Capítulo 11 Un Nuevo Maestro (POV Syla)

Syla apuntaba con la varita directamente a la cabeza del mago.

Estaba alerta. Lo había aprendido bien del día anterior. Estando con Tom Riddle sabía que en cualquier momento podría ser atacada. Ya reaccionaba más rápido a estas situaciones inesperadas.

El mago le devolvía una sonrisa. Vestía de una túnica gris bastante simple, sin demasiado adornos. Era alto, pero no tanto como Tom. Quizás unos dos palmos más que ella. No tenía varita en mano y, por su posición echado en la silla, parecía despreocupado. Su pelo era como el fuego. De un rojo muy intenso que se degradaba hasta terminar en sus hombros.

Manteniendo la tónica de los hombres que había conocido estos días, era apuesto. Eso la hacía estar aun más alerta ya que había aprendido que esta clase de magos eran los más peligrosos.

Éste comenzó a aplaudir.

—Muy bien Syla —dijo— Respuesta rápida. Instantánea al identificar un posible peligro, y alzando la varita directamente a puntos vitales. Mejorando tu decisión de toma, usando una ofensiva en lugar de la defensiva de ayer. Mejor, pero tienes que acostumbrarte a siempre usar la tomada mixta ofensiva o, en su defecto, la mixta defensiva. Te dará mejores resultados.

—¿Quién eres? —respondió Syla tomando con firmeza la varita. No estaba en peligro inmediato, el mago de cabellos de fuego estaba lejos de tener intenciones inmediatas de atacarla. Sin embargo, el hecho que apareciera en la oficina privada de Riddle sin aviso era, a lo menos, preocupante.

Syla había recibido las llaves de la oficina por parte de Tom. Esto implicaba que una serie de hechizos protectores deberían estar puestos, parecido a los que vio en el palacio hace unas horas. En teoría, con esos encantamientos debería ser imposible aparecerse en este salón, tal como sucedía en Hogwarts. Solamente el uso de trasladores podría pasar la barrera. Era la razón por la que el mismo Tom los usaba para salir y entrar del lugar. Este mago podría haber usado uno, pero no lo había siquiera sentido aparecer a su lado. Era extraño.

Sin más que dudar, tomó la iniciativa.

— Si vienes por Tom, me temo informarte que está en la tienda de Borgin y Burkes. Lo que necesites de este subdepartamento de investigación, lo puedes resolver conmigo.

—Respuesta correcta —dijo el mago dejando su postura echada. Esta vez se inclinó hacia adelante mirando a Syla con firmeza— Conoces a Tom solo un par de días y, aun así, no estas dudando al protegerlo. Sé que no estas convencida del todo de cómo actúa, pero haces bien en seguir tus instintos y no entregar información de él.

Syla permaneció concentrada y apuntando a la cabeza. Sabía que en este momento no podía dudar de sus palabras o el mago podría tomar ventaja. Estaba atenta a cualquier hechizo verbal sin varita o cambio a su alrededor que requiera conjurar "Protego".

Estaba concentrado, más su mente como era, no pudo evitar tener otro pensamiento.

"¿Por qué diablos todos los magos de este departamento tienen ojos absurdamente encantadores?"— pensó. Los ojos chocolates la miraban de forma curiosa. Tratando de descifrar a Syla, con un mirada firme, pero, a la vez, encantadora... ¿Tal vez si hablamos con él y…?.

"No Syla. Pasamos por esto. ¡Concéntrate!"— pensó

Syla se jactaba de poder ver más allá que el resto. Sabía que era en parte a su ojo interno, el heredado de su parte Vablastky. Con ello podía percibir las intenciones inmediatas de las personas. Ahora mismo observaba con ello a este mago y no percibía hostilidad o violencia. Confiaba en su habilida siempre, y la había salvado más de una vez en situaciones límites, como ayer ante Tom. Fue la única razón por la que pudo protegerse del "Incendio" sorpresivo de Riddle ayer.

Este mago solo estaba buscando tener una conversación o, al menos, no tenía intenciones de atacarla aún.

Por ahora sabía que estaba a salvo.

Por ahora.

De todas maneras, por seguridad, tenía la varita en alto.

Dio el siguiente movimiento.

—Estando Tom afuera, soy la subjefa del departamento de investigaciones especiales —ratificó Syla – Ser una subjefa me permite llamar al departamento de defensa entero. O me dices quién eres, y que haces aquí, o te enfrentas a un ejército de aurores completo. ¡Es tu decisión!

De los tópicos interesantes que hablaba con Robbie, uno de ellos era de su vida en el departamento de defensa. Había aprendido bastante de los protocolos de los aurores y, uno de ellos, era tener una señal de alerta que podían recibir de todos los jefes y subjefes de los departamentos sin excepción. Una clave verbal que activaba el aviso y la ubicación donde los golpeadores debían acudir.

Un sistema de defensa interno ingenioso, pero que dependía de la palabra indicada que, Tom en su apuro (o por decisión propia), no había compartido la clave en su rápida salida.

No sabía que tanto podría blufear con la amenaza, pero era la mejor que tenía. Syla espero reacción del mago.

Este se levantó de su asiento con cuidado. A continuación, puso sus dos manos en alto indicando rendición. Este respondió a Syla.

—¿Quién soy? Creo ya haberte respondido. Mi nombre es Zaef Rowle, pero puedes llamarme Zaf. ¿Cuáles son mis intenciones? Esa respuesta también es simple. Pienso volverte mi aprendiz. Soy el mejor duelista de la historia, y he decido que eres digna de aprender conmigo. Si me escuchas y sigues mis enseñanzas, no habrá mago en este mundo que pueda pararte Syla… o eso aposté con Riddle.

—¿Apuesta con Riddle?

—Si, una que estás muy consiente. La que dura hasta el final del verano. No nos queda tanto tiempo Syla, tenemos que ponernos a trabajar.

—Espera, ¿hablas de los dos meses que me dio para aprobarme?

—Asi es.

—No lo entiendo, que tienes que ver tú en esto.

—Al revés Syla, yo tengo todo que ver. Por circunstancia que no puedo revelar, Tom y yo apostamos si eras digna de trabajar con él. Yo aposté a tu favor y el en contra obviamente.

El mago hacía gestos con las manos. Apuntando primero hacia él y luego al escritorio. Luego volvió a dejar las manos en alto.

—El día de la prueba lo hiciste bastante bien Syla, pero no fue suficiente para conversar a Tom. Te moviste como ningún otro, pero sé lo difícil que es ir contra Riddle en serio. Aún sucumbiendo ante él, refuté el resultado. Claramente las condiciones del duelo no eran las ideales para demostrar tu valía.

No es posible ver tu potencial sin el entrenamiento adecuado —continuó— Así que, después de una "interesante" conversación, llegamos a un acuerdo. Debido al apuro de ciertos eventos, fue uno que tuvo que a "regañadantes" aceptar.

Zaef la miraba sonriendo, aun con las manos en alto.

—Debido a su pronta ausencia, y necesitado un reemplazo, accedió a lo siguiente. Tu, Syla, lo reemplazarías en su jefatura mientras estuvieras ausente asegurando que todo el ministerio no se molestara en su ausencia. Y yo, como recompensa de acompañarte y bueno, vigilarte, podría enseñarte lo que yo sé. Vablastky, serás mi alumna a partir de hoy

—Lo que dices no tiene sentido. Riddle no trabajaría con nadie, menos con alguien tan… ¡soberbio como tú!. Tom me hubiera dado una indicación de que vendrías.

—Créeme que lo hizo, solamente no fuiste capaz de escucharlo— dijo Zaf manteniendo su sonrisa—

—No me fio de ti —afirmo Syla. Estaba dispuesta a escuchar, pero no a aceptar cada palabra que dijera.— Dime, ¿Por qué Riddle se fue tan deprisa?

—Sé la respuesta, pero uno no traiciona a los amigos. No Syla, Tom te dirá lo que trama si lo estima conveniente. No soy a quien debes preguntarle eso. Pero, lo que si te puedo afirmar es que si aceptas mis enseñanzas estarás un paso más cerca a saber que sucede en estas cuatro paredes. Necesitamos que aceptes Syla… se nos acaba el tiempo.

"Sus palabras tiene cierto sentido" – pensó.

El escenario que le planteaba este tal "Zaf", no parecía lejano a la verdad. Después de su prueba de ayer le había parecido bastante extraño que Riddle la aceptara a pesar de haber fallado. Con lo poco que lo conocía, sabía que era un hombre de blancos y negros. No tenía piedad y no aceptaba errores. No era parte de Tom mostrado piedad dándole otra oportunidad.

El futuro señor tenebroso estaba listo para acabar todo ayer, pero por alguna razón, había decidido darle una oportunidad. Alguien había intervenido en ese momento y parecía que este mago había sido la razón.

Le resultaba extraño que esa mediación hubiera venido de este personaje salido de la nada. Más aún, que quisiera ayudarle a ella en particular, sin razón alguna.

"No, siempre hay una razón" – pensó–"Solamente que no sé aún cual es la suya"

Syla claramente no estaba dentro de sus cabales confiar en un mero extraño, pero no tenía demasiadas opciones.

Quizás podría practicar un poco más con Robbie o pedir ayuda directamente al departamento de Defensa, pero dudaba que pudiera mejorar al nivel de poder enfrentarse a Riddle y ser aceptada.

No, necesitaba aprender y rápido. Zaef Rowle decía que podía hacerlo. ¿Podría? ¿De verdad?

Tenía que al menos intentarlo.

Syla bajo la varita. Confiaría en sus instintos. Le daría una oportunidad.

Zaef sonrió. Bajo sus manos.

—Digamos que te creo —dijo Syla— Digamos que acepto que tienes alguna relación con Riddle. Digamos que creo todo lo que me dijiste y que realmente puedes hacerme mejorar bajo tu tutela. ¿Qué te hace pensar que querré ser tu alumna?

—Porqué soy el mejor —respondió el mago— Tienes condiciones, pero te falta aprender la diferencia entre un buen mago de duelo y el mejor. Eres tan buena como cualquier Auror de los pisos superiores mas no es suficiente. No para enfrentar lo que vendrá el día de mañana, así como estas. Sígueme y el resultado será distinto. Podrás derrotar a Tom y a cualquiera que se te ponga al frente. Déjame ayudarte.

Syla lo miraba. Sus palabras resonaban en ella. No había fuerza que le llamara más la atención que nuevo conocimiento. Ya fuera de nuevas formas de manipular el tiempo o técnicas de duelo, aprender magia nueva le fascinaba. Había meditado sobre cómo mejorar sus habilidades de duelo, pero nada a la velocidad que requería. Ninguna de sus ideas parecía tan buena como esta oferta.

—¿Puedes probarlo? —dijo Syla— Probar que si elijo aprender contigo podré ser mejor que los aurores y rivalizar con Tom. ¿Vencerlo y ser capaz de seguir trabajando con él?

—Que lo logres depende de ti… pero puedo probar cuanto puedes mejorar. Syla Vablastky, dime, ¿quién es más fuerte? ¿un mago con una varita o un mago desarmado?

—El mago con la varita —respondió de manera automática, como si estuviera en la clase de duelos con Galatea.

—¿Por qué afirmas eso?

—Porque el mago que no posee varita solo puede castear hechizos no verbales. Son menos poderosos y su magia está restringida. Es la desventaja de campo. Similar alguien que use una varita prestada que limita la facilidad y velocidad al ejecutar encantamientos.

—Una estudiante ejemplar Syla. La profesora Galatea te instruyó bien —acusó Zaf— Respuesta digna de un libro de defensas de artes oscuras…. Pero, para lo que buscamos, no es suficiente. Dime Syla, ¿quieres apostar?

—¿Apostar? —dijo perpleja.

—Aquí y ahora. Un duelo entre tú y yo. Tu con tu varita y yo sin una. Reglas estándar de duelo. El primero que cae al suelo pierde. Si yo gano, entrenas conmigo durante 2 meses, aceptarás todas mis lecciones y no cuestionarás mis métodos. Estés de acuerdo o no, ¿hecho?

Syla lo miraba boquiabierto. En sus prácticas con Robbie habían trabajado en duelos con desventaja, dos contra uno; restricción de hechizos por uno de los duelistas… ¿pero desarmado? No tenía ningún sentido entrenar así porque el resultado era sabido. Eso la hizo pensar en su lado de la apuesta.

—¿Y si yo gano —preguntó Syla con curiosidad—

—Elije tu recompensa.

Syla meditó un poco. Un pensamiento aparecía sobre el resto en su mente.

—¿Sabes por qué Riddle se fue a toda prisa a Drumgstag? ¿Sabes que está tramando?

Una vez más Zaef sonrió Hubo una pequeña pausa antes de responder.

—Chica lista… Si, por supuesto que lo sé. Lamentablemente es un secreto.

—Pues, si yo gano, reclamaré ese secreto.

—No puedo decirte porqué se fue, pero si te podría decir que fue a buscar. No esta dentro de lo que prometí no decir. Si estás de acuerdo con esa parte de la verdad, tenemos un trato. A propósito… ¿Algo más que quieras agregar al duelo?

El duelo que proponía Zaef era imposible de ganar. La regla número uno de todo duelista era no perder la varita porque no había posibilidad de vencer sin ella. Eso hacía que "Expellarmus" fuera uno de los mejores hechizos de magia por inutilizar a tu enemigo, rivalizando a otros como "Incendio" o "Venti". En este duelo el ya partiría en esa condición.

Podría hacer un par de hechizos verbales, pero sin una varita, ninguno sería un gran hechizo. Si el tal Zaef tuviera un nivel mágico alto como el de Tom, podría conjurar "Protego" de manera parcial. Y nada más, todos los hechizos de ataque importante requerían de la varita.

El duelo era desigual. Apostaría porque quería saber más sobre Tom, pero aun si un milagro pasara, estar bajo su tutela no era el peor de los destinos. Tenía que resguardase de todas maneras.

—Acepto, pero con las siguientes condiciones.

Hizo un repaso rápido mental de lo que pediría. Había un par de aristas de las que Zaef podría aprovecharse para nivelar el duelo. Las dejaría fuera.

—Está prohibido que obtengas una varita durante el duelo. No podrás aparecerte en la habitación. No podrás usar un artefacto mágico. No podrás invocar de ninguna forma un animal mágico en tu ayuda. No podrás recibir asistencia de nadie más. ¿Estás de acuerdo?

—Chica lista y, además, precavida… Tendré que trabajar un poco más el duelo, pero por mi está bien. Tus condiciones son aceptadas.

Syla asintió.

— Vamos al centro de la habitación.

Ambos magos caminaron al centro de la habitación. En el mismo lugar que Syla había sido probada por Tom el día de ayer. La sensación de recordar como termino ese encuentro no fue grata, pero la obvió para concentrarse.

Ambos magos estaban a diez pasos de distancia. Rowle había hecho los movimientos para asegurar que la distancia clásica se cumpliera. Claramente él sabía las reglas de un duelo protocolar clásico. Por la forma como la midió, probablemente haya tenido una formación similar a la de Syla.

"Pero no en Hogwarts" -pensó- "Lo reconocería, ¿Verdad? Él es de mi edad o quizás ligeramente mayor. Si hubiera estado en el curso de duelo con Galatea lo hubiera reconocido".

El duelo estaba preparado. Solo tenía que dar inicio. El retador, Zaef, tenía que dar la indicación.

—No te contengas —dijo Zaef

—No lo haré —respondió Syla.

Ella alzo su varita en postura ofensiva. No tenía ninguna necesidad de pensar en defenderse ante un mago sin varita. Esperó que Rowle diera la señal de inicio. Él alzó su brazo desnudo para indicar que el duelo había comenzado.

—Diffindo —gritó Syla.

Había analizado su duelo con Tom. Su actitud el día de ayer había sido muy pasiva. Esta vez iría con sus mejores armas del inicio.

El hechizo cortante era de los más rápidos y efectivos que tenía en su arsenal para comenzar un duelo. Tenía suficiente alcance para la distancia de los 10 pasos y el movimiento de la varita era ligeramente corto.

Si Zaef era alcanzado por él, probablemente recibiría bastante daño como para caer incapacitado y acabar con el enfrentamiento.

Por supuesto, esperaba que no terminara así, no si Zaef fuera tan bueno como decía que era. La lógica decía que correría detrás de un estante o trataría de realizar un hechizo no verbal de Protego para anularlo.

Si eligiera resguardarse tras un estante, entonces Syla podría acorralarlo. Seguiría con un hechizo más de corto alcance como Petrificus Totalus o Arresto Momento y acabaría con el combate.

Si eligiera conjurar Protego, entonces su plan era simple. Continuaría lanzando hechizos como Depulso o Venti, uno tras otro, hasta que Zaef decidiera tratar de resguardarse.

No era la maga de mayor poder mágico ni las más ágil cuando estuvo sus dos años finales de Hogwarts en la clase duelos, pero si era la que tenía el mejor análisis de estrategias. Solamente por su rapidez mental había destacado entre los alumnos de Galatea y había logrado su récord positivo contra Robbie (contando los duelos de práctica).

No importa que movimiento lógico eligiera Zaef, el duelo finalizaría tal cual era esperable de uno entre un mago con varita y uno que no. Era el resultado esperado del inicio.

Sin embargo, Syla no estaba preparada para la secuencia de eventos que vendría. Este momento de poesía pura quedaría grabado en su retina. Como un experimento repetido cientos de veces, pero con ligeros cambios, provocaban un resultados totalmente nuevo e inesperado.

Zaef, contra toda lógica, corrió hacia Syla directamente hacia el hechizo que salía de su varita.

Con una gracia casi felina, Rowle esquivó de manera parcial el hechizo. Recibió parte de él en el brazo. Un profundo corte apareció en su hombro, pero no frenó al mago. Siguió a toda velocidad hacia ella.

Solo estaba a 5 pasos. Syla instintivamente conjuró su segundo hechizo.

—Petrificulus Totalus—

La distancia era ideal. No iba a fallar, era imposible que pudiera esquivarlo como el anterior así que su victoria estaba asegurada. Caería al piso

O eso pensó Syla.

Zaef sacó de su bolsillo algo pequeño y lo lanzó entre ambos. El hechizo impactó de lleno en el objeto y se deshizo en aire. Medio segundo después, Rowle pasaba al lado de un frasco de tinta que caía al suelo.

"¡Brillante!" pensó Syla impactada—"Brillante".

Era la solución más ingeniosa que Syla había visto en su vida en un duelo. Era una idea que nunca había teorizado en su vida, bloquear un hechizo con un objeto inanimado. Si, no funcionaría con el Diffindo inicial, pero… ¡Que idea más genial! Eso era pensar más allá de los límites clásicos, de las estrategias de libros.

Aún no terminaba, quería ver más.

Teniéndolo casi encima, lo ideal era castear un hechizo de amplia área. Con esta cercanía no podría esquivarlo ni bloquearlo como lo había hecho hasta ahora.

Pero quería ver que haría. Quería seguir viendo las ideas de Zaef.

Preparó su hechizo de área esperando ver la resolución de este duelo.

—¡Incendio! … ¡Eh? —dijo consternada—

El fuego salía de su varita, pero hacia la dirección equivocada. Zaef la había alcanzado y, de forma precisa, había golpeado la mano de su varita para que esta se alzara hacia arriba en lugar de hacia adelante. El fuego inundo el techo de la habitación.

Con un rápido movimiento de manos, probablemente de algún arte muggle, Zaef golpeo el codo de Syla inmovilizándolo y dejando caer la varita. El siguiente instante, este se movía de manera extraña dejando su pie justo detrás de ella. Acercándose a ella y utilizando una parte de su cuerpo que parecía ser su cadera, ella recibió un golpe suave pero preciso que la desestabilizó por completo.

Mediante una arte claramente muggle, Syla cayó hacia el suelo mientras veía aun la sonrisa en el rostro de su adversario.

Por segundo día consecutivo, Syla caía derrotada en un duelo. Una racha así de negativa no ocurría desde sus primeras clases de combate en Hogwarts.

Normalmente se sentiría frustrada o desanimada, pero su corazón se regocijaba de una nueva sensación. Una equivalente a haber descubierto una nueva magia. Ella aprendía por primera vez una forma totalmente nueva de combatir que desafiaba todas las lógicas modernas.

Quería aprenderlas. Aquí y ahora

—¡Enséñame! —dijo animada— Zaef Rowle, no sé si seas el mejor duelista de la historia, pero si me enseñanzas a combatir en duelo de esta manera, acepto tu oferta.

—Muy bien, reclamo mi recompensa de mi apuesta haciéndote mi alumna —dijo extendiéndole la mano para que se levantara— Tómala. No te acostumbres a estar en el piso. Es una mala posición defensiva.

Emocionada, Syla le dio la mano y se levantó. El duelo había sido tan corto que su vestido azul no sufrió daños y el fuego del techo rápidamente se extinguió por la magia de protección de la oficina.

—Partiremos mañana —dijo Zaef en su voz jovial y animada- Tengo solo 3 horas al día y haremos buen uso de ellas. Usaremos el bloque de la mañana y en las tardes puedes dedicarte a tus nuevas tareas de maga subjefe y tu encargo de Tom. Cumplirás con el encargo de Riddle, yo con el mío y aprenderás conmigo ¿De acuerdo?

Zaef extendió la mano. Syla se la estrecho. Su mano era aún más fría que la de Tom, pero no le importó.

—¡De acuerdo! —dijo extasiada. Era la misma sensación cuando, en Hogwarts, descubriría los trazos para descubrir una nueva magia extraña de la que pocos habían oído—

—Syla Vablastky tienes la tarde libre. Nos vemos mañana a las nueve. Recuerda guardarme en el cajón derecho. No es estrictamente necesario, pero el hechizo protector del mueble nos da un extra de seguridad. Solo pueden acceder a mi Tom y tú. Hasta entonces.

Syla sintió que ya no tocaba nada con su mano. El mago frente a ella se desvanecía en el aire.

De un momento a otro Syla estaba nuevamente sola en habitación.

"No es posible" pensó Syla mirando hacia su alrededor—"Él no puede haberse aparecido, no con la barrera mágica. ¡No ha tomado ningún traslador desde que entró a esta habitación! Estuve atenta a ello. Es imposible salir de la…"

Entonces Syla comprendió.

Miró directamente al escritorio de Tom encontrando la respuesta.

No, nunca había estado completamente sola.

Nadie había salido o entrado en la habitación.

Desde que se fue Riddle, siempre habían estado ellos dos.

Ella y el diario.