- Guchi
- ¿Guchi? – repitió el rubio con un rostro descolocado.
- ¿qué pasa Yoshida? – el rostro del peliverde giró hacía la persona detrás, pero se topó con la cara de éste demasiado cerca, quien ya le había rodeado los hombros por completo.
- de repente saliste corriendo casi me caigo cuando te quitaste.
- lo siento, no pensé en ello.
- eso no importa ¿Quién es él?
- ¿Quién eres tú? – respondió el más alto irritado
- Pregunte primero – frunció el ceño pero pronto se dio cuenta de que le reconocía, de cuando había ido a ver los partidos que los cuervos tuvieron contra Aobajosai – ah, el número once, te ves más simple de cerca.
- ¿Disculpa? – la voz del rubio denoto molestia.
- lo que escuchaste o es que estas sordo.
- Yoshida, no le hables así a Tsukki! – le regañó Yamaguchi de inmediato.
- a quien le interesa- respondió Kei ignorando al par y yendo hacía donde los demás se encontraban.
- Tsukki espera – intentó ir tras él pero esos brazos aún le retenía, no se soltó pues a su parecer era la primera vez que el rubio no respondía altivamente y eso le asombro un poco.
- que antipático.
- basta por favor, no hables así de él – los ojos del peliverde se clavaron en el contrario, sea quien fuera, no le gustaba que hablaran o se expresaran así de su mejor amigo.
- no te molestes Guchi – sonrió tranquilo mientras lo soltaba – solo pienso que es un sujeto inflexible.
- es porque no le conoces.
- no parece ser el tipo de persona que se deje conocer. ¿Por qué lo defiendes? No merece que te preocupes por él.
- las cosas no son así...
- ¡ustedes dos dejen de perder el tiempo! - vociferó Ukai desde el fondo, con la vena resaltada en la sien al notar que ese par seguía ignorando el calentamiento – Yamaguchi más te vale no tener ningún error en tu saque si tienes tiempo para perder- corto tajante.
- ya vamos - respondieron los dos para acercarse de nuevo a sus compañeros.
Pero el peliverde se adelantó para así poder hablar con su amigo el cual le había mirado tan duramente que dolía, pero el castaño no le dejo ir tan libremente sin antes poder aclararse y evitar malentendidos.
- ¿estás enojado conmigo?
- no lo estoy - respondió Tadashi con el ceño fruncido, aunque si estaba disgustado no estaba enojado, después de todo comprendía que éste no conocía a su amigo.
- tu cara dice lo contrario. No dije nada malo.
- ... - se detuvo para mirar al castaño - no estoy molesto, pero Ukai si lo estará así que démonos prisa. Olvida el tema ¿quieres? – intento hacer un esfuerzo, para no enfadarse más con el de primero.
- está bien pero quita esa cara, eres más lindo cuando sonríes.
- eres demasiado adulador – río en bajo el peliverde – o un buen mentiroso, que casi te creo.
- no hay razón para mentir.
Eso había puesto las mejillas del pecoso coloradas, era la primera vez que escuchaba a alguien, además de su madre, decirle lindo y no sabía si estar feliz o no por ello, después de todo ¿Qué chico quería ser llamado lindo? Aunque, a decir verdad, esas palabras, la forma en que el contrario las había pronunciado, tan honesto y sin huella de dudar de ellas, era diferente, algo que le comprimía los sentidos; no respondió, no tuvo más opción que perder contra Yoshida pero sin admitir nada. Una vez más la mirada fulminante del entrenador se dirigió hacia ellos; Yamaguchi supo que en ese momento ya no tendría la oportunidad de hablar con el rubio, pero quería hacerlo lo más rápido posible ya que sentía que una brecha se estaba abriendo entre ellos y si no la subsanaba ya, todo lo que conocía no sería igual, era algo de lo que no podía estar completamente seguro, pero los escalofríos se arremolinaban en él, como aquel día en que no había podido dormir bien, ese mal presentimiento. Así, sin poderse acercar al rubio se quedó al lado del otro chico, por lo que terminaron el entrenamiento que estaban realizando previamente; antes de ponerlos en dos grupos, ya que ahora que se habían entrado siete de primero al equipo, podían realizar mejor las practicas, sobre todo con la reintegración de Tsukishima, analizó cuál de los novatos era más conveniente para el equipo oficial, ya que los otros dos de tercero no daban el ancho a las expectativas y el número 12 era necesario en el servicio sustituto.
La alineación de prueba correspondería de la siguiente manera: el grupo "A", los amarillos, tendría a Ennoshita quien pasaría a ser opuesto, Tanaka y Nishinoya de tercero, a Hinata, Kageyama y Tsukishima de segundo, los cuales tendrían su misma posición a ocupar y como atacante lateral que supliría a Asahi un chico de primer año que tenía fuerza en sus remates aunque aún le faltaba precisión ya que mandaba volando el balón fuera de la cancha, pero el entrenador tenía fe en que podía refinar aquello, Kanda un chico semi fornido con cabello oscuro ondulado y corto que realmente no destacaba en apariencia y medía 1.73, aunque sólo estaría de prueba por el momento. En el grupo "B" con el rojo, estaban Narita y Kinoshita como atacantes laterales, Yamaguchi como bloqueador central y finalmente los de primero: Yoshida Ikki que sería bloqueador central, el chico tenía un cabello castaño rebelde claro que llegaba por debajo de las orejas, se notaban unos fuertes y firmes brazos que correspondían a su duro entrenamiento continuo, definitivamente no era un novato, una espalda en "v" con piernas largas, además de unos abrumadores ojos grises, y 1.86 era su medida, perfecto para su posición; Daigo como armador, con un cabello teñido de rojo que dejaba un flequillo por encima de las cejas, media 1.75, y aunque nunca antes había practicado el deporte, durante esas semanas de prueba había mostrado un buen manejo de la pelota, por eso el entrenador creía que si ponía empeño en ello lograría ser de ayuda; Miyake punta lateral quien tenía unos brazos largos con los cuales no le era difícil llegar al balón y media 1.72 ; Usui un pequeño líbero de 1.53 que sin duda estaba ahí por el "pequeño gigante" y "la deidad guardiana". Hayashi y Gushiken los cuales no pasaban de los 1.78 no eran malos jugando, pero sí querían estar en alguno de los grupos y no sólo como refuerzo rotativo tenían que trabajar.
Así, ya estando conformado los equipos de prueba se dio inicio al partido con un saque del de primer año del grupo A.
- vamos Kanda - apoyó el capitán
Pero el chico saco fuera del cuadro el balón, sin duda tenía buena fuerza, pero tenía que mejorar bastante en su precisión, eso se veía complicado de conseguir por el momento. Los rojos, se alegrón por ese punto aunque no les dejaba satisfecho; transcurrieron los minutos en que el balón pasaba de un lado al otro, anotando puntos frecuentes con los ataques rápidos de Hinata, los cuales habían sido reservados hasta ese momento por órdenes del entrenador, ya que querían sorprender a los novatos; fue así al principio, pero pronto se organizaron para que Miyake y Usui vigilaran atentamente los movimientos del peli naranja por órdenes de Kinoshita. Mientras tanto Yoshida había sido capaz de parar dos de ellos con una gran sonrisa en el rostro que enfado al pequeño gigante, aunque uno había sido la devolución del balón que mando al suelo sin piedad y el otro, el golpe que va pegado a la red, sin duda era bueno pero tenía que acostumbrarse aún a los ataques rápidos de ese par. Narita había tirado un saque que fue recibido perfectamente por el capitán del equipo que ágilmente mando hacia el armador, ya que su compañero era mejor para el bloqueo, el pelinegro lo lanzó hacía el enérgico atacante quien tenía toda la intención de mandarlo hacía el suelo, pero los brazos largos de Hayashi le alcanzaron sin problemas, el colocador del grupo B lo alzo hacia Ikki quien asestó un golpe adusto que fue imposible de detener; entonces el entrenador sonrío con la mirada como si estuviera maquinándose algo dentro de su cabeza. El primer set lo gano el equipo del capitán pero los otros le habían pisado los talones; al parecer estos novatos serían buenos con la recepción, y eso era algo que Karasuno necesitaba; llego el momento en que el peliverde dirigiera el saque, así que se preparó, aunque no fuera un partido oficial no quería quedarse atrás, respiro profundo y lanzó el balón, saltando hacía él y goleando con precisión; Yoshida se había girado para ver cómo se producía, ahora que podía estar lo más cerca posible, por eso estaba ahí; la bola parecía ir a hacia un lado en específico, pero Nishinoya ya estaba acostumbrándose a esos tiros así que calculó el lugar correcto para proteger el punto pero el balón parecía dirigirse a la red y era el momento de empujar. Rápidamente el castaño reaccionó para correr hacia la línea de bloqueo en el momento en que las manos del líbero le tocaron, sus manos se apoyaron en el esférico al mismo tiempo en que Tsukishima lo hacía, entonces ahora se convertía en una batalla por quien cedía primero; los segundos mataban los músculos de ambos por la presión que ejercían, pero finalmente, fueron los bíceps del rubio que cayeron primero y una mueca de fastidio se marcó en su rostro; por su parte Ikki sonreía con aire triunfante, como si en ese momento le hubiera declarado la guerra.
- ¡Si! - gritaron por el buen movimiento.
El resto del equipo se burlaba en juego de Kei, diciendo cosas como: " debes comer mejor" o "Tsukishima más te vale hacerlo bien en la siguiente".
- bien hecho Guchi - el castaño había regresado a su puesto.
- que dices, fuiste tú el que lo hizo asombrosamente.
- Oh, vamos déjame halagarte un poco, además tu saque es genial - le revolvió el cabello.
Tadashi sonreía un poco apenado por las palabras del menor, pero volvió la mirada hacia el frente al sentir como le escudriñaban, no descubrió nada, más que al equipo siguiendo en risas por lo que acababa de pasar, cuando redirigió su mirada hacia el rubio pudo percibir cierto enojo en ese ceño, para cualquier otro hubiera pasado desapercibido pero no para él, eso lo dejo algo dubitativo, pocas veces su amigo reaccionaba de esa manera, así que sonrío feliz por ello ya que eran esos momentos los que estimulaban al rubio y le hacían mejorar, era el camino difícil pero le gustaba verlo empeñarse. El partido continúo y como era de esperarse los amarillos ganaron, pero otra vez, y eso prometía. Después del ese enfrentamiento, las practicas individuales continuaron, sobre todo en las recepciones, ya que era en lo que más se tenían que enfocar si ese año querían ganarle a Nekoma.
Cuando terminaron de limpiar y fueron a los vestidores para cambiarse; Yamaguchi se fijaba constantemente que el rubio no se escapara antes de poder hablar con él, y cuando se estaba poniendo la playera; la yema de un dedo le rozo la espina dorsal, lo cual le hizo estremecerse, arqueando la espalda al tacto.
- Tanaka, no haga eso por favor - rogó mientras se acomodaba la ropa y volteaba de inmediato, pero se encontró con otro rostro sonriéndole - Yoshida, me asustaste - suspiró, pensando en que fea manía tenían los chicos de hacerle eso.
- ¿por qué dijiste Tanaka?
- porque Ryu suele molestarlo de ese modo - comentó el capitán, pero pronto escondió la cara en su ropa, simulando vestirse, los demás ignoraron eso, excepto Kei que miraba con cierta curiosidad.
- por favor no lo vuelvas a hacer - pidió el pecoso.
- está bien, pero no pensé que fueras tan sensible.
- no, no soy sensible.
- eso no es lo que tu reacción dice.
- me tomaste de sorpresa.
Notó el peliverde que la puerta se cerraba, así que recorrió el vestuario rápidamente y se dio cuenta que su amigo ya se había ido, así que sin dudarlo dos veces cogió sus cosas y salió disparado hacía las escaleras soltando un rápido hasta luego a todos, inesperadamente su amigo ya estaba abajo con los audífonos puestos, nunca había sido tan rápido; se tambaleo mientras bajaba y estuvo a dos de caerse pero logró mantener el equilibrio.
- ¡Tsukki! - pero el rubio le ignoró, así que se apresuró a cogerle del brazo - Tsukki, espérame.
- ¿por qué?
- para que nos vayamos juntos.
- parecías ocupado, y no tengo ganas de esperar - miró hacia arriba donde el castaño les observaba atentamente.
- yo no, bueno, lo de hace un momento, él sólo estaba bromeando – sabía que el más alto estaba enojado, pero no esperaba esa respuesta.
- está esperando a que regreses – señaló con la barbilla.
- no tengo nada que hacer con Yoshida, además - tenía que pensar en algo rápido para que su amigo no se fuera sin él, debían hablar, y debía ser antes de que ese día acabará - ... además, los apuntes, si bueno ya que regresaste podría prestarte los apuntes, es fin de semana así que está bien si te los quedas.
- entonces - alargó la mano para que el peliverde le prestara los cuadernos, y éste sintió como si acabara de comer una piedra.
- no, yo quiero decir, también hay un examen pronto y es de Inglés - no era mentira, pero tampoco era muy cierto.
- entonces quieres que te ayude.
- si - sabía que Kei no se negaría, al menos no con él, así que esperaba que eso estuviera a su favor ese día - ¿puedo ir a tu casa?
- bien.
- gracias Tsukki - sonrío de oreja a oreja.
- pero date prisa que no tardan en bajar - dio vuelta para seguir avanzando y rápidamente el pecoso le siguió en silencio.
Tsukishima ya se había quitado los audífonos por lo que eso puso un poco de tensión en el peliverde, quería esperar hasta que llegarán para poder hablar con él, pero ahora pensaba que tenía que hacer conversación, aunque muchas veces caminaban en silencio, esa pequeña acción mostraba que Tsukishima escucharía cualquier cosa que dijera; respiró hondo para tomar valor y hablar de lo que le había estado preocupando en esos días, pero las palabras que salieron de su boca no fueron las que quería.
- ¿qué tal fue el viaje?
- estresante.
- ¿y el partido de Akiteru?
- perdieron.
- ¿en serio? pensé que tendrían la oportunidad de llegar a las finales.
- había equipos mejores.
- ¿cómo esta él?
- sobrevivirá.
- ¿estas preocupado?
- no, no se ve como si quisiera abandonar esta vez, pero será su problema si lo hace.
- yo no creo que eso pase, Akiteru ha adquirido mucha fuerza mental, creo que ahora se esforzara más, me hubiera gustado poder ir a apoyarlo.
- eso no hubiera cambiado el resultado
- cierto - sonrío agriamente, el rubio sabía subirle los ánimos, pero a veces no se daba cuenta que también podía bajárselos de golpe.
- de todos modos, ya era hora de que madurara un poco.
- supongo que sí, entonces ¿a dónde los llevo tu madre finalmente?
- fue un viaje turístico más que nada.
- parece como si los hubiera secuestrado.
- creo que esa era su intención, pienso que se siente sola porque mi hermano rara vez viene a casa y yo casi nunca estoy.
- debe ser difícil para ella.
- bueno, ya hizo lo que quiso así que no creo que haya problemas.
- seguro que eso la puso muy contenta.
- demasiado
Ya no supo que más decir, una vez más sentía un obstáculo entre ellos que no podía pasar, suspiró, antes no era tan difícil hacer una conversación con el rubio. Cuando pasaron frente a un mini súper se detuvo y pido al contrario que le esperara, porque quería comprar unos pasteles para la madre de éste, ya que hacía mucho que no la veía. Entró a la tienda sin su amigo y eligió unas cuantas cosas, hubiera preferido mejores postres pero a esas horas las pastelerías estaban cerradas.
El resto del camino fue silencioso, sólo se podía escuchar la ligera música sinfónica que salía de los auriculares del más alto; cuando llegaron a su destino la madre de los hermanos les recibió alegremente, pues, a decir verdad adoraba al pecoso, ya que los años no pasaban en vano y éste se había ganado el afecto de la familia, sobre todo por ser el primero y único amigo de Kei, lo abrazó al tiempo que se disculpaba por haberse llevado a su hijo tantos días. Pero Tadashi sólo le sonrió, esa mujer no debía preocuparse por esas cosas, así que le dio los pasteles para que ella los disfrutara a su antojo.
- pero pasen a cenar, les preparare algo delicioso.
- ahora no, tengo que ponerme al corriente – respondió el rubio.
- oh, y yo causándote tantos problemas.
- no importa madre
- pe...pero no se preocupe señora, ya será otro día, por ahora póngase cómoda y disfrute de lo que le traje – sonrió para despreocuparla, pensaba que al menos así se animaría.
- está bien, sólo porque me gusta que la casa tenga personas que se quieren tanto – Kei levanto las cejas y Tadashi ladeo la cabeza
- como sea.
- nos vemos luego – ambos subieron las escaleras hacia la habitación, antes de que la madre siguiera sacando temas tan extraños.
- les subiere la cena, deben estar hambrientos después de entrenar tanto
- gracias – respondió el peliverde a lo lejos - tu madre es siempre tan enérgica.
Tsukishima, había tomado asiento frente a su escritorio, esperando a que su amigo hiciera lo mismo en la silla de al lado, que era especialmente para aquellos días en los que estudiaban juntos, era una costumbre que habían hecho desde pequeños; pero el peliverde fue a sentarse frente a la mesilla que estaba en medio de la habitación, y Kei giro la cabeza para ver porque no había tomado su lugar, encontrándolo así en el suelo.
-¿qué haces?
- no sé de qué hablas
- estas actuando extraño – se levantó, tomando sus cosas para ocupar el lugar al lado de éste – sabes que odio trabajar así, es demasiado incomodo.
- y te quedas dormido.
- si lo sabes – entorno los ojos pensativo – entonces no deberías ser problemático.
- cambiar un poco la rutina no es malo de vez en cuando.
- es fastidioso
- no he hecho nada Tsukki – con una sonrisa saco de su bolso un bote de helado y un par de palitas para que ambos pudieran comerlo.
- no soy reptiliano
- repti... ¿qué?
- reptiliano
- no te sigo Tsukki
- no me hagas caso, estaba leyendo literatura occidental durante el viaje.
- pero explícame aunque sea un poco, que no voy a entender que tiene que ver eso con comer helado.
- en el proceso evolutivo, los seres humanos guardan genes, primero los reptiles, le siguen los animales instintivos, los inteligentes y los razonados
- ¿provenimos de los reptiles?
- es sólo una teoría para explicar el comportamiento de los individuos, las personas reptilianas se conducen por su estómago, es por eso que pueden ser calmadas con la comida.
- vaya, siempre me sorprendes con un tema nuevo, pero aun así creo que tendré que leer más para poder entenderte mejor, después tienes que prestarme ese libro.
- lo encuentras en Internet
- eso parece - le miró sin mucho ánimo, porque a veces no sabía en qué direcciones buscar – pero como sea, eso no tiene que ver con esto – señalo el helado el cual comenzó a comer, con un suave sabor a fresas.
Sin poder resistirlo, ya que cierta fruta era su predilecta, comenzó a degustar también de aquel frio delicioso, aunque se preguntaba por qué le había dado los pasteles a su madre, cuando era a él a quien le encantaban y eso era algo que sólo Yamaguchi podía saber, sería malo que todo el equipo se enterará, aunque bueno, era algo heredado, y probablemente el peliverde pretendía algo, o realmente lo había hecho sin pensar. El rubio también tenía unas cuantas dudas de los últimos días en que se vieron, y sentía por igual que estaban más alejados que nunca, no era de muchas palabras o de decir abiertamente todo lo que le afectaba, pero el contrario le entendía; así que antes de que Tadashi le evadiera aún más, como había notado que hacia mientras caminaban y en días anteriores; decidió ser él el que se aventurara a preguntar la razón, pero debía ser un poco más sutil, comenzar una plática trivial y sacar el tema por la tangente cuando su amigo se sintiera más relajado.
- ¿qué hiciste en estos días que te mantuvo tan ocupado?
- Nada realmente, Hinata venía a verme regularmente, así que hablaba con él, creo que estaba preocupado por mí, ya que me llevaba a almorzar a la fuerza...
- ¿preocupado?
- bueno, ya sabes, siempre estoy contigo así que pensó que estaría sólo.
- pero no lo estabas, ¿verdad?
- de vez en cuando hablaba con algunos chicos de la clase, pero al final ellos se iban con sus grupos a la hora del almuerzo.
- ¿nada más?
- Mm – torció los labios pensando ya que no quería mencionar ciertas cosas – ah, este chico Yoshida de repente empezó a buscarme así que me iba a casa con él, me comentó que eran los compañeros de su clase los que le llevaban a la estación, y como ahora salía más tarde no podían esperarle
- ¿qué no puede llegar solo?
- al parecer tiene mal sentido de orientación - Yamaguchi río un poco divertido.
- es un lugar pequeño de todos modos
- es que él es de Aomori, así que no conoce mucho, por eso lo lleve a visitar algunos lugares el fin de semana; es un buen chico pero admira a Oikawa – su mirada reflejo disgusto de tan sólo pronunciar el nombre – así que me costó adaptarme a su presencia, pero es simpático, si lo tratas más te caerá bien - o eso era lo que esperaba.
- Entonces... ¿Qué hace en Karasuno?
- Dijo que había encontrado una fuerte razón para entrar al instituto.
- ¿razón?
- No lo sé – negó también con la cabeza y levantó los hombros restando importancia al asunto – dijo que después me lo contaría.
- Parece que encontraste a alguien con quien llevarte bien.
- costo al principio, pero es fácil hablar con él.
- dos semanas y parece que se han apegado, tanto que le llevaste a conocer este lugar.
- Tú me dijiste que hiciera nuevos amigos – le recriminó sin pensar, porque algo en el tono de Kei no le gustaba – no veo por qué te parece tan raro
- Fue muy sencillo, con razón no llamaste – se había alejado de su principal objetivo pero no le importaba en ese momento.
- ¿te estas enojando conmigo por eso? – Frunció el ceño – no sabía que escribirte, parecías estar un poco enfadado antes de irte, he estado inquieto todo este tiempo pensando que sí estabas cansado de mí, enojado o algo parecido; has actuado más frío de lo normal y me respondes tan cortante; además es como si me regañaras por llevarme bien con Yoshida.
- Yo no he dicho nada de eso.
- Es lo que no dices lo que me preocupa, Tsukki siempre me dejas a mí adivinar lo que pasa por tu cabeza.
- Nadie te pide que lo hagas.
- ¡Pero yo no puedo dejarlo así! – levanto la voz, pero respiró hondo, ya no quería comenzar una discusión.
- No entiendo porque te preocupas tanto, si te molesta sólo déjame y ya.
- Porque lo dices así; Tsukki eres mi mejor amigo, todo lo que te pasa me importa, si éstas mal me preocupa; a veces te comportas como un niño caprichoso al que no se le puede mantener contento, dime ¿Qué debo hacer?
- ya te di la solución
- ¡no!, no me hagas de lado tan fácilmente, me haces sentir estancado y le doy mil vueltas en la cabeza pensando cómo solucionarlo; te lo he repetido hasta el cansancio, eres quien más me importa, porque habría dejarte ir tan facilmente.
- ¿por qué?
- somos amigos – respondió de inmediato.
- ya veo – se llevó el último bocado de helado a la boca y abrió su libreta para empezar a copiar.
- ¿no vas a decir nada?
- ¿Cómo qué? No hay nada que decir realmente, pareciera que, hiciera lo que hiciera tú seguirás conmigo.
- no lo digas de esa manera, no des todo por sentado.
- ¿no es así?
- puede ser... – sintió una punzada en la sien, dolía; volvió a suspirar recargando su cabeza en el borde de la cama y mirando hacia el foco del cuarto –... pero estos días te siento tan extraño, no sé cómo explicarlo, pero es como si algo nos separará, o tal vez sólo son ideas mías.
- son ideas tuyas
- ¿qué soy entonces? Para ti
- tú ya lo dijiste; pero si no puedes entenderme de nada te sirve quedarte.
- antes podía entenderte bien y no quiero ir a ningún lado, pero ahora siento un cristal en medio de nosotros que se va poniendo pañoso y no me deja ver con claridad.
- entonces sólo hay que limpiarlo.
- pero necesitare ayuda, porque es de ambos lados – inquirió y lo miró dulcemente.
- entonces yo también lo haré - confesó.
- ¿sí? Gracias Tsukki, sin ti no podría lograrlo – sonrió, ya podía sentir que el dolor en su cabeza se disipaba, le gustaba saber que podía arreglar las cosas con el contrario, que ya no tendría que cargar con esa angustia.
Las aguas se calmaron, si así se podría decir, esa pequeña presión que ambos habían estado teniendo fue menos, sin duda todo era mejor cuando podían hablar de las cosas. Por el momento decidieron empezar primero con el repaso del idioma para que Yamaguchi pudiera estudiarlo por su cuenta mientras el rubio se dedicaba a pasar lo demás; la forma en que le explicaba era diferente que con el rey, pues en vez de ponerlo a memorizar, le hacía que pensará lo que estaba diciendo, sin traducir las palabras ya que eso hacia la materia aún más complicada, así el peliverde entendía lo que quería decir.
Cuando terminaron dejó que el rubio continuará con su labor, pues se conocía a sí mismo, y si comenzaba a hablarle o a distraerlo no habría nada que le parara y por el momento debían concentrarse. La madre del más alto tocó la puerta, y fue el pecoso quien fue a abrirle para recibir la cena, la cual puso con cuidado sobre la mesa, acomodo algunas cosas y la hizo a un lado esperando que su amigo terminará para que ambos comieran juntos. Cuando fue a dejar los platos a la cocina la mujer al parecer ya se había retirado a dormir, así que después de lavar los trastos regreso a la habitación, encontrándose con el rubio dormido recargado sobre la orilla de la cama, río por lo bajo y se acercó a él; estaba con la tentación de despertarlo pero le gustaba verlo dormir, así que retiro sus lentes cuidando de no estropearlos, tomó su libro de inglés para continuar con la lección, pero al cabo de unas horas el sueño también le venció, quedando dormido sobre el hombro de Tsukki tan pasiblemente.
Tsukishima despertó al cabo de una hora, y sintió su hombro entumecido, cuando giró su cabeza, se encontró con el peliverde sobre él, admiró su rostro dormido un poco y acomodo unos mechones del más bajo detrás de su oreja, por un momento agradeció tenerlo a su lado y acarició su rostro.
Se dio cuenta de lo que estaba haciendo, y apartó su mano un poco confundido, acomodó con cuidado la cabeza del contrario sobre la cama y salió apresuradamente de la habitación, bajo las escaleras y como si fuera parte de un TOC, comenzó a limpiar para calmarse y volver al cuarto. Terminó de limpiar, y ya más calmado subió a su habitación, se cambió apresuradamente y comenzó a despertar al pecoso.
- ...chi... – escucho el peliverde – Yamaguchi – la voz del rubio era un poco más fuerte – despiértate
- ¡si! – dio un brinco mientras reaccionaba y se tallaba los ojos.
- Te quedaste dormido.
- Lo siento, en algún momento me ganó el sueño – cuando levantó la vista Tsukki ya estaba con el pijama puesto, unos pantalones a cuadros y una playera
- ¿qué hora es?
- Tarde, saca algo del cajón y duérmete – dicho eso se metió entre las sábanas para volver a dormitar.
- Entendido – fue al buró de éste y saco una playera holgada junto con un short, se sacó el uniforme para poder ponérselo, no le avergonzaba ni nada por el estilo, ya que no era la primera vez y siempre se cambiaban en el vestuario, después fue a buscar en la repisa el futón que tenía el rubio – Tsukki, no lo encuentro.
- ¿qué cosa? – farfulló ya que intentaba volver a dormir, mientras miraba todo ese tiempo a la pared.
- El futón
- No sé, seguramente mi mamá lo lavó y se le olvidó guardarlo de nuevo.
- ¡Eso es malo! Tsukki, no quiero ir a despertarla.
- Cállate – dicho eso se pegó a la pared dejando un espacio libre – y ya acuéstate
- Bien – suspiró, era algo raro dormir juntos a esa edad pero no quería quedarse en el suelo – buenas noches – había cogido una sábana y con ella se cubrió.
Cuando Tadashi se acostó, el sueño abandonó por completo al rubio, era extraño nunca antes había pasado y no era la primera vez que compartían la cama, se quedó quieto mientras los minutos pasaban, hasta que por fin escuchó la respiración adormilada de su amigo a su espalda y casi podía asegurar que si hubiera tenido un reloj con manillas las habría escuchado en aquella habitación donde imperaba el silencio. Pensó en lo que había hablado con el pecoso, y aunque habían prácticamente saltado de un tema a otro, entendían lo que querían decirse, no hacía falta de muchas explicaciones ya que sin duda el peliverde le conocía de las mil maravillas, pues había acentuado que estaba actuando extraño y él sabía que así era, pero nadie se daba cuenta, ni siquiera su propia familia, así que intentaba evadir la cuestión pero el contrario no se lo permitía. Había mencionado también que estaba preocupado, y se reprendió por no estar atento a ello, por provocarle esa sensación a su único amigo, no lo quería aceptar pero era cierto, a veces era caprichoso, se odio por un momento y se molestó con Tadashi por seguir viendo a través de él. Se giró con movimientos suaves y lo miró, a aquellas pecas, incluso pensaba que si observaba atentamente podía notar su ceño tenso; acercó su mano al rostro contrario sin percatarse de sus acciones y sus dedos rozaron esas pecas como si se tratara de unir puntos y descubrir diversas figuras; se asustó de nuevo, de sí mismo y alejo su mano de inmediato, "¿qué diablos me pasa?" pensó de inmediato, por suerte o no para él, logró distraer su mente antes de que se arremolinaran en ella pensamientos extraños que lo confundirían aún más. Contuvo la respiración por un momento mientras sus ideas volvían al orden, ya que el caos nunca era bueno, habría que permanecer tranquilo para poder pensar las cosas. Sabía que no quería lastimar a su amigo, es decir, entendía que no era el mismo de hace unos años pero Yamaguchi no tenía que pagar por ello, entonces comprendió que lo quería a su lado, aunque sabía que tarde o temprano tendrían que separarse para formar cada uno su propia familia, claro el pecoso primero ya que para él sería más difícil encontrar a una persona que se adecuara a su humor negro; sin duda serían de esos amigos que se visitan de vez en cuando para tomar unos tragos y recordar el pasado, estaba claro que un día tendrían que separarse de una u otra forma, entendió entonces, que si eso pasaba, quería que fuera más tarde que pronto.
Se dio la vuelto y cerró los ojos en un intento de dormir, pero fue en vano, pues los brazos del peliverde le rodearon, ya que éste tenía la manía de abrazar la almohada mientras dormía, ahora lo que tenía más cerca, el rubio se quedó sin aliento por un momento pero todo el aire salió de golpe cuando escucho los murmullos que soltaba dormido, le había asustado pensar que también le había atrapado en sus pensamientos e intentaría convencerle de cualquier cosa. Logró dominarse, y así volvió a dormir por el peso de los parpados más que el sueño propio, con cierta tranquilidad pero con esa sensación de incomodidad en la espalda y calor, sobre todo un acogedor calor.
Las prácticas con los equipos designados continuaron durante los dos días siguientes, en los cuales los novatos mostraban de lo que estaban hechos y a los demás chicos se les notaba el gran avance que habían hecho, denotando que su esfuerzo había valido la pena; pero lo que realmente destacaba de aquellos entrenamientos y podía sentirse cierta tensión, era la que emanaba de los dos bloqueadores de respectivos equipos, era más como una pelea de orgullo por ver quien detenía más balones o conseguía más puntos. Yamaguchi no sabía si debía estar preocupado, pues las expresiones de su amigo le dejaban sin aliento sobre todo porque no había hecho ningún comentario sarcástico y eso sólo quería decir que estaba jugando completamente en serio, Yoshida por su parte parecía que quería mostrarse como el macho alfa del lugar; y sin duda el entrenador estaba satisfecho por la situación.
Pasaron las clases con normalidad hasta la hora del descanso, el peliverde había ido hasta donde se encontraba su amigo con la caja de almuerzo en la mano para que comieran juntos; la asignación de lugares era un poco molesto ya que los habían puesto de extremo a extremo en el fondo del aula, sobre todo por sus estaturas, así que aprovechaba los momentos que podían pasar juntos aunque Tsukishima siempre cargara con esa expresión enfadada.
- ya quería que la clase terminara
- estas muy disperso
- es sólo que no podía concentrarme
- ¿por el examen?
- no, ese es la próxima semana
- pensé que sería pronto
- lo siento, es que si no decía algo te irías enojado y no hubiéramos podido arreglar las cosas
- ¿Quién estaba enojado?
- eso es lo que me pareció, tenías esa mirada
- pues no lo estaba
- dirás que estoy loco, pero ¿te desagrada Yoshida?
- definitivamente no me agrada, pero hasta ahí
- lo digo porque cuando jugamos ustedes lucen como si fueran a sacarse los ojos, y tú no haces nada ante sus provocaciones
- no voy a perder mi tiempo con alguien como él
- ¿Cómo él?
- con sus aires de grandeza, no tengo ganas de darle mayor importancia de la que cree tener
- creo que a Yoshida sólo le gusta el vóley
- otro fastidioso cabeza de aire
- pero me dijo que estaba en la clase 5
- ¿Por qué estamos hablando de ese tipo?
- lo siento Tsukki, es sólo que me causaba curiosidad las reacciones que tienes con él
- mmm
Ya casi cuando el descanso terminaba y ambos comían sin más interrupciones; Tadashi pudo ver como unos brazos se asomaban por los lados de su cuerpo hasta que le rodearon los hombros, lo cual le hizo dar un brinco en el asiento.
-¡¿Qué?!
- buenos días Guchi
- por dios Yoshida no hagas eso, me asustaste – se soltó, para poder llevar su mano al pecho y calmar su agitado corazón - ¿Qué haces aquí?
- vine a visitarte, no es eso obvio
- pero si nos veremos después
- sí, pero me dejaste tan abandonado este fin de semana que no pude resistirme
- lo siento por eso
- no te preocupes, de todos modos nunca hicimos planes
- podrías dejarnos comer tranquilos – intervinó el rubio, esperando que continuaran su conversación en otro lado
- no sabía que iban juntos en esta clase
- ha sido así desde algún tiempo
- ah, entonces es la costumbre, me alegro por eso – estaba ignorando la petición del número once
- ¿Cómo? – respondieron ambos
- nada, oye Guchi quería preguntarte algo
- no puede ser después - miró con el rabillo del ojo a su irritado amigo
- pero ya que estoy aquí, es mejor aprovechar
- bien, entonces sólo dilo
- ¿te gusta alguien? – se apresuró sin vergüenza alguna
- ¿co...cómo?
- qué si hay alguna chica que te llame la atención
- ¿po...porqué quieres saber eso? – el rostro del peliverde había ganado color
- me interesa
Inesperadamente Kei había guardado silencio, y aunque hubiera preferido levantarse e ignorar a ese chico de primero, por alguna extraña razón quería conocer la respuesta, es decir, el peliverde nunca había salido con alguien y jamás le había mencionado que quisiera hacerlo.
- oh, bueno, yo, n...no, es...
- es esa chica rubia del club
- ¿Cómo lo supiste? – se asustó por ser descubierto
- se te nota en la cara, aunque no te des cuenta eres muy expresivo
- es que Yachi es linda, pero... pero... – seguía nervioso ya que no lo esperaba
- ¿se lo dirás?
- yo no creo poder hacerlo, además puede que yo no le guste
- sería una tonta
- Yoshida... - le iba a regañar, pero cuando se dio cuenta ya tenía los labios de éste sobre su oído
- pero siempre puedes elegirme a mí – le susurró
Sí su rostro ya estaba rojo, ahora era como un faro brillante en que incluso esas manchas habían tomado una tonalidad que resaltaban, intento apartarse pero sólo logro caer de espaldas hacia el suelo; cuando Tsukishima reaccionó, ya que le había dejado anonadado el descaro con el que el castaño se había acercado, aunque no logró escuchar lo que había dicho, sólo pudo mirar hacia abajo, y apartó con cierta agresividad la mano de Ikki quien quería ayudar al pecoso a levantarse.
- creo que será mejor que te retires, los niños no deberían estar aquí
- sólo eres mayor por un año
- largo – exigió y se levantó con un aura amenazante, sin decir más se giró, para de un tirón levantar al peliverde
Así, al ver que Yamaguchi no le miraba a los ojos, y se escudaba detrás del más alto, decidió retirarse.
- tranquilo Guchi, por ahora sólo bromeaba.
