La mañana estaba comenzando en la prefectura de Miyagi, a pesar de ser un día ventoso de esos que no te dejan tener el cabello arreglado ni una fracción de segundo y que levanta todos esos polvos de las calles que pican la nariz al transitar, aun así, para un nuevo año escolar el sol brindaba con ese calor reconfortante que se contraponía a la fría sensación que atraía esa brisa, que bañaba ciertas partes del cuerpo y se encargaba de mantener la temperatura de la sangre a un nivel gustoso. El peliverde exhaló un gran bostezo, tapándose la boca mientras doblaba en la esquina, sacó su móvil para comprobar la hora, aún era temprano para que su alto amigo llegará al punto de encuentro, el cual nunca había sido acordado simplemente ahí es donde ambos se cruzaban por coincidencia pero con el paso del tiempo ya se había acostumbrado a esperarse; acomodó la bufanda que tenía sobre los hombros hacia el cuello, aún siendo una pequeña parte expuesta podía sentir un ligero escalofrío subir sobre su nuca, no era desagradable pero si dejaba aquella zona un tanto dormida.
Esta vez suspiro por el sueño; a la vez que se detuvo cerca de un poste de luz para esperar a su amigo; ya que no había logrado dormir bien durante la noche, algo le mantenía inquieto y cada ruido de las maderas o susurros de los animales vecinos siempre le mantenía alerta, un mal presentimiento como suelen decir, así que esperaba calmar un poco sus inquietudes cuando viera a su amigo acercarse ya que al menos de esa forma tendría algo de seguridad al ver que su día sería como cualquier otro.
- camina Yamaguchi
El rubio estaba pasándose de largo para continuar su travesía hacia el instituto, probablemente pudo haberse detenido, pero el reiniciar la marcha suponía un esfuerzo sin sentido así que decidió por cuenta propia que el contrario tenía que seguirle el paso; mostraba esa misma expresión enfadada aunque no lo estuviera, así también, bajaba sus cascos para poder escuchar cualquier cosa que el peliverde le dijera. Mientras tanto Tadashi tardó en reaccionar, así que tuvo que dar dos zancadas para poder llegar al lado del rubio y caminar tranquilamente por la calle mientras le regalaba una tenue sonrisa.
- ¡buenos días Tsukki!
- estamos a 5° C y según el pronóstico seguirá bajando durante todo el día, además de que probablemente el entrenador Ukai nos hará practicar más de lo necesario, créeme que no tiene nada de buenos
- no me sorprende que estés bien informado - río un poco el peliverde al notar ese sutil tono de enfado, a su amigo no le gustaba ese tipo de clima frío.
- no es gracioso.
- lo es, de haber sabido, habría traído un una chaqueta para más tarde, sólo traigo un suéter debajo - levantó una esquina de su uniforme para dejar ver la prenda -... ¿Cómo te fue en estos días que nos dieron de descanso?
- no me lo recuerdes - respondió el rubio con un gesto amargo de tan sólo pensar en ello, ya que no había sido una grata experiencia, al menos quería disfrutar de los días de descanso leyendo algún buen libro o buscando nuevas canciones.
- ¿Eh? ¿Por qué? Ah, seguramente Akiteru te obligo a hacer algo que no querías.
La verdad es que le sorprendía que Kei volviera a pasar tiempo con su hermano, y a la vez le ponía feliz porque podía ver como su amigo había recuperado esa chispa de alegría que tanto tiempo lo había abandonado, "nada como el amor fraternal" o eso pensaba al menos.
- me llevo a rastras a los entrenamientos de su equipo, ciertas personas se volvieron aún más pesadas y se la pasaron recordándome que pude haber detenido más remates si tuviera fuerza en los brazos...
- ¡qué suerte tienes! – ni siquiera había dejado que su amigo terminara de hablar, pues estaba emocionado por que pasara el tiempo de esa manera
- que dices – rubio giró el rostro para evitar la mirada del contrario, al final se trataba de un tema agotador.
- me refiero a que tuviste más oportunidad de practicar tus bloqueos, yo quise ir con Shimada pero pensé que no debía molestarlo en vacaciones, aunque trabaje por mi cuenta me gusta que él me corrija si cometo algun error.
- es un trabajador de supermercado, no creo que tengan grandes vacaciones, o al menos no las mismas que nosotros
Yamaguchi se estremeció ante eso, ya que a decir verdad no había considerado esa idea durante aquellos días, ahora que lo pensaba sonaba razonable, pero, qué tal si pensaba que estaba huyendo del entrenamiento o si realmente agobiaba al mayor con sus constantes visitas, probablemente si se esforzará aún más sería capaz de ver las equivocaciones por cuenta propia pero no era tan hábil dado que la humildad era una cualidad poco usual en las personas, estaba seguro de que Tsukki la tenía, pues era evidente que reconocía sus errores y limitaciones trabajando lo necesario para enmendarlas o nivelarlas, pero para él eso era un poco más complejo. Así que su ansiedad regreso, pensando que tal vez sería eso lo que no le dejaba dormir, las preocupaciones de qué pensaría Shimada al respecto o de que no era capaz de alcanzar a sus compañeros de equipo, eso también le deprimía.
- entonces... ¿crees que debería pasar a disculparme?
- no creo que sea necesario, supongo que como adulto entenderá que los jóvenes son holgazanes
- yo no quiero que piense eso de mí, le debo demasiado – se apresuró a decir el peliverde, sabía bien que tenía que ser agradecido con el mayor porque le había dado una herramienta para poder estar al lado de Tsukishima
- ¿le debes?
El rostro del pecoso se cubrió de un matiz rojo que hacía ver esas manchas de la piel aún más notable, le comía la vergüenza, era obvio que su amigo sabía a qué se refería pero admitirlo así era demasiado además de que sentía la penetrante mirada ambarina del contrario que le inhibía aún más los sentidos, se detuvo por un momento para analizar la respuesta que debía darle. No quería parecer más patético de lo que ya creía pero encontrar las palabras idóneas era imposible en ese momento, estaba cansado.
- Y~ya sabes, sin el servicio flotante yo no habría podido estar en la misma cancha que ustedes - todo el tiempo mantuvo la mirada baja probablemente su amigo ya supiera eso, tal vez todos pensaban que era así, pero admitirlo era completamente diferente.
- es ridículo
- ¡no lo es...! – levantó la cara aún enrojecida pues la respuesta del contrario le asombro, a veces era cruelmente amable.
- lo es, al final fuiste tú quien se esforzó para poder lograrlo, con o sin Shimada lo hubieras aprendido, o hubieras hecho cualquier otra cosa que te lo permitiera, tú no eres débil, eres confiable... aunque todos terminamos aprendiendo algo así que no fuiste el único - Tsukishima levantó los hombros, para restarle importancia, lo había dicho con una voz neutral y sin mirar al peliverde, sin ninguna intención más allá de animarlo.
Probablemente el más alto creía en la capacidad del menor, muchas veces habían estudiado juntos y el peliverde no tenía problemas en aprender rápido, después de todo había entrado a la clase avanzada junto con él. Eso hizo que Yamaguchi se sonrojarse aún más, regularmente las palabras de aliento de Tsukishima eran algo más toscas pero siempre le animaban, porque sabía que estaba siendo honesto, cualquiera que fuera su personalidad sabía que en ese momento, en aquel lugar y entre los dos, el rubio era el más confiable.
-... - no había respuesta para ello así que sólo asintió más calmado- ... En todo caso, creo que debemos trabajar aún más.
- después de las nacionales Ukai nos hizo trabajar en las recepciones como un demente.
- creo que al final estaba molesto porque perdimos contra Fukurōdani - soltó un bostezo un poco más largo para llevarse la mano de inmediato a la boca y después se restregó los ojos con las mangas del uniforme.
- ¿no dormiste? No sueles estar tan somnoliento.
- Pase una mala noche. Quizá la culpa por no entrenar - el peliverde se rasco la cabeza un tanto nervioso para reírse de sus propias palabras, incluso él quería saber porque no había podido dormir.
- mmhg - torció el rubio, pero ya no dijo más sólo se limitó a vigilarlo con el rabillo del ojo.
Al final del recorrido llegaron al instituto para dejar directamente sus cosas en su aula; ambos habían quedado nuevamente en la clase cuatro pero ahora sería la de segundo año, Yamaguchi no ocultaba sus ganas de estar cerca del rubio, después de todo había sido su mejor amigo desde hace bastantes años es por eso que se esforzaba en alcanzar las calificaciones de éste, aunque con el apoyo que le brindaba a veces no era demasiado trabajo. La campana sonó anunciando que era la hora de la ceremonia de entrada que trimestre con trimestre se realizaba, además podían ver cuántos nuevos alumnos estarían en primer año, en todo caso, cabía la posibilidad que unos cuantos de ellos entrarán al club de vóleibol, mientras se dirigían al gimnasio principal donde se celebraban todas aquellas cuestiones conmemorativas reconocieron el molesto sonido, al menos para Tsukishima, del "pequeño gigante" a lo que el más alto sólo pudo poner una cara de molestia, su sola presencia bastaba para eso. Estuvieron escuchando las pláticas del director y también del subdirector que no paraba de mover su peluquín para acomodarlo, a decir verdad era una técnica muy efectiva si lo que quería es que todos se enterarán del postizo.
El peliverde volvió a bostezar, y pasado algunos minutos comenzó a tambalearse por el sueño, sobre todo porque los profesores hablaban de una forma pasiva, probablemente no fuera el único, pero al estar entre los últimos de la fila le permitía pasar desapercibido; quizá no fuera tan alto como Tsukishima, pero si alcanzaba una altura mayor a los de los demás así que estaba enfrente del rubio, lo cual permitió a éste zarandearlo lo suficiente para que volviera en él antes de que el subdirector fijará su objetivo, sólo se estremeció ante el repentino movimiento para volver a reaccionar, se tallo los ojos rápidamente y soltó un bostezo un poco más largo, hacía tanto que no estaba cansando un primer día de clases; tal vez antes de conocer al rubio, en aquel entonces era blanco de abusos por lo que ir a la escuela le parecía de masoquistas. Cuando la ceremonia dio por concluida todos se dirigieron a sus aulas para continuar con las clases.
-¿Irás al entrenamiento? – preguntó el más alto mientras caminaban rumbo al aula
- claro ¿por qué lo dices?
- sería mejor que volvieras a casa temprano, ni siquiera puedes mantenerte en pie
- lo dices por lo de hace un rato ¿no? Tranquilo, es sólo que termine aburriéndome, además será mejor que haga algunos saques hoy para no perder la costumbre, tal vez el ejercicio me despeje un poco
- espero que no vayas a volverte un cabeza de aire como ese par...- desvió su mirada hacia Hinata y el pelinegro que se dirigían juntos a su clase, probablemente hablando sobre que podían hacer ese día, aunque sin duda su favorito era el rápido que sólo ellos dos podían lograr
- ¡Tsukki! No seas malo...
- sólo digo lo que es, no puedes culparme, me molesta que sean tan intensos
- en el partido contra Shiratorizawa te veías tan intenso – se río el peliverde, pero sólo quería mostrarle al contrario que también podía ser un "cabeza de aire"
- Cállate Yamaguchi
- perdón Tsukki – aunque seguía riéndose, su disculpa sólo continuaba con la broma.
Durante las clases finalmente Yamaguchi había caído dormido con una despreocupada expresión en el rostro, y con una respiración apacible, gracias a eso y para su fortuna el profesor no se percató que uno de sus alumnos dormía plácidamente sobre su pupitre; cuando la hora terminó Tsukishima fue a despertarlo para el cambio de clases, así que el peliverde solo se disculpó, aunque se podía ver un poco menos cansado que al comienzo del día. Logró recuperar algo de confort con esa siesta reparadora, pero eso no quitaba que siguiera un poco somnoliento; las clases siguientes fueron normales o al menos pudo resistirlas sin escribir completos garabatos en sus apuntes, la hora del almuerzo también había ayudado, pues necesitaba esas calorías para rendir después de clases. Para el final del día recogió sus cosas apuradamente, aunque estuviera en esa condición estaba deseoso por entrenar de nuevo con todos los demás, sobre todo porque se tendría que ajustar la nueva alineación de la que aún no estaban seguros los mayores, aunque bien sabía que se quedaría como suplente, al menos le alegraba que sus saques fueran útiles para el equipo.
- ¿nos vamos Tsukki? – se acercó al asiento del rubio al notar que no se había levantado
- adelántate – había metido un par de libretas en su bolso mientras se levantaba cautelosamente
- ¿eh? ¿Por qué?
- tengo que hacer limpieza hoy - el rubio señaló con el mentón hacía el pizarrón, el cual indicaba que él y otra chica debían encargarse de los deberes aquel día
- no lo había notado
- estuviste distraído todo el día, me sorprendería que te hubieras dado cuenta
El peliverde bajo la mirada apenado por aquello, pero entendía que ese día no estaba al cien como hubiera deseado o al menos lo suficiente como para no preocupar a su amigo, jugó un poco los las asas de su mochila y torció los labios.
- entonces te ayudare, así no trabajaras tanto – sonrió tenuemente para el contrario.
- no es necesario, además cuando dormías no dejabas de repetir " quiero jugar" – rio un poco en tono burlón
Las mejillas del más bajo ganaron color de inmediato al pensar que toda la clase pudo escucharlo y pensaba que después lo molestarían por ello.
- en realidad no lo dijiste, pero no dejabas de mover tus manos como si fueras a golpear el balón – soltó una pequeña risa al ver la reacción de su amigo, pocas veces le gastaba bromas pero en especial ese día le había hecho ponerle atención de más, por lo que quería devolvérsela.
- eso es peor aún, eres malo – llevo ambas manos a su rostro para tratar de esconder lo apenado que se sentía.
- tienes suerte el profesor no te preguntó cuando levantaste la mano
Yamaguchi no hizo más que soltar un cansado suspiro por lo que había sido todo el día, lo único bueno que podía encontrar era que Tsukishima había estado apoyándolo en todo, probablemente habría sido objeto de burlas en el primer día de su segundo año si éste no hubiera estado ahí.
- gracias Tsukki – miró a través de sus dedos hacía el rostro del contrario y le dedico una dulce sonrisa.
- mejor ve al entrenamiento, Ukai se enojara si nos ve llegar tarde a los dos - dijo apresuradamente el rubio, al sentir que le saltó de repente el corazón.
- bien, entonces le avisare que llegaras tarde.
- muy tarde.
- ¿por qué? – esta vez lo miró fijamente.
- ellos seguramente querrán planear algo para llamar la atención de los de primero para que se unan al equipo, como hicieron con nosotros. En momentos como estos Tanaka y Nishinoya son bastante molestos, no estoy para soportar su euforia.
- ahora ellos están en tercero seguramente están muy emocionados por ello, después de todo sin Sawamura y los demás nos hacen falta los dos laterales
- aunque Ennoshita ocupara el lugar del capitán
- ¿estas preocupado?
- No. Pienso que podrá arreglárselas por sí sólo, es bastante inteligente como para mantener la compostura del equipo, si fuera Tanaka entonces si estaría preocupado...
- Tsukishima - una voz femenina le llamo desde la entrada - tenemos que ir por las cosas – era una chica de sedoso cabello negro y ojos del mismo color, bastante atractiva a decir verdad – o el profesor nos regañará.
- ahora te sigo, nos vemos más tarde Yamaguchi – dejo sus cosas sobre el pupitre y se dirigió hacía donde estaba la chica.
- está bien Tsukki, no te tardes mucho.
Echo sus cosas al hombro y salió detrás del rubio pero tomando el camino contrario hacia los vestuarios para cambiarse con la ropa de deporte, se encontró con el cuarto vacío pero con las cosas de cada uno en su lugar correspondiente, después de todo seguramente estaban emocionados por poder volver a practicar allí, él lo estaba; pensó un momento en su amigo y en aquella chica, ahora que lo meditaba el contrario a pesar de tener atractivo, hasta el momento no había tenido novia alguna, entonces se preguntó qué tipo de personas le gustarían. Tomo sus tenis para ir hacia el gimnasio, desde fuera se podía escuchar el parloteo de sus compañeros, incluso podía reconocer algunas voces que no lograban ponerse de acuerdo, no entendía muy bien lo que decían pero por la forma en que sonaban parecían estar peleando.
- buenas - dijo mientras se colocaba sus deportivos en la entrada del lugar sin prestar atención a lo que los demás estaban haciendo.
- ¡Yamaguchi! - el peli naranja corría a toda prisa hacia el recién llegado y con voz estridente queriendo tomar su atención - oye, oye ¿Qué es mejor usar pancartas grandes a unos volantes?
- ¿eh?
- estábamos discutiendo sobre que deberíamos hacer para la próxima semana, y estábamos pensando en hacer carteles, pancartas o volantes - intervino Yachi para aclarar la aparente duda que tenía Yamaguchi - ¿Qué crees que es mejor?
- bueno - el peliverde miro a la pequeña rubia, desde el primer día que la vio pensó que era linda y aún ahora le seguía pareciendo así - creo que tu serías la mejor para tomar la decisión, después de todo el cartel que hiciste para nosotros fue asombroso
- es cierto, es cierto - secundo el número diez - Yachi eres realmente increíble
El peliverde miró la reacción de la manager cuando su compañero la halago, ella actuaba de forma nerviosa, pero se veía feliz por sus palabras en cambio con él se había comportado tan neutral que le hacía pensar que a la rubia le gustaba el número diez. Pero no tenía que preocuparse por eso ahora, lo importante era traer nuevos integrantes al equipo, por ahora sólo los que pertenecían a uno podían entrenar, a los del primer año les daban la semana para que pudieran adaptarse al ritmo y tomar tranquilamente la elección de su club si así lo deseaban.
- ¿oye dónde está el tipo molesto? - el armador se dirigió hacia el peliverde.
- ¿quién? – respondió el peliverde aunque sabía a quién se refería pero no le gustaba que hablaran así del rubio.
- ... TSUKISHIMA – respondió con voz fuerte y volteando la cabeza con ese claro mal humor.
- ¡ah! Tsukki tiene limpieza – sonrió ampliamente.
- ¿Qué? Pero sin ese edificio... No podremos practicar como se debe - convino Hinata con bastante esfuerzo, ya que aún le costaba aceptarlo. Él y el armador parecían estar cortados por la misma tijera.
- en cualquier momento estará aquí - no le gustaba que hablaran mal de su amigo, pero no es como si pudiera hacer mucho, era así desde que se conocían - por cierto, sea folleto u otra cosa que es lo que pondremos para que vengan...
- sí, no sería justo que sólo Hinata apareciera de nuevo - hablo Tanaka con esa típica cara de delincuente en la que fruncía el ceño de forma aterradora, y haciendo que la rubia se crispara como reacción, pero solo recibió un golpe en la cabeza por parte del capitán para calmarlo.
- no asustes a Hitoka con esas expresiones; aunque esta vez tenemos que ponernos de acuerdo. ¿Qué opinan ustedes chicos?
- debería ser algo que llame la atención - hablo el número nueve aunque eso era bastante obvio.
- y que muestre nuestra fuerza - comento el líbero haciendo un ademán con su brazo para mostrar sus estilizados músculos.
- deberíamos volar - río el de pelo naranja, queriendo saltar cuanto antes.
Yachi tomaba notas de la montaña de ideas que salía de sus compañeros, buscaría seguramente la forma de juntar la mayoría de forma que pudiera hacer algo que a todos les gustara y también a los chicos de primero, aunque probablemente tendrían gente, después de todo Karasuno había ido a las nacionales y quedado en tercer lugar, al menos eso esperaban que sucediera en los próximos días, los mayores estaban siendo demasiado ruidosos, a excepción de Ennoshita que estaba junto a la rubia para revisar las propuestas, varías de ellas fuera de lugar y esas las descartaba en automático.
- ¿qué hay del presupuesto? - pregunto el peliverde al percatarse de que nadie había hablado de ello y antes de que siguieran dando más de esas alocadas ideas cómo disfrazarse de cuervos.
Al parecer eso tomó por sorpresa a casi todos, entonces se dio cuenta de que no se había puesto a pensar en ello, suspiro, pensó también que, probablemente Tsukki lo habría mencionado desde el comienzo, después de todo eso era lo primero que tenían que resolver si querían hacer cualquier cosa, incluso sacar copias de volantes significaba un gasto.
-sobre eso... - se quedó mudo Tanaka y miró desesperadamente al capitán
- el profesor Takeda dijo que nos apoyaría un poco con ello, pero es algo que depende del club – confesó finalmente
- pero, pero gaste todo mi dinero en las vacaciones
- seguramente en nada productivo – se burló Narita
Una ola de desesperación cubrió a "los cabeza hueca" del equipo, al parecer ninguno de ellos había cuidado sus finanzas durante las vacaciones, así que simplemente parecía gracioso para el resto. Pero a pesar de todo lograron ponerse de acuerdo, los demás pondrían de su parte para los volantes y el profesor Takeda cubriría el gasto de una lona en la que Yachi se encargaría de poner todo lo promocional así abarcarían un poco más; después serían los restantes los encargados de financiar alguna otra que se necesitara así que estaban obligados a ahorrar hasta que lo pidiera Ennoshita. Todo quedó solucionado, incluso lo que contendrían los folletos para cuando los repartieran, ahora sólo tendrían que buscar el lugar para mandar a hacer las cosas, pero ya lo harían los próximos días, por lo que no tenían por qué preocuparse.
Así, una vez terminando con el tema y dejando a varios excitados por ello como lo había previsto el rubio, se dedicaron a las labores del club una vez que el entrenador cruzo las puertas y dio un fuerte aplauso para captar la atención de los chicos, a los que puso a hacer calentamiento. Podían verse correr alrededor de la cancha y agacharse cada diez pasos a todos los cuervos mientras Ukai revisaba las estadísticas que Shimizu había dejado de los partidos anteriores en la capital japonesa. Pensaba que lo ideal era poner a trabajar a cada uno en su punto débil para fortalecerlos, pero entre más lo pensaba las palabras del ex capitán eran las más acertadas, tenían que volver el balón parte de su cuerpo y tenían que volverse mejores receptores, ya no podían dejar más aperturas que hicieran que los enemigos les aplastasen. Desde ahora Karasuno tendría que ponerse metas más grandes porque ya los demás le reconocían, el haber llegado a las semifinales lo decía todo.
- Bien formen una fila, practicaremos las recepciones hasta que los brazos le duelan
- traeré los balones – comento Yachi que caminaba apresurada hacia la canastilla y la empujaba hacia donde todos se estaban reagrupando.
- tenemos que mejorar esto antes de volver a ver a los de Nekoma, algo me dice que este será nuestro año – el entrenador sonrió de oreja a oreja, cantando victoria antes de saber si en realidad podrían ir ese año a las nacionales.
- ¡SIII! – se escuchó al unísono la respuesta de todos
- para eso primero tenemos que tener un rematador estrella ¿no es así? – en ese momento Tsukishima estaba colocándose los tenis para comenzar el entrenamiento, aunque todavía debía de ponerse a calentar
- eso es cierto – convino el entrenador mirando a los dos de segundo que aún quedaban para el puesto - ¿Quién de ustedes se apuntara para la labor? – le sonrió ladinamente
Pero no hubo respuesta por parte de ellos, sólo se alejaron discretamente y evitaron hacer contacto visual esperando que se olvidaran de ellos, les gustaba jugar pero pensaban que no tenían las capacidades de Asahi como para suplirle. También esperaba que alguno de primero les quitara esa carga de encima, aunque si, trabajarían para tener un lugar al lado de los demás de eso no había duda alguna.
-Tsukishima, has los calentamientos debidos – le recordó el entrenador antes de que fuera a formarse
- sí, si – no es como si estuviera muy animado a hacerlos, pero lo hizo sin quejas, al menos para llevar el ritmo, sobre todo. porque esos salvajes se emocionaban y hacían que todo fluyera diferente.
- aquí va
El entrenador lanzó el primer balón, esta vez trabajarían diez recepciones continuas por cada uno de ellos en varias repeticiones hasta que viera el dolor en sus brazos, Ukai regularmente no se comportaba como su abuelo pero estaba algo frustrado por lo que paso así que quería verlos sufrir, al menos un poco. Como siempre los que más errores tenían eran los novatos a excepción de Kageyama quien tenía un poco más fluido su percepción del movimiento; Ennoshita como el resto mostraban una mejoría, se veía que les había servido el fuerte entrenamiento en esas pocas vacaciones que tuvieron aunque en momentos el balón aún pasaba de largo.
Tsukishima ya se había reunido con ellos, así que fue el último en recibir de la primera ronda, también se podía apreciar que aún le costaba trabajo, aunque bloqueando podía ver fácilmente a donde se dirigiría el balón, eso sí era algo frustrante. Después de dos rondas más pensaban en realizar un enfrentamiento entre los dos pero a decir verdad faltaba gente, el entrenador ya había previsto eso pero después de las vacaciones lo había pasado por alto, así que decidió hacer un cuatro por cinco, por lo menos podrían practicar lo básico con eso. Ukai miro a Narita y a Kinoshita esperando que mostraran lo que podían hacer, quería poder usar a uno de ellos como rematador ya que tenían más experiencia, a Ennoshita lo descartaba ya que lo veía mejor como un buen receptor así que debía centrarse en ello más que nadie del equipo.
-Kageyama tranquilízate – dijo el entrenador al ver que lanzaba más alto de lo normal – Tsukishima pon más fuerza en tus brazos, igual tu Yamaguchi recuerda que también eres un bloqueador – le miró firmemente aunque en realidad el peliverde no había estado en esa línea de defensa tanto tiempo- Hinata intenta alcanzar los pases de Kageyama, recuerda tener en cuenta la red que está en frente.
Después verlos entrenar podía notar que sus reflejos habían mejorado bastante y que incluso se movían con mayor libertad, pero aún había detalles en los que trabajar, así como iba fluyendo el partido dictaba las correcciones que debían de hacerse, con eso presente en su cabeza estaba seguro de que ellos se las ingeniarían para darle solución. Después de algunas horas el entrenamiento terminó y todos se empezaron a hacer estiramientos para poder irse a casa, se podía notar un ambiente de satisfacción. Así pasaron un par de semanas llenas de entrenamiento.
- Me permite un momento entrenador
- ¿Qué sucede Tsukishima?
Mientras todos recogían sus cosas y guardaban todos los materiales en la bodega, Kei se mantenía en una conversación con el entrenador, el peliverde les miraba constantemente pues no sabía que es lo que su amigo tenía que hablar con el mayor. Al menos no se había enterado de nada que hubiera pasado o es que quizá tenía problemas con el bloqueo, bueno lo segundo no lo creía ese día se veía en perfectas condiciones. Cuando todos terminaron fueron directamente hasta la sala del club donde se cambiarían de ropa, mientras tanto Yamaguchi esperaba a que el contrario terminara de hablar, cuando por fin lo vio salir fue a situarse a su lado de inmediato.
-¿Paso algo?
- nada que importe
- mmm – no sabía cómo preguntar adecuadamente, ciertamente estaba preocupado y en su rostro se podía reflejar aquello, desvió la mirada cuando noto que el rubio la dirigía hacia él
- no estaré las próximas dos semanas
- ¡¿QUÉ?! – grito sorprendido
- baja la voz, Akiteru tiene un torneo y estoy obligado a ir – suspiró secamente.
- pero ¿Dos semanas?
- no sé qué tiene planeado mi madre, así que no tengo voz ni voto
- pero que pasará con el entrenamiento y la escuela– aunque en realidad quería preguntar otras cosas pero le avergonzaba
- hable con Ukai, me dijo que mientras practicara todo estaría bien, supongo que está seguro de que Akiteru se encargara de ello
- ya veo – contesto con los hombros caído el peliverde - entonces no te veré por tanto tiempo - no habían estado separados por muchos días, incluso a veces en vacaciones la pasaban juntos.
- quita esa cara, no es como si no hubiera algo llamado celular – le miro inexpresivamente
- ¿por qué no me habías dicho nada?
- pensé que podía zafarme de ello, pero no lo logre, así que... ahora ya lo sabes
- entiendo... bueno me harás falta sin duda – bajo la mirada un poco más.
- no es como si me fuera para siempre, o como si tu no pudieras hacer más amigos
Eso había sido como una puñalada, esas últimas palabras le habían dolido más que cualquier golpe físico, así que siguió con la cara gacha mientras caminaban, porque para él Tsukishima era irremplazable.
-Es cierto, aunque sin duda tu eres más importante para mi Tsukki – le miró con unos ojos entristecidos y una sonrisa torcida que no podía ser bien dibujada, para luego correr apresurada mente hacía los vestidores dejando al rubio atrás.
- Yamaguchi...
Quizá, esas palabras no habían sido la gran cosa, ni siquiera trascendentales, pero que el contrario pensaba o que se le pasara por la cabeza que él podía reemplazarlo tan fácilmente le dolían, aún cuando sabía que ni siquiera había tenido esa intención en sus palabras. Después tendría que disculparse con el rubio por actuar de esa forma así de la nada; su mejor amigo siempre había sido esa persona sarcástica y con pésima personalidad como muchos le describían; pero a su parecer era la persona más sincera de todas. Aunque, aún sentía esa extraña sensación de un mal presentimiento, desde el primer día de escuela, no le dejaba de molestar.
Entro al vestuario con la mirada baja, mientras se quitaba la ropa del entrenamiento y con aire ausente se colocaba el cambio, estaba triste no lo negaba pero tampoco quería estar peleado con el rubio, así que actuaría como si nada y si eso no funcionaba se disculparía; unas manos lo atraparon de la cintura desnuda y con los pantalones a medio vestir.
-¿eh? ¿P-pasa algo Tanaka?
- te estamos hablando desde que entraste, dinos tú si pasa algo.
- oh, lo siento, es sólo que he tenido algo de sueño en todo el día, sólo estaba un poco distraído – sonrió de lado aunque se sentía un poco incómodo por estar apresado así.
- ¡oye! Se me ocurrió algo... ¿Yamaguchi tienes novia?
- n-no – no sabía de donde había salido aquella pregunta – todavía no tengo.
- woooo – se escuchó salir de los labios del chico rapado mientras apretaba un poco más la cintura del peliverde y Kei entraba a la sala – no te preocupes, aquí tu superior te presentara algunas chicas.
- para eso necesitas conocer al menos algunas que quieran hablarte – se mofó el capitán del equipo.
- ¡Cállate Ennoshita! – protestó el calvo.
- emm, Tanaka ¿podría soltarme?
- no, por tu culpa Chikara me dijo eso, así que pagaras las consecuencias.
- pero yo no hice nad...- no pudo ni acabar de responder cuando ya se encontraba en el suelo, debajo de Tanaka, que lo atacaba con una serie de cosquillas y con lo cual hacia que no dejara de reír – p-pa-p-ara por fav, Tana-n b-asta – no podía pronunciar las palabras completas en su intento por retener el carcajeo.
- Peso si Tanaka tampoco tiene novia - se río tan burlonamente el rubio, así que la atención fue dirigida a el de inmediato - y tanto que alardea de presentar chicas.
- que dijiste Tsukishima - volteo a verlo con un rostro encolerizado mientras se levantaba, abandonando así a Tadashi y se abalanzaba hacia el número once con la intención de hacerlo su nueva víctima. Pero fue detenido por el capitán quien lo sostuvo de la sudorosa playera que aún no se quitaba.
- Tanaka es puras palabras solamente - el rubio le sonrió ladinamente y con aire de suficiencia.
- ya déjalo Tsukishima solo lo empeoras - suspiró el capitán que intentaba mantenerlos controlados.
- sí, claro - decía ya serio, mientras lo rodeaba y se dirigía al peliverde que aún estaba en el suelo, intentando recuperarse del ataque de risa.
Lo sujeto de la muñeca para ayudarle a levantarse y el otro pretendía no tambalearse ya que tenía los pantalones a medio poner, una vez que estuvo erguido por completo se acomodó el uniforme sobre la cintura mientras que el rubio le sacudía de la espalda las motas de polvo que le habían quedado impregnadas y le pasaba la playera para que terminara de vestirse antes de que Tanaka quisiera arremeter nuevamente contra alguno de los dos.
- gracias Tsukki- respondió con un rostro rojo que más por la vergüenza, era porque había reído más de la cuenta.
- da igual - fue todo lo que dijo antes de empezar a cambiarse restándole importancia a todo ese asunto.
El regreso a casa fue silencioso para los dos y sólo el eco de los pasos podía escucharse por las calles desiertas de Miyagi a esa hora, el peliverde titiritaba un poco al sentir el gradual frío que el pronóstico había marcado en la mañana; aún le pesaban las palabras que el contrario habría dicho pero no es como si pudiera reclamar algo en concreto y tampoco sabía cómo romper ese sepulcral momento, ni siquiera le dirigía la mirada. Pero estando perdido en sus pensamientos no se percató de que el rubio había frenado de repente por lo que choco contra la larga espalda de éste, se incorporó de inmediato para alzar la vista y de ese modo encontrarse con la profunda mirada contrario, podía sentir como lo inspeccionaba, como si intentara leer lo que estaba pensando. Kei abrió la boca emitiendo un pequeño sonido pero sin decir nada en concreto, torció los labios para razonar mejor lo que diría; podía verse en el rostro del peliverde las ansias de escuchar lo que sea que fuera a decirle.
- ¿Tsuk...?
- ¿irás con Shimada? – interrumpió al peliverde de inmediato.
- creo, creo que si ¿por qué?
- sólo tenía curiosidad, me voy a casa – dio media vuelta para volver a andar sin ver al rostro de Yamaguchi.
-... - qué había sido eso, pensó el peliverde, no entendía porque su amigo le había mirado de esa forma para preguntar algo tan trivial – espera Tsukki – se apresuró a seguirlo, siempre alcanzándolo.
- se hará más noche, si vas tan tarde a verlo sólo terminaras molestándolo – se excusó.
- a Shimada no le importa – confesó, pero ahora le preocupaba más el rubio - ¿éstas bien?
- por qué no lo estaría.
- no lo sé, te siento extraño.
- estoy perfectamente.
- ¿éstas seguro? – se empeñó, pues no podía dejarlo así.
- me molesta que seas insistente, y lo sabes, tengo que llegar a casa nos vemos mañana – se apartó el rubio para ponerse los audífonos y así poder ignorar cualquier cosa que el peliverde respondiera.
Tadashi sólo se quedó de pie en medio de la banqueta viendo cómo el contrario se alejaba con cada paso que daba, su rostro denotaba confusión y tristeza. Apretó su bolso deseando poder tener poderes mentales para saber que estaba pensando exactamente el rubio, quería poder ser de más ayuda.
Fue a la tienda de Shimada, y espero hasta que tuviera tiempo libre para que obtuviera las recomendaciones e indicaciones que deseaba con esa visita. Mientras dejaba que el tiempo pasara practicaba por su cuenta pero no lograba hacerlo correctamente, no podía quitarse aquel rostro penetrante de la cabeza; cuando el mayor salió a supervisarlo le regañó por no estar concentrado, alegando que eso era uno de los factores por los que solía equivocarse en los partidos. La relajación era la clave para ese saque además de la concentración, Yamaguchi bajo la mirada y se disculpó por causar problemas, así también por no haber ido durante esos días pero que por su cuenta había estado haciéndolo.
Los días siguientes se dedicaron al entrenamiento, también a realizar algunas poses para que Yachi pudiera ubicarse con respecto a las proporciones en los anuncios que haría. La distancia entre el peliverde y Kei no podía notarse a simple vista o al menos los demás integrantes no podían percatarse de ello, sólo esos dos la sentían y sobre todo Yamaguchi que veía a su amigo más alejado de lo normal, aunque no hubieran peleado, aunque no hubieran discutido algo parecía no marchar bien y no entendía la razón; el lunes Tsukishima se iría y no podría arreglar nada como deseaba. Era como si el tiempo le jugará una broma, regularmente en cuestiones como esas, todo parecía ir tan lento pero ahora sentía que cada vez que miraba el reloj pasaba un año. Los volantes estaban hechos y habían decidido usar el deportivo del club para llamar la atención de los demás, ya los sorprenderían con los uniformes que se usaban para los partidos oficiales, Tsukishima no estaría el lunes en que todos intentarían atraer personas, pero con ellos era más que suficiente. Así los días pasaron y el peliverde no pudo hablar de ese tema en particular, con ninguno de sus compañeros, ellos no lo comprenderían y seguramente le dirían que era lo mejor.
Tal vez, esto era el mal presentimiento que venía sintiendo desde hace algunas semanas, había querido no prestarle importancia, pero desde el primer día no había podido dormir bien y sentía cierto hormigueo en la parte trasera del cuello.
Al siguiente día en que los candidatos de primer año se presentarían, el gimnasio se llenó de emoción al ver que había chicos destacables que ya habían jugado con anterioridad en sus escuelas secundarías, que Karasuno aún no estaba perdido y que enorgullecerían a sus ex compañeros con el nuevo equipo que formarían, no olvidarían todo lo que les enseñaron y por ende intentarían trasmitírselo lo mejor posible a los nuevos. Las dos semanas se vieron provechosas, aunque Kei no se encontrara, vieron la forma de apañársela para los entrenamientos, y Ukai tenía los ojos puestos en dos de los de primer año que cubrían las expectativas del equipo. Había material de donde elegir, el entrenador y el consejero podían ver que los cuervos estarían más completos de ahora en adelante, no tendrían que preocuparse por la falta de hombres en la banca.
- con permiso - se escuchó la voz del rubio desde la entrada, a mitad del calentamiento, lo que hizo que alzaran la cabeza para verlo.
- ¡Tsukki! – Rápidamente, un emocionado Tadashi se adelantaba a todos para recibirlo – ya que no te vi en clases pensé que regresarías mañana – sonrió sin poder evitarlo, estaba feliz de verlo.
- llegué hace apenas unas horas, estar sentado tanto tiempo es molesto, por eso vine – intentó aclarar.
- me alegro de que fuera así.
- ¿seguro? – enarco una ceja el rubio.
- por supuesto ¿por qué no lo estaría? - sus voces ya se habían vuelto susurros.
- pues no recibí ningún mensaje.
- eso... - el peliverde bajo la mirada, en todos esos días no había encontrado el momento adecuado para hacerlo, además de que no se sentía cómodo – lo siento, si estabas en algo importante no quería molestarte.
- en cualquier momento te hubiera respondido.
- lo sé, pero yo...
- al parecer no me extr... - pero una voz ajena lo interrumpió.
- Guchi
- ¿Guchi?
El rubio levantó la vista hacia el tipo que había puesto la mano sobre el hombro de su amigo, y al que claramente no lograba reconocer, sobre todo ni siquiera sabía que es lo que estaba pasando ahí. Aquél tenía una molesta sonrisa colgada en el rostro y eso le irritaba.
