Las Crónicas de Narnia: Encrucijadas

Capitulo 9


Susan POV

Era una bella tarde de otoño y no tenia mucho que hacer. Peter y Emily salieron a su visita de rutina por las calles y de Narnia y no quise interrumpir su cita, aunque se que a ellos no les habría importado si los hubiese acompañado. Por otro lado, Lucy estaba atendiendo a sus clases de curación con las enfermeras del castillo y Edmund estaba atendiendo unas cuestionas del reino con los Lores. Inclusive Eustace y Jill estaban fuera, yendo a sus tan esperadas vacaciones para conocer Archenland, lo que me dejo sola caminando por los pasillos del castillo, disfrutando de la frescura del viendo otoñal. Cuando pasé por una habitación vi que la puerta estaba entre abierta y desde ella se podía escuchar un piano produciendo una oscura, pero bella melodía.

Entre silenciosamente a la habitación para no disturbar a quien estuviera tocando tan atrayente melodía. Cuando estuve lo suficientemente cercas puede ver la espalda de un hombre ligeramente inclinado sobre el piano forté, no me fue difícil deducir que era Rabadash. Desde donde me encontraba podía notar que sus dedos se movían sobre el piano con facilidad y gracia, algo que, de no estarlo viendo, no podría asociar con él, ya que siempre se ve como un tipo duro. Pero hay algo sobre esta pieza de música que me obliga a quedarme, es tan triste, obscura y sin embargo se puede notar la esperanza cuando llega a esas notas menores. En ese momento reflexioné en mi actitud con él; ese primer día de su llegada me sentí atraída a defenderlo de mis hermanos y a extenderle una mano amiga, pero después de eso me he mantenido distante a pesar de todos sus esfuerzos de entablar una conversación conmigo. El estar en cercanía con el se siente extrañamente familiar, quizá es hora de que escuche lo que me tiene que decir.

Estaba adentrada en mis pensamientos, reflexionando mis actitudes hacia con él, hasta que una voz me sobresaltó.

—¿Qué te pareció la canción? — pregunto Rabadash quien me veía reflejada en un espejo frente a el

—Lo siento, no era mi intención interrumpirte, te dejo continuar

—No te vayas! —dijo levantándose del banco— No eres un a interrupción en lo absoluto, pasaba por aquí, miré el piano y no me pude resistir. Pero, nunca me contestaste ¿Te gustó?

—Es muy bella, y muy triste también, no sabia que podías tocar. Tiene mucho que no toco el piano…

—Desde que falleció tu madre—Levanté la vista al escucharlo decir eso, pues no esperaba que lo supiera— Se que no recuerdas contármelo, pero lo hiciste alguna vez, cuando nos conocimos en tu mundo.

—Éramos muy cercanos entonces, no es algo que les cuente a muchas personas

—Si, lo éramos—Después de un incomodo silencio el me preguntó— ¿Te gustaría tocar a dueto? También es algo que solíamos hacer

Quería reusarme, decir que no, y retirarme lo más rápido posible de esa habitación y de él, pero para mi sorpresa, y también la de el por como me miro sorprendido, le dije— Si, me gustaría

Rabadash me extendió la mano y la tomé y deje que me guiara hacia el banco frente al piano, tome asiento y acaricie las teclas, familiarizándome con ellas. Cuando Rabadash tomo asiento volteé a verlo y dije

—Tiene mucho que no toco, o al menos no recuerdo hacerlo hace poco

—No te preocupes, te lo aseguro, tienes un talento natural para las teclas. Este solía ser uno de nuestros pasatiempos preferidos, cuando visitabas mi casa siempre tocábamos en un viejo piano que se encontraba en la sala de la biblioteca.

Comencé a tocar notas simples, realmente no las pensé, es como si mis dedos se movieran por si mismos y pronto escuché como Rabadash comenzó a tocar el complemento de la canción. Estuvimos en silencio y tocando en armonía por varios minutos y cuando menos me di cuenta, ya no estaba viendo la misma habitación, había más luz y la decoración mas moderna, mi vestido no era narniano si no que era un vestido de mis favoritos que compré en Estados Unidos. A mi lado seguía Rabadash, quien al ver que deje de tocar y lo miraba, se giro a verme, me sonrió, tomo mis manos entre las suyas y las besó, probando en mí una sonrisa. Nunca lo había visto así, tan relajado y tranquilo, y tengo que admitir que esa aperlada sonrisa es hermosa.

—Susan ¿Te encuentras bien? —Preguntó Rabadash preocupado

—¿Qué? — al escucharlo hablar salí del trance y volví a la misma habitación dentro del castillo. — Si, estoy bien, yo…creo haber recordado algo. Estábamos tocando a dueto, en una habitación blanca, con vitrales por los que entraba mucha luz natural.

—Si, solíamos tocar mucho en ese lugar, también lo hacíamos en un restaurante al que nos gustaba ir.

Me sentía feliz al poder recordar algo más, así que seguí tocando con la esperanza de que otro recuerdo llegara a mí, y Rabadash comenzó a seguirme en el dueto. Tocamos por un rato más, pero para cuando la canción termino, ningún otro recuerdo llego a mí. Aplausos entusiasmados se escucharon detrás de nosotros, sobresaltada volteé y me di cuenta que los espectadores no eran otros que Caspian y Sandra.

—Lo siento, no era nuestra intención interrumpir. —Dijo Caspian, quien se miraba tenso

—Ninguna interrupción su majestad, estábamos terminando— contestó Rabadash con una leve inclinación. — Puedo preguntar ¿Qué hacen su majestad y mi lady aquí? No es que me incomode su presencia, es solo que suelo venir aquí seguido y nunca encuentro tanta compañía como la que me agracia el día de hoy.

—Bueno lo que pasa es que Caspian y yo estábamos planeando nuestra boda y yo recuerdo haber dejado aquí mi planeador, de hecho, esta en esa mesa de allá, Susan ¿podrías pasármelo?

Volteé a donde me señaló y en efecto, ahí estaba un cuaderno decorado con la inscripción ¨nuestra boda¨— Claro— le dije y se lo pasé. Como siempre parece pasar cada vez que Caspian y yo estamos en la misma habitación, se instalo un silencio incomodo que no sabia como romper.

—Gracias, eres un amor. Bueno los dejamos para sigan con su tiempo a solas—dijo Sandra mientras entrelazaba su brazo con Caspian y se retiraban.

El verlos juntos, planeando su boda me hizo reflexionar, y es que todo este tiempo he tenido la ilusa esperanza de que Caspian aun tuviera sentimientos por mí, como yo aun los tengo por él, pero él está concentrado en planear su boda y no ha hecho realmente el esfuerzo de hablar conmigo. Por otro lado, Rabadash ha sido persistente, pero al mismo tiempo me ha dado mi espacio y espera a que yo me acerque a el para no incomodarme y yo solo he sido fría y distante con él, con quien de verdad esta haciendo un esfuerzo.

—Necesito algo de aire libre, daré una cabalgata

Dicho eso comencé a caminar, cuando noté que Rabadash se había quedado en el mismo lugar y al voltear a verlo estaba acariciando las teclas del piano con una mirada triste. Fue entonces que decidí que no iba a prestar mi atención a quien no la merecía y el se la ha ganado con su constancia.

—¿No me acompañas?

Tras escuchar mi invitación pude ver como su rostro se iluminaba y supe en ese momento que había tomado la decisión correcta.

—No hay nada que me gustaría mas que acompañarla, alteza.

No pude evitar reírme ante su formaleza, lo tomé de la mano y lo guie fuera de la habitación para así emprender nuestro camino hacia los establos.


Edmund POV

Después de tres horas de hablar con los lores de la corte, necesitaba ventilar mi frustración, normalmente habría ido al campo de entrenamiento, pero sin Peter ni Eustace en el castillo y con Caspian demasiado ocupado planeando su boda, la única opción que me quedaba era Rilian, quien ha estado de un humor de perros desde que mi hermana volvió, así que opte mejor por salir a cabalgar. Estaba en el proceso de alistar la montura cuando de pronto escuche dos voces alegres acercarse y me lleve una sorpresa muy grande al ver que mi hermana venia acompañada del imbécil calormeno. Mi primer instinto fue ponerme a la defensiva, pero al ver que Susan estaba riendo, decidí contenerme; desde que volvió a Narnia, han sido muy pocos los momentos genuinos de felicidad que he podido ver en mi hermana, y supongo que, si el idiota de su antiguo captor pueda hacerla reír, aunque sea un rato, entonces yo puedo tolerarlo por un tiempo.

—Vaya sorpresa, así que, si recuerda como reír, bueno, ¿qué es tan gracioso?

—Rabadash me estaba contando sobre nuestra vida en nuestro mundo… ¿Puedes creer que conocí a la reina Isabel? Una reina de verdad, no lo puedo creer

Debo admitir que se me revuelve el estomago al escucharla siquiera plantear la posibilidad de que haya una vida donde ella y el tengan algo que ver, pero me mantengo firme en ser cordial. —Tu eres una reina de verdad hermana mía, pero, aun así, fallo en ver como conocer a su majestad es algo tan gracioso, no hay nada mas tedioso que un evento político.

—Lo gracioso, alteza, es que su hermana, quien de hecho es una verdadera reina, decidió que era buena idea en darle lecciones de reverencia a la reina Isabel, tenemos suerte que la reina aprecia los buenos modales y no lo vio como una ofensa.

—¿Puedes creerlo? Yo, una súbdita cualquiera, diciéndole a la reina como debe hacer una reverencia.

—Estoy mas interesado hermana, en que me digas como es que llegaste a conocerla.

—Bueno, creo que Dash te puede contar mejor que yo

—¿Dash? — La verdad es que mientras más la escuchaba más difícil se me hacia mantener mi buen comportamiento. Definitivamente necesitaba una charla a solas con mi hermana para saber que es lo que estaba pasando por su cabeza.

—Si, bueno, Rabadash es muy largo para decirlo cada vez, además ese es el apodo por el que lo llamaba de vuelta en nuestro mundo

Definitivamente necesitaba hablar con ella

—Bien, Dash, cuéntame, ¿Cómo es que mi hermana conoció a la reina de Inglaterra?

—Si bien, no soy un príncipe en el otro mundo, pero vivía como uno. Mi familia es dueña de varios yacimientos de petróleo y tiene diferentes negocios tanto en Inglaterra como en Estados unidos, lo que me lleva a estar envuelto en ese tipo de círculos sociales.

—Cuanta humildad—dije sarcásticamente— Bueno ¿y qué hacen por acá?

—Es una bella tarde, así que pensé en salir a cabalgar e invité a Dash a acompañarme. ¿Vas a cabalgar también o vienes de regreso?

—Voy de salida, estaba terminando de ensillar a mi caballo.

—Podrías acompañarnos entonces ¿Qué dicen de una carrera por el perímetro del castillo? —Sugirió Rabadash

Tanto Susan como yo aceptamos la carrera y procedimos a terminar las monturas. Una vez listos arrancamos, mi lado competitivo afloró una vez más y me asegure se posicionarme en el primer lugar. Estaba a medio camino cuando me di cuenta que, si bien mi hermana y Rabadash no venían muy detrás, realmente no estaban haciendo un esfuerzo por sobrepasarme. Por un lado, Susan solo disfrutaba de la velocidad y por el otro, Rabadash se mantenía intencionalmente a su misma velocidad, incluso un poco más atrás para darle algo de ventaja. Decidí ignorarlo y seguí cabalgando hasta volver de nuevo a las caballerizas.

Cuando volví mire que mi hermano y cuñada habían vuelto de su paseo por el pueblo y estaban desensillando sus caballos.

—Hermano, que gusto verte—me dijo Peter cuando me vio

—Hola Ed—me saludo Emily

—Pero si es mi uñada preferida. Volvieron pronto de su paseo, por lo general vuelven hasta el atardecer

—Emily no se sentía muy bien, iremos con la enfermera

—Tu hermano exagera, estoy bien, solo necesito descansar un poco. ¿Saliste solo a cabalgar?

—Se que preguntas solo para cambiar el tema, pero no, no salí solo, Susan y Rabadash salieron conmigo

Al ver la cara de incredulidad en mi hermano y cuñada tuve que explícame a mí mismo.

—Aunque les parezca difícil de creer, decidí darle una oportunidad y antes que digas algo Peter— dije evitando que Peter, quien ya se ve exaltado, me gritase— La única razón por la que decidí hacerlo es por Susan, aunque me cueste admitirlo, creo que esta teniendo un buen efecto en ella.

Y tan como si los hubiera mandado llamar, a lo lejos se deslumbraban Susan y Rabadash, cabalgando juntos hacia nosotros, riendo y luciendo genuinamente felices. Volteo a ver a mi hermano y puedo ver que lo ha entendido.

—Creo que tenemos que comenzar a portarnos mejor con el.

—Así es hermano, así es. —dijo palmándole la espalda.


Gracias por sus comentarios, me inspiran a seguir escribiendo. Feliz navidad y nos leemos en el próximo capitulo!

XOXO