Terrones de azúcar, faltan 12 días exactos para mi cumpleaños.
Recuerden que es el 23 de marzo es el cumpleaños de mamá terrón de azúcar. Así que no se les olvidé, me dejan sus felicitaciones, si no me enojare jijjiji.
Por cierto, mañana cumpliremos 5 años desde que mamá terrón de azúcar, publico el primer fanfic de Saint Seiya. O sea cinco años de que me han dado la oportunidad de llegar a ustedes por medio de mis escrituras y les diré algo...
Esperen algo mañana, pequeñito, pero algo.
Los quiero terrones, prosigan a leer. jijijiji
Aquella época, en el santuario, en un tiempo ya muy distante.
Solo era otra tarde cotidiana, de entrenamiento extremo, competencias amigables entre camaradas para superarse mutuamente.
Siempre llevando en la mente su mayor deber.
Proteger el santuario, proteger a la siguiente reencarnación de Atena.
Muchos aún son jóvenes, pero no por eso dejan de lado su más grande honor y título.
Los caballeros dorados, la más alta estirpe entre los guerreros entregados en cuerpo y alma a la Diosa Atena.
Cada uno de ellos hace su máximo esfuerzo a diario, para estar al nivel de la situación.
Entrenando en soledad, haciéndolo en binas o en grupo, como fuera, siempre se esfuerzan para darlo todo.
Claro que se dan pequeños momentos de tiempo libre para convivir con sus demás compañeros de armas, con sus discípulos quienes tienen, o simplemente burlarse de los lentos avances de los de más bajo rango.
En fin, momentos de esparcimiento todos necesitan para no acabar locos en un mundo lleno de sangre y carnicería.
Sin embargo, justo en esta tarde, el viento se ha incrementado, y si bien no es la gran cosa para algunos, pues no les interfiere para nada en su entrenamiento, aunque… Para otros… Si pude ser una enorme incomodidad.
Y por supuesto, tiene que pasarle a alguien… Algo escandaloso.
-Ougsss… ¡MALDITO VIENTO!- Lo malo de llevar el cabello largo y suelto, en medio de un entrenamiento, es que su vista pueda verse obstaculizada por unas hebras doradas.
Aun así, no se rinde y lanza sus rosas mortales contra su enemigo de entrenamiento.
El cual, no presenta dificultad alguna para esquivarlas, y eso que igual lleva el cabello suelto, sin embrago es un poco más corto que el de su oponente.
Sin más, el de cabellos rojos, lanza parte de su cosmos contra el rubio, quien pudo advertir el primero, por no el segundo, derribándolo de una sola vez, dejándolo en el suelo con un poco de estala polvorienta, y por lo cual sus ropas terminan completamente llenas de tierra suelta.
-¡AAAAAH…!- Se queja cuando se ve en el suelo, de espaldas y molesto -¡NO ES JUSTO!- Rápido replica.
-Fin del entrenamiento- Aquel joven hombre de cabellera rojiza, ropas naranjas tradicionales de la India, y un Bindi azul en la frente. Se mantiene al margen con los ojos cerrados, posicionando su mano derecha delante de su pecho, con la palma de lado.
Claro que esto hace enojar al desesperado rubio -¡SHIJIMA! ¡ESO NO SE VALE! ¡TE HUBIERA PODIDO DERROTAR SI MI CABELLO NO ME ESTORBARA!- Reclama mientras se levanta enfadado del suelo, volviéndose a poner en posición de combate.
Sin duda, es bastante orgulloso y enojón cuando algo externo a su control lo incomoda y lo hace "Perder".
-Piscis, sabes que durante una batalla tu cabello o algún otro obstáculo, no puedes dejar que se interponga, sino serás acabado rápidamente- Aquel pelirrojo de apariencia distante, le da su observación bastante obvia.
Sin embrago, al rubio poco eso le importa y su enojo incrementa aún más, al grado de poner sus brazos cruzados y darle la espalda al otro con enfado -¡PERO ESTE NO FUE EL CASO! ¡SOLO GANASTE PORQUE ME DISTRAJISTE! ¡TRAMPOSO!- Un comportamiento un tanto infantil, que podría desesperar a cualquiera, pero…
El actual caballero de virgo, alguien que usualmente e calmado, tranquilo, que no se mete en dificultades ajenas, es el único que logra soportar a ese engreído, enojón y ciertamente divierto hombre.
Abre sus ojos azul profundo, ladeando levemente su cabeza, observando muy atento a la larga cabellera rubia, que en efecto ondea sin ningún control por el fuerte viento que se presenta.
Esto solo puede significar que una tormenta se acerca, pero aunque reconozca muy bien este aviso, pues la misma naturaleza lo está advirtiendo, no por eso, puede ignorar la incomodad de su amigo más cercano y un compañero de entrenamiento formidable, a pesar de su actitud tan presumida e infantil.
Casi nunca se interesa en tocar a los demás, en ser cercano o ayudarlos más que a mejorar su comos, y aun así…
Sus ojos azules divisan una de las rosas que habían quedado clavadas en el suelo, dirigidas para paralizarlo y darle la victoria al pisciano.
Mientras tanto, Cardinale está refunfuñando, cruzado de brazos, frunciendo el ceño y diciendo más de una tontería en voz alta -¡PUFFFF! ¡NO ES JUSTO QUE EL VIENTO SOPLARA EN ESE PRECISO MOMENTO! ¡SOLO POR ESO SHIJIMA ME HAS GANADO, PERO TE JURO QUE VOY A VENCERTE LA PRÓXIMA VEZ!- Mechones vuelan hacia su cara, introduciéndose en su boca, para fastidiarlo más.
Rápido se sacude la cara con movimientos bruscos de la cabeza y desesperados de sus manos -¡ME VOY A CORTAR EL CABELLO SI ME SIGUE ESTORBANDO!- Simplemente no para de gritar por este sedoso inconveniente.
Es normal que cualquier cosa que te incomode sea el objeto de eliminación total, para evitar frustraciones futuras, sin embargo, no espera aquel gentil tacto.
Nota como unas manos sujetan suavemente su cabello dorado, para poco tensarlo y hacer que su peinado suelto, sea sujeto por una coleta baja adornada con una hermosa rosa, notándolo que de esta forma su cabello se calma.
Sus brillantes ojos verdes se sorprenden, para darse la vuelta y tomar su cabello ahora arreglado -¿Qué… Es esto?- Al mirarse a sí mismos, sus orbes se dirigen al caballero de virgo, que está a su frente y muy cerca, con una apariencia serena y calmada.
Con un rostro sereno y sin mayores emociones –Con esto, creo que ya no tendrás problemas para combatir, incluso en días ventosos- Recalca el pelirrojo, mirándolo atentamente con esos profundos zafiros –Además, creo que no deberías corarte tu cabello. Te gusta mucho ¿No?- Pregunta como si no conociera aquella respuesta.
Para piscis esa atención, ese detalle y solución, le parece sorprendente, que virgo la tuviera con él.
Sin embargo, no es la primera vez que a su manera es bastante lindo con él, atento y dulce.
Aquel corazón venenoso, ese rostro bonito y sin quererlo un poco tímido, se vuelve sonrojado, con un palpitar fuerte en su pecho, llevando ahora la coleta al frente por sobre su hombro izquierdo.
-Shijima…- Murmura ese nombre, que a veces lo hace preocuparse de más por sus acciones.
Odia sentirse vulnerable, detesta sentirse un poco intimidado e indefenso con alguien que ha conocido desde hace bastante tiempo, pero sobre todo con alguien que pareciera no importarle nada, ni nadie, incluso… Pareciera que no se diera cuenta de sus propias acciones, que si no tiene un significado para él, por hacerlas… Puede confundir a los demás por lo amable que puede llegar a ser.
-¿Por qué estas rojo?- Conoce a ese rubio muy bien y el que tenga las mejillas de ese color no puede ser algo bueno -¿Te estas enfermando?- No va a ser tan atrevido, como para tocar su frente y compararlo con su temperatura, pero si para preguntarle por su bienestar.
Cardinale, simplemente odia sentirlo así de cerca, y que no se dé cuenta, que con cómo se comporta, lo hace pensar miles de cosas que pudieran ser verdad o no.
Pero… Por alguna razón, reaccionar mal ante él, decirle que… Se aleje o lo deje en paz, no le logra salir con él.
-No… No estoy enfermo… Solo- Intenta disimular que nada ocurre, aunque simplemente no le sale –Que… Gracias por esto- Señala la coleta baja, levemente sonrojado, sin evitar la mirada.
-No hay por que agradecer- Le contesta fríamente –Seria una pena que lo cortaras, te ves muy bien con el cabello largo- Sin duda, Shijima dice lo que piensa sin filtros.
Otro flechazo más para el pobre corazón del rubio, que simplemente no puede soportar cada dulce atención de este hombre tiene con él.
El ventarrón empieza a arreciar aún más, provocando que los cabellos de ambos dorados se alborote más, sin embargo el de Cardinale, ya no se vuelva loco con el ambiente.
-Deberíamos volver a nuestros templos, antes de que comience la lluvia- Pronto se notan las nubes negras aproximarse.
Dicho eso, Shijima se pone en marcha para subir hacia el inicio de los templos.
Simplemente, Cardinale se ha quedado en su mismo lugar, mientras sigue admirando la coleta que Virgo le hizo, utilizando una de sus rosas que en el entrenamiento le lanzo.
-Shijia… ¿Cómo es que trasformas cualquier cosa en algo maravilloso?- No solo habla de este día, sino de miles de otras acciones del pelirrojo ha tenido con él y esta, simplemente le demuestra que le presta atención a cada detalle que él dice o hace…
De las pocas veces que Cardinale se queda callado y sin actuar, pero ahora mismo se queda estático, pues si hace lo que siente en su corazón… Revelaría mucho de su sentir, sin embargo, es posible que Shijima incluso ni se dé cuenta de sus sentimientos, pero… No sería malo, estaría bien, que solo con él siga siendo así de lindo.
Logra calmarse un poco, para acto seguido dirigir sus rápidos pasos hacia los templos y lograr alcanzarlo, para caminar a su lado, tomando su mano, y sonriéndolo.
-Me gusta lo que hiciste con mi cabello- Le habla con suavidad y un leve coqueteo, acercándose bastante a él, sonriéndole, sin dejar de lado su sonrojo –Dime, ¿Me veo lindo?-
A Virgo le parece un poco extraño que tome su mano, pero realmente no le importa mucho, realmente, Cardinale es el único que si lo llega a tocar, no le incomoda realmente, ni lo siente una invasión a su espacio persona, pues… Le agrada –Mmh- Asiente, mirando hacia el frente.
-¿De verdad?- El coqueteo de parte de piscis aumenta aun mas, aunque virgo no se dé cuenta, Cardinale no se va a detener por eso –Entones, creo que lo mantendré, ¿Qué opinas?-
-Si te ayuda a mejorar, está bien- Contesta bastante seco y distante, pero no por eso es cruel o huraño.
Un suspiro de parte del rubio se escapa, entendiendo que ese pelirrojo lo dice de una buena manera.
Sin duda este pelirrojo, es de muy pocas palabras, pero de acciones claras.
Y a Cardinale le importa mucho, tal vez solo lo ve como un amigo muy cercano o especial, y puede que no se dé cuenta que incluso es algo más que amistad, pero… El que lo entienda, sin duda será tardado, sin embargo…
Piscis, esta por completo claro y convencido de lo que siente, y coquetear con alguien tan distraído y desinteresado en ese tema, bien puede ser su nuevo pasatiempo favorito, hasta que el mismo Virgo se dé cuenta, de que sus acciones revelan más que sus escasas palabras.
Buenos días, tardes, noches, ¿Qué hora es? ¿Quién me ha robado el reloj? ¿Cómo se encuentran el día de hoy mis terrones de azúcar? Espero que estén pasando un asombroso obligo de semana.
Que estén pasándola bien y estén cuidando de su salud.
El calor se están intensificando, cuídense de las olas de calor e insolaciones.
Debo decirles que esta actualización del especial de Shijima de Virgo, es dedicado y entregado especialmente para Cely Gracia, la cual lo pidió por a ver ganado un reto de preguntas randoms, eso si, lo debe compartir con sus demás hermanitos terrones de azúcar.
Espero que te guste mucho y lo disfrutes, un poquito de estos dos enamorados.
Sin mas me despido, no sin antes decirles que gracias por estos casi 5 años juntos e iremos por mas.
Cuídense mucho, los quiero bastante.
Los leeremos la próxima.
Recuerden que mamá terrón publica cada miércoles.
Ammu se va.
