UNAS PALABRAS CAMBIARON TODO.
Capítulo 007: Entrenamiento antes de las finales, parte 2.
1 de agosto del año 64. Hospital de Konoha.
A pesar de que falaban apenas 4 días para las finales de los exámenes Chünin, pero para la mayoría de los habitantes de Konoha era solo un día más. Y ese era el caso para los estudiantes de primer año de la Academia, los cuales eran guiados por su Sensei Iruka en una clase especial en el hospital para que los jóvenes aprendan sobre el trabajo de los Shinobi médicos.
Entre ese grupo de niños de siete y ocho años se encontraba la joven Karin, seguida de cerca del joven Konohamaru Sarutobi. Al principio al joven nieto del tercero le fue algo incómodo tener a una extraña en su casa, pero como Karin lo trataba con naturalidad y no como "el honorable nieto" rápidamente la aceptó en su hogar y la empezó a ver como la hermana mayor que nunca tuvo. Por otro lado, Karin se sentía bastante cómoda con el pequeño niño. Nunca tuvo una interacción con alguien menor a ella y recordaba con amargura el tiempo en el que tuvo esa edad, y convivir con Konohamaru y sus compañeros era algo que le ayudaba a sanar esos traumas.
El grupo había terminado de recorrer el hospital y de escuchar a diferentes ninjas médicos hablar de sus trabajos tanto en el campo de batalla como en el hospital. Para Karin era algo extraño escuchar como personas de forma voluntaria y sin coerción ayudaban a otros. Pensó que tal vez si los de Kusa le hubieran mostrado algo de amabilidad y humanidad, ellas habrías sido iguales a los ninjas médicos de Konoha.
– Bien niños, ya estamos por irnos, así que ¿Por qué no hacemos un repaso rápido a las reglas del Sistema oficial de Ninjas Médicos? –dijo Iruka a su clase, a lo que muchos niños levantaron la mano, queriendo responder–. Bien, Moegi, dime la primera regla.
–Si Sensei, un ninja Médico no debe dejar de intentar salvar a un camarada mientras este siga con vida– dijo la joven de la familia Kazamatsuri.
– Muy bien Moegi, ahora tú, Udon, dime la segunda regla– dijo el Chünin.
–Un ninja médico no debe entrar en el campo de batalla bajo ninguna circunstancia– dijo Udon.
– Bien dicho Udon, ahora Konohamaru, dime la tercera regla– ordenó el profesor.
– Bueno, era algo de que los ninjas médicos no debían morir o algo así– dijo el joven.
– Algo burdo, pero esencialmente correcto, ahora bien, ¿Nos podrías decir la cuarta regla, Karin? –dijo Iruka.
–La cuarta regla es…– Karin no pudo continuar hablando porque de repente escucharon los gritos de varios ninjas médicos en una habitación cercana.
De repente Karin siente algo en todo su cuerpo. Era como una sensación cálida por todo su cuerpo, pero también sintió un dolor punzante en su espalda baja, brazo y pierna izquierda.
Karin por puro impulso decidió entrar a la habitación donde sucedía el escándalo, donde encontró a un joven que tenía la pierna y el brazo izquierdo vendado, pero aun así intentaba hacer flexiones con las extremidades que aún tenía sanas mientras que dos ninjas médicos intentaban frenarlo.
– Joven Lee, por favor debe descansar– dijo uno de los ninjas médicos mientras intentaba parar al joven del suelo.
– N-No, a-aún puedo, a-aún puedo demostrar que sigo siendo un Shinobi– dijo Lee antes de que sus extremidades no dieran más y terminara cayendo al suelo.
Al ver esta situación ocasionó en Karin un sentimiento de lástima, algo que jamás sintió en los cuartos llenos de personas heridas en Kusa. Ahí todos la vieron como un instrumento médico, no diferente a una venda o a un medicamento, usándola para curarse, nunca tomando en cuenta lo que ella quería. Karin, al ver a ese joven, quiso ayudarlo voluntariamente.
Karin se acercó al chico, el cual había sido subido a su cama con ayuda de los ninjas médicos, y se presentó ante estos.
–Disculpen, conozco un, eh, un ninjutsu médico que podría ayudarlo– dijo Karin con algo de nerviosismo, pero con cierta seguridad.
Los ninjas médicos se quedaron viendo a Karin un momento antes de que uno de ellos, el que parecía tener más autoridad, hablara.
– ¿De qué tipo de Jutsu hablas, jovencita? – dijo el ninja médico.
– Es un Jutsu que ayuda a las personas a sanar heridas y a curarse de las enfermedades, no sé exactamente cómo funciona, pero estoy segura que puedo ayudarlo– dijo Karin, lo cual dejó a ambos ninjas médicos sorprendidos.
– Mitate-Taicho, ¿Está seguro? – dijo el otro ninja médico a su compañero.
– Ambos vimos las radiografías, Iyashi, sabemos el pronóstico del joven Lee. Yo estuve mirando esa pelea, vi el empeño y voluntad de este joven, si hay algún chance de ayudarlo, bueno, sabes bien la primera regla del Sistema Oficial de Ninjas Médicos– Dijo Mitate para luego voltear a ver a Karin. –Tienes mi permiso para hacer ese Jutsu médico del que hablas.
Con una leve sonrisa en el rostro Karin se acercó a Rock Lee y le puso su antebrazo izquierdo cerca de su boca.
–Hola Lee, me llamo Karin, creo que puedo ayudarte a sanar, pero necesitas morderme, ¿Puedes intentarlo? – dijo Karin con serenidad y en un tono apacible.
–¿En serio tengo que morderte? No quisiera hacerte daño– dijo Lee, recordando las lecciones que Might Guy le dio sobre caballerosidad.
–Tranquilo, no me podrías hacer algo peor que las personas de mi aldea natal– dijo Karin, sorprendida de que alguien se preocupe por hacerle daño.
Lee, dubitativo, decidió seguir la instrucción de Karin y morderla con la mayor suavidad de la que era capaz. Tan pronto sus dientes tocaron la piel de la joven, sintió como su chakra se elevaba por encima de sus niveles normales, además de que sintió como el dolor presente en sus extremidades izquierdas aminoraban más que con cualquier calmante que le habían dado, además de que el dolor en su espalda baja también disminuyó un poco.
Tras unos segundos Lee liberó al antebrazo de Karin, la cual se mostraba un poco cansada tras usar por primera vez su habilidad en casi un mes.
–¿Cómo se siente, joven Lee? – dijo Mitate con curiosidad y preocupación.
–Me siento mejor, mi brazo y pierna ya no me duelen, aunque la espalda aún me molesta– dijo Lee con una sonrisa.
–Te llevaremos a hacer unos estudios para saber qué efectos tuvo el Jutsu médico de la joven Karin, pero parece que aceleró la curación de las fracturas de tus extremidades y posiblemente mejoró la condición de tu columna– dijo Iyashi mientras ayudaba a Lee a sentarse en una silla de ruedas para ir a hacerse los estudios.
–Claro, vayamos a hacer las pruebas, y Karin-Chan, gracias– dijo Lee con una sonrisa en su rostro.
Eso sorprendió a Karin, fue la primera vez que alguien le agradecía por curarlo.
–De nada Lee, espero te mejores– dijo Karin mientras veía como Iyashi se iba junto a Lee.
–Joven Karin, tal vez le haya devuelto al joven Lee la posibilidad de ser ninja activo, deberías plantearte seriamente el volverte ninja médico, alguien con tu habilidad sería de mucha ayuda– Dijo Mitate antes de irse.
Luego de eso Karin volvió con el grupo de la academia.
Mientras tanto, en un consultorio del hospital.
–Felicidades, tienes unos dos meses– le dijo una médica a una kunoichi.
– … ¿Eh? – dijo la Kunoichi.
–Te daré vitaminas prenatales, además de que revisaremos tu esquema de vacunas, también te dirigiré con el departamento de Asignación de Misiones para darte de baja temporal por embarazo y maternidad– Dijo la médico de nuevo.
–… ¿Eh? – dijo la Kunoichi.
–Y programaré tu seguimiento prenatal, una consulta al mes, y ten un folleto acerca de los datos de alarma del embarazo, y muchas felicidades– Dijo la médico mientras le entregaba un folleto a la kunoichi, la cual lo tomó como si estuviera en modo automático.
–… ¿¡EH!? – dijo la kunoichi.
Lejos de ahí, en los campos de entrenamiento.
Neji se encontraba entrenando en un campo de entrenamiento lo más apartado posible de las miradas curiosas. Aún si no había podido pasar a las finales de los exámenes Chünin, aún podía entrenar y seguir desarrollando su proyecto de ingeniería invertida.
Neji repasaba en su mente como años atrás vio a su padre hacer esa técnica. Era su cuarto cumpleaños y su padre le mostró una técnica que, en palabras de Hizashi, su madre le enseñó para así proteger a la familia. De niño, Neji pensó que esa técnica era lo más increíble que había en el mundo y soñó que algún día él podría hacer esa misma técnica. Pensó que su padre lo entrenaría para dominarla, que sería una muestra del afecto que su padre le tuvo.
Tristemente, su padre murió un par de meses después, por culpa de Kumogakure, Hiashi, Hinata y la rama principal.
Luego de eso, pasó años practicando esa técnica. Recordaba cada ínfimo detalle y se esforzaba por replicarlo a la perfección. En la academia se esforzó por aprender todo lo que le podría ayudar a dominar el Kaiten, lo que lo llevó a ser el novato del año de su generación.
Para Neji, esa técnica era una de las pocas cosas que aún lo unían a su padre y también era la muestra de que él era superior a Hinata y al resto de la Rama Principal. Él, alguien a quien el destino le jugó en contra al ponerlo en la rama secundaria, lograría dominar el Kaiten, la defensa absoluta de los Hyuga, incluso antes de cumplir los catorce años.
Mientras realizaba una vez más otro intento para el Kaiten, los pensamientos sobre su padre fueron lentamente reemplazados por los recuerdos de como Hinata le "ganó" en las semifinales. Él merecía ganar, él era superior a Hinata en todo sentido, debía ser quien estuviera en las finales, él debía ser quién ascendiera a Chünin. Casi todos los finalistas eran un chiste, tal vez el hijo del Kazekage o el Uchiha le podrían dar problemas, pero estaba seguro que podría derrotar a los otros, especialmente al idiota del cual Hinata estaba enamorada.
No sabía porque exactamente, pero toda la aldea parecía odiarlo, e incluso su abuelo parecía tenerle un odio especial al tonto rubio huérfano. Desde niños, su abuelo siempre le inculcó a él y a sus primos que se alejaran de Naruto e incluso los incentivaba a tratarlo mal. Aún recordaba lo enojado que el viejo se puso cuando Hinata le dijo a su abuelo que Naruto la defendió de unos matones. "Un Hyuga no necesita ser defendido por nadie, y mucho menos por ese demonio", fueron las palabras de Todai Hyuga en aquella ocasión y con solo eso a Neji se le fueron las ganas de hacer preguntas sobre la actitud.
Y esa misma Hinata lo derrotó de la forma más rastrera e injusta, lo derrotó usando la ventaja que de forma injusta la Rama Principal le impuso cuando tenía tan solo cuatro años de edad. Y poco después, su padre fue asesinado por el la Rama Principal, un chivo expiatorio, un recurso dispensable, todo para salvar la vida de Hiashi Hyuga.
Ira, odio, rencor, eran los sentimientos que inundaban la cabeza del joven Hyuga, el cual empezó a sentir una sensación de ardor en su cuello, la cual se fue extendiendo por todo su cuerpo y sintió como su chakra recibía un incremento monumental.
De repente Neji con su Byakugan vio que de su cuerpo emanaban flamas de un chakra morado, justo como lo que vio que le pasó a Sasuke en el bosque de la muerte. De su porta shuriken sacó un espejo y observó su reflejo. En el lado derecho de su cara y el resto de su cuerpo había una serie de líneas rectas negras interconectadas que le daban a su piel un aspecto similar a las grietas en un jarrón de porcelana que su abuelo compró hace años en la Aldea de la Cerámica.
Neji pasó sus dedos por su rostro y por las marcas que tenía en el cuello y en el brazo, confirmando que básicamente eran como tatuajes en lugar de grietas en su piel. Luego de inspeccionar las marcas en su piel, Neji decidió guardar el espejo nuevamente en su porta shuriken y volvió a su entrenamiento.
Neji, confiado por el aumento de chakra que sentía en su cuerpo, volvió a intentar el Kaiten una vez más y algo que estaba fuera de sus expectativas sucedió. No solo fue capaz de realizar el Kaiten a la perfección por primera vez, pero no solo eso, si no que pudo usar aún más chakra del que normalmente empleaba, y su chakra era aún más potente que de costumbre, a juzgar por las marcas del suelo, su Kaiten tuvo un diámetro de por lo menos quince metros.
Antes de que Neji pudiera sentir orgullo por la proeza que acababa de experimentar, cayó al suelo de rodillas debido a un repentino desgaste de chakra. Vio como las marcas en su brazo tomaron la coloración del fuego y luego poco a poco fue retrocediendo hasta regresar a su cuello.
–Para ser la primera vez que lo activas, no estuvo nada mal, lograste completar la defensa absoluta de los Hyuga e incluso la mejoraste– dijo Kabuto.
–¿De dónde demonios saliste? Me aseguré de que no hubiera nadie en 150 metros a la redonde– dijo Neji mientras se reincorporaba, sorprendido de que de repente el sujeto que le dio la marca en su cuello apareciera.
–Digamos que sé muy bien que ese ojo tuyo tiene un "pequeño defecto" el cuál aproveché para poder esconderme.
Ese comentario molestó mucho a Neji, los Hyuga eran bastante sobreprotectores con respecto al punto ciego de su Byakugan
–¿Para qué me quieres ver? –dijo Neji.
–Mi maestro me encargó mantenerte bajo vigilancia para ver como progresas con nuestro "pequeño obsequio" y por lo visto has avanzado bien, incluso se podría decir que has reaccionado mejor que Sasuke.
–Bueno, es alentador saber que aparentemente soy tu rata de laboratorio, ¿Ya me vas a decir quién es tu maestro?
–Se paciente, él vio tu potencial en el examen Chünin y está interesado en que llegues a tu máximo potencial, se presentará ante ti cuando sea el momento más oportuno. Pero bueno, tengo otras cosas que hacer, así que nos despedimos por el momento, cuídate y recuerda que tu familia no debe ver esa marca.
Luego de esas palabras, Kabuto se fue en un Shunshin de fuego que consumió su cuerpo.
Neji decidió que ya era suficiente entrenamiento por el día de hoy, así que decidió regresar al complejo Hyuga y descansar. Llegó a la sección de la Rama secundaria, donde muchos aún lo miraban de mala manera, y se metió directo a su recamara, esperando tener unos momentos de paz antes de tomar una ducha, pero la entrada de un visitante inesperado a su habitación cambió sus planes.
–Espero no interrumpir nada, querido nieto– dijo Todai mientras entraba a la habitación de su nieto.
–No, honorable abuelo, solo descansaba luego de mi entrenamiento– dijo Neji con la mayor cortesía del que era capaz, dado que no quería que su abuelo activara el sello en su frente por alguna falta de respeto.
–Bien, me alegra que tu pequeño sobresalto en las semifinales y las acciones de tu prima no mermaran en tu empeño por tu entrenamiento– Dijo Todai, a lo que Neji tuvo que reprimir un gruñido por la mención de lo ocurrido en las semifinales. Su abuelo mientras tanto tomo asiento en la silla frente al escritorio de Neji, quedando frente a frente con su nieto. Para el joven Hyuga esto era una situación bastante inusual. A pesar de haber conocido al anciano que tenía en frente por, literalmente, toda su vida, nunca había tenido un encuentro con el que no fuese parte de un evento del clan en sí. Si había algo que Neji sabía era que Todai Hyuga no era el tipo de hombre que gusta de pasar tiempo de calidad con sus nietos.
–He intentado apartar mi mente de los eventos de ese día, no es el fin del mundo y ciertamente mi vida es más que el absurdo enamoramiento de Hinata por un don nadie como ese tonto de Naruto– Dijo Neji.
–Una respuesta madura. Aunque temo contradecirte en parte de tu afirmación, me temo que los eventos que sucedieron ese día podrían desencadenar el fin del clan Hyuga– dijo Todai, sonando de alguna manera más serio de lo usual.
–¿A qué se refiere, honorable abuelo? – dijo Neji, mostrando sorpresa y un poco de miedo.
–Los eventos de ese día han revelado ciertas deficiencias en cuanto a las habilidades de tu tío para liderar al clan Hyuga, que van desde su incapacidad de elegir una heredera para el clan y su permisibilidad en cuanto a la interacción de tu prima con el engendro Uzumaki. Por lo que, ante problemas inusuales, se requieren medidas inusuales. Dime Neji, ¿Te interesaría ser el próximo heredero del clan?
Esas fueron, literalmente, las últimas palabras que Neji pensó que su abuelo diría. Literalmente toda su vida soñó ser el líder del clan, sueño que nació muerto debido a que él era miembro de la Rama Secundaria. Pasó su vida sintiéndose frustrado porque su destino fue decidido por el simple hecho de que su padre nació un par de segundos tarde, y ahora su abuelo le ofrecía cumplir su sueño. Y todo porque Hinata lo torturó hace un mes por atreverse a insultar al idiota de Uzumaki Naruto.
–Si decides aceptar, convenceré a los demás ancianos del consejo Hyuga para que accedan a nombrarte heredero del clan en lugar de a Hinata o a Hanabi, yo me ocuparé de tu tío si es que muestra resistencia– continuó hablando Todai al ver que Neji no respondía a su pregunta.
–Pe-Pero no lo entiendo, honorable abuelo, ¿Por qué es tan importante que Hinata se haya enamorado de ese tonto de Naruto? ¿Por qué toda la aldea parece odiar a un chico huérfano que simplemente hace un par de bromas en la aldea?
Todai miró a los ojos a su nieto, el cuál sintió un escalofrío recorrer su columna. Los ojos de su abuelo eran iguales a los suyos, pero al mismo tiempo eran completamente diferentes, reflejaban los años vividos por el anciano, uno de los pocos que aún recordaba la Era de Guerra entre clanes.
–Neji, lo que estoy a punto de contarte es un secreto clase S, literalmente podría pasar el resto de mis días en la correccional o ser ejecutado si alguien se entera de que hablo de esto contigo, pero por el bien del clan Hyuga, estoy más que dispuesto a arriesgar y sacrificar mi libertad y mi vida. Me preguntas porqué la aldea y yo despreciamos al mocoso Uzumaki, aunque, a decir verdad, yo no lo desprecio, yo lo odio con cada fibra de mi ser. Neji, ese chico no es realmente humano, es el maldito demonio que hace casi trece años asesinó a tu abuela Fuyu, a tu tía Haru y a tu madre Akarui.
1 de agosto. 20:00 HRS. Apartamento de Anko Mitarashi y Tetsu Hyuga.
–Bueno, creo que puedo decir por ambos que no me lo esperaba– dijo Tetsu luego de escuchar la noticia que le dio su novia.
–¿Eso es todo lo que vas a decir? – dijo Anko con un gesto de enojo en su rostro.
–Lo creas o no, en Anbu no nos enseñan a cómo reaccionar cuando nuestras novias nos dicen que están embarazadas– dijo Tetsu.
–A veces me pregunto que de bueno te vi– dijo Anko.
–Pues dejando de lado mi carismática y agradable personalidad que nadie tacha de insoportable, creo que una de las razones por las que estamos juntos es que nuestro querido maestro nos dejó bastante jodidos mental y psicológicamente hablando, y a diferencia de Hazakura, no tenemos lo que podría llamarse una gran red de apoyo emocional, así que terminamos siendo el soporte del otro, lo que eventualmente evolucionó en amor– dijo Tetsu mientras con su dedo índice peinaba su ceja izquierda, señalando la falta de su ojo izquierdo, un recuerdo de cuando acompañó al Hokage y a su hijo al laboratorio de Orochimaru hace 11 años.
–Ah, sí, por eso me enamoré de ti, porque a final de cuentas, estas igual o aún más fregado de la cabeza que yo– dijo Anko.
–Por eso, y por ciertos atributos físicos en mi persona que, combinados con tu uso de esa lencería roja hace dos meses, nos puso en esta situación para empezar– dijo Tetsu.
–¿¡PODRÍAS PONERTE SERIO POR UNA MALITA VEZ EN TU MISERABLE VIDA!? – gritó Anko con enojo–. Estoy embarazada, hay un bebé creciendo en mi maldito útero, posiblemente el maldito infeliz de Orochimaru ataque la aldea en unos días, ¿Y te pones a hacer bromas?
–Exasperarse casi nunca es productivo, algo que mi lindo sobrino aprendió a la mala en las semifinales del examen Chünin– dijo Tetsu con calma.
–Y eso es otro tema, tu clan, ¿Qué le diremos a tu hermano y a tu padre? ¿Le pondrán ese maldito sello al bebé como regalo de su tercer cumpleaños? ¿O será una mancha en su linaje como lo fue tu cuñado? – dijo Anko al borde de las lágrimas.
–Aja, ¿Ya vas a decir lo que realmente te molesta? –dijo Tetsu con calma.
Esas palabras finalmente quebraron las defensas de Anko, lo que hizo que se lanzara al pecho de Tetsu y empezara a llorar.
–Y-Yo casi uso el Sōjasōsai no Jutsu hace un mes, si lo hubiera hecho bien, y-yo estaría muerta, a-ambos estaríamos muertos. Casi lo mato sin darme cuenta–dijo Anko entre sollozos–. N-No sé si pueda hacer esto, no sé si sepa cómo cuidar a un niño, no sé qué hacer.
Tetsu abrazó a Anko por la espalda con su mano izquierda y con la derecha acarició su cabeza.
–Anko, ¿Me amas? – preguntó Tetsu, dejando sorprendida a la kunoichi.
–T-Tú sabes que si– dijo Anko entre sollozos.
–Bien, porque yo te amo, y mientras estemos juntos, los tres– dijo Tetsu para luego poner su mano en el vientre de Anko–. Todo estará bien.
–¿Y si lo arruino todo? ¿Y si no soy una buena madre? –dijo Anko con lágrimas en los ojos.
–No creo que vayamos a ser peor que mi viejo, o peores que cualquiera en realidad. Claro que cometeremos errores como padres, somos humanos, pero tu compensarás mis errores y yo los tuyos, tal vez no nos saquemos un 10, pero creo que podemos vivir con un 8.5, ¿No crees? – dijo Tetsu mientras besaba a Anko.
Al terminar el beso, Anko miró a su novio con una sonrisa en el rostro.
–Seré una embarazada imposible, te despertaré en la madrugada para que me traigas dangos o para que me cumplas algún capricho ridículo– dijo Anko con su típica actitud altanera.
–¿Has estado embarazada desde la academia y yo ni enterado? – dijo Tetsu con una sonrisa burlona en el rostro.
–Idiota– dijo Anko mientras volvía a besar a Tetsu–. Siempre pensé que Yugao y Hayate serían los primeros en tener mocosos.
–Yo le apostaba más a Kurenai y al señor pulmones grises, el karma es raro, pero bueno, ya veremos cómo reaccionan. Espero que Hazakura nos ayude de vez en cuando como niñero.
–Solo si se mantiene despierto y deja sus papeles bomba en casa, ¿Les decimos a todos de una vez?
–Mejor esperamos al final de los exámenes Chünin, cuando la tormenta haya pasado –dijo Tetsu.
4 de agosto del año 64. 12:00 hrs. Hospital de Konoha.
–Solo quiero matarlo – dijo Gaara a los tres Genin que tenía enfrente.
Frente a Gaara se encontraban Naruto; quien había entrado al hospital hace tres días debido al cansancio de haber convocado a Gamabunta y de haber logrado desbloquear la segunda puerta. Shikamaru estaba ahí debido a que visitaba a Choji quien había enfermado por una indigestión y Hinata fue a visitar a Naruto debido a que se enteró por parte de Sakura que el joven rubio estaba en el hospital, así que después de su entrenamiento fue a visitarlo.
Poco después de que Naruto despertara, Hinata tuvo un mal presentimiento, así que junto a Shikamaru y a Naruto fueron a la habitación que le correspondía a Lee, donde encontraron a Gaara a punto de atacar a Lee. Gracias al Jutsu de Shikamaru fue que pudieron detener al joven de Sunagakure. Y cuando lo cuestionaron, Gaara solo dijo que quería matar a Lee y, tras cuestionarle sus motivos, procedió a contar su historia de vida.
Al final, Might Guy apareció y ahuyentó al Genin psicópata de Sunagakure. El experto en Taijutsu se quedó cuidando a su alumno estrella, mientras que el joven Nara fue a ver al joven Akimichi y el joven Uzumaki se quedó en su habitación junto a la joven Hyuga.
–Naruto-Kun, ¿Te encuentras bien? Creo que lo que dijo Gaara te afectó demasiado –dijo Hinata al ver el estado de Naruto.
–Si, estoy bien, es que… no pude evitar notar algunas cosas, creo que Gaara y yo nos parecemos en cierta manera –dijo Naruto, cabizbajo.
–Ah, ¿Tú también? –dijo Hinata.
–¿Tú crees que te pareces en algo a Gaara -ttebayo? –dijo Naruto con algo de incredulidad, pues no veía como la linda y amable Hinata podría relacionarse con un psicópata como Gaara.
–No en actitud, si no en historia. Mi padre y mi abuelo, mayormente mi abuelo, me veían como una decepción para el clan, no creían que fuera buena para ser la heredera, así que simplemente me dejaban de lado. No es como si me mandaran a matar como hizo el padre de Gaara, pero tampoco es que me tuvieran mucho aprecio –dijo Hinata, algo cabizbaja.
–Ah, cierto, ya lo había intuido debido a Neji, pero creo que tu familia es bastante, eh, difícil –dijo Naruto, intentando no insultar a Hinata.
–Está bien, la verdad yo creo lo mismo de la mayoría de mis familiares, en realidad a los únicos que realmente le tengo aprecio son a mi padre, mi guardián Ko, mi hermana y a mis primos Tokuma y Natsu, ni siquiera sé cómo sentirme con respecto a Neji –dijo Hinata –. Entonces, ¿Por qué te sentiste identificado con Gaara?
–Bueno… –Naruto dudó en si decirle la verdad a Hinata o no, después de todo esa es la razón por la que casi toda la aldea parecía odiarlo y no sabía si Hinata reaccionaría diferente. Mizuki lo odiaba por eso, pero Iruka; quien perdió a sus padres en ese incidente, le tenía afecto como si fuera su hermano menor o incluso su hijo. Si Iruka pudo quererlo a pesar de tener al zorro demonio que le arrebató a sus padres y destruyó la aldea, ¿Por qué Hinata no podría hacerlo?
–Si no te sientes cómodo diciéndolo, no hay problema, olvida que lo pregunté –dijo Hinata con calma.
–No, yo quiero decírtelo, pero eres la primera persona a la que se lo cuento, así que es difícil -ttebayo –dijo Naruto–. Verás, tú sabes bien sobre el ataque del zorro de nueve colas la noche en que nací, ¿Verdad?
–Si, lamentablemente mi abuela Fuyu y mis tías Haru y Akarui murieron en el ataque. Akarui era la madre de Neji, así que él quedó huérfano desde los cuatro años –dijo Hinata con tristeza.
Esas palabras hicieron que Naruto estuviera aún más nervioso, no sabía que Hinata había perdido a familiares esa noche.
–Bueno, en la academia nos dicen que el Yondaime Hokage derrotó al zorro, pero jamás dicen tal cuál que lo mató, ¿Verdad? –dijo Naruto.
–No, creo que nuca lo dijeron así en la academia –dijo Hinata.
–Bueno, eso es en lo que Gaara y yo nos parecemos –dijo Naruto para luego dar una larga respiración –. La verdad es que, al igual que a Gaara le sellaron ese monstruo Shukaku, el Yondaime Hokage selló al zorro de las nueve colas… en mí.
Eso dejó a Hinata sin palabras.
–Al parecer, para evitar que el zorro destruyera la aldea, el Yondaime encerró al zorro en mi interior. Se supone que hay una ley para evitar que las personas de nuestra edad no se enteren, pero casi todos los adultos lo saben y me odian porque creen que soy el zorro en sí o porque mi presencia les hace recordar al zorro.
–Naruto… –empezó a decir Hinata, mientras unas lágrimas empezaban a salir de sus ojos.
–Así que, en realidad, no soy muy diferente a Gaara, simplemente yo no me he puesto a matar a todos los que se me ponen en frente, quizás es porque el viejo Hokage no me ha mandado a matar, o quizás solo es cuestión de tiempo. Lamento decirte que te enamoraste de un monstruo.
Tras esas palabras, Hinata hizo algo que Naruto jamás habría esperado. Le dio una bofetada.
–Nunca, nunca, ¡NUNCA VUELVAS A DECIR QUE ERES UN MONSTRUO! –gritó Hinata con lágrimas derramándose de su rostro.
–Hi-Hinata –dijo Naruto con incredulidad.
–Tú has sido mi ejemplo, mi esperanza desde que tenía tres años, te he admirado desde lejos por tanto tiempo que caí enamorada de ti, incluso hice algo que me prometí a mí misma jamás hacer solo porque Neji te insultó. No me voy a quedar quieta si alguien te insulta o te menosprecia, ni siquiera si eres tú mismo –terminó de decir Hinata, dejando sin palabras a Naruto.
–Hi-Hinata, y-yo no sé qué decir –dijo Naruto, tartamudeando.
–No digas nada y solo escúchame. Eres la persona más bondadosa, gentil y perseverante que he conocido, por lo que oí salvaste a todo un país en tu misión al País de las Olas, un monstruo no salva gente, así que tú no puedes ser un monstruo –dijo Hinata mientras ponía sus manos en los hombros de Naruto.
–Gracias, Hinata –dijo Naruto mientras un par de lágrimas salían de sus ojos.
–Solo dije la verdad. Y si aún crees que te pareces a Gaara, recuerda que tú siempre tendrás algo que él tristemente no tuvo.
–¿Qué cosa?
Luego de esa pregunta, Hinata puso sus manos en las mejillas del rubio y volvió a hacer algo que Naruto jamás habría imaginado.
Lo besó. Un beso en los labios. Duró apenas unos segundos, pero fue suficiente para que Naruto quedara con la mente en blanco.
–No importa si la aldea entera te tiene miedo u odio, solo recuerda que yo siempre te amaré, a diferencia de Gaara, tú tienes el amor que yo te puedo dar –y tras esas palabras, Hinata se marchó de la habitación, mientras que Naruto quedaba sin palabras en su cama de hospital. Solo reaccionó cuando una enfermera fue a darle el alta.
Mientras tanto, Hinata fue caminando con total normalidad a su casa, sin prestar mucha atención a nada en particular. No fue hasta que llegó a su habitación, sacó a Hanabi del closet en el que estaba escondida y se acostó boca abajo que empezó a patalear y a gritar, usando su almohada para amortiguar el sonido.
–Lo besé, lo besé en los labios –dijo Hinata para sí misma mientras tocaba suavemente sus labios.
En ese momento, Hinata se sentía en el décimo cielo, no podía creer que se atrevió a robarle un beso en los labios a Naruto. Le había dado a Naruto su primer beso. Ojalá hubiera podido tener el primer beso de Naruto, pero ya saldaría cuentas con Tobio y con Sasuke en ese tema.
Luego, Hinata recordó lo que Gaara dijo y como Naruto pensó que podría haber terminado como Gaara. Una punzada de dolor apareció en el corazón de la joven Hyuga por la idea de que Naruto termine siendo como Gaara. El joven rubio llenó de esperanza y luz su vida, ella debía devolverle el favor de la misma manera.
Hinata tomó de la cabecera de su cama la foto enmarcada de su madre y la miró durante un largo tiempo. Mientras que Hanabi era bastante similar a su padre, Hinata heredó los rasgos de su madre, desde su color de piel y pelo, aunque la personalidad de su madre era más similar a la de Hanabi, alegre y extrovertida.
–Madre, hace años me dijiste que yo tenía el don de reconfortar los corazones de otros, y deseo poder reconfortar el corazón de Naruto, deseo poder estar a su lado en sus misiones, cuando sea Hokage, por siempre. Quiero ser su apoyo, así como quiero que él me apoye. Ojalá pudieras estar aquí para darme un consejo.
5 de agosto del año 64. 03:33 hrs. Correccional de Konoha.
La Correccional era el lugar donde la aldea mandaba a los criminales comunes de la aldea y a los Shinobi renegados que amenazaban a la aldea, pero que no habían afectado a alguna de las otras Cinco Grandes Aldeas.
La correccional fue construida en el cráter de un volcán inactivo en tiempos del primer Hokage Hashirama Senju, y muchos dirían que en cuanto a seguridad está a la par con el castillo Hozuki. La prisión en sus sesenta y cuatro años de existencia, nunca un prisionero escapó de la prisión y cualquier atisbo de un motín fue rápidamente apagado por los Anbu y guardias que vigilaban a los presos.
Tristemente, esa racha se había roto.
La correccional estaba sumida en un caos total. Los reos estaban sueltos y los guardias estaba cayendo como moscas.
Todo eso gracias a un sujeto con el uniforme Shinobi de Otogakure y un casco de porcelana que cubría la totalidad de su cabeza, pero que en la región occipital tenía una macabra sonrisa con colmillos, además de que por alguna extraña razón el tipo caminaba de espaldas, como si tuviera la cabeza volteada. Y dicha persona arrastraba por el cabello lo que parecía ser el cadáver de un Jönin de Konoha. El cadáver tenía pelo castaño y en punta, su banda Shinobi cubría su frente, usaba unos lentes de marco cuadrado y su cuello tenía un largo y profundo corte en el cuello, del cual salía una gran cantidad de sangre.
El cadáver que se arrastraba era de Hazakura Haruno, antiguo pupilo de Orochimaru y hermano mayor de Sakura.
–Ay, pobre Hazakura, ¿Acaso creíste que Orochimaru-Sama te tendría alguna contemplación porque en otro tiempo fuiste su alumno? Fuiste tú quien mandó al Hokage al laboratorio justo después de que Orochimaru-Sama te ofreciera ser su primer y más leal súbdito, te ofreció su amistad y le escupiste en la cara, así que me pidió que me deshaga de su alumno malagradecido –decía Futakuchi mientras caminaba lentamente al centro de la prisión, donde se encontraban muchos presos peleando entre ellos, aunque dos de ellos se encontraban comiendo todo lo que tenían en frente.
Futakuchi siguió con caminando, ignorando las peleas y muertes que sucedían a su alrededor e incluso mató a algunos Shinobi de Konoha y prisioneros que intentaron frenarlo. Cuando por fin estuvo al centro de la prisión, Futakuchi cargó el cadáver de Hazakura y usando un kunai, lo clavó al pilar central de la prisión a través de las muñecas.
–Bueno, es hora de eliminar candidatos, Kanashibari no Jutsu –dijo Futakuchi para luego liberar su chakra a su alrededor, lo cual hizo que la mayoría de los reos y los guardias que ya estaban heridos cayeran desmayados.
Los que quedaron despiertos fueron solo siete personas. Dos de ellos eran un par de sujetos de piel morena, pelo negro atado en pequeñas coletas, ojos grises que reflejaban idiotez y ambos eran sumamente obesos. Uno medía unos 2.15 metros de alto y tenía una barba corta en su mentón y una sola ceja, mientras que el otro sujeto medía unos 2.35 metros de alto y con rasgos bastante similares al otro, pero sin barba. Se trataba de los Legendarios Hermanos Idiotas, Fujin y Raijin.
Otro era un sujeto bastante bajo de estatura, de 1.5 metros de alto, pelo rubio como la paja y piel blanca. Otro tipo medía 1.7 metros de alto, con pelo rubio platinado el cual estaba atado en dos colletas de diferente tamaño. Y entre ambos sujetos estaba un hombre de pelo gris lacio y largo hasta la cintura, pero que por encima de la frente su pelo formaba varios mechones en punta. Además, dicho hombre tenía una extraña piedra incrustada en su frente, la cual era envuelta por unos tatuajes en forma de flamas provenientes de sus sienes. Dicho hombre era el Anbu científico que, tras traicionar a la aldea, fue capturado por el en ese entonces Anbu Uchiha Itachi, Shinga. Y los otros dos eran sus dos fieles seguidores, Doshin y Hakui.
Los últimos dos se trataban de un hombre y una mujer, ambos con un pelo azul turquesa. La mujer tenía una figura esbelta que causaría envidia en muchas mujeres y admiración en los hombres, sus ojos eran de un azul turquesa y por debajo y encima de su ojo izquierdo había dos tatuajes de color rosa en forma de rombos. Se trataba de Kagura, la ex Anbu que fue rechazada por Tsunade Senju para ser su aprendiz. Mientras que el hombre medía 1.79 metros de alto, con cuerpo musculoso, con un tatuaje que parecía un cráneo o un mapa mental en el antebrazo derecho. Se trataba de Mizuki, el Chünin que hace meses engañó a Naruto para robar el Pergamino de los Hokage.
Cinco de los siete presos se acercaron a Futakuchi, mientras que los hermanos idiotas seguían comiendo todo lo que pudieron sacar de la cocina de la correccional.
–Vaya, así que de esta forma terminó el irritante presumido de Hazakura– dijo Kagura mientras se acercaba al cadáver del joven Haruno–. Estuve en la misma generación de la academia que este idiota, nunca me cayó bien.
–¿En serio? Vaya, y eso que a él siempre le pareciste muy linda, Kagura-Chan –dijo Futakuchi.
–Gracias, ahora bien, ¿Quién demonios eres?
–¿Crees que usaría una máscara si quisiera que alguien supiera eso? Por el momento puedes referirte a mi como Futakuchi.
–El yokai con una boca en la nuca, supongo que es adecuado–dijo Shinga mientras se acercaba a su liberador–. Te agradezco el sacarnos de nuestras celdas, pero dudo que simplemente nos hayas liberado porque sí.
–Perspicaz, como era de esperarse de un científico, bueno al meollo del asunto. En un par de horas Orochimaru-Sama y Sunagakure harán una invasión a Konoha, y para agregarle algo de "emoción" al asunto, lo mejor sería que trajéramos a un par de participantes extra, ¿Les interesa?
–Si así puedo tener la revancha con ese maldito niño zorro, acepto gustoso – dijo Mizuki con una sonrisa maliciosa en su rostro.
–Supuse que tu aceptarías, Mizuki. Por cierto, Orochimaru-Sama me dijo que te entregara esto –dijo Futakuchi para luego entregarle a Mizuki un frasco con un raro líquido rojo, lo que dibujo una gran sonrisa en el rostro del Chünin.
–Yo seguiré su voluntad, Shinga-Sama – dijo Hakui.
–Lo mismo digo, aunque admito que sería divertido organizar una matanza en Konoha, ver esa aldea reducida a cenizas me encantaría –dijo Doshin.
–Bueno, siempre quise ser alumna de un Sannin, tal vez cambiar a Tsunade por Orochimaru sea lo mejor, a fin de cuentas, él parece estar más en sintonía con mi personalidad –dijo Kagura.
–Pues si la alternativa es quedarme en este lugar hasta mi muerte, supongo que no me queda más que aceptar, y Hakui y Doshin me seguirán –dijo Shinga.
–Bueno, ustedes ya aceptaron, solo le falta preguntar a… –Empezó a hablar Futakuchi, cuando de repente Fujin y Raijin saltaron en su dirección.
–Oye, tipo con máscara, ¿Tienes comida? –dijo Fujin mientras extendía la mano, esperando a que le dieran algo de comer.
–Mi hermanote y yo tenemos hambre, en la cocina de la prisión había muy poca comida –dijo Raijin.
–Bueno… –empezó a decir Futakuchi.
–Acaso… ¿¡NO TIENES COMIDA!? –gritaron con furia y al unísono los hermanos idiotas, listos para atacar a Futakuchi, pero Mizuki lanzó un par de dangos a las bocas del par de obesos y de inmediato se calmaron.
–Calma chicos, si se van a celebrar los exámenes Chünin entonces en la aldea habrá muchos puestos de comida abiertos, así que podrán comer hasta el cansancio –dijo Mizuki.
–¡QUÉ BIEN! ¡IREMOS A KONOHA A COMER TODO LO QUE PODAMOS! –dijeron los dos hermanos idiotas.
–Bueno, supongo que eso se puede tomar como un si –dijo Futakuchi.
Notas del autor:
Intento en la medida de lo posible no usar OCs debido a que hay demasiados personajes secundarios en Naruto, tanto en manga, anime, novelas y videojuegos, que bien podrían usarse en lugar de crear un personaje nuevo desde cero.
