Disclaimer : Losnpersonajes son de S. M, yo solo hago historias para salir de la vida cotidiana.

L@s invito a mi grupo de Facebook : Las Historias De May Jhonson, donde estatr subiendo fotos y las actualizaciones.


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— No harás nada de eso, Alice —dice Edward .

Alice da media vuelta y encara a su hermano.

— ¿Es que acaso no te das cuenta de que todo esto es inaceptable?

Edward mira a su hermana, para luego desviar su mirada hacia mí. Soy rápida y me apresuro a mirar a otro lado porque estoy comenzando a ponerme nerviosa.

— Esto no es asunto tuyo, así que te pido que no te involucres —suelta él con molestia.

— ¿Qué no es de mi incumbencia? ¡Por Dios! si todo esto fue por lo que ella hizo —dice Alice, apretando los dientes.

— Alice... —dice su hermano en tono de advertencia.

Veo a Alice abrir la boca para decir algo. Sin embargo, Tanya, la amiga de Alice esta llegando de la misma manera que lo hizo Edward hace rato.

— ¿Qué está pasando aquí? ¿Está todo bien? —cuestiona la rubia.

Alice da algunos pasos para encontrarse con su amiga.

— No. No pasa nada, solo le estaba diciendo a Edward que me gustaría que algunas cosas estuvieran fuera de esta casa.

La rubia me lanza una mirada de molestia para luego mirar a Edward.

— ¿Cómo estás? Quedaste en llamarme hace algún tiempo, pero no lo hiciste —dice de forma acusadora. Da unos cuantos pasos para quedar frente a Edward. Levanta la mirada y se acerca un poco más, dándole un beso en la mejilla. Edward es cortés, se inclina un poco para recibir el saludo. Sin embargo, cuando todo termina, comienza a caminar hacia mí.

Oh, no.

Contengo el impulso de pegarme a la pared para poner la mayor distancia posible entre ambos.

Miro a Alice. Ella y la rubia nos miran detenidamente. Y me pongo más nerviosa porque él no se ha detenido hasta que una de sus manos rozan uno de mis costados.

Veo a Alice fruncir el ceño en dirección a su hermano, pero no dice nada. Después, gira repentinamente la cabeza para mirar a Tanya.

— Ven conmigo, Tan, voy a mostrarte algunas cosas que he comprado.

— Claro —dice la rubia mientras una sonrisa que ni siquiera llega a los ojos se extiende por su rostro.

Cuando ellas desaparecen en la habitación de Alice, doy dos pasos al costado para a alejarme de él y para permitirme abrir la puerta. No sé si solo es cosa mía, pero de pronto puedo sentir el ambiente un poco tenso. Edward me mira, y cometo el error de mirarlo también, haciendo que nuestras miradas se crucen por una fracción de segundo. De nuevo soy rápida y aparto la mirada.

Me maldigo mentalmente por parecer una maldita colegiala.

— Mañana vendrá Seth por ti, a eso de las nueve de la mañana, para llevarte al hotel Cullen, donde comenzará el nuevo proyecto para el cual fuiste contratada.

Asiento un par de veces.

— Claro. Veré si puedo pedirle a Seth que me lleve esta tarde al departamento para traer mi propio equipo de trabajo.

— No hace falta, te daremos lo que necesites para trabajar; todo el equipo que se te preste será revisado antes y después de que lo uses.

De alguna manera eso me enfurece. Así que me olvido de evitarlo y le doy una mirada enojada. Me enfurece cuando me trata como si en cualquier oportunidad yo vaya a la prensa a contar todo lo que ha pasado en esta maldita casa; es una pena que confíe tan poco en su maldito acuerdo.

— ¿Tienes alguna duda, Isabella?

Gruñó y niego con la cabeza.

— Ninguna. Y gracias por el aviso, señor Cullen —respondo. Abro la puerta y meto medio cuerpo dentro, mientras observo que él se marcha por donde vino. Cuando está por bajar las escaleras, gira su cabeza en mi dirección. Así que me obligo a meterme y cerrar la puerta.

Me quedo por algún tiempo en la habitación. Puede ser un poco infantil, pero no quiero salir y encontrarme con Alice y su amiga. O peor aún, con Edward. Pero el encierro no dura demasiado porque estoy realmente aburrida y necesito hacer algo para no morir de aburrimiento; las redes sociales no son una opción. Así que salgo y voy a una de las tumbonas alrededor de la piscina. Tomo mi teléfono y marco el número de Rosalie. Ella contesta al tercer timbre.

— Por fin llamas —dice Rose—. ¿Estás bien, Bella? —pregunta antes de que pueda siquiera saludarla.

— Hola, pequeña hermana. ¿Cómo estás?

Rose gruñe.

— ¿Algo va mal? —pregunta.

— No. ¿Por qué habría ir algo mal?

— No dijiste mucho la última vez que hablamos. ¿Qué está pasando? ¿Por qué no me cuentas nada? ¿Tan grave es?

— No es tan grave, puedo manejarlo, pero no puedo decir nada por el momento. Así que, por favor, confía en mí. ¿Cómo están papá y mamá?

Rose hace una pausa. Toma aire.

— Está bien, no preguntaré más sobre eso, pero espero que cumplas tu palabra cuando dijiste que en un par de semanas me lo contarías todo. Y respecto a papá y mamá, ellos están perfectamente bien.

Ignoro lo primero.

— ¿Y tú como estas tú ?

Mi pequeña hermana acepta mi cambio de tema y me cuenta como ha sido todo desde que le dieron el alta. Me cuenta que esta emocionada porque esta alistandose para enviar solicitudes a la universidad.

Me alogro por ella. Y también me emociona que ella quiera seguir estudiando.

Media hora más tarde ella está contandome algo acerca del tipo que conoció hace algunas semanas atrás cuando veo a alguien que viene hacia aquí. Giro un poco la cabeza y observo que es Tanya . Ella viene con un sofisticado traje de baño negro, zapatos de tacón alto, gafas de sol y sombrero de playa del mismo color que le hace juego.

— El quiere que sea su novia, pero le he dicho que necesitamos conocernos mas, ¿ eso suena feo? — cuestiona Rosalie.

Me maldigo mentalmente porque he perdido el hilo de la conversación; y me siento mal por ello.

—Rose... Te llamaré más tarde, ¿quieres?— le cuento. Me incomoda seguir con la conversación con mi hermana cuando ella ha llegado aquí. Tanya no me agrada.

— ¿Pasa algo? — cuestiona Rose.

— Bien. Te llamo más tarde— . Cuelgo, ignorando su pregunta.

Tanya se sienta en la tubona siguiente a la izquierda y se acomoda.

Finjo mirar mi teléfono por algunos segundos y despues decido que lo mejor será irme. Cuando estoy por levantarme ella inclina la cabeza en mi dirección.

— Quisiera hablar contigo, Isabella— suelta.

Podría decirle aue no me interesa lo que tenga que decirme; porque en realidad no me importa. Pero me quedo porque así puedo estudiarla mejor y saber el porqué a Edward le disgusta tanto su presencia.


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¿Qué cren que le dirá Tanya? Nos vemos en el próximo capítulo.

Gracias a las personas que me leen y dejan un comentario. De verdad que lo aprecio un montón.

Gracias a : Miccky, Car Cullen Stewart Pattinson, Dess Cullen,Marianacs, Noritha, Indii93, Antonella Masen