"Las Sombras de Midgar"

Capítulo 2: La Duda en el Fuego

El edificio de Shinra se alzaba imponente en la distancia, un monumento al poder y la opresión. Sephiroth y Cloud caminaban lado a lado hacia allí, cada uno absorbido por sus propias reflexiones. Al llegar a la entrada del edificio, el general y el joven SOLDADO se separaron brevemente para saludar a los guardias de seguridad, quienes los reconocieron instintivamente como miembros de alto rango de Shinra. Después de cruzar la puerta de acceso, se dirigieron directamente al ascensor.

— ¿Qué vas a decirle a Angeal? —preguntó Sephiroth con voz tranquila pero cargada de expectación—. ¿Que encontraste a Aerith involucrada en la muerte de aquellos civiles?

Cloud se encogió de hombros con expresión seria.

— No estoy seguro. Todavía no hemos terminado de analizar los datos. Pero sí creo que debemos considerar la posibilidad de que Shinra haya cometido un error, que la limpieza del Sector 5 salió mal por razones que no están claras.

El ascensor los llevó a una planta alta del edificio, donde se encontraba el despacho de Angeal Hewley. Al llegar, Sephiroth tocó la puerta con un golpe seco, anunciando su presencia. Angeal los recibió con una expresión amistosa en el rostro, aunque su mirada estaba cargada de preocupación.

— Bienvenidos. ¿Tienen noticias importantes que compartir?

Sephiroth asintió manteniendo una postura erguida y confiada.

— Sí, Angeal. Nuestros hallazgos en el Sector 5 sugieren que Aerith puede estar involucrada en la muerte de aquellos civiles.

Cloud se adelantó, interesado en presentar su punto de vista.

— No estoy seguro de eso, Angeal. Creo que debemos investigar más antes de tomar conclusiones.

El mentor del joven de cabello rubio se quedó en silencio por un momento, reflexionando sobre lo que acababan de revelar. Luego, movió la cabeza en señal de aprobación hacia Cloud.

— Buen criterio, Cloud. Sephiroth, ¿qué opinas? ¿Crees que deberíamos mantener una vigilancia especial en Aerith?

Sephiroth no vaciló.

— Así es. Considerando las implicaciones políticas de esta situación, es fundamental mantener una estrecha observación sobre ella.

Angeal asintió, sus labios formando una línea fina.

— Entendido. Dejaré a algunos hombres para cubrir sus movimientos.

De repente, se oyó un golpe en la puerta, interrumpiendo la conversación. Angeal llamó:

— ¡Adelante!

La puerta se abrió y un infantería entró precipitadamente, su rostro era tenso de ansiedad.

— Señor Angeal, tenemos un problema. Hemos detectado actividad sospechosa cerca del cuartel general. Parece que algún grupo intenta infiltrarse en el complejo.

Angeal se puso de pie de un salto con expresión severa.

— ¿Cuántos son? ¿Tienes una identificación de quiénes son?

El infantería sacudió la cabeza.

— No puedo darle nombres específicos, no hemos podido identificar a nadie de momento.

Sephiroth se inclinó hacia delante, su voz calmada pero cargada de suspicacia.

— ¿No crees que pueda tener algo que ver con la Cetra, Angeal? Recuerda nuestra charla sobre el Sector 5. A menos que sean soldados en deserción, estas personas tendrían motivos para querer sabotear nuestros objetivos en aquella zona.

Angeal Hewley entrecerró los ojos, procesando la información.

— Tal vez tengas razón, Sephiroth. Vamos a reforzar la seguridad inmediatamente y aislaremos cualquier posible acceso.

Mientras Angeal daba órdenes al infantería para fortificar el cuartel general, Sephiroth se acercó a la ventana del despacho y la abrió, dejando que la brisa nocturna entrara con un suave susurro. La ciudad de Midgar se extendía bajo él y se podía contemplar un conjunto de luces y sombras.

— Cloud, ¿por qué no te encargas de averiguar quiénes son esos intrusos? Puede que tenga conexión con la Cetra.

Cloud asintió.

— De acuerdo, Sephiroth. Volveré con resultados pronto.

Sephiroth miró a Cloud al escuchar su respuesta. El joven SOLDADO miró al general haciendo que ambas miradas se cruzaran. Por un momento, ambos permanecieron en silencio, un muro de emociones indecisos que se cernía entre ellos.

Cloud salió del despacho a paso rápido, su corazón latiendo con energía. Mientras bajaba por el ascensor del edificio, su mente se centró en encontrar a los intrusos. Pero también sentía un extraño cosquilleo en el pecho, un recuerdo fugaz de la sensación de mirar a Sephiroth.

Al llegar a la entrada, salió del edificio y se detuvo un momento, mirando hacia la noche que lo envolvía. Entonces, tomó un camino lateral hacia las zonas menos iluminadas del complejo militar de Shinra, buscando pistas sobre el grupo que se había infiltrado. Mientras avanzaba, se dijo mentalmente que no debía permitir que sus sentimientos por Sephiroth lo distrajeran del trabajo.

Después de recorrer varios kilómetros de los pasillos y túneles bajo el complejo militar, Cloud finalmente localizó el grupo de intrusos. Estaban en una sala de almacenamiento abandonada, rodeados de cajas y equipo antiguo. Al ver al joven SOLDADO, se pusieron en alerta, sus armas listas para atacar.

— ¡Alto! —ordenó Cloud, elevando su espada—. Soy un SOLDADO de Shinra. ¿Quiénes sois y qué buscáis aquí?

El líder del grupo, un hombre con una capucha, se adelantó, sonriendo con ironía.

— Solo estamos aquí buscando la verdad, Cloud. La misma verdad que Shinra quiere ocultar.

Cloud frunció el ceño, intrigado por cómo sabían su nombre.

— ¿Cómo sabéis quién soy? ¿Y qué verdad es la que creéis que Shinra está ocultando?

El líder de los intrusos, un hombre robusto bajo la capucha, respondió con una risa áspera.

— No es difícil seguir el rastro de un SOLDADO famoso como tú, Cloud. Además, hemos recopilado suficientes informes y testimonios para saber lo que realmente ocurre aquí dentro de Shinra.

— ¿Qué informes? —insistió Cloud, quería saber más—. ¿ Y cuál es la verdad que creéis que Shinra está ocultando?

El líder de los intrusos se quitó la capucha, revelando un rostro redondo y cabello rubio, con una barba cuidada. Se presentó con un gesto expansivo.

— Me llamo Glenn Lodbrok. Mi grupo y yo hemos estado investigando las operaciones de Shinra y hemos encontrado pruebas sólidas de abusos contra la población civil, incluyendo la matanza en el Sector 5.

— ¿Abusos? —repitió Cloud, su voz cargada de desconfianza—. ¿Qué clase de abusos?

Glenn sonrió, como si disfrutara de la suspicacia de Cloud.

— Oh, cosas feas, amigo mío. Como la utilización de materiales tóxicos en la limpieza de barrios, la explotación de recursos naturales y la represión de cualquier oposición.

Cloud se quedó en silencio por un momento, procesando la información. Era difícil de creer que Shinra, una organización que siempre se había presentado como un defensor de la sociedad, estuviera involucrada en algo tan oscuro.

— ¿Dónde tienen esas pruebas? —preguntó finalmente, decidido a ver si aquel hombre decía la verdad.

Glenn hizo un gesto hacia un lado, donde uno de sus compañeros estaba revisando una caja de archivos.

— Todo está aquí, Cloud. Documentos, testimonios, grabaciones... Todo lo que necesitas para entender la verdadera naturaleza de Shinra.

El joven SOLDADO se acercó a la caja, sus dedos enguantados rozando los documentos con curiosidad. Pero justo cuando iba a abrir la primera carpeta, se oyó un estruendo procedente de las entrañas del complejo militar.

Un segundo después, la sala comenzó a temblar violentamente. Las luces centelleaban y los cajones y herramientas caían al suelo, provocando un ruido ensordecedor. Algunos de los miembros del grupo de rebeldes se agacharon protegiéndose la cabeza.

— ¡Shinra ha lanzado un ataque! —gritó Glenn, su voz sobrecogida por la urgencia—. Debemos huir de aquí ahora mismo.

Cloud se preparó rápidamente, sujetando su espada con firmeza. Su mente corría a pensar que quizás esto era lo que Shinra había querido, distrayéndolos con una emboscada mientras seguía su investigación.

— ¡Debemos irnos! —exclamó, señalando la salida—.

El grupo se reunió rápidamente, levantando la caja y guardando la documentación vital mientras Glenn los guiaba hacia la salida. Cloud cerraba la marcha, su espalda rígida y sus ojos vigilantes, listo para enfrentar cualquier peligro que surgiera en su camino.

Al alcanzar la salida, vieron que una unidad de tropas armadas estaba formando una barricada. Glenn gruñó en frustración.

— Maldición, ya llegaron... es demasiado tarde. ¡No podemos enfrentarnos a todos ellos!

De repente, el joven de cabello rubio tuvo una idea. Miró a Glenn con determinación.

— Escapa tú con tus hombres. Yo me quedaré y haré lo posible por ganar tiempo para que puedan escapar.

Glenn pareció dudar inicialmente, pero luego asintió con decisión.

— De acuerdo, Cloud. Nos iremos mientras tú nos cubres la retirada. Pero cuidado, amigo mío.

Con esas palabras, Glenn y los miembros de su grupo se dispersaron en direcciones diferentes, intentando pasar desapercibidos entre la oscuridad y buscando otra salida. Mientras tanto, Cloud se quedó en el umbral, su espada lista para la lucha.

Un momento después, un grupo de soldados se acercó con prisa, liderados por un oficial que reconocía al joven rubio.

— Ah, el famoso Cloud Strife, —dijo el oficial con una sonrisa sarcástica—. ¿Qué hacías metido en este asunto?

Cloud mantuvo la compostura, ignorando lo primero que dijo el oficial. En su mente, aún resonaban las palabras de Sephiroth: "Averigua información sobre los infiltrados".

— Estoy aquí cumpliendo mis órdenes — respondió con calma, sin dejar traslucir sus verdaderos motivos—.

El oficial lo examinó con suspicacia, pero finalmente se rascó la cabeza y se encogió de hombros.

— De acuerdo, Cloud.

El joven SOLDADOasintió, relajando un poco sus tensos músculos, y el oficial ordenó a todas las tropas que se retiraran, sus ojos brillando con un respeto mezclado de temor ante la presencia de Cloud Strife.

— ¡Retirada inmediata! —gritó, su voz resonando en el vacío de la noche—. ¡No queremos problemas con el SOLDADO Strife!

Las tropas se dispersaron rápidamente, abandonando sus posiciones. En poco tiempo, la zona estuvo desierta, salvo por el sonido de sus botas desapareciendo en la distancia. Cloud se quedó quieto un momento, observando cómo se evaporaba la amenaza y tras un breve instante, comenzó a reflexionar sobre lo que acababa de suceder. Había logrado alejar a las tropas Shinra, pero no había podido obtener pruebas concretas. Sin embargo, algo en Glenn le hacía dudar de que fueran simples rumores o exageraciones.

Con un suspiro, decidió que debía informar a Sephiroth de lo ocurrido y de la existencia del grupo rebelde. No sabía a qué conclusión podría llegar el general, pero era su deber como SOLDADO informar sobre cualquier actividad sospechosa. Tomando esa decisión, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el edificio.

Al llegar al despacho de Angeal Hewley, donde se encontraba Sephiroth. Cloud llamó a la puerta y esperó a que se le permitiera entrar. Cuando el general lo hizo, se encontró con un rostro sereno y tranquilo.

— Cloud, ¿qué noticias traes? —preguntó Sephiroth con voz calmada—.

El joven SOLDADO suspiró antes de explicar lo sucedido, omitiendo algunos detalles para no alarmar al hombre de cabello plateado innecesariamente.

— No pude obtener pruebas concretas, pero el líder del grupo me dijo que están investigando las operaciones de Shinra y han encontrado pruebas de abusos contra la población civil. Parece que están dispuestos a luchar contra Shinra para proteger a los inocentes.

Sephiroth escuchaba la información de Cloud con una expresión neutra, su mirada fija en el joven SOLDADO mientras éste hablaba, lo observó con intensidad, como si lo estuviera absorbiendo por completo. Cuando terminó, habló con voz calmada.

— Gracias por la información, Cloud. Me interesa saber si este grupo rebelde tiene algún vínculo con la Cetra. ¿Sabes si estuvo en contacto con ellos?

Cloud frunció el ceño, tratando de recordar detalles de la conversación con Glenn.

— No mencionaron nada sobre Aerith. Sólo me dijeron que están investigando y que el líder se llama Glenn Lodbrok. No tengo más información sobre él o sus planes futuros.

A la mención de aquel nombre, una expresión fugaz de sorpresa cruzó por el rostro de Sephiroth.

— Lodbrok... —repitió, como si revolviera en su memoria una imagen antigua—. ¿Glenn Lodbrok? Eso es un nombre que no escuchaba desde hace mucho tiempo...

Se acercó a la ventana, mirando hacia el cielo nocturno con ojos que parecían ver más allá de las estrellas.

— Fue un compañero mío en SOLDADO, cuando era joven. No sabía qué estaba involucrado en este tipo de actividades. Es interesante...

Se volvió hacia Cloud con expresión pensativa y posteriormente, una fina sonrisa se dibujó en los labios.

— Cloud. Gracias por tu información. Será importante investigar a este grupo rebelde y descubrir si tienen conexión con la Cetra.

El rubio asintió, sintiendo que la conversación había tomado un giro interesante. La conexión entre Glenn Lodbrok y Sephiroth le había sorprendido, pero no entendía muy bien qué significaba eso en el contexto de su misión.

— ¿Qué planes tienes para investigar a este grupo? —preguntó, buscando aclaraciones sobre los siguientes pasos—.

Sephiroth se volvió de nuevo hacia la ventana, su mirada perdida en el cielo nocturno.

— Todavía no estoy seguro, Cloud. Pero es importante que sepamos si tienen alguna relación con la Cetra y, si es así, qué es lo que buscan.

Se dio la vuelta hacia el joven SOLDADO, su expresión se había vuelto sombría y enigmática.

— Pero eso no es lo único que debe preocuparnos. Hay algo más que me preocupa...

El general caminó hacia Cloud, su expresión cambiando a algo más personal y profundo. Al acercarse, el joven SOLDADO notó que Sephiroth parecía estar luchando contra algún pensamiento o sentimiento interno.

— Cloud... —empezó a decir con voz más baja y grave que antes—. Al verte con la Cetra, noté algo... algo que no me gusta.

Cloud se sorprendió, no esperaba que Sephiroth expresara algo tan personal y emocional.

— ¿Qué quieres decir? —preguntó, intentando comprender lo que sucedía—.

El hombre de cabello plateado se detuvo frente a él, sus ojos cian brillando con una intensidad que casi era alarmante.

— Ella te miraba con... con una expresión especial. Como si... como si te amara.

Cloud se quedó atónito, no sabiendo qué responder. La idea de que Aerith pudiera sentir algo más que amistad hacia él lo sorprendió y confundió.

— No... no es así —murmuró, tratando de desmentir las palabras de Sephiroth, aunque en su interior sentía una pequeña parte de él que no estaba del todo seguro de que estuviera mintiendo—.

El general se acercó aún más, su aliento frío acariciando el oído del joven rubio.

— No te engañes, Cloud. Ella te ve como algo más que un amigo. Y eso... eso es peligroso.

La proximidad de Sephiroth y su tono bajo y urgente hicieron que Cloud se sintiera acorralado, su corazón latiendo con fuerza en su pecho. Se apartó bruscamente, necesitando espacio para procesar lo que el hombre de cabello plateado había dicho.

El general parecía estar hablando de algo más profundo que una simple amistad, algo que él no estaba preparado para considerar.

— No sé qué quieres decir, Sephiroth, —dijo con voz firme, tratando de restablecer su compostura—. Aerith es mi amiga, nada más. No hay nada peligroso en eso.

Sephiroth sonrió, pero su expresión no era amable. Siempre había algo frío y distante en ese gesto que hacía que el joven SOLDADO se sintiera nervioso.

— Eres muy ingenuo, Cloud. En este mundo, las amistades pueden fácilmente convertirse en algo más. Y en el mío, eso puede ser letal.

Cloud sintió que se le estaba cerrando el espacio, que Sephiroth lo estaba rodeando como un depredador que se prepara a atacar. Su mente trabajaba a toda velocidad, tratando de comprender lo que el general estaba sugiriendo.

— ¿Qué estás insinuando, Sephiroth? —preguntó con una voz que apenas sonaba firme, sintiendo que sus palabras se desvanecían en el aire como vapor—. ¿Qué mi amistad con ella es peligrosa?

Sephiroth se rio, una risa fría y cortante que parecía cortar el aire.

— No te esfuerces por entender, Cloud. Sólo sé que tienes que alejarte de ella. Es peligrosa para ti.

El general se volvió acercar a Cloud, su rostro apenas a unos centímetros del ajeno. Sus ojos, de un intenso color cian, brillaban con una luz extraña que parecía penetrar en la alma del joven rubio.

— Cloud, eres mío. —La voz de Sephiroth era un susurro que parecía resonar en los oídos de Cloud—. No entiendo por qué te resistes. —murmuró el hombre de cabello plateado, su aliento caliente contra el oído del joven SOLDADO—.

Con una suave pero firme presión, Sephiroth tomó la cara de Cloud entre sus manos, acercando sus labios a los del joven. Besó suavemente sus labios, como si estuviera probando el sabor de Cloud. Los labios de Sephiroth se movían con una lentitud sensual, explorando cada curva y rincón de los del joven SOLDADO. La lengua del general se deslizó entre sus labios, encontrándose con la de Cloud en un beso profundo y apasionado.

El joven rubio se sintió aturdido, su mente confusa y su cuerpo ardiendo. Nunca antes había experimentado un beso así, tan intensivo y poseedor.

El beso de Sephiroth era una invasión, un ataque a los sentidos de Cloud. Sus labios se movían con una precisión que hacía que el joven rubio se sintiera completamente dominado, su lengua explorando cada rincón de su boca con una curiosidad voraz. La mano del general se deslizó por la espalda de Cloud, acariciando la tela de su ropa con un toque suave y cálido que hacía que el joven SOLDADO se estremeciera. La otra mano se posó en su cadera, apretando con un gesto posesivo que dejaba claro quién era dueño de Cloud en ese momento.

Cuando finalmente se separaron, el joven de cabello rubio se encontró sin aliento, sus ojos vidriosos y su corazón latiendo con fuerza. Se sintió abrumado por el intenso beso y el toque posesivo de Sephiroth. Su mente aún no había procesado lo que acababa de suceder, pero su cuerpo reaccionó con una mezcla de excitación y temor. Respiró profundamente, intentando calmarse y despejar su mente nublada.

— Sephiroth... —susurró, su voz apenas audible—. No sé qué estás haciendo...

El general se rio, un sonido bajo y sensual que hizo que el joven SOLDADO se estremeciera.

— Solo te estoy mostrando lo que es natural, Cloud. Eres mío.

Cloud se acabó apartando bruscamente de Sephiroth, su mente estaba en un torbellino, intentando comprender lo que el general le había hecho y lo que había significado ese beso.

— No... no es así —murmuró, tratando de desmentir las palabras de Sephiroth, aunque en su interior sentía una parte de él que no estaba del todo seguro de que estuviera mintiendo—.

El general se acercó, su expresión sombría y decidida.

— No te engañes, Cloud. Eres mío. Y yo te reclamaré.

Cloud se sintió atrapado, rodeado por la presencia imponente y dominante de Sephiroth. El hombre de cabello plateado parecía estar en un estado de furia contenida, sus ojos brillando con una luz extraña que hacía que el joven SOLDADO se sintiera acorralado.

— No puedo ser tuyo, Sephiroth —dijo con voz firme, tratando de mantener la compostura—. Soy mi propio dueño.

Sephiroth se rio, un sonido frío y amenazador que hizo que Cloud se volviera a estremecer.

— Eres muy ingenuo, Cloud. En este mundo, nadie es dueño de sí mismo. Somos poseídos por nuestros deseos, nuestras necesidades.

El joven se sintió confundido por las palabras de Sephiroth. Sabía que el general estaba tocando un tema sensible, uno que él mismo había intentado evitar.

— No sé qué deseas de mí, Sephiroth —dijo con voz temblorosa, intentando mantener la compostura—. Pero no puedo ser lo que tú quieres que sea.

El general se acercó aún más, su aliento frío acariciando la piel de Cloud.

— No te resistas. Es inútil. —susurró, su voz cargada de deseo y posesión—.

Sin esperar una respuesta, Sephiroth se inclinó y volvió a besar los labios de Cloud con una intensidad que lo dejó sin aliento. Sus labios se movían con una pasión desbordante, como si quisieran absorber la esencia del otro. La lengua del general se deslizó entre los labios del rubio, explorando cada rincón y curva con un toque experto que hacía que el joven SOLDADO se sintiera completamente dominado.

Cloud se dejó llevar por el beso, su resistencia desapareciendo bajo la intensidad de la pasión de Sephiroth. Su lengua se encontró con la del general, moviéndose en un baile sensual. Los brazos del joven SOLDADO rodearon el cuello del general, apretando con fuerza mientras se fundían en un abrazo apasionado.

Durante el beso, Cloud sintió un flujo de emociones desconocidas, un calor que se extendía por su cuerpo y un deseo que no podía negar. Sephiroth parecía ser su todo, su necesidad, su deseo. Se rindió a ese sentimiento, permitiendo que el general lo poseyera.

El beso de los dos hombres se prolongó, cada segundo más profundo y apasionado. Después, Sephiroth se separó de los labios contrarios lentamente, ambos estaban jadeando y con la respiración agitada. Los ojos de Cloud brillaban con una mezcla de emoción y confusión, mientras que la mirada del general era de satisfacción y posesión.

— Verás, Cloud, —dijo Sephiroth con voz baja y seductora— ya te has rendido. No hay más resistencia. Eres mío.

Cloud se sintió atrapado, su mente aún luchando por procesar lo que había sucedido. Sabía que había cedido a los deseos de Sephiroth, pero no podía entender por qué su cuerpo había reaccionado de esa manera.

El joven de cabello rubio se apartó, tratando de recuperar la compostura. Su mente bullía con pensamientos confusos y emociones intensas que no sabía cómo procesar.

— No te dejes engañar, Sephiroth —dijo finalmente, su voz temblorosa pero firme—. Esto no significa que sea tuyo.

El general lo miró, una fina sonrisa se dibujaba en sus labios.

— Oh, Cloud, tú no entiendes. Eres mío. Y voy a asegurarme de que lo recuerdes.

Con eso, Sephiroth se dio la vuelta y se marchó, dejando a Cloud solo y con más preguntas que respuestas. ¿Qué significaba eso para su relación?