La luz del sol se filtra a través de las cortinas de la habitación, iluminando el rostro de Trunks, que yace inmóvil en la cama. De repente, sus ojos se abren, y mira a su alrededor con una expresión confundida.
—¿Cómo te sientes? —pregunta Seika, sentada a un costado de la cama, con una sonrisa de alivio en su rostro.
Trunks se incorpora lentamente sobre sus codos, sintiendo los ojos pesados y el cuerpo adolorido. Sin embargo, la molestia es lo suficientemente tolerable como para que pueda sentarse en la cama.
—Me siento bien —responde., intentando sonreír.
—Me alegra escuchar eso —dice la chica, con una sonrisa más amplia—. Has permanecido dos días inconsciente. Todos estamos muy preocupados por ti.
— Tú has estado cuidándome todo este tiempo ¿No es verdad?
—Sí... —responde ella con voz suave y tímida, mientras baja la mirada y se sonroja. —Quería… asegurarme de que estuvieras bien... —agrega, con voz apenas audible.
Trunks la mira con una sonrisa cálida y agradecida, sintiendo un afecto especial hacia ella por haberse preocupado por él de esa manera. —Gracias, Seika...Significa mucho para mí que hayas estado cuidándome.
El rostro de la muchacha se sonroja intensamente. El gesto amable de Trunks ha sido el detonante, pero no es el único motivo de su nerviosismo. Las sábanas han resbalado suavemente hacia abajo, dejando al descubierto el torso desnudo y musculoso del guerrero . La venda que rodea su abdomen, donde los médicos le han aplicado un analgésico en gel, llama su atención y aumenta su incomodidad.
Seika intenta desviar la mirada, pero no puede evitar echar un vistazo furtivo al torso desnudo del hombre. Su corazón late con más rapidez y se siente un poco mareada. No está acostumbrada a verlo de esa manera, y su proximidad la hace sentir incómoda.
Para su alivio, alguien toca suavemente a la puerta, y Seika se apresura a atenderla, ansiosa por escapar de la tensión del momento. Al abrir la puerta, se encuentra con una de las muchachas de servicio, a quien Saori había encargado llevarle la comida a Trunks.
—Buenos días, señorita Seika —dice la muchacha de servicio, llevando una bandeja con una comida apetitosa—. La señorita Saori me pidió que trajera la comida para el joven Trunks. ¿Cómo está él?
Seika se aparta para dejar que la mujer se acerque a la cama, donde Trunks sigue sentado, mirando con curiosidad hacia la comida que se acerca.
—Se encuentra muy bien, acaba de despertar —informa ella, recuperando rápidamente su compostura y sonriendo amablemente.
La sirvienta coloca la comida en la cama con cuidado y luego le acerca un vaso con un líquido transparente y un paquete de medicamentos. —la señorita Saori dijo que debe tomar esto después de comer —explica mientras sonríe amablemente hacia Trunks.—También me pidió que le dijera que, cuando esté listo, se reúna con ella en su despacho —repite, con una ligera inclinación de cabeza, antes de dar media vuelta y salir de la habitación, dejándolos solos de nuevo .
Seika se acerca a la cama y comienza a ayudar a Trunks a comer, cortando la comida en trozos pequeños y alimentándolo con cuidado. El saiyajin come en silencio, agradecido por la ayuda de la chica.
Una vez que el saiyajin ha terminado de comer, Seika se levanta y comienza a recoger los restos de la comida. —Deberías cambiarte e ir con Saori —le dice a Trunks, sonriendo amablemente—. Ella estará esperándote.
Trunks asiente, y Seika se da la vuelta para salir de la habitación. —Te veré más tarde —le dice, cerrando la puerta detrás de ella.
Trunks se queda solo en la habitación, sintiendo una mezcla de alivio y gratitud hacia Seika por haberlo cuidado. Se levanta de la cama con cuidado, sintiendo un poco de dolor en sus heridas, y comienza a cambiarse para ir a reunirse con Saori.
Trunks se cambia con cuidado. Se ajusta el cinturón y se asegura de que su ropa esté en orden antes de salir de la habitación.
Al salir al pasillo se siente un poco más seguro de sí mismo. La comida y el descanso han ayudado a restaurar sus fuerzas, y se siente listo para reunirse con la diosa.
Se dirige hacia el despacho de Saori, que se encuentra en una parte más tranquila de la mansión. Al llegar a la puerta, Trunks toma un momento para respirar profundamente antes de llamar, sin embargo, la voz de alguien del otro lado lo detiene.
Dentro del despacho, Tatsumi se encuentra enfrascado en una conversación seria con Saori, quien lo escucha atentamente desde detrás de su escritorio. La atmósfera en la habitación es de concentración y gravedad, y se puede percibir que están discutiendo un tema de gran importancia.
—Mi señora ¿está completamente segura de esto? —pregunta el hombre—. Podríamos explorar otras opciones.
Detrás del imponente escritorio de roble en el estudio, Saori asiente, manteniendo una expresión firme, pero Tatsumi conoce bien a su señora y sabe que detrás de esa fachada hay una mente en constante debate.
—Pero, señorita Saori... —insiste, su tono de voz subraya la gravedad de la situación—, estamos hablando de ciento veinte mil millones de dólares por sólo dos gramos de antimateria.
Saori mantiene su compostura, su mirada cálida pero inflexible refleja una determinación que no admite discusión.
—Este es el único camino viable para la elaboración del combustible —sentencia con serenidad, su tono de voz no permite espacio para la duda.
El hombre asiente lentamente, su rostro refleja una mezcla de resignación y desdén. —Entiendo, mi señora —dice con un tono de voz bajo y respetuoso—. Pero, ¿está segura de que este es el único camino? ¿No hay otra forma de obtener el combustible sin...
Saori levanta una mano, interrumpiendo al hombre con un gesto suave pero firme. —Tatsumi, el doctor Asamori y yo hemos considerado todas las opciones —afirma con una mirada seria—. Este es el único camino que nos permitirá alcanzar nuestros objetivos en el plazo de tiempo requerido.
Tatsumi asiente de nuevo y su expresión de resignación se profundiza. —Sí, mi señora —dice—. Entiendo.
Saori se levanta de su silla, su mirada escanea la habitación antes de posarse en su asistente. —Necesito que te encargues de supervisar la implementación de este plan —dice con autoridad—. Asegúrate de que todo se ejecute sin contratiempos.
Tatsumi se inclina ligeramente. —Así lo haré, mi señora.
De repente dos golpes en la puerta los interrumpen. Saori observa atentamente mientras su Tatsumi se apresura a abrir.
—Trunks, gracias por venir — dice la joven, luego mira a su asistente —por favor, déjame un momento a solas con Trunks. Necesito discutir algo con él de manera privada.
El hombre asiente con una inclinación de cabeza. —Como desee, señorita Saori.
Mientras Trunks se hace a un lado para permitir que salga, Tatsumi lanza una mirada de desdén hacia él en una clara señal de desconfianza.
—Más te vale estar agradecido con la señorita Saori —le advierte con un tono bajo y severo.
Luego se marcha, cerrando la puerta tras de sí con un clic suave que resuena en el silencio.
Trunks no dice nada y observa la puerta cerrada antes de volverse hacia Saori con una expresión inquisitiva
—Por favor, ignora a mi asistente —dice ella con una sonrisa tranquilizadora—. Sigue consternado por lo que pasó.
La joven vuelve a sentarse en su silla, indicando con un gesto amable que Trunks haga lo mismo.
—Veo que estás mucho mejor —comenta, escaneando el rostro de su invitado en busca de señales de recuperación—. Los doctores dijeron que tienes un cuadro de desnutrición que no permite tu recuperación rápida, aunque no es nada grave, te han recetado suplementos. Dime, ¿cómo te sientes?
Trunks se sienta en la silla frente a Saori con una expresión reflexiva.
—Me siento... bien —responde lentamente, como si evaluara su propio estado—. Aunque todavía me preguntó cómo pudo Black llegar hasta aquí.
Saori frunce el ceño ligeramente
— Algo debió traerlo a este lugar tal como a ti te trajo la máquina del tiempo
El saiyajin aprieta los puños en su regazo, su mandíbula se tensa en una mezcla de ira y culpa. Aún recuerda las palabras de Black, como un cuchillo que se clava en su conciencia: "Llegué a este mundo gracias a ti".
La memoria de aquella conversación hace que su corazón lata con ansiedad. Sintiéndose responsable por haber puesto a los demás en peligro, Trunks frunce el ceño, baja la mirada como si el peso de la culpa fuera demasiado para soportar.
Saori reconoce el cambio en su expresión y se inclina hacia adelante.
—Trunks, no te culpes. — dice con voz suave y reconfortante. — Los caballeros de bronce ya se han recuperado y todos en la mansión están bien.
El joven levanta la vista, su expresión se ve ligeramente aliviada por las palabras de la diosai. Sin embargo, la sombra de la culpa aún persiste en sus ojos.
— Me parece que esto es una ventaja que podemos usar a nuestro favor — continua Saori. Trunks entonces la mira con duda — Si Black te ha seguido hasta aquí, eso significa que ya no está haciendo más daño en tu mundo, al menos por el momento
El saiyajin se queda pensativo por un momento, considerando lo que le han dicho. Luego, su expresión cambia a una de determinación.
—Tiene razón, señorita Saori —dice con voz firme
Al verlo con ánimos renovados Saori cree conveniente hablar de la máquina del tiempo
—Hablé con el doctor Asamori está mañana. Me ha dicho que encontró compuestos químicamente similares a los que usa el combustible de la máquina del tiempo — explica— sin embargo conseguirlos nos tomará un par de días. Me he contactado personalmente con la institución encargada de proporcionarnos el compuesto conocido como antimateria
Al oírla, su mirada se ilumina con una mezcla de esperanza y emoción. Su rostro, que momentos antes parecía cansado y dolorido, ahora se ve revitalizado por la posibilidad de regresar a su propio tiempo.
—¡Eso es fantástico! —exclama Trunks con su rostro iluminado por una sonrisa de gratitud—. Se lo agradezco mucho, señorita Saori. Su ayuda significa mucho para mí y para mi universo.
La diosa sonríe amablemente y su expresión se vuelve benevolente. —La máquina del tiempo está siendo reparada en este momento. Nuestros ingenieros están trabajando día y noche para asegurarse de que esté lista para ser utilizada cuando tengamos los compuestos necesarios —continua con voz calmada y segura—. Es solo cuestión de días antes de que el doctor pueda comenzar a trabajar en el combustible. Mientras tanto, te sugiero descansar lo suficiente antes de que regreses a tu universo.
Trunks asiente, sintiendo un gran alivio y gratitud hacia Saori y su equipo. Se siente afortunado de haber encontrado amigos y aliados en este mundo, y está ansioso por regresar a su propio universo y encargarse de Black definitivamente
—Le estoy sumamente agradecido por todo lo que ha hecho por mí —dice él, demostrando una profunda gratitud en su tono—. Sin embargo, creo que ya he descansado suficiente. Me gustaría entrenar un poco y prepararme mientras tanto.
Saori sonríe, comprendiendo su determinación. —Entiendo. Siendo ese el caso, podrías entrenarte en el gimnasio. Tenemos equipo de última generación que te permitirá mejorar tus habilidades y prepararte para el regreso a tu universo.
Trunks asiente y en su rostro se muestra un destello de emoción. —Gracias, señorita Saori. Aprovecharé al máximo el tiempo que tengo aquí para prepararme y regresar a mi universo lo más fuerte posible.
Saori sonríe y se dirige hacia la puerta, invitandolo a seguirla. —Vamos, Trunks. Te llevaré al gimnasio.
Luego de caminar un corto trecho, Athena conduce a Trunks hacia el interior del edificio, y al entrar en el espacio de entrenamiento, son recibidos por el sonido intenso de golpes y respiraciones agitadas.
El lugar es impresionante, con suelos de madera pulida que brillan bajo la luz intensa. En el centro, un ring de boxeo se alza como el corazón de la zona de entrenamiento, donde Jabu, Ban, Nachi, Ichi y Geki practican sus técnicas de combate con una intensidad contagiosa.
Kiki se encuentra ahí también, observándolos luchar en el ring con una mirada atenta
Alrededor del ring, equipos de entrenamiento de última generación y máquinas de resistencia se distribuyen de manera estratégica, ofreciendo una variedad de opciones para que los caballeros de bronce puedan perfeccionar sus habilidades. En las esquinas, mesas de masaje y áreas de descanso ofrecen un contraste relajante al ambiente dinámico del entrenamiento.
Los caballeros de bronce, con movimientos ágiles y precisos, se enfrentan en el ring con un entusiasmo contagioso, sus gritos de esfuerzo y risas llenando el aire. La energía en el gimnasio es eléctrica, y es evidente que los caballeros de bronce están decididos a alcanzar su máximo potencial.
—Este es nuestro gimnasio —dice Saori con una sonrisa—. Puedes disponer de todo lo que quieras.
Trunks se sorprende por la magnitud del gimnasio. Desde hace bastante tiempo que no ha podido contemplar un lugar tan amplio y equipado para entrenar
—Esto es impresionante… —dice, mientras su mirada recorre el espacio.
En ese momento, Kiki se acerca corriendo con una gran sonrisa.
—¡Señorita Saori, Trunks! —los saluda, deteniéndose frente a ellos.
Saori sonríe, contenta de ver al niño recuperado.
—Kiki, parece que estás mucho mejor —dice.
El niño asiente con la cabeza y su sonrisa se vuelve aún más amplia.
—Así es, Señorita Saori. El gran Kiki no podía dejarse vencer por un ataque así.
Saori asiente, contenta de ver a Kiki recuperado.
—Me alegra escuchar eso.
Trunks se acerca para verlo y comprobar que efectivamente Kiki se ha recuperado por completo.
—Es impresionante que hayas podido resistir la energía de Black —expresa. — Por lo regular las personas que han sufrido ese tipo de ataque suelen tener quemaduras en sus cuerpos y en todo caso, morir
—¡Ah! ¿Entonces ese sujeto era Black?
Trunks asiente con rostro serio
Kiki mira al saiyajin con una mezcla de sorpresa y horror, y un escalofrío recorre su columna vertebral al escuchar su historia. No puede imaginar lo terrible que debió ser para esas personas haber sido atacadas de esa forma.
El aprendiz de Aries ha podido recuperarse fácilmente debido a que utilizó su cosmos en el último momento para protegerse del ataque, haciendo una imitación del muro de cristal de su maestro. Aunque su reacción fue rápida, Kiki no puede evitar sentir que su defensa no había sido lo suficientemente fuerte.
— Un sujeto así de temible no debería existir…— dice luego de unos segundos — Entrenaré más duro y me convertiré en el próximo caballero de Aries para evitar que más tipos así aparezcan
Trunks sonríe, impresionado por la determinación del muchachito.
—Ese es el espíritu de un verdadero guerrero —le dice, colocando una mano en su cabeza—. Estoy seguro de que lograrás tus objetivos.
Geki, que había estado observando la conversación con interés, se acerca a ellos con una sonrisa amistosa. —Diosa Athena, Trunks, ¿qué los trae por aquí? — dice, inclinándose levemente al saludar a Saori con respeto.
Saori sonríe. —Trunks quiere entrenar un poco. Por favor, ayúdenlo en lo que puedan.
Geki asiente con entusiasmo. —¡Como ordene! —Luego se vuelve hacia Trunks con una mirada animada—. Estamos a punto de iniciar la siguiente ronda. ¿Por qué no te unes?
El muchacho asiente y sigue al caballero de Oso hacia el ring, listo para comenzar. Mientras avanzan, el caballero continúa hablando.
—¿Sabes? Desde que ese sujeto apareció, nos hemos propuesto entrenar duro. Es una vergüenza que nos haya derrotado tan fácilmente. —Geki sacude la cabeza, recordando la pelea contra Black.
Trunks baja la mirada. —Él no es alguien común. A pesar de que me he enfrentado varias veces a él, no he conseguido derribarlo.
Geki asiente, comprendiendo la magnitud del desafío. —Tiene una fuerza descomunal, entiendo por qué te ha resultado tan difícil hacerle frente.
Al llegar cerca del ring, Ichi, Ban y Nachi saludan a Trunks y se muestran emocionados de que se una a los combates. —Ey, ¿por qué no dejamos que sea Trunks quien empiece la siguiente ronda? —sugiere Ban.
Jabu, arriba del ring, mira con desdén al viajero del tiempo. Se suponía que su siguiente pelea sería contra de león menor. —No seas cobarde y sube aquí de una vez, Ban —replica el caballero de unicornio.
—Yo puedo esperar, descuiden —dice el saiyajin con una sonrisa—. No es necesario que se tomen estas molestias.
—¿Qué dices? No hay ningún problema, hombre —interviene Ichi—. Anda, Jabu, deja de comportarte como un bebé. ¿O acaso temes luchar contra Trunks? —agrega con burla.
Jabu gruñe por lo bajo, visiblemente molesto. —Bien, como quieran... —dice con desgana.
—¡Genial! —exclama Ban, emocionado de que Trunks vaya a participar en la siguiente ronda—. ¡Vamos a ver qué puedes hacer, Trunks!
El saiyajin asiente, listo para enfrentar el desafío. Jabu, por su parte, se cruza de brazos y mira a Trunks con desdén.
—No esperes que te vaya a ir fácil —dice con una sonrisa sarcástica—. No soy ningún oponente débil.
Trunks se sube al ring, listo para comenzar la pelea. La multitud se emociona y comienza a gritar y a animar a los luchadores.
Jabu mira fijamente a su oponente y se coloca en posición de pelea, listo para atacar. La campana suena y el caballero de unicornio se lanza hacia adelante, desatando una lluvia de puños que Trunks esquiva con facilidad. Sin embargo, Jabu se enfurece al ver que su oponente esquiva sus ataques con tanta facilidad y aumenta la velocidad de sus golpes.
Sus puños ahora rozan la piel de Trunks, dejando una estela de calor ardiente en cada golpe que esquiva. La intensidad del ataque es tal que el saiyajin se ve obligado a tomar distancia para evitar ser alcanzado.
—¿Qué ocurre? ¿Piensas huir todo el día? —se burla Jabu
Trunks niega con la cabeza y una pequeña sonrisa se expande por su rostro.
—Solo compruebo lo veloz que eres . Ahora comprendo que no debo subestimarte.
Jabu se toma las palabras de Trunks como una ofensa personal. Su rostro se tensa, sus puños se crispan y su mirada se vuelve intensa. Recuerda la pelea del día anterior, cuando no pudo derrotar a Black, y la imagen de Saori protegiendo a Trunks vuelve a su mente. Su ceño se frunce aún más, y la ira y la frustración comienzan a bullir en su interior.
La mirada de Jabu se vuelve aún más intensa, su rostro se tensa y sus puños se crispan con más fuerza. Su postura se vuelve más agresiva, lista para atacar en cualquier momento.
—Más te vale que no me subestimes —dice Jabu con una voz baja y seria.
Con un grito de batalla, Jabu se lanza hacia adelante, desatando una lluvia de golpes que buscan alcanzar a Trunks con toda su fuerza.
El saiyajin se prepara para defenderse, su cuerpo está listo para esquivar y contratacar. Los golpes del caballero son rápidos y precisos, pero Trunks logra esquivarlos con facilidad, su velocidad y agilidad le permiten evitar los ataques.
Sin embargo, Jabu no se rinde. Continúa atacando con furia, su cosmos comienza a arder con una intensidad cada vez mayor, haciendo que si oponente comience a sentir la presión, su defensa se vuelve más difícil a medida que Jabu aumenta la velocidad y la fuerza de sus golpes
Saori observa la pelea con una mezcla de preocupación y curiosidad. La cosmoenergía de su guerrero es intensa y parece estar impulsada por una emoción profunda. Ella puede sentir la frustración y el enojo que emanan de Jabu, y se pregunta qué es lo que lo ha llevado a ese estado.
Su primer instinto es detener la pelea, pero algo la detiene. Quiere saber qué es lo que está pasando por la mente del caballero, qué es lo que lo ha llevado a sentirse tan enfurecido. Saori recuerda la pelea que Jabu tuvo contra Black el día anterior, y se pregunta si eso podría ser la causa de su estado actual.
"¿Será que su derrota llo ha afectado tanto?" se pregunta. "¿O hay algo más que no sé?" La preocupación por su caballero la lleva a seguir observando la pelea, esperando encontrar alguna pista que le permita entender qué está pasando por la mente de Jabu.
De vuelta en el ring Trunks retrocede rápidamente, analizando el estilo de lucha de su oponente. El caballero de unicornio es rápido y poderoso, pero Trunks puede ver patrones en sus movimientos. Se prepara para contraatacar, concentrando su ki en los puños.
Jabu, sin embargo, no le da tiempo a reaccionar. Con un grito de batalla, lanza una patada circular que Trunks apenas puede esquivar. La patada golpea el suelo con un impacto tremendo, haciendo que el terreno tiemble bajo sus pies.
El saiyajin se recupera rápidamente de la esquiva, pero el caballero de unicornio no le da tiempo a reaccionar. Con una velocidad impresionante, lanza una serie de puñetazos y patadas que apenas pueden ser esquivados. Sin embargo, algunos golpes logran conectar, obligando a Trunks a retroceder para evitar ser alcanzado.
Un puñetazo golpea el estómago del hijo de Bulma, haciéndolo doblarse hacia adelante. Una patada lateral golpea su mejilla, enviándolo hacia atrás. Se recupera rápidamente, pero el ataque no cesa. La intensidad de los golpes es cada vez mayor, y Trunks se ve obligado a defenderse, considerando la opción de transformarse en súper saiyajin para contrarrestar la furia de Jabu.
La respiración del caballero es irregular y entrecortada, similar a la de un toro enojado que se prepara para embestir. A pesar de haber logrado conectar algunos golpes, se da cuenta de que su oponente no muestra signos de debilidad ni intención de rendirse. En ese momento, Jabu piensa en Seiya, su antiguo compañero de batalla, y una sonrisa de desdén cruza su rostro. "Es tan terco como lo eras tú...", piensa, recordando la obstinación de Seiya con un toque de resentimiento.
Su sonrisa se desvanece rápidamente, siendo reemplazada por una expresión de determinación y furia. Se lanza hacia Trunks con un grito de batalla, sus puños y pies moviéndose a una velocidad impresionante. Trunks se prepara para defenderse, pero la velocidad y la fuerza de Jabu lo ponen a prueba. La batalla se vuelve cada vez más intensa, con ambos luchadores intercambiando golpes y esquivando ataques con una velocidad y habilidad impresionantes.
Dado el rumbo que ha tomado la batalla, Trunks comprende que ya no se trata de una pelea amistosa, sino que se ha convertido en una batalla seria, lo que lo obliga a tomar una decisión drástica: transformarse en súper saiyajin.
La transformación de Trunks es un proceso impresionante y lleno de energía. Su cuerpo comienza a brillar con una luz dorada intensa, que se extiende desde su cabello hasta sus pies. Su aura se vuelve más densa y poderosa, y su ki aumenta exponencialmente.
Mientras su cuerpo se transforma, Trunks siente una sensación de liberación y poder. Su musculatura se vuelve más definida y fuerte, y su velocidad y agilidad aumentan significativamente.
La transformación culmina con un estallido de energía que hace que Trunks se eleve del suelo. Su cabello se vuelve más largo y dorado, y sus ojos brillan con una intensidad que parece capaz de perforar el espacio mismo.
Los demás observan impresionados la transformación, mientras que Saori, quien ya ha visto esa faceta de él, se muestra interesada pero también preocupada. Su mirada se dirige hacia Jabu, y su expresión refleja una creciente inquietud. Está segura de que Trunks ahora tiene una gran ventaja en la batalla, y teme por la seguridad de su caballero, pues sabe que sin su armadura, Jabu estará en desventaja.
Saori, conociendo la naturaleza del cosmos y las leyes que lo rigen, evalúa la situación con una mirada experta. Llega a la conclusión de que los sentimientos de Jabu han nublado su juicio, y que la ansiedad y frustración que siente su caballero podrían ser su mayor debilidad en esta batalla.
La diosa no duda de las capacidades de su guerrero, ella más que nadie es fiel testigo de la capacidad que tienen los humanos de hacer explotar su cosmos, al grado de poder rivalizar con el de los dioses. No obstante, Jabu aún no ha podido superar esa barrera y se pregunta si su caballero podrá deshacerse de las emociones que lo limitan y encontrar la fuerza para vencer a su oponente.
Trunks se abalanza dispuesto a contraatacar y, en esta ocasión, es él quien pone a Jabu contra las cuerdas, sometiendolo con golpes rápidos y precisos que conectan contra el abdomen y mentón del caballero.
Jabu no tiene tiempo de procesar la transformación de Trunks, ya que su cuerpo está sufriendo el impacto devastador de sus puños. Tirado en el ring, el caballero de unicornio aprieta los dientes para resistir el dolor agudo que le recorre el abdomen. Aunque no lo admite en voz alta, su estómago se revuelve y su visión se vuelve borrosa después del golpe contundente en la quijada.
Los puños de Jabu se cierran en torno al suelo, como si intentara aferrarse a una realidad que se le desliza entre los dedos. La frustración de verse superado por Trunks vuelve a apoderarse de él, y su mente le inflige una cruel ironía al recordarle la distancia abismal que lo separa de ser alguien verdaderamente relevante en la vida de Saori. Incluso el saiyajin, con su fuerza y su determinación, se ha vuelto alguien más cercano a la diosa, alguien que ha logrado captar su atención y su interés de una manera que Jabu solo puede soñar.
Jabu se pone de pie, impulsado por una mezcla de emociones: el amargor del fracaso, la rabia de la frustración y el enfado que arde en su interior. Estos sentimientos le dan la fuerza necesaria para enfrentar nuevamente al guerrero del futuro. Su cosmos se eleva, y con un renovado ímpetu, se lanza al ataque con una serie de puños veloces y precisos. Su objetivo es claro: abrir una brecha en la defensa de Trunks y crear la oportunidad perfecta para ejecutar su técnica más letal y devastadora: el Galope de Unicornio.
El saiyajin siente una sensación inusual, como si los golpes de Jabu hubieran adquirido una nueva dimensión de poder. Aunque no son devastadores para el entorno, los puños de Jabu ahora concentran una energía descomunal, capaz de pulverizar la materia misma. La intensidad de su ataque es palpable, y Trunks puede sentir la furia y la determinación que impulsan a Jabu a lanzar cada golpe con una precisión y una fuerza letales.
Sin embargo, a medida que Jabu continúa su ataque, su furia ciega comienza a nublar su juicio. Sus golpes se vuelven más salvajes y menos precisos, permitiendo a Trunks esquivarlos con facilidad. El saiyajin, que ha estado observando a Jabu con una mirada fría y calculadora, comienza a contraatacar.
Con un rápido movimiento, Trunks lanza un puño que conecta con la mandíbula de Jabu, enviándolo volando hacia atrás. Jabu se levanta, su rostro ensangrentado y su mirada llena de rabia, pero Trunks no le da tiempo para reaccionar. Con una serie de golpes rápidos y precisos, el saiyajin comienza a desgastar a Jabu, aprovechando su falta de control y su furia ciega.
La derrota es un peso que cae sobre Jabu como una montaña, aplastándolo bajo su inexorable fuerza. El golpe de Trunks, que ha conectado con su mandíbula con una fuerza demoledora, ha dejado a Jabu sin aliento y sin fuerzas. Su cuerpo, dolorido y magullado, se siente como si estuviera hecho de plomo, pesado y sin vida.
La sensación de fracaso es como un veneno que corre por sus venas, envenenando cada célula de su cuerpo y cada rincón de su mente. Jabu se siente como si hubiera fallado no solo en la batalla, sino en la vida misma. Su autoestima, ya frágil, se ha desmoronado por completo, dejándolo con la sensación de ser un fracaso total y absoluto.
El dolor que le provoca el golpe de Trunks es como un recordatorio constante de su derrota. Cada latido de su corazón, cada respiración, cada movimiento de su cuerpo, le recuerda que ha sido vencido, que ha sido derrotado por alguien que es más fuerte y más poderoso que él.
— Basta, es suficiente — exclama Saori con voz firme y autoritaria, poniendo fin a la intensa batalla entre Trunks y Jabu.
Al oír sus palabras, Trunks regresa a su estado normal, su aura poderosa se desvanece y su rostro se suaviza. Se acerca a Jabu, quien se encuentra tambaleándose, y le ofrece su ayuda para incorporarse.
— No necesito tu ayuda — replica Jabu, con una voz llena de resentimiento y orgullo herido. A pesar de su estado debilitado, logra ponerse de pie por sí solo, y dirige una mirada ostil y desafiante al Saiyajin.
Con una mirada de desdén y derrota, se da la vuelta y abandona el ring, dejando a Trunks como el claro vencedor de la batalla. Su salida es silenciosa, pero su aura sigue siendo tensa y hostil, como si estuviera buscando una oportunidad para vengarse.
Mientras tanto, los demás se acercan a Trunks, ansiosos por saber más sobre su transformación
— ¿Cómo lograste eso, Trunks? — pregunta Ichi verdaderamente intrigado
Trunks sonríe — Es una habilidad que he desarrollado debido a mi origen saiyajin — explica.
Los demás se miran entre si, buscando el significado de aquella palabra
— Los Saiyajin son una raza de guerreros que provienen de un planeta llamado Vegeta — continúa Trunks, sin temor de revelar más sobre si mismo. Ha llegado a la conclusión de que Athena y sus guerreros son aliados suyos y por ende tienen derecho a saber sobre él — Son guerreros conocidos por su fuerza y su habilidad para combatir. La transformación que han visto es una de las habilidades que nos permiten aumentar nuestra fuerza y velocidad en combate.
Los demás guerreros y espectadores se miran entre sí, impresionados por la revelación de Trunks
— Es increíble — dice Kiki. — Nunca había visto nada parecido.
Saori, quien ha estado observando la escena con interés, se acerca a Trunks y le pone una mano en el hombro. — Lamento mucho que esto se saliera de control — le dice. — Hablaré con Jabu.
De pronto, un hombre en traje de servicio entra al salón y se acerca a Saori con una expresión formal. —Tiene una llamada, Señorita Saori —anuncia—. Es el director ejecutivo de CERN.
La joven rápidamente reconoce las siglas, se trata del laboratorio de física de partículas más importante del mundo. Su expresión cambia ligeramente, reflejando la importancia de la llamada. —Disculpen, por favor —dice, volviéndose hacia Trunks y sus caballeros—. Debo atender esta llamada. Es un asunto de gran importancia.
Con un gesto elegante, Saori se marcha de regreso a la mansión, dejando a Trunks y los caballeros de bronce en el gimnasio. El saiyajin decide quedarse y seguir entrenando junto a los demás. Las horas pasan rápidamente y, a pesar de que el lugar no cuenta con los aparatos y la tecnología avanzada que su madre Bulma ha creado en el pasado, medir su fuerza contra los caballeros de bronce le sirve para mejorar su resistencia y perfeccionar sus técnicas de combate.
A medida que el entrenamiento avanza, Trunks comienza a notar una conexión más profunda con los caballeros de bronce. A pesar de que provienen de mundos diferentes, comparten una pasión común por la justicia y la protección de los inocentes. Esta conexión se refleja en su forma de entrenar, ya que cada uno de ellos se esfuerza por superar a los demás y mejorar sus habilidades.
Ya entrada la noche, el saiyajin se siente revitalizado y enfocado. Pese a que los combates posteriores no fueron tan serios como el que tuvo con Jabu, le han ayudado a comprender un poco más sobre la forma de luchar de los caballeros y se pregunta qué es realmente esta energía a la que ellos llaman cosmos. Se siente intrigado por la forma en que los guerreros de Athena pueden canalizar y controlar esta energía, y se pregunta si él mismo podría aprender a hacerlo.
Los caballeros de bronce, por su parte, lo observan con admiración y respeto, impresionados por su habilidad y determinación. Se han dado cuenta de que el guerrero del futuro es aún más fuerte de lo que habían imaginado, sobre todo por aquella transformación única que posee.
Finalmente, después de un largo día de entrenamiento, los caballeros de bronce y Trunks deciden regresar a la mansión. Al llegar, se dirigen al comedor, donde el personal de la mansión ha preparado una deliciosa cena para ellos. Mientras esperan a que la cena comience, uno de los sirvientes se acerca y les informa que la señorita Saori no podrá acompañarlos esa noche. Trunks se siente un poco decepcionado al escuchar la noticia, ya que había estado esperando compartir la cena con ella. Sin embargo, no dice nada y se limita a asentir con la cabeza. Poco después, Seika aparece y toma asiento frente a Trunks, sonriendo amigablemente.
—Hola —dice la muchacha, mientras su plato es puesto frente a ella—. Te ves mucho mejor.
Seika comienza a comer y luego pregunta:
—¿Qué tal tu día?
—Estuvo bien —responde Trunks—. Me mantuve ocupado entrenando.
Kiki, que está sentado al lado de Seika, interviene:
—Oye Seika, ¿sabías que Trunks puede cambiar su color de cabello a dorado? ¡Es impresionante!
Ella se sorprende y mira a Trunks con curiosidad.
—¿De verdad? —pregunta.
Kiki asiente con entusiasmo y Seika vuelve a mirar a Trunks, esta vez con una sonrisa.
—Vaya, no me lo imagino —dice.
—Es verdad — comenta Ichi de hidra — nunca había visto algo así, parece alguien completamente diferente
— Eso es porque pertenece a una raza guerrera — le recuerda Geki de oso— ¿Quien lo diría? Eres toda una caja de sorpresas Trunks
—Oye, Trunks ¿Y en tu planeta, todos pueden hacer eso? — pregunta Ban de león menor
—No, no todos pueden hacerlo —responde él con una sonrisa—. Solo algunos miembros de mi familia y algunos guerreros pertenecientes a la raza conocida como Saiyajin tienen la capacidad de cambiar su cabello a dorado
—¿Es un poder especial? —pregunta Nachi de lobo con curiosidad.
—Más bien es una característica de los guerreros que han superado sus límites.—explica Trunks.
—Eso suena increíble —dice Seika con admiración—. Me gustaría verlo algún día.
La conversación continúa de manera amigable y relajada. Los presentes, interesados por los saiyajins, preguntan más cosas acerca de ellos.
A medida que la cena llega a su fin, Trunks se siente agradecido por la hospitalidad de la mansión y por la oportunidad de pasar tiempo con los caballeros de bronce. A pesar de la ausencia de Saori y Jabu, la velada ha sido muy agradable
La cena termina y los caballeros de bronce comienzan a retirarse a sus habitaciones. Trunks se despide y cuando está a punto de irse Seika se ofrece a acompañarlo hasta su habitación. Juntos caminan por los pasillos silenciosos de la mansión.
—Espero que hayas disfrutado de la cena —dice Seika con una sonrisa.
Trunks asiente, recordando la deliciosa comida que acaban de disfrutar.
—Sí, mucho —responde—. Desde que llegué a la mansión, he podido comer bien por primera vez en mucho tiempo.
Seika se muestra intrigada.
—¿Qué quieres decir? —pregunta.
Trunks se encoge un poco, recordando los difíciles momentos que vivió en su propio tiempo.
—En mi época, la destrucción causada por Black hizo que la comida fuera escasa —explica—. A menudo pasaba días sin poder comer. Pero aquí, en la mansión, he podido disfrutar de comidas deliciosas y nutritivas. Es un lujo que no había experimentado en mucho tiempo.
El saiyajin suspira, recordando los refugios que se implementaron en su época para resguardar a las personas.
—Ojalá que la gente de mi mundo pudiera disfrutar de esta oportunidad que tengo yo —dice con sinceridad—. Sería maravilloso verlos sonreír y disfrutar de una comida caliente y nutritiva.
Seika escucha atentamente, con una expresión de profunda compasión en su rostro, mientras reflexiona sobre la vida tan difícil y llena de desafíos que ha tenido Trunks. Aunque ella misma no tuvo una infancia fácil, nunca conoció el hambre ni la desesperación que Trunks ha descrito, gracias a la protección y el cuidado de la Fundación, que se hizo cargo de ella y su hermano Seiya desde muy pequeños. La comparación entre sus propias experiencias y las de Trunks hace que Seika sienta una conexión aún más profunda con él.
Al llegar a la habitación de Trunks, Seika se detiene frente a la puerta, volviéndose hacia él con una expresión melancólica
—Trunks, lamento mucho que hayas tenido que pasar por esto —dice Seika con una voz suave y llena de compasión, mientras su mirada se cruza con la del Saiyajin, reflejando una profunda empatía—. Sé que has enfrentado momentos extremadamente difíciles, y mi corazón duele al pensar en todo lo que has tenido que soportar.
Seika hace una pausa, tomando una respiración profunda antes de continuar.
—Eres un hombre increíblemente fuerte, Trunks —dice, y, por un momento su voz parece llenarse de admiración y respeto—. Has demostrado una resistencia y una determinación que pocos pueden igualar. Has sobrevivido a cosas que muchos no podrían soportar, y eso habla mucho de tu carácter y tu espíritu.
Movida por sus emociones, la chica toma las manos del Saiyajin entre las suyas.
—No te rindas, Trunks. No te desanimes. Tú tienes la capacidad de superar cualquier obstáculo que se te presente. Y si en algún momento te sientes abrumado, recuerda que estamos aquí para apoyarte, para escucharte, para ayudarte a superar tus desafíos. No estás solo, Trunks. Nunca lo estás. Estoy aquí para ti, siempre.
Al cabo de unos segundos, se percatan de la cercanía que hay entre los dos y rápidamente Seika suelta las manos del Saiyajin, sintiéndose terriblemente avergonzada. Su rostro se sonroja ligeramente y aparta la mirada, intentando recuperar la compostura.
Trunks, por su parte, se siente un poco confundido por la reacción de Seika, pero también se da cuenta de que él mismo se siente un poco incómodo por la cercanía que han compartido. Su rostro se sonroja ligeramente, y se siente un poco desconcertado por la situación.
—Creo... creo que debería... irme —dice la muchacha visiblemente nerviosa, dándose vuelta rápidamente y casi tropezando con sus propios pies. Su rostro sigue sonrojado y su mirada evita la del Saiyajin.
—¿Estás bien? —pregunta él, intentando entender lo que ha pasado. Se acerca un paso hacia ella, con una expresión de preocupación en su rostro.
Ella asiente con la cabeza y se vuelve hacia él con una sonrisa forzada. —Sí, sí, estoy bien —dice, intentando disimular su turbación—. Solo... solo estoy un poco cansada, eso es todo.
Él la mira con escepticismo, pero no insiste en el tema. En su lugar, se limita a asentir con la cabeza y a darle las buenas noches. Gracias por todo.
—dice, sonriendo suavemente.
Ella sonríe a su vez y se despide con una inclinación de cabeza. —Buenas noches — dice, luego se va rápidamente hacia el pasillo. Su corazón late con fuerza en su pecho, y se siente un poco confundida por las emociones que ha experimentado en los últimos minutos..
Trunks cierra la puerta de su habitación detrás de él, sumiéndose en el silencio de la noche. Una vez solo, se sienta en la cama y comienza a reflexionar sobre su estancia en la mansión. Los recuerdos de su pasado y las conversaciones con Seika comienzan a revolverse en su mente.
De repente, un ruido seco proveniente de más allá del jardín rompe el silencio de la noche. Trunks se levanta y se acerca a la puerta de vidrio que conduce al balcón. La abre y sale al aire fresco de la noche, preguntándose quién podría ser a esas horas.
Su curiosidad se despierta, y se queda escuchando atentamente, esperando a que el ruido se repita. Nuevamente, el sonido seco resuena en la noche, y Trunks utiliza su ki para levitar hacia el origen del ruido. El bosque se extiende ante él, oscuro y misterioso.
Trunks desciende suavemente al suelo y comienza a caminar por el bosque, siguiendo el sonido del ruido. La luz de la luna se filtra a través de las hojas de los árboles, iluminando su camino. El silencio del bosque es roto solo por el sonido de sus pasos y el ruido que lo ha llevado allí.
A medida que avanza, el ruido se vuelve más fuerte y claro. Trunks puede sentir la vibración del golpe en el aire. De repente, emerge de la oscuridad un imponente árbol, y Trunks se detiene en seco al ver a alguien golpeando fuertemente el tronco del árbol con sus puños. Los golpes son intensos y desesperados, y Trunks puede sentir la rabia y la frustración que emanan de la persona.
Trunks observa la escena durante un momento, y luego su mirada se enfoca en la figura que golpea el árbol. Su rostro se ilumina con una expresión de sorpresa y reconocimiento.
—Jabu.
Continuará…
CONTESTANDO REVIEWS
Maximum Rhapsody:
Hola, un gusto leerte de nuevo. Definitivamente le daré un futuro mejor a Trunks y Mai. Aunque me gustaría usar las esferas del dragón, creo que no hay una razón lógica para poderlas meter, debido a que, en el futuro, Dende ha muerto y Bulma, aunque puede construir una nave, no sabe dónde está el planeta Namek. Aunque efectivamente habrá enemigos de ambos universos, pero eso será conforme pase el tiempo. Cómo tal no te di un spoiler sobre el final pues planeó extender esto lo más que pueda. Espero que esté capítulo haya sido de tu agrado y nos estaremos leyendo muy pronto
