi humanidad y ella tenía éste complejo de madre Teresa, por lo que un «no» para ella era un «si»"
"Así que después de muchas noches oscuras con Lexi, ella te convenció de que volvieras a encender tus emociones." dijo Elizabeth mirando una mota de polvo en el mostrador. "Y eso es exactamente lo que planeas hacer conmigo."
"¿También leíste primero la última página del libro?" Damon gruñó molesto. "Necesito tomar un trago... o muchos."
Elizabeth lo observó marcharse antes de mirar hacia la Original que se sentó a su lado en el mostrador.
"¿Le crees?" Rebekah preguntó.
"Se que esta detrás de la cura, no soy estúpida." Elizabeth rodó los ojos. "Y sé que no se rendirá hasta encontrarla para la pobre Elena que debe estar cayéndose a pedazos." se quedó en silencio sintiendo que su estado de animo se oscurecía cada vez más. "Pero como me utilizó para venir a buscarla, tendré que encontrarla primero."
"Vas a jugar con él." Rebekah sonrió grandemente, gustandole la nueva actitud de la chica frente a ella.
"No, él está jugando conmigo." Elizabeth susurró mirando brevemente hacia Damon al otro lado del bar. "Sólo estoy regresándole el favor."
"¿Te he dicho que tú y yo haríamos un gran equipo?" Rebekah preguntó.
Elizabeth la miró sin expersión alguna, hasta que sonrió malignamente. "Claro que sí."
Mystic Falls
Stefan entró en la oficina de Shane con Klaus y Caroline. Necesitaba encontrar algo, cualquier cosa que los ayudara a conseguir una ventaja en ese tal Silas.
"¿Qué estamos buscando?" Caroline pidió a medida que comenzaron a abrir los cajones.
"Bueno, si Shane realmente estaba trabajando con Silas, lo más probable es que estaba ayudando a planear su siguiente movimiento." Stefan contestó sin dejar de buscar.
"¿Qué escribiría un ser malvado en su lista?" Caroline preguntó bromeando. "Robar sangre, realizar tres masacres, ¿recoger la limpieza en seco?"
"No creo que sea tan fácil, los malvados villanos solemos utilizar a subordinados para limpiar nuestros desastres." aclaró Klaus con una sonrisa.
Caroline rodó los ojos antes de mirar a Stefan. "¿Por qué es necesario que esté aquí?"
"Bueno, no sabemos lo que Silas puede hacer por lo que si tenemos que enfrentarnos cara a cara con él, un híbrido original que no puede morir puede ser útil." Stefan se encogió de hombros, aunque tampoco le gustaba la idea, pero no tenían elección.
"Además, Stefan y yo trabajamos bien juntos." dijo Klaus atrayendo esos recuerdos de nuevo. "O al menos lo hicimos en los años veinte."
"Bueno, mis emociones estaban apagadas." Stefan le recordó.
"Y es por eso que eras más divertido." dijo Klaus con una inclinación de cabeza. "Siempre parece que un vampiro es más divertido cuando son capaces de relajarse y disfrutar... Es por eso que estoy seguro de que Damon probablemente está teniendo un gran momento en Nueva York con la pequeña Elizabeth... Sólo espero que no pierda el control en ella. No creo que muchos serían capaces de hacerle frente a un híbrido sin humanidad completamente enojado."
"Mi hermano sabe lo que está haciendo." replicó Stefan sin querer entrar en ése tema por el momento. Ya estaba lo bastante preocupado por Elizabeth así que prefería no pensar en ello.
"¿Seguro? No hay que subestimar el encanto de la oscuridad, Stefan." dijo Klaus encogiéndose de hombros. "Incluso el más puro de los corazones se siente atraído por ella." ante el silencio de ambos vampiros sonrió alentadoramente. "Aún así, estoy seguro de que todo estará bien."
"Yo... creo que he encontrado algo." dijo Caroline, interrumpiendo la conversación. "Figuras simbólicas en las artes oscuras... ¿Elizabeth no dijo algo sobre triángulos de expresión?"
Acercándose a ella Stefan agarró el libro que estaba abierto en la página de un gran dibujo de un triángulo. Miro la página siguiente a la misma y escaneó a través de él antes de leer. "En algunas escuelas de magia como la expresión, el sacrificio humano se puede utilizar como un foco para la energía. Se rumorea que la adicción de dos compuestos sacrificios sobrenaturales con energía mística, creando un triángulo expresión..."
Caroline apuntó a una esquina del triángulo y leyó la palabra allí. "Los seres humanos... el fuego del consejo." apuntó a otra esquina. "Los demonios... el fracaso de los híbridos de Klaus."
"Bueno, yo no lo llamaría exactamente un fracaso." murmuró Klaus para sí mismo. "¿Cuál es la tercera?"
Ella miró a la página y luego su respiración se cortó, cubriendo su mano sobre su boca. "Oh, no."
Stefan miró hacia abajo en la página para ver la palabra el mismo. "Brujas."
New York
Elizabeth estaba de pie en una mesa con Rebekah como la banda tocaba en el escenario. La gente reía, bailaba mientras ella luchaba con la sed en su garganta... Su encuentro anterior con la bruja la había dejado hambrienta... Su mandíbula se tensó cuando Damon se acercó a ellas en ese momento colocando las bebidas sobre la mesa. "¿Está permitido?" preguntó con dureza. "¿Qué diría Lexi?"
"Lexi pensó que la única manera de volver a activar mis emociones era si empezaba a disfrutar de mi vida otra vez." Damon le constestó en el mismo tono de voz.
"No me digas que ella también te llevó a los conciertos de Bon Jovi como lo hizo con Stefan." Rebekah se burló contagiando a Elizabeth.
"No... Década equivocada." dijo Damon tomándose su bebida de un trago antes de deslizar una sobre la mesa para Elizabeth. "A Lexi no se le permitió alimentarse con Stefan... Pero yo no tuve ése problema, y tú tampoco." cuando no recibió respuesta de su parte rodeó la mesa para quedar frente a frente con ella ofreciéndole su mano.
Mirando de su mano a él, Elizabeth terminó aceptando que la llevara hacia la pista de baile donde Rebekah se unió a ellos... Olvidándose de todo por el momento bailó, divirtiendose después de tanto tiempo... Su diversión sin embargo se vió interrumpida cuando sus colmillos comenzaron a doler con punzadas de sed. Quitándose la chaqueta se la entregó a Damon. "Tengo hambre."
Asintiendo Damon hizo un gesto detrás de ella. "Elige uno."
Elizabeth miró alrededor de la habitación, hasta que su atención cayó en una chica que bailaba sóla... Así sintió rápidamente como las venas aparecieron debajo de sus ojos... Con determinación y ante las miradas de Damon y Rebekah se acercó hacia la chica poniéndose a bailar junto a ella que sonrió. La híbrida puso sus manos en sus hombros y la miró a los ojos. "No grites." la obligó esperando el asentimiento de la chica para luego inclinar la cabeza hacia abajo a su cuello hundiendo los colmillos en su piel. La sangre enseguida corrió por su garganta, haciendola inclinar la cabeza ligeramente hacia atrás, con euforia. Después de tanta pérdida de energía ese día, eso se setía increíble. Su sed lentamente comenzó a calmarse como el cuerpo de la chica se estába débilitando, pero no había terminado todavía. De repente, vió a alguien a la altura detrás de la chica. Damon. Él sonrió al mismo tiempo que hundió sus dientes en el otro lado del cuello de la chica.
Después de unos minutos, la híbrida fue capaz de alejarse, todavía escuchando un pulso procedente de la chica.
Por su parte Damon se alejó para morder su muñeca y llevarla hasta la boca de la chica observando como las heridas en su cuello desaparecían por completo.
Después de ese paso, Damon dejó a Elizabeth en la pista de baile, bailando con Rebekah... Le resultó un poco extraño, pero en realidad parecían estar divirtiéndose juntas.
Perdiéndose entre la multitud se deslizó en un pasillo hasta llegar a una pequeña oficina. A medida que pasó en el interior, la música en el bar se amortiguó. Encendió la luz y miró alrededor de la habitación que era un desastre. "Gracias, Will." se dijo a sí mismo como empezó a buscar entre sus cosas.
Rebekah terminó de alimentarse de un tipo y luego lo obligó a dejar y olvidar todo. Enseguida se acercó a Elizabeth quien había estado bailando con los ojos cerrados. "¡Damon ha desaparecido de la fiesta!" gritó por encima de la música llamando la atención de la híbrida.
"Está en el piso de arriba." Elizabeth volteó a verla. "Le estoy dando tiempo de que encuentre lo que está buscando para poder quitárselo."
"¿Y cómo vas a hacerlo?" preguntó Rebekah mientras caminaban lejos de la multitud de personas. "Damon es muy listo."
"Y también es un idiota cuando se trata de Elena." Elizabeth sonrió con malicia.
"¿A qué te refieres?" Rebekah frunció el ceño confundida, pero Elizabeth sólo se encogió de hombros antes de agarrar a un chico que pasaba para alimentarse de él.
"Sabes, podría ayudarte... Yo más que nadie quiero la cura." ofreció Rebekah tan pronto la híbrida dejó de alimentarse del chico. "Podríamos trabajar juntas."
"¿Trabajar juntas?" Elizabeth la miró divertida. "¿Ya no me odias? Siempre lo hiciste."
"Exacto, pero ésta versión tuya no es tan mala." Rebekah se encogió de hombros. "Quizás sea tu nuevo corte de cabello."
"¿Recuerdas lo que es ser humana? ¿Débil? ¿Frágil?" preguntó Elizabeth mirándola con curiosidad. "¿Por qué querrías volver a eso?"
"Porque algún día quiero tener mi propia familia." dijo Rebekah.
"Y es exactamente por eso que no quiero tu ayuda." dijo Elizabeth rodando los ojos, dándose la vuelta para regresar al bar. "La mejor parte de no tener emociones es que puedo pensar racionalmente. Haré lo que sea necesario para lograr ésto. Eres todo lo contrario, un montón de neurosis e inseguridades, esperanzas y sueños. Eres básicamente una gran variable emocional que realmente no necesito a mi lado en éstos momentos."
Observándolo en silencio, Rebekah sacudió la cabeza. "Acabas de hacer que extrañe a la antigua Elizabeth." dándose la vuelta salió del bar.
Rodando los ojos con fastidio, Elizabeth giró en dirección del camarero sonriendo pícaramente en su dirección.
Mystic Falls
Klaus y Caroline estaban en la oficina de Shane mirando sobre un mapa de Mystic Falls, tratando de averiguar donde se llevaría a cabo la próxima matanza.
"Ha habido dos matanzas. La granja del Pastor está aquí, y la antigua bodega Lockwood, en el que maliciosamente sacrificaste a tus propios híbridos, está aquí." Caroline dijo, dibujando una línea a través del mapa, que unía los dos puntos. "De acuerdo con el libro, el triángulo es equilátero."
"Alguien ha estado faltando a sus clases de geometría." dijo Klaus, tomando la pluma y regla de sus manos. "En realidad, hay dos lugares donde podría suceder la tercera matanza." dibujó las líneas para marcar los dos lugares posibles de la siguiente matanza.
"Bueno, no me has dejado terminar." Caroline le dijo con confianza. Él la miró con una pequeña sonrisa mientras ella le regresaba fijamente la mirada... Sin embargo en ése momento la puerta se abrió y entró Stefan, rompiendo el contacto visual entre ambos. "¿Encontraron a Bonnie?"
"No, pero he hablado con su padre." Stefan sacudió la cabeza mirando entre ambos. "Creo que he encontrado a Silas."
New York
Damon todavía estaba buscando en la oficina de Will, cuando su teléfono empezó a sonar. Era Stefan que le informó de lo que estába pasando en casa.
"Por lo tanto Silas está apareciendo como el profesor Shane... Eso no habría pasado por mi mente." Damon se burló. Bonnie no sabía que Shane estaba realmente muerto por lo que ella había estado con Silas todo ese tiempo.
"Bueno, lo sería si necesitara lavar el cerebro de Bonnie y cometer una matanza." Stefan le replicó.
"¿Necesitas que regrese a casa?" Damon preguntó.
"No, estarémos bien." Stefan afirmó antes de hacer la pregunta que lo carcomía. "¿Cómo va la búsqueda de la cura?"
"No va bien." Damon admitió. "Quiero decir, Rebekah nos siguió hasta aquí... Por lo que, además de ser una acosadora también es una acaparadora."
"¿Qué estás tratando de encontrar?" preguntó Stefan.
"Will tenía un cliente habitual, morena de mediana estatura." dijo Damon. "Dijo que era una corredora."
"Katherine." susurró Stefan.
Damon asintió enseguida. "Es irónico pero resulta que la ayudaba a huir de mí... El problema es que estoy bastante seguro de que éste sistema de archivo va por fecha de nacimiento, pero no puedo recordar la de Katherine."
"5 de junio de 1473." Stefan respondió demasiado rápidamente.
"Y por eso hermano, es que eres el mejor novio." Damon bromeó encontrando la caja a partir de ese año. Encontró el archivo de inmediato y tiró de el. "Bueno, mira eso, son todas sus direcciones anteriores, incluyendo un par de los últimos dos meses... En su mayoría son correos apartados, pero bueno, estrecharon la búsqueda."
"Bueno, de nada." Stefan se encogió de hombros. "¿Por lo que regresaras de nuevo?"
"Sí, mañana por la mañana." Damon afirmó. "Tengo que mantener una mentira con el terrible dúo en el exterior y fingir que estoy teniendo un buen momento."
"¿Y no lo estás?" Stefan preguntó.
La puerta se abrió en ese momento dejando a la vista de Damon una Elizabeth con expresión insatisfecha en su rostro. "Te diré mañana." dijo antes de colgar.
"¿Que haces?" preguntó Elizabeth a la defensiva.
"Lo siento, necesitaba un poco de silencio." dijo Damon enseñándole su teléfono. "No podía oír a Stefan y a sus insultos por traerte aquí."
"Déjame adivinar... Está preocupado." dijo Elizabeth cruzándose de brazos.
"Celoso principalmente." corrigió Damon. "Está teniendo recuerdos ácidos de Lexi y yo en los años setenta en Nueva York... Te lo contaré tomando una copa... Vamos."
Frunciendo el ceño con sospecha, Elizabeth dejó que la sacara nuevamente de la habitación.
Cuando llegaron al bar se sentaron para beber mientras él la ponía al tanto de su historia con Lexi.
"¿Tú y Lexi? ¿Tuvieron sexo aquí, en la barra?" preguntó Elizabeth quitando sus brazos de la barra con disgusto.
Damon sólo asintió. "Y en el escenario, en la barra, en los baños, en el tejado... Fue una noche muy larga-"
"¿Por qué lo hiciste?" interrumpió Elizabeth no queriendo saber nada más de eso.
"Era la única manera de hacerle creer que había encendido el interruptor para que me dejara en paz." Damon suspiró quitándole la botella que habían pedido para darle un trago.
"La usaste." Elizabeth sonrió orgullosa.
"Claro que lo hice." Damon la miró fijamente. "Su método en realidad no funcionó... Mi interruptor nunca se encendió. Fingí y luego la utilicé para llevarla al tejado, dejándola aquí sin su anillo... Las emociones son un dolor en el trasero, Elizabeth."
Elizabeth frunció el ceño ante sus palabras. "Entonces, ¿por qué has pasado todo el día tratando de asegurarte de que encienda mi humanidad mientras me alimento?"
"Porque quiero que recuperes tus emociones, tus sentimientos." aclaró Damon mirándola seriamente. "Esas son las únicas cosas que hacen que la persona sea la que fue antes de morir. Quiero hacer todo lo que pueda para que seas nuevamente esa persona."
Mirándolo por unos momentos, Elizabeth terminó haciendo una mueca. "Sí." sonriendo se inclinó sobre la barra para tomar otra botella y agitarla hacia él antes de levantarse y alejarse.
"Oye, ¿a dónde vas?" llamó Damon detrás de ella.
"Al tejado." Elizabeth giró para mirarlo. "Quiero escuchar el resto de la historia."
"Está bien." respondió Damon colocandose vacilantemente de pie, para seguirla fuera del lugar.
Una vez que llegaron al tejado caminaron hasta la orilla para tener una mejor vista de toda la cuidad.
"Es hermoso aquí arriba." dijo Elizabeth tomando una profunda respiración. "Podría hacer ésto, ¿sabes? El método Lexi." aclaró mirándolo asombrarse por sus palabras. "Pasar el rato contigo, festejar contigo. No sería la peor manera de volver a encender mis emociones."
"Pensé que odiabas las emociones." murmuró Damon inquieto por lo que ella estaba ofreciéndo.
"Sí, tal vez sólo estoy buscando una excusa para..." acercándose se inclinó hasta rozar su nariz con la suya. "... pasar más tiempo contigo." sonriendo se alejó para tomar la botella de sus manos y beber un gran sorbo de ella. "¿Sabes? No me alegro de decirlo pero, ésta sería la primera vez que esté con alguien."
"¿La primera vez?" Damon alzó una ceja contrariado.
"Si." Elizabeth asintió, encogiendose de hombros. "Y antes me hubiese sentido avergonzada por confesarlo, pero ahora me da igual." tomando otro sorbo de la botella se acercó nuevamente a él. "Es emocionante experimentar ésto por primera vez. Y que mejor persona que mi mejor amigo para que me enseñe todo lo que sabe."
"Elizabeth..."
"Más emocionante es hacer ésto por primera vez en una azotea." Elizabeth lo interrumpió dándole un guiño.
"No te estás perdiendo mucho." dijo Damon algo incómodo por la idea de tener relaciones con ella. Antes quizás hubiese aprovechado sin pensarlo dos veces estar con una joven y hermosa que no había estado con nadie en su vida, pero ahora era diferente. Elizabeth era su mejor amiga. Alguien quien no estaba en sus cabales en esos momentos. Jamás podría aprovecharse de ella.
"Oh, vamos Damon." Elizabeth rodó los ojos levantando una de sus manos para acariciar su pecho lentamente hasta que llegó a su cuello y enredó sus dedos en su cabello. "No tienes que tomar el camino correcto, conmigo." con su mano detrás de su cuello lo inclinó adelante todo lo que pudo a ella. "Quiero experimentar algo nuevo en mi vida... Quiero ésto." acercándo su rostro colocó un beso en su mejilla quedándose allí al sentirlo tesarse mientras hablaba en su oído. "Vamos Damon, saca al depredador que hay en ti... Imagina que soy Elena quien te pide que le des el mejor momento de su existencia."
Cuando ella se inclinó hacia sus labios, Damon la esquivó enseguida. "Elizabeth, no." negó alejándose para poner unos centímetros de distancia.
"¿Por qué no?" preguntó Elizabeth ignorando la punzada de dolor que sintió dentro de su corazón sin humanidad. "¿Por qué con las demás mujeres si y conmigo no? ¿Tan desagradable soy para ti?"
"No, no es eso." negó Damon enseguida dando un paso hacia ella. "No es eso... es sólo que-"
"Entonces demuéstramelo." Elizabeth lo interrumpió acortando todo el espacio entre ellos de nuevo. "Demuestrame que no soy desagradable para ti... ¿O acaso temes que termine gustandote al final?"
Apretando su mandíbula con firmeza, Damon de un impulso la acercó bruscamente hacia él, capturando al mismo tiempo sus labios contra los suyos en un beso para nada sensible o cariñoso.
Besándolo de la misma manera, Elizabeth rodeando su cuello con los brazos mordió su labio inferior con ferocidad sintiendo una necesidad por él despertarse después de tantos años sin besarlo, sin sentirlo así de cerca. Utilizando su velocidad vampirica lo empujó contra el muro sin apartar sus labios de los suyos mientras lo sentía presionar todo su cuerpo contra el de ella... Un gemido quedó atrapado entre sus labios cuando su mano acarició su cadera por debajo de su blusa dejando una estela de escalofríos atrás... Aprovechando esa distracción cuidadosamente llevó sus manos alrededor de su espalda intentando meterlas en su bolsillo trasero, pero él apartó rápidamente sus brazos, dejó de besarla y dió un paso atrás.
"¿Qué?" preguntó ella inocentemente.
"¿Buscabas ésto?" preguntó Damon sacando el papel que había guardado unos minutos atrás. "¿De verdad pensaste que eso iba a funcionar, el sexo, la tentación, el alcohol? ¿Me estás tomando el pelo? Yo inventé ese truco."
"Aw... ¿Acaso herí tus sentimientos?" Elizabeth ladeó la cabeza con burla.
"No son mis sentimientos." replicó Damon la sensación completamente nueva que sentía recorrer sus venas debido a ese beso. "Te estoy cuidando porque un día volverás a encender ese interruptor y todas las cosas malas que hiciste volverán rápidamente y serán una basura."
Elizabeth soltó una risa. "¿Entonces estás diciendo que te sentiste mal por Lexi?"
"Ella se convirtió en un recordatorio ambulante y parlante de todas las cosas horribles que había hecho." se defendió Damon. "Y logré evitarla durante décadas, y luego ella apareció en Mystic Falls para desearle un feliz cumpleaños a mi hermanito, y boom... una oleada de recuerdos, una oleada de culpa."
"Entonces la mataste." Elizabeth asintió fingiendo seriedad.
"La coloque fuera de la vista, fuera de la mente." corrigió Damon. "Cada día que estés así es el día en el que podrías hacer algo que no podrás retractar."
Asintiendo Elizabeth fingió pensar por unos momentos. "Esto es lo que no entiendo. Pasaste seis meses tratando de que ella se enamorara de ti sólo para poder lastimarla. Eras rencoroso, malicioso, casi malvado, y dices que tenías tus emociones apagadas, pero todo eso me suena a emociones."
"Tal vez si." Damon se encogió de hombros. "Quizás el odio fue la primera que recuperé." con eso se acercó de nuevo a ella. "Razón de más para que enciendas tu humanidad. De esa manera, recuperaremos a la Elizabeth normal sin todas las feas etapas intermedias."
"¿De verdad piensas que voy a creerte todo este teatro?" Elizabeth alzó una ceja sin emoción alguna ahora en su voz y rostro. "¿Acaso pensaste que te creí eso de que no estás aquí para buscar la cura si no para ayudarme a mí?" con un bufido se alejó de él. "No soy idiota... Me trajiste aquí porque querías seguir otra pista sobre esa estúpida cura, para poder curar a tu preciada Elena... ¡Todo siempre se trata de Elena para Stefan y para ti!"
"¡Ésto también se trata de ti!" gruñó Damon acercándose a ella de golpe. "¡Porque quiero que seas la misma de antes! ¡Y lo serás, incluso si tengo que romperte el cuello y tenerte encerrada hasta que enciendas tu humanidad!"
"Escúchame muy bien, Damon-" la voz de Elizabeth se cortó cuando de la nada se tambaleó sobre sus pies al sentir repentinamente una corriente recorrer cada parte de su cuerpo. Se sentía poderosa, mucho más. Eso solo podría significar que el triángulo estaba completo. Silas había hecho su parte, ahora le tocaba a ella terminar de hacer la suya... La sensación la hizo sentir tan viva que no se dio cuenta que sus ojos tomaron un color negro profundo de unos segundos mientras sonreía inquietantemente. "El triángulo está completo."
"¿Qué?" Damon a quien no le pasó desapercibido el cambio en sus ojos, sintió preocupación enseguida. "¿De qué triángulo hablas? ¿Y qué le sucedió a tus ojos?"
"No sé de qué hablas y mis ojos están perfectamente bien." aseguró Elizabeth apartando su mirada lejos de su escrutinio. "Deja de buscar cualquier excusa para buscarme un defecto-" en ése momento una sombra se movió detrás de Damon... Así, antes de darle tiempo a reaccionar, Rebekah apareció detrás de él, rompiendo su cuello.
"¿Estás lista?" preguntó la Original.
Con un asentimiento Elizabeth sacó su teléfono marcando el número de Elena... Había decidido que ya que la cura era para ella, sería bueno que viniera por si misma a encargarse del asunto.
Bosques
Luego de la masacre de las brujas, un Klaus que se encontraba enterrando los cuerpos en el claro se detuvo cuando sintió a alguien aparecer detrás de él. Con un presentimiento, se dió vuelta para ver a Silas, en la forma de Shane.
"Gracias." dijo Shane/Silas seriamente. "De las tres masacres, ésta es la que temía."
"Silas, supongo." dijo Klaus sonriendo sin mostrarle temor alguno. "Lo siento, amigo." dando palmaditas en sus bolsillos se encogió de hombros. "No tengo la cura."
"Pero sabes quién la tiene y lo último que quieres es que esa cura se use contigo, así que me la traes y no será así." dijo Shane/Silas sonriendo maliciosamente ahora. "Podrás vivir."
"Sí, con todos mis enemigos sobrenaturales muertos del Otro Lado." exclamó Klaus riendo. "Sabes, no me asustas, Silas, Shane, o quien quiera que seas."
"Pero creo que sé que sí lo hace." dijo Shane/Silas sacando una estaca de roble blanco de su chaqueta.
La expresión de Klaus enseguida cambió a una cautelosa. "¿De dónde sacaste eso?"
"Bueno, digamos que la mente de tu hermana es un poco más fácil de leer que la tuya." explicó Shane/Silas con satisfacción por ver miedo en sus ojos. "Entonces... ¿te importaría reconsiderar mi oferta?"
Quedándose en silencio, Klaus hizo una pausa por un momento, antes de lanzarse para atacar a Silas, pero éste desapareció antes de que pudiese alcanzarlo.
De repente, Silas atacó a Klaus por detrás apuñalandolo con la estaca de roble blanco, sacándole un grito de dolor al híbrido. "Fallé por un centímetro, pero no te preocupes. No estoy intentando matarte, no todavía." rompiendo la estaca de roble blanco, dejando la punta rota clavada en la espalda del Original. "Sólo algo para que me recuerdes." dándole una palmada en el hombro se alejó. "Estaré en contacto."
Por su parte Klaus permaneció arrodillado en el suelo, gimiendo de dolor.
New York
Damon despertó con el sol pegándole de lleno en el rostro. Se sentó atontado y miró alrededor recordando enseguida lo que había sucedido momentos antes.
Con rabia se puso de pie, sacando su teléfono para llamar a Elizabeth.
"Buenos días, Damon." escuchó una voz en el otro extremo y no era la híbrida.
"¿Elena?" Damon preguntó con confusión. "¿Dónde está Elizabeth?"
"Ella está aquí, pero no quiere hablar sin embargo." dijo Elena con aire de suficiencia. "Está muy molesta contigo."
"¿Dónde estás?" preguntó Damon con ganas de llegar al punto.
"La mejor pregunta sería, ¿a dónde vamos?" dijo Elena al mismo tiempo que él metía la mano en el bolsillo, dándose cuenta que el papel con las direcciones se había ido... Eso era malo.
"¡Lo siento, Damon! ¡Creo que rompí la radio!" Rebekah gritó esa vez.
"¡¿Están en mi auto?!" Damon preguntó, flipando.
"No ibamos a tomar el autobús." Elena comentó al mismo tiempo que escuchó a alguien riendo. «Elizabeth»
Claro la híbrida sin humanidad creía que era gracioso. "Me gustaría que ésto podría haber ido de otra manera, de verdad, pero vamos a darle a Katherine una visita." con eso Elena colgó antes de que Damon pudiera decir nada más, dejándolo soltar un gemido de frustración.
"Damon, ¿qué hiciste?" Stefan le preguntó con rabia en el teléfono a medida que Damon continuó sentado en el techo.
"Digamos que se trata de dos morenas, y su cómplice rubia." dijo Damon en breve.
"Por favor, no me digas que ésto va en la dirección que creo que es." Stefan pidió.
"Mira, ésto es tu culpa." Damon chaqueó molesto. "Se suponía que mantendrías un ojo en Elena."
"Todo ha estado más complicado de lo que pensé." Stefan contestó ganandose un suspiro de su hermano. "No logré detener lo de la matanza."
"Creo que Silas tiene todo lo que necesita." Damon gimió.
"Todo menos la cura." Stefan afirmó.
Damon asintió solamente. Había tenido la mejor pista para encontrar la cura y se había acabado. Tal vez eso era lo que le pasaba por mentirle a una híbrida molesta... Él le había mentido y ella lo había traicionado, dejándolos así mano a mano... Claramente necesitaba resolver todo tan pronto fuera posible.
