N/A:

Hola de nuevo les traigo la actualización del día y como verán es uno de mis capítulos más largos.

Me costo demasiado escribir esto porque había que trabajar con mucho espacio vacío del manga, ademas de tener que darle un poco de vida a lo que Akane pensaba y sentía siendo muñeca.

Espero que les guste, la parte de Ranma necesito reeditarla, porque no voy a transcribir todo el manga, además de que la idea es que se vea un poco más que es lo que esta sintiendo en determinados momentos, cual es su linea de pensamiento.

Espero no tardar en actualizar, no olviden dejar sus comentarios.

La Condesa Crawley XOXO

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14.- JUSENKYO, PARTE 1

Akane

¿Qué es lo que pasó en Jusenkyo? Ni siquiera ella lo sabía a ciencia cierta, lo que recordaba de esos días cuando la pequeña Plum había llegado a Nerima buscándolos para que la ayudaran a rescatar a su padre, les hablo de un mapa que contenía la información sobre las pozas malditas y como los que habían caído en ese lugar, además de decirles que las pozas estaban en peligro de desaparecer y con eso la posible cura a sus maldiciones, aunque no sabía porque iba Ryoga, se preparaban para salir de inmediato rumbo a China. Ella al enterarse de esto de inmediato quiso unirse a sus amigos pero, su prometido no se lo permitió, él en vez de decirle que no quería que se arriesgará y que la quería a salvo, solo hizo lo único que sabia hacer, la insulto como artista marcial, diciéndole que no quería que fuera por que era tan torpe que seguramente los retrasaría a todos y no podrían llevar a cabo su objetivo.

Akane realmente quería creer que le había dicho esas duras palabras para hacerla entender que quería protegerla, que como siempre su tonto prometido no sabía como expresar lo que realmente quería y recurría a esas actitudes en un afán de no querer dejar que viera el lado tierno que sabía tenía. Pero todo termino mal, cuando apareció la amazona diciendo que su "Airen" se iría con ella a China, ahí fue cuando entendió que lo que le había dicho Ranma, era cierto, simplemente no confiaba en ella como artista marcial, que no quería su ayuda, porque como siempre era más una carga que una ayuda.

Para cuando llego el día en que tan peculiar grupo saliera a China, toda la familia Tendo junto a Nodoka fueron al muelle a despedirlos, deseándoles suerte, pero ella simplemente no pudo acercarse. Se sentía completamente rechazada, sabía que estaba adoptando una actitud completamente infantil y aún así, una pequeña voz en su cabeza le hacía darse cuenta de que no podía dejar que se fuera, sin desearle suerte, diciéndole que aquí estaría esperándolo. Cuando por fin se aproximo al muelle, ellos ya habían zarpado, no pudo despedirse y eso hizo que le doliera el corazón.

Los días pasaron con demasiada calma, fue justo hasta ese momento que todos los habitantes del dojo se dieron cuenta de cuanto había cambiado su vida desde la llegada de los Saotome, la casa se sentía tan silenciosa y tan en calma que no parecía su casa. Por un momento se imagino que su vida pudiera ser así de no haber llegado Ranma a su vida y ese simple hecho le pareció demasiado triste; ¿Acaso seguiría siendo acosada todas las mañanas por esos idiotas y por Kuno? ¿Acaso su padre seguiría vagando por la propiedad en esa eterna depresión que llego a tener? ¿Qué sería de sus hermanas? ¿Acaso Kasumi seguiría atada, de cierta forma, a permanecer en esta casa sola? ¿Nabiki sería más despiadada de lo que es? Su vida desde hace un año había dado un giro de 180, desde ese entonces no podía negar que todas las aventuras que habían vivido habían logrado, de cierta manera, traer de nuevo la alegría que habían perdido tras la muerte de su madre.

En ese tipo de pensamientos se habían ido sus días, ella por su parte en silencio se la pasaba pidiendo a Amaterasu y a todo el panteón japones, que los protegiera a todos, en especial a ese idiota insensible, esperaba que su misión fuera bien y ellos regresaran a casa. Sus días se habían vuelto tan monótonos, que solo era despertarse, desayunar, ir al colegio, golpear a Kuno, volver a casa, cenar, bañarse, hacer los deberes y dormir. Esa había sido du rutina los últimos días. Incluso hubo días en que se molesto porque su prometido no tuviera la decencia de llamar, pero en esos momentos una voz en su cabeza le recordaba cual era la realidad. Si, odiaba cuando se sentía así de infantil, pero la preocupación la estaba matando.

Esa mañana en que todo cambio, se había despertado sintiendo una enorme presión en el pecho, tenía la frente perlada de sudor y por alguna razón comenzó a sentir una enorme ansiedad, salio de la cama y se dirigió al baño, se dio una rápida ducho y regreso a su habitación, ese día había decidido que era hora de hacer los deberes de la escuela, no podía descuidar sus estudios. Saco sus cuadernos y libros, los acomodo sobre el escritorio frente a su ventana, afuera de su habitación podía escuchar como su hermana Kasumi estaba comenzando a aspirar el suelo del cuarto de Ranma y los tíos y... simplemente se quedo viendo al vacío.

No fue hasta que después de un tiempo, no sabía realmente si habían pasado minutos u horas, vio algo extraño en el cielo de Nerima, ahí frente a ella, se veía una enorme mancha de color negro que parecía que con cada segundo se iba haciendo cada vez más grande, se acerco un poco más al cristal para ver esa extraña imagen y para su sorpresa vio que se trataba de una bandada de aves negras.

-¿Qué extraño comportamiento el de esas aves?- fue el único pensamiento que se le vino a la mente al ver lo que ocurría.

Se levanto de la silla y le dio la espalda a la ventana y fue justo en ese momento que todo a su alrededor se puso negro.

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Para cuando abrió los ojos, horas después, se dio cuenta de que ya no estaba en su habitación. El lugar era completamente desconocido para ella, entorno los ojos para poder ajustar su vista, se arrodillo con mucho cuidado y fue cuando noto que se encontraba rodeada de varias pozas de agua que tenían enormes varas de bambú enterradas en ellas, en ese momento no le quedo la menor duda de donde se encontraba.

-¡Jusenkyo!- fue lo único que salio de sus labios.

¿Pero cómo había llegado ahí? ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Dónde estaba Ranma? Cuando por fin la sorpresa paso, comenzó a caminar de manera lenta por ese lugar, veía constantemente a los lados en busca de algo o más bien alguien, no sabía si debía buscar a Ranma o asegurarse de que no hubiera algún enemigo, aunque ¿Qué clase de enemigo es al que tendría que enfrentarse? Si ni siquiera sabía quien la había llevado hasta ese lugar y porque.

-Bienvenida a las malditas tierras de entrenamiento de Jusenkyo- dijo una voz a sus espaldas.

Se giro lentamente y ahí vio a una mujer sumamente hermosa que usaba alguna especie de ropas chinas y a sus espaldas tenía dos enormes alas de color blanco. La reconoció de inmediato era Kiima, la había visto hacia varios días en Nerima, justo cuando Shampoo había sido hechizada y de cierta manera los había traicionado. Quiso mantener la calma, se concentro demasiado en mantener una expresión neutral, no quería demostrarle el miedo que sentía, mientras la otra mujer le estaba diciendo algo, ella no perdía de vista sus movimientos, lo menos que quería era ser sorprendida en un ataque repentino.

-Dudo que me hayas traído hasta aquí solo para decirme eso- dijo en contestación a lo que esa extraña mujer le había dicho, ella solo le sonrió de forma sardónica y le arrojo algo a las manos.

-¿Mi foto?- dijo en voz alta, mientras veía su propia imagen en ese portarretratos, era ella, no había duda, podía recordar que Nabiki le había tomado esa foto unos días antes de que toda esta pesadilla comenzara.

-Esto es algo que Ranma traía guardado cerca de su corazón, adentro de su camisa- dijo con burla esa mujer.

-"Ran...Ranma traía mi foto? ¿Porque?", eso era en lo único que podía pensar.

-Parece ser que tú eres su debilidad- dijo de manera suave, mientras analizaba sus movimientos, Akane seguía sorprendida por lo que le había dicho y no fue hasta que escucho esas palabras que se dio cuenta de la razón por la que estaba aquí. La habían llevado ahí como carnada.

-¡Debes de estar bromeando!- contesto rápidamente intentando aparentar que estaba molesta, esperando que no descubrieran lo que sentía por el azabache- Ranma y yo no tenemos nada que se parezca a una relación.

-¿Segura?- lanzó como un reto- Bueno, entonces tendré que comprobarlo por mi misma- dijo mientras adoptaba una posición de ataque.

Para ese momento Akane no tuvo la menor duda de que tenía que huir, comenzó a correr, esquivando por poco las pozas que había a su alrededor, en un par de ocasiones estuvo a punto de caer en una algunas de ellas.

-¡Ataque de las mil alas!- grito Kiima a sus espaldas y en ese momento cientos de plumas comenzaron a caer a su alrededor con una velocidad demoledora y tan filosas como cientos de dagas que iban directo hacia ella, esquivo todas las que pudo, aunque eso en cierta manera había hecho que su vestido quedara rasgado en varios sitios. Eso no le importo en lo más mínimo, de hecho cada que se acercaba a las pozas comenzó a recoger los pedazos de las varas de bambú que iban quedando gracias al ataque de Kiima, así que las utilizo en su contra y comenzó a lanzarlas para poder defenderse de alguna manera.

Justo en ese momento varios de esos extraños pájaros negros cayeron en picada hacia dónde ella estaba, alcanzo a esquivarlos y pudo ver como caían en una poza, para salir unos segundos después convertidos en ranas.

-¿Ves? ¡Si tú te mueves sin cuidado, terminaras como ellos también!- se burlo Kiima.

Akane siguió corriendo para evitar a esa odiosa mujer, hasta que tuvo el pensamiento más lógico hasta ese momento "Si me atrapan Ranma vendrá a buscarme y lo capturarán. Debo evitar eso a toda costa" y justo en ese momento sintió como su pie quedo atorado en algo, cuando quiso evitar la caída ya era demasiado tarde, ella había caído sobre un tapiado de madera que se rompió por el peso y la velocidad con la que cayó, en una poza de ese lugar maldito.

-¡Ranma!- fue lo único que pudo gritar antes de que su cuerpo cayera al agua.

Kiima se aproximo con lentitud hasta esa poza, vio de inmediato que tal vez su suerte había sido demasiado buena, si no se equivocaba esa poza no estaba maldita... bueno hasta ahora.

-Muchachita...- dijo al momento de tomar una vara de bambú y meterla dentro de la poza para sacar a Akane de sus profundidades, estaba inconsciente- Tú podrías haber sido más útil.

Una vez que la hubo sacado, un nuevo plan estaba siendo formado en su cabeza, rápidamente le quito el vestido y lo dejo a un lado de la poza, reunió de nuevo a esas aves negras y las hizo que llevaran a la joven Tendo al interior de la montaña. Después en un segundo, se dejo caer en esa poza y comprobó que su aspecto había cambiado, ahora era una replica exacta de Akane, su plan tendría que funcionar y todo era para recuperar el Kinjakan.

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Cuando abrió los ojos de nuevo, se dio cuenta que esta vez se encontraba en una especie de cueva, su ropa había desaparecido y ahora traía puestas unas ropas chinas que le quedaban bastante grandes, se quedo tumbada por un par de minutos sobre su espalda, no sabía que era lo que estaba pasando, lo único que podía pensar en ese momento era en la foto que Kiima le había arrojado. Seguía preguntándose ¿Cuándo había pasado eso?, ¿En que momento Ranma se había hecho de esa foto?, ¿Realmente le había dado dinero a su hermana para obtenerla? y ¿Qué tan cierto era de que la traía guardada cerca de su corazón? No podía negar que ese simple gesto había hecho que su corazón brincara de felicidad, ¿Eso acaso significaba que realmente sentía algo por ella?, pero eso no era lo importante en este momento, dejo de pensar en eso y comenzó a levantarse lentamente, cuando escucho a sus espaldas una voz.

-Vaya finalmente has despertado- dijo un hombre al otro lado de unos barrotes- la comida- dijo mientras le acercaba una bandeja con algo de comida.

-¡BASTARDOS!- grito ella mientras que en un rápido movimiento se acerco hasta esas rejas y tomo a uno de esos hombres por el cuello, haciéndole una llave, sabía que tenía que hacer algo para poder escapar de ahí.

De pronto sintió un dolor agudo en un costado de su cuerpo, aflojo un poco el agarre que tenia sobre el hombre y fue justo cuando vio que había recibido un golpe con una vara de bambú, el golpe fue tan fuerte que acabo cayendo de rodillas con la respiración entrecortada, evitaba por todos los medios que las lágrimas salieran de sus ojos.

-¡Pero que chica tan violenta!- exclamo el hombre al que minutos antes había logrado someter.

-¡Cálmate! La señora Kiima dijo que la guardáramos como un as, por si Ranma y los suyos llegan- contesto el otro.

-"Ranma... ¿Va a venir. Eso es imposible, él no sabe que estoy aquí."- fue lo único en lo que pensó, pero aún así tenía la firme intención de salir de ese lugar antes, porque no creía que su prometido viniera en su ayuda.

Sin perder más el tiempo comenzó a correr a toda velocidad para impactar su cuerpo contra los barrotes, de alguna manera tenía que salir de ahí, hizo ese movimiento al menos 15 veces, pero los barrotes no cedían, ya en ese momento había comenzado a sentir un dolor punzante sobre su hombro a causa de todas las embestidas que había dado, estaba segura que en un par de minutos, esa zona estaría cubierta con un enorme moretón.

-¡Déjenme... salir!- decía con la respiración entrecortada por el esfuerzo, así que decidió comenzar a patear los barrotes, a hacer cualquier cosa que fuera necesaria para poder salir de ahí, podía escuchar las risas de burla que los guardias lanzaban al ver los esfuerzos sobrehumanos que hacia por escapar de ese lugar. En un último esfuerzo tomó dos de los barrotes y comenzó a jalarlos en direcciones opuestas, logro abrirlos lo necesario para salir corriendo de su prisión. "En definitiva esos guardias son los más ineptos que puede haber" se dijo a si misma mientras corría adentrándose en la montaña.

Corrió como nunca antes, aunque por donde iba no había mucha luz, se fue guiando con ese sexto sentido que todo artista marcial tiene, pudo notar que detrás de ella venia ese grupo de guardias inútiles, que le están lanzando flechas para poder detenerla, ella detenía algunas mientras las juntaba para poder lanzarlas contra esos sujetos, quería perderlos pero le era imposible, hasta que de repente vio que al fondo se veía una luz, así que decidió ir directo hasta allí, esperando poder encontrar una salida a ese laberinto de piedra.

-¡HEY, AKANE!- escucho un grito sobre ella, levanto la vista y su corazón de nuevo dio un vuelco, ahí saltando sobre ella estaba Ranma, había venido a rescatarla.

-¡Necesito ayuda!- es lo único que alcanza a decir mientras estira uno de sus brazos para poder tomar la mano de su prometido, pero antes de que siquiera pueda sujetarlo, uno de esos guardias desplego sus alas y voló hasta donde estaba ella y la sujeto evitando así poder ir con su prometido, intento pelear para liberarse, cuando de repente se sintió caer, el guardia había sido derribado.

-¡Te tengo!- escucho como decía Ranma mientras la sujetaba.

-¡Ya era hora!- ni pudo evitar burlarse de él.

Iban cayendo hasta que pudo ver que en una de las paredes de esa cueva había una especie de entrada, y con el impulso del cuerpo de su prometido fue lanzada a ese lugar, ella se deslizo varios metros antes de detenerse, se levanto lo mas rápido que pudo y se aproximo a la orilla, justo a tiempo para ver como Ranma caía inconsciente por un túnel. Estaba completamente sorprendida por lo que había pasado que no se dio cuenta de que había alguien detrás de ella, solo lo notó cuando una mano se poso en su boca para impedirle gritar.

Se asusto por un momento pero recobro la compostura y de un rápido movimiento dio un golpe con el codo hacia la persona que la tenía sujeta, fue liberada e iba a continuar con los golpes hasta que se percato que era el guía de Jusenkyo, ese que hacía meses había ido al dojo. El hombre comenzó a explicarle que en ese momento las pozas estaban completamente secas a causa de que los habitantes del Monte Fénix que habían cortado el flujo de agua por alguna razón que no entendía. Llevaba varios días al interior de la montaña buscando la manera de recuperar el vital líquido, pero hasta el momento no había podido encontrar una solución. Lentamente comenzaron a caminar por un enorme corredor que al poco tiempo se volvió un estrecho túnel por el que iban gateando, después de varios minutos de recorrido, vieron una luz al final del camino, salieron y de nueva cuenta el guía comenzó a explicarle que era lo que estaba viendo. Ver esa enorme estatua de un fénix y un dragón, que al parecer funcionaban como tubería, lo único que había que hacer era usar una llave en la punta de la cabeza del dragón... pero ninguno de los dos tenía dicha llave.

Metros más abajo esa sala comenzó a llenarse de gente, a lo lejos pudo ver a Kiima en compañía de un niño pequeño, el guía le dijo que ese niño era el Príncipe Saffron, líder del pueblo de Monte Fénix, una persona sumamente peligrosa. Anteriormente se hubiera podido burlar al escuchar que un niño era peligroso, pero en estas circunstancias acepto lo dicho por el guía, no iba a confiarse de ese niño.

Puso atención a lo que pasaba, ese niño llego hasta la cabeza del dragón y extendió en sus brazos una especie de ¿Báculo?, este al ser colocado en un orificio, comenzó a brillar de manera intensa, el guía le explico que esa llave iba y ese resplandor podía convertir las pozas en aguas termales, ya que el brillo creaba energía, lo peor vino cuando el mismo guía le dijo que si el agua que saliera de ahí era caliente, las pozas desaparecerían porque estas eran de agua fría. Entendió muy bien que es lo que sucedería "Si el agua sale caliente, Ranma nunca podrá deshacer su maldición", no, eso no podía suceder, ella tenía que hacer algo para evitar que de esa fuente brotará agua caliente.

Mientras ella planeaba que hacer, todos esos extraños seres estaban esperando que comenzará a brotar el agua, cosa que aún no sucedía, algunos ya se estaban comenzando a impacientar, otros más se preguntaban que es lo que estaba pasando... justo en ese momento Ranma y Plum salieron disparados de esa tubería y detrás de ellos venían Mousse y Ryoga. De un momento a otro,vio como Ranma estaba atrapado en una especie de cuerdas o algo, aún no alcanzaba a comprender bien que es lo que sucedía, pero tenía que hacer algo para ayudarlo, sin pensarlo un segundo más, dio un salto largo que la hizo aterrizar en la cabeza del dragón, y sin más sujeto esa extraña herramienta y la hizo girar para cerrar el flujo de agua.

-¡RANMA, ESCAPA EN CUANTO PUEDAS!- grito ella solo un segundo antes de que Saffron le enviara una onda de energía para hacerla caer, ella en reflejo puso la mano sobre la parte mas prominente del Kinjakan y... sintió el peor dolor del haber durado tan solo un segundo o toda la eternidad, pero cada célula de su cuerpo se sentía demasiado caliente, tan caliente que le agarrotaba cada musculo, sentía su sangre espesa como el caramelo, y el dolor, el dolor era lo peor, así como al principio solo sentía calor un momento después solo sintió frío, demasiado frío, quería gritar pero de su garganta no salía ni un solo sonido, lo último que alcanzó a escuchar fue "¡Akane! Gracias ya estoy a...!, después sintió como la envolvía el vacío, sintió como caía y como era sujetada por las manos de Ranma, si era su turno de irse ella podía hacerlo feliz, pudo ayudar al amor de su vida, aunque lo único que la hacia sentir triste en ese momento es que nunca pudo decírselo de frente, pero eso ya no importaba, después de eso lo único que pudo ver fue que una tela cubría sus ojos.

A lo lejos aún podía escuchar los gritos de la pelea, escucho como Ryoga llamaba a Ranma, pero a él no podía escucharlo, sintió el tacto de su prometido aunque al parecer esa tela que cubría sus ojos se interponía entre el tacto de su piel con la del azabache, pero había algo raro, las manos de su prometido de repente se le hicieron demasiado grandes a como las recordaba, pero se sentían demasiado frías, como si hubieran sido congeladas, Intento moverse para hacerle saber que estaba bien, pero por más que se esforzaba no podía mover ni un músculo ¿Qué es lo que había sucedido? ¿Porque sentía esa rigidez en su cuerpo? ¿Porque ni siquiera podía emitir algún tipo de sonido para llamar la atención de su prometido?

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Sollozos.

Eso era lo que escuchaba desde el principio, pero ¿Quién esta llorando y porque? Quería quitarse esa tela que seguía sobre su cabeza, quería ver quien estaba llorando y sobre todo quería verlo a él, llevaba demasiado tiempo sin escuchar su voz, ni siquiera podía estar completamente segura de que estuviera bien, a pesar de haberlo escuchado decir que estaba a salvo. Aunque si se enfocaba lo suficiente, podía escuchar a lo lejos el sonido de algo que hacía un golpeteo leve, demasiado rítmico y eso en cierta manera la mantenía tranquila.

De un momento a otro sintió que era movida con demasiada brusquedad, y ni con ese movimiento pudo quitarse esa tela de los ojos, empezó a oír gritos y...

-¡Devuélvamela!- por fin escucho a Ranma gritar, y solo un segundo después escucho el ruido de alguien cayendo con fuerza sobre algún mueble que se rompió por el impacto. Después sintió como era tomada por otro par de manos que no reconocía, era como si la estuvieran sacando de un saco y fue cuando lo vio. Frente a ella estaba el guía de Jusenkyo, solo que ahora él era mucho más grande que ella, ¿Qué estaba pasando? De pronto en su campo de visión aparecía la cara de Ranma, era una mezcla de emociones contradictorias, podía ver tristeza, alivio, miedo y esperanza.

-Nadie más calificado que yo para este trabajo- comenzó decir el guía- Saber exactamente como funcionar el Kinjakan. Descarga de energía deshidratar el cuerpo de joven y convertir en muñeca, pero haber solo una forma de salvarla.

-"¿Deshidratada? ¿Cómo diablos paso eso?"- pensó con angustia.

Siente como Ranma la toma entre sus manos, que siguen estando heladas, pero aún así no sentía su piel como en otras ocasiones ¿Qué estaba pasando?, ve con mucho cuidado a su alrededor, puede ver que están en una cabaña o algo similar, puede escuchar que también esta Mousse y Ryoga, ademas de la pequeña Plum. Se vuelve a centrar en el rostro de su prometido, nunca antes lo había visto con esa cara de preocupación, ve que sus mejillas están surcadas por las marcas de las lágrimas que ha derramado ¿Acaso era él al que escuchar llorar hace un rato? Cómo quisiera poder moverse aunque fuera un poco, esto en definitiva no era similar a cuando el espíritu de esa muñeca la había poseído, al menos en esa ocasión había podido moverse para salvar a Ranma, pero ahora... ni siquiera podía mover ni un dedo.

Con sumo cuidado la lleva hasta una pequeña mesa y la sienta en la orilla, él se sienta frente a ella, a su alrededor siguen los demás hombres que se han embarcado en esta aventura.

-Solo hay una manera de salvar a joven señorita- continua hablando el guía- Aguas de Jusenkyo hacer cosas mágicas. Agua caliente produce cambios en Saffron y agua fría en humanos.

-Así que es el agua fría- escucha hablar a Ryoga.

-El agua fría podría rehidratarla como una esponja seca- concluye Mousse con sorpresa.

-Entonces todo recae en esa llave que hay en la cabeza del dragón- exclama Ranma mientras eleva las manos, es ahí cuando Akane se de cuenta de que sus manos están completamente congeladas- Debemos hacerla girar para restaurar el flujo de agua fría y salvar a Akane.

-"¡Pero que diablos le había pasado a Ranma? ¿Porque tenía las manos congeladas?"- era lo que pasaba por su mente en ese momento.

Siguió escuchando como hacían planes para ayudarla a rehidratarse, no les presto tanta atención hasta que escucho el loco plan de Ranma, ¿Acaso había escuchado bien? ¿Dijo que quería un ataque directo de parte de Ryoga, de su técnica más mortal? ¿Acaso estaba loco? En definitiva, si pudiera moverse aunque sea solo un poco lo golpearía por arriesgarse tan tontamente. Su prometido, nuevamente la tomo entre sus manos con mucho cuidado, la acuno contra su pecho y comenzaron de nueva cuenta el camino hacia el interior de la montaña. Akane solo veía a su alrededor sin poder moverse, vio de nuevo ese enorme corredor de piedra, aunque no estaba segura de que fuera el mismo por el que ella había corrido. Ya era hora de ejecutar ese loco plan, por un segundo pensó que se quedaría en manos de Ryoga o Mousse pero mayor fue su sorpresa cuando él la coloco sobre su pecho, por dentro de la camisa, justo en ese sitio podía sentir los latidos de su corazón por debajo de su pequeño cuerpo, sabía que de poder, en este momento su cara estaría completamente roja, nunca antes había estado así de cerca de su prometido. El simple hecho de sentir los latidos de su corazón la hacían sentir tranquila, podía confiar completamente en él, y a pesar de la locura de su plan, sabía que él nunca le fallaría.

Lo que sucedió después fue un tanto confuso, pudo sentir el doble impacto de la técnica de Ryoga, de alguna manera Ranma había podido cortar la cabeza del dragón y después solo cayeron. Recuerda haber rodado sobre el piso, siempre protegida por las manos de su prometido, él quedo inconsciente, ella quedo con la vista fija en el techo de esa cueva, hasta que sus ojos alcanzaron a captar un movimiento a su izquierda. De pronto vio a un enorme panda que caminaba hacia ellos "¡Tío Genma!" pensó con felicidad pensando que por fin los ayudarían a acabar con todo esto, vio como levanto a Ranma y los llevaba a una habitación muy bien iluminada.

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Sintió como alguien la quitaba del sitio donde estaba, no podía ver aún quien era la persona que la tenia en sus manos, hasta que en su campo de visión apareció Shampoo.

-Vaya chica violenta- dice con sorna- ¿Qué hacer tú con Airen?

-"¿Que estaba pasando?"- por primera vez en mucho tiempo sintió miedo y eso se debía que en este momento ella estaba completamente indefensa y conociendo lo loca que estaba la amazona, no creía que saldría de ahí con vida. Alcanzo a escuchar ruido, Shampoo puso una cara de felicidad y eso no le gusto para nada, comenzó caminar, ella la llevaba en la mano la sujetaba de manera poco delicada, la tenía como si fuera tan solo una simple muñeca, podía sentir la presión que provocaba su mano, en definitiva, esta loca le estaba haciendo daño intencionalmente.

-Que triste, pobre Akane, terminar sus días así- dijo de manera suave a alguien a quien ella no podía ver- pero salvar vida de Ranma, Shampoo no sentirse tan mal- concluyo mientras la ponía frente a sus ojos- Shampoo escuchar también historia sobre agua fría de Jusenkyo y volver a Akane normal- de nuevo en un movimiento brusco la sujeto por una de sus pequeñas manos, dejando colgar el resto del cuerpo, aunque creyó alcanzar a ver una botella de agua en si otra mano.

Por un momento se perdió en lo que estaba sucediendo a su alrededor, comenzó a sentir una pesadez mas grande en su cuerpo, era como si ella misma quisiera irse a dormir, sentía sueño, sus parpados comenzaban a pesar demasiado, pero en un esfuerzo sobre humano los mantuvo completamente abiertos, regreso a la realidad cuando escucho de nuevo a Shampoo.

-Ranma debe acceder a ser esclavo de Shampoo. A cambio Shampoo devolver a Akane a normalidad... ser trato justo.

-"¿Qué es lo que tiene que hacer Ranma? ¿Acaso la muy descarada pretende obtener algo más de su prometido para que pueda volver a ser ella? No señor, eso no lo iba a permitir, no dejaría que ese idiota se atreviera a venderse a esa bruja china. De pronto todo se vuelve confuso de nuevo, escucha a su prometido pelear con Shampoo, en algún punto vuelve a estar en sus manos, escucha como se rompe algo de cristal, Ranma siendo arrastrado de nueva cuenta y de nuevo ella se encontraba en las manos de la loca china.

-¡Shampoo sentirse muy molesta! Ranma jugar limpio o Shampoo matar a Akane ¿Entender?- la voz de la amazona destilaba rabia e incluso para reforzar lo que acababa de decir, levanto a la pequeña muñeca, la puso frente a su rostro y de su prometido, puso su dedo pulgar a un costado de la cabeza de Akane y comenzó a empujarlo levemente, remarcando que sería muy fácil romperle el cuello.

-"¡Maldita loca!"- en definitiva se sentía completamente impotente, estaba casi segura que de estar en su tamaño normal la muy desquiciada jamás la amenazaría de esa forma delante de Shampoo. Pero su enojo logro un nuevo nivel al escuchar a su prometido decirle a amazona que quería verla desnuda una última vez "¡Ahora si lo mato!" Después de eso la pequeña Akane salio volando antes de ser atrapada de nueva cuenta por Ranma, por fin lo tuvo en su campo de visión y como nunca le hubiera gustado que viera su expresión molesta, lo que acababa de decir se lo haría pagar cuando toda esta pesadilla terminará.

Después de eso todo volvió a ser un caos, Shampoo comenzó a pelear con Ranma, aparecieron de nuevo Mousse y Ryoga, alguien decía algo de unos huevos, Mousse estaba atacando a Ranma, se escucho un estruendo demasiado fuerte como si algo se hubiera roto.

-¡ESTOY LIBRE! SI SI SI SI SI SI SI-escucho como su prometido exclamaba feliz por un par de segundos, hasta que recobro la compostura y daba indicaciones para evitar ser atrapados por unos huevos y de pronto la voz de la amazona se había dejado de oír, ya no entendía que es lo que pasaba y la verdad es que a estas alturas, poco le importaba, ya que se estaba comenzando a sentir cansada de nuevo.

Esa pesadez desapareció al sentir que de nuevo era sostenida por su prometido, de nuevo sintió como salían de ese lugar, corrían de nuevo por un corredor de piedra y salieron de nueva cuenta a ese espacio donde estaba esa extraña fuente, pudo notar que había un enorme huevo que estaba a punto de eclosionar, pudo escuchar las exclamaciones que venían de las otras personas que se encontraban en el lugar, al parecer Saffron acababa de salir del huevo. El famoso principie dio la explicación de porque estaba haciendo todo esto, a Ranma y los demás les parecía de lo más egoísta todo lo que estaba pasando.

-¡Y la vida de Akane esta colgando de un hilo! ¡Ya tuve suficiente! ¡La hora de jugar se acabo!- grito su prometido- Voy a buscar el agua para Akane, Ahora sal de mi camino si no quieres salir herido.

Saffron lanzo un ataque justo donde se encontraba parado, por lo que salio volando y alcanzo a ocultarse detrás de unas rocas enormes, se quedo ahí agazapado planeando como tendría que se su ataque, aún la tenía sujeta, siempre pegada a su pecho.

-Solo aguanta un poco más, Akane- escucho que le decía Ranma mientras él veía por encima de las rocas para a asegurarse de que no lo atacaran- Voy a enfriarle los ánimos a ese...- se calló de repente.

-"Tengo mucho sueño"- era en lo único que podía pensar en ese momento, volvió a fijar la vista en la cara de prometido y lo vio asustado, ya no había dicho nada más, la ansiedad se le veía a leguas pero ella no podía entender por que estaba así.

-Eso ser muy malo- escucho a sus espaldas al guía- Ojos ser ventanas de espíritu. Chica fuerte ser sorpresa que ella aún resistir, pero ella empezar a desvanecerse. Una vez que ojos cerrarse completamente , ella irse para siempre. Incluso agua fría de Jusenkyo no regresarla a la normalidad.

-¡¿Qué?!

-"¿Qué?"- eso no podía ser cierto, no podía ser que moriría si cerraba los ojos, intento hacer el esfuerzo por abrirlos de nueva cuenta pero con cada segundo que pasaba los parpados le pesaban cada vez más- "Si tan solo pudiera cerrarlos por un segundo, estoy segura de que podría..."

-¡AKANE! ¡Aguanta! ¡Voy a salvarte pero tienes que seguir con nosotros! ¡NO TE RINDAS AHORA!- le grita Ranma mientras la sostiene a la altura de su cara.

Al escucharlo gritarle, en un acto reflejo abrió los ojos de golpe, pudo ver por un segundo la enorme sonrisa que puso su prometido para perderla, solo un segundo después, pero era algo que no podía evitar, los parpados le pesaban demasiado. Quería poder decirle algo, quería decirle que la dejara dormir, que no se preocupara, que lo que en ese momento importaba más era que él pudiera acabar con su maldición. Pero simplemente no podía ni siquiera hacer alguna expresión facial o que al verlo a los ojos él le entendiera sin necesidad de palabras.

El cansancio que estaba sintiendo era tan grande que realmente no recordaba muchas de las cosas que habían pasado en la pelea contra Saffron, sus esfuerzos estaban concentrados en mantener los ojos abiertos, quería demostrarle a Ranma que era lo suficientemente fuerte para darle el tiempo suficiente y pudiera conseguir el agua con la que ella volvería a la normalidad. Pero realmente era cada vez más difícil, no importaba que su prometido la tuviera entre sus manos, que de cierta manera estuviera participando "activamente" en la pelea, nada de eso la ayudaba a mantener los ojos abiertos.

En un momento durante la pelea, Akane sintió de nuevo un gran calor, volvió a sentir lo mismo que la primera vez que esa bola de energía se impacto contra ella, la poca energía, que aún tenía se le agoto de manera irremediable. Ya para este punto sus ojos se encontraban entrecerrados, apenas quedaban un par de milímetros antes de que sus parpados bajasen de manera definitiva, por lo poco que aún alcanzaba a ver vio el rostro preocupado y frustrado de Ranma, lo conocía tan bien, que estaba casi segura de que le estaba reprochando mentalmente por haber servido de escudo para salvarlo una vez más.

La batalla continua, sabe que Ranma no podrá ganar, no sin ayuda. A pesar de todos los intentos que hace le resulta sumamente difícil, su prometido volvió a ponerla por encima de su corazón, era la única manera de mantenerla cerca y protegida, de nuevo volvió a sentir frío pero esta vez se debía a que se encontraban congelados se alcanzo a dar cuenta de que estaba por hacer su famoso "Dragón volador", pero ella vio de inmediato que sería imposible que alcanzara a golpear a Saffron si este lanzaba de nuevo su bola de fuego. Así que esta vez en un último intento, con sus ultimas fuerzas, dio un salto lejos del pecho de Ranma mientras caía en picada al momento de que le enorme bola de fuego se aproximaba a ella.

Cuando sintió el impacto ya no hubo más dolor, simplemente dejo que pasará todo, su cuerpo seguía cayendo, sus fuerzas estaban completamente agotadas, antes de cerrar los ojos pudo sonreír un poco, sabiendo que Ranma había ganado la batalla. Su prometido la tomo entre sus manos una ultima vez.

-¡Akane! ¡Aguanta solo un minuto más! Obtendré esa agua fría para ti. Ahora entonces podremos estar juntos de nuevo- alcanzo a escuchar que le decía con la voz llena de esperanza.

Así que decidió que ya era hora de dormir.

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Lluvia.

Eso era lo que sentía sobre su piel, como caían las gotas de agua fresca sobre ella. Eso se sentía tan bien, después de haber pasado por ese calor abrasador el agua le aliviaba ese dolor, aún se sentía agotada, tanto que le era imposible mover un musculo o abrir los ojos. Sentía como su corazón apenas latía, era como si después de sentirse congelada, este no supiera como volver a hacer su trabajo, su respiración era sumamente débil, sus pulmones al igual que su corazón tenían que recobrar su movimiento normal, pero no sabía como hacerlo. Esta vez pudo sentir como su prometido la sostenía sobre sus piernas, uno de sus brazos la abrazaba por los hombros y e otro rodeaba sutilmente su cintura.

-Esto no habría pasado, si no hubieras tratado de salvarme tan tontamente- decía Ranma, en un suave murmullo, era como si quisiera que solo ella lo escuchara- Akane... Eres tan boba...- escucho como un golpe muy cerca de ella- Perón, no es eso lo que quería decir... en realidad quería darte las gracias. Perdón Akane... Soy una molestia. Y nunca te pude decir lo que realmente siento... Akane, despierta... te quiero decir algo... Akane... Me puedes oír ¿Verdad?... A si que solo logro herir tus sentimientos una y otra vez. ¡Akane!

-¡DEJAME DECIRTE QUE TE AMO KANE!- escucho el grito que profirió Ranma, pero lo que se le hacía más extraño era que había escuchado como si se lo hubiera gritado desde el interior de ella, ese grito hizo que su corazón y sus pulmones recuperaron su ritmo natural.

Con los ojos aún cerrados, intento levantar su brazo derecho, aún se sentía agotada, pero reunió toda su energía y llevo su mano hasta la cara de Ranma, rozo suavemente su mejilla y mantuvo el contacto por unos segundos, antes de que su brazo cayera pesadamente.

-A... Akane...- dijo Ranma en un murmullo sorprendido.

-Ran... ma- contesto con voz ronca.

-Akane...- volvió a repetir, en ese momento pudo ver como seguían cayendo gruesas lágrimas de sus ojos.

-Ranma- contesto Akane con una tímida sonrisa- Lo siento... podía escuchar todo... pero no podía moverme...

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Cuando ese extraño grupo de japoneses comenzaron a bajar de la montaña comenzó a llover, al caer las primeras gotas de lluvia la figura femenina de Ranma apareció, por primera vez en meses se le veía un semblante pacifico, estaba incluso sonriendo a pesar de que ella sabía, como odiaba la lluvia.

-Sabes, Akane- comenzó a decir la ahora pelirroja- de repente me olvide totalmente de querer regresar a la normalidad. Supongo que después de un tiempo le perdí importancia.

-Ranma...

-La verdad... solamente quería el agua para curarte a ti.

-Ranma.

Eso era en definitiva lo más sincero que le había dicho en mucho tiempo, le dolía un poco que el hubiera sacrificado la cura de su maldición solo por salvarla, sabía que esa había sido su misión en la vida el poder recuperar su cuerpo permanentemente. Pero ahora ella se hacia la promesa de encontrar una cura para él, no importaba si tenía que ir al fin del mundo por ella.