Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto. La historia está inspirada en una serie de televisión con el mismo nombre, dicha serie televisiva no me pertenece.

Capítulo 7: Miedo al cambio

Shimura Danzō no siempre fue el hombre viejo que es hoy, no tenía todas las cicatrices visibles que actualmente tiene. En sus nublados recuerdos todavía vislumbra al joven idealista que fue, y a su mejor amigo, un joven menos idealista que él, pero con la misma fe de un futuro mejor. Es triste como termino todo; su amigo se convirtió en un idealista con poder y capacidad de llevar a cabo sus ideales, aunque considerando las consecuencias que pudieran surgir del camino recorrido. Por el contrario, él se había convertido en una persona pragmática que, igual que su antiguo mejor amigo en su momento, no temía a las consecuencias de sus acciones con tal de cumplir su objetivo, sin importar la moral, los sentimientos, o sus ideales.

Quizá la principal diferencia entre ellos consistía en como lidiaban con las consecuencias de sus acciones. Su amigo, Hiruzen Sarutobi, se hacía responsable de las consecuencias de sus acciones, lidiando con ellas. Sin embargo, siempre manipula a sus aliados y amigos para que la percepción de dichas consecuencias no le afectaran personalmente. De esa manera, independientemente de que perdiera o ganara en los conflictos y desafíos en los que participaba, y siempre y cuando no sufra daños catastróficos, Hiruzen se las arreglaba para quedar como el héroe, el salvador o el líder sabio que aprovecha las oportunidades que los dioses le daban, o afronta los retos que el destino le imponía para seguir avanzando hacia una grandeza prometida. De joven, Hiruzen Sarutobi no pensaba dos veces las cosas antes de llevarlas a cabo; eso lo llevo a grandes logros, aunque también casi lo lleva a la muerte y a la más absoluta derrota en varias ocasiones.

Danzō aprendió como no hacerse cargo de todas las consecuencias de sus acciones. Lidiaba con ellas, pero de una manera muy diferente a como lo hace su antiguo amigo y actual Shōgun. Era tan bueno en su trabajo que gran parte de los afectados nunca se daban cuenta quien fue el responsable de los hechos que les ocurrían, tanto buenos como malos. A fin de cuentas, un buen espía nunca era reconocido por ninguna parte de la sociedad, y un maestro espía podía ocultar algunas de sus actividades incluso de sus propios aliados.

La historia de como Danzō llego a ser la persona que es el día de hoy es larga y sangrienta. Después de varios años como el maestro espía de Konoha, Danzō se ha acostumbrado a una serie de expectativas en torno a los asuntos que maneja. Sus expectativas son muy amplias, y como buen espía sabe que cualquier cosa puede pasar, que debe de verificar siempre la información y que la situación siempre puede cambiar. Sin embargo, la información que ha llegado recientemente definitivamente ha tambaleado todo lo que sabe y conoce del mundo actual.

La misma información le ha llegado a su amigo Hiruzen, y rumores e información similar circulan a lo largo y ancho de la isla. Después de cientos de años de casi total aislamiento y escaso contacto con islas cercanas, unos extranjeros han llegado a sus costas sobre barcos enormes.

La isla en donde él y todos sus compatriotas viven se divide en cinco reinos, siendo el Reino del Fuego y la Aldea Oculta entre las Hojas quienes ocupan el territorio más austral de la isla y un archipiélago cercano. Danzō tiene informantes en todos los reinos y en la isla más alejada del Reino del Fuego. Dicha isla tiene un escaso contacto comercial con la nación que domina la península cercana. Sin embargo, por lo que sabe esa nación no tiene planes de invadir o comerciar ni con su reino ni con ningún otro reino de la isla donde viven, y ninguno de los barcos gigantes avistados coinciden con la descripción de ningún barco extranjero conocido.

Nippon nunca ha sido un lugar pacifico, pero sus guerreros siempre han sido honorables y han respetado las leyes de la guerra. Incluso los ninjas respetan los límites de las leyes inquebrantables en la guerra. O al menos la mayoría de las veces las respetan. Aun cuando aparecieron las armas de fuego en los campos de batalla, o el Sengoku entro en su punto más sangriento, ha habido cierta cantidad de honorabilidad entre los bandos.

La honorabilidad se interpreta como los códigos "flexibles" que se deben usar antes, durante y después de la batalla por parte de cada persona, también establece las acciones imperdonables que no deben llevarse a cabo si uno no quiere ser maldecido por los kami de esta tierra. Ya existía cierto honor entre los distintos clanes de ninjas y samuráis antes de la formación de los reinos, cuando varios clanes se organizaron bajo el mando de una persona se establecieron los reinos feudales, unos más grandes que otros. Actualmente quedan cinco grandes honorables reinos que habían decidido aislarse del mundo, no necesitaban al resto del mundo para poder vivir y prosperar.

Si hay algo que todos recuerdan de los extranjeros es que no son nada honorables. La invasión de los mongoles, aún hoy en día, es recordada como uno de los episodios más oscuros de su historia. Si hoy en día muchos ninjas y samuráis son inusualmente crueles y sádicos fue por las secuelas de este evento. También fue a partir de este momento que implícitamente se estableció que los códigos de honor utilizados entre los habitantes originales de la isla no aplican contra invasores extranjeros si estos no muestran la voluntad de respetarlos.

La última vez que un extranjero había pisado territorio de Nippon como un invitado fue hace 150 años. Han habido personas que intentaron salir de la isla, pero sin el apoyo de ningún gobierno ni organización militar casi todas las expediciones terminaron en desastre. Y la mayoría de los extranjeros que invadían alguna isla de los pequeños archipiélagos que rodean la gran isla, o pisaban territorio de la propia gran isla, eran eliminados después de una agresiva advertencia. Si en esta ocasión no ha ocurrido lo mismo con estos extranjeros es porque, a diferencia de otras expediciones extranjeras, esta expedición está fuertemente armada.

Danzō ha sentido un gran miedo por primera vez en años. A diferencia de otras veces, en esta ocasión no sabía precisar por qué tiene miedo. Hizo un esfuerzo para calmarse mientras mandaba a llamar al agente búho.

—Agente, necesito que confirmes la presencia de barcos negros gigantes de madera en nuestras costas, igual que necesito saber cuántos extranjeros hay en nuestro territorio. Si puedes averiguar sus intenciones y lo que está haciendo el gobierno local también sería de mucha utilidad. Cualquier información de confianza respecto al segundo asunto que puedas conseguir será muy apreciada. Antes de retirarte del lugar con presencia extranjera asegúrate de dejar al menos un equipo de espías. Llama a lechuza antes de salir de las instalaciones —Danzō despidió a su agente antes de que este pudiera responder o hacer un gesto afirmativo. El agente búho es un maestro en Cho Ho y tiene una amplia red de espías e informantes, por otro lado, la agente lechuza es una kunoichi con una vasta experiencia en infiltración y extracción de información, por algo es la mejor en la disciplina Intonjutsu.

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Danzō está genuinamente confundido. Nada de lo que está pasando es algo que esperara, o siquiera hubiera imaginado. Los extranjeros no se asustaron ni se retiraron de su isla, dejándolos en paz, tampoco se mostraron especialmente agresivos e iniciaron una invasión y posterior ocupación militar. En lugar de todo lo anterior parecían estar interactuando con los reinos de Nippon de una manera muy diferente, los estaban obligando a comerciar mediante la intimidación usando sus armas de fuego.

Danzō y Hiruzen sospechan que los acuerdos comerciales que los Daimyō firmaron son desventajosos, y no precisamente a su favor. Hasta donde han averiguado no hay nada particularmente injusto con los acuerdos, pero eso puede deberse a que el comercio no es su área de especialidad, además de que nadie dentro de la gran isla y del resto de las islas circundantes sabe bien cual sería un intercambio justo por sus productos y sus servicios. Hay cosas muy obvias; como los impuestos que deben de cobrarle a los extranjeros, los más bajos que ellos recuerdan, pero, por ejemplo: ¿cómo van a saber cuánto es el precio justo por un barco de vapor?

En un principio Danzō pensó que dentro de los productos que ofrecieron para intercambiar podría haber drogas o elementos de propaganda, pero se equivocó. Ninguno de los artículos comerciados es particularmente adictivo, y no hay elementos de propaganda más allá de lo esperado. Los cinco reinos pueden llegar a entender que los navegantes, soldados, comerciantes, y demás personas extranjeras sientan orgullo por su nación, pongan sus símbolos en lugares visibles, y los honren con canticos que resaltan lo grandiosa que es su patria.

Hiruzen parece ser el que más ha entendido la estrategia de estos extranjeros, dominarlos o influirlos por medio del comercio. Es una estrategia bastante arriesgada, especialmente porque los cinco reinos están unánimemente de acuerdo con la política aislacionista que habían llevado hasta el momento y aceptaron estos acuerdos comerciales de mala gana. Incluso ahora, en las sombras y bajo la luz del sol, todos los gobiernos han preparado a sus ejércitos y sus naciones se preparan para lo que puede llegar a ser una guerra larga y sangrienta. El hecho de que los extranjeros hayan reaccionado tan pasivamente a sus provocaciones es extraño. O quizá a él le cuesta trabajo entender el enfoque de los extranjeros.

—Quizá sus bebidas alcohólicas no sean extremadamente adictivas, pero causan curiosidad. De hecho, todos sus productos causan mucha curiosidad, también causan más admiración que miedo. Y no solo los productos que nos quieren obligar a comerciar en nuestro reino, o en los otros reinos. Sus barcos, sus… maquinas, sus armas, sus libros. No me puedo creer de verdad que exista lugares con lagartos gigantes de dos o más metros de largo, y un elefante es una criatura que nunca me hubiera imaginado.

—Hiruzen, tenemos registros de criaturas parecidas a elefantes que probablemente trajeron los extranjeros en una de sus invasiones —dijo Danzō frustrado.

—El punto es que han causado más curiosidad que miedo. No paso ni una semana de la llegada de los extranjeros antes de que todos los comerciantes de la zona estuvieran revisando los productos, e incluso los más atrevidos, cerrando tratos —explicó Hiruzen a su amigo.

—Deberían haberlos colgado por violar tan abiertamente las leyes de nuestro reino —exclamó Danzō, furioso—. Deberíamos también de atacar y expulsar a estos extranjeros en vez de esperar una excusa. Es obvio que son más inteligentes que la mayoría de los invasores.

—Danzō, si algo hemos averiguado de todo este suceso es que el mundo ha cambiado mucho en los últimos años, más de lo que imaginamos. Y por supuesto, sus armas son mucho más avanzadas que las nuestras —dijo Hiruzen, recordándole a Danzō todo lo que sus espías han averiguado, haciéndolo enojar e incrementando su miedo y odio hacia los extranjeros.

—Tampoco podemos ignorar lo que ellos llaman política internacional. Hay varias naciones, casi con seguridad muy poderosas, interesadas en vendernos y comprarnos cosas —terminó de decir Hiruzen.

—Se están llevando todo nuestro oro —dijo Danzō con furia.

—Y dejando mucha plata. Y eso probablemente se deba a que nosotros damos más cantidad de oro por una determinada cantidad de plata que en otros lugares del mundo —Hiruzen suspiro mientras se levantaba—. Estoy seguro de que esto va a traer una crisis económica más temprano que tarde.

—Si hacemos una alianza con los otros reinos y atacamos todos juntos a los extranjeros en este mismo instante, aún puede que expulsemos a los extranjeros, se vayan y nos dejen en paz —dijo Danzō buscando el apoyo y confirmación de su Shōgun y amigo.

—¿Hacer una alianza con el Reino de la Tierra? ¿O con el Reino del Agua? —preguntó Hiruzen con un tono divertido e incrédulo. En muchas reuniones su amigo y él intercambiaron comentarios despectivos e insultantes hacia esos reinos y, en particular, sobre sus fuerzas militares—. Pensé que nunca cambiarías de opinión acerca de tus pensamientos de que preferirías aliarte con un ejército de Onis que con ellos.

—Estos extranjeros, sin importar de que nación vengan, son peores que un ejército de Onis —sentencio Danzō. Durante unos minutos ninguno de los dos ancianos amigos dijo ninguna palabra.

—Parece que sin importar que hagamos, los kamis han decidido que Nippon no puede ser olvidado por el mundo. Y si no queremos que el mundo nos aplaste debemos de comprenderlo y cambiar para poder lidiar con este —comentó Hiruzen con una voz agotada.

—¿Qué tanto pudo haber cambiado el mundo? Los rumores que rodean a los invasores indican que no han cambiado realmente, solo sus tácticas, sus armas, su naturaleza sigue siendo la misma. ¡Eso es algo con lo que podemos lidiar! —señalo Danzō desesperado y esperanzado al mismo tiempo.

—Danzō, Nippon tiene que cambiar, nos guste o no. Que la naturaleza de los extranjeros, su verdadera naturaleza, no haya transmutado mucho es una ventaja que podemos aprovechar, pero ya no podemos permanecer igual. Hagamos lo que hagamos, debemos de cambiar si queremos no solo sobrevivir, sino también prosperar —señalo Hiruzen mientras se levantaba, dispuesto a despedirse e irse.

—¿Y darle la espalda a nuestros ancestros y a nuestras tradiciones? ¿A nuestro estilo de vida? —cuestiono a su amigo, viéndolo por vez primera como si se hubiera vuelto loco—. A lo largo de mi vida te he mostrado mi apoyo y confianza. Admito que no todo lo que he hecho lo has conocido, o lo has aprobado, hemos tenido nuestras diferencias, pero siempre hemos trabajado por un mismo fin común. La supervivencia de nuestro reino y nuestra aldea.

Hiruzen sabía que eso no es del todo cierto. El poder personal también juega un papel importante en las decisiones y acciones de un ninja, o de un samurái; no por nada, a pesar de ser amigos, también podían considerarse abiertamente rivales y secretamente enemigos, a veces con una tregua de por medio, pero no por eso dejaban de serlo. Hiruzen sabe que Danzō no iba a estar de acuerdo con él en esta ocasión, en sus acciones, ni en los escenarios que él visualiza. —Aun si ganamos y expulsamos a los invasores, estos no se van a quedar quietos mucho tiempo. Si hiciéramos lo que tú dices y permaneciéramos igual, probablemente no pasaría mucho tiempo antes de que los extranjeros regresen, no serán tan amables en esa ocasión, y probablemente no estemos en mejores condiciones para enfrentarlos de lo que estamos ahora. Llegará un punto en que la ganancia que podrán obtener de una invasión abierta a nuestras tierras superara el costo.

Danzō frunció el ceño, mostrando su enfado, su ira, y ocultando su creciente miedo. Danzō tenía miedo de que Hiruzen tuviera razón; sus barcos de metal y sus enormes barcos de madera superan por mucho lo que sus embarcaciones pueden hacer, seguro que sus katanas y arcos pueden vencer a sus endebles sables y bayonetas, pero dudaba mucho que sus armas de fuego superaran las de los extranjeros; ni sus tanegashima ni sus cañones de madera podrían hacer gran cosa contra los cañones de metal de los extranjeros, y sus otras armas de fuego, las cuales tenían más precisión, mejor alcance, más potencia y más capacidad de disparo.

Hiruzen se giró y se fue, consciente de que probablemente Danzō está sopesando la delicada situación en la que se encuentran. Danzō es un hombre listo y experimentado, probablemente ya se dio cuenta que la única manera de luchar militarmente de manera efectiva contra los invasores son las guerrillas y los ataques sorpresa, sabía que encerrarse en castillos o en posiciones defensivas, o luchar en campo abierto sería algo extremadamente sangriento para los nipones. A lo largo de la plática Hiruzen también se dio cuenta de que por sí solos les tardaría años, décadas, para igualar las capacidades militares de los extranjeros. Ahora más que nunca sabía que debía de investigar el mundo exterior, y encontrar los mejores métodos de proteger a Nippon en general y a su reino en particular.

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Danzō está una vez más frustrado, esta guerra se estaba prolongando más de lo que debería. A pesar de todos sus esfuerzos Danzō no había sino cosechado derrota tras derrota en las batallas importantes. Claro que había obtenido victorias en muchas de sus escaramuzas, tantas como derrotas, pero eso no hacia si no mantener la moral hasta cierto punto, no cambiaba el flujo de la guerra.

Todo comenzó cuando Danzō utilizo sus contactos para organizar una reunión con los lideres del Reino del Rayo y el Reino de la Tierra, el objetivo de la reunión era organizar la expulsión de los extranjeros de su isla. Pese a que los extranjeros tienen mejores armas no son muy numerosos. Danzō pensó que con el apoyo de dos reinos y los grupos anti extranjeros que han surgido a todo lo largo y ancho de la isla sería más que suficiente para ahuyentarlos, pero se equivocó.

A pesar de su actitud altiva, los extranjeros no fueron arrogantes, y al parecer ya tenían sus propios espías, pues los ataques no fueron algo que los sorprendiera. Era eso, o son mucho más disciplinados de lo que parecen a primera vista. De todos modos, todos los emplazamientos extranjeros que se encontraban en los Reinos Tierra y Rayo se retiraron a la primera señal de hostilidad abierta, y pese a que Danzō no quería tener piedad ni estuvo de acuerdo con los lideres ninja y samuráis de esos reinos, se les permitió huir sin ser acosados y atacados mientras se retiraban.

En el resto de los reinos, donde se mantuvo el contacto y los tratados comerciales con los distintos países extranjeros, hubo gran cantidad de revueltas. Aunque las instalaciones y barcos extranjeros encallados en los muelles de nippon sufrieron algunos daños menores, no fueron destruidos o inutilizados. Pese a todo lo sucedido, ni los Shōgun ni los Daimyō de los otros reinos repudiaron a los extranjeros por los problemas causados.

Fue en este punto que comenzó una guerra a base de escaramuzas; los reinos de la Tierra y el Rayo contra los reinos de Fuego, Agua y Viento. Danzō sinceramente esperaba que los extranjeros se metieran abiertamente en la guerra, que escupieran sobre sus costumbres y tradiciones, que hicieran cosas impensables que pusieran en tela de duda el relacionarse con ellos, que intentaran socavar la autoridad de los Shōgun y Daimyō; en lugar de hacer todo eso solo se limitaron a vender armas… a ambos bandos.

Danzō disuadió a los lideres de los reinos aliados de no comprarle nada a los extranjeros durante un corto periodo tiempo, pero solo bastaron una batalla y los informes de las escaramuzas para que cambiaran de opinión. Sobra decir que las armas les fueron vendidas a precios exorbitantes, y sin ninguna capacitación de cómo usarlas con efectividad.

Danzō tenía miedo de su fracaso más que de su muerte. El objetivo de esta guerra había sido expulsar a los extranjeros, y en su lugar solo sirvió de excusa para reanudar las viejas rencillas entre los reinos con las nuevas armas de las que ahora disponían. Lo peor de todo es que en esta guerra él es un traidor, pues es originario del Reino de Fuego, y se alió con enemigos a los que no puede influir ni a podido convencer de retomar las hostilidades contra los extranjeros, y solo contra los extranjeros. Tampoco es un agente valioso, pues el viejo halcón de la guerra solo ha sufrido perdida tras perdida. Sino lo han ejecutado o entregado a sus antiguos aliados es porque la situación para todos los generales y capitanes es igual de desalentadora.

El impulso de la triple alianza del sur, que es como se hizo llamar la alianza entre los reinos de Fuego, Agua y Viento, fue grande debido a que ellos si recibieron instrucción y consejos para manejar sus nuevas armas, incluyendo algunas tácticas y estrategias sencillas que se pueden ejecutar con estas armas. Danzō nunca espero esto último, ¿qué clase de personas te enseñarían cómo funcionan sus armas y como pelear con ellas a personas que potencialmente se pueden volver hostiles hacia ti?

Después de una investigación un poco más profunda Danzō descubrió que incluso ahora la rivalidad y enemistad entre las distintas naciones extranjeras está presente en la actual situación. Danzō todavía podía modificar la situación para redireccionar la guerra contra los extranjeros, probablemente no salvaría su vida, pero aun podía evitar el fracaso de su misión.

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Miedo, Danzō se negó a reconocerlo, pero sus acciones no están guiadas por el deber, el honor o el odio, sino por el miedo, su miedo. Danzō decidió dejar de pensar en eso, tal vez si meditara entendería a que le tiene tanto miedo, pero es demasiado orgulloso como para reconocer que lo que guía sus acciones en esta guerra es el miedo. Al fijar su vista en los invitados y sus burdas ropas entiende que es mejor que intente concentrarse en la actual situación. En su mente no encontrara refugio de todas las dudas que lo aquejan. Lo mejor que puede hacer es controlar su furia y su odio.

Enfrente de Danzō se encuentra un hombre de piel muy blanca, más alto que él, y con facciones que nunca había visto antes, al menos él nunca se había reunido con un extranjero hasta el momento. Todo lo que conocía de ellos venía de parte de sus espías. Cara con pómulos altos, nariz recta y la mandíbula marcada, cabello oscuro; a pesar de que su cara permanecía estoica, Danzō podía ver cierta emoción en sus ojos claros.

Sus ropajes, que consisten en un sombrero que termina en una especie de pico obtuso, como si fuera una colina aplanada lateralmente, una prenda que llaman abrigo, de un color azul muy llamativo, aunque oscuro, lo mismo que la ropa que utilizan para cubrir sus piernas, una prenda parecida a los hakama*. Todos los extranjeros tienen vestimentas similares, a veces predominaba más el color blanco en sus pantalones. Su ropa, o como ellos lo llaman, uniforme militar, resalta su complexión más robusta que la que él nunca tuvo.

Danzō considera que sus ropajes son raros, nada visto en los habitantes de las tierras circundantes, lo que realza el hecho de que estos extranjeros proceden de tierras muy lejanas. Él observa que estos ropajes están hechos de telas, es incapaz de entender como los extranjeros tienen tanto éxito en el combate con una vestimenta tan vistosa y que nunca detendría ningún tipo de flecha.

«De no ser por los cañones y los disparadores simultáneos de múltiples "tanegashima" su estilo de combate sería ineficaz y podrían ser vencidos rápidamente», pensó Danzō con amargura. Se recordó a si mismo que el objetivo de esta reunión es conseguir el apoyo de un grupo de extranjeros con el fin de obtener tanto armas como asesoría para usarlas. Aún estaban a tiempo de detener la triple alianza del sur, y tal vez, redirigir las hostilidades hacia los extranjeros, por lo menos a los que no están aliados a su bando.

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Danzō es un experto en varias ramas del Ninjutsu, incluyendo el Kuji-kiri y el Kuji no in. A lo largo de los años ha alcanzado… alguna especie de iluminación con este arte. Meditación, concentración, posiciones de manos y repetir el mantra de las nueve silabas al tiempo que hace los cortes en el aire con sus manos durante un tiempo determinado le permiten ver sombras de lo que ha sucedido, y de lo que puede suceder.

No siempre entiende lo que ve, ni sabe en su momento si está viendo el pasado o el futuro. Ha visto el fondo marino y criaturas que viven en una oscuridad absoluta que nunca se podría haber imaginado, Ha visto peces mucho más grandes que los humanos, tan grandes como ballenas, algunos con una boca llena de dientes, y otros animales con un cuello largo y flexible. Ha visto la tierra devastada por el fuego y el calor, apreciándose a lo lejos una nube que recuerda la forma de un hongo. Ha visto enormes estructuras rectangulares hechas de metal que se alzan como si fueran múltiples dedos intentando alcanzar los cielos, con un piso de piedra pobremente pulida donde nada crece y moles de metal avanzan donde hay espacio suficiente para que se muevan, siempre en contacto con la tierra.

También ha visto cosas más mundanas y menos fantasiosas; como a él y su amigo en la primera reunión que tuvieron hace tanto tiempo que él ya lo había olvidado. En la neblina entre la conciencia y el sueño ha vislumbrado a su padre sonriendo, un hombre que solo recuerda a base de un deteriorado dibujo. También ha visto el favorable destino que tuvo una mujer de la que se enamoró, y ha visto incontables eventos que han ocurrido a lo largo y ancho de su mundo. Estos eventos ocurrieron ya sea que él estuviera presente o no, ya sea que fueran relevantes para él o no. A lo largo de los años ha confirmado muchas de estas visiones.

Los dioses le negaron cualquier visión que anunciara la llegada de los extranjeros, aunque no sería la primera vez que en sus cavilaciones y visiones del mundo no se le haya advertido de muchos peligros y problemas que lo aquejaron, o que lo siguen aquejando. De seguro los extranjeros pensarían que este arte es una pérdida de tiempo, o se burlarían de él. Ellos creen que Danzō y los otros lideres, como los Shōgun o los Daimyō, son tontos y no saben leer el lenguaje subyacente, y muchas veces despectivo, que utilizan de manera muy sutil.

En esta ocasión los kamis han sido especialmente crueles, o benévolos, con él, dependiendo de cómo interpretes las visiones que le han permitido tener. Va a morir, su causa será perdida más no olvidada. Su estilo de vida va a cambiar, las tradiciones que conoce van a cambiar, la visión del mundo que han tenido todos ellos va a cambiar. Y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Danzō suponía que todo eso es mejor que la alternativa de que toda su gente termine muerta, o que su cultura quede totalmente destruida, pero esos pensamientos no le ofrecen ningún consuelo.

Él ha visto la disolución de los reinos y el establecimiento de una cabeza de gobierno que abarcara todo el territorio de Nippon. Una forma de gobierno que se le hace inconcebible y que no puede entender. También vio como su cultura cambiará conforme más interactúen con los extranjeros, no perderá su esencia, pero definitivamente no será lo mismo, y nunca volverá a serlo.

Danzō salió de su habitación y se reunió con los ninjas y samuráis que no habían desertado y le seguían siendo leales. La guerra está perdida, pese a que las negociaciones con los extranjeros para obtener armas y asesoría salieron bien y por un tiempo pudieron tener la oportunidad de igualar las condiciones de combate, las maquinaciones políticas entre los extranjeros no solo se limitaron a lo que ocurría dentro de su territorio. Un día de repente dejaron de venderles armamento, ofrecerles asesoría y se retiraron. El trato de volverse clientes exclusivos de los franceses también se desmorono, al menos en su bando.

La alianza dorada, que es como se autodenomino la alianza entre los Reinos de la Tierra y del Rayo, termino perdiendo la guerra. Se instaló un gobierno imperial bajo el dominio del Shōgun y él Daimyō principal del Reino Agua. Durante un tiempo todo parecía estar "bajo control", pero tal y como lo había temido, la influencia de los extranjeros no tardó mucho en causar estragos en su sociedad.

La corrupción siempre fue y sigue siendo un enemigo persistente para su sociedad y la honorabilidad de sus funciones. Siempre presente, pero bajo control desde que tiene memoria, usando distintos métodos para disuadir a las personas de ser corruptas, entre lo que se incluye los rezos, los rituales, la meditación, castigos corporales e incluso la castración. Actualmente la corrupción no solo está presente, si no que se ha desbordado de una manera no vista recientemente en el gobierno o en el ejército.

Danzō todavía no había dado por perdida la guerra contra los extranjeros después de la derrota de la Alianza dorada. Siendo el ninja más importante en unirse a la silenciosa resistencia, continúo entrenando ninjas para misiones de espionaje y guerrilla. También logro forjar una alianza importante con el samurái Saigō Takamori, y con otros lideres anti-barbaros. Cada uno ha estado entrenando a una gran cantidad de discípulos en espera de una rebelión organizada. Sin embargo, el emperador no fue tan débil como pensaron, y sin recibir instrucciones de los extranjeros, realizo movimientos con el fin de suprimir la rebelión antes de que está estuviera lista para estallar.

Danzō tiene en estos momentos las mismas opciones que tuvo en el pasado; aceptar que las cosas iban a cambiar y vivir con esa situación, o perecer junto con el pasado al que tanto se aferra. En las puertas de la muerte Danzō finalmente puede aceptar que le tiene miedo al cambio, algo inconcebible si se tiene en cuenta que él es un espía y el que las cosas cambien no debería afectarlo. Pero reflexionando y meditando sobre su vida, sus experiencias y los cambios que sufrió desde que era un niño, hijo de campesinos; encontró que quizá se convirtió en un espía precisamente porque le desagradaba que eventos impredecibles le afectaran a él sin ninguna advertencia previa. Como espía él podía estar al tanto de una gran cantidad de eventos y prepararse para ellos. Siempre creyó que lo que le molestaba de que surgieran situaciones desconocidas era que tuvieran consecuencias impredecibles. Su posición como espía y sus técnicas Kuji-kiri y el Kuji no in le permitieron observar el cambio que se acercaba y adaptarse en consecuencia. Hasta hoy es capaz de admitir el por qué esas situaciones siempre lo inquietaron y/o lo pusieron nervioso, aun cuando todo se resolvía a su favor o a favor de sus aliados.

Incluso ahora, dirigiéndose a su última batalla, siente un miedo poco natural, pero no es miedo a la muerte o a lo desconocido, si no miedo a que todo va a cambiar. Dejará esta vida, el cambio más grande que todos sufrirán en algún momento, y esta, como siempre estuvo, aterrado por ese inevitable cambio.

Fin del capitulo

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Los 13 miedos del ramen: elevador

Naruto seguía agitado mientras el ascensor continuaba su movimiento, estaba tan aliviado y mirando al suelo que no se percató que a la altura de su cabeza y más arriba se apreciaron rubios cabellos mientras cubrían las paredes del ascensor. Pero estos cabellos eran de un rubio apagado.

Naruto se dio cuenta de que algo raro estaba pasando cuando vio mechones de cabellos rubio, al principio no se asustó, hasta que se dio cuenta del largo de los cabellos y de que tienen un tono diferente de rubio del que él tiene. Cuando Naruto levanto la vista se puso pálido y se agacho hasta acurrucarse en una esquina mientras el elevador sigue bajando.

En el techo del elevador se encuentra un onryō, un espíritu lleno de rencor y en busca de venganza. Naruto conoce bien a este fantasma, o al menos conoce su historia, la trágica historia de Shion. Shion era una chica de 15 años de ascendencia japonesa que murió de forma trágica y ahora su espíritu vaga en este hotel. Este espíritu es la razón por la que muchos japoneses, incluido Naruto, creen que este edificio esta embrujado.

Hay historias que dicen que Shion se suicidó después de que le rompieran el corazón, otras historias dicen que su amante la mato por celos, o porque ella fue infiel, y la historia más tétrica que rodea a esta fantasma cuenta que a ella la mataron después de haberla violado y torturado. Como sea que haya sido, Shion se transformó de una insoportable adolescente en suelo extranjero a un peligroso onryō que busca vengarse de los hombres, que en todas las historias que ha escuchado, son uno o varios hombres la razón por la que murió.

El cabello rubio apagado cubre todo el techo del ascensor y parte de las paredes; la piel de un blanco ceniciento y lleno de finas cicatrices, la cara contorsionada, su boca abierta, la furia y el odio que se refleja en sus ojos purpuras destierran cualquier sentimiento de lástima que pueda despertar el uniforme rasgado de colegiala que porta, de hecho, junto con el resto de su apariencia, le da un aspecto perturbador.

Naruto estuvo seguro de que su corazón se detuvo por un segundo cuando noto como ella comenzó a descender lentamente, su cabeza descendía más rápido que sus pies. Naruto se dio cuenta de que este fantasma parecía… usar su cabello para moverse y descender sobre él.

En su desesperación Naruto hizo algo que no había hecho hasta el momento, cedió voluntariamente su ramen en un intento de que el fantasma se alejara. Así que, como si de una ofrenda se tratara, Naruto estiro sus brazos ofreciendo el pote de ramen. Por increíble que parezca, el fantasma agarro el borde de pote de ramen con su boca y se retiró. En ese momento la puerta del elevador se abrió.

Naruto salió arrastrándose del elevador, se puso de pie mientras reflexionaba en la cantidad de fantasmas que se ha encontrado en ese hotel. Si alguna vez se pregunto cuantos tipos de fantasmas eran reales, la respuesta era que todos los diferentes tipos de fantasmas existen. Y al parecer, todos los fantasmas son fanáticos del ramen. Curiosamente, esta reflexión y sus encuentros con fantasmas en esta noche de pesadilla hizo que él les perdiera algo de miedo. ¡Solo un poco!

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Pantalón largo con pliegues cuya función principal era proteger las piernas, por lo que originalmente se confeccionaba con telas gruesas. Se convirtió en algo que permitía distinguir rápidamente a un samurái.

Fantasma japonés, generalmente de una mujer, que puede volver al mundo físico para buscar venganza.