Pensó que tal vez debería consultar con alguien más, lo que debería hacer con respecto a Yoshida, en su cabeza solo podía pensar en una persona, Shimada; por lo que después de la práctica fue a hablar con él, haciendo todo lo posible para que el castaño no lo acompañara.
- por qué creo que hoy no vienes a practicar – dijo Shimada desde detrás del mostrador, mientras observaba al peliverde quien entraba en silencio a la tienda con la vista en el suelo.
- lo siento, sino estas ocupado...
- creo que puedo hacerme un tiempo para ti – mandó a llamar a uno de los empleados, y dejó el mostrador para salir con el menor.
- bueno, dime ¿qué sucede? – Yamaguchi jugaba con las asas de su bolso y miraba hacia los lados sin saber cómo comenzar la conversación – esto parece que va a ser un poco largo, por qué no vamos a sentarnos a la parte de atrás
Yamaguchi solo asintió, y acompañó al mayor a la parte posterior de la tienda.
- ¿y bien? – el mayor le miraba expectante con las manos en la cintura.
- ... últimamente siento que no he estado haciendo lo correcto
- ¿qué quieres decir?
- recuerdas que me aconsejaste algo como que debería intentarlo en vez de arrepentirme por no haberlo hecho
- si
- quisiera saber, qué pasa si lo intente y aun así me arrepiento – no le miro a los ojos, porque se sentía culpable por pensar en ello. No lograba ver la expresión de Shimada que demostraba cierta confusión.
- ¿me estás hablando de Yoshida? – Yamaguchi solo asintió – vaya... – por un momento Shimada iba decir que había durado muy poco, pero entendía que eso lo haría sentir peor – antes de darte algún consejo, ¿puedo saber qué paso?
- no sé exactamente qué paso, solo lo supe... aunque desde un principio, quiero decir, al principio ni siquiera pensé en él de esa manera, y cuando comencé a hacerlo nunca me sentí a gusto, sigo sin sentirme cómodo, cuando me besa, cuando dice que me quiere, no me provoca... siento que no es así como debe sentirse un noviazgo, creo que debería sentirme feliz cuando me dice que me quiere, pero no es así – miraba a los ojos de Shimada, con una expresión de dolor.
- verte así me resulta extraño sabes... siempre pensé que serías el tipo de novio que sería muy entregado con su pareja, que todo lo que hicieran lo sentirías al mil por ciento – suelta un suspiro – sé que te dije que deberías intentarlo. Pero sabes, no tienes que obligarte a quedarte, no tienes que obligarte a corresponderle, eso es algo que sientes o no sientes
- ... creí que si lo intentaba, que si aprendía a quererlo...
- sí, tal vez hay veces en los que los sentimientos pueden forjarse con el tiempo, pero no siempre es así
- es solo que, el vino a mí y me quiso tanto, pero no, simplemente siento que no puedo corresponderle igual, siento que no puedo hacer por él todo lo que ha hecho por mi
- Tadashi, si él hizo esas cosas fue porque te quiere, no debería convertirse en un peso para ti – se inclinó en frente del menor, poniendo una mano sobre su cabeza, en un intento por consolarlo.
- ¿qué quieres decir?
- se supone que cuando haces algo por alguien a quien quieres, es porque no esperas nada a cambio, simplemente deseas verlo feliz
- ¿pero no es injusto que alguien de más que el otro?
- ¿es así?
- ¿no?
- mira, toma esto como ejemplo. Tú has hecho algunas cosas por Tsukishima, ¿verdad?
- supongo, pero...
- visualiza lo que has hecho por él, y por qué lo has hecho. ¿Tú esperas que él te devuelva algo de lo que le has dado?
- no – respondió Yamaguchi de inmediato.
- lo ves, simplemente hay veces en las que hacemos cosas porque esperamos que eso pueda hacer feliz a la otra persona
- sabes, siento que no puedo hacer eso por Yoshida, darle todo de mi para que sea feliz, en este momento solo he podido intentarlo y pobremente
- ya has hecho bastante con siquiera intentarlo, te lo digo en serio
- no estoy seguro, solo sé que siempre que estoy con él me siento culpable
- y así no es como deberías sentirte, no puedes seguir con él solo por la culpa...
- no sé porque no puedo dejar de darle vueltas
- porque eres un buen chico, no quieres lastimarlo
- no quiero, pero creo que ya lo estoy haciendo
- probablemente – media sus palabras para no echarle más sal a la herida – pero creo que sería aún peor, si estas con él con sentimientos a medias y sin estar convencido. Pero, sobre todo, no deberías hacerte esto a ti, porque tú también mereces ser feliz
- no lo merezco
- sí, si lo mereces Tadashi, pero eso va a depender de ti. Simplemente no puedes complacer a todos
- creo que lo entiendo
- ¿qué harás?
- siento que sí prolongo esto, le hare demasiado daño, y de verdad que no quiero lastimarlo
- ¿quieres terminar?
- sí – pensó que era lo mejor para los dos.
Hablar con Shimada le había ayudado a decidir qué era lo que debía de hacer, el mayor realmente tenía experiencia en cuanto a temas amorosos, por lo que se preguntaba porque las cosas con esa persona no habían funcionado.
- Shimada
- ¿sí?
- recuerdas que me contaste que hubo una vez en la que te arrepentiste
- si...
- ¿no valía la pena luchar? – la verdad es que quería escuchar un poco más de esa historia.
- lo valía, pero ya te lo dije Tadashi, yo no soy tan valiente
- ¿eh?
- sabes... yo realmente lo amé con mi alma, lo quise tanto que estaba dispuesto a arriesgarlo todo por él; pero vio a través de mí, y no me dejo hacerlo. Sabía que si continuábamos con eso terminaríamos lastimando a una persona que ambos queríamos, por lo que él me dejo ir
- pero...
- eso nos estaba afectando mucho a los dos, y pese a que sabía que él también me amaba no tuve el valor de luchar por que lo nuestro funcionara, porque en ese momento había alguien más que me estaba esperando, que había dado todo de si para transmitirme como se sentía, para hacerme sentir amado, y yo correspondía a esos sentimientos, solo que aún no había dejado de querer a la otra persona. Por eso tomé la salida que él me estaba dando, de una relación que parecía no tener futuro y elegí a quien era mi presente
Yamaguchi sabía que esa persona a la que eligió al final era Yousuke, pero no podía imaginar quien fue el primero que llegó al corazón del pelinegro y que de alguna manera todavía se negaba a abandonarlo, pensó también, en lo extraño que era que Shimada amará tanto a Yousuke, pero una parte de él siguiera amando a ese extraño, sin duda el amor era algo complicado de entender.
- ¿volverías a tomar la misma decisión?
- si
- ¿de verdad?
- pese a que te he dicho que me arrepiento de las cosas que no pudieron ser, creo que hay veces en que las personas no estamos en la misma sintonía, en las que no era el tiempo ni el lugar, eso fue para nosotros. Porque si alguno de los dos hubiera hablado en el momento en que nuestras emociones eran más fuertes, en las que ninguna otra persona se interponía, tal vez ahora estaríamos juntos. Pero yo tenía tanto miedo de decirle como me sentía y él creía que no lo miraría de esa manera, fue tarde para nosotros
- sigo pensando que eso es muy triste, si los dos se amaban mucho el uno al otro, deberían de haberse quedado juntos
- a veces así suceden las cosas, actualmente solo espero que él encuentre a alguien que lo haga muy feliz, como yo lo soy ahora
- ¿en serio eres feliz?
- lo soy, tengo un novio fantástico, y a un gran amigo, aunque tampoco puedo olvidar que tengo un excelente pupilo, creo que no necesito nada más
Un gran amigo, Shimada tenía un gran amigo, y solo podía pensar en una persona que entraba en esa ecuación, pero no quiso decirle sus pensamientos al mayor, seguramente este se sentiría apenado si le decía sus conclusiones en voz alta, suponía que era mejor mantener la expectativa. Además, la historia del mayor le hizo pensar un poco en sus propios sentimientos con su mejor amigo.
- por qué siento que hay algo más que te preocupa
- supongo que sí, pero son ideas tontas
- vamos, háblame de ello
- pues... – desvió la mirada avergonzado – desde que me dijiste que pensabas que Tsukki y yo terminaríamos juntos, no he dejarlo de darle vueltas al asunto
- sabía que no debía decírtelo – negó con la cabeza – cuando comienzas a pensar en eso es muy difícil parar
- ahora lo sé
- ¿y bien? Apuesto a que descubriste lo mucho que te gusta Kei
- Tsukki siempre me ha gustado, como persona, como mi amigo, se lo dije, amarlo sería algo muy fácil, pero...
- has empezado a verlo de otra manera
- por un momento pensé, que si se trataba de Tsukki yo no estaría tan confundido, no me sentiría incomodo en absoluto, me hizo feliz imaginarme sosteniendo su mano, mirarle a los ojos y decirle lo mucho que lo quiero – lo ojos de Yamaguchi comenzaron a humedecerse – pero sé qué eso nunca pasará
- ¿cómo estas tan seguro?
- cómo podría suceder eso, soy su amigo, ¿no cree que se sentiría traicionado por saber que lo miro con otros ojos?
- Tadashi – soltó un suspiro - ¿si las cosas fueran al revés te sentirías traicionado?
- no
- y tal vez para Kei sea lo mismo, aunque en el caso hipotético en el que no te corresponda – sin embargo, el mayor creía que eran el uno para el otro – no creo que piense que este mal lo que sientes, seguro que pensará que los sentimientos son algo que no puedes controlar, y apuesto a que querría seguir siendo tu amigo
- sí, seguramente Tsukki sería así
- estoy seguro que solo sería así contigo
- ¿cómo?
- que serías él único por el que se preocuparía de esa manera, te imaginas a Hinata o a Kageyama confesándose, ¿crees que él se comportaría igual?
- oh – Yamaguchi no pudo evitar imaginarse esa escena – seguramente pondría una cara de desagrado
- y les diría algo como: "no, ni, aunque fuera al fin del mundo" – ambos rieron sonoramente, con la escena en su imaginación.
- sí, podría ser, pero la verdad es que Tsukki tiene un gran corazón – Shimada lo miró con cara de incredulidad, la verdad es que ese lado bondadoso y amable solo lo debía de conocer su pupilo, hasta él a veces se sentía un poco intimidado por la personalidad del rubio – él seguramente vería la seriedad con la que se están confesando y los rechazaría disculpándose por no poder corresponder sus sentimientos
- cielos, sí que debe gustarte mucho
- yo – el color llegó todo el rostro del pecoso – yo estoy intentando que mis sentimientos no se vuelvan de esa manera, aunque sé que el sería amable, al final no quiero que me rechace
- ¿estás seguro?
- sí, ahora mismo las cosas están bien entre nosotros, yo no quisiera poner ese peso en Tsukki
- no creo que tu cariño sea un peso Tadashi
- puede ser, pero esta idea solo paso por mi cabeza por lo que usted dijo, y porque Yoshida no dejaba de insistir en mi relación Tsukki, sino fuera por eso quizá ni se me habría ocurrido soñar con ello
- ya veo, si así lo has decidido no puedo hacer nada; pero, ...
- lo entiendo, le prometo que si no puedo controlar mis sentimiento, seré honesto
Después de esa platica, Yamaguchi comenzó a comportarse con extrema amabilidad para con Yoshida, pensaba que si iba a terminarlo era mejor hacerlo con el mayor tacto posible, pues era lo menos que podía hacer.
- podemos salir este domingo
- claro, hay algún lugar al que quieras ir
- no, pero si quieres hacer algo en específico podemos ir a hacerlo, creo que sería divertido
- entonces... hay un taller exprés de fotografía al que me interesaba asistir, pero no estaba seguro de ir
- ¿fotografía? No sabía que te gustará eso – pensó que en realidad no sabía muchas cosas sobre Yoshida.
- ¿quieres ver algunas fotos que he tomado? No soy un experto ni nada, pero es un buen pasatiempo
- sí, me gustaría
Yoshida sacó su teléfono y le mostro su galería, había títulos como: Street, moon, sunset, Oikawa Tohru... pero la que había llamado su atención era la que no tenía nombre, y en la imagen previa saltaba una foto de él dormitando en el tren; ahora que lo pensaba, nunca lo había visto tomar fotografías, y nunca de ellos dos. Entró a la carpeta para ver las fotos, la mayoría eran de él jugando o practicando, algunas eran de las veces que habían salido juntos y él estaba distraído en algo más, bajando entre las fotos se encontró a él con Tsukishima, fotos tomadas a distancia, pero era como si las imagines expresaran más de lo que realmente ocurría, en una de ellas estaban fuera del gimnasio hablando, sonriendo, ambos se miraban enternecidamente, la mirada de ambos parecía brillar para el otro.
No entendía como una imagen podía expresar tanto, si para él esas dos personas en la imagen fueran desconocidos, seguramente pensaría que se trataba de un par enamorados por la forma en la que se miraban, con cierta complicidad, con mucho afecto, sus cuerpos de alguna manera parecían complementarse y mantenían una distancia casi intima; pensó en que si acaso eso era lo que veía Yoshida cuando ellos dos estaban juntos, si era así, entonces podía entender porque siempre estaba tan preocupado por su relación con Kei; había más fotos como esas, y las fechas en las que fueron tomadas le daban a entender que eso había sido antes de que se diera cuenta de sus sentimientos por el rubio.
- tomar fotos es algo de lo que disfruto mucho – Yoshida lo sacó de sus pensamientos, claro, quizá no pensó que estaría viendo esa carpeta dedicada a él, por lo que no tuvo el valor de preguntarle nada – pero por ahora solo tengo mi celular, así que estoy ahorrando para una cámara profesional
- tienes mucho talento – dijo saliendo de la carpeta dedicada a él, y entrando a otra al azar para devolverle el teléfono, esforzándose por mantener una expresión neutral, no quería que se enterará de lo que había visto – es una pena que no tengas una, pero he escuchado que son costosas
- lo sé, últimamente con el pago de la renta y los servicios me está costando poder juntar el dinero
- ya veo – Yamaguchi no pudo evitar sentirse responsable por ello una vez más – sabes yo tengo una semi profesional en casa, si quieres puedo llevarla para que la uses en el taller
- ¡enserio! Eso me gustaría mucho, gracias – le dio un beso en la mejilla muy emocionado por que el domingo llegará.
- no hay problema – sentía como si tuviera una piedra en el estómago al verlo sonreír así; pero realmente quería compensarlo un poco antes de romper con él, así que quería que tuviera un día agradable por lo menos.
- entonces tenemos una cita
- si
Después del entrenamiento, Yamaguchi le contó a Tsukki algo de su plática con el pelinegro, y que esta vez había decidido que debía terminar con Yoshida, y aunque quería pensar que era por el bien de ambos, probablemente el castaño no lo vería de la misma forma.
- entonces lo harás mañana
- si
- ¿estás seguro?
- no lo estoy, pero creo que no debo seguir alargando esto
- pero una cita... tal vez no sea lo más adecuado, sobre todo si vas a dejar a alguien
- solo quiero que sea un buen día para él, y creo que también necesito reunir el valor para decirle como me siento respecto a nuestra relación
- ¿crees que lo tome bien?
- realmente espero que sí, a decir verdad, creo que no es justo que solo le diga lo que quiere oír, para él no es justo, ya que si lo piensas es como si le estuviera mintiendo
- no es justo para ti, te estabas forzando a salir con alguien a quien no veías de esa manera
- lo sé
- Shimada tiene razón, no tienes por qué corresponderle solo por lo que él ha hecho, esa fue su decisión, el decidió venir a Miyagi, vivir solo, entrar a Karasuno, no lo obligaste a nada eso, y solo por esa simple razón no deberías sentirte obligado a continuar con algo que te está haciendo daño
- lo sé, ahora ya lo sé
- bien
- aunque me gustaría que al menos nos volviéramos amigos, pero creo que eso no va a suceder, quiera o no voy a lastimarlo con mi decisión
- es una posibilidad, desgraciadamente parece que no puedes tenerlo todo Yamaguchi – lo dijo en un tono comprensivo, entendiendo que a veces así eran las cosas.
- es una pena, porque Yoshida realmente es una buena persona; pero si él me pidiera que fuéramos amigos, entonces yo...
- seguramente estarías dándole falsas esperanzas, y terminará pensando que puede ocurrir algo más – quizá eran los celos hablando, o una genuina preocupación por su amigo. Lo cierto era que Kei deseaba que eso terminará finalmente.
- ¿tú crees? – algo en el comentario de su amigo le dio la sensación de que realmente no podía permitir que sus sentimientos fueran en esa dirección, el pensar en que después de romper no podían seguir siendo amigos le desanimaba – que pena...
- quiero decir, – se apresuró a agregar, porque le dio la sensación de que había dicho algo que no debía por la reacción del contrario – en un principio él no fue tu amigo, siempre te vio con otras intenciones – Tsukishima había analizado lo que le había dicho al pecoso, no quería que pensará que dos amigos no podían llegar a salir, porque él quería tener su oportunidad en algún momento – así que, seguramente sería duro ser solo un amigo, ni más ni menos, creo que la otra persona intentaría que las cosas volvieran a funcionar
- oh, entonces crees que, si hubiéramos iniciado siendo amigos, y luego hubiéramos comenzado a salir, aún después de romper, ¿seguiríamos siendo amigos?
- quizá, dependería de como hubieran terminado, pero probablemente al ya saber cómo es su dinámica como amigos, habría mayores posibilidades de que al terminar sigan siéndolo, porque...
- porque el tiempo que pasan juntos es valioso, y no importa el tipo de relación que tengan, siempre se tendrán el uno al otro
- si... – Tsukishima desvió la mirada, no podía verlo a los ojos porque parecía que el peliverde había escuchado sus pensamientos, así que cambio el tema, antes de que fueran por terreno peligroso – creo que Yoshida no es el tipo de persona que pudiera entenderlo
- también lo pienso, además estoy seguro que no se conformaría con una simple amistad
- si
- entonces, - Yamaguchi no iba a dejar ir tan fácilmente ese tema, porque, por más que se esforzara en que sus sentimientos no se desbordaran por su mejor amigo, quería saber que era lo que este pensaba - ¿crees que dos amigos pueden salir juntos y que las cosas terminen bien?
- ... – Tsukishima dudo un poco en responder, ya que realmente no quería cometer un desliz que lo evidenciara -... supongo que sí – se encogió de hombros – parece ser que es de lo más común que ese tipo de relaciones se den y todo vaya bien
- ¿por qué?
- tal vez porque se conocen lo suficiente como para saber lo que piensa el otro, y eso evita los malos entendidos
- ¿no crees que arruinarían la amistad?
- si su amistad es sólida, no creo que deberían preocuparse...
- woao, creo que es la primera vez que hablo de esto contigo, quiero decir que analizamos las cosas de esta manera
- hemos hablado...
- me refiero a estos temas, románticos y así. Solemos, suelo hablarte yo de actrices y cantantes que me parecen lindas, de cómo creía que me gustaba Yachi, de mi relación con Yoshida, pero en realidad nunca habíamos profundizado en estos temas
- tal vez podamos hacerlo más seguido
- Tsukki – el pecoso parecía tener el rostro iluminado por eso último, le agradaba tanto saber que podía ahondar un poco más en esos temas, quería llegar a conocer sus pensamientos al respecto.
Al menos ese momento con él rubio le había dado fuerzas para afrontar el día siguiente, tenía planeado todo, irían a desayunar, tomarían el taller, pasearían un poco, le prepararía una comida y después hablaría de cómo se sentía y lo que pensaba, escucharía a Yoshida y realmente esperaba que todo saliera bien, que lo entendiera y que su ruptura no fuera a dañar al castaño.
El domingo llegó, y Yamaguchi no pudo discernir si había sido demasiado pronto o había sido demasiado lento, por un lado, quería terminar con ello lo antes posible, pero por otro, pensar en cómo se sentiría Yoshida le daba cierto pesar.
Se encontraron por la mañana, Yamaguchi fue a recogerlo a la estación, pues había decidido que pasarían todo el día juntos y al final hablaría sinceramente con él respecto a cómo se sentía, solo esperaba que el menor pudiera entenderlo.
- buenos días, Tadashi – una enorme sonrisa estaba dibujada en el rostro del más alto, estaba muy bien arreglado, con el cabello atado en una media coleta, y los mechones de un flequillo rebelde cayéndole por la frente, una camisa moderna sin estampados, elegante pero lo suficientemente casual para una salida, unos converse demasiado limpios, y tenía cierto aroma, una colonia suave, pero muy masculina; sin duda se había esforzado ese día.
- hola, Ikki – Yamaguchi por su lado también había puesto de su parte ese día, intento hacer algo con su cabello, pero ese día más que cualquier otro, su pelo se negó a cooperar y sentía que había amanecido con más pecas que nunca, quizá porque el entrenamiento del día anterior había sido en su mayoría en el exterior.
- me encanta ver como tus labios pronuncian mi nombre – Yoshida se había acercado a su oído, y le había hablado con una voz más profunda de lo normal.
- Yosh... – Yamaguchi se mordió la lengua, no podía creer lo cursi y atrevido que podía ser el menor, por cosas tan sencillas como esas, era demasiado vergonzoso – quieres ir a desayunar, todavía es temprano para ir al taller – logró mantener la compostura, ya que, más que sentirse atraído por el contrario se sentía incomodo con su acercamiento.
- claro, hay algo en especial que quieras
- elige tú, siempre soy yo quien termina decidiendo
- para mi cualquier cosa esta bien, no soy quisquilloso con la comida, además me gusta ver tu cara cuando estas disfrutando de algo que te gusta
- basta
- ¿qué hice?
- intenta no ser... – "tan intenso" pensó el peliverde – solo no acabo de acostumbrarme a que digas ese tipo de cosas, me da mucha vergüenza
- realmente deberías acostumbrarte, no pienso dejar de decirte lo mucho que me gustas
- lo intento, pero es demasiado para mi
- bien, por hoy me contendré un poco
- va-vamos a desayunar – le tomó de la manga de la camisa y lo empezó a dirigir a una cafetería, si cualquier cosa estaba bien, realmente no importaba el lugar.
- Tadashi – el castaño le detuvo, para soltarse y poderle tomar de la mano, y antes de que el peliverde pudiera protestar, se acercó para robarle un beso, el contacto de sus labios para Yamaguchi fue eterno, hubiera deseado evitarlo, pero solo correspondió el beso sin mucho ánimo.
- vamos a desayunar – dijo una vez más, y con la mejor sonrisa que pudo poner, dirigió sus pasos una vez más a la cafetería.
Tomaron un lugar cerca de la ventana, con una agradable vista a la calle que estaba poco transitada; Yamaguchi pensó que esa podría ser su oportunidad para ver si podían funcionar como amigos, porque realmente no quería que las cosas terminarán mal entre los dos, pues, pese a que no podía corresponder sus sentimientos, Yoshida si le agradaba.
Yamaguchi pidió un café y un panino, mientras que Yoshida había ordenado fruta y una malteada de chocolate, tomaron el desayuno mientras hablaban un poco.
- nunca he ido a Aomori, ¿es agradable?
- pues, es caluroso en verano y en invierno la nieve en muy densa, pero siempre suele estar muy húmedo
- parece que va de un extremo al otro
- supongo que sí, pero la verdad es que el clima no es desagradable, y mi ciudad es muy tranquila
- eso sí se escucha agradable
- quizá podamos ir... no sé, ¿en navidad? Apuesto a que mi familia estaría encantada de conocerte
- ya veremos, necesitaría consultarlo primero con papá – "seguramente la familia de Yoshida no estaría muy contenta conmigo, después de que hice que su hijo se mudara solo, y ahora...", ese pensamiento cruzó por la cabeza de Yamaguchi, pensando en cómo acabaría ese día para los dos.
- ¿se lo has dicho?
- ¿qué cosa?
- a tu padre, que estamos saliendo
- oh...
- ¿no se lo has dicho?
- no es algo que pueda contarle por teléfono y él no suele venir muy seguido, hay muchas cosas de las que quiero hablar con él, espero que sea pronto... lo siento
- está bien, yo tampoco se lo he dicho a mi familia, si se hubieran enterado de la verdadera razón por la que me iba, seguramente no me hubieran dejado hacerlo
- no fue muy prudente
- ¿por qué?
- qué hubiera pasado si te rechazaba
- bueno, estoy seguro de que te habría conquistado tarde o temprano
- ¿y si ya hubiera estado saliendo con alguien más? ¿o si realmente no estuviera interesado en los chicos?
- sé que he actuado impulsivamente, pero si ese hubiera sido el caso, te demostraría que conmigo estarías mejor que con cualquier otra persona
- no tienes remedio
- por su puesto
- ¿qué planeas hacer después de la preparatoria?
- ¿y eso?
- es solo que todavía estoy pensando qué quiero hacer
- ¿vóley?
- es algo que me gusta mucho, pero no estoy seguro de que tenga el talento suficiente como para dedicarme a ello
- yo, creí que quería jugar en el mismo equipo que Oikawa... pero la verdad es que me di cuenta que disfruto mucho más verlo desde las gradas, siento que estando dentro del partido me perdería de muchos de sus movimientos
- cielos, de verdad que eres su fan
- claro que sí, él brilla mucho como jugador
- creo que podrías escribir un libro entero de lo asombroso que es Oikawa en el vóley
- ... no es una mala idea
- no lo decía en serio
- tomo muy en cuenta tu opinión
- bueno, tú aun tienes mucho tiempo para pensar en ello, apenas estas en primero, puedes intentar y probar muchas cosas
- solo eres un año mayor, creo que también puedes hacerlo
- supongo que sí, pero el siguiente año debo pensar seriamente a qué quiero dedicarme
- cualquier cosa que decidas, sé que lo harás bien
- gracias, sé que también lo harás bien
- es hora de irnos
Yamaguchi pagó la cuenta, a pesar de la insistencia de Yoshida de hacerlo, pero el peliverde insistió que ese día él lo había invitado a salir y se haría cargo de los gastos.
Llegaron a tiempo el taller y Yamaguchi sacó de su bolso la cámara que había prometido llevar, por lo menos el curso le serviría para aprender a usarla.
- es realmente asombrosa – comentó Yoshida mientras examinaba la resolución, velocidad del disparo, procesador de imagen.
- no tiene muchas funciones que tendría una cámara profesional
- creo que por ahora esto bastará, es mejor aprender lo básico
- si tú lo dices
La clase se dedicó al enfoque, la profundidad de campo, la exposición correcta y un montón de tecnicismos a los que Yamaguchi le costó un poco de trabajo entender, mientras que Yoshida captaba con avidez palabra por palabra y lo llevaba a la práctica sin problema. Casi al término de la sesión les dieron la oportunidad de tomar unas cuantas fotografías de los alrededores, al finalizar elegirían la mejor y esta se llevaría un premio.
- ¿qué deberíamos tomar?
- tal vez buscar algunos árboles y ver que podemos hacer ahí – respondió Yoshida
- cuando veníamos hacía aquí, vi un parque, podemos empezar por ahí, el instructor dijo que teníamos media hora
- suena bien.
Caminaron un par de calles y llegaron al parque que Yamaguchi había visto, era realmente pequeño, unos cuantos bancos, un kiosco y una zona de juegos infantiles, aunque solo había un par de niños, pesé a que ya era medio día.
- parece un buen lugar
- verdad que sí, solo lo vi de rápido, pero me pareció acogedor
- esta muy callado a pesar de ser un parque
- quizá solo es temprano para que los niños salgan a jugar
- vamos, tomemos algunas fotos del kiosco, podemos aprovechar ahora que no hay nadie
Yoshida tomó algunas fotos de los senderos vacíos, un cuadro general del kiosco y de la luz que atravesaba las hojas de los árboles, también tomo un par de fotos en donde Yamaguchi estaba distraído, en los momentos en que dejaba que el sol calentará su rostro.
- Tadashi – le llamó el castaño, quien depositaba un beso en la mejilla del peliverde mientras volteaba, y capturaba una foto del momento.
- pudiste haberme avisado
- no hubiera captado tu reacción a gusto
- borra eso, seguramente salgo fatal
- tú siempre luces muy bonito – eso provocó un sonrojo en el rostro del mayor, por lo que Yoshida aprovecho para tomar más fotos.
- para, es vergonzoso
- no seas malo, es un bonito recuerdo para los dos, estamos saliendo y no tenemos ninguna foto juntos
- ok, pero ya no más – cedió, un poco por la culpa, ya que esa podría ser su primera y última foto como pareja.
- solo una más – le tomó de la mano y entrelazó sus dedos, se acercó lo suficiente y sonrió al lente – di queso – capturó una foto más, en la que Yamaguchi por fin sonrió, aunque solo un buen observador podía notar un deje de tristeza – ves, luces muy guapo cuando sonríes – le enseño la foto para que pudiera apreciarla
- tú también luces bien
- es porque estoy feliz
- me alegro mucho, ...creo que es hora de volver
- deberíamos elegir que foto vamos a presentar
- te lo dejo a ti, solo que no sea en la que me estas besando, me moriría de pena si alguien más la ve
- ni loco, esa es solo para mi
- bien
Finalmente, Yoshida eligió una de las fotos en las que Yamaguchi aparecía distraído y el juego de luces y sombras ayudaba a mejorar el campo de visión de la imagen.
- ¿cuándo tomaste esa foto?
- no me pude resistir
- si ganamos, supongo que está bien – y lo hicieron, el instructor la eligió como la mejor foto, pues contaba con todos los aspectos que había explicado en el taller.
Ya que se trataba de un taller gratuito, el premió consistió en un llavero de una cámara y una tarjeta de memoria SD.
- deberías quedarte con la memoria ya que todavía no tengo una cámara para poder usarla
- hiciste todo el trabajo, deberías quedártela tú, para cuando tengas tu propio equipo
- esta tiene mayor capacidad de la que tienes actualmente, quédatela y yo me quedaré con la que usamos hoy, me gustaría guardar las fotos en mi computadora
- está bien, de todos modos, solo tiene las fotos que tomaste
- perfecto – Yoshida se dedicó a cambiar las memorias y le devolvió la cámara al mayor una vez terminado.
- voy a retocarlas, ¿quieres qué te las mande después?
- sería lindo, gracias
Ya que Yamaguchi había prometido prepararle la comida, fueron a un minisúper para comprar los ingredientes, por lo que se tomaron su tiempo.
- siéntate yo me encargaré de todo
- por lo menos puedo lavar y cortar las verduras, no puedo solo mirar
- bien, pero te prohíbo interrumpir al cocinero
- ¿por qué?
- porque me distraigo fácilmente y tengo mucha hambre
- ok, ok, nada de distraer al chef
Pese a lo dicho, hablaron un poco de lo bien que lo habían pasado en el taller, mientras ambos se concentraban en preparar la comida. Yoshida de vez en cuando intentaba tomarle de la mano, pero Yamaguchi se apartaba con la excusa de que tenía que revisar el guisado; el peliverde estaba convencido de que tenía que terminarlo ese día, pero una parte de su mente lo posponía, pues no quería tener que enfrentarse a la reacción del más alto.
- esta es tu madre
- ¿qué?
- la mujer de esta foto, se parece mucho a ti
Tadashi estaba sirviendo los platos en la mesa, cuando el más alto llamo su atención, quien sostenía un porta retratos que hasta hace unos momentos veía hacia la pared.
- oh, sí, me dicen que me parezco mucho a ella
- tienes todo su rostro y tu padre parece alguien muy jovial – en el cuadro aparecía una mujer cargando a un pequeño Tadashi, y a su lado, un hombre con una deslumbrante sonrisa y unos ojos brillantes que miraban con tanto amor a la mujer que tenía a su lado.
- supongo que en ese entonces lo era; ahora, es un poco más ¿serio? – respondió con una mirada triste dirigida hacía la foto.
- perdón, parece que es un tema sensible – dijo, colocando el marco en su lugar.
- está bien, para mi papá es sensible, siempre que viene pone la foto mirando a la pared y simplemente la deje así para que no tuviera que lidiar con ella
- supongo que aún es duro para él
- lo es, eso creo – para que contarle al menor que el hombre ya había encontrado a otra persona
- ¿y tú estás bien?
- perder a mamá fue duro, pero aprendí a llevarlo lo mejor que pude, supongo que hay cosas peores... – "como tener un padre al que no le importas" pensó con tristeza - ven a comer, o esto se va a enfriar y ya no sabrá bien
- si
El animó del peliverde había decaído un poco, por lo que comieron en silencio, mientras Yamaguchi pensaba distraídamente en su familia, casi olvidándose de que el otro estaba ahí.
- sabes
- ¿mmm?
- hoy fue genial, el tiempo que paso contigo realmente lo apreció, creo que los dos nos complementamos bien
- Yoshida...
- quiero decir, realmente creí que sería difícil llegar a ti, pero me hace feliz que me hayas recibido en tu corazón, me alegra que te preocupes por mí y quieras hacer cosas que me gustan, en nuestra próxima cita deberíamos ir a un lugar que quieras visitar
- me alegra que hoy la hayas pasado bien, realmente quería que disfrutaras mucho de este día
- la verdad, siempre que este contigo, sé que será memorable para mi
- Yoshida..., yo tengo algo importante que decirte
- ¿de verdad? – respondió muy emocionado el castaño – espera, antes que nada... quiero ir al baño
- oh, claro... ve – Yamaguchi agradeció esa interrupción, tenía que tomar valor para decirle la verdad, ya que Yoshida se veía auténticamente feliz, y hacer lo que iba a hacer, seguramente le rompería el corazón.
"Debemos terminar" en sus pensamientos ensayaba las palabras adecuadas, "Yoshida de verdad te apreció mucho, pero aún después de todo este tiempo no puedo corresponder tus sentimientos", pensó que quizá sonaría un poco egoísta "Yoshida, te quiero pero solo como un amigo", no, en su mente decirle algo como que lo quería cuando estaba terminando con él sonaría falso, "todo este tiempo he intentado corresponderte, pero no puedo, no me gustas de esta manera", e imaginó que a Yoshida le parecería ridículo que lo haya invitado a salir para decirle que siempre no, "lo siento, sé que realmente querías que esto funcionara, pero soy yo quien no nos ve de esta manera, y no creo que eso vaya a cambiar aun con el tiempo, al menos en este momento lo mejor es terminar" – claro y quién dijo que era lo mejor – no, simplemente las palabras correctas no llegaban a su mente.
Siguió así, perdido en sus pensamientos por unos minutos más, hasta que se percató de que el castaño no regresaba.
- ¿Yoshida? – le llamó desde la mesa sin obtener respuesta - ¿Yoshida estas bien? – se levantó y se dirigió al baño, tocando la puerta – Yoshida, voy a abrir la puerta – al no obtener respuesta, abrió sin más, encontrándose el baño completamente vacío - ¿a dónde pudo haber ido? – regresó sobre sus pasos y se quedó frente a su habitación que parecía tener la luz prendida – Yoshida, ¿estás aquí? – abrió su puerta y se encontró al castaño sentado en el piso y entretenido en un álbum familiar - ¿qué haces aquí? Casi me metes un susto
- lo siento, cuando iba de regreso me distraje al ver la puerta abierta y la curiosidad me pudo más. Eras adorable cuando bebé...
- no deberías haber entrado sin permiso – Yamaguchi soltó un suspiro y entró a su cuarto para sentarse al lado del castaño.
- este álbum solo tiene fotos de cuando eras un niño, quería ver tu etapa de secundaria
- la verdad es que después de primaria no tengo muchas fotos de mi familia, pero ten, tomó un pequeño álbum con bastantes fotografías, que abarcaban sus últimos años en primaría y su paso por secundaría.
- que sorpresa en todas ellas sale Tsukishima – dijo el castaño al ver las fotografías.
- bueno, son fotos que tomaba su mamá, así que es normal que Tsukki aparezca
- entonces jugabas vóley desde primaría
- sí, al principio fui a ver curiosidad porque los demás deportes me daban miedo, pero me quedé ahí, porque estaba mi héroe, infantil, lo sé
- luces feliz
- no esperaba que se convirtiera en mi mejor amigo, pero fue lo mejor que me pudo haber pasado
- si yo te hubiera conocido en esa época también te habría defendido
- yo era un verdadero desastre, más parecido a mi primer partido contra Aoba Johsai, y tú dijiste que te di pena
- te habría defendido, aunque sea por pena
- bien, te creo
- me hubiera gustado conocerte mucho antes, para protegerte, me hubiera gustado nacer un año antes, así nos graduaríamos juntos...
- Yoshida... – tenía que hacerlo, tenía que decirle la verdad o solo estaría dándole falsas esperanzas y lo lastimaría más, y eso era lo que no quería.
- Tadashi, te amo – se acercó para darle un beso en los labios – realmente te amo
- ¡NO! – Yamaguchi interrumpió el acercamiento, poniendo su mano sobre la boca del castaño para evitar que lo besara, levantándose del piso un poco alterado – Yoshida, no puedo...
- Tadashi, no tienes por qué sentirte avergonzado – respondió un Yoshida confundido por la reacción del mayor, por lo que también se levantó para tomarle de las manos en un intento por calmarlo – Tadashi, mírame, todo está bien
- no, no está bien, esto no está bien – se soltó, y retrocedió, por primera vez se sentía intimidado por la altura del contrario, quien se había puesto de pie – escúchame Yoshida, lo que quiero decirte es importante...
Yoshida sabía que no debía dejar que Tadashi siguiera hablando, algo en él sabía lo que iba a decir y si eso pasaba sería el fin, lo tomó de la muñeca para evitar que se siguiera alejando, con la fuerza suficiente para no lastimarlo, logró tirarlo sobre la cama y le sostuvo ambas manos con una sola, logrando inmovilizarlo.
- Tadashi, te quiero...
Yamaguchi estaba paralizado, no esperaba que el castaño fuera a comportarse de esa manera, sintió un beso en su mejilla, y como sus manos eran sujetadas con fuerza, intento zafarse y le fue imposible, intento patalear, pero Yoshida se puso a horcajadas sobre él para evitar que se moviera.
- Yoshida, detente... por favor
El miedo comenzó a invadirle, pensar que estaba atrapado en ese tipo de situación, pero aun así creía que Yoshida no sería capaz de ir tan lejos, que se detendría si se lo pedía. Pero sus reclamos fueron callados con un beso, agresivo, desesperado y húmedo; la sensación era horrible, sentir como era obligado de esa manera, intento apartar su rostro, pero esos labios lo buscaban allá a dónde volteará.
- no
- te quiero
- detente
Tadashi, sintió como una mano le acariciaba la piel debajo de la playera, el contacto directo era más de lo que podía soportar, frunció los ojos, rogando que se detuviera, pero cada vez que intentaba hablar se veía interrumpido con cada acción de el castaño sobre él, se retorcía, movía las piernas para soltarse, pero la fuerza del contrario era mayor que la suya.
La mano de Yoshida siguió bajando, y con movimientos hábiles le quito el pantalón. Era excesivo, las lágrimas comenzaron a desbordarse de las mejillas del peliverde. Por fin logro liberar una mano del agarre del castaño, y le soltó una bofetada para detenerlo.
Pero antes de que pudiera hacer algo más vio cómo su padre entraba a la habitación y miraba la escena, él sin pantalones, hecho un desastre, con el castaño sobre sí.
- papá...
Yoshida volteo alterado hacía la puerta, y al verse en esa situación no hizo más que levantarse y salir del cuarto, sin ver el rostro del hombre que estaba parado a un lado de la puerta, ni del pecoso que lo miraba alejarse con las lágrimas desbordándose.
- papá, puedo explicarte...
El hombre se cruzó de brazos, parecía que quería decir algo, pero Yamaguchi sintió que lo miraba con desdén y decepción.
El peliverde se levantó buscando su ropa, no quería seguir luciendo así frente a ese hombre, no quería que lo viera de esa manera después de haberlo esperado por mucho tiempo, quería hablar con él, había tanto que tenía que decirle. Pero solo logró ver como su padre daba media vuelta sin decir una sola palabra.
- papá, espera, de verdad que no es lo que piensas...
El hombre se detuvo y soltó un suspiro sin decir nada más, era evidente que no quería hablar con el menor en ese estado, por lo que continuó con sus pasos a la salida.
Yamaguchi se dejó caer en el piso, sollozando sin parar al ver el rechazo del hombre, no sé termino de vestir, no fue detrás de él, en ese momento no tenía fuerzas para decirle que lo necesitaba más que nunca.
Escucho como se iba, y él se quedó solo en su habitación.
- ¿bueno? – Tsukishima recibió una llamada.
Después de colgar salió corriendo de su casa, sin decirle nada a nadie. Era la primera vez que el rubio se esforzaba por correr, necesitaba llegar rápido, necesitaba estar ahí en ese preciso instante.
Tardó alrededor de unos quince minutos en llegar, y era tal como le habían dicho, la puerta del departamento estaba abierta y solo las luces de un cuarto estaban encendidas.
- ¿Yamaguchi? – entró en el cuarto, pero no había nadie, solo una cama revuelta.
¿A dónde se habría metido el peliverde? A lo lejos escucho correr el agua de la regadera por lo que dirigió sus pasos hacia el baño.
Abrió la puerta y encontró a su mejor amigo llorando sin control, en cuclillas. Lo único que traía puesto era su playera y los bóxer, recibiendo el agua fría de la regadera, pues quería quitarse la sensación del tacto ajeno en su cuerpo.
El corazón de Tsukishima dio un vuelco al verlo así, deseo poder haberlo protegido para que no tuviera que pasar por eso. Se acercó a él sin decir una palabra, en ese momento era innecesario, se puso a su lado, e intento rodearlo con sus brazos, pero fue apartado de un empujón.
Yamaguchi solo reaccionó por inercia, el contacto ajeno en ese momento le parecía desagradable, pero cuando vio que se trataba de Tsukishima el llanto aumento, lo último que quería ese día, era que precisamente él lo viera en ese estado.
Kei intento abrazarlo de nuevo, y esta vez le fue permitido hacerlo, lo estrecho con fuerza y se quedó ahí, con el peliverde, debajo del agua que seguía corriendo, Yamaguchi continúo llorando, aferrándose a la calidez que su amigo le ofrecía hasta que ya no hubo más lágrimas, solo un silencio.
Se quedaron ahí un rato más, hasta que Tsukishima le ayudo a levantarse, y cerró la llave de la regadera. Lo sentó en el inodoro y tomó una toalla del mueble del baño, por lo que cuidadosamente comenzó a secarle el cabello a Yamaguchi.
- tienes que ir a cambiarte antes de que te enfermes – el contrario se aferró a su ropa mojada, no quería separarse de su amigo – voy a arreglar un poco aquí, ahora te alcanzo
- no puedo estar ahí
- entonces espérame aquí, ahora regreso – iba a salir del baño, pero se dio cuenta que toda su ropa escurría agua, por el momento solo se quitó los zapatos mojados y fue a la habitación para recoger algunas prendas de ropa.
No tardó en encontrar algo, y también tomo unos shorts y una playera para él, se cambió rápido y regreso al baño con ropa seca.
- cámbiate – le tomó el rostro gentilmente con ambas manos para que lo mirará – voy a preocuparme si no lo haces
- está bien...
Lo dejó de nuevo solo, fue hacía la cocina para preparar un té y así calentar su cuerpo, también fue por una sábana para que durmieran en la sala, pues suponía que lo último que quería hacer era estar en su habitación. Yamaguchi salió del baño, su mirada se veía perdida y caminaba sin mucho ánimo, se dejó caer en el sofá. Tsukishima le alcanzó y le tendió la taza de té para que se la tomará y el peliverde la recibió. Se sentó a su lado, y buscó la manera de ponerle la sábana encima, por fortuna no lo rechazó y se quedó tranquilo.
- ¿papá te lo dijo?
- solo me dijo que tenía que venir – no era del todo mentira, en realidad solo le había dicho lo que creía que había sucedió a grandes rasgos.
- no tenías que venir
- tenía que estar aquí
- tenías razón
- eso no importa ahora
- es solo que si te hubiera escuchado... nada de esto habría pasado
- hubiera deseado haberme equivocado
- debiste ver la mirada de mi papá... ¿por qué tenía que llegar en ese momento? Parecía tan decepcionado de mi...
- no pienses en eso ahora
- ¿en qué quieres que piense?
- no en lo que paso hoy
Lo tomó de nuevo entre sus brazos, buscando consolar su abatido corazón. Yamaguchi se dejó abrazar y hundió su rostro en el pecho del contrario.
Ya no sé dijo nada, Tsukishima acariciaba su cabello pacientemente hasta que logró que el pecoso se durmiera; pensaba que lo mejor era que en ese momento olvidará sus problemas, mañana buscarían, ambos, la forma de encontrar una solución, o de seguir adelante, en ese momento solo quería calmar su corazón.
