No recordaba cuando fue la última vez que despertó con la sensación de estar ahogándose, pero ahora mismo se sentía así en ese momento, se había sentado en la cama de golpe dando una gran bocanada de aire, intentando llenar sus pulmones con aire reconfortante, no es como si lo que había soñado fuera una pesadilla, pero si sentía que lo presionaba hacía el fondo. Recordaba vagamente a Yoshida abrazándolo ¿cálidamente? Algo como eso, pero poco a poco ese abrazo se sentía como si pesara una tonelada que lo hundía fuertemente en la tierra, recordaba como intentaba alejarlo cuando comenzó a ser insoportable y como cada vez que luchaba lo hacía más pesado, vio sus pies hundirse en la tierra y pronto ya tenía medio cuerpo enterrado, la presión del suelo también ayudaba a dejarlo sin aire, y despertó, de golpe, se sintió aliviado de poder respirar. Pero, ¿el sueño habría tenido algún significado?
No entendía porque soñaría algo como eso a estas alturas, Yoshida había demostrado ser un novio excepcional, de vez en cuando le sorprendía con un ramo de flores, rosas, siempre eran rosas, o un chocolate para después de la práctica, no tenía temor de tomar su mano en la calle o de robarle un beso frente a la estación, aunque Yamaguchi siempre se sentía incomodo de que solo lo robara, estaban saliendo podía pedirlo simplemente. Había dejado de pelear con Kei, de verdad que ese par no eran si quiera buenos amigos, pero podrían tratarse cordialmente, había dejado de hacerle escenas de celos cuando estaba cerca de Kageyama, aunque seguía insistiendo a que lo acompañara a los próximos partidos de Oikawa, dado que corrían rumores de que había equipos en el extranjero que querían reclutarlo, de vez en cuando lo acompañaba a sus prácticas con Shimada, y aunque el pelinegro sentía cierto recelo hacía el menor, se comportaba como un adulto e intentaba enseñarle algo también, pero Yoshida era un poco orgulloso como para aceptar el ofrecimiento.
Ahí estaba de nuevo, esta vez yendo en dirección al estadio de Sendai, acompañando a Yoshida quien había insistido hasta el cansancio para que los dos fueran a ver a Oikawa jugar, ya que probablemente sería de los últimos partidos que estaría dando en Japón, pues había fuertes rumores de que se uniría a una selección extranjera en la que estaba fuertemente interesado.
Yoshida había insistido en llegar temprano para tomar lugares cerca de la cancha, ya que quería ver a detalle todo el juego, y sobre todo a su jugador favorito, así que todavía tenían unos quince minutos antes de que el partido iniciara.
El castaño para romper el silencio que se había formado, preguntó la razón por la que él y Tsukishima tenía el mismo bolso.
- es raro que tengan el mismo bolso – comentó Yoshida, intentando sonar lo más desinteresado posible.
- ¿eh? – Yamaguchi se había distraído y no entendía de qué hablaba.
- tú y Tsukishima
- ¿por qué es raro? – inclinó la cabeza aún sin comprender.
- no he visto a muchos amigos que hagan eso, tal vez una pulsera o algo así, ¿pero un bolso?
- estas sobre pensando las cosas, es algo que solo paso
- cuéntame – le insistió el más joven, poniendo una mirada suplicándole, con la que le recordaba que le había dicho que quería conocer más de él.
- no hay una gran historia, de verdad, hay cosas que hacemos sin pensarlo demasiado, encontramos algo que nos gusta y lo compramos, paso lo mismo con los bolsos, habíamos salido al centro comercial, hicimos varias comprar y vimos los bolsos en una tienda deportiva, se supone que había varios colores pero en esa tienda solo quedaban esos dos modelos, y Tsukki se veía bastante interesado, él siempre tiene esa mirada cuando algo le gusta, simplemente no puede resistirme, así que le insistí en que lo comprará conmigo y lo hicimos, las compramos, eso fue durante las vacaciones antes de entrar a preparatoria
- ¿y ya?
- te dije que no era una gran historia, son cosas que hacemos ¿de manera natural? Aunque tal vez deberíamos comprarnos pulseras de la amistad – dijo en broma, aunque los dos tenían algo así como un secreto, pues hasta el momento nadie lo había notado, y era que siempre que encontraban ropa con lunas y estrellas, ellos las compraban, pero nunca se ponían de acuerdo para ponérselas, pero era extraño que siempre que Tsukki usaba una playera de luna él llevaba una de estrellas o viceversa, era algo que solo ellos dos sabían y eso era como sus pulseras de la amistad, pero no quería contarle eso a Yoshida, era su secreto.
- por favor, no, verlos con el bolso me basta – suplicó sin conocer los pensamientos del peliverde.
- creo que estas exagerando – insistió, ciertamente los bolsos habían sido algo que comúnmente hacían, bueno para él no era extraño o demasiado.
- perdón, he estado dando lo mejor de mí, pero todavía me siento un poco celoso de ver que son tan cercanos – se sinceró, esperando que entendiera su postura.
- lo sé, pero hemos sido amigos por muchos años, es difícil cambiar viejos hábitos
- ya me lo has dicho, pero simplemente no me siento tranquilo
- y no entiendo por qué, la verdad es que esas ideas no se me cruzaban por la cabeza
- ¿y ahora lo hacen? – inquirió.
- Yoshida – entorno los ojos, mirando fijamente al castaño un el ceño fruncido – sabes una cosa, hasta que no empezaste a ser super serio con eso de querer salir conmigo, yo nunca había considerado estar con un chico, es decir, hasta hace poco seguía teniendo un crush por Yachi, y eres el único que pone esa absurda idea en mi cabeza de que entre Tsukki y yo podría haber algo, ¿por qué habría de gustarle? – era cierto, no fue hasta que el castaño comenzó a ser super insistente con qué tipo de relación tenía con su amigo, a él no se le habría ocurrido comenzar a soñar despierto con el como sería estar con Kei de esa manera, pero la razón era porque nunca había considerado que su amigo podría verlo de ese modo.
- ¿de verdad no te gustaban los chicos?
- no es que no me gustaban, es decir estoy creciendo, apenas estoy aprendiendo que es lo que me gusta, y al parecer en esa etapa de mi vida también pueden gustarme los chicos – se cruzó de brazos, si estaba creciendo y era por eso que pensaba tonterías.
- entonces... ¿eres bi?
- si eso simplifica las cosas, si, supongo que sí, - un pequeño sonrojo se formó en sus mejillas, era la primera vez que pensaba en ello, que hablaba de eso, nunca antes se había preguntado sobre el asunto – aunque no creo que el hecho de que me guste alguien tenga que ver con su género
- ¿te gusto yo?
- estoy saliendo contigo - ¿no? salía con ese chico porque le gustaba, ¿verdad? Aceptaba que era muy atractivo, pero ¿eso bastaba? No pudo contestar su pregunta cómo era debido, ya se lo había dicho, pero en ese momento no podía responderle un sí.
- me alegro – le sonrió cálidamente al peliverde.
- ¿y a ti? – lo evadió – ¿solo te gustan los chicos?
- ¿a mí? – lo meditó por un momento – no, pocas personas tienen mi atención, pero creo que a mí solo me gustas tú
- ¡oh! – el color rojo en su rostro se extendió.
- ¿qué?
- nada, es solo que eso fue... ¿tierno? – se masajeo la cara intentando recobrar la compostura.
- ¿crees que soy tierno? – dijo con cierta emoción.
- a veces – respondió con honestidad sin pensarlo – la mayoría del tiempo eres intimidante
- ¿qué parte de mi es intimidante? – pareció sorprendido por la declaración repentina del peliverde.
- nada, no me hagas caso – pero si le parecía intimidante, y la mayor parte del tiempo incómodo.
Comenzó el juego, y Yamaguchi vio como los ojos de Yoshida brillaban cuando Oikawa salió a la cancha, era casi como ver a un niño pequeño, que estaba demasiado feliz con su juguete favorito. Eso le parecía tierno; muchas veces Yamaguchi quería encontrar razones para que Yoshida le gustará, pero a veces era un poco difícil, y se preguntó si eso era normal, que tuviera que encontrar razones para que le gustará la persona con la que estaba saliendo.
Y ahí estaba Oikawa, luciéndose como siempre, siendo un jugador preciso, a Yamaguchi le parecía un tipo atractivo, pero su personalidad era agobiante así que eso le quitaba todos los puntos que su atractivo y habilidad en el deporte le sumaban, para él no era suficiente y le quitaban todo su encanto. ¿Y Yoshida? El chico era atractivo: diez puntos, era listo: diez puntos, hábil jugando: diez puntos, personalidad: ¿siete puntos? Podría ser más alto si no fuera tan celoso; pero qué rayos estaba calificando, con qué lo estaba comparando, no servía de nada sumar esos puntos, al final estaba saliendo con él, Yoshida había dejado todo atrás por él, porque no devolverle un poco de ello.
Volvió a pensar en lo que hablaron hace un momento, en como hasta ahora solo se había interesado en chicas, nunca lo pensó de otra manera, pero era solo porque no le había gustado ningún chico como para pensarlo, ¿y Tsukki? No, nunca lo había considerado antes de que apareciera Yoshida, es decir, para él siempre fue su mejor amigo, su héroe, su familia; aunque nunca lo considero como un hermano, a Akiteru podía verlo así pero no a Kei. Pero entonces, quien ahora era su novio no dejaba de decirle lo celoso que estaba de su relación con su mejor amigo, sus pensamientos comenzaron a cambiar, no, no cambiaron. Se lo había dicho a Shimada, el cómo sería muy fácil amar a Tsukki.
Ya le gustaba y de alguna manera tenía fuertes sentimiento por él, y aunque había dicho que no era de la forma en que Yoshida pensaba, quizá hubiera mentido, quizá si le gustaba de esa manera, pero como habían estado tanto tiempo juntos, no pudo verlo hasta ahora, pero de que servía saberlo a estas alturas, no es como si Tsukki fuera a corresponderle, aunque seguramente si se lo decía el rubio intentaría rechazarlo de la manera más amable y menos dolorosa, y seguirían siendo tan buenos amigos como siempre, porque el hecho de que lo quiera, no quería decir que no pudieran seguir siendo amigos, porque sobre todo Yamaguchi deseaba que Tsukki fuera feliz. Sus ojos se humedecieron, y las lágrimas amenazaban con recorrer sus mejillas, pero se contuvo, no quería que el contrario lo viera llorar por lo que sentía por otra persona; quizá si se esforzaba mucho podía llegar a amar Yoshida.
Despejó sus pensamientos, y miró el partido, realmente Oikawa era genial en la cancha y entendía por qué Yoshida lo admiraba tanto.
El partido termino y Yoshida se acercó lo suficiente para saludar a su jugador favorito, pero Yamaguchi prefirió mantener la distancia para que no le viera, no quería hablar con él para evitar que su novio se pusiera de mal humor, pero no sirvió de nada; apenas si paso Oikawa lo reconoció de inmediato y fue quien se acercó a hablar con el pecoso.
- Pecas, viniste de nuevo
- eh, si – respondió un poco defensivo.
- ¿estás listo para aceptar que eres mi fan? – inquirió.
- eres bueno jugando – aceptó de mala gana – pero y...
- al menos aceptas lo grandioso que puedo ser
- no, no exactamente
- ¿por qué otra razón vendrías a verme? – comentó con un tono coqueto.
- mi amigo cree que eres genial y es muy fan, yo solo lo acompañó – a decir verdad, él no tenía problemas con decir que era su novio, pero no sabía que tanto Yoshida quería decírselo a los demás, sobre todo a Oikawa.
- ¿y tú no?
- pienso que lo haces bien, pero no vas a sacar más de mi
- que cruel eres
- no me agradas, pero no importa mucho, ya le gustas a un montón de gente – intentó animarlo.
- realmente eres muy directo y cruel
- solo contigo – entrecerró los ojos, creyendo que debía seguir siendo firme con su personalidad con el armador.
- ¿por qué?
- no me agradas, ya te lo dije
- ¡oh, vamos! Para mí la preparatoria ya quedo atrás, molestar a los cuervitos ya no es mi hobbie
- ... – no le creía, incluso estaban esos rumores en los que se decía que había rechazado equipos buenos que habían llamado a Wakatoshi, obviamente no olvidaba sus viejas rivalidades.
- Tadashi, estas con Oikawa – interrumpió Yoshida.
- si
- ah, el chico de la otra vez
- me llamo Yoshida Ikki – se apresuró a decir, buscando que no fuera a olvidar su nombre.
- cierto, ya me lo había dicho, perdón tengo mala memoria – Yamaguchi no le creyó, era claro que no le había interesado la primera vez que lo escucho.
- no te preocupes; el juego de hoy fue espectacular, me va a dar mucho pena ya no poder verte jugar en vivo cuando escojas un equipo en el extranjero
- veo que has escuchado los rumores
- es difícil ignorarlos
- supongo que sí, lo bueno es que existe el internet, y puedes verme a través de un click – Yamaguchi puso los ojos en blanco por el comentario, y Yoshida asentía emocionado – aunque claro, siempre es mejor admirarme en vivo. Aunque solo hay un equipo al que quiero ir
- Argentina ¿cierto?, sé que te gusta mucho Blanco; me muero por ver lo genial que lo haces, de verdad que me encanta verte jugar desde que estabas en secundaría
- ¿hace tanto?
- mi primo estaba en tu equipo, aunque él casi no jugo, pero me invitó a ver un partido cuando fui a visitarlos y termine enamorado del vóley
- veo que de verdad te deje impresionado
- creo que haces un excelente trabajo como capitán, pero sobre todo me encanta como sacas lo mejor de las personas que están a tu alrededor
- sí que eres un fan
- es fácil cuando se trata del mejor
- me alegro, prometo que me seguiré esforzando... creo que tengo que irme o mi equipo se ira sin mi
- sí, espero ir pronto a otro partido
- claro, aún no me he ido, y todavía tengo que terminar la temporada, puede que juguemos de nuevo en Sendai la próxima vez
- sí, hasta luego
- ah, y Tadashi también espero verte pronto – el mayor se despidió y se fue seguido de un montón de chicas que querían hablar con él.
- dijiste que no sabía tu nombre – comentó Yoshida, casi como un reproche.
- será porque tú lo dijiste cuando te acercaste, él ni siquiera pregunto cómo me llamaba antes de que llegaras
- perdón, es solo que me sorprendió que se escapara para ir directo a ti
- bueno, a mí también, pero a él le encanta molestar a la gente – se encogió de hombros restándole importancia.
- ¿y de qué hablaban?
- ¿aparte de presumirme lo grandioso que es? Particularmente de ti, yo le estaba diciendo que eras su más grande fan
- perdón, creo que tienes razón, me pongo celoso por cosas que no son culpa tuya
- bueno si puedes darte cuenta de eso, supongo que está bien – miró a sus zapatos, un poco agradecido de que el menor se percatará de ello.
- no sabes cuánto te quiero Tadashi – le sujeto con ambas manos sus mejillas, suavemente y le dedico una dulce sonrisa.
- sí, yo también – quería ser sincero, pero esas palabras le hacían sentir culpable - será mejor que nos vayamos, tenemos que llegar a Miyagi
- sí
Mientras andaban de camino a la estación, Yamaguchi reconoció una figura, y sin que Yoshida lo notara se escondió detrás de él, sin dejar de caminar. Era su padre quien iba de la mano con una hermosa mujer, ¿Qué hacían en Sendai? ¿Acaso se había mudado de Tokyo sin decirle?; a ella la recordaba de cuando hace un par de años había decidido ir a visitarlo para sorprenderlo en su cumpleaños, y casualmente lo había visto caminando, como en ese momento, de la mano con ella, por lo que ya la conocía, al menos de vista, y ahora el hombre sonreía, era difícil recordar la última vez que lo vio así, pero él realmente creía que su papá merecía hacer su vida de nuevo; lo único que le entristecía era que no compartiera eso con su hijo, porque si tenía el tiempo de salir con ella, podía darse el tiempo de ir a verlo, solo eran unas horas de viaje, la podía llevar y presentársela, él quería que su padre volviera a ser feliz y que compartiera un poco de eso con él, no era mucho pedir.
Por suerte no lo vieron, y Yoshida no noto que su ánimo había decaído, lo que era mejor porque no quería dar explicaciones; mientras iban en el tren Yoshida se quedó dormido, por lo que él aprovecho para escribirle a Tsukishima.
[Tadashi] vi a papá
Obtuvo una respuesta de inmediato, como si Kei estuviera esperando por ese mensaje, pero sabía que probablemente estuviera escuchando música y por eso tenía el teléfono en la mano.
[Kei] ¿estás bien?
[Tadashi] si, estaba con ella, tenía una gran sonrisa en el rostro, casi no lo reconozco
[Kei] ¿hablaste con él?
[Tadashi] ¿cómo podría? ¿Qué tal si ella no sabe que tiene un hijo? No quisiera arruinarlo
[Kei] no lo harías, de todos modos, ella también tiene el derecho de saber la verdad
[Tadashi] no me gusta decirle ella, me gustaría saber su nombre al menos
[Kei] podrías preguntárselo
[Tadashi] quiero que papá me lo diga primero, así yo podré hacer preguntas
[Kei] tienes el derecho de preguntar, aun sin que él te lo diga, no tienes por qué estar angustiado por esto
[Tadashi] lo sé, pero aun espero que sea él quien se abra conmigo, lo extraño
[Kei] ¿quieres quedarte conmigo hoy?
[Tadashi] si
No había segundas intenciones, simplemente necesitaba a su mejor amigo, era el único que sabía cuanta falta le hacía su padre y era el único que podría contener su tristeza.
Acompaño a Yoshida hasta su casa y cuando este lo invitó a entrar se negó. No quería mentirle así que no le dio explicaciones, solo le dijo que necesitaba volver.
Llegó a casa de su amigo, tocó la puerta y fue recibido por la mamá de Kei, quien lo miró atentamente antes de dejarlo entrar, reconociendo que no estaba bien.
- ¿qué pasa querido? Te vez decaído
- un poco de lo de siempre, ¿esta Tsukki?
- ese hombre, voy a hablar con él, no puede seguir haciéndote esto
- no, por favor, es solo que... él ya sufrió mucho
- ¿y tú no? – lo abrazó con cariño; gracias a esa mujer podía seguir teniendo el reconfortante abrazo de una madre, así que agradeció tenerla, tener a la familia Tsukishima, porque gracias a ellos jamás se sintió solo – mi pequeño Tadashi, pareces un hombre, pero todavía eres un niño que necesita a su padre
- gracias – le devolvió el abrazo con fuerza, la amaba, amaba que fuera así de buena.
- ve con Kei, les subiré un poco de chocolate caliente – se estiró un poco para besarle la frente y lo dejo subir las escaleras.
No dijo nada más, y pensó en lo reconfortante que era estar en esa casa, aunque no fuera suya realmente lo hacían sentir como que estaba en su hogar. Tocó suavemente la puerta de Tsukki, escuchó un pasa y entró a ese cuarto que conocía a la perfección.
- ¿quieres hablar?
- prefiero que sea después de que tu mamá venga, ya me ha atrapado decaído, pero no quiero que me vea mal
- entiendo, siéntate – se acomodó en el suelo, aun lado de la cama y espero a que Yamaguchi hiciera lo mismo a su lado, quien solo lo imitó en silencio, uno de esos silencios que no eran incomodos. Permanecieron así hasta que la madre de Kei entró con una bandeja que tenía dos tazas de chocolate caliente y dos pastelillos de fresa.
- ¿y bien? – insistió Kei una vez que estuvieron solos.
- solo los vi, papá estaba sonriendo y ella se veía radiante
- y no dejaste que te viera, ¿verdad?
- tengo miedo – escondió su rostro entre sus brazos, mientras recargaba el peso de su cuerpo en las rodillas – me aterra que el me niegue frente a ella, ya me odia lo suficiente como para que yo arruine su felicidad ahora
- no creo que él te odie Yamaguchi, solo no ha podido lidiar con la perdida
- y es mi culpa
- ¿solo porque te pareces a tu madre? Tú no tienes la culpa de eso – pasó una mano por los cabellos rebeldes del contrario, acomodando uno por uno, era un gesto que buscaba reconfortarlo.
- yo fui testigo de lo mucho que sufrió, el como un hombre adulto lloraba desconsoladamente por haber perdido a la mujer que amaba, me dolía tanto el que no me mirará a la cara
- ¿y tú Yamaguchi? Te guardaste todo cuando tu mamá se fue, siempre estabas con una sonrisa en el rostro frente a él
- en el funeral fue el día en que papá se quebró, cuando nos quedamos solos él me abrazo y me dijo que no llorará, que le rompía el corazón verme llorar, pero no me hablaba a mí, solo decía el nombre de mamá y me rogaba que no llorara
- ¿por qué nunca me lo dijiste? – Kei estaba sorprendido, más que nada por saber que había cosas que aun desconocía de Tadashi.
- no lo sé, era un niño que no sabía qué hacer, los niños me molestaban en la escuela por mi apariencia, no quería decírselo a papá, apareciste tú y todo fue un poco mejor, pero agobiarte con mis problemas, no podía
- pero tú si lidiaste con los míos Yamaguchi
- preocuparme por ti nunca ha sido un peso y me necesitabas
- y tú me necesitabas a mi
- y me ayudaste mucho, me abriste las puertas de tu casa, y no sabes cuánto bien me hizo, porque si yo no te hubiera tenido a ti, no sé quién sería ahora
- Yamaguchi – Kei le tomó de la mano y la estrechó con fuerza, el contacto era lo de ambos, a veces era más reconfortante que las palabras.
- extraño a papá, de verdad, pero creo que necesito que él venga a mi
- lo sé
- quiero que me la presente, yo la voy a aceptar, quiero que me presente como su hijo
- lo sé
- necesito saber que aún es mi papá
- lo sé...
Tsukishima sabía que esos sentimientos se arremolinaban dentro del corazón de su mejor amigo, sabía cuánto deseaba que a su padre le importará su opinión. Él lo había acompañado a buscar a su padre dos años atrás, le había tomado de la mano cuando vio que ese rostro sonriente se descomponía en una mueca de dolor, lo sabía, no es que estuviera enojado con el hombre por seguir con su vida, sino que no entendía porque no se lo había dicho, que había encontrado a alguien que le daba un poco de la paz que había perdido cuando ambos perdieron a la mujer que más amaban; Yamaguchi no se había atrevido a interrumpirlo, así que simplemente regresaron a Miyagi, pero cada vez que su padre volvía a casa esperaba a que le dijera: "hijo, he conocido a una persona". Solo esas simples palabras habrían sido suficientes, y él habría respondido: "me alegro mucho, papá". Lo sabía, Yamaguchi se lo había dicho un par de veces, se imaginaba el escenario y se imaginaba a ambos hablando de ello largo y tendido, pero la realidad era que el hombre hablaba muy poco, dejaba dinero para el mes, le decía que comiera adecuadamente y después se iba.
Yamaguchi había recargado su rostro en el hombro de su amigo, y no podía dejar de llorar, las lágrimas que recorrían su rostro humedecían todo a su alrededor, pero podía sentir un cálido toque moverse por su espalda que intentaba consolarlo, funcionaba, lo de ambos era calmar las penas uno del otro, comprenderse, aceptarse.
Tadashi había logrado parar de llorar, se había despegado del rubio mientras se frotaba sus ojos que se encontraban rojos e hinchados, la garganta le dolía y sentía que no podía respirar bien.
- qué horror, seguro luzco como un verdadero desastre
- Yamaguchi, te conocí siendo un desastre
- si ya sé, era patético, tal vez lo soy todavía
- ¿quién dijo que lo eras? – preguntó Tsukishima un tanto confundido.
- ¿tú? – respondió Yamaguchi levantando una ceja igual de confundido.
Kei levantó su mano, y con tranquilidad apartó unos mechones rebeldes que caían desordenadamente en el rostro de su amigo.
- ¿te refieres a cuándo éramos niños? ¿por qué piensas que te llame patético?
- ¿por qué no era capaz de defenderme?
- por Dios Yamaguchi, estabas tirado en el suelo siendo molestado por tres niños más altos que tú, ellos eran los patéticos por ser tan idiotas
Lo recordaba, ese ni siquiera era el camino que debía tomar, pero cuando noto lo brabucones que estaban siendo esos niños no podía dejarlo pasar, es decir, uno de ellos tenía una rama en la mano ¿qué pensaba hacer con ella? Simplemente no podía permitirlo, y la verdad es que pensó que el niño en el suelo era de un año menor, porque Yamaguchi a esa edad era más bajo que el resto, y había sido hasta secundaría cuando había dado un estirón sorprendente.
- no sé, realmente me sentí patético por no poder defenderme – se rascó el mentón nervioso.
- creo que nunca he pensado que seas patético, desde que te conocí siempre has dado lo mejor, es cierto que a veces dudas de ti mismo, pero lo enfrentas con valor, como cuando trabajaste lo suficiente para tener un lugar en la cancha solo porque no querías ser el único de primero que no jugara, siempre has sido así, venciendo tus miedos
- ¡Tsukki! – se le quebraba la voz, amaba que su amigo notará esos aspectos que a veces ni él veía
- silencio, Yamaguchi
- sí, Tsukki – tomó una taza que estaba en la mesilla, el chocolate ya estaba frío, pero le hizo mucho bien beber algo dulce.
- ¿qué vas a hacer? – había tomado su postre, comía con tranquilidad, mientras esperaba a que su amigo recobrará la compostura.
- aun quiero que papá me lo diga, pero tienes razón, si no le expreso como me siento, él nunca lo sabrá. Además, seguramente vendrá pronto, así que aprovecharé para enfrentarlo
- bien, sabes que si necesitas que este ahí...
- sí, quisiera que estuvieras ahí
- ok – estaba a un bocado de acabar su pastelillo, por lo que Yamaguchi le dio el suyo para que se lo comiera también
- bien – recargó su cabeza en el borde de su cama, miraba al techo pensativo, volvió el rostro para mirar de perfil a su amigo – Tsukki
- ¿qué? – imitó su movimiento, recargando su cabeza en la cama y cuando giró para verlo, la distancia entre sus rostros era estrecha
- yo... – lo miraba a los ojos, esos hermosos ojos color miel, ojos atractivos. "Te quiero" pensó; y aunque siempre lo había querido como al resto de su familia, ahora se sentía diferente, su cariño por Tsukki era diferente.
- ¿qué es? – estaba nervioso, la cercanía le hacía dar vueltas la cabeza y no le ayudaba que la mirada de su amigo le atravesará el alma, así que solo agradecía que en ese momento no leyera sus pensamientos.
- gracias – Yoshida había llegado a su pensamientos, por lo que no pudo decir lo que pensaba. Pero era insufrible no poder hacer nada.
Tsukishima pensó que no le había dicho lo que realmente le pasaba por lo cabeza, pero no tuvo tiempo para pensar más, porque Yamaguchi había cerrado la distancia y solo pudo sentir unos suaves labios hundirse en su frente, mientras unas manos lo sostenían de las mejillas. Aunque no fuera posible, sentía como su corazón se había paralizado, tal vez era más de lo que podía soportar; su rostro se sentía caliente, era claro para él que seguramente tenía el rostro totalmente rojo y no podía explicarlo.
Giró su rostro, para que no pudiera verlo y se levantó para tomar las trastes entre sus manos, haciendo un gran esfuerzo para que no lo viera ruborizado.
- voy a dejar esto en la cocina – no lo miraba, estaba avergonzado, sentía que, si se quedaba ahí, Yamaguchi terminaría escuchando su corazón palpitar – ve a la cama, ahora regreso – salió disparado del cuarto.
En la cocina pensaba que tal vez no había sido muy inteligente haber escapado, pero le habían dado tantas ganas de besarlo que probablemente no habría podido contenerse. Yamaguchi ya tenía muchas cosas en la cabeza como para querer confundirlo más. Era terrible que fuera tan lindo y honesto con sus acciones, obviamente ese había sido un beso de agradecimiento por estar a su lado y él solo había deseado besarlo para hacerle saber lo que sentía por él.
- ¿qué pasa querido? – le pregunto su madre desde la puerta.
- pensé que ya estabas durmiendo – se tapó el rostro con la mano en un intento por ocultar el color de su rostro.
- baje por un vaso de agua – dijo su madre, quien había notado un par de orejas rojas contrastar con el rubio de la cabellera de su hijo.
- yo vine a dejar las cosas – estaba deseoso de que su mente se calmará y el color desapareciera antes de que la mujer lo notará.
- Kei, ¿cómo esta Tadashi? Lo vi tan triste cuando llego
- ya está mejor, solo necesitaba desahogarse
- ese hombre, un día de estos vamos a tener unas palabras, mi pobre niño
- creo que ambos son parecidos, se preocupan por otros, pero pocas veces por sí mismos
- de nada sirve que te pregunte a ti cómo esta su hijo, debería venir aquí y preguntárselo
- Yamaguchi lo sabe, intenta dar a entender que no le molesta, pero sé que quiere que se lo pregunte a él
- por supuesto, si tú no hubieras estado ahí se habría quedado solo tan pequeño
- es mi amigo – se encogió de hombros – no podía dejarlo
- lo sé, estoy feliz de que lo hayas conocido – le regaló una dulce sonrisa a su hijo – por un tiempo estuve preocupada porque nunca te llevaste bien con los otros niños; pero él aparecido y tú parecías tan orgulloso de tener un amigo, jamás te había visto tan animado, incluso se lo presumiste tanto a tu hermano
- parece que te gusta mucho – por un momento puso los ojos en blanco, su familia siempre era así con Yamaguchi, ya había logrado calmar sus pensamientos.
- es mi dulce niño, me provoca querer consentirlo tanto, si tuviera una hija quisiera que se casará con él
- ¡mamá!
- déjame soñar, querido. Tadashi es como otro hijo para mi
- mamá, yo... – le hubiera encantado decírselo, que le gustaba de Yamaguchi, pero no podía.
- querido, a ti también te amo, y sabes que voy a aceptar cada parte de ti, ¿verdad?
- sí – respondió, aunque se quedó pensando a qué se refería con eso de aceptar.
- bien, no te desesperes, todo suele acomodarse a su debido tiempo – finalmente Kei creyó entenderlo.
Tal vez era un poder de las madres, saber qué es lo que pasa por la mente de los hijos, o tal vez solo su madre fuera especial, pero esas palabras habían logrado tranquilizarlo, así que pudo volver a su habitación más relajado y con el rostro impasible de siempre.
- mamá me atrapo en la cocina – miró a Yamaguchi que estaba tapado hasta la cabeza con la colcha y no le respondía – Yamaguchi ¿te cambiaste de ropa? – el peliverde se estremeció con nerviosismo debajo de la sábana y sin responder – toma algo del closet y cámbiate, o si no vas a dormir incomodo – le jaló la colcha dejándolo al descubierto – apresúrate si no quieres que yo te quite la ropa
Ante la amenaza, Yamaguchi se levantó de inmediato, con el rostro mirando hacia el suelo para que el más alto no pudiera verle la cara, se apresuró a sacar un short y una playera del closet y salió corriendo al baño para cambiarse.
Tsukishima solo siguió sus movimientos con la mirada y se preguntó porque actuaba tan nerviosamente de repente.
Durante la noche sintió como el calor se apoderaba de él, así como el peso de alguien más aplastándolo contra la cama, se despertó y se encontró a Yamaguchi durmiendo profundamente, quien lo estaba rodeando con un brazo y una pierna; siempre era lo mismo, lo abrazaba tan fuerte como si fuera la almohada, y a veces, como en ese momento balbuceaba su nombre. Se preguntaba que estaría soñando, pagaría lo que fuera por saberlo.
Lo envolvió también en un abrazo, al menos podía usar la excusa de que estaba dormido si llegará a preguntar, volvió a conciliar el sueño y decidió creer en las palabras de su madre "todo se acomoda a su tiempo", dejaría que las cosas pasaran, pero también pondría de su parte para no esperar demasiado.
Al día siguiente Kei le había acompañado a casa para ayudarlo a limpiar y ordenar un poco, para que cuando viniera su papá encontrará todo en perfecto estado.
Yamaguchi agradeció la compañía y le preparó algo delicioso de comer, pues gracias a la madre de su amigo había aprendido a cocinar y había adquirido el sazón que le gustaba al rubio.
Pasarón la tarde jugando, haciendo la tarea, hablaron de la música que recientemente había salido y de cómo tendrían que prepararse para las siguientes preliminares, un día normal entre ellos dos. Se sentía como la calma antes de la tormenta.
A primera hora, antes de que las clases empezaran, Yoshida fue a buscar a Yamaguchi para preguntarle cómo estaba y disculparse por no hablarle el resto del fin de semana, se había quedado mirando videos de los partidos de Oikawa que simplemente había perdido la noción del tiempo. Él solo le dijo que había estado limpiando y haciendo tarea, pese a que en ese momento sus celos podrían tener algo de razón, era mejor no tentar a la suerte.
Fue durante las practicas que Yoshida sacó un comentario que dejo un poco helados a todos.
- ¿Por qué los de tercero siguen viniendo? No tienen algo como, exámenes de ingreso para la universidad
- ¡Yoshida! – le reprendió Yamaguchi
- ¿qué? Digo, de Tanaka y Nishinoya no me sorprende, pero no es que los demás sean muy buenos como para seguir jugando
- ¡es que quieres pelear mocoso! – comenzó Tanaka, que fue detenido de inmediato por Ennoshita para evitar un conflicto.
- Yoshida tiene razón, lo normal es que algunos de nosotros no consideremos seguir jugando
- Ennoshita... – Tanaka quería oponerse estrictamente, pues quería seguir jugando junto a él, pero el pelinegro había levantado la mano para que guardara silencio y poder continuar hablando.
- pero, al menos yo quiero seguir jugando, quiero verlos a ustedes en la cancha de las Nacionales, y quiero poder ayudarlos
- para nosotros también – comentó Narita en nombre de Kinoshita.
- por lo menos queremos llegar a las preliminares – continuo Kinoshita – pero, nosotros dos no somos muy buenos en el estudio como Ennoshita, así que, si se hace muy duro llevar el ritmo para los exámenes de ingreso, tal vez no lleguemos al torneo, por eso los de primero deberían esforzarse más
- aprender de los de segundo, y tercero lo más que pueda, así es Karasuno siempre con hambre y queriendo más, por eso no se conformen con el nivel que tienen ahora - intervino el entrenador que había escuchado un poco de la conversación – los de tercero ya tomaron su decisión de quedarse, pero cada uno de ustedes debe tener en cuenta que los equipos cambian cada año
- ¡si entrenador! – respondieron la mayoría, que habían recuperado un poco de ánimo que el menor se había llevado con su pregunta.
En esa práctica, todos los de tercero se esforzaron más que cualquier otro día, fortaleciendo sus puntos buenos, y mejorando sus deficiencias. Kageyama que pensó en lo último que había dicho el entrenador, decidió estar más atento a las dudas que tenía Daigo respecto de ser armador, quien pesé a las explicaciones un poco confusas de Tobio se esforzaba por seguirle el ritmo. Nishinoya había hecho lo mismo con Usui, que durante las practicas había estado enseñándole sus extravagantes movimientos para recibir el balón, y aunque el pequeño libero era un gran fan de Hinata y Noya, tenía una personalidad extremadamente tranquila y callada, pero se sentía muy emocionado de que el mayor le enseñara.
Yoshida por su lado se había mantenido pegado a Yamaguchi, ambos practicaban servicios, pero, aunque el castaño era bueno y tenía una gran fuerza, aun fallaba en la precisión, así que Yamaguchi le aconsejo que le preguntara a Kageyama, quien tenía un servicio bastante parecido al de Oikawa, por lo que sería mejor maestro para lo que quería lograr. Sin embargo, Ikki dijo que no era necesario, que no estaba interesado y siguió con lo suyo a su manera; a lo que el peliverde pensó que siempre era lo mismo con el menor, no le interesaba aprender de nadie más que no fuera de Oikawa, y pese a que cuando lo asignaron como atacante lateral había dicho que trabajaría para ser bloqueador, no lo había vuelto a mencionar.
Al terminar la práctica Yamaguchi le hizo una señal a Kei que después le enviaría un mensaje y se dispuso a acompañar a Yoshida hasta la estación, para hablar con él respecto a su comportamiento de la tarde.
- hay maneras de decir las cosas, los sabes ¿verdad?
- lo sé, ¿a qué viene esto?
- no fue agradable como preguntaste sobre la situación de Ennoshita y los demás, ellos se esfuerzan mucho
- un esfuerzo en vano, si me lo preguntas
- Yoshida...
- Ikki, siempre te pido que me llames Ikki, Tadashi
- me estoy acostumbrando
- ok – refunfuño, pero no peleo más.
- pero no evadas el tema, fue grosero la forma en que sacaste el tema, el capitán y los demás se esfuerzan mucho como para que no valores ese trabajo, no todos pueden hacerlo naturalmente bien como tú
- yo también me esfuerzo – frunció el ceño, sintiendo que no valoraban su trabajo.
- sabes que no quise decir eso, yo mejor que nadie los comprendo, el sentirse frustrado por no poder alcanzarlos a ustedes, inevitablemente piensas, yo también quiero hacerlo, estoy casi seguro de que incluso Oikawa se sintió así cuando apareció Kageyama
- Oikawa es mejor
- Oikawa, es genial jugando no lo niego, pero Kageyama tiene un gran talento y eso no evita que se esfuerce mucho para mejorar, me refiero a que cada uno vence sus debilidades a su ritmo, no puedes menospreciar a los demás
- no lo entiendo, el por qué se esfuerzan tanto en algo en que no son buenos
- para mejorar Yoshida, nunca serás bueno si no lo intentas – sentía que ya había tenido una conversación parecida a esa.
- supongo
- ...
- ...
- por otro lado, me dijiste que querías ser bloqueador, pero no te he visto esforzarte mucho para eso
- no importa, el entrenador tiene razón soy bueno en varias posiciones, qué más da en qué lugar este
- ¿por qué no te volviste armador igual que Oikawa?
- porque es la única posición que no se me da – se encogió de hombros, restándole importancia al asunto, pero tenía otras razones para querer ser bloqueador, pero con las prácticas y los partidos se dio cuenta que podía hacer lo mismo en cualquier posición.
- pero si lo practicaras apuesto a que podrías dominarlo
- a mí me gusta verlo a él jugar, y supongo que me gustaría que la colocará para mí
- ¿puedo preguntarte algo? – Yoshida solo levantó una ceja, esperando la pregunta - ¿realmente te gusta el vóley?
- ¿por qué me preguntas eso? – una cara de desconcierto se dibujó en el rostro del más alto.
- no lo sé, la verdad es que cuando te conocí y me contaste como fue que comenzaste a jugar, pensé que realmente amabas jugar, pero, conforme te he ido conociendo siento que realmente no estás interesado en el vóley... – levantó las manos nervioso, ante lo que había dicho, pero quería expresarlo claramente – es decir, no veo que estés interesado en aprender de otros. Como cuando, fuimos a Tokio ni siquiera te intereso ir a la práctica con Bokuto, ¡que fue uno de los cinco mejores a nivel nacional! Las veces que hemos ido a ver a Oikawa nunca le pides consejos de cómo mejorar... por eso es que yo, por eso te lo pregunto
- ...
- ¿Yoshida? – el silencio del menor lo había dejado confundido, pues esperaba una respuesta rápida que negara lo que había dicho
- me alegra saber que estas al pendiente de mi Tadashi, pero... supongo que tienes razón, me gusta el vóley, pero, si tengo que ocupar mi tiempo en prácticas y esas cosas, prefiero pasarlo contigo, me gusta ver lo mucho que te esfuerzas, creo que me gustas mucho más que el vóley
- ... – ahora Yamaguchi era el que se había quedado sin palabras, escuchar eso del menor en ese momento no le hizo sentir feliz, incomodidad era lo que realmente le producía. Por lo que solo pudo fingir una sonrisa.
Finalmente sabía porque se sentía tan incomodo al lado de Yoshida, no se trataba de que fuera su primer beso o su primer noviazgo, simplemente Yoshida no le gustaba de esa manera, y aunque al inicio le había dado un vuelco al corazón con su confesión, no había sido más que la sorpresa de haber tenido una persona que gustará de él. Pero a su parecer no estaba siendo justo, el castaño había dejado todo atrás por él, su familia, su hogar, su ciudad, sus sueños de seguir a Oikawa, todo por tan solo estar a su lado, y desde que había llegado tan lejos, no había dejado de mostrarle cuan enamorado estaba; no era justo, no era justo que no pudiera corresponderle ni un poco.
- Tadashi, te quiero – insistió el menor acortando la distancia – creo que más que eso...
- ... – bajo la mirada, sabía que debía responderle que él también, ya lo había hecho, pero esa noche esas palabras no salían de su boca.
Por primera vez el castaño había notado que el mayor dudaba como nunca antes, sabía que no podía permitirlo porque entonces lo estaría perdiendo, y la desesperación comenzaba a asomarse en sus pensamientos. Le rodeo el rostro con las manos para besarlo.
A Yamaguchi se le revolvió el estómago con el beso, era húmedo, agresivo... incomodo, estaba siendo besado a la fuerza de nuevo, no le gustaba, de esa manera definitivamente no le gustaba, pero se dejó besar porque se sentía culpable de no poderle decir que lo quería, esa noche ese beso era todo lo que podía darle.
[Tadashi] creo que estoy cometiendo un error
[Kei] ¿a qué te refieres?
[Tadashi] Yoshida
[Kei] ¿te hizo algo?
[Tadashi] ¿quererme?
[Kei] ¿?
[Tadashi] cuando estoy con él
[Tadashi] me siento culpable
[Kei] ¿por qué?
[Tadashi] creo que no lo quiero, no como él espera
[Kei] termina con él
[Tadashi] (escribiendo)
[Tadashi] (borrando)
[Tadashi] sé que suena tonto, pero no creo que pueda
[Kei] ¿?
[Tadashi] él ha dejado tanto, solo por mí, no puedo hacerle eso, que todo haya sido en vano
[Kei] (escribiendo)
[Kei] no le debes nada
[Tadashi] Je, Shimada me dijo algo parecido
[Kei] es un hombre mayor, seguro tiene más experiencia que cualquiera de los dos
[Tadashi] también me dio a entender que debía intentarlo, para que después no me arrepintiera
[Kei] ¿te arrepientes?
[Tadashi] (escribiendo)
[Tadashi] si
[Kei] ya lo intentaste, ya te arrepentiste
[Kei] insisto, no le debes nada, debes tomar una decisión que te haga feliz a ti, no a él
[Tadashi] debo pensarlo, realmente no quiero lastimarlo
[Tadashi] él no tiene la culpa de que no pueda corresponderle
[Kei] (escribiendo)
[Kei] (escribiendo)
[Kei] la decisión que tomes, te apoyare
[Tadashi] me alegra saberlo
Saber que siempre podía contar con su amigo le llenaba de paz, por eso sabía que no era correcto enamorarse de él, no podía permitir que sus sentimientos por él siguieran creciendo en esa dirección, lo que le había dicho a Shimada era cierto, amar a Tsukki sería fácil, pero no creía poder lidiar con el rechazo y no quería tener que verse obligado a alejarse de él. Aunque seguramente su amigo haría todo lo posible para no hacerlo llorar, pues sabía lo noble que podía ser.
Yamaguchi estaba casi seguro de que debía terminar con Yoshida, pero realmente quería darle una oportunidad, lo estaba intentando fuertemente.
