Tal vez se había dado cuenta demasiado tarde de lo que sentía por su mejor amigo, ya no solo se trataba del inmenso cariño que sentía por él, derivado de todo el tiempo que habían vivido juntos. Ahora tenía que ver amargamente como ese chico que siempre había estado a su lado, se comportaba de una manera tímida, quizá un poco incomodo, cada vez que el tipo de primero que ahora era su novio lo tocaba, le tomaba de la cintura o de vez en cuando le acariciaba su cabello; una vez más sentía como su estómago se revolvía.
Pero, era seguro que no podía aparentar que lo que veía no lo enfermaba; pues, cuando menos se dio cuenta Ennoshita ya estaba a un lado de él, contemplándolo con una expresión taciturna, quizá llevaba ahí parado un par de minutos y él ni había notado su presencia.
- ¿qué pasa? – preguntó Tsukishima mientras mantenía recargada su barbilla sobre sus rodillas en una esquina del gimnasio, intentando disimular con su voz su desinterés.
- puedo ver que no lo estas pasando bien – comentó el capitán, quien se acomodaba para sentarse a su lado. Ante eso, Tsukishima permaneció unos minutos en silencio, pensando.
- ¿tú ya lo sabías? – preguntó el rubio, aunque era más una afirmación. De nuevo guardo silencio, para finalmente responderse así mismo – pudiste habérmelo dicho antes
- podría, pero a mí no me correspondía – negó con la cabeza, confirmando su pensamiento. A lo que Tsukishima asintió dándole la razón, ya todos se lo habían dicho de una manera u otra, y eso no había cambiado las cosas – simplemente habría plantado una idea en tu cabeza que no te hubiera dejado en paz, creo que eso es algo que solo tú deberías descubrir, por tu cuenta y decidir qué quieres hacer con ello
- pues ya lo he descubierto y no sé qué hacer – suspiró – no creo que tenga el derecho de siquiera decirlo en voz alta
- entiendo cómo te sientes – miraba a la pareja al otro lado del gimnasio, al tiempo que dirigía su mirada al vice capitán.
- ¿lo haces? – respondió en un murmullo, pero sabía que era así, podía ser un idiota con sus propios sentimientos, pero al menos podía notar el interés que sentía el capitán por su compañero; hace tiempo que lo sabía, pero no comprendía que podía ver alguien como Ennoshita en un tipo como Tanaka, aunque se siguió guardando ese pensamiento para sí.
- creo que soy el único que puede entenderte, el creer que no lo mereces, yo también lo siento, pero estoy seguro de que Yamaguchi no dudaría en elegirte a ti sobre cualquier persona, si tú se lo pides se quedará a tu lado – puso una mano sobre su hombro, para brindarle un poco de su apoyo.
Tsukishima se quedó reflexionando sobre el tema, largo y tendido, y como si fuera un balde de agua helada, comprendió porque había tardado tanto en verlo por sí mismo.
- lo sé – miró a su compañero fijamente, mientas ocultaba la mitad de su rostro entre sus brazos.
- entonces tienes todavía una oportunidad
- pero, pese a que lo sé, no quiero que las cosas tomen ese rumbo, puedo ser egoísta, pero no quiero imponerme a él. Solo me arrepiento de no haberme dado cuenta antes. Aunque, probablemente no habría podido hacer nada... – guardó silencio.
- pues, creo que todavía puedes hacer algo, incluso yo me doy cuenta de que Yamaguchi no se siente a gusto con Yoshida – dijo eso, pero algo en la mirada del rubio no parecía convencerle del todo.
- Yamaguchi ni siquiera sabe qué siente por él – señaló a Yoshida con la mirada – creo que solo quiere darle una oportunidad porque sigue insistiendo. Pero qué podría hacer yo, no puedo solo ir y decirle que lo quiero, para él soy solo un amigo... su mejor amigo – miró al capitán – y también lo es para mí. Qué pasaría si se lo digo y él me acepta, qué pasaría si mi pésima personalidad no sirve para estar en una relación y termina de alguna manera odiándome, entonces definitivamente se alejaría. Eso me asusta mucho más que verlo con otra persona...
- es extraño
- ¿el qué?
- verte de esta manera, tan inseguro y asustado, sueles ser bastante impasible ante las cosas que pasan a tu alrededor
- Yamaguchi no es solo algo que pasa a mí alrededor, él ha sido mi constante – aceptó el rubio, que no quería imaginar una vida en la que su mejor amigo no estuviera a su lado – los noviazgos no duran para siempre, tan solo mi hermano ha salido con varias chicas, mis padres me contaron que se conocieron en la universidad, después de haber salido con otras personas, incluso tú – no había malicia en sus palabras, él lo había visto un par de veces salir con el chico de tercero y sabía que ya no estaban juntos.
- creo que tienes razón, no siempre funciona, pero no es igual para todos. Yo creo que para ustedes dos es diferente, sé que siempre buscarías la forma de no lastimarlo y él también haría lo mismo – de nuevo hubo un largo silencio, Tsukishima pensaba, había estado así desde la conversación que tuvo con su hermano.
- gracias – dijo finalmente, no creía que pudiera llegar a hablar de eso con alguien, pero hacerlo con Ennoshita parecía tan fácil, lo respetaba y su opinión era importante, seguramente con Sugawara también habría podido tener esa plática, pero con nadie más, ni siquiera con su hermano.
- no he hecho nada – respondió lo más tranquilo que pudo, pero estaba más sorprendido por cómo se estaba comportando el rubio.
- con escucharme es suficiente, sentía que estaba ahogándome – era cierto, de alguna manera tenía que sacar eso y simplemente no podía hacerlo con Yamaguchi, quien siempre había sido su confidente.
- bueno, creo que eso es algo que puedo hacer, ¿quieres que te deje solo? – lo comentó, porque parecía que necesitaba un poco de espacio.
- ¿puedo irme antes? – lo intentó, quería irse. Pero sintió que la mirada de Ennoshita lo escudriñaba atentamente.
- supongo... que hoy puedo hacer una excepción – meneó la cabeza con dirección a la puerta, dándole a entender que podía saltarse la práctica.
Tsukishima esbozó una tenue sonrisa, se levantó y se dirigió al vestidor para tomar sus cosas e irse a su casa, al menos a esa hora no habría nadie que lo molestara.
Tadashi había estado observando a su amigo, quien desde temprano lo había sentido decaído, pero no quería abrumarlo con preguntas tan pronto. Vio que mantenía una larga conversación con Ennoshita, y parecía mantener un aire melancólico; pero le sorprendió más que se levantará y saliera sin decir nada, pensó que quizá habría ido al baño, así que solo esperaría a que regresara para hablar con él. Pero pasaron diez, quince, treinta minutos y parecía que no iba a volver ese día, por lo que se acercó al capitán, con un rostro preocupado.
- Ennoshita, ¿a dónde fue Tsukki? – jugaba nerviosamente con las manos, y miraba constantemente hacia la puerta.
- mmm, estaba un poco cansado, y lo mande a casa
- ¿él está bien? – la preocupación se reflejó en su rostro de inmediato.
- creo que sí, pero parecía que necesitaba dormir – se encogió de hombros, intentando excusar al rubio lo mejor que podía, pero el mejor pretexto que pudo pensar era un poco pobre.
- Amm – Yamaguchi miró hacia los lados, con un rostro lleno de alarma, acaso su mejor amigo se sentía enfermo y él no lo había notado, si lo había visto un poco cabizbajo, pero no creyó que fuera tan grave.
- sí, puedes ir a verlo – declaró el capitán con un suspiro – de que sirve que estés aquí si no vas a poder concentrarte – respondió, con una leve maquinación en su mente. Nunca dijo que no podía darles un leve empujón. Pese a todo Yamaguchi esbozo una gran sonrisa aliviado y salió corriendo del gimnasio.
Ennoshita, solo escucho la voz del entrenador Ukai al fondo del gimnasio llamándolo, y cuando llegó a él le preguntó a dónde habían ido sus bloqueadores con el Inter Hi tan cerca, él volvió a excusarlos.
En respuesta a esa acción Yoshida también se acercó al capitán, preguntando a dónde iba Tadashi, a lo que Chikara solo respondió que lo había dejado ir temprano, pero, a él no podía permitirle irse tan pronto, ya había perdido a dos bloqueadores y no podía darse el lujo de que se fuera el chico de primero, por varias razones. Así que lo animó a seguir con la práctica y buscar al peliverde una vez terminaran.
Tsukishima estaba a unas cuantas calles de llegar a su casa, cuando escuchó una voz agitada llamarlo a lo lejos, se detuvo y giró para encontrarse con un sudoroso Yamaguchi, quien apenas si podía respirar, lo espero hasta que llego a él y recuperaba el aliento.
- ¿qué haces aquí? – estaba confundido.
- te fuiste y me preocupe
- y te escapaste de la práctica – Yamaguchi negó enérgicamente con la cabeza, aun doblado por el estómago intentando recuperar el aire.
- Ennoshita me dejo venir – Tsukishima negó con la cabeza, sabiendo lo que pretendía el pelinegro, pero también sabía que lo hacía sin mala intención.
- solo necesito...
- descansar, Ennoshita me lo dijo
- ... si – iba a decir que necesitaba un poco de tiempo para sí, pero la excusa del mayor le parecía mucho mejor.
- puedo ir contigo, prometo no molestarte – sus ojos eran suplicantes.
- nunca me molestas Yamaguchi, eres el único que no lo hace – dijo, con un tono dulce, cargado de verdad, lo que de alguna manera provocó un leve sonrojo en el rostro del peliverde. Aunque incluso parecía poder contradecirse, hace unas semanas le había dicho que lo hacía, le molestaba; pero eso no era cierto, solo estaba enojado consigo mismo por no poder soportar verlo con alguien más.
Yamaguchi caminó a su lado, en silencio, mirándolo atentamente, se fijó en cada facción de ese fino rostro, sin duda alguna Tsukki era una persona atractiva, bajo su mirada a la fina mano el rubio, por un momento deseo tomarla y hacerlo sentir mejor, que esa triste mirada que tenía se esfumara al igual que todos sus problemas.
Tsukishima por su lado, aunque quería estar solo, no habría deseado mejor compañía que la del pecoso, después de todo él era su tranquilidad. Subieron hasta su habitación en silencio, y el rubio se recostó sobre la cama dejando un espacio considerable para que su amigo pudiera hacer lo mismo.
El teléfono de Yamaguchi comenzó a sonar, por lo que lo sacó de su bolsillo y reviso quien era, por un momento una expresión dura y dolida se reflejó en su rostro, por lo que finalmente decidió colgar la llamada.
- ¿Yoshida? – preguntó el rubio.
- no, papá – hizo un ademán con la mano restándole importancia.
- sabe que estas en el club ¿no? deberías contestar, podría ser importante
- lo dudo, pero ya me enviara un mensaje, sabes que siempre lo hace – volvió a sonar el teléfono, y el rostro de Yamaguchi parecía encajar con el de alguien que sabía que estaba haciendo algo malo.
- contesta, si te está marcando una segunda vez, debe ser urgente
- es Yoshida... – respondió en voz baja, colgando de nuevo. Pero decidió que era mejor apagar el teléfono, así que solo lo dejó sobre el escritorio, se sentó a un lado de Tsukishima, un tanto pensativo.
- responde, no tienes razones para no hacerlo
- solo que no quiero, podemos hablar luego – dijo finalmente, la culpa se había ido.
- ¿seguro?
- lo estoy – le dedicó una sonrisa y se acostó a su lado, y ya no hubo más que decir.
Kei, ante en embriagador silencio decidió cerrar los ojos, e intentó tranquilizar su respiración, ya que sentía como su ritmo cardiaco comenzaba a acelerarse; después de unos minutos logró calmarse, y sospechó que para los ojos de su amigo parecía estar dormido, porque sintió como una gentil mano acariciaba su rostro y dibujaba sus facciones, lo cual lo puso nervioso y no pudo evitar poner una mano sobre la de su amigo.
- lo siento, Tsukki – respondió el peliverde con un tono de voz quebradizo, demasiado asustado por haber sido sorprendido en su impertinencia – no quería molestarte – intentó retirar su mano, pero su amigo la retenía con cierta fuerza.
- no me molestas, es solo que no estaba dormido y me tomaste por sorpresa – abrió los ojos y se encontró con el rostro completamente sonrojado de Yamaguchi, que le miraba con unos ojos cristalinos, continuaba asustado por haber sido sorprendido en el acto.
Tsukishima soltó su mano, y giró en la cama para abrazarlo, hundiendo su rostro en el pecho del peliverde, y dejando sus palabras apenas audibles.
- solo quédate así por hoy... por favor – se estrechó más al pecoso y puso todo su esfuerzo para dormirse.
- bien, no iré a ningún lado – respondió en voz baja.
Entre el silencio, Tadashi comenzó a sentir la ligera respiración del contrario, podía asegurar que esta vez sí estaba durmiendo, se preguntaba qué es lo que estaría afligiendo a su amigo para tenerlo así, hace tiempo que no lo veía tan abatido y de alguna manera era diferente, hace años se había encerrado y no dejaba ver a nadie más sus emociones, ni a él, pero por fortuna sabía leerlo y comprender que es lo que pensaba. Pero ahora, estaba siendo tan abierto con sus problemas, pues, pese a que no decía nada se dejaba ver tan vulnerable, aunque esta vez no podía comprender que era lo que le estaba pasando en su mente.
Yamaguchi, comenzó a pasar sus dedos entre la ondulada cabellera de su amigo, llenándolo de cariño, esperando que la pesadumbre lo abandonara y pudiera ser más honesto, al menos con él, así ambos podrían buscar una forma de resolver lo que sea que estuviera pasando.
Por un momento, pensó en la plática que había tenido con Shimada, y una vez más pensó que si Tsukishima lo quisiera como él solo se permitía soñar, todo podría ser más fácil, porque entonces él lo amaría con todo su corazón y no lo dejaría sentir tristeza nunca más.
Cuando Tsukishima se despertó se sentía un poco acalorado, y cuando abrió los ojos y levantó el rostro, se encontró a Yamaguchi, quien lo abrazaba y también dormía. Cerró los ojos y volvió a acomodarse para poder retenerlo para sí un poco más, que solo por ese breve momento fuera de él y de nadie más.
Después de un rato ambos se desperezaron, Yamaguchi había aceptado quedarse a dormir, por lo que bajaron a cenar, luego cada uno tomó una ducha para relajarse, y al final del día estaban de nuevo en la habitación del rubio, escuchando música y hablando de unos cuantos programas que habían dejado pendiente por las prácticas, bromeando de las tonterías que habían estado haciendo el dúo dinámico y de lo agotador que estaba siendo el segundo año. Finalmente, Yamaguchi se aventuró a preguntar.
- ¿qué te tiene tan ausente?
- ¿a qué te refieres?
- no has sido el mismo estos días, solo me preguntaba si es que yo había hecho algo malo
Tsukishima volvió a quedarse en silencio, pensativo, no quería que el pecoso pensará que era su culpa, porque de ningún modo lo era. Solo eran sus celos que lo estaban dominando, dejó caer su cabeza hacia atrás, recargándose en su cama, mientras permanecía sentado en el piso.
- ya te lo dije, tú nunca me molestas
- ¿entones?
- ...
- ¿Tsukki? – al escuchar su nombre, solo pudo suspirar. No es que pudiera decirle la verdad, no es que de repente pudiera abrirse de esa manera, no con él.
- ... no es por ti, soy yo que está siendo infantil – finalmente aceptó algo de lo que le pasaba.
- ¿cómo? – el peliverde estaba confundido con esa respuesta.
- no quiero hablar de eso, me siento como un tonto de solo pensarlo
- dímelo – dijo con un tono casi suplicante, a lo que Tsukishima solo suspiró de nuevo.
- no es nada, de verdad – no podía decirle la verdad, no completa – solo estoy siendo influenciado por lo que los demás me dicen
- ¿y qué te dicen?
- ...
- Tsukki
- algo como, que ahora que estas saliendo con alguien, simplemente tú y yo dejaremos de ser amigos – desvió a mirada, media verdad era mejor que nada. La voz de Tsukishima trataba de mantenerse serena, al igual que su rostro, pues no quería que su amigo viera sus mayores temores.
- ¿quién sabe que estoy saliendo con Yoshida? – Yamaguchi reprimió otras preguntas que le parecían más importantes, porque de alguna manera también le preocupaba saber quién sabía de lo suyo con el castaño, después de todo, solo se lo había dicho a tres personas.
- nadie lo sabe – aunque guardo silenció por un momento – bueno, creo que Ennoshita lo sospecha – regresó su mirada hacía él – nadie ha insinuado nada de que estés saliendo con alguien – intentó calmarlo – pero si me han dejado claro que es extraño que no pasemos todo el tiempo juntos, y simplemente me he dejado influenciar por ello
- lo siento Tsukki, no lo sabía – jugaba con sus manos, con cierto nerviosismo.
- claro que no lo sabías, ya te dije que estoy siendo infantil, yo sé mejor que nadie que no importa la distancia, el tiempo o las personas que vengan y vayan, no tenemos por qué alejarnos solo por eso
- es así, no importa quien este es nuestras vidas Tsukki, yo también te lo he dicho, tu eres la persona más importante para mí – quiso asegurarle el pecoso.
- lo sé... por eso me molesta dejarme influenciar por lo que otros dicen – su voz continuaba siendo moderada, impasible. Había intentado ser lo más honesto que podría para no preocuparlo – sé que nada entre nosotros cambiara, y acepto eso. Solo necesito un tiempo para poner mis ideas en orden, eso es todo
Pero, aunque había intentado moderarse, Yamaguchi había notado algo diferente, una sinceridad nueva por parte de su amigo, jamás creyó que escucharía algo así provenir de sus labios, una parte de él se alegraba de saber que era atesorado por Tsukishima, y de alguna forma, él sentía que el rubio estaba rindiéndose, pero era indescifrable que era lo que estaba abandonando y eso le partía el corazón.
Esa noche el futón que siempre usaba estaba disponible, así que ambos durmieron separados, Tsukishima agradecía eso, porque no creía ser capaz de controlarse, no creía que pudiera reprimirse las ganas de abrazarlo y confesarle los secretos que había en su alma; pero era mejor así, no era bueno agobiar más a Yamaguchi; no habían hablado de ello, pero podía notar que su amigo todavía se sentía incomodo alrededor de Yoshida, lo último que le había oído decir era que estaba averiguando si llegaría a quererlo, y seguramente eso aun lo mantenía desconcentrado.
Ahora que había descubierto que el motivo por el que lo había estado pasando tan mal era porque estaba celoso, creía que podía buscar la manera de lidiar con ello. Después de todo, aunque cualquiera intentará alcanzar a Yamaguchi, lo inevitable es que lo perderían en cualquier momento, y él siempre estaría ahí. Al menos podría ser egoísta al pensar en ello.
El llegar a la escuela había sido duro para Tadashi, pues en la puerta de la entrada los estaba esperando Ikki desde temprano, quien esperaba explicaciones de porque el día anterior se había ido sin decirle nada, no respondió sus llamadas, no contesto sus mensajes y con el teléfono apagado había sido imposible localizarlo. Yamaguchi no sabía de donde había salido ese arranque de rebeldía, pese a que no había hecho nada malo, Tsukki tenía razón, no había razones para no contestarle; pero, sentía que si lo hacía tendría que dejar a su mejor amigo solo para complacer a su novio, y en ese momento sentía que el rubio era quien más lo necesitaba, pero no podía decirle eso a Yoshida.
Tsukishima solo le dedicó a Yoshida un saludo con un movimiento de cabeza y se fue directo a su salón; Yamaguchi se quedó ahí, esperando para escuchar lo que el castaño tenía que decirle.
- buenos días
- buenas – respondió Yoshida cortante.
- se te va a hacer tarde, es mejor que vayas a tu clase – Yamaguchi había metido las manos en los bolsillos de su pantalón, intentando dar a entender que no había ningún problema entre ellos.
- ayer...
- tuve una emergencia
- ¿con Tsukishima? – enarcó una ceja, adivinando lo que había pasado.
- al final una emergencia
- hubiera agradecido por lo menos un mensaje, estaba preocupado
- sí, creo que no se me paso por la cabeza
- ¿tan importante era?
- un poco, si – soltó un suspiro, no quería dar excusas, y tampoco quería mentir, pero lo que pasaba entre Tsukki y él, era solo de ellos dos – lo siento, te avisaré la próxima vez
- ¿la próxima?
- ¿qué quieres decir? – respondió el peliverde, un poco a la defensiva.
- escucha lo que estás diciendo, me dices habrá una próxima vez en la que me abandones sin decirme porque, por asuntos urgentes, de los que no me dices nada, con otra persona – Yamaguchi abrió la boca para responder, decirle que Tsukishima simplemente no era otra persona, pero eso solo haría crecer un problema que todavía no existía.
- lo siento, no lo quise decir de esa forma, fue una emergencia, eso es todo
Yoshida se acercó a Yamaguchi, y percibió en el un olor que no era usual en él, y prestándole más atención se dio cuenta que la camisa que llevaba encima le iba un poco grande. Entorno los ojos, y se le quedó mirando con cierto disgusto.
- pasaste la noche con él – declaró.
- ¿qué?
- hueles a otra persona – dijo mientras le tomaba suavemente de una manga, y bajaba la mirada con una expresión herida – ¿esa era la emergencia?
- ¿qué estás insinuando? – la mirada de Yamaguchi se intensificó, incrédulo de lo que estaba escuchando – no sé qué estás pensando, pero si, dormí en la casa de Tsukki, como lo he hecho por años, use su ducha como cada vez que me quedo ahí y de vez en cuando me presta ropa, pero no es nada de lo que tu mirada me dice que te estás imaginando, ya te lo he dicho, ¿cuántas veces tengo que repetirlo?
- ¿qué solo son amigos?
- ¡si!
- ¿y él lo sabe? – Yamaguchi levantó las cejas, aún más confundido por lo que decía. Se sentía insultado de que se expresara así de Kei, por lo que en un arrebato le tomó de un mechón de cabello que le caía por la frente al castaño, y lo jaló lo suficiente para que le doliera, pero suave para no lastimarlo - ¡Au!
- no te expreses así de él, siempre hemos sido amigos, él sabe que no cambiara eso entre nosotros – sus ojos se habían vuelto un poco cristalinos – no sigamos hablando de eso aquí, se hace tarde y los dos debemos ir a clase, hablemos después de la escuela, después de todo hoy no hay práctica – no dijo nada más, lo dejó ahí parado y se fue andando a su salón, un poco herido de que siguiera sin confiar en él, aunque lo entendía, quizá esta vez le habría dado razones para pensarlo.
Tsukishima vio entrar a un apresurado Yamaguchi, quien fue directo a su pupitre, aunque él noto que tenía los ojos un poco vidriosos, y los párpados enrojecidos, también noto como le temblaba el labio inferior, que Tsukishima sabía que ese gesto indicaba cierta frustración, por lo que antes de que la profesora llegara le envió un mensaje:
[Kei] ¿qué sucedió?
[Tadashi] nada, es un tonto
[Kei] ¿esto de alguna manera es mi culpa?
[Tadashi] cómo podría ser tu culpa, no has hecho nada
{Kei] ¿no tiene nada que ver el que ayer estuvieras conmigo?
[Tadashi] aunque fuera por eso, él no tenía derecho de actuar de esa manera, dice que me quiere, pero no confía en mí
{Kei] ...(escribiendo)
{Kei] ...(borrando)
{Kei] déjalo, es un idiota
Se escuchó en el aula una risa escandalosa que se ahogó de inmediato.
[Tadashi] lo pensaré, pero hablaremos después de clases, seremos civilizados
[Kei] bien, de todos modos, siempre podemos planear como esconder un cuerpo
[Tadashi] jejeje, si no hay otra opción lo tendré en cuenta :D
La clase comenzó, pero Yamaguchi podía sentirse más tranquilo, después de haber tenido esa conversación Tsukki.
Al terminar, Yoshida ya se encontraba esperándolo en el mismo sitio donde se encontraron por la mañana, como si nunca se hubiera movido de su sitio. Tadashi se despidió de Tsukki y fue en dirección al castaño, para tener una plática sobre la confianza en una relación.
- ¿qué tal te fue hoy? – intentó tomar un tono desenfadado.
- bien – respondió Yoshida con un deje de molestia en la voz.
- ok... – guardó silencio, mientras pasaba su peso a una pierna y luego a la otra, comenzaba a hacer calor, así que la brisa de la tarde le ayudaba a refrescarse - ¿quieres ir a comer algo?
- supongo
- ¿hamburguesas? – soltó un suspiró al recibir respuestas monótonas, escucho un ok, así que solo comenzó a andar en dirección al restaurante de comida rápida – te ves bien hoy
- gracias...
Ya no dijo nada, era claro que el contrario continuaba molesto por lo del día anterior, quizá si debía disculparse por ser un poco desconsiderado, quizá Yoshida se había preocupado de que se fuera sin decir nada, él se había sentido lo mismo cuando vio que Tsukki no regresaba; pero el camino se mantuvo en silencio que solo era interrumpido por la gente que pasaba y por los autos. Entraron al establecimiento y Yamaguchi ordenó dos combos, mientras el castaño buscaba un lugar desocupado para que ambos pudieran hablar por fin.
- aquí tienes – Yamaguchi dejó la bandeja en frente del castaño y se sentó a un lado, se encogió de hombros y reunió algo de valor, para que el ambiente dejará de sentirse tan tenso – lo siento
- ¿por qué te disculpas? – respondió Ikki, quien estaba desenvolviendo torpemente su hamburguesa, pero al final estaba fijando su vista en los ojos del peliverde.
- por haberte preocupado, quizá debí enviarte un mensaje, no creí... no pensé que realmente fuera necesario, lo siento
- ¿qué era tan importante? ¿por qué estar con Tsukishima era tan importante? – el tono de su voz era grave, reflejaba molestia, se notaba herido.
- Tsukki no estaba bien, no lo ha estado desde hace un rato y simplemente no podía dejarlo solo, de alguna manera siempre hemos estado juntos, que es casi natural que esté a su lado – respondió honestamente fijando su mirada a la calle a través de la ventana, todavía faltaba para que el sol comenzará a ponerse.
- eso no responde mi pregunta, ¿qué era tan importante que tenías que ir atras de él?
- respondí lo suficiente – dijo Tadashi en un tono defensivo – no me corresponde a mi hablarte de los problemas de Tsukki; fui con él porque es mi mejor amigo, porque necesitaba mi apoyo y ya
- ¿y por eso dormiste con él? – Yamaguchi abrió la boca, luego volvió a cerrarla y desvió la mirada dolido.
- no sé qué estás pensando, y tampoco quiero imaginarlo porque seguramente terminaría muy ofendido, pero si, dormí en su casa como lo he hecho cientos de veces desde que estábamos en primaria, como ya te he dicho
- sabes... ya me has dicho que él no siente nada por ti, pero ¿te gusta? ¿Tsukishima te gusta?
- me gusta – respondió sin vacilación.
- no me refiero a que te guste como amigo, ¿te gusta cómo hombre? ¿cómo algo más que un amigo?
- ¿qu... – el rostro de Yamaguchi ganó un fuerte color rojo, seguramente en ese preciso momento era igual que una fresa. Era una locura esa pregunta, era cierto que gracias a lo que dijo Shimada había pensado unas cuantas veces en ello, pero... no sería cómo traicionar la confianza de su amigo si comenzará a sentirse de esa manera, por alguna razón su corazón se había rehusado a enamorarse de él – no – Yamaguchi bajo la mirada, no era justo que le preguntara eso. Se cruzó de brazos, como si se abrazará a sí mismo – yo no podría – de pronto sentía que no tenía el derecho de tener esos sentimientos. Una salida, necesitaba una salida, y las palabras simplemente salieron de su boca – si a mí me gustará Tsukki de esa forma, no estaría saliendo contigo ahora – no era cierto, algo en él le decía que eso no era cierto; pero otra parte de él seguía siendo un cobarde, ese niño pequeño e indefenso que era molestado por su compañeros.
- entiendo – la mirada de Yoshida dejó de ser dura, y pasó a sentir preocupación por el comportamiento del contrario que parecía estar temblando – lo siento – eso era verdad, ya que lo último que quería era lastimar al chico que amaba – soy un idiota, lo siento, me pudieron más lo celos – estiró su mano, para tomar el rostro del peliverde de manera dulce – lo siento, es solo que a veces tengo miedo de que simplemente me dejes, de que cualquiera sea más importante que yo – lo soltó y se encogió en su lugar, desviando la mirada – es solo que te quiero tanto, y a veces pareces tan distante que solo siento que me dejaras sin más
Una vez más la culpa invadía a Yamaguchi, porque de alguna era cierto lo que el contrario le decía, pues, para él Tsukki era más importante que cualquiera, y en ese momento él no lo quería con la misma intensidad que el castaño había estado demostrando, pero no tenía el valor de decirle que todavía no había empezado a experimentar lo mismo, aunado a que lo había dejado todo atrás, su hogar, su familia, su sueño, solo para estar a su lado, y había escuchado muchas veces cuanto lo quería y lo que daría porque siempre estuvieran juntos, el no poder corresponderle le hacía sentir culpable.
- te quiero – respondió Yamaguchi, reteniendo unas lágrimas que querían escapar, si, le quería, pero no lo suficiente, no como el castaño lo merecía.
- gracias – el castaño descompuso una sonrisa, un poco agradecido de las palabras del contrario. Al menos escuchar de su boca, que no habría nada con Tsukishima le devolvía un poco de paz.
Yamaguchi decidió que esta vez pondría un poco de su parte, quizá, con el tiempo llegaría a corresponderle como era debido, sin sentimientos a medias, ni dudas. Tal vez solo necesitaban tiempo; por lo que hablaron, sobre lo que necesitaban el uno del otro.
El trayecto a casa había sido rápido, después de dejar a Yoshida en la estación simplemente fue directo a casa con la mente desconectada de sus sentidos, en automático. Al entrar a su solitario y grande apartamento, revisó su teléfono y se encontró con un mensaje de Kei.
[Kei] ¿cómo fue?
[Tadashi] sin muertos
[Kei] ok, guardaré la pala
[Tadashi] Tsukki
[Kei] ¿sí?
[Tadashi] ... (escribiendo)
[Tadashi] ... (borrando)
[Tadashi] ... gracias
[Kei] ... (escribiendo)
[Kei] ... (borrando)
[Kei] siempre puedes contar conmigo para planear un crimen
Quedaron cosas sin decir, no podía hablarle de eso, de como por un momento se había sentido confundido, de que lo había querido como algo más. Pues, si Tsukishima había rechazado a un montón de chicas asombrosas, qué podría ofrecerle él que fuera mejor; no, lo que ellos dos tenían estaba bien como estaba y de nada servía complicar más las cosas.
Estaban practicando las recepciones sin descanso, nadie pararía hasta que levantaran cada balón, los partidos oficiales de la prefectura estaban a la vuelta de la esquina. Yamaguchi últimamente se había sentido más útil en el equipo, sus saques cada vez eran un poco más precisos, incluso había comenzado a practicar un saque directo más fuerte, inspirado en Oikawa, quien no le agradaba, pero admitía que era un buen jugador. Al menos esta vez tenían una base más sólida que el año pasado, ya que el único de primero en la formación era Yoshida y era bastante bueno.
El peliverde ahora tenía en sus manos el pequeño botiquín y se dirigía a ver a Kageyama que se había lastimado la mano, intentando evitar que le cayera una pelota en la cara mientras estaba distraído.
- no seas imprudente, puedo lidiar con un golpe en la cara, pero el equipo necesita tus manos – le reprendía el peliverde al ojiazul, mientras examinaba sus manos delicadamente – mira, esta roja, seguro que se te hinchará el dedo
- estoy bien, además fue mi culpa
- cómo va a ser tu culpa si el que la recibió y se le escapó fue a Tanaka
- pero fui yo quien la colocó mal a Narita
- nada de eso, yo debí estar más atento
- solo no cubras mi yemas
- ya lo sé, he estado haciendo esto desde el año pasado ¿recuerdas? – le dio una rápida mirada, y volvió a bajarla para empezar a encintarle su índice y el anular – no te gusta que nada interrumpa tu contacto con el balón, lo sé
- Yachi siempre lo olvida
- bueno, ella nos cuida a todos, es normal que a veces no lo recuerde, la estresamos mucho desde que Shimizu no está
- pues, creo que siempre te fijas en los pequeños detalles
- es porque si no, no dices nada, también tienes derecho a quejarte de vez en cuando, tú siempre estás preocupándote por cómo se sienten los demás con tu juego, pero rara vez dices lo que necesitas, solo a Hinata, pero creo que no hace falta que le grites a estas alturas
- lo he intentado – levantó los hombros restándole importancia – pero es normal gritarle, es un bobo
- puede ser, pero creo que lo entendería si solo se lo dices hablando, aunque solo te pones así con Tsukki y Hinata
- arg, no los soporto, ellos son los primeros en molestarme
- yo también te molesto y no eres así conmigo
- porque tu solo le sigues la corriente a Tsukishima, pienso que no crees realmente que soy un idiota
- solo un poco cabeza hueca, pero muy poquito – sonrió un poco travieso.
- ves, incluso eres amable cuando estas insultándome
- bueno, confieso que a veces es divertido incordiarte un poco, pero es por cómo reaccionas
- bah
- como sea, tu temperamento ha mejorado, cada vez te exaltas menos, y me sorprendió mucho lo bien que te comportas con Daigo, le tienes mucha paciencia
- yo – Kageyama se sonrojo un poco, avergonzado al ser atrapado – ya sabes
- entiendo, no quieres ser como Oikawa ¿no?
- hubo un tiempo en el que quise aprender de él, pero nunca me lo permitió
- es esperar mucho de un egocéntrico como él, pero me alegro que quieras ser diferente, lo estás haciendo bien – le palmeó el hombro dándole apoyo.
- gracias – se removió incomodo - ¿ya terminaste? Quiero volver
- sí, sí, solo una pregunta – se prometió olvidarlo, pero quería poder entenderse un poco mejor, lo necesitaba.
- ¿qué?
- verás – simplemente no sabía cómo preguntar algo como eso – imagina – levantó las manos, haciendo un gesto firme para hacer énfasis en que solo debía imaginarlo - un supuesto super raro
- ¿qué?
- Ay, ok. Imagina que alguien, un amigo... alguien como Hinata se te confiesa – el rostro de Kageyama se transformó en el de una persona que había imaginado la escena y no le había agradado en absoluto – es solo un escenario que no va a pasar, no tienes que poner esa cara
- que ideas más desagradables estás pensando Yamaguchi
- es solo que tengo una duda, solo quería saber qué pensarías si un amigo; no tiene que ser Hinata, tal vez una chica linda de tu salón; se te confiesa, ¿qué harías?
- por qué tendría que hacer algo, no entiendo
- me refiero a qué le responderías, ¿saldrías con ella o simplemente le dirías que no?
- no creo tener tiempo para salir con nadie, si tuviera tiempo libre lo usaría para practicar
- entiendo – soltó un gran suspiro, no sabía porque le había preguntado eso a alguien como Kageyama que estaba más enamorado del balón que de cualquier persona – olvídalo, ve, ve. Ten cuidado – lo instó a volver a la práctica. Tal vez debería preguntarle a alguien más.
Bueno tenía que pensar en su siguiente víctima, o quizá era mejor rendirse con ello. Le sorprendió que Yoshida no hubiera ido a quejarse del largo rato que había pasado con Tobio, aunque le prometió confiar un poco más en él y no ponerse tan celoso con cada persona con la que hablaba.
Mientras iba perdido en sus pensamientos, un fuerte brazo le rodeo por los hombros, con cierta brusquedad lo sacudieron.
- ¡Yamaguchi! Saca para mí, quiero probar con las recepciones para los flotantes, Kinoshita es cruel conmigo y no quiere ayudarme
- huye Yamaguchi – se escuchó desde el fondo – no te va a dejar por nada en el mundo, a mí ya me duelen los brazos
- claro Tanaka, pero solo un poco, yo también debo mejorar mi recepción – sabía que, aunque se opusiera terminaría haciéndolo, entonces solo le quedaba hacer un trato razonable.
- ¡en ese caso yo te ayudare con eso, podrás intentar detener los poderosos remates del AS!
- esos remates que perdieron con Nekoma – otra voz en el fondo le respondió.
- ¡ya cállense, malditos! – les gruñó el vice capitán, fingiendo molestia.
- igual me gustaría poder recibir tus remates – intentó calmarlo Yamaguchi.
- eso es, tú si sabes apreciar lo que es bueno – le tomó de la muñeca para llevarlo a una esquina desde la que pudieran practicar.
- ¡Ah! Tanaka, antes de empezar te puedo preguntar algo – intentó, para ver que pensaba el mayor.
- claro que sí, puedes preguntar lo que quieras, ¿quieres que te cuente los secretos de cómo ser el mejor jugador?
- casi – sonrió.
- bien, suéltalo – lo invitó a hablar.
- ¿qué estoy haciendo? – masculló para sí, muy apenado – Tanaka, imagina que tienes un amigo
- ¿cuál de todos?
- el más cercano
- ¿Noya?
- mmm – lo meditó, a su parecer ese par parecían más como hermanos que como algo más – no, creo que alguien como... – repasó su vista por los chicos de tercero que estaban en el gimnasio - ¿Ennoshita? Si, él
- ¿Ennoshita? ¿qué pasa con él?
- es solo un supuesto – jugó con sus pulgares – imagina que Ennoshita te dice que le gustas, si él es un amigo importante para ti ¿qué le responderías?
- ... – Tanaka abrió los ojos como platos y los colores se le subieron al rostro, que le cubría el cuello y las orejas, había sido una pregunta demasiado fuerte para él – eh... bueno... si fuera... es decir... cómo podría decirle que... es obvio... él es... Ennoshita... – no podía empezar ni terminar ninguna oración.
- ¿eh? ¡¿eh?! Tanaka, ¿estás bien? – Yamaguchi miró hacia los lados, sin saber qué hacer con la reacción del contrario, era tan inesperado, era algo que suponía que haría si la persona de la que le preguntará fuera Kiyoko, pero esa reacción era rara para ser Ennoshita.
- Yamaguchi, qué cosas dices – intentó calmarse, porque sería tonto ponerse así en frente del menor y con Chikara cerca de ellos – quiero decir, yo creo que me sentiría honrado de que él sintiera algo por mi – se rascó la cabeza, sus orejas aún estaban rojas, pero su rostro había recuperado su color natural.
- ¿de verdad? ¿no te desagradaría?
- porque habría de desagradarme, Ennoshita es genial, yo tendría suerte de que él se me confesará
- cierto – el capitán era alguien increíble, quizá la comparación no fuera buena.
- ¿por qué lo preguntas Yamaguchi?
- por nada en especial, solo me dio curiosidad como reaccionarias si un amigo se te confesará – se encogió de hombros, dando a entender que era simple curiosidad.
Después de eso, se dedicaron a practicar y Yamaguchi se arrepintió de no haber escuchado la advertencia de su compañero, ahora mismo los brazos los sentía como dos bloques de cemento demasiado pesados para él.
Caminaban a casa en silencio, a un lado tenía a Yoshida y al otro a Tsukishima, por un momento el peliverde se sintió como un preso que era escoltado por un par de policías, los dos eran altos y emitían cierta aura amenazante, como si los dos estuvieran en una pelea de egos que él no podía ver. Pronto llegarían a la intercepción donde tendría que elegir si ir a casa junto con Tsukki o ir con Yoshida a la estación, se detuvo y ambos chicos detuvieron sus pasos delante de él.
Tsukishima abrió la boca para decir algo, pero las palabras no llegaban a salir de su boca. Finalmente se vio interrumpido por una inesperada acción del castaño.
Ahí estaba Yoshida, dejando su mano extendida en dirección hacia Tsukishima, fijando sus ojos grises sobre él con una expresión serena. Por su parte Kei, se acomodó sus lentes, miró la mano que le ofrecía, fijo su vista en su amigo, en el rostro del chico que tenía enfrente y de nuevo a la mano, lo entendía, él estaba a punto de hacer lo mismo. Le estrechó la mano con recelo y dejó que Yoshida hablará.
- lo siento, me he estado comportando como un idiota
Tsukishima le soltó la mano, pensando en contestarle algo sarcástico, pero se dio cuenta que no valía la pena si quiera intentarlo, porque él quedaría como el idiota.
- no he sido muy maduro, supongo que estaba asustado de que alguien más apartara a Tadashi de mi lado. Él tiene razón, yo debo confiar en que va respetar nuestra relación, confiar en lo que siente por mí y no lo he estado haciendo. Sobre todo, soy yo quien debe respetarlo a él y también... su amistad contigo, así que solo puedo ofrecerte dejar esta pequeña tensión que hay entre nosotros a un lado, por Tadashi, comprendo que tu formas parte de su vida y eso no puedo cambiarlo.
- ... - Kei pensaba que podía decir, quería lo mismo para su amigo, no podía retenerlo siempre consigo, menos si no tenía el valor para hablarle de sus verdaderos sentimientos – lo entiendo – solo eso podía darle por ahora – y estoy de acuerdo con esto, después de todo tendremos que seguir conviviendo por Yamaguchi
- sí, tendremos que...
Yamaguchi había observado todo sin poder creer lo que estaba pasando, era cierto que Yoshida le había prometido ser más respetuoso y había dado un buen comienzo. El solo hecho de que se disculpara con Tsukki tenía un gran significado para él.
Entonces Yoshida volvió a extender su mano, esta vez en dirección a Tadashi, al tiempo que lo penetraba con la mirada, esperando que lo aceptará, no solo su ofrecimiento si no lo que ambos tenían, que por fin lo dejara ir más lejos dentro de sus pensamientos. Yamaguchi, como espejo de las acciones de Kei, miró al rubio, la mano que le ofrecían, de nuevo a su amigo y finalmente al castaño, le dedicó una suave sonrisa y miró en dirección de Tsukishima de nuevo, quien entendiendo la situación solo pudo asentir, quien esperaba que ese sutil gesto pudiera calmar sus dudas y buscara lo que le hiciera feliz, y que ya no debía preocuparse por él. Volvió su mirada a Yoshida, y con un gesto dubitativo le tomó de la mano.
Tomaron juntos el sendero que los llevaría hacia la estación, pero el corazón de Yamaguchi se sentía , discretamente dirigió su mirada a su amigo, a quien solo pudo verle la espalda, que se alejaba cada vez más de él bañado por la luz de la luna. Por un momento deseo poder ir tras él y caminar a su lado, tomando el mismo camino que habían tomado desde hacía mucho tiempo, desde que se conocieron, pero sabía que no podía; Yoshida se había esforzado mucho, esa noche había hecho demasiado por él, y sentía que no era justo no devolverle un poco de lo que le daba.
Ahí estaba las preliminares del Inter Hi, habían sido unas semanas de duro entrenamiento para mejorar la recepción en general, y como este año solo había un chico de primero en la alineación titular no fue tan complicado mantener conectado el balón, sobre todo desde que Hinata había mejorado considerablemente desde el Torneo de Primavera, Yamaguchi también mejoro mucho sus recepciones, quería jugar más, así que si llegaban a parar sus saques quería tener la oportunidad de no dejar caer el balón.
Su amistad con Tsukki parecía estar en un buen momento, el rubio parecía más tranquilo, como si hubiera dejado ir un peso de encima y también se había vuelto un poco más honesto con él, le hablaba de sus preocupaciones y de alguna manera parecía aceptar su relación con el castaño, estaba sorprendido, pese a su relación con Yoshida, ahora que ponía un poco más de su parte, no estaba tan mal, el chico era un novio increíble, caballeroso, amable, detallista, escuchaba todo el tiempo cuanto lo quería, y como no se arrepentía de haber tomado las decisiones que lo habían llevado a estar al lado del peliverde. Yamaguchi intentaba, realmente lo hacía, corresponderle debidamente; pero en el fondo, sabía que no estaba siendo honesto consigo mismo.
Los partidos habían sido agotadores, no solo ellos habían adquirido experiencia, también las otras escuelas, se sorprendieron como habían crecido en este tiempo, y claro estaba más acostumbrados a los ataques rápidos de Hinata y Kageyama, pero ellos también habían mejorado podían conectar el balón mucho mejor.
- ¡vamos Yamaguchi!
Escucharon porras de un par de chicas desde las gradas, cuando Yamaguchi entro para realizar un servicio lo que le sorprendió un poco. Cuando logró dos puntos consecutivos los gritos se hicieron más fuerte y lo pusieron un poco nervioso haciéndolo fallar.
Al final del partido, las chicas estaban intentando llamar su atención para felicitarlo por el juego, y los chicos empezaron a molestarlo.
- ¿acaso son universitarias? – preguntó Narita.
- ¡qué envidia Yamaguchi! ¡¿desde cuando tienes fans?! – dijo Noya con cierto fuego en la mirada.
- espera ¿no son las chicas que siempre estaban detrás de Oikawa? – acertó Kinoshita.
- quien iba a pensar que Yamaguchi se convertiría en un playboy igual que él – se burlaba Ennoshita, a lo que el peliverde solo podía negar tal hecho, ya que no había hecho nada en especial para que ese par de chicas le animaran tanto.
Tsukishima estaba intentando retener la risa y Yoshida lo miraba con un gesto de desaprobación. Él no podía estar más que confundido y apenado por la atención extra que estaba recibiendo.
Ganaron los siguientes juegos, pero este año Datekou había sido implacable, y por más esfuerzo que había puesto Tanaka por pasar la barrera que se ceñía delante de él, le hacía falta algo de fuerza en sus remates; y Aone no dejaba espacio en su defensa. Perdieron en la final, después de haber ganado tantos juegos, el último había sido una derrota, pero no podían permitir que eso los desanimaran, esta vez habían logrado llegar más lejos, todavía podían recuperarse para el siguiente campeonato, solo tenían que esforzarse un poco más.
