Alguien que ya nadie recuerda dijo alguna vez que la primera impresión es muy importante. Y la primera que uno tiene de Anna es que es una chica seria, con un rango de emociones bajo e incluso algo apática.

Pero eso es lo que piensan los que no la conocen, tal cual como en un experimento con una variable controlada: ella con las personas correctas a su alrededor y en un ambiente muy específico se sentirá muy a gusto entonces mostrará un lado que casi nadie conoce, el cual es uno divertido, juguetón y hasta rebelde.

Claro, en la medida que Anna se deje exponer.

Por ejemplo, Anna sabe que a Tamao le gusta cantar. Se podría decir que la pelirosada tiene una voz considerada virtuosa, una suavidad para el oído. Lo único malo es era demasiado tímida para atreverse a cantar en público.

La única razón por la que la pareja Asakura tenía conocimiento del talento de su amiga es porque está, creyéndose sola, empezaba a cantar al realizar sus tareas. Siempre era algo bajito, sutil y melódico. En muy contadas ocasiones reunió la osadía suficiente para seguir cantando cuando alguno de ellos dos entraba al mismo cuarto que ella.

Así que cuando Anna descubrió algunas canciones que tenían en común, decidió aprovechar la oportunidad.

Ya sea apoyando en la cocina o limpiando la casa, la rubia empezaba a reproducir canciones y cuando casualmente llegaba alguna que ambas conocieran, empezaba a cantar. Iniciaba con algo sencillo: un tarareo, para tratar el terreno y Tamao se sintiera a gusto. Luego entonando una que otra palabra, una oración o un coro muy pegadizo mientras la veía con un brillo juguetón en los ojos y era cuando la adivina descubría lo que la rubia trataba de hacer. Con un poco de pena, empezaba a cantar en voz muy bajita mientras observaba de reojo como Anna empezaba a bailar. Nada muy obvio o dramático sino algo sutil como un leve vaivén de cadera, un medio giro fingiendo acomodar algo o un movimiento de hombros al ritmo.

Era en ese momento, viendo a Anna hacer el "ridículo" solo para que ella se soltara es cuando pensaba "¿porque no hacerlo también?". Así que levantaba la cabeza, cuadraba los hombros y elevaba la voz para cantar los coros finales mientras acompañaba en el canto.

Para que al final de la canción, se observarán mientras reirán por el momento que acababan de pasar. Con el tiempo, poco a poco se iban agregando más canciones al repertorio que solían cantar y se les quitó la pena a ambas cuando las llegaron a atrapar Amidamaru o Yoh en el acto.