- ¿Vas a espiarlos todo el día? - preguntó Zero, mientras Kirinmaru observaba el anillo de Inu no Goku. - En otro momento, ya los hubieras atacado.

- En otro momento, era más inmaduro, querida hermana. - sonrió. - Pero... si he de ser sincero, me quedé con demasiadas ganas de beber de la sangre de esa jovencita.

Sólo unos pocos segundos la salvaron de morir.

- ¿Recuerdas el viejo truco que Naraku nos enseñó?

- Ese idiota. - pronunció entre dientes.

- No es momento para comportarse como adolescente, Zero. - sonrió, cerrando sus ojos. - ¿Quieres verlo o no?

Sin responder, la mujer se acercó, posicionándose al lado de su hermano.

Mientras tanto, en el bosque, el híbrido observaba todo a su alrededor.

¿A donde diablos se metió?

- ¿Qué? - miró hacía arriba.

- ¡Eres un lento! - cayó en sus brazos, sin dejar de reír.

- ¡Oid! ¡¿Por qué me haces eso?! - pronunció, molesto. - ¡¿Qué hubiese pasado si no te atrapo?!

- Hubiese caído al suelo. - se encogió de hombros.

- ¿Y lo dices tan tranquila?

- Oye... - acarició su mejilla. - ¿Te olvidas de que no soy una simple humana?

Él se sonrojó, desviando la mirada, al mismo tiempo en que la descendía.

- Sólo decía... - colocó ambas manos en las mangas de su haori.

- ¿Es mi imaginación? - se acercó, deteniéndose a unos centímetros de su rostro. - ¿O te estas preocupando más de lo normal? - él suspiró. - Inuyasha...

- Escucha... - tomó su mano, sorprendiéndola. - Yo...

Yo no puedo dejar de pensar en que estuve a punto de perderte, Kagome.

Antes de que pudiese pronunciar aquellas palabras, ambos miraron en la dirección en la que unos empinados árboles se elevaban.

- ¿Lo percibiste?

- Si. - gruñó, soltándola y desenfundando su espada. - ¡Es el olor de ese bastardo!

- ¡Inuyasha, espera!

Maldición, si pudiese leer ese viento cortante...

Observó por el rabillo del ojo aquel imperceptible movimiento y se lanzó sin dudarlo.

- ¡Ven aquí, maldito cobarde!

Kagome.

Miró hacia atrás en el mismo momento en que ella desenfundaba a Sakura y su hoja chocaba con las garras de aquel ser, cuyo aspecto se encontraba oculto debajo de una capa de mandril.

- Maldito. - gruñó, mientras su oponente se alejaba. - ¡¿Quién demonios eres?!

Posee un olor similar al de Kirinmaru, pero... no, no es él.

- ¡Kagome! - se posicionó a su lado. - ¿Estas bien?

- Si. - sus ojos se mantenían firmes en aquel ser, que los observaba con detenimiento. - ¿Qué es lo que quieres?

- Pues, ¿Qué va a querer? - respondió el peliplata. - Ha venido a asesinarnos.

- Si notaste que no es Kirinmaru, ¿verdad?

- ¡Por supuesto que lo se! Su olor es ligeramente diferente...

Aquel ser se abalanzó sobre los dos, clavando las garras en colmillo de acero, mientras la joven retrocedía.

- ¡Inuyasha! - apretó el agarre sobre la empuñadura de Sakura, dejando que su energía fluyera.

Segundos después, aquel rayó purificador salió despedido del arma, impactando y destruyendo al enemigo, cuyos pedazos se esparcieron por todo el lugar.

- ¿Estas bien? - se arrodilló a su lado.

- Si. - tomó la capa de mandril, elevándola. - Una marioneta.

- Y, al parecer, tiene los cabellos de Kirinmaru. - los tomó, mientras el híbrido destruía aquel muñeco de madera. - ¿Cuál es su finalidad esta vez?

Traición.

- Señor Jaken...

- ¿Qué es lo que quieres, niña?

- Usted sabe la verdad, ¿no es así?

- ¿He?

- Digo que... usted conoce el motivo por el que fuimos escogidos por las espadas, ¿no es así?

Para ser honesto, comprendo el porque Tenseiga escogió al señor Sesshomaru, pero ¿a ti?...

- Bu... bueno... - se mostraba visiblemente nervioso.

No puedo decirle que deberán casarse cuando sus padres lo ordenen...

- Señor Jaken. - su tono se volvió serio. - ¿Qué está escondiendo?

Antes de que este pudiese responder, ella miró por sobre su hombro y, con un fino movimiento, desvió aquella esfera de energía. Sesshomaru observó en la misma dirección, encontrándose con aquella figura, cubierta por una capa de mandril, la cual los observaba.

- ¿Pudiste presentirla? - preguntó, ocultando la sorpresa en su interior.

¿Cómo es posible que se percatara antes que yo?

- Bueno... yo...

Tsuki... ¿Qué te sucede? Es como si... ¿Cómo si quisieras ir con esa cosa?

Intentó tomar su arma, sin embargo, el yokai tomó su mano antes de que pudiese acercarse.

- No la toques.

- ¿Qué?

- Si lo haces, volverán a poseerte. - sus ojos se encontraron. - Y no quiero tener que cuidar de ti.

- Pero...

- La energía que esa espada esta emanando, es similar a la de esa cosa. - desenvainó a Tenseiga. - Y no tengo tiempo para prolongar más esta estupidez.

De un solo golpe aniquiló al ser frente a sus ojos, mientras aquella capa de mandril caía sin más. La joven se acercó y tomó aquella marioneta, observándola con detenimiento.

- Nos estaban espiando. - pronunció. - Al parecer, aún no quieren acercarse. - volteó, observando al pequeño demonio. - Señor Jaken, por favor, díganos el porque debemos hacer todo esto.

Mientras tanto, en el castillo de Yashin.

- ¿Este era tu plan? - se alejó. - Ni siquiera dudaron en destruir esas cosas.

- No lo comprendes, Zero. - sonrió.

El alma de Gekko esta consumida por el odio... no dudará un segundo en aliarse a cualquiera con tal de destruir a Tenseiga y su portador.

Sonrió.

Aunque... mi mayor problema serán Kiyomeru e Inu no Goku... ellos no permitirán que sus portadores vuelvan a morir...

- Zero, lo mejor será que me escuches bien... - la miró, sin borrar su cínica sonrisa de su rostro.