1 semana después.
Aldea
La mujer se encontraba contemplando el sol del mediodía, parada frente a la puerta de su cabaña, inmersa en sus pensamientos, cuando aquella tierna voz la regresó a la realidad.
- Buenos días, Sango.
- Kaede. - sonrió, acercándose. - Buenos dias, ¿cómo te encuentras?
- Bien, por suerte, ¿Qué hay de usted? Se la ve muy pensativa.
- Si... bueno, de hecho, si, estoy pensando bastante últimamente.
- ¿se puede saber que la tiene tan preocupada?
- Todo este tema de Kirinmaru y Zero, los hijos de Yashin...
- Comprendo, al parecer, usted ya habló con mi hermana Kikyo...
- Si, es por eso... que creo que necesitaré más protección para la aldea.
- ¿Habla de traer más exterminadores?
- Si, de hecho, tengo un hermano menor que es muy habilidoso... he estado pensando en decirle a padre que lo envíe aquí.
- Eso significa que tendrás que regresar a tu aldea.
- Así es. - sonrió nostálgicamente. - Pero lo mejor será que no le diga a nadie... no quiero que llegue a oídos de los yokais que la aldea estará desprotegida.
- Puede estar tranquila, mi hermana Kikyo y yo nos encargaremos de protegerla en su ausencia.
- Y yo les agradezco mucho por eso.
- ¿Se perderá la boda?
- Por supuesto que no... de hecho, me iré luego de ella.
Mientras tanto, en una de las cabañas, la sacerdotisa se encontraba observando su rostro en el pequeño espejo, su largo y lacio cabello se encontraba elevado en un peinado alto, el mismo que usaría en su boda.
- Sólo quedan dos días. - sonrió. - Espero... que mi familia quiera asistir.
A pesar de haber compartido una hermosa charla con su madre, aún no estaba segura de si ella o Hoshiyomi accederían a regresar a la aldea, aunque, por otra parte, estaba segura de que sus hermanas estarían presentes y eso la consolaba.
Volteó al escuchar la puerta de la cabaña abrirse y sonrió inmediatamente ante la figura de su prometido.
- Naraku. - pronunció dulcemente.
- Mi querida Kikyo. - respondió en el mismo tono. - Te ves hermosa.
- Muchas gracias. - se puso de pie, acercándose mientras él la recibía en sus brazos. - ¿Te encuentras bien?
- No podría estar mejor. - apoyó su barbilla sobre su cabeza. - Me alegra mucho el que hayas regresado sana y salva.
- Aún así... puedo notar un dejo de procupación en tu voz.
- Es normal que lo esté, después de todo, Kirinmaru y Zero aún están dispuestos a atacar.
- ¿Crees que Zero tratará de impedir la boda?
- No, si es que tiene un poco de dignidad. - sonrió, mientras sus ojos se enfocaban en los de ella.
- No soporto... - entrecerró sus ojos. - No soporto la idea de que esa mujer esté enamorada de ti.
- Supongo que yo podría decir lo mismo del hermano de Inuyasha.
Sus ojos castaños se ensombrecieron ante aquellas palabras.
- Ya te dije que no hay nada entre nosotros.
- Tal vez no de tu parte, pero estoy seguro de que él sigue enamorado de ti. - acarició su mejilla. - ¿Crees que el amor es un sentimiento tan fácil de borrar?
- No, se que no lo es. - desvió su mirada, a sabiendas de que, al comienzo, también había sido doloroso para ella. - Pero él no se caracteriza por dejarse llevar por la debilidad de su corazón.
- Si tu lo dices. - sonrió. - Tú lo conoces mejor que yo. - volteó, caminando hacia la salida. - Iré al templo, por si me necesitas.
- De acuerdo... yo estaré en el campo de las verudas, debó recolectar algunas para la cena de esta noche.
Él le devolvió la sonrisa, al mismo tiempo en que salía de la cabaña y ella regresaba a observar su rostro en el espejo.
Kirinmaru y Zero aún están dispuestos a atacar.
- ¿Realmente serán capaces de atacarnos en ese momento?
Murmuró, al mismo tiempo en que su hermoso cabello caía a ambos lados de su rostro.
Entrenamiento
- Ay esta jovencita es muy impuntual. - se quejó Jaken. - A este paso el amo Sesshomaru se cansará muy pronto de ayudarla a entrenar.
- No la estoy ayudando. - respondió, mientras le daba la espalda. - Sólo trato de que deje de ser tan débil.
¿Y no será lo mismo?
Suspiró, mientras cruzaba sus brazos, abrazando su báculo.
¿Será esa misma debilidad la que provocó que el joven Gekko la eligiera como portadora de Tsuki? Después de todo, esta niña no parece muy habilidosa que digamos.
En ese momento, el yokai volteó, lanzando un ataque al aire, provocando que el pequeño demonio saliera de sus pensamientos.
- ¿Qué paso, amo Sesshomaru?
Fiel a su costumbre, no respondió, sólo se limitó a observar aquello que se acercaba a gran velocidad.
- ¡¿Por qué me atacó?! - pronunció, visiblemente molesta, mientras aterrizaba de cuclillas.
- Sólo quería ver si eras capaz de evadirlo. - pronunció con seriedad. - Pero lo eliminaste.
- Sólo fue un acto reflejo. - guardó la espada en su funda.
- Mejor que la primera vez.
Inicio del flashback
El mediodía se hizo presente en aquel remoto lugar, en donde el peliplata había concretado el encuentro con la castaña. La pequeña brisa trajo consigo su aroma, en el mismo momento en que desenvainaba a Tenseiga y lanzaba un ataque en su dirección. Segundos después, el sonido del impacto, seguido del gemido de dolor de ella, lo hizo darse cuenta del arduo trabajo que tendría por delante.
- ¿Usted me atacó? - preguntó, acercándose con su espada en su mano.
- Si sabes eso, ¿por qué te acercas?
- Porque usted me ayudó esa noche... si hubiera querido matarme, lo hubiera hecho en esa oportunidad.
- ¿Siempre eres tan confiada?
- Sólo sé lo que sé. - respondió en un tono de cierta molestia. - ¿Va a responder mi pregunta?
- No tienes reflejos. - dio unos pasos en su dirección. - Podría matarte con esta mano, en este instante, y no lo verías venir.
- Se que no lo haría. - sonrió, provocando que entrecerrara sus ojos, sin poder apartarlos de su tierna mirada.
- Desenvaina. - llevó la mano a la empuñadura de Tenseiga.
Agitó el arma, sin embargo, ella logró esquivarlo a tiempo. Rápidamente se abalanzó sobre la castaña, provocando que el choque de sus hojas retumbara por todo el lugar.
- ¿Sientes alguna energía? - preguntó, mientras sus orbes dorados volvían a fundirse con sus ojos.
- No... - respondió, sonrojándose levemente.
Fin del flashback.
- Estuve practicando. - agitó el arma, provocando que una energía comenzara a envolver su hoja. - Le iba a decir que desenvainara, pero veo que ya esta listo.
- Hm... ¿me estas desafiando?
Aquella sonrisa emergió nuevamente, causándo que, por un milisegundo, él también realizara aquella acción, pero logró ocultarlo de inmediato.
- Lanza tu mejor ataque. - pronunció, a sabiendas de que esta vez sería diferente.
- Como usted ordene, señor Sesshomaru.
