Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.
Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.
La tabla escogida es Tropos y el elemento sorteado fue Falso flirteo.
Sí cumple con la temática del mes.
Fandom: Harry Potter.
El arte de la... Seducción.
Severus trató de huir lo más rápido posible a sus habitaciones. Umbridge le estaba siguiendo y... Flirteando con él. La había visto guiñarle un ojo antes y colocarse ese horroroso lazo rosa que llevaba en el pelo.
Esas eran señales inequívocas de que alguien coqueteaba. Lo había visto lo suficiente entre adolescentes. Y si fuera cualquier otra mujer quizá se sentiría halagado... Mentira, no lo haría. Nadie estaría a la altura de Lily. Pero Umbridge estaba en un nivel completamente distinto. Era más bajo que... Besar a James Potter... Quizá.
Caminó más rápido cuando la escuchó llegar. No quería hablar con ella, por Salazar. ¿Y si trataba de tocarle? ¿Y besarle?
-Hola, Severus.
Oh, no. Había olvidado por completo el pasaje de la esquina. O más bien, había pensado que Dolores no lo conocía.
-Señora Umbridge. -Saludó.
La mujer se le acercó mucho.
"Ojalá pudiera maldecirla ahora." -Pensó.-
-Severus, necesito algo de ti.
Snape estaba muy seguro que James Potter se estaba riendo desde el infierno de su desgracia.
-¿Sí, Señora Umbridge? ¿Qué puedo hacer por la subsecretaria del ministro?
Horrorizado, vio cómo Dolores se desabrochaba un par de botones de su horrorosa chaqueta rosa.
-Sé que eres un hombre ocupado, así que no te entretendré mucho tiempo. Hay una poción que necesito y estaría muy feliz si me la consiguieras.
-Lo intentaré, Señora, pero tenga usted en cuenta que estoy muy ocupado. Enseño y preparo las pociones para la enfermería. Como usted comprenderá...
A Dolores no le importaban las excusas del mestizo. Era útil como pocionista y ella solo quería una cosa de él. Veritaserun. Ella no estaba interesada en cómo enseñaba o en lo que hacía para la enfermería. Solo quería saber si podía conseguirle la poción o no.
Deseaba volver a su despacho reconfortante, con sus hermosos gatos y la foto de Cornelius que quería mirar hasta dormirse. Si solo él la hiciera caso... Ella podría... Pero Cornelius era inalcanzable para ella, porque era el ministro y estaba casado con esa insípida de Magnolia.
Dolores le dio un pergamino a Snape con la poción que quería. En cuanto él leyó la nota, ésta se incendió.
-Veré qué puedo hacer. -El mestizo molesto se dio la vuelta y se alejó casi corriendo. Era el colmo de la grosería.
