Disclaimer: El universo le pertenece a Rick Riordan. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.


Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.


La tabla escogida es Escénica y el elemento sorteado fue Enfermedad.

Sí cumple con la temática del mes.

Fandom: Percy Jackson.


Descansa en paz, Jesse Asterion Street.


Misa no podía ver a su abuelo así. Había tenido sustos, pero no como ese. Jesse Street siempre había tenido sobrepeso y era muy alegre y dulce. Pero en las últimas semanas había perdido mucho peso y apenas tenía fuerzas para hablar.

Toda la familia estaba con él, negándose a dejarle solo. No querían perderse sus últimos momentos. Misa sabía que si su abuelo se iba y él no estaba allí, no podría perdonárselo a sí mismo.

Su padre, Lance, había tenido que salir varias veces, incapaz de lidiar con las emociones y el recuerdo de Harley, su hermana gemela que murió hacía tantos años.

Él no había lidiado bien con la pérdida de su gemela y a Misa le preocupaba que no pudiera con la de su abuelo.

Su otro abuelo, Hedric, no se había alejado ni un momento del lado de su marido. Había mandado a la mierda a cualquiera que osara decirle que podía ir a ducharse, dormir en otra cama o salir a comer algo. Hubo puñetazos incluidos.

Hedric von Karma iba a permanecer allí y nadie le separaría de su esposo.

Tenía su mano bien sujeta, siempre había estado más fría de lo normal al ser hijo de Hades, pero ahora estaba incluso más fría.

Detestaba verlo así, tan enfermo, tan... No él. Maldita tiroides... Malditos problemas del corazón...


Jesse se fue dos noches después, rodeado por los suyos. Sus últimas palabras fueron para su marido, antes de que lo sedaran para soportar el dolor y finalmente irse con Harley al más allá.