- ¿Qué pasa Kei? – el hermano mayor se había apresurado a entrar a la sala al escuchar sonidos provenir de ella, esperando encontrar a su madre, pero se topó con su objetivo.
- ¿A qué te refieres?
- no es normal, regularmente siempre que vengo a casa estás en tu cuarto leyendo algún libro, y hoy te encuentro pasando los canales sin ningún interés
- no es culpa mía que no haya nada bueno en la televisión – siguió pasando sin siquiera mirar que es lo que transmitía
- Si me lo preguntas, pareciera como que tienes la cabeza puesta en otra parte
- por suerte no te estoy preguntando
- vamos, dile a tu hermano qué es lo que pasa
- no pasa nada – soltó el control, dispuesto a marcharse a la primera oportunidad
- Kei me preocupa todo lo que te pase
El de lentes le había dirigido una mirada escrupulosa a su hermano, y luego la desvió como si dudara de lo que éste acababa de decir.
- ok, ok; sé que no he sido el mejor hermano, y que te mentí; no hemos hablado de ello, pero ahora es punto y aparte, me gustaría que confiaras un poco más en mí. ¿Me contaras que paso?
- nada
- si no fuera nada no tendrías ese rostro
- no hables como si me conocieras
- tienes razón – las palabras de su hermano menor le habían dolido – pero sé que te pasa algo, Tadashi me lo dijo
- ¿cuándo hablaste con Yamaguchi?
- siempre que puedo, como rara vez me cuentas algo, tengo que buscar la forma de saber de ti
Se escuchó el chasquido de la lengua del menor, al saber que su amigo le había estado jugando sucio todo ese tiempo, bueno, no es como si no lo supiera, había sospechado de ello hacia algunos años cuando su hermano llegó con información que sólo el pecoso conocía, pero no se enojó con ninguno de ellos, tampoco hizo comentario alguno.
- No te enojes con él, he sido yo quien le ha pedido que me diga cosas sobre ti
- basta con que me lo preguntaras
- no estaba seguro de que fueras a responderme
- aun así, no tienes por qué involucrarlo
- lo sé, y lo siento. Pero no desvíes el tema ¿Qué es lo que pasa Kei?
- cuántas veces me harás repetirlo
- vamos
- no sé para qué quieres saberlo, sólo he estado pensando cómo es que a Yamaguchi puede gustarle Yachi
- ¿la manager rubia de tu equipo?
- la misma
- ¿le gusta a Tadashi?
Sólo recibió otra mirada por parte del rubio, esperando a que Akiteru captará la idea y dejará de hacerle esas preguntas.
- eso no me lo esperaba, bueno tampoco que tu mente estuviera ocupada pensando en eso
- ¿qué quieres decir?
- se nota que eres un buen amigo, o es acaso que ¿estas celoso?
- ¿por qué debería de estarlo?
- bueno, podría a ti también gustarte esa chica o no estarías tan fuera de sí, y como se trata de Tadashi no sabes que hacer
- no me gusta Yachi, no me provoca interés alguno; sólo estaba pensando, no es más que eso. Y tú no deberías ir diciendo cosas así sin tener fundamento; que me cuestione acerca de cómo nacen esos "sentimientos" – puntualizo con los dedos - o cuál es el propósito de enamorarse, no quiere decir que yo me sienta así de alguna manera
- estas siendo demasiado objetivo – soltó un suspiro y se sentó al lado de su hermano en el sofá – a veces no hay respuestas por más preguntas que te hagas, creo que para temas así simplemente debes dejarte llevar
- eso suena irresponsable. Desde la bioquímica, el enamoramiento se explica por la intervención de las sustancias monoaminas, como la dopamina, un neurotransmisor y una hormona que se asocia con un sistema de recompensa y placer en el cerebro, así que cuando la secretam...
- basta, basta Kei, está bien que se trate de un proceso químico, pero al final la ciencia no puede definir lo que es el amor... cómo explicártelo. Tú no elijes a la persona de la que vas a enamorarte, a veces ni si quiera lo esperas, cuando te das cuenta tus ojos no pueden dejar de seguirle, tus pensamientos no acaban en nadie más que ella y a veces duele estar cerca o lejos
- ¿estás enamorado Akiteru? - Tsukishima enarcó una ceja.
- n-no... No estamos hablando de mí
- hablas tan vehementemente sobre el tema que me hace pensarlo
- tal vez. Ella es tan intensa que siento un mar de emociones fluir siempre que salimos, aunque a veces me siento tranquilo a su lado, como si no importará nada más que ese momento; creo que cuando estas de verdad enamorado, no es de alguien quien te inquieta o te mantiene nervioso sino de esa persona que te deja ser tú mismo, no tienes miedo de mostrarte, sientes paz al estar a su lado y que va a ser la única persona que, aunque no digas nada sabrá lo que te pasa
- eso suena muy idealista y fantasioso - pero le recordaba a alguien
- puede ser, pero al menos yo lo veo así. Kei si algún día llegas a enamorarte no dudes en ir detrás suyo, quien sabe, al final podrías arrepentirte si no lo haces
- no me preocupo, de todos modos, ese momento aún no llega
- pero estas creciendo, y con ello madurando, así que no te sorprendas cuando pase
- procurare no hacerlo – respondió, pero sólo por seguir la corriente ya que hubiera deseado no tener esa plática
Akiteru río con descaro y el rubio sólo le miró desconcertado ya que no entendía cuál era la gracia.
- lo siento Kei, es que esperaba con ansias esta conversación
- ¿debo creer qué estás loco? – enarcó una ceja de nuevo
- bueno, regresando al tema principal, entonces ¿sólo te causa curiosidad qué tu amigo este experimentando el primer amor?
- no, fuiste tú quien empezó con eso, a Yamaguchi sólo le gusta, creo que, aunque se parezca hay una gran brecha entre ambos, el diccionario los define diferente
- deja de usar tanto la cabeza, todo se empieza por algo
- ¿o sea?
- algunos se enamoran al primer encuentro, a otros les lleva toda la vida darse cuenta que la persona más importante ha estado a su lado todo el tiempo
- ¿y cómo lo sabes? ¿Cómo estar seguro de lo que estas experimentando es amor?
- ya te lo dije, no se puede explicar, sólo lo sientes
- entonces esto del amor no tiene sentido
- probablemente
- preferiría no tener que envolverme en ello, nunca
- pero lo estarás
- no puedes estar seguro. Dejemos este tema de una vez, me estoy cansando
- está bien, sólo una cosa más
- ¿qué?
- apoya a Tadashi lo más que puedas, él es muy inseguro así que creo que le costará trabajo, sobre todo con esa chica, por lo que pude notar es una persona muy dispersa así que creo que tendrán dificultades para darse a entender.
- ¿por qué tengo que ser yo?
- eres su mejor amigo, las palabras de aliento que tú le proporciones serán las más valiosas.
Kei había fruncido el ceño, no estaba convencido, entendía su rol, pero involucrarse no era lo que creía más conveniente, ya que sólo la idea de darle ánimos al peliverde para que lograra salir con la manager le molestaba. Lo que más le enojaba de la conversación, es que quedaba claro que él sólo era "el amigo".
Habían pasado una semana desde esa conversación con Yoshida, y el pecoso lo había estado pensando atentamente: ¿sería capaz de decirle a la rubia lo que sentía? Tenía miedo sin duda, pues estaba convencido de que a ésta le gustaba Hinata y si lo ponía de esa manera no sería capaz de competir, y sobre todo, no quería presionarla; además, eran amigos y sí algo salía mal no quería que dejasen de hablarse, sí es que llegaban a ser algo o llegará a tener el valor para confesarle lo que sentía, aunque ni siquiera estaba seguro, era un hecho que le parecía linda, pero gustarle, bueno pensó que era lo normal sentirse atraído por ella. Eso ocupaba su mente de camino a la escuela que ni siquiera se percató que estaba pasando de largo el punto de encuentro, aunque jamás lo hubieran fijado, la costumbre era costumbre, así que era por instinto que esperaban por el otro. Cuando se dio cuenta ya estaba doblando la calle, por lo que se crispó y llevó sus manos a la cara, debía dejar de lado sus pensamientos por ahora; así regresó sobre sus pasos, pero pronto notó la silueta de su amigo caminar sobre la avenida, sonrió, verle siempre le tranquilizaba.
- buenos días Tsukki
- ...
- ¿pasa algo?
El rubio iba a recriminarle por las conversaciones que había tenido con su hermano, pero lo pensó mejor y decidió seguir callando ese tema, de todos modos, de nada valía, lo regañara o no probablemente seguiría haciéndolo.
- nada
- ¡¿eh?!
- eres muy ruidoso por la mañana
- lo siento Tsukki – finalmente ambos sonrieron.
Sí, Tsukishima podía parecer frívolo y desinteresado, eso se debía a que nadie se había tomado la molestia de conocerlo, pero Tadashi que había pasado años a su lado, que se quedó en los momentos difíciles y le dio su apoyo, aunque sólo fuera la compañía en silencio, sabía que el rubio era muy cálido, gracioso y sobre todo amable.
Durante el descanso, volvieron a comer juntos y eso para nada era raro, después de todo, los demás compañeros de su clase apenas cruzaban palabras con el rubio, ya que tendía a responder con monosílabos, así que preferían acercarse primero al pecoso para saber que podían tocar terreno firme. Al parecer Yamaguchi ya estaba más tranquilo, distraer su mente había sido una buena decisión, ya que cuando empezaba a preocuparse, esa sensación le consumía y se mostraba desesperado por encontrar una solución; ahora sonreía mientras llevaba una a una las papas fritas a su boca ignorando el resto de su almuerzo y comiendo con pasividad.
- vas a enfermarte si comes sólo eso - infirió el rubio.
- me acabaré lo demás, después...
- no tienes remedio
- es sólo que me gusta esto, estar contigo, comiendo papas y sin pensar demasiado
- te afecto haber pasado tiempo con Hinata
- probablemente, pero no sabes lo bien que se siente – sonrió ampliamente – últimamente no he dejado de pensar, me hace sentir cansado
- ¿es por lo de Yachi?
- si, un poco – se encogió de hombros y bajo la mirada
- ¿se lo vas a decir?
- no creo que pueda, de tan sólo imaginármelo entro en pánico y no dejo de pensar en todos mis defectos. Ella es muy linda, probablemente le guste alguien...
- y así podrías encontrar un montón de pretextos – la mirada del más alto era sería, no quería involucrarse, pero no le gustaba que el peliverde se menospreciara.
- esto no es fácil Tsukki, si vieras como sus ojos brillan cuando Hinata la anima entenderías como me siento - extrañamente el rubio lo entendía pero no comprendía el por qué.
- ni aunque viera eso entendería, a mi ella no me gusta – se excusó, esa conversación no le agradaba, pero la continuaba, con esfuerzo, por el consejo que le había dado su hermano.
- tienes razón...
- desconozco esta parte tuya Yamaguchi.
El pecoso levantó la mirada, que era dócil y reflejaba sus conflictos. Se quedó sin palabras ante el comentario del contrario, según él estaba actuando como siempre pero ahora con esto intentaba descifrar que era lo diferente; así que su rostro se transformó a uno interrogante. El rubio suspiró al saber que no le estaba siguiendo.
- siempre te empeñas por lo que quieres, aunque sea difícil, aunque sea vea imposible tienes resolución y no te rindes fácilmente hasta conseguirlo. ¿Por qué ahora sería diferente? Estas abandonando antes de siquiera intentarlo; simplemente no te conozco.
- no es lo mismo que el vóley - pero aun así Yamaguchi se conmovió con las palabras de su amigo.
- tal vez, pero no entiendo por qué tendrías que tirar la toalla ahora.
- pero yo no puedo compararme con Hin...
- sí tuviera que elegir entre Hinata y tú, me quedaría contigo mil veces – había colocado su mano sobre la del contrario reafirmando sus palabras, y ambas acciones habían sido completamente involuntarias.
El más alto deshizo su gesto de inmediato al darse cuenta de su dicho. ¿Eso era lo que realmente pensaba? Bueno, era obvio que jamás preferiría estar con el pequeño gigante, pero de ahí a decir esas palabras, estaba completamente sorprendido, pero se dominó para no demostrarlo cuando el pecoso volvió a dirigir le la mirada.
- gracias Tsukki, si tú no estuvieras conmigo yo estaría completamente perdido.
Cuando las clases terminaron ambos se dirigieron hacia el gimnasio de inmediato ya que deseaban saltarse el alboroto que seguramente estaba en los vestuarios, que era de todos los días al estar el cuarteto, juntos en un mismo pequeño y cerrado espacio. Además de que los exámenes parciales se acercaban y el rubio estaba seguro de que le pedirían ayuda; miro al pecoso de reojo para suspirar finalmente a sabiendas de que con esa mirada lo empujaría a aceptar, para intentar enseñarles algo a esos cabezas de aire.
Yamaguchi estaba más tranquilo con la conversación que había tenido con su amigo, y sentía que su nerviosismo se había despejado un poco; pero aún así pensaría mejor las cosas, ya que le tenía aprecio a la chica y no quería arruinarlo, pensó que lo primero que tenía que hacer era ver si tenía aunque sea la mínima oportunidad, al final también tenía miedo de salir lastimado. Estaba haciendo sus estiramientos, una vez se hubo cambiado al deportivo, cuando sintió unos dedos helados tocarle la hendidura entre su short y la playera; brinco de inmediato para volver su rostro, notando que había sido de nuevo el castaño el que le había jugado esa cruel broma.
- Yoshida deja de hacer eso
- lo siento, no puedo evitarlo y es porque pones una expresión tremenda
- ¿expresión? – se llevó de inmediato las manos al rostro
- esa en que te sonrojas, inclusive tus pecas brillan – susurró
Tadashi sentía que su rostro ardía en ese momento, agradecía tener oculta su faz entre sus dedos, porque sí el equipo le hubiera visto de esa manera habría muerto de vergüenza.
- para, hay un límite para las bromas
- pero no estoy bromeando Guchi, realmente lo pienso – sonrió
Ahí estaba otra vez, esa voz que le hacía dudar, pero de que lo que le dijera no fuera mentira, se escuchaba tan convencido de lo que decía que el peliverde iba a enloquecer pronto. Se asomó de entre sus falanges para mirar el rostro contrario quien le miraba tan profundamente que su corazón comenzó a latir con frenesí, sus piernas comenzaron a temblar de tal modo que perdieron fuerza y ya no fueron capaces de sostenerle, pero oportunamente Tsukishima le había sostenido antes de que cayera al suelo; que aunque había estado ajeno a esa conversación, al haberse distraído cuando el dúo hizo su entrada peleando de nuevo y quiso hacer un comentario en que Tadashi le apoyara no pudo terminarlo porque, cuando volteo éste estaba desvaneciéndose.
- ¿Estas bien Yamaguchi? – su voz no sonaba preocupada pero lo estaba
- ... lo estoy
El rubio le estaba inspeccionando para asegurarse de que en verdad todo estaba en orden, pero el pecoso ya no quería más miradas sobre él en ese momento, le estaban matando, así que con recelo aparto las manos de su amigo y se dio la vuelta.
- estoy bien Tsukki, debió ser porque no desayune correctamente – giro su rostro para dedicarle una media sonrisa – voy al baño a refrescarme.
Se marchó apresuradamente hacia los lavabos, pasando de lado al resto del equipo que iba entrando, alcanzo a escuchar que preguntaron por él y sólo hubo negativas de los cuatro chicos que había dentro.
¿Qué había sido eso? Se preguntaba el peliverde mientras se sostenía el pecho, porque sentía que el corazón iba a salirle de pronto; era la primera vez que experimentaba algo así, que una mirada le dejaba en blanco. No, esa había sido la segunda, la primera fue cuando Tsukishima, sin intención, le había salvado de los bravucones de su clase y desde entonces le admiraba; pero eso de hace un momento era completamente diferente. Abrió la llave y enjuago el rostro hasta que su ramera quedo completamente empapada, su respiración era pesada por el esfuerzo que había causado calmar sus latidos. Bueno, que si lo pensaba seriamente, hubo unos momentos en los que se le aceleraba el corazón cuando Tsukki sonreía.
Cuando regreso al gimnasio los equipos ya estaban formados, pero se sorprendió al ver la formación del grupo A.
- oh, Yamaguchi fórmate junto a Narita – dijo el entrenador.
- si
- después de haberlo pensado detenidamente durante estas semanas, creo que esta es la mejor formación para el equipo, chicos de primero no se decepcionen mientras se esfuercen podrán participar en los partidos. Tanaka pasara a ser nuestro As ¿podrás con ello?
- h-haré todo lo posible – contestó con orgullo – no, daré mi doscientos por ciento
- ¡bien hecho Ryu! – le animó el líbero
Se lograron escuchar otros reconocimientos por parte de los demás miembros, y eso sólo quería decir que había llegado el momento para que el chico rapado mostrara de qué material estaba hecho realmente.
- bien – continuo el entrenador – como nuestro segundo lateral estará Yoshida, tiene la fuerza necesaria y será de apoyo para el bloqueo cuando Hinata no se encuentre en la cancha
- el enano es obsoleto para su posición – se burló el rubio
- Tsukishima maldito – quiso lanzarse encima pero el capitán le detuvo
- ¿por qué no puedo ser bloqueador? Esa es mi posición – intervino el castaño molesto.
- lo sé, pero necesitamos a Tsukishima al frente y aunque la estatura de Hinata sea un problema – el pelinaranja se crispo al escuchar aquello – es donde mejor podemos tenerlo, además tú eres un jugador versátil y siento que te adaptas a cualquier lugar en que te toque.
- es así, pero soy mejor bloqueador – miró de reojo al rubio – debería estar al frente.
- probaremos como funciona esta formación, si hay que hacer cambios se harán a su tiempo, agradece que siendo de primero tengas lugar.
-...
- tranquilo Yoshida, no hace daño intentar, puede que termine gustándote – habló el capitán
- yo sé lo que no me gusta, y lo que sí – esta vez miro al peliverde y sonrió – está bien, pero les demostrare que valgo más como bloqueador
Yamaguchi estaba inquieto por ello, en cuanto vio al castaño de ese lado de la cancha sintió temor por su amigo, pues, aunque sabía que Hinata no era el mejor de todos en su puesto, no podían prescindir de él. Tsukishima era bueno en muchas cosas y podía considerarse como un genio en su posición, pero estaba consciente de que el otro también era un bloqueador y había demostrado no ser un novato, como el entrenador había mencionado, un jugador versátil, aunque había tan sólo que verle la cara cuando detenía los tiros contrarios; así que sí, sintió alivio cuando escucho que éste sería lateral, no porque desconfiará en las habilidades del rubio, sino que había escuchado alguna vez que si Kei no empezaba a motivarse más, cambiarían de titulares y obviamente no quería ver que eso pasara, después de todo ya no era el mismo de hace unos meses, era un poco más como el viejo Tsukki.
La práctica fue dura, el grupo B apenas pudo apañárselas para recibir los golpes del chico calvo, el cual estaba totalmente motivado después de saber que sería la estrella, y el pelinaranja también lo estaba pues una parte de él aun quería ese título, mientras tanto el armador se encargaba de demostrarle que su lugar era como carnada, sin discusión alguna. Una labor difícil y los demás integrantes no podían quedarse atrás con tal entusiasmo, aunque la cara de Tsukishima denotaba cansancio, seguramente deseando poder tener un día un entrenamiento normal sin salirse de los límites. El sudor recorría el cuerpo de ambos grupos y el gimnasio se llenaba de ruidos respiratorios por intentar hacerse del vital aire; la pequeña rubia se encargó de suministrar las bebidas para que pudieran recuperarse.
Arreglaron todo en cuanto terminaron y se dirigieron al vestuario para cambiarse de ropa.
- Guchi ¿me acompañarías a la estación?
- ¿eh? L-lo siento Yoshida, hoy no puedo.
- ¿tienes algo que hacer?
- tengo que ir a ver a una persona, y no puedo posponerlo
- está bien, pero me acompañaras para la próxima ¿verdad?
- claro – le sonrió al contrario y se despidió de todos, así siguió a su amigo quien ya se estaba retirando – Tsukki espérame
- es asombroso que siendo tan bueno en el vóley no pueda acordarse de cómo llegar a casa – inquirió el rubio
- quizá sólo tiene mal sentido de orientación
- quizá
- me sorprendió que lo pasaran contigo
- Ukai tendrá sus razones
- me preocupe por un momento
- ¿preocupado?
- Yoshida me dijo que lo único que quería hacer era bloquear, por eso cuando lo vi ahí no pude evitar sentirme así
- estas queriendo decir que inevitablemente sería yo el que quedara fuera
- no, no es así, sólo estaba algo preocupado, además sus métodos son diferentes, ya que, mientras tú usas el razonamiento para el bloqueo leído, él se basa en probabilidades y protege el área en que cree que se dirigirá la pelota sin adelantarse para no advertirles, pero, aunque Yoshida sea bueno aún comete equivocaciones, por eso todavía no es capaz de detener el ataque rápido de Hinata y tú no tienes ese problema; pero nunca puedes saber lo que el entrenador está pensando, como cuando me saco en el partido contra Aoba.
El rubio enarco una ceja, pues no esperaba una explicación así por parte de su compañero, aunque se sentía un poco feliz al saber que estaba siendo observado por éste y algo molesto al notar que no era el único al que miraba. Yamaguchi acerco su mano para ponerla sobre el hombro de su amigo y una vez más sonreírle.
- Para mí, tú eres el mejor Tsukki, que puedas pensar tanto en sólo fracciones de segundos, habla de que eres importante para el equipo.
- ¿entonces sólo mi cabeza es la que importa?
- ¡Tsukki! Todo tú es genial y no te cambiaría nada
- ¿ni mi personalidad?
- mucho menos tu personalidad, no importa lo que Kageyama o Hinata piensen de ti, o el resto del equipo, yo sé cómo eres realmente, y como le das el valor a las cosas que importan. Tienes tu manera de hacer las cosas, eso me gusta de ti Tsukki.
- pero siempre estas preocupado por mi causa.
- si fuera a cambiar algo sería que me contaras lo que te pasa y no me dejaras interpretarlo todo.
- ¿sólo eso?
- ya te dije que eres genial, deberías estar consciente de eso.
- una vez yo también te lo dije y pareces dudar de ello.
Levanto los hombros, y se encontró descubierto por el rubio; pero sentía que no era lo mismo, con tantos defectos que tenía cómo podía siquiera creerlo, sobre todo, estaban esas pecas. Con un semblante cabizbajo llevo una mano a su rostro enumerando en su mente todas las cosas en las que no era bueno y tenía que esforzarse el doble para poder lograrlas; comparado con el rubio, no tenía ningún atributo, más que la persistencia a su favor.
- No soy bueno en muchas cosas, es normal que dude de mí, no de tus palabras.
- eres el único cuya perseverancia no me molesta.
- ¿no soy un cabeza de aire? – intento disuadir el tema con una sonrisa.
- tienes un valor del que deberías darte cuenta
- ¿Qué clase de valor? - se sorprendió, y un sus mejillas tomaron un poco de color.
- ...
Debería haberlo adivinado, por más que el rubio quisiera levantarle el ánimo, era casi imposible sacarle más de lo que ya había dicho, pero con esas palabras ganaba confianza, pues la persona que más admiraba le reconocía.
- creo que se lo diré
- ¿Qué cosa?
- que me gusta, no quiero guardármelo, aunque aún espero poder tener una oportunidad
El rubio agradecía que el contrario hubiera desviado la mirada, porque su rostro ahora denotaba consternación ya que no esperaba a que su amigo fuera a resolverse tan pronto, pero la cuestión era él: ¿Por qué le molestaba escucharlo? Cambio su expresión tan pronto como pudo, y empezó a buscar en su reproductor algo, aunque sólo quería parecer distraído.
- ya veo
- ¿crees que está mal?
- es tu decisión Yamaguchi
- ...- el peliverde frunció los labios no muy convencido de la respuesta contaría - ¿Cómo crees que sería la mejor manera?
De repente los pasos del más alto se detuvieron y su compañero no tuvo más que quedarse estático; giró lo suficiente para quedar frente a frente y lo miró.
- no me involucres
- ¿qué? – no entendía muy bien lo que quería decir, pero el rubio reanudo los pasos y Yamaguchi tuvo que volver a seguirle.
- no me pidas consejos, no me pidas que te ayude y nada que tenga que ver con eso
- ¿por qu...?
- si quieres una relación con quien quieras, entonces debes hacerlo tú solo, por eso se llama pareja porque se trata de dos, y desde un principio no debes dejar que otros intervengan – lo que estaba diciendo lo había escuchado en una de las películas que su madre les había hecho ver durante su viaje. Lo decía no porque creyera en ello, sino que realmente no quería escucharlo, le molestaba, y que eso le molestara le enfadaba – además no soy el más conveniente para responderte, no tengo experiencia sobre el tema
- pero Tsukki
- cállate Yamaguchi
- perdón Tsukki – bajo la mirada, no es que le hubiera herido, pero sentía que había hecho algo malo - Tsukki ¿estás molesto?
- ... ¿no tienes que ir a ver a Shimada?
- ¡Ah! Oh, sí. Entonces adiós Tsukki
- adiós – y antes de que el peliverde pudiera agregar algo más, rápidamente se colocó sus cascos cortando todo ruido externo.
Tsukishima nunca subía su música a todo volumen, todo lo que escuchaba, aunque fueran diferentes géneros se mantenía en un sonido moderado, pero en ese momento subió a todo el volumen para distraer sus pensamientos. Chasqueo la lengua al encontrarse ya sólo, no tenía sentido que se enojara sólo porque al peliverde le gustara alguien; pero suponía que era normal, después de todo siempre habían estado juntos y si el contrario se encontrara una novia, ya sea la rubia u otra persona, eventualmente irían alejándose, pues, no podía inmiscuirse en relaciones que no lo involucraban; como pensaba era mejor que no se enterara de nada de ese tema o acabaría creándole conflictos.
- Kei ¿quieres cenar? – pregunto la madre una vez el rubio llego a casa
- no gracias, mamá
- pero si eres joven, tu hermano comía a montones cuando regresaba de las prácticas
- estoy bien, mi estómago no podría digerir más
- está bien, pero si tienes hambre después, guardare algo en el refrigerador
- ok
- ¿Cómo esta Tadashi?
- como siempre
- no estaría mal que de vez en cuando le contaras algo a tu madre – inflo las mejillas en forma de berrinche
- no sé porque se empeñan tanto en saber lo que me pasa cada día, si algo de importancia sucede ya se los contaré
- o siempre podré contar con Tadashi para que lo haga
- deberían dejarlo en paz, sólo se agobiará si se la pasa preocupándose por mi
- pero si Tadashi te adora
- mamá basta
Dicho eso, tomo rumbo escaleras arriba con la intención de que su madre dejara de decir cosas sin sentido. Al mismo tiempo se preguntaba cómo era que el pecoso se la pasaba hablando con su familia; bueno tampoco es como si fuera a decirle a Yamaguchi que dejará de pasar información a sus espaldas, pero para nada él hablaría de sus problemas, era algo que a los demás no le importaba, aunque como el peliverde era el único capaz de ver a través de él se lo permitía.
Tenía entrenamiento matutino y se había levantado temprano, pero se debía a que no pudo dormir como hubiera querido durante la noche, no podía dejar de imaginarse, que si se distanciaba del contrario ya no se encontrarían por las mañanas, no almorzarían y no regresarían juntos; volvió a chasquear la lengua, no debía pensar en eso, no era correcto martirizarse por el tema, de todos modos nada aseguraba que esos dos fueran a salir juntos y siempre había sido consciente de que algún día tendrían que separar sus caminos.
Salió antes de casa y fue por la misma ruta de siempre, cuando llego a la zona en la que regularmente se encontraba con el peliverde, se dio cuenta que éste todavía no llegaba; se recargo en la pared para esperarlo, rara vez era él quien se quedaba aguardando por el contrario. Cuando giro el rostro noto que éste iba corriendo, probablemente porque le había visto.
- te caerás
- lo siento, es que no quería hacerte esperar
- ve calmado o sufrirás un accidente
- está bien Tsukki
- Vayámonos ya
- claro – sonrió el pecoso ya que siempre se alegraba de ver a su amigo
Cuando la hora de las clases extracurriculares llego, ambos se veían tranquilos, pese a sus explosivos compañeros, disfrutaban de la compañía del otro, haciendo pequeñas bromas a los otros dos chicos de segundo; aunque a veces se podía notar al pecoso sonrojarse cuando la rubia le hablaba y Tsukishima sólo les miraba seriamente.
- ¿no es molesto verlo sonreír así con ella? – comento el castaño, con una notoria molestia en la voz.
- no debería importarte
- por supuesto que debe, en todo caso a ti también debería, aunque me alegra que no sea así
- habla claro
- vaya – sonrió ladino – y todos dicen que es muy listo, pero para las cosas realmente importantes eres un tonto
- ¿Qué ? ¿Qué quieres decir? - preguntó ya molesto
- no me haga caso, me conviene más de esta manera
Dicho eso el rubio pudo ver como el nuevo lateral se acercaba con velocidad a donde se encontraba el pecoso y la chica, posó su mano sobre el hombro de su amigo y puso distancia entre los dos. No había entendido lo que ese sujeto le había querido decir, probablemente a éste si le gustara la rubia y le molestaba que Yamaguchi estuviera junto a ella, seguramente sería eso, pues se trataba de la respuesta más lógica. En todo caso, era mejor cuando esos dos no eran tan cercanos.
Llego la hora de irse a casa, y el pecoso se notaba nervioso, probablemente eran las ansias de buscar el momento adecuado para hablar con la rubia, pero antes de que pudiera decir algo, el pelinaranja grito a la pequeña manager que ya se disponía a irse.
- Yachi, te acompaño a casa, espérame
Tadashi perdió toda confianza cuando escucho a la chica decir que sí con bastante alegría y el rubio pudo notarlo, así que, para apoyarlo, aunque estuviera en contra de todo lo que había dicho. Detuvo a Hinata en la puerta antes de que saliera disparado escaleras abajo, cogiéndolo de la playera.
- tú te quedas
- ¿Qué te pasa Tsukishima? – peleo el pequeño para poder zafarse
- los exámenes están cerca y no quiero que a último momento me dejen con todo el trabajo de enseñarles
- ¿me ayudaras? – sus ojos brillaron
- no me queda otra alternativa – se quejó, echando una mirada al peliverde
- pero, puede ser después ¿verdad? le dije a Yachi que la acompañaría
- no habrá una segunda oferta, lo tomas ahora o te atienes a no ir a Tokio – sentencio, aunque sin muchas ganas ya que realmente no deseaba hacerlo
- ¿y Yachi?
- Yamaguchi, acompáñala a casa – soltó un suspiro
- ¿eh? ¿y-yo? - Comentó nervioso el contrario
- ¿Quién más?
- pero, pero estarás bien quedándote sólo con Hinata
- ya vete
- está bien Tsukki – bajo la cabeza, pues fue inesperado, y sentía como las manos le sudaban
- ¿y Hinata? Vi como Tsukishima se lo llevaba – habló la rubia cuando le vio bajar
- bueno, se quedó a estudiar con Tsukki, espero que no te importe que yo te acompañe a casa
- no, no tienes que hacerlo Yamaguchi
- está bien, no me molesta – se podía notar un ligero sonrojo en su rostro
- entonces, gracias - sonrió la contraria
Así ambos se fueron, bajo el oscuro cielo, en el que no se podía vislumbrar la luna, que daba una apariencia solitaria. Kei sólo miraba como se alejaban y la espalda de su amigo se perdía detrás de un edificio.
- vamos enano – le soltó y se dirigió hacia el interior del vestidor.
- bien hecho, idiota – provino del castaño
- ¿Qué dijiste?
- si tanto lo quieres lejos, bien podrías dejármelo
- ¿eh? Estás loco
- ¡Tsukishima! – grito el pequeño
- si te gusta deberías decirlo y no hacer esas estupideces
- ¿Quién se supone que me gusta? – comentó irritado el rubio
- quien más – sonrió, y se dio cuenta de que el pelinaranja se acercaba a ellos – es obvio que te gusta Hitoka
- ¡¿Tsukishima te gusta Yachi?! – pregunto sorprendido el número diez
Al ser dicho de esa manera, los chicos que aún quedaban dentro de la sala voltearon a ver al trío, por suerte sólo eran un par de primero y Ennoshita que se encargaría de cerrar, y el rubio agradeció que Tanaka no estuviera ahí o haría un completo espectáculo.
- me largo – era suficiente, estaba irritado porque sabía que no había forma de convencerlos de lo contrario, y así fue por sus cosas dispuesto a irse
- espera, no ibas a ayudarme a estudiar
- arréglatelas tu solo, enano
- ¡Tsukishima! – volvió a gritar el pequeño
Se colocó sus audífonos ignorando todo lo demás; en ese momento sentía rabia y enojo, esas eran emociones que no podía dejar que le afectaran, eran esa clase de sentimientos las que nublaban el juicio y hacían a los hombres hacer estupideces. Pero qué se estaba creyendo ese tipo ¿de qué se suponía que estaría celoso? No había motivo alguno para sentirse así, a él no le gustaba la rubia, ni siquiera la consideraba atractiva, es decir, era linda como comentaba Yamaguchi, pero no le provocaba nada más, aún así seguía sin comprender cómo era que a Yamaguchi le pareció linda apenas la vio; tampoco es que la odiara, no era nada de eso, ya que ni siquiera la había tratado por lo que no podía definir algo así, pero ya eran dos personas que se lo decían ¿y sí ellos veían algo que él no? Si ese fuera el caso, si a él realmente le gustara la manager entonces el peliverde se habría dado cuenta y se lo habría dicho ¿no?.
- Maldición – musitó molesto, su hermano tenía razón, estaba pensando demasiado las cosas, pero esa no era una cuestión que podía dejar a la deriva
Llego a casa, y ni siquiera le dio la oportunidad a su madre de recibirlo porque se dirigió directo a su habitación, la mujer sabía que pasaba algo, pero también que el menor de los rubios no le diría nada a ella, al menos por el momento, su única opción era preguntarle a su único amigo; pero la respuesta que le dio no le dejo por completo tranquila, pues sólo le había dicho que el contrario se había quedado con uno de los chicos que la vez pasada habían reprobado los exámenes, para ayudarles a estudiar; sabía bien que esa no era razón para que el ánimo de éste cayera tanto, así que le encargo a Tadashi que hiciera lo mejor por él.
Al siguiente día Yamauchi recibió un mensaje por parte del amberino, diciéndole que se adelantara a la escuela así que no debía esperarlo, pero eso sólo hizo que se inquietara, después de todo la madre de éste sonaba preocupada cuando hablaron y si todo se había puesto así porque le había dejado solo con Hinata, entonces sería su culpa, no podía dejar las cosas de esa manera. Por eso antes de que el rubio le ganara, llegó a su casa antes de que se fuera; y antes de que pudiera tocar el timbre, Tsukishima abrió la puerta.
- ¿Qué haces aquí?
- vine por ti
- te dije que te adelantaras
- por eso mismo vine – sonrió el peliverde
- eres molesto Yamaguchi
- lo siento Tsukki, pero sales a buena hora ¿Por qué querías que me fuera antes?
- iba a pasar a comprar algunas cosas – mintió, pero realmente no quería ver al pecoso a esa hora del día, no tenía ganas de enfrentarse a lo que estaba sucediendo en su mente tan pronto.
- pude haberte acompañado sin problemas.
- no has pensado que hay algunas cosas que quiero hacer solo – le miró con dureza que hizo alarmar al pecoso, pero solo estaba fastidiado y se desquitaba con su amigo sin querer.
- perdón Tsukki – en cuanto pudo bajo la vista, y sintió dolor en su pecho, era la primera vez que escuchaba de parte del más alto esas palabras, ni siquiera con lo de Akiteru le había dicho algo así, por lo que estaba conmocionado.
- Yamaguchi yo...
- lo siento, lo siento; me voy yendo ahora, no llegues tarde, ¿si? – se despidió con un movimiento de mano, sin mirar atrás pues estaba a punto de romper en llanto.
- ¡Yam...! – exhaló, de nada servía intentar arreglarlo pues lo había echado todo a perder con lo que dijo, sólo que estaba exasperado, y sabía que no debió hablarle así. Pero era mejor por el momento, tener que mirar a esos ojos tan honestos le aterraba un poco.
El peliverde intentaba contener las lágrimas, no podía creer que hubiera hecho enojar al contrario a tal grado de que le respondiera de esa manera. Siempre había pensado que, si dejaba todo pasar, o que, si dejaba al rubio solo, eventualmente se aislaría de todos sin ninguna preocupación y no quería que eso pasara, pero ahora sentía como si en todo ese tiempo sólo lo hubiera estado sofocándolo y finalmente hubiera acabado con su paciencia al haberse inmiscuido demasiado.
Durante las horas de clases, incluso en el descanso y gran parte de la práctica, ambos no se dirigieron la palabra, ni siquiera voltearon a verse; probablemente tenían peleas consigo mismo en sus inconscientes que no eran capaces de superar solos.
- Ey, Tsukishima ¿es cierto? – se acercó Tanaka con una gran sonrisa burlona en el rostro.
- ¿A qué se re...? – de repente de dio cuenta, y esperaba que no fuera así, pero cabía la posibilidad de que el delincuente se enterara de lo sucedido ayer.
- ¡¿Te gusta Hitoka?!
Lo había dicho tan alto que todos habían escuchado eso, y naturalmente voltearon para ver lo que pasaba, en especial el peliverde que tenía los ojos abiertos como platos, pensando en que no era posible, que probablemente había escuchado mal. Por suerte la rubia había ido a rellenar las botellas. Kei por su lado había dirigido una mirada fugaz al pecoso, la cual desvió de inmediato al notar su sorpresa.
- Hinata ¿Por qué le contaste a Tanaka? – le regaño el capitán, pues le había prohibido mencionarlo.
- yo, yo sólo tenía dudas
- y ¿Por qué pensaste que una cabeza hueca como la de Tanaka iba a darte una buena respuesta?
- lo siento Ennoshita
Yamaguchi salió del gimnasio apresurado, se sentía mal consigo mismo por no haberse dado cuenta desde un principio de lo que su amigo sentía, ahora estaba aliviado de que la rubia indirectamente le hubiera rechazado, pero eso no era contrapeso con la pena del momento. Pensó que debió prestar más atención, fue egoísta y probablemente le haya hecho daño a la persona que consideraba más importante para él, no pensó en él y seguramente le había hecho pasar por mucho al hacerlo callar; ahora entendía porque no quería que le hablara de ella.
En ese momento estaba llorando, en silencio, pensando en que debió darse cuenta por ser el que más le conocía, había fallado de tantas maneras. Una mano toco su hombro en el que se notaba toda la intención de calmarlo, rápidamente, sin importarle que tuviera los ojos vidriosos giro su cabeza para verle.
- L-lo siento Tsu...tsukki, yo n-no debí
- no es culpa tuya – unos brazos le rodearon cálidamente y comenzaron a acariciarle la espalda – por favor no llores
Esa voz, sabía que no se trataba de su amigo, pero se dejó hacer entre sus brazos, pues necesitaba de ese confort, desahogarse y llorar por haber sido tan cruel. También era idiota por pensar que Tsukishima iría a alcanzarle, pues era él quien debía disculparse.
- ¿Q-qué hice?
- eres humano, tienes derecho a sentir
- soy, soy un pésimo amigo
- no es así, él debió de habértelo dicho para evitar estos conflictos
- pero yo debí de haberme dado cuenta
- no era tu obligación
Todavía no se calmaba, y sus lágrimas no dejaban de salir, por lo que cada vez más se apegaba a ese pecho extraño, con el afán de ocultar su vergüenza.
- he fallado
- no
- pero yo...
- por favor no sigas, me parte el corazón verte así
- pero, es que Tsukki...él... – su voz volvía a quebrarse
Entonces unos labios callaron los suyos de forma dulce, no le rechazo, ni le grito, ya que la sorpresa le dejo totalmente mudo, levanto la vista hacia el contrario, quien le sonreía con cierto dolor. Le enjuago las lágrimas con su mano y volvió a besarle antes de que pudiera reaccionar, pero después de unos segundos el peliverde le aparto con cuidado, girando el rostro, pues tampoco quería ser grosero, en realidad no sabía como actuar.
- ¿Yoshida qué haces?
- es sólo que no soporto ver a quien amo llorar por otra persona
- ¿Qué estás diciendo? - preguntó confundido por la repentina declaración.
- que no llores más por favor, me duele verte así y no poder hacer nada
- Yoshid...
- silencio, no tienes que corresponderme o darme una respuesta ahora, mi plan era irte conquistando, pero ya vez, me gano y no pude seguir callando, con lo de hace un momento me di cuenta que no es bueno
- no es el momento para tus bromas – frunció el ceño y se alejó un poco, pero el más alto tomo su mano.
- pero no bromeo, lo sabes ¿verdad?
- basta
- está bien, me alegro habértelo dicho de todas maneras, aunque no me creas, al menos ya no estas llorando
El corazón del pecoso latía con fuerza y no sabía si era por las emociones de hace un momento o por las palabras que había dicho el castaño, pero decidió dejarlo pasar, pues ya no quería seguir lastimando a más personas, aunque tampoco le dejo volver a besarle. Ninguno de los dos regresó al gimnasio, pues el peliverde deseaba calmarse antes de ver a Tsukishima de nuevo a la cara, no tenía el valor para decirle cuanto lamentaba no haber sido consciente desde el principio, sus cosas eran lo de menos en ese momento; y el contrario por su lado, decidió no dejarlo sólo hasta que llegara a casa, así al menos se aseguraba de que no sufriera ningún accidente durante el camino.
