La noche se hizo presente, mientras los cuatro jóvenes se encontraban en la gran sala del palacio Taisho.

- No entiendo, ¿por qué el señor Taisho nos reuniría aquí? - preguntó la menor.

- No lo se, pero supongo que debe tener un muy buen motivo. - respondió Kagome.

- Keh... mi padre siempre hace estas estupideces, al parecer no es capaz de hablar como un ser normal.

El mayor de los hermanos permaneció en silencio, mientras Rin recordaba lo sucedido esa misma tarde.

Inicio del flashback.

- Señor Jaken, por favor, díganos el porque debemos hacer todo esto.

- ¿Por qué estás tan empeñada en saber eso?

- Señor Sesshomaru. - murmuró.

- No se que es lo que estas esperando, pero yo sólo te estoy entrenando para que ese tal Gekko no pueda tomar tu mente de nuevo, de lo contrario, sólo me traerías más problemas.

Ella se sintió herida por su comentario, sin embargo, no pensaba demostrarle nada.

- Entonces... si de verdad es una obligación muy "pesada" para usted, entonces no es necesario que continúe. - frunció el entrecejo. - Siempre encontraré la manera de arreglármelas sola.

Antes de que el yokai pudiese responder, un rayo cayó a la distancia, dejando ver la figura del anciano, quien se encontraba montado sobre su vaca.

- ¿Totosai? - pronunció Jaken.

- El señor Toga Taisho solicita su presencia de manera urgente en el castillo.

Fin del flashback.

- Rin. - su hermana la sacó de sus pensamientos. - ¿Percibes ese aroma?

La castaña cerró sus ojos unos instantes, concentrándose lo más que pudiese, hasta que los abrió de repente.

- ¿Mamá y papá? - asintió. - Pero... ¿Qué están haciendo aquí?

- El señor Taisho nos llamó, querida. - los cuatro llevaron su vista hacia la parte alta de las escaleras. - Es momento de hablar con ustedes.

- Mamá... - murmuraron las jóvenes, encontrándose con los ojos negros de su madre y los verdes de su padre, quien se mantenía a su lado.

- Y, nuevamente, mi casa se volvió una recepción, ¿no les parece? - ahora llevaron su mirada a uno de los pasillos, en donde Inu no Taisho e Irasue se encontraban de pie.

- Feh... esto parece una emboscada. - pronunció el menor, mientras el mayor entrecerraba sus ojos.

- Sesshomaru, ve con tu padre. - ordenó su madre. - Tsukiyomi, tú y Hoshiomi pueden hablar con ellos en este lugar. - sonrió. - Yo no tengo nada que ver en todo este asunto, sólo no me molesten. - volteó, perdiéndose por el pasillo.

- Ya escuchaste a tu madre, Sesshomaru. - el tono de su padre se tornó serio.

Para sorpresa de su hermano, él accedió sin protestar, adentrándose en uno de los lugares del castillo, mientras la familia Shizen descendía las escaleras.

- ¿Qué está sucediendo? - preguntó en un tono nervioso.

- Tranquila, Rin. - sonrió la mujer, acariciando la mejilla de su hija. - No es nada malo.

- O si, dependiendo de como ustedes lo tomen.

La mirada de Kagome y la de su madre se encontraron, casi como si ella deseara transmitirle, con anterioridad, lo que se avecinaba.

Ellos... vinieron a hablar del matrimonio, ¿verdad?

El lazo que los une

- No voy a mentirte... - sonrió. - Me sorprende que no te rehusarás a seguirme. - no respondió. - Asumo que quieres terminar con esto de una vez por todas, ¿verdad?

- Supones bien.

- Bien, así será entonces.

Caminaron por aquellos pasillos, los cuales se encontraban casi sin iluminación, hasta llegar a aquella pared y, al igual que cuando había ido con Inuyasha, puso la palma de su mano sobre ella, solicitando el permiso necesario. Segundos después, los ladrillos se hundieron y la luz cegadora emergió, sorprendiendo levemente al yokai. Al disiparse, ambos ingresaron a la habitación.

- ¿Tienes alguna pregunta? - preguntó el yokai, deteniéndose frente al cuadro de su padre y la joven.

- ¿Quién es ella? - posó sus ojos sobre Kiyomeru.

Es... idéntica.

- Comprendo. - sonrió. - Te interesa porque se parece a Kikyo, ¿verdad?

- Ya abandoné ese sentimiento.

- ¿Tan rápido? - arqueó una ceja.

- ¿Amas a Irasue? - sus ojos se encontraron. - Lo supuse. - sonrió levemente. - Todo se termina, padre.

- Como digas... - se encogió de hombros. - Como puedes ver, él es tu abuelo, mi padre... y ella es Kiyomeru...

- La mujer que poseyó a Kagome hace unas noches.

La dueña de Sakura.

- Pero... no son ellos el motivo por el que te traje hasta aquí. - caminó hacia el otro cuadro, destapándolo y dejando a la vista la figura de ambos jóvenes. - Ella es...

- Jinsei. - lo interrumpió. - Y ese idiota debe ser Gekko.

Tienen a Tenseiga y Tsuki en sus manos.

- Así es... y es momento en el que tú conozcas la trágica historia que los une, sin embargo... - su hijo lo miro ante su silencio. - Tu madre y yo, en consonancia con la familia Shizen, hemos tomado una decisión.

- No me agrada tu tono. - entrecerró sus ojos.

- Pues, no me sorprende... porque deberás casarte con esa jovencita llamada Rin.