Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.
Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.
La tabla escogida es Emoción y el elemento sorteado fue Enfado.
Sí cumple con la temática del mes.
Fandom: Harry Potter.
Maldita desagradecida.
Sacó lo que pudo de su casa antes de que su esposa llegara. Aún no podía creer su traición. Uno de sus amigos se lo había dicho, pero en vez de creerle, le había maldecido con forúnculos dolorosos en sus partes íntimas.
Era un milagro que Theo aún le dejara quedarse en su casa hasta que el divorcio con Daphne se solucionara. Blaise pensó que su matrimonio sería para siempre, pero él no podía aguantar las indiscreciones tan flagrantes.
Si ella lo hubiera mantenido en secreto, Zabini lo habría aceptado. Pero no. Ella tenía que pasearse por Milán con Higgs, como si estuviera soltera. Y Blaise era despreocupado, pero no gilipollas. No toleraría que el mundo mágico se riera de él y dudaran de la paternidad de Erika y Angelo.
Su madre ya le había dado algunas ideas para lidiar con Daphne en caso de que se pusiera difícil.
Blaise nunca se había planteado usar esas... Técnicas, sin embargo, tampoco había esperado tal traición.
Ambos tenían amantes, estaba en su acuerdo matrimonial. Pero especificaron que debían ser discretos.
Blaise se había casado con ella porque Lord Greengrass quería casar a Daphne con un setentón. Acordaron un matrimonio por conveniencia, sí, pero ella estaba insultando todo lo que Blaise había hecho por por ella. Era una maldita desagradecida y las cosas no iban a quedar así.
Metió sus cosas en un baúl e hizo lo mismo con las cosas de Erika y Angelo. Eran sus hijos y él iba a llevárselos. Porque en caso de incumplimiento de contrato, quien lo incumplía perdía la custodia de los hijos en común.
Blaise no se sentía ni un poco mal por Daphne. Ella solita se lo había buscado.
