Quien vence a los demás es fuerte; quien se vence a sí mismo es poderoso.

(Lao Tse)

Maestro, hoy he alcanzado la claridad que tanto anhelaba.

Mi corazón, que antes vacilaba entre la incertidumbre y el deseo, finalmente ha encontrado su respuesta. No fue una batalla fácil, pero ahora veo con nitidez el sendero que siempre ha estado frente a mí. Aunque la imagen de su rostro persiste en mi mente, el eco de tu presencia no perturbará mi camino. He sido probado en muchas ocasiones, pero el más grande desafío siempre ha sido el de mi propio corazón. Puedo reconocer la fragilidad del deseo humano, pero no me dejo seducir por él. El sendero hacia la iluminación no tiene espacio para lo efímero. Así, aunque el nombre de Shaina se repita en mis pensamientos, mi destino está claro, y mi camino permanece firme y solitario. No hay más dudas. Solo el silencio que guía mis pasos hacia el Nirvana.

Comprendo lo que ella siente, lo que ha depositado en mí con la pureza de quien entrega su alma sin reservas. No ha sido indiferente para mí. He percibido cada emoción, cada sombra de esperanza que se alzaba en su mirada, cada palabra que no pronunciaba, pero que su espíritu gritaba en silencio. He sentido el peso de sus sentimientos, su admiración, su deseo de estar a mi lado. Y, aun así, maestro, sé que mi camino no es el suyo.

No es la primera vez que alguien me ha mirado con anhelo, pero ella… ella es diferente. Su amor no es efímero como otros, no es una simple ilusión pasajera. Es real, es fuerte, es una llama que podría arder por toda una vida. Y sin embargo, aunque lo reconozco y lo respeto, no puedo corresponderle.

No por frialdad, no por desdén, sino porque mi destino está en otro lugar. Sé lo que este amor exige de mí, y sé que, si cediera, ya no sería el hombre que elegí ser. Mi vida ha sido un constante desapego, un desprenderme de todo lo que me ata a este mundo para alcanzar la verdad última. ¿Cómo podría entonces entregarme a algo que me encadenaría nuevamente?

He encontrado la respuesta, maestro. No hay más dudas, ni más dilemas. Mi humanidad aún me pertenece, pero no puedo permitir que sus sentimientos alteren el rumbo que he elegido. Shaina es fuerte, lo suficiente para entenderlo, lo suficiente para superar el dolor que mi decisión pueda causarle.

El amor, maestro, es solo otra forma de apego. Y aunque su abrazo es cálido, yo no puedo permitirme descansar en él. Mi sendero es otro, y en él, solo hay espacio para la paz del desapego.

Shaka de Virgo, no puede permitirse dudar más.

Continuará…

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Jajajaja, Amatizta, tus comentarios siempre me hacen el día. ¡Afro está que no puede con tanto sentimiento! Y tienes toda la razón, ese choque constante con la cobra ha dejado algo en el aire… tensión, pasión, ¿o será solo puro drama? Quién sabe, pero nuestro Adonis del Santuario definitivamente no se rinde fácil. Eso sí, parece que el santo no tan santo del sexto templo ya se nos fue directo a la iluminación y dejó atrás las tentaciones terrenales. Ni modo, Afrodita, te toca entrar al ruedo con todo. ¡Gracias por siempre comentar con tanto entusiasmo! Un abracito.

Sookie89: Mil gracias por tus comentarios, espero llegues pronto hasta aquí.

Nos estamos leyendo.