Habían pasado algunas semanas desde el nacimiento del nuevo integrante de la familia Santiago y Arturo no podía estar más feliz por estar con su hijo
—¿Onta bebé? ¡Aquí esta!— Arturo estaba jugando con Ron haciéndolo reír
—Síguete escondiendo y ya no recordara tu fea cara— dijo Carlos en broma
—Como si la tuya fuera mejor— se defendió Arturo provocando la risa de su cuñado
—¿Arturo?— hablo Doña Xochitl— ¿Qué haces aquí? Creí que ya estabas en la hacienda—
—Estaba por irme pero me quede un poco más con Roniktan—
—No te preocupes por él, yo me ocupare de él—
—Pero—
—Sin peros, ahora vete al trabajo—
—Esta bien ya me voy— le dio un beso en la frente a su hijo y salió de la cabaña— Tanok... Bebe— llamo a su sobrino e hija
—¿Si papá?—
—¿Ya nos vamos?— pregunto Tanok un poco molesto
—Si tarde más de lo que pensaba— admitió avergonzado y ambos fueron con rumbo a la ciudad
—¿Qué vamos a hacer hoy Tío?—
—Supervisar. Ese es mi trabajo— fue lo único que contesto y unos soldados pasaron a su lado, estos hicieron un saludo militar y Arturo lo contesto continuando su camino
—¿Por qué te saludaron?— pregunto Bebe
—Por respeto Tanok, ellos saben quién fui—
—Un primer Capitán del Ejercito Real— murmuro Tanok
—Pero si eras importante papá ¿Por que trabajas como trabajador?— pregunto Bebé
—Bueno hija, sabes que nací y crecí en España— comenzó a hablar y Bebe le presto atención— Tu abuelo fue soldado al igual que su padre y su padre antes que él, por eso esperaba que yo y mi hermano también siguiéramos sus pasos. Subí de rango hasta que nos enviaron a servir un tiempo de servicio aquí— hablo recordando lo que paso hace tanto tiempo
Flashback Hace Once años
—¿Irse a la Nueva España? ¿Estaís seguro de querer ir?— pregunto la Sra. Santiago
—No tenemos de otra madre. El barco parte pasado mañana— respondió Arturo de veintidós años tez clara, cabello negro atado en una coleta de caballo baja y ojos verdes solo que tenía una barba tipo ancla y usaba el mismo uniforme, mientras sacaba varias camisas— Solo será un año y volveremos—
—Se que sois capaces de cuidarse solos, pero me preocupa el peligroso viaje que haréis—
—Déjalos Sara ya sois adultos independientes— interrumpió el Sr. Santiago
—Papá tiene razón mamá— dijo un chico de dieciocho años parecido a Arturo, tez clara, cabello negro atado en una coleta de caballo baja y ojos verdes
—Mejor ni digas nada Rafael— regaño a su hijo— Apenas tienes dieciocho años, a penas si conseguías trabajo en los establos—
—Pero ahora es un soldado y gracias a Arturo logro establecerse—
—¡No ayudas Roberto!—
—Es la verdad, tarde o temprano nuestros hijos se irán de casa y formaran sus familia, pero por ahora cumplirán con su deber en el Ejercito Real— exclamo emocionado— ¡Saquen el vino esto hay que celebrarlo!—
—Eso me gusta padre— dijo Rafael y siguió a su padre, dejando a Sara y Arturo solos
—Todo va a estar bien mamá, esto será cuestión de días y volveremos... te lo prometo—
Dos días después, ambos hermanos se embarcaron a la Nueva España, viaje que duro dos meses debido a las tormentas que pasaron.
—Creo que nunca me había alegrado de ver tierra en toda mi vida— comento Rafael
—Ya somo dos hermano— comento Arturo tratando de contener sus nauseas
—Escuche no tardaremos en atracar— hablo el capitán del barco— Así que quiero que vayan a sus camarotes y recojan sus cosas, si les falta algo no nos hacemos responsables— advirtió y regreso a cubierta
—Que genio—
—Si pero lo comprendo yo apenas puedo soportarte— comento Arturo en broma para molestia de Rafael. Ambos fueron rápidamente por sus cosas justo a tiempo
—Al fin estamos en el nuevo mundo— declaro Rafael
—Aun no llegamos Rafa— interrumpió Arturo
—No arruines el momento Art— reclamo— Seremos los primeros Santiago en pisar la Nueva España— dijo emocionado
—Recuerda que solo será un tiempo—
—Es igual—
El barco arribo en el puerto y ambos tomaron sus cosas para después bajar con la embarcación
—Muy bien solo tenemos ir a registrarnos y ¿Rafa?— llamo al no ver a su hermano pero lo vio no muy lejos del barco, se encogió de hombros y fue directamente a la oficina militar— Cabo Santiago reportándose señor— saludo a su superior
—Descanse soldado— ordeno el superior— Llegaron un poco antes, normalmente el viaje dura tres meses sino mal—
—Tuvimos "buen tiempo"—
—Me lo imagino. ¿Nombre?—
—Arturo y Rafael Santiago. Señor— respondió y el superior busco algo entre sus papeles hasta que le entrego una hoja
—Ahí esta su asignación, un mapa para que vaya a su vivienda y lo esperamos en las filas, puede retirarse—
—Gracias señor— Arturo dio un saludo y salió del lugar
—¿Hermano por qué me dejaste?— pregunto Rafael
—¿Yo? Si fuiste tu quien se alejo babeando en cuanto vio una cara bonita—
—N-no se de qué hablas— balbuceo— ¿Ya nos registraste?—
—Si vamos y descansemos un poco... mañana nos dirán nuestros puestos—
—¿Tan rápido? Pero si acabamos de llegar—
—Estamos de servicio no de vacaciones—
Después de ese día ambos hermanos cumplieron sus servicios, más Arturo que Rafael ya que este ultimo desaparecía mucho de su puesto o no cumplía sus ordenes para molestia de Arturo y sus superiores
—¿Dónde esta su hermano, Cabo Santiago?— cuestiono el general
—No lo se señor desde hace dos días que no lo veo—
—Se supone que es su hermano y debe saber dónde esta—
—Señor con todo respeto por mucho que sea mi hermano mi deber es ser soldado, no tengo tiempo para cuidar a mi hermano menor— contradijo Arturo— Le dieron una asignación diferente a la mía, pero íbamos a regresar a España juntos—
—Entonces vaya a buscarlo y más vale que no haya desertado— advirtió y se fue del lugar
En otro lugar
—¡Rafael!— grito Arturo entrando al cuarto donde se hospedaba su hermano— ¡Más vale que este despierto porque sino!— advirtió y noto que su hermano estaba sentad en una de las sillas del comedor con una mirada preocupada— ¿Ahora que hiciste?—
—Creo que metí la pata—
—¿Qué tanto?— cuestiono tomando asiento frente a él
—Recuerdas que estuve saliendo con una chica que conocí cuando llegamos—
—Si... y también sabía que era una indígena, no me opuse porque no era mi vida— respondió haciendo encogerse— ¿Algo le pasa a ella?—
—Arturo... ella esta embarazada— al momento que dijo esas palabras Arturo literalmente cayo de la silla
—No hablas en serio ¿verdad?— cuestiono serio y solo vasto el silencio de Rafael para entender en lo que se metió— ¡Es un grandísimo estúpido! ¿Cómo pudiste ser tan descuidado?— pregunto Arturo molesto
—Lo siento... fue algo que sucedió y estoy dispuesto a asumir la responsabilidad— dijo Rafael avergonzado
—¡Claro que vas a tomar la responsabilidad!— exclamo Arturo— Diana esta esperando a tu hijo— suspiro cansado— Voy a volver a España y voy a darte tiempo para que no vengan a buscarte—
—Pero seré un desertor... sabes que es una condena de muerte—
—Si lo será... por eso voy a tomar la responsabilidad de tu lugar—
—No lo hagas—
—Hermano yo estoy en un puesto elevado y no creo que el ejercito quiera perder a un soldados prometedor, si acepto la responsabilidad probablemente me den como castigo mi derecho de descansos, no te preocupes por mi preocúpate por tu familia—
—¿Se lo vas a decir a nuestros padres?—
—Tengo que—
En el transcurso de los días, Arturo cubrió a Rafael para que no sospecharan incluso falsificaba algunos documentos para hacerse pasar por él, cuando el día de regreso a España llego y estaba vez Arturo se fue solo. Durante los meses del viaje fue descubierto y fue castigado en hacer limpieza del barco y sus derechos de habitación fueron revocados haciéndolo dormir en la prisión del barco, cuando llegaron a España cumplió una sentencia de seis meses en las mazmorras y en cuanto salió volvió a sus labores de soldados sin descansos, además de unirse a ser Médico Militar. En el caso de su familia estuvieron molestos por lo que había hecho Rafael tanto que su padre había desheredado a su hijo menor y a Arturo fue reprendido por ayudarlo, su castigo duro tres años y a pesar de eso Arturo nunca se quejo porque siempre que podía su hermano le mandaba cartas de lo que estuvo haciendo y como crecía su hijo.
—¿Capitán Santiago?— pregunto su superior
—Si señor—
—Le informo que el resto de su servició lo pasara en la Nueva España—
—Se puede saber ¿Por qué?—
—A cumplido capitán, a pesar de la conducta de su hermano y se hizo responsable por él, a demostrado que es leal al ejercito Real y progresado, es por eso que los superiores han decidido que vaya a entrenar a los nuevos reclutas en la Nueva España—
Arturo acepto con gusto y emprendió sus viaje de regreso a la Nueva España, se estableció en el puesto y dedico su tiempo al entrenamiento de los nuevo, pero lo que más le importaba era poder volver a su hermano
—¡Rafa!—
—¡Arturo!— exclamaron antes de abrazarse con fuerza— ¡Me alegra que estés aquí!—
—Bueno fue difícil pero lo logre, ahora donde esta ese chaval—
—Oh si es verdad, Arturo te presento a mi esposa Diana y a nuestro hijo Tanok— llamo a su esposa quien cargaba a Tanok de tres años
—Es un placer conocerlo sr. Arturo—
—Solo dime Arturo somos familia ahora— pidió y tomo en brazos a su sobrino— Hola Tanok soy tu tío—
—Es idéntico a mi— dijo Rafael con orgullo
—Por lo menos esta sano—
—¡Oye!—
Arturo mantuvo su servició de capitán y seguía entrenando a los reclutas por dos años, hasta que los superiores encontraron a su hermano y lo obligaron a volver a ejercito. Esa vez fue la ultima vez que vio a su hermano.
Fin del Flashback
—Fue muy duro el trabajo y por eso le dieron a tu viejo padre unas vacaciones indefinidas— termino de explicar a Bebe y a Tanok hasta que llegaron a la hacienda— Buenos días José—
—Hey Arturo— saludo el hombre— Me entere de tu hijo felicidades—
—Gracias—
—Salúdame a María de mi parte— dijo mientras se alejaba
—Se lo haré saber—
Mientras en otro lugar de la hacienda
—Déjeme hacerlo señora— dijo María tomando el florero y ponerlo en la mesa para después ayudar a Rita a sentarse— recuerde que no debe hacer muchos movimientos bruscos—
—Lo se María pero ya me canse de estar en mi habitación todo él día—
—Arturo me dijo que tardo mucho en el parto—
—Si... temí que Linka no lo lograría— soltó una risita— Pero al parecer estaba ansiosa de conocer el mundo—
—Me lo imagino, Ron estaba igual... aunque él si me dio un susto—
—¿Cómo esta él?—
—En su mayoría bien para un bebé prematuro, mi madre dijo que es la herencia Indígena lo que lo mantuvo fuerte y fuera de peligro— comento encogiéndose de hombros— Sigo diciendo que fueron los cuidados que le estuvimos dando lo que nos ayudo—
—Tal vez tu madre tenga razón sobre su herencia— comento Rita— Tal vez mucho no lo acepten pero se que tu gente estaban muy adelantados a nuestra época a comparación de nosotros—
—No debería decir esas cosas tan a la ligera— dijo María un poco temerosa
—Solo digo la verdad y no tienes porque preocuparte, Lynn es muy estricto con el comportamiento de los trabajadores tanto de españoles como indígenas y no importa lo que digan siempre y cuando no afecte directamente a nuestra familia—
—Lo siento es que aun me cuesta adaptarme a este tipo de ambiente—
—Sabemos que lo que pasaron no fue fácil—
—Lo se y sino fuera por Arturo y el Sr. Loud probablemente ni siquiera estaría viva—
Flashback Hace siete años
—¿Estas seguro de esto Héctor?— pregunto Xóchitl mientras guardaban un poco de ropa en sus morrales
—¡No tenemos opción! ¡Nuestro patrones se han metido en cosas que no debían y los cacharon no dudaran en usarnos para zafarse del problema—
—Bueno padre no es como si estuviéramos bien realmente sino fueras un chismoso— reclamo Carlos quien se ajusto su morral y coloco unas cosas sobre un burro
—Papá no tuvo la culpa— reprocho María
—Bueno por alguna razón sabe este problema y trata de sacarnos de aquí— contradijo antes de que Xóchitl le diera un chanclaso
—¡Basta! Ahora no importa el cómo su padre se entero lo que importa es irnos lo más rápido posible— exclamo ella
—¿Y a dónde iríamos?— pregunto María
—Aún no lo se— susurro Héctor
Nadie dijo nada después, solo tomaron sus cosas y salieron de la ciudad lo más rápido que pudieron, caminaron por días hacia el Este pasando por algunos poblados esperando que los dejaran trabajar por algo de comida, aunque vivieron de eso no les era agradable en especial para Héctor y Carlos por la seguridad de María. Era evidente que María era muy hermosa, a pesar de ser indígena, lo que la hacia deseable a cada hombre sin importar su estatus o casta.
Una noche Carlos tomo la decisión de sacar a su hermana, había escuchado a escondidas que se había comenzado una apuesta de quien podría "tomar" a la india recién llegada; se lo contó a sus padres y estuvieron de acuerdo ideando un plan, Carlos la sacaría del pueblo y María tomaría su camino mientras él regresaba para no levantar sospechas y al día siguiente hacerles creer que María fue secuestrada lo que daría la escusa perfecta para irse del lugar. Carlos no tardo en ejecutarlo y llevó a María a las afueras del pueblo.
—Creo es suficiente— dijo entre jadeos, a pesar de ya no estar en el pueblo, quería estar lo suficientemente lejos del lugar— Si vas a esa dirección sin detenerte podrás llegar a Veracruz— señalo el sendero
—¿Veracruz?—
—Si... ese será nuestro punto de encuentro— suspiro— Si llegas al Puerto de Veracruz no te muevas de ahí, nosotros te buscaremos y aun si pierdes en el camino no importa cuanto tardes... nosotros te vamos a esperar—
—No puedo hacer esto— derramo unas lagrimas— Da miedo—
—¡Si puedes!— exclamo Carlos— Si puedes eres una poderosa guerrera Purépecha, no olvides que sangre ancestral corre por tus venas y que darán las fuerza para lo que se encuentre en tu camino— le dio un fuerte abrazo— Solo hazlo y no te preocupes por nosotros—
María aun con duda fue por el camino que señalo Carlos, admitía que durante un tiempo estuvo por regresar, pero sabía que regresar solo empeoraría las cosas así que con paso firme continuó su camino. Por días acampo en lugares de la región no tan alejados del camino y cazaba algunos animales, algo que agradeció a su difunto abuelo por enseñarle de niña, la mantuvo con vida y segura por el momento.
Hasta que un día
—Bueno bueno que tenemos aquí— la voz de un hombre la despertó y se pusiera en guardia solo para ser rodeada por cinco hombres
—¡Váyanse!— grito María usando una larga vara como arma
—Uy ya se puso fiera la flor silvestre— comento otro tipo con burla— ¿Qué hace una mujer como tu en este lugar?—
—Eso no te incumbe— contesto María
—¡Oye cuida tus palabras!— defendió otro tipo
—Si estas sola eso quiere decir que no tienes dueño— comento otro tipo
—Lo hace las cosas fáciles— dijo el líder y entre los cinco intentaron sujetar a María, pero ella logro defender y alejarse de ellos, sin embargo no tardaron en alcanzarla y someterla contra el suelo
—¡NO, SUELTAME!—
—No te resistas india—
—¡AYUDA!—
—Nadie vendrá ayudarte— se carcajeó— Nadie le tomara importancia—
María hizo lo que pudo para liberarse e incluso seguir gritando hasta que el tipo se arto y la golpeo dejándola aturdida, poco a poco perdía el conocimiento solo escucho un poco de ruido y después sintió como era levantada, luego fue oscuridad.
—Ay mi cabeza— murmuro María al despertar
—¿Te duele mucho?— escucho una voz
—Un poco— contesto María hasta que de dio cuenta que no estaba sola y fijo su mirada al origen de la voz solo para ver a un niño de cuatro años, por sus rasgos sabía que era hijo de Español— ¿Dónde estoy?—
—En el cuarto de mi tío— respondió el niño— Te encontró incon- incons— le contaba decir a palabra— Durmiendo mientras le daba una paliza a los hombres malo— continuó con su respuesta— Llevas dos días dormida—
—¿Tanto?— pregunto preocupada, intento levantarse pero al hacerlo se comenzó a marear
—No te muevas le voy a avisar a mi tío— dijo y salió de la habitación
María se resigno a esperar, no estaba en condiciones de siquiera levantase y mucho menos escapar de un lugar que no conociera, al calmarse noto que la habitación era pequeña tenía una ventana, algunos pequeños muebles como un escritorio, un armario y un ropero, para ella tener eso era un lujo que no todos pueden tener, pero también muy poco para una familia de Españoles por lo que sabía los Españoles no dudaban de mostrar lo que podían tener con su dinero a pesar de que ellos no eran los que trabajaban y ver ese cuarto era tan simple y a la vez reconfortante.
—Te dije que esta despierta— escucho la voz del niño y la puerta se abrió dejando entrar a un hombre junto al niño
—Hola...— saludo él— ¿Cómo te sientes?— pregunto cerrando la puerta, pero aun manteniendo su distancia para alivió de María
—Estoy bien solo me duele la cabeza—
—Si bueno tuviste una conmoción cerebral— comento serio— No quiero sonar entrometido pero ¿Qué hacia en medio de la selva tu sola?—
—Descansando... he viajado por días para llegar al Puerto de Veracruz— explico ella
—Supongo qué tu familia estuvo desesperada para dejarte ir sola— esto sorprendió a María— Estas sola, sin tu familia y sin acompañar a tus patrones, solo puede que hayas escapado de donde estabas— explico él
—Algo así, pero espero reunirme con ellos cuando llegue al puerto— continuó María— ¿Qué tan lejos estoy de Veracruz?—
—Bueno el puerto esta media hora caminando pero en lo que es la ciudad ya estas en ella— contesto— Mi patrón y yo te encontramos cuando regresábamos de un encargo y nos ocupamos de esos idiotas, te encontramos inconsciente y te trajimos a la hacienda—
—Solo recuerdo que estaba rodeada de esos tipos e intente huir, de ahí todo es borroso—
—Es normal, solo descansa y enviare a Frida para que de algo de comer— estaba por irse pero se detuvo— ¿Cómo te llamas?—
—María—
—Yo soy Arturo Santiago— respondió con una sonrisa antes de salir de la habitación
María estuvo casi una semana descansando y recibiendo atención de Arturo, no entendía porque él se mantenía distante en cuanto a tocarla si es médico, pero gracias a la compañía de Frida, una de las criadas de la casa, pudo recuperarse y salir de la habitación dándole la oportunidad de conocer la hacienda.
—Te encantara estar aquí María— dijo Frida quien la sujetaba del brazo para no caerse— La hacienda Loud es un agradable lugar—
—La verdad lo veo igual que las haciendas de mis antiguos patrones— comento María cuando caminaba por los pasillos y jardines del lugar
—Puede ser pero en ningún otro lugar te trataran igual como lo hacen aquí—
En eso tenía razón sin importar a donde viera tanto españoles e indígenas trabajaban por igual, nadie les hacia gestos de repulsión o molestia a nadie, incluso se trataban muy bien.
—Mira ese hombre de allá— Frida señalo a un hombre que vestía un saco color verde olivo y a su lado una mujer rubia con un vestido simple color salmón— Es el amo de la casa el Señor Lynn Loud y quien esta a su lado es su prometida la Señorita Rita, se casaran en unas semanas—
—Creí que el señor Loud sería un poco mayor— admitió María al ver lo jóvenes que eran la pareja tal vez de su edad o un poco más
—Oh no, el señor Loud tiene veinticinco años, llegó a la Nueva España desde Estados Unidos para crear su propio negocio y ha prosperado logrando tener todo esto— explico Frida— De hecho Arturo fue quien más lo apoyo ya que el Sr. Loud no sabía español, se hicieron mejores amigos y fue Arturo quien le presento a la Señorita Rita— le giño el ojo— Por eso es el segundo al mando de la casa, por lo que fomenta el respeto a todos los que trabajen en la hacienda—
—Vaya... Si todos los patrones fueran así—
—Bueno los que estamos aquí tuvimos suerte de trabajar aquí—
—Frida...— tuvo su atención— ¿Por qué el sr. Arturo me evita?—
—¿Qué quieres decir?—
—Bueno se que es médico pero cuando me revisa lo hace tan rápido que no se si hizo bien su trabajo o por otra cosa, evita contacto directo conmigo y me tiene a cierta distancia— explico
—Oh es eso... No lo tomes a mal María solo quiere que estés cómoda, sabemos lo que pasaste cuando te encontraron y creyó que era mejor que estuvieras alejada de los hombres por un tiempo para que no reaccionaras negativamente, por eso mantuvo su distancia y evito tocarte porque pensó que te haría sentir incomoda... por sino te diste cuenta ni siquiera los trabajadores se acercan a ti por lo mismo. Ordenes del patrón— explico para sorpresa— Ellos solo quieren tu bienestar no lo tomes a mal, cuando estés lista puedes decírselo a Arturo—
Después de ese día María pudo notar lo que Frida dijo, cada vez que caminaba por el lugar y se encontraba con algún trabajador este se disculpaba y se hacia aun lado, debes en cuando la saludaban por cortesía, incluso el Sr. Loud la saludaba. Estuvo así por un tiempo hasta que se sintió lista para volver a involucrarse en las actividades del lugar por lo que tenía que hablar con Arturo.
—Señor Santiago— llamo a Arturo quien estaba atando una carreta— ¿Puedo hablar con usted?—
—Por supuesto— dejo lo que estaba haciendo y fue hasta María teniendo una distancia— ¿Qué necesitas?—
—Sr. Santiago, primeramente quisiera agradecerle por tenerme paciencia debido a mi situación— dijo María acercándose un poco— Y por ser comprensible conmigo—
—No fue nada, es lo menos que podíamos hacer por lo que pasaste—
—La verdad... yo quisiera saber si podría trabajar aquí— dijo ella un poco avergonzada— Necesito un trabajo en lo que espero noticias de mi familia—
—No te preocupes por eso le avisaré al Sr. Loud y Frida te dirá las tareas—
—¡Se lo agradezco!— exclamo ella y lo abrazo, así estuvo por algunos segundos hasta que se dio cuenta de lo que hizo y se alejo sonrojada— Lo siento no debí hacer eso—'
—No, esta bien... la verdad me gus-gusto— murmuro Arturo sonrojado
Durante un año María trabajo para la familia Loud, viendo cada evento de dicha familia como la boda, el crecimiento del negocio familiar y el nacimiento de Loki Loud el cual ayudo en el parto gracias a lo que Arturo le había enseñado, en cuanto a Arturo ambos tenían sentimientos el uno por el otro pero a ella le daba miedo mostrarlo en publico así que Arturo la llevaba a lugares privados para sus citas cosa que agradecía y amaba de él.
Nunca dejo pensar en su familia, se preguntaba si los volvería a ver o si la estaban buscando. Siempre estaba en el entrada a la ciudad en caso de que aparecieran, pero sin señales de ellos, con pesar continuó con su vida como lo ha hecho ese año y estar con su amigas Frida y la Señora Loud.
Hasta que un día...
Su familia apareció y se entero de su relación con Arturo.
—¡¿Cómo se te ocurre tener una relación con un Español?!— exclamo Héctor
—Papá escucha—
—¡No! ¡Tu escucha!— grito haciendo callar a María— ¡Su gente fue la que nos metió en este lío, nos robaron nuestras tierras sagradas y nos hicieron sus esclavos! ¡NADA BUENO VIENE DE ELLOS!—
—Pero él no es así—
—Todos los son—
—Te sacamos por una razón hermana— dijo Carlos— ¡Ahora estas aquí y metes la pata!—
—¿A caso te obligo?— pregunto Doña Xóchitl
—¡No me obligo a nada!— exclamo desesperada— Él no fue más que comprensible y amable conmigo, me tuvo paciencia cuando iniciamos la relación y me ama por lo que soy ¡Nunca le importo si era indígena!—
—¡A ellos solo les importa que seas una mujer y obtengan lo que quieren!— exclamo Héctor molesto
—¡Se equivoca!— el grito de Arturo interrumpió la discusión— ¡Yo de verdad amo a María!—
—No nos vengas con esas ridiculeces, Gachupín— dijo Héctor— Le has quitado el honor a mi hija—
—María y yo llevamos casi un año de noviazgo, he sido serio en cuanto mis intenciones con ella y quiero casarme con ella— al decir eso ultimo se agacho para evitar el golpe que Carlos estaba por darle
—¡Estas loco si piensas que te dejaremos!—
—Por favor Carlos comprende que yo lo amo y él me ama—
—Entiendo que estés "enamorada" y todo eso, pero solo es un encaprichamiento que ambos tienen y terminaran cuando él se canse—
—¡Es más que encaprichamiento como dices!— grito María y tomo la mano de Arturo— Estoy esperando a su hijo— al decir eso Héctor y Xóchitl rápidamente sujetaron a Carlos antes de que lanzarse sobre Arturo y gritar blasfemias en su lengua materna— ¡Arturo cálmate!—
—No me pidas que me calme—
—Entiendo que estén enojados y tienen todo el derecho— hablo Arturo— Y si entendí cada palabra que dijiste— murmuro viendo a Carlos— Pero quiero que sepan que la haré feliz y me haré responsable del bebé. Amo a María y haré lo que sea para ganarme su aprobación—
—¿Lo harías?— pregunto Doña Xóchitl— ¿Qué estarías dispuesto a hacer?—
—Lo que sea—
—¿Incluso si te pidiéramos que dejaras tus costumbres Españolas?— cuestiono seria
—Si—
Fin del Flashback
—Después Arturo dejo todo lo que estuviera relacionado con España, incluso fue a vivir a la zona de los indígenas— explico sorprendida— No tengo idea de como pero hasta convenció a Tanok de vivir allí—
—Arturo es único, te ama de verdad y ama a Roberta— dijo Rita
—Lo se... pero a veces me preocupa— murmuro María— Lo amo enserio que lo amo, pero mi padre esta algo preocupado por los niños—
—Creí que el sr. Héctor aceptaría que sus nietos fueran mestizos—
—Lo hace de verdad que lo hace y los ama, pero eso le preocupa... dice que solo los condeno a vivir en un mundo cruel e injusto—
—Puedo entenderlo— concordó Rita— Mientras las cosas estén como están hasta ahora ninguno de nuestros hijos estará bien—
—Creí que a ustedes no les afectaba eso—
—No exactamente María— dijo Rita— Se que tu gente han sido lo que más sufrieron desde que se encontró el Nuevo Mundo, pero eso no quiere decir que los demás lo pasen mejor. Ahora ser Gachupín es lo que te da estatus al llegar aquí, es por eso que Arturo no tuvo problema al venir aquí a hacer su vida—
—Eso explica porque se le facilitan las cosas— dijo María y Rita asintió
—En el caso de los hijos de Gachupines que les dicen Criollos, a penas tendrían algo de suerte para subsistir. Lo que será un problema para mis hijos cuando crezcan y quieran un trabajo—
—No sabía eso—
—No es algo que uno quiera hablar, ya se muestran los problemas con Loki y Loni en la escuela, hemos tenido que sacarlos de las peleas en las que se meten—
—Entiendo—
—Solo espero que con el tiempo las cosas mejores—
—Yo también lo espero—
