- ¿Qué te sucedió? - preguntó la sacerdotisa, observado el brazo de su hermana, mientras colocaba un paño de agua sobre la frente de Kagome

- ¿He? - lo elevó - ¿Esto? - miró la profunda cortadura - Bueno... es una larga historia

- Parece que fue hecho por una espada - volteó levemente a su hermana, comenzando a desprender la parte superior de su traje

- Lo es - murmuró - Una de las espadas de este lugar... - desvió la mirada - Es complicado

¿Cómo voy a explicar algo que ni si quiera yo entiendo?

Abrió ligeramente sus ojos al ver las heridas en el pecho de su hermana mayor

- Comprendo si es demasiado para ti - sonrió - Su herida... es muy profunda - entrecerró sus ojos

- No... yo quiero, ayudarla

- De acuerdo, ten - le extendió el paño mojado - Asegúrate de que su temperatura se mantenga, al igual que su respiración, yo desinfectaré sus heridas

Concentró su mirada en el pálido rostro de Kagome, al mismo tiempo en que se perdía en sus pensamientos

Hermana... ¿por qué no escapaste? Él... él pudo haberte asesinado... aún, no estamos listas para enfrentarlo... ¿Por qué? ¿Por qué estamos atravesadas por esta historia?

Desvió sus ojos castaños hacia su espada, mientras trataba de contener su llanto

- Tuvo mucha suerte, ¿no crees?

- ¿He? - volvió sus ojos a su hermana

- El arma de Kirinmaru... es muy poderosa, además de que su presencia es intimidante - frunció el entrecejo

Corría en el medio del bosque, tratando de no voltear, esquivando ramas como podía

- Maldición - murmuró

Rara vez lanzaba un improperio, sin embargo, ese no era momento de mantener las formas. Miró sus pies, los cuales estaban sangrando, al igual que parte de sus piernas y brazos. Su largo cabello se bamboleaba con la rapidez de sus pasos, sin embargo, no importaba cuanto lo intentara, no lograría escapar

Aquella energía la sobrepasó, obligándola a detenerse de golpe, al mismo tiempo en que sus ojos se enfrentaban

- No hay donde huir, Kikyo - sonrió, cínicamente

- No te tengo miedo - empuñó su arco, apuntándolo con una flecha

- ¿No?... entonces, ¿Por qué tu corazón está por abandonar tu pecho?

Gruñó ante esa pregunta, sin embargo, no se atrevió a disparar. El youkai extendió su mano, aumentando su sonrisa, en el mismo momento en el que rompió uno de sus dedos, dejándolo caer, ante la sorpresiva mirada de la mujer

- ¿Qué ocurre? - preguntó, mientras aquel dedo se convertía en un pequeño animal - ¿Sorprendida?

La mujer lanzó su flecha, sin embargo, aquel nuevo ser se protegió con un campo de energía

- ¡¿Qué?!

- Ilusa - se acercó, aplastando a su propia creación - Puedo crear diez iguales... y te comerán antes de que logres pestañar

Volteó, corriendo en dirección de la cascada

Tal vez... con un poco de suerte, él estará ahí

La imagen del mayor del clan Taisho, pasó por su mente, sin embargo, algo cortó la parte trasera de su muslo, haciéndola trastabillar

- ¡Maldito! - gruñó

Continuó con dificultad, sin embargo, detenerse no era una opción, no cuando sentía que estaba siendo cazada

- ¿Crees que escaparás de mi? - la voz del demonio retumbaba en sus tímpanos - Supongo que ya sabes... que él no está para protegerte

Lo sabía, sin embargo, su mente había comenzado a nublarse y, prácticamente, estaba corriendo por inercia

Se detuvo frente a la cascada, intentando recobrar un poco su aliento, al mismo tiempo en que percibía como la energía del youkai, se acercaba

- Pobrecita Kikyou - rio - Tu mente esta colapsando, ¿verdad? puedo notarlo...

- Cierra la boca - volteó, apuntándolo con una flecha - Si vas a matarme, hazlo ahora

- Oh no, querida - sonrió - Tú alma es la que va a morir hoy

Desenvainó su espada, lanzando un ataque, el cual fue repelido por el campo de protección de la sacerdotisa. Varios ataques, con la misma intensidad le siguieron, con un claro objetivo

Sólo... un poco más

Pensó el demonio, al sentir como aquel campo de energía comenzaba a debilitarse notoriamente

La mujer cayó de rodillas, emitiendo un gemido de dolor, debido a sus heridas

- No puede ser... mi mente

El campo se rompió en el mismo momento en el que el último ataque, impactó en el, lanzando a la miko, cerca del agua. Kirinmaru se acercó, sonriendo, al mismo tiempo en el que los gruñidos sobrenaturales, comenzaban a resonar por sobre el ruido de la cascada

- Kirinmaru

Volteó, al escuchar la voz de su hermana y los quejidos, de desesperación, de un pequeño niño

- Zero, al fin llegaste, un poco más de tiempo y ya me estaba tentando la idea de matarla

- Como sea - miró el niño, al cuál sostenía por su cabello - Ya despiértala

- No es necesario - esquivó el ataque de las garras de la mujer, sin mirarla - Suelta al niño, los demás se están acercando

- Kagome fue muy valiente al enfrentarlo - miró a Sakura - Y también logró lastimarlo

Se quedó observando la sangre reseca, que cubría parte de la hoja del arma

Tiempo compartido

- ¿Está seguro que no habrá problema si paso la noche aquí? - preguntó la mujer, arrodillándose al frente de la pequeña mesa

- Por supuesto, Sango - sonrió - El templo es un lugar sagrado, no debes sentirte incómoda... además, Shippo está aquí

- ¿Hm? - se sonrojó - No... no me refería a... - desvió la mirada - Olvídelo

Mi vida, está nerviosa

- Oye Miroku, ¿no tienes nada para comer aquí? - se acercó a la mesa

- Por supuesto, pequeño Shippo, pero debes buscar en la cocina

- Oish... está bien... oye Sango - la miró, emitiendo una sonrisa - Gracias por quedarte

- No tienes que agradecerme - acarició su cabello - No podría irme y dejarte solo

- Tomaré un panecillo y me iré a dormir - redirigió sus ojos verdes al monje - ¿Puedes despertarme si Inuyasha regresa?

- Claro... procura descansar Shippo, mañana nos espera otro largo día

- Si - les dedicó una última mirada, antes de voltear y dirigirse a la cocina

- Parece que extraña mucho a Inuyasha - lo miró con ternura

- No es para menos, Sango... después de todo, Inuyasha se convirtió en su hermano mayor

- Es verdad - su sonrisa se volvió triste, al mismo tiempo en que desviaba la mirada

- ¿Qué ocurre?

- No es nada...

- Oye... - extendió su mano, acariciando la suya, con la punta de sus dedos - Sé que no me conoces, Sango, pero... si me dejas, puedo ser tu amigo

- Excelencia - murmuró - Es que... no es nada, en realidad... - miró su boomerang, el cuál estaba a su lado - Yo, fui entrenada para exterminar demonios o cualquier tipo de criatura que se viera peligrosa, pero...

- Comprendo, Inuyasha no es de ese tipo, ¿verdad?

- Si... cuando conocí a Shippo, supe de inmediato que se trataba de un ser inocente, básicamente porque aún es un niño, pero Inuyasha...

- Lo sé, además, su carácter no parece ser muy armonioso que digamos, pero, la señorita Kagome confía en él y, por lo poco que logré interactuar, sé que no está equivocada

- En mi aldea, los exterminadores que tenemos como destino ser enviados a proteger las demás aldeas, crecemos con la idea de que cualquier demonio o ser no humano, es peligroso y que no debemos confiar en ellos, si es posible, asesinarlos antes de que puedan hablarnos

- Es entendible la postura de tu pueblo, pero, creo que ahora sabes, que no todo es como parece

- Lo sé - sonrió nuevamente - Ahora resulta que la sacerdotisa y el monje de la aldea que protejo, son mitad demonios... que ironía

Los dos permanecieron en silencio un momento, evitando mirarse

- Sango, tu... viniste a ésta aldea, ¿por lo que sucedió con la señorita Kikyou?

- Bueno, cuando la historia de aquel ataque llegó a oídos de mi padre, dispuso de inmediato que, cuando el señor Mao muriera, yo vendría a este lugar, sin embargo, jamás supimos que Kikyou había sido aquel aterrador demonio

- Hay algo, que aún no logro comprender - colocó su mano sobre su mentón

- ¿Qué sucede?

- ¿Cómo es posible... que haya pasado tanto tiempo desde que llegaste... y yo no haya sabido de ti?

- Excelencia - rio, sonrojándose nuevamente, al mismo tiempo en que desviaba la mirada y él sonreía

Definitivamente, estos dos se traen algo entre manos

Pensó el zorrito, quién había estado espiando, mientras mordía un panecillo y se dirigía a la habitación