Nettie: He dicho alguna vez lo mucho que detesto las clases de física y otras ciencias exactas?

Damian: Ha surgido en conversaciones ocasionales, sí.

Nettie: Pues lo reitero. Detesto esas clases

DickWing: Buena suerte

Damian: Puedes con eso.

Jaybird: Generalmente, Google tiene respuestas a casi todo


Capítulo 4: Reunión Parte 1~Sábados en familia.

Marinette resopló con fuerza cuando, finalmente, pudo decir que había terminado sus deberes y apagar su tableta.
Había regresado a su balcón, buscando la tranquilidad de la noche parisina para concentrarse y no procrastinar esto, aún a pesar del frío nocturno.

Y finalmente lo había logrado.

No quería ni saber la hora.

Se tomó un segundo para conseguir su teléfono y volver al chat grupal.

Nettie: Terminé con esa pesadilla

Nettie: Supongo que seguiré a Tim al reino de los sueños

Nettie: Los veré a todos por la mañana

Damian: Descansa.

Jaybird: Duerme bien, pequeñaja

DickWing: Dulces sueños, cupcake

— ¿No hay patrulla esta noche, Marinette? —Tikki flotó a su lado, dándole una pequeña sonrisa que decía que ya sabía la respuesta.

Aun así, Marinette suspiró —Hoy no, Tikki. Los chicos estarán aquí temprano en la mañana, y sabes lo mal que se me da madrugar —solo el pensamiento la hizo ahogar un quejido —necesito conseguir la mayor cantidad de sueño que pueda.

Tikki se rió por lo bajo, cubriéndose la boca con sus manos, aunque no hizo mucho por ocultar el sonido tintineante.
Marinette simplemente apagó las luces de hada en su balcón y se dejó caer en la cama. Tikki tuvo la amabilidad de cerrar la buhardilla tras de ella.
Con un suspiro profundo, la adolescente trató de relajar su cuerpo lo más posible mientras alcanzaba su teléfono de nuevo, buscó su lista de reproducción con todas las melodías de Luka y la dejó en repetición, apenas con el volumen suficiente para escucharlas, antes de conectar su teléfono al cargador y cerrar los ojos.

Sintió a Tikki acomodarse en la almohada a su lado y esperó a que el sueño la reclamara rápidamente.


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Se despertó por la mañana, aturdida, y sin entender qué la había sacado de su sueño, aunque rápidamente se preocupó por haberse quedado dormida más de lo que pretendía.
Durante medio minuto luchó entre el deseo de abrazar su almohada de gato y simplemente rendirse ante la somnolencia que aún la reclamaba, y averiguar qué hora era. Ahogó un quejido y giró sobre su espalda. Se calmó al ver que el cielo aún era una mezcla de azul profundo con toques rosados y lavandas, el sol aún no había salido, aunque la cantidad de nubes esponjosas probablemente no dejaría pasar mucha luz hasta dentro de unas horas más.

En realidad, era una visita preciosa. Una que pocas veces tenía oportunidad de admirar.

Marinette se frotó los ojos y dejó escapar un bostezo silencioso, resignándose a la pérdida de su preciado sueño mientras estiraba, perezosamente, cada parte de su cuerpo que podía sin levantarse.
Notó, con un poco de diversión, que Tikki seguía dormida. También que su teléfono seguía reproduciendo música. Lo tomó y pausó la reproducción justo a tiempo para ver una nueva notificación.

Jaybird: Esta cosa está a punto de aterrizar

Jaybird: Increíblemente, Timber durmió todo el vuelo. Lo estoy despertando

DickWing: estamos unos minutos detrás de ustedes, LittleWing

Marinette sonrió antes de repasar los pocos mensajes que se había perdido durante la madrugada. Aparentemente, los aviones habían pasado rozando una pequeña tormenta, lo que provocó algo de turbulencia y un ligero retraso, pero nada de qué preocuparse, lo cual fue un alivio.
Ya bien despierta, salió de la cama y empezó a prepararse. Eligió un vestido tipo hoodie color rosado brumoso con forro interno rojo-oscuro de entre sus cosas de invierno que aún no había guardado y unos leggings blancos por debajo de la rodilla, con su flor característica bordada en vertical en ambos costados exteriores; también se tomó unos minutos para cepillar su cabello, se veía sorprendentemente bien después de lavarlo anoche así que simplemente lo dejó suelto y libre. Finalmente terminó su rutina lavándose la cara, los dientes y aplicándose bálsamo en los labios para que no se le agrietaran por el frío.

Cómo ocurrencia de último minuto, agarró las camisas que había ajustado anoche. Estaba a punto de abrir la trampilla cuando Tikki se despertó y voló hacia ella, mirándola con sorpresa en su pequeño rostro. Marinette se rió entre dientes y le ofreció el bolsillo de su vestido para que se escondiera.

No fue una sorpresa encontrarse a su padrino sentado en la sala de estar. El televisor encendido enseñaba las noticias locales en volumen moderado, aunque Bruce no parecía tener toda su atención puesta en ello —Buenos días, Parrain —Marinette lo saludó mientras caminaba en su dirección, inclinándose sobre el brazo del sofá para colocar un beso en la mejilla del hombre — ¿Cómo te sientes esta mañana? ¿Dormiste bien?

Bruce le dio una mirada suave ante el afecto —Buenos días, Nettie —el hombre se deslizó un poco en el sofá, a modo de invitación —me siento mejor —ella le dirigió una mirada crítica, conociendo muy bien su tendencia a hacer de menos su propia condición. Bruce le sostuvo la mirada sin pestañear —de verdad, el dolor general casi ha desaparecido —Marinette continuó mirándolo con la intensidad de un ave rapaz que vigila a su presa, pero asintió, aceptando su palabra —me desperté una o dos veces en medio de la noche, pero dormí bien más allá de eso.

Marinette volvió a asentir, satisfecha, aunque se apuntó mentalmente preguntarle también a Alfred cómo habían pasado la noche. Hablando de eso… — ¿Dónde está el abuelo Alfred?

La comisura de los labios de Bruce se levantó ante su forma de referirse al hombre mayor —El agua dejó de correr justo antes de que aparecieras, así que debe estar vistiéndose.

Marinette echó un vistazo al pasillo donde estaba el baño antes de recordar las prendas que había traído. Las recogió del espaldar del sofá y se las mostró a su padrino —Hablando de vestirse… ajusté las camisas que te trajo antes de irme a dormir, si quieres cambiarte también —ella le ofreció las prendas, tratando de no fijarse mucho en cómo el pijama, que claramente ya no le quedaba bien, lo hacía parecer más pequeño de lo que realmente era.

Bruce tomó las camisas de sus manos —no tenías que molestarte —le dedicó una pequeña pero genuina sonrisa antes de que algo llamara su atención —Marinette, de verdad no-

Ella lo interrumpió sin reparos —quería hacerlo. Estoy muy feliz de que estés aquí y así lo demuestro —sonrió ampliamente, mientras lo miraba descubrir el detalle extra que había añadido en la camisa más bonita.

Las iniciales de sus cuatro hijos estaban bordadas en la parte inferior izquierda del frente, formando una curva elegante; las iniciales de las tres batgirls estaban en el lado opuesto, y las de Alfred en uno de los puños.

Bruce le acarició el cabello como agradecimiento, justo cuando Alfred apareció por el pasillo — ¡Abuelo Alfred, buenos días!

—Buenos días, mi querida niña —el mayordomo se inclinó lo suficiente para que Marinette le diera su respectivo beso en la mejilla, mientras le preguntaba cómo había pasado la noche —no he descansado tan bien en meses.

—Los chicos ya deben estar desembarcando, no tardarán mucho más —ella informó en cambio, sacando su celular del bolsillo, con cuidado de no molestar a Tikki, para comprobar el nuevo cúmulo de mensajes. Luego echó un vistazo alrededor, notando la canasta de pan integral fresco que alguno de sus padres debió traer de la primera tanda del día — ¿A ustedes les gustaría desayunar o los esperamos?

Tanto ella como Alfred dirigieron su mirada a Bruce, esperando su elección. El hombre lo pensó un momento antes de expresar que prefería esperar para comer con sus niños —mientras tanto ¿Por qué no me enseñas ese sitio web para encargos que mencionaste? —le preguntó a Marinette, quién asintió encantada.


Aeropuerto Charles de Gaulle

Jason se abstuvo de gruñir mientras arrastraba a Tim a través del aeropuerto de París por la muñeca.
El pajarito ya parecía lo suficientemente aturdido, aún después de los seis minutos que le tomó a Jason despertarlo desde que el avión anunció el aterrizaje, no necesitaba nada más que lo hiciera lucir como si estuviera secuestrando al reemplazo.

Las cosas que Jason hacía por su familia.

¿Por qué todo lo que involucraba a Bruce casi siempre significaba un dolor de cabeza para Jason?

Se detuvo, exasperado, después del segundo tropiezo de Tim, porque este no hacía más que mirar su teléfono y dejarse arrastrar.
Jason esperaba que no estuviera simplemente poniéndose al día con el chat grupal. ¡Podía hacer eso de forma más segura/cómoda cuando estuvieran en un auto camino a casa de Marinette!

— ¿Qué diablos estás haciendo, Babybird? Casi besas el suelo dos veces ya.

Tim gruñó algo que sonó a "auto rentado" y luego le entregó el teléfono, mostrando el nombre de una compañía sobre la foto de una bonita minivan roja: una Honda Odyssey, y su respectiva matrícula.

—Está bien. Eso es útil —echó un vistazo al logo de la compañía antes de buscarlo a su alrededor, al mismo tiempo que le devolvía el teléfono.

Encontraron el local y consiguieron las llaves del auto (después de varias miradas dudosas a ambos y sus respectivas licencias de conducción) y Jason continuó arrastrando a Tim hasta el vehículo.
Una vez allí el mayor arrojó sus maletas de mano a la última fila de asientos, mientras que Tim abrió la puerta del copiloto, se sentó y dejó escapar un largo bostezo.

Jason tomó una foto del área y la envió al chat.

Jaybird: (foto adjunta)

Jaybird: DickWing dense prisa. Echaremos raíces esperándolos

DickWing: Ya casi termino los trámites del hangar para el jet

DickWing: Rentaron un auto?

DickWing: Quiero decir, no lo pensé antes, pero deberían haber avisado al menos

Jaybird: Me acabo de enterar también. Timbo fue quien lo hizo

Jaybird: Cuánto más?

DickWing: Que paciencia, hermanito. No lo sé, permíteme decirle a la agradable secretaria que imprima los documentos más rápido

Jaybird: No seas condescendiente conmigo, imbécil

Jaybird: Y dime que no estás coqueteando con la secretaria!

DickWing: Damian A dónde fuiste?

Damian: En camino al área de autos rentados. No tardes, Grayson.

DickWing: Abandonado por mi propio murcielaguito

DickWing: La decepción

DickWing: La traición, hermano

Jaybird: Menos citar películas y más tramitar

Jaybird: Y no creas que no me di cuenta de tu falta de respuesta

DickWing: No, Jace, no estoy coqueteando

DickWing: Papeleo listo

DickWing: Hacia dónde debo correr?

Hubo una pequeña discusión sobre quién conduciría. Jason no quería soltar las llaves y Dick seguía diciendo que había estado bebiendo, pero Jason argumentó que había dejado de beber hace horas.

La gente a su alrededor los miraba con preocupación y precaución. Los hermanos lo atribuyeron a su ruidosa discusión en inglés… aunque los desconcertó el hecho de que miraban entre ellos y el cielo varias veces. Como si esperaran que empezara a llover repentinamente sobre ellos o algo así.

Decidieron ignorarlo.

Al final Dick le quitó las llaves a Jason. El más alto ocupó el puesto de copiloto, que Tim abandonó tan pronto como Dick se sentó tras el volante y trató de pedirle disculpas. Los más jóvenes se sentaron en la primera línea de asientos mientras intercambiaban asentimientos a modo de saludo.
Finalmente, Tim colocó la dirección de la panadería en el sistema de navegación del auto, y Dick lo puso en marcha.


Panadería-Pastelería Tom & Sabine

— ¿Qué estás haciendo, Marinette? —Tikki, aun claramente sorprendida, preguntó a su portadora en voz baja, cuando la niña se disculpó un momento para volver a la cocina. Ella solía ser la primera en despertarse, pero esta vez Marinette había saltado fuera de la cama, muy temprano y sin necesidad de alarma o llamado de su madre, lo cual era muy inusual para la kwami.

—Preparando café y otras cosas para los chicos —Marinette tenía una pequeña sonrisa en su rostro somnoliento. Tikki se dio cuenta, un poco tarde y sorprendida, de que no había visto a Marinette sonreír tan suave y felizmente en un tiempo —verás, a Dami le gusta el té. Y sí crees que yo soy un desastre con el café, Tim es tres veces peor que yo —ella soltó una risita, mientras se acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja. No lo había recogido aún —Dick y Jay preferirán chocolate caliente.

El cariño era profundamente evidente en su voz, mientras revisaba los artículos calentando agua y leche sobre la estufa. Tikki fue a sentarse sobre su cabello sedoso mientras Marinette tomaba su teléfono para colocar una canción suave de Clara, y empezar a sacar tazas de porcelana.
Como una ceremonia del té de la antigua nobleza, a las que Tikki no es ajena, es casi referencial la forma en que Marinette prepara dos tazas grandes con -cantidades probablemente inapropiadas de- café, acompañados con vainilla, canela y chocolate, y un poco de sirope de caramelo. Luego, sirve dos tazas igual de grandes con chocolate, les adiciona crema batida (más a uno que a otro) y las corona con pequeños malvaviscos blancos. Finalmente, en tres tazas más elegantes, sirve el té de Oolong.

Preparó lo suficiente como para que aún hubiera para repetir de todo.
Tikki siente que no debería estar impresionada. Marinette siempre ha sido una persona que tiene su corazón puesto en cuidar a los demás. Pero es evidente que estas personas, en particular, significan mucho para ella. Tanto como sus padres, probablemente.

—Todo listo. Vamos, Tikki —Marinette murmuró mientras colocaba todas las tazas y la tetera en una bandeja.

Tikki se escondió de vuelta al bolsillo, dejando a Marinette volver a su habitación, con la máxima concentración y cautela, cuidando cada paso en las escaleras y la estabilidad de la bandeja.
Echando un vistazo cauteloso, la kwami observó a Alfred quitarle la bandeja de inmediato, cayendo de nuevo en la familiar y cariñosa discusión sobre si Marinette está haciendo demasiado por ellos o no. Bruce se mantuvo callado, como parece ser la costumbre, pero había una pequeña y cariñosa inclinación de labios al mirarlos.

Marinette descartó obstinadamente al mayordomo, ofreciéndoles a ambos hombres una taza de té antes de volver su atención a Bruce — ¿Dónde nos quedamos, Parrain? Oh, sí. Debes tener un color favorito, al menos, para una corbata- —fue interrumpida por el sonido de golpes en la puerta principal y del timbre, simultáneamente — ¡Momento perfecto!

Pero Alfred se le adelantó a la trampilla —Permítame, joven señorita.

Marinette respondió un puchero —Alfred, esta es mi casa. Yo debería ir a recibirlos —pero el hombre ya estaba bajando las escaleras —Dioses —resopló en voz baja.

Bruce soltó una risa entre dientes —En mi experiencia, Nette, discutir con Alfred siempre es una batalla perdida. Aunque tú das más pelea que la mayoría.

Marinette se pavoneó ligeramente —Aprendí mucho de él en todas mis visitas, Parrain.

Una multitud de pasos resonaron en los escalones, como un pequeño ejército. Marinette no pudo evitar la sonrisa que se apoderó de su rostro, especialmente por la forma en que ve a Bruce animarse con anticipación.

La cabeza de Dick fue la primera en asomarse por la trampilla. Marinette reconoce fácilmente sus mechones medio rizados sobre la piel leonada y los ojos ultramarino.
Fue solo cuestión de segundos para que los cuatro se adentraran en su habitación.

Otra vez, Dick fue el primero en acercarse, abalanzándose sobre su padre. Había lágrimas en sus ojos mientras se arrodillaba sobre el diván y atrapaba a Bruce en uno de sus famosos abrazos de pulpo. Y es una escena hermosa que ver.
La cara de Richard estaba enterrada en el pecho del mayor, de una forma que resultaría incómodamente dolorosa para cualquier otra persona que no fuera el acróbata consumado.
Marinette sabe que está escuchando los latidos del corazón de Bruce mientras balbucea algo que es casi demasiado rápido para que Marinette lo entienda, pero capta algunas cosas:

"B-papá", "Estás aquí" y "Por favor, no vuelvas a irte nunca"

Marinette no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas también, pero se distrajo al ella misma ser abordada por un joven ligeramente más alto, con cabello igual de oscuro y liso que casi llegaba a los hombros, delgado pero en forma, y vistiendo una sudadera roja que le quedaba grande sobre una camisa de vestir blanca y pantalones de sastre negros —Tim —susurró mientras le devolvía el abrazo.

—Muchas gracias, Nettie.

Ella le devolvió el apretón con más fuerza —No hay necesidad de agradecer —acarició su mejilla contra la de su amigo, sonriendo aún más cuando sintió una mano grande revolver su cabello. Sabía, sin necesidad de abrir los ojos, que era Jason —me alegra que estén aquí. Todos ustedes.

Recibió un beso en la frente cuando Tim se separó, despacio. También podía sentir la presencia densa de Damian junto a ella.
Jason le dió una pequeña sonrisa antes de empujar suavemente a Tim hacia el diván, aprovechando que Dick había aflojado su agarre para mirar la cara de Bruce. El mayor de los hermanos accedió a soltarse, reticente, pero sabiendo que no puede acaparar a su padre.

Tim se sentó, despacio, en el diván. Una mano agarró la tela de camisa sobre el antebrazo de Bruce, mientras sus ojos acerados lo miraban desde todos los ángulos posibles — ¿P-papá?

Bruce colocó su otra mano sobre el cabello de Tim. Demostrando que sus recuerdos sobre las particularidades de cada uno de sus hijos permanecen en su memoria, su pulgar acarició lentamente la sien del joven genio — ¿Sí, hijo?

Eso fue todo lo que hizo falta para que Tim se deshiciera. El joven detective apoyó su frente en las clavículas de Bruce y apretó el agarre de su mano, mientras la otra se aferraba a ancha su espalda —Nunca he estado más feliz de tener razón… Estoy tan feliz de que estés aquí… tan agradecido de que estés bien —era un poco menos veloz que Dick, pero aun así tropezó un poco con sus palabras.

Bruce deslizó la mano desde su cabello hasta su espalda, sabiendo que Tim necesitaba un toque firme y constante para mantenerse centrado.

Mientras tanto, Marinette se giró hacia donde Damian esperaba tras ella. Sus distintivos ojos verdes estaban muy abiertos y las pupilas ensanchadas. El conflicto era claro en su rostro y Marinette extendió un brazo en su dirección, con un ofrecimiento silencioso.

Uno que Damián aceptó.

Se deslizaron en un abrazo lateral, holgado, para que Damian estuviera cómodo. Marinette acarició delicadamente el costado del chico con su pulgar, evitando causar cosquillas involuntarias, y no pudo evitar sorprenderse cuando Damian apoyó la cabeza sobre la suya —Drake estaba en lo correcto, para variar. Gracias, Marinette.

La oji-azul suprimió el impulso de negar con la cabeza —Hablo en serio, Dami. No hay necesidad de agradecer.

Damian claramente no estaba de acuerdo —Estuviste ahí cuando padre necesitaba ayuda. Lo trajiste a un lugar seguro y te aseguraste que recibiera los cuidados adecuados. Sin olvidar que lo mantuviste alejado de esas pirañas de la prensa.

Marinette resopló en respuesta —Eso es solo lo mínimo que podía hacer, Damián. Puede que yo no sea una de las hijas de Parrain, pero todos ustedes son como familia para mí.

—No "como". Eres familia, Pixie —Jason finalmente habló, en voz baja.

Marinette fue quien empujó gentilmente a Damian hacia Bruce cuando Tim se separó. El de ascendencia árabe parecía un ciervo ante los faros mientras tomaba asiento junto a su padre. Tim se estaba alejando cuando Dick lo detuvo con una mano en el hombro y un susurro aún lloroso —Lil bird, lo siento muchísimo.

Tim no dio señales de escucharlo más que un ligero asentimiento de cabeza. Salió del agarre flojo de Dick y caminó hasta quedar en medio de Jason y Marinette, donde el mayor pasó un brazo sobre sus hombros. La franco-china le dio un apretón en la mano antes de ir a recoger una caja de pañuelos desechables, la cual ofreció a Dick, y a Alfred, quien observaba todo desde una de las sillas en la habitación, con ojos aguados y expresión conmovida.

Damian se sentó a unos centímetros de su padre, sus ojos verdes saltaban por cada centímetro de su rostro, como si no lo hubiera visto en mucho más tiempo. Estaba claramente inseguro de qué hacer, a diferencia de sus hermanos mayores. Su boca se abrió una o dos veces, pero tampoco salió palabra alguna.

Bruce fue quien empezó el contacto esta vez. Agarró a Damian por debajo de los brazos, despacio y con mucha más dificultad de la que admitiría nunca, colocó al niño en su regazo.

El ex-asesino dejó escapar un sonido de sorpresa totalmente impropio, mientras era tratado como un niño pequeño, lo cual, definitivamente no era, muchas gracias.

—Hijo —Bruce murmuró contra su cabello —cuando tu madre te trajo a mí, me lamenté mucho por todo el tiempo que había perdido y que nunca podría tener contigo… sostenerte de bebé, verte dar tus primeros pasos, tus primeras palabras. Me perdí tanto… y ahora sucedió de nuevo. Perdóname por no estar para ti.

Damian tuvo que concentrarse en su respiración mientras sus ojos ardían con lágrimas que se negaba a dejar bajar. Él era mejor que eso. Su padre no debería disculparse, lo que le había sucedido estaba más allá de sus capacidades… pero se sentía tan bien saber que le importaba, que su padre había querido estar en su vida mientras crecía… escuchar que no era solo una carga que Madre dejó un día en su puerta —...Baba —Damian apretó los ojos y simplemente hundió su rostro en el pecho del hombre. La camisa ya estaba mojada de todos modos, nadie se daría cuenta que Damian estaba llorando en el regazo de su papá si se mantenía callado.

Marinette tomó un pañuelo para sí misma.

Bruce levantó la mirada del cabello en punta de Damian y los miró a todos con los ojos más suaves que la mayoría de ellos recordaba haber visto nunca en el hombre. Tim retiró el brazo de Jason de sí mismo y empezó a empujarlo hacia su padre.

—El mocoso parece muy cómodo, Timbo, y no quiero averiguar cuántas armas trajo de contrabando sin que Dickywing se diera cuenta —resopló el más alto, haciendo contrapeso.

Tim puso los ojos en blanco y sonrió cuando Marinette se unió a él en sus empujones —Todos obtenemos un turno, Jaybird, deja de actuar duro y toma el tuyo.

Damian simplemente le dirigió una mirada molesta a Jason, que no tenía ni la mitad de su dureza habitual, mientras se levantaba del regazo de su padre y permitía que Richard lo envolviera en brazos a cambio.

Disimulando una mueca de incomodidad, Jason se sentó a un lado de Bruce y lo miró, del mismo modo en que lo hizo Damian. Se tragó el impulso de aligerar el ambiente con un chiste de mal gusto "No podías dejarme ser el único en esta familia que volvió de la muerte ¿no es así, viejo?" O algo por el estilo, y solo… apoyó un hombro contra él. Sabía que eran, más o menos, de la misma estatura la última vez que estuvieron uno junto al otro, pero ahora mismo Bruce se veía… más pequeño.

Y Jason no sabía qué hacer con eso.

Jaylad… —Jason, que no había oído ese apodo en mucho tiempo, se estremeció.

—Sabes que esta basura emotiva no es lo mío… pero me da gusto que estés de vuelta —Bruce se merecía al menos eso de él.

Jason, a veces, aún sueña con una de las últimas misiones de toda la familia murciélago, antes de que Bruce desapareciera… Alfred había llenado al viejo murciélago de analgésicos con una intravenosa y Bruce simplemente lo había mirado, se había quitado la capucha y le había preguntado "¿Alguna vez te dije cuan feliz estoy de que estés de vuelta, Jaylad?"

Jason nunca había salido de la baticueva más rápido que esa vez.

— ¿Puedes…? —Bruce le dio un empujoncito con el hombro y Jason se obligó a mirarlo a los ojos — ¿Puedes dejar de ser adulto por un momento y darle un abrazo a tu viejo?

La pregunta envió hielo por las venas de Jason, que se condensó en su estómago, de algún modo. Su boca sabía a los cigarrillos que había dejado de fumar hacía meses, mientras su brazos se movieron con voluntad propia.
De repente, se dio cuenta, esta pequeña sesión no era solo por el bien de ellos. No era únicamente para tranquilizar a los hijos que pensaron haber quedado huérfanos (la mayoría, por segunda vez) de repente, Jason se dio cuenta, que Bruce había pasado por un infierno propio, que no había estado inconsciente, en alguna especie limbo, todo este tiempo… y que el hombre también necesitaba consuelo de su familia.

Jason no pudo hacer otra cosa que dárselo, sintiéndose de nuevo como ese niño aterrorizado al que Bruce le mostró los papeles de adopción por primera vez.
Inclinó su cabeza en el hombro de su padre y, muy decididamente, ignoró la lágrima ajena que cayó hasta su mejilla, mientras se concentraba en la respiración del otro.

Marinette esperó un minuto antes de decidir que era un buen momento para repartir el contenido de la bandeja previamente olvidada. Tomó una taza de chocolate y otra de té antes de acercarse al dúo dinámico actual.

— ¿Té? —le ofreció la taza correspondiente a Damian.

El menor se inclinó ligeramente, apreciando el aroma de la taza que aún emanaba vapor y asintió, tomando la pieza de porcelana ofrecida —Gracias.

— ¿Chocolate, Bluebird? —levantó la taza más grande hacia Dick.

Con una sonrisa, el mayor desenvolvió a su hermano pequeño de su abrazo para recibir la bebida — ¿Con crema y malvaviscos? Eres maravillosa, Sunshine.

Marinette se rió entre dientes, descartándolo como exageración. Luego recuperó las dos tazas idénticas y le dio una a Tim.

— ¿Café? —murmuró el detective con esperanza, inhalando el inconfundible aroma antes de tomar un sorbo. Sus ojos se iluminaron con inyección de cafeína y azúcar —esto es grandioso ¿Qué le pusiste?

Marinette inclinó su taza hacia él, ofreciendo un brindis —Lo siento, oiseau, es mi receta secreta —ella le guiñó un ojo mientras chocaban tazas, antes de tomar un largo sorbo propio.

Jason aprovechó la conversación para separarse despacio de Bruce —Oh, fantástico, ahora son dos —frunció el ceño con reprobación a los dos menores de ojos azul-grisáceo —Cupcake, no tú también. Nos basta con un adicto al café en la familia.

Tim y Marinette intercambiaron miradas, se sonrieron y luego dirigieron esas mismas sonrisas traviesas a Jason, tomando un largo sorbo, cada uno, básicamente en su cara, antes de emitir sonidos de deleite al unísono.

El gruñido de Jason quedó ahogado bajo las carcajadas de Dick, divertido por el descaro de los dos. Incluso Bruce falló en reprimir una sonrisa divertida mientras Damian también miraba con reprobación a Marinette.

—Lo siento, JayJay, llegas como seis meses tarde para salvar mi alma —se burló la franco-china —pero también tengo chocolate caliente para ti —ella le ofreció la última taza con crema batida y malvaviscos.

El más alto giró los ojos dramáticamente, mientras recibía su propia bebida caliente.

Marinette hizo una pausa y miró alrededor con satisfacción. Su familia estaba aquí, reunida de nuevo, todos sintiéndose aliviados y felices. Tomó otro sorbo de su café y consideró invitarlos a sentarse antes de darse cuenta de otro detalle importante —Bien, ya que estamos todos ¿Por qué no bajamos y empezamos con el desayuno? Estoy segura de que ustedes cuatro deben tener hambre —paseó sus ojos por cada uno de los batkids.

Dick y Jason intercambiaron miradas por un segundo (y sí, se estaban muriendo de hambre), antes de mirar a su respectivo petirrojo.

Tim fue el que respondió, inclinándose contra el hombro de Marinette —Para nosotros, técnicamente, debería ser la cena —bromeó —pero siempre es buen momento para un desayuno.

Marinette se rió entre dientes —Bien ¿Cómo suenan tostadas con salchichas, huevos y tocino?

Jason se puso en pie — ¿Ahora mismo? Suena como el cielo. Te echaré una mano.

Mientras todos bajaban de la habitación-ático, Marinette le dio un toquecito en el hombro a Damian —voy a prepararle un parfait de yogurt, granola y frutas a Parrain ¿Quieres uno?

Damian aceptó con un movimiento de cabeza, agradeciendo la atención a sus preferencias alimenticias.

Marinette los instó a tomar una segunda taza de sus respectivas bebidas y ponerse al día sobre lo que le había sucedido a Bruce mientras ella y Jason se encargaban de la comida, rechazando fácilmente los intentos de Alfred por ayudar.
Ella puso a cocinar el tocino y Jason las salchichas. El mayor empezó a romper y batir huevos mientras Marinette picaba una variedad de frutas y las repartía en dos tazones con granola, yogurt y más fruta.

Fue divertido ver de reojo las caras incrédulas o dudosas de los muchachos, cuando Bruce les platicó sobre Bunnyx.
Justo a tiempo, empezaron a servir los platos.

Marinette echó un vistazo a la isla de la cocina: con Alfred, Bruce, Tim, Damian y Dick, todos los taburetes estaban ocupados y aún faltaban ella y Jason. Hizo una mueca —Deberíamos movernos a los sillones en la sala de estar —sugirió —no tenemos espacio suficiente aquí, lo siento.

Dick se apresuró a calmarla, recibiendo su plato —No hay problema. De todos modos, esto es agradable. Ha pasado bastante tiempo desde que hay alguien más en el comedor de la mansión que Alfie, Dami y yo.

Bruce frunció el ceño ante esa declaración y buscó con la mirada a su tercer hijo — ¿Tim?

El aludido se encogió de hombros, tratando de no lucir (ni sentirse) como un niño regañado —me mudé de la mansión unas semanas después de que… ya sabes… —volvió a encogerse de hombros, aunque parecía más una muestra de nerviosismo — tuve mi propio lugar por un tiempo. Luego Jason y yo… ¿se podría decir que hicimos las paces? Y acabamos compartiendo piso —miró al de ojos verde-azulado para asegurarse de que estaba bien con él compartiendo esa información. Nunca había sido necesariamente un secreto, pero sabía que Jason nunca se lo había dicho a Dick, y ellos ni siquiera hablaban, así que…

Tal como Tim esperaba, Dick reaccionó con sorpresa, ahogándose brevemente con su chocolate y tosiendo — ¿Ustedes dos viven en el mismo lugar? ¿Desde cuándo sucede esto exactamente? ¿Y cómo es que nunca me enteré?

Bruce los estaba mirando de un lado a otro como a un partido de tenis, con expresión analítica.

Jason fue quien respondió esta vez, encogiéndose de hombros al igual que Tim, mientras le pasaba un plato a Alfred —Unos cuatro o cinco meses ¿más o menos? Y no había necesidad de que lo supieras.

Dick lo miró, herido, antes de dirigirse al menor — ¿Tú lo sabías, Lil D?

Damian lo miró con una expresión aburrida, mientras Marinette colocaba los tazones de parfait frente a él y su padre — ¿Por qué me importarían sus arreglos de vivienda? En el improbable caso de que necesitara algo de Drake, podría encontrarlo en Wayne Enterprise. Red Hood y Red Robin son fáciles de localizar en los tejados.

— ¿Red Robin? — finalmente preguntó Bruce.

Entonces Tim se tensó ligeramente —Seh, ese es mi nombre ahora. Dick asumió tu capucha y le dio la capa a Damian — se encogió de hombros como si no fuera nada… como si no le hubiera roto el corazón en ese entonces, especialmente con Dick insinuando que era inestable porque no estaba manejando el duelo —me quedé un tiempo con los Titanes, pero luego estaba más ocupado con las empresas y mi investigación sobre lo que había sucedido contigo.

Dick inclinó la cabeza, luciendo culpable.

—Después de eso, Oracle me pidió que le echara un ojo a este insomne sin remedio un par de veces —Jason colocó otro plato frente a Tim antes de revolverle el pelo con brusquedad, despeinándolo —eventualmente, recogí al triste pajarito de alas cortadas y le dije que podía unirse a mí. Entonces: Red Robin.

¿Me recogiste? —Tim repitió, fingiendo estar indignado, y apartándole la mano de una palmada juguetona. Ignoró abiertamente como Dick se estremeció ante la frase "triste pajarito de alas cortadas" tanto como la sonrisa de suficiencia de su roomie — ¿Qué era yo? ¿Un gatito perdido?

Jason le devolvió una sonrisa maliciosa —De hecho, yo diría que estabas a esto de ser acogido por Selina en cambio — Jason juntó sus dedos índice y pulgar, apenas dejando unos milímetros de espacio entre ellos, antes de tomar un sorbo de su chocolate.

Tim puso una cara de contemplación —Eso no suena tan mal. Me habría llamado "Stray Cat" y me habría conseguido un traje de esa imitación de cuero que parece reflectante. Con ese escote de triángulo invertido, para honrar uno de los viejos atuendos de Catwoman.

Jason tosió, apenas evitando escupir su chocolate en la mesa — ¿Por qué eso sonó como si lo hubieras considerado antes, Timbo? —preguntó, sonando cauteloso.

El genio simplemente sonrió con fingida inocencia. Dick había pasado de culpable a escandalizado. Y Marinette, en cambio, se reía abiertamente — ¿Sabes, Tim? Siempre está Halloween —le guiñó un ojo a su amigo —déjame diseñarte eso.

Tim le dio el visto bueno —Diviértete, princess.

Jason ahogó un quejido.

Finalmente, todos tomaron sus platos y tazas para acomodarse en el salón.

Alfred, Bruce, Dick y Damian compartieron un sofá. Jason, Tim y Marinette, el otro.
Una vez que todos estuvieron satisfechos, la conversación regresó a los sorpresivos sucesos de ayer.

Marinette encendió el televisor mientras buscaba el Ladyblog en su teléfono.

Esta iba a ser una laaaarga conversación.


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Conteo de palabras: 5.564

Parrain: padrino (francés)
Baba: padre (árabe)
Oisau: pájaro (francés)


Estoy de los nervios, mañana termino de matricularme en una academia de belleza para estudiar peinado y manicura. Me aburrí de no conseguir trabajo en mi carrera (aunque, en realidad, no es realmente una sorpresa. No fue mi carrera de elección, aunque aprendí a amarla y querer ejercerla) de todos modos, serán 10 largos meses de capacitación, aunque solo 2 días por semana.

Deseenme suerte.