Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.


Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.


La tabla escogida es Personajes y el elemento sorteado fue Dos personajes que no se conocen.

Sí cumple con la temática del mes.


Fandom: Harry Potter.


El ascensor.


Remus odiaba ir al ministerio. La gente no dejaba de mirarle con sospecha. Sabía qué preguntas se hacían.

¿Esas cicatrices de qué son? ¿Será un hombre lobo? ¿Y esa ropa?

Se sentía muy expuesto, pero Albus le había pedido que fuera para recoger algunos papeles que Emmeline tenía que darle.

Ojalá James pudiera llevárselos, sería más fácil.


El ascensor funcionaba como siempre. Aviones de papel entraban y salían de cada piso al igual que la gente, todo normal.

Hasta que no lo fue.

Había dos personas en el ascensor. Remus y un señor de la edad de la profesora McGonagall del que había oído hablar por Sirius y había visto alguna foto suya en el periódico. Foto que Sirius había recortado y guardado en su baúl. Randolph Lestrange. Era un duelista formidable y según se decía, uno de los primeros seguidores de Voldemort.

Sirius tenía un crush por él desde los catorce años.

Ambos, Remus y Lestrange estaban solos en el ascensor cuando se paró. Pero no en un piso, no. Entre dos pisos.

-Fantástico. Encerrado con un mestizo y sin poder aparecerme.

Remus tuvo fantasías de maldecir a ese pomposo.

-Genial, encerrado con un intolerante endogámico. -Soltó.

-¿Cómo te atreves?

-¿Cómo se atreve usted?

El señor, muy indignado, comenzó a pulsar botones.

-Eso no funcionará. -Y con una sonrisilla, Remus pulsó el botón que decía "Alarma."

Esperaba que los de mantenimiento no tardaran mucho, porque el señor Lestrange parecía homicida y no quería que el ascensor se convirtiera en una zona de duelo.