Entre la Negación y la Aceptación
A la llegada del grupo Ollie le contó a Kate que había llevado a Theo con su madre, y que mandaba saludos a todos en la mansión. —Muy bien Ollie, ahora puedes retirarte.
—Permiso. —Ollie se retiró, solo estaban Emilico y Shaun con las niñas ya que Lou había ido a ver a Ricky.
—Emilico, tengo algo que decirte. —La nombrada la miró atenta con esa sonrisa particular dibujada en su rostro, no quería romperle el corazón justo cuando estaba retomando su vida. —Con las búsquedas que se han realizado hasta ahora no hemos logrado dar con el paradero de Matthew, decidimos dar por finalizadas las búsquedas.
Kate esperaba una reacción diferente, pero Emilico ya sabía que eso sucedería en algún momento, sentía dolor cosa que se pudo notar por las lágrimas que brotaban, pero su sonrisa no desapareció. —Agradezco tanto por buscarlo, pero en el fondo siempre supe que lo había perdido, no lo volveré a ver ¿cierto?
—Emilico... —Shaun viendo el sufrimiento de ella la abrazó, incluso las dos niñas aún sin saber por qué ella lloraba le acompañaron en su dolor.
Su hijo estaba siendo criado con una familia que lo acogió aun sabiendo que con ello traería algunas consecuencias ya que no estaban preparados para un bebé nacido de la unión de una sombra y una humana, por fortuna les cayó del cielo alguien que estuvo trabajando en la casa de las Sombras, tampoco es que supiera mucho pues fracasó en el debut y luego se convirtió en una muñeca con velo. Solo sabía que había que mantener todo limpio así que trató de enseñarle a no tomar su forma de sombra.
—Si es necesario aplicar correctivos para que no se transforme, hágalo. —Rowan le pidió a la niñera que evitara a toda costa que siguiera convirtiéndose en un monstruo y tenía permiso de pegarle o castigarlo.
—Pero señor ¿Cómo puedo hacerle eso a un niño? —Elora no podía castigarlo así, trató de hacer lo posible por que su hollín no fuese un problema, pero estaba esa parte que ella ignoraba, toda sombra debe generar cierta cantidad para no sentirse mal.
Aiden estaba junto a su madre en el inmenso jardín recolectando hojas para hacer algunas artesanías en esa época otoñal, le encantaba ver las hojas caer de los árboles, miró una ardilla así que la señaló para que Clarissa lo viera también. —Qué bonita ardilla, mi amor.
—Dita. —Luego pidió que lo cargara, ella lo complació y así poder mirar el hermoso escenario y a los animales del jardín.
Planeó cocinar una tarta de cereza ya que a su hijo le encantaba, entraron en la casa y se lo entregó a su niñera para que lo mantuviera entretenido con las hojas que recolectaron.
Ella se puso a cocinar para su familia, él la había hecho muy feliz con su llegada, irradiaba felicidad, incluso se le podía escuchar tararear una melodía muy bonita, cosa que algunos de los sirvientes que quedaban no habían presenciado antes.
Rowan no detestaba al pequeño, pero esa otra parte desconocida de él lo hacía temer, quizás se arrepentía de no entregarlo cuando vinieron aquellos dos hombres a buscarlo, pero su esposa estaba feliz con él en casa. —Hay algo extraño en todo esto. —Sacó el relicario y lo abrió viendo la foto, una pareja normal teniendo un hijo aparentemente normal, miró mejor y el collar tenía otro compartimento secreto develando el origen de ese niño.
Emilico solía tener una foto adicional con Patrick, la otra solo era por el rostro que estaba en representación. —¿Qué diablos es eso? ¿Existen estos seres?
Fue a medianoche cuando todo en la mansión estaba en silencio, el personal y su esposa dormían, más Rowan estaba inquieto y perturbado se levantó sigiloso y procurando que su esposa estuviese profundamente dormida, fue a su oficina y tomó un arma punzante decidido a acabar con él.
Abrió la puerta de la habitación y se acercó, dormía tranquilo en la cuna, no pensó en el dolor que su muerte le causaría a su esposa, no debía fallar, alzó su mano sujetando el filoso objeto, pero antes de que pudiese hacer algo, sintió dos brazos rodearlo. Clarissa que se despertó sintiendo la cama vacía fue a buscarlo, estaba llorando por lo que él intentaba hacer y no lo permitiría. —No por favor, no lo hagas. —Su voz se cortaba por el dolor que le causaba verlo amenazar la vida de su hijo amado.
—No es nuestro hijo ese monstruo, lo sabes muy bien.
—No lo digas, para mí no lo es, sabes que lo amo demasiado...
Elora se despertó, algo no estaba bien así que se levantó y tomó su lámpara para ir a ver si el niño aún se encontraba dormido, pero la puerta de la habitación estaba abierta y el interior a oscuras y cuando la iluminó pudo notar que el señor tentaba contra la vida del pequeño niño, recordó cuando perdió a su ama sombra, ella la había querido mucho y sintió dolor al principio, pero todo eso fue borrado con el café que suministraban. Dejó la lámpara sobre una mesita cercana y de igual manera imploró por él.
Rowan bajó el arma, Clarissa se la arrebató de su mano y la tiró lejos sintiendo miedo de lo que hubiese podido causar esa noche, por su parte Elora tomó al pequeño que no entendía que estaba pasando, además lo despertaron de sus sueños.
Él miró a su esposa, no sabía que le había pasado, estuvo a punto de quitarle la vida y ella parecía muy decepcionada de sus acciones, como si la confianza construida todos estos años hubiese desaparecido solo por eso.
Las manos de ella temblaron al acercarse a su pequeño, estaba bien, eso era un alivio para su pobre corazón.
Así como justo en ese mismo momento Emilico sentía el pecho algo apretado y lleno de angustia, pero no sabía el por qué, se había despertado para atender a su hija y ese presentimiento de que algo malo estaba a punto de pasar se hizo presente, gradualmente fue pasando, pero luego supo que probablemente su primer hijo estaba corriendo peligro y ella no podía hacer nada.
Por fin días de calma, Bárbara y Barbie fueron a pasear al jardín, se sentaron en una banca, Barbie comenzó a leer mientras su ama contemplaba el cielo, solo pensaba en lo que vivió mientras ella estuvo fuera, todo parecía una pesadilla, en parte, Anthony tenía un pasado siniestro, sus manos manchadas de sangre inocente y por eso ella hallaba repulsión en él y sabía lo manipulador que llegaba a ser.
—Barbie ¿te ha gustado alguien?
Barbie dejó de leer y se enfocó en la pregunta de su ama. —¿Y esa pregunta a que se debe? —Bárbara insistió, pero Barbie negó pues solo tenía una amistad con Ben.
—Olvídese de toda señorita, aún sé que no puede olvidar a Christopher y si en vez de todo lo relacionado al amor nos vamos a vivir juntas a otro lado. —tomó las delicadas manos de su ama para que viera la posibilidad de ingresar como aldeanas.
—¿De qué vivirían las dos? —Una voz familiar vino a molestar su momento a solas, Anthony en compañía de Christopher, Barbie chasqueó la lengua con molestia.
—Eso no le importa, nos las apañaremos.
—Bárbara ¿no le comentaste a Barbie la propuesta que te hice? —Ella se puso nerviosa, había omitido eso pues solo quería olvidar ese asunto.
—¿Es cierto eso señorita Bárbara? ¿Cuál es ese asunto?
Anthony respondió por ella. Lo cual conllevaba a que se comprometieran las dos sombras.
Christopher como todo un caballero tomó la mano de Bárbara, con ese toque no sintió absolutamente nada, ni un sentimiento más que el de dos desconocidos. —Con gusto aceptaré si la señorita Bárbara está de acuerdo. —Estaba atónita sin poder moverse por la propuesta, Barbie deshizo el agarre de las manos de su ama con Christopher.
—¿Creen que dejaré que esto pase? olvídenlo, la señorita Bárbara ha sufrido por este inepto aquí parado. —Anthony se señaló a sí mismo con sorpresa, no podía creer como lo trataban de esa manera.
Christopher lo aceptó, de todas maneras, estaba disponible, Bárbara solo se comprometería por amor y nada más.
Cuando Anthony se lo comentó a Kate ella estuvo de acuerdo siempre y cuando ambas partes aceptaran unirse en matrimonio y no fuera por obligación.
Barbie tomó la mano de su ama y se la llevó hacia el interior, no sin antes hacerle un gesto con el dedo de en medio a Anthony, la protegería a toda costa de él.
Estuvo pensando un par de días y decidió dejar la mansión un rato para ver si a Bárbara se le pasaba todo en su ausencia. —Qué lástima que no estés con nosotros, Anthony. —Kate se despidió de su hermano, él tomó dinero para sus gastos. Dejaría a Christopher a cargo con su hermana, justo cuando abandonó la mansión ella organizó una fiesta para todos, cada ala festejaría por separado. Bárbara al estar a cargo del ala infantil junto a Barbie, tuvo que llevarse a Hope pues las fiestas de los adultos era un poco agresiva para la pequeña. En cambio, los demás bebés estarían con sus madres y ellas sabrían hasta qué punto permanecer en el lugar.
Los niños al menos estaban divirtiéndose mientras comían y conversaban, había música para los que desearan bailar, Hope estuvo jugando con nuevas amistades, Bárbara y Barbie notaron que ella podía transformarse a su antojo. —Bárbara no sabía de la habilidad de hollín de Hope. —Podían regresar y unirse a la otra fiesta, pero decidieron quedarse en un ambiente más calmado.
En el ala de los adultos había algunos descontrolados con las bebidas que se ofrecían, John se mantuvo sereno con un par de copas para no excederse, Patrick se quedó con Emilico y su hija, comieron y bebieron algo ligero, Matilda se acercó a cada lindo bebé y les organizó un acto con su poder de hollín, fue fantástico ver la función, cuanto talento de su parte así que recibió muchos aplausos.
Luego pidió cargarlos para brindarles su cariño. —Lo que más deseo es tener uno.
¿Si se puede? ¿Cómo es que los obtienen? —Preguntó a Lou mientras admiraba a los dos.
Ricky salió a decir. —Son muy inquietos, los ves así de tiernos, pero solo saben llorar.
—Y manchar pañales. —Comentó Danny, Ricky asintió, pero se llevó una mala expresión de parte de Lou y de Matilda a través de Mattie por comentar de esa forma sobre los bebés.
—Oscar ¿si quieres uno?
—No. —Respondió, ella se entristeció y Kate se acercó para proponerles adoptar a un bebé de las aldeas que había en la isla siempre y cuando hubiese matrimonio.
—¿Y así Matilda puede tener a su bebé?
—Por supuesto. —Kate sabía que ella no sabía lo detalles, pero seguramente Oscar sí, pero era algo que las sombras le restaban importancia.
Mientras la fiesta se llevaba a cabo, Anna salió a dar un paseo ya que Oliver se había retirado minutos antes, se lo encontró admirando el cielo mientras bebía una copa, se acercó tímidamente. —Oliver.
—Anna ¿Qué tal?
—Todo bien. —Ella se sentía un poco incómoda y nerviosa había algo que quería proponerle así que se armó de valor y le dijo lo que sentía por él, sin importar que él estuviese enamorado de otra. —Anna puede soportarlo, seamos novios, no espera que Oliver se enamore pero que deje a Anna estar a su lado, no es necesario hacer más.
Oliver lo pensó un momento, puso límites en la relación, no besos, no caricias y solo abrazos. —Acepta. —Ella sonrió, de alguna manera se encargaría de que todas esas condiciones cambiaran.
Al finalizar la fiesta Bárbara se encargó de la hija de Kate, debía entregarla a su madre, así que durante el camino se la encontró por fortuna. Ella sonrió y sujetó a su hija que ya estaba por dormirse. —Bárbara, Anthony me lo comentó, ¿quisieras comprometerte con Chris?
—No, Bárbara está bien así, no es lo que desea.
—¿En serio? Bueno, aun así, pueden tratarse para iniciar una relación.
Bárbara no sabía que hacer, pero este Christopher no le despertaba absolutamente nada a pesar de ser similar al anterior. —En verdad Kate, dejemos las cosas así, no tiene prisas por eso.
Regresó pues estaba cansada, pero muchos de los que volvían eran parejas, otros ya tenían familia y mirar la felicidad que sentían era envidiable, incluso Kate junto a John tenían una preciosa niña ¿Dónde quedaba ella? Sus sueños fueron aplastados, esperando día con día que Christopher regresara a ella y la alabara por hacer un buen trabajo. Fue a su habitación y se tiró sobre la cama, ni siquiera había vivido un romance bonito como las demás su vida solo era sufrimiento. Ella cerró los ojos y a la mente le vino el momento en que sus labios apenas y rozaron con los de Anthony. Se asustó por recordarlo, fue raro que no sintiera náuseas en ese momento. —No... no... ¡No! —Estaba preocupada por comenzar a sentir algo diferente, esa mirada que le dedicó la había hecho perderse, lo odiaba en verdad y era frustrante, quería sacarlo de su cabeza y la hacía enojar.
Barbie entró a la habitación y vio a su ama muy mal, era como si hubiese perdido la razón pues estaba aventando objetos por todos lados, enfurecida, como pudo se acercó y la sujetó para calmarla. —¡Basta señorita Bárbara!
Se detuvo y le preguntó a Barbie. —¿Dónde está Anthony?
—¿Qué? Él se fue de la casa, por eso Kate hizo la fiesta ¿no lo sabía?
Solo pudo dejarse caer y llorar. —¡Que no vuelva ese maldito!
—¡¿Qué le hizo ahora?!
Barbie quería entenderla, pero solo lloraba y no paraba, al menos su nivel de hollín se mantenía al margen. Se quedó con ella hasta que encontrara paz en su alma y corazón. Y aun estando fuera, Anthony era el causante de él estado de su ama, era inútil sufrir por un hombre, suspiró y no dejó de abrazarla.
Bárbara ya más calmada confesó. —Anthony rozó sus labios con los de Bárbara.
Al escuchar esa confesión Barbie entrecerró los ojos, él se había atrevido a ponerle una mano encima, aunque solo fuera el más mínimo roce, quería matarlo con sus manos, cómo lastimarla de esa manera.
La noche siendo joven aún Shaun acompañó a Louise hasta la habitación, ella entró con sus tacones en la mano, luego los dejó en su sitio, mientras él se sentaba en el sofá, tenía que hablar con ella sobre su futuro, solo lo comentaba de vez en cuando, pero parecía evadir los comentarios. Se acercó a él de manera cariñosa, lo acarició y besó, Shaun posó su mano sobre su espalda baja, pidió que lo escuchara. —Necesitamos hablar.
—¿Tiene que ser ahora? —Louise estaba realmente cariñosa, buscando pasar la noche con él.
—Si cariño. —Ella se detuvo y le prestó atención, solo para preguntarle si en algún momento ellos tendrían hijos, Louise mostró su mano.
—Sin anillo no hay bebé, amor. —Louise puso en claro lo que quería, primeramente, él sonrió.
—Está bien, querida Louise. —Besó su mano. —Tendrá un anillo adornando su mano muy pronto.
Louise emocionada lo abrazó. —¿Lo prometes Shaun?
—Claro, llevaremos esta relación al siguiente nivel.
Se encargarían de pedir ser los próximos ya que en noviembre se casaban Evelyn y Gilbert.
Los días pasaban, Bárbara se sentía extraña, no se reconocía así misma, al menos estaba tranquila sin la presencia de Anthony. No intentó acercarse a Christopher en ningún momento y se mantuvo en su habitación leyendo libros de cocina, así que le pidió ayuda a Barbie con una receta de postres. —¿Puedes ayudar a Bárbara?
—Por supuesto señorita. —Salieron de la habitación para ir a la cocina del ala de los niños que solía estar disponible para las prácticas.
Barbie le ayudó a ponerse el delantal, lavaron sus manos y se pusieron a cocinar, era sorprendente que quisiera iniciar en la cocina y eso le alegraba.
Dudaba, pero una de las cosas era divertirse, eso fue lo que hizo Hope, todo para ella era un juego de descubrimientos, ¿por qué para ella era tan distinto? Tener miedo a equivocarse, pero después de todo, de los errores se aprendía y Barbie estaba a su lado para guiarla.
Fue maravilloso ver como su dulce se cocinaba dentro del horno, ver a Barbie manchada de harina y reír junto a ella. Cuando estuvo lista lo dejaron reposar un rato para que enfriara, definitivamente su dulce atrajo a alguno de los niños que se empezaron a asomar para ver quien había preparado algo tan delicioso. —¿Barbie, lo compartimos con los niños?
—Por supuesto, me encargaré de partirlo.
Bárbara sonrió y dijo que a la próxima lo haría ella, algunos niños entraron para comer junto a ellas, fue agradable ver que les había quedado muy bien, sabía que Barbie era talentosa en muchas cosas y por eso la quería tanto, tanto como para haber querido tomar su cuerpo alguna vez, se cuestionó si Barbie estuvo de acuerdo, decidió olvidar ese asunto, era feliz siendo como era.
Durante esos días fuera, Anthony estuvo en un hospedaje, salió a beber a un bar varias noches, en ese lugar conoció a una hermosa y deslumbrante mujer que le empezó a hacer plática ya que ella iba a relajarse, era peculiar que no trabajara en ese sitio siendo tan atrayente para muchos, una de esas noches terminó por contarle parte de su pasado, ella comprendió de alguna manera todo, no le tuvo miedo a su pasado. —¿Has pensado en casarte?
—No, ese pensamiento no ronda mi cabeza, el amor no está hecho para mí, lo digo en serio.
—Querido Anthony, aún si no sientes amor por nadie puedo hacer que eso cambie. Empezaremos si quieres desde cero, además me gustaría conocer tu casa.
Anthony estaba un poco más tomado que otras noches, al ponerse de pie veía doble casi cayéndose, ella se ofreció a acompañarlo, para ella era un muchacho muy apuesto e incomprendido. Llegaron a la posada de manera torpe y riendo, en ocasiones ella aprovechaba y lo besaba, cosa que él le seguía, era una bella mujer cuya mirada era deslumbrante, al pasar sus manos por su cuerpo pudo notar tenía que una figura muy bien formada.
Una vez en la habitación ambos cayeron sobre la cama, ella buscaba pasar la noche con él, entre besos, la mujer aprovechó para retirar la prenda de arriba, besó su cuello, Anthony lo disfrutaba, pero estaba tan tomado que antes de iniciar solo se quedó dormido profundamente. Para ella la fiesta se había acabado, aunque no se iba a dar por vencida, se quedó con él la noche entera, parte de ella admirando lo apuesto que se veía hasta que sintió sueño y se quedó dormida a su lado.
Al salir el sol Anthony despertó, aún todo estaba borroso y la luz entraba por su ventana, no recordaba del todo lo de la noche anterior, luego miró a su lado como el cabello de ella resaltaba con el sol, tenía un adorable tono rubio bajo y ahora se preguntaba qué había pasado. —¿Qué hicimos anoche? —Miró que ella aún conservaba sus prendas así que llegó a la conclusión de que se quedó dormido antes de hacer algo.
La dejó dormir más tiempo, se levantó y se fue al baño, cuando regresó ella ya estaba despierta, le sonrió y se acercó a él para abrazarlo. —Quiero conocer a tu familia.
—Tengo una media hermana, pero tiene un carácter.
—Seguro le caeré bien ¿no? —Plantó un beso en la mejilla, luego se separó de él para ir al baño a arreglarse.
Si ella quería ir con él la llevaría a que conociera a su hermana y demás familiares, así que escribió una carta avisando que llevaría una invitada.
Cuando la carta llegó a manos de Kate ella solo podía pensar en que su hermano había pensado en sentar cabeza. —¿Tú qué opinas John?
—Solo hay que ver a la chica así sabremos si es buena para que forme parte de la familia.
Si su hermano había encontrado a alguien estaba bien por ella, solo que no fuera una manipuladora, con ganas de tomar poder y con ambiciones, queriendo arrebatarles la herencia.
Unos días más tarde, ella estaba impaciente por visitar su hogar, llevó algunas cosas, él nunca dijo que estaba viviendo en la mansión, ella al acercarse a la estación se fijó en la casa de las Sombras. —Ese lugar es algo tétrico, creo que asustan ahí.
Anthony sonrió y dijo. —Que va, no imagines cosas que no son.
El tren los recogió, ella curiosa se preguntaba si de verdad irían a ese lugar y eso significaba que él vivía en ese sitio tan "tétrico" como decía, se sintió avergonzada.
Kate mandó a sus sirvientes a recibirles ya que ella quería conocer a la amiga de su hermano.
Al llegar los atendieron y llevaron su equipaje a la habitación, él dio la orden de que ella se quedaría en su pieza.
Muchos sirvientes a su disposición, estaba sorprendida pues él nunca dijo de donde provenía, más solo dijo sobre su difícil niñez, que se quitó a personas del camino solo para alcanzar una meta y quedaba clara cuál era, él prácticamente era dueño de esa isla.
Al caminar por los pasillos muchos estaban curiosos al verla pasar, así que la voz se corrió como pólvora entre los residentes, para muchos hombres ella les pareció muy atractiva, se dirigieron a la habitación que quedaba en el tercer piso, le pareció elegante y acogedora, pero ella los había notado, seres sin rostros llamaron su atención, qué hacían viviendo ahí, era lo que presentía desde el inicio.
—Te encantará vivir aquí.
—S-sí, seguro.
—No suenas muy convencida.
Ella lo abrazó y negó, todo estaba perfecto incluso si tenía que convivir con seres extraños a ella. Anthony pidió algo ligero para comer y beber.
Volver a casa después de alejarse por varios días a ver si Bárbara mejoraba, esperaba que hubiese funcionado así ella viviría tranquila.
Douglas se acercó a la oficina para hablarle a John sobre la nueva inquilina. —Es alta y posee un rostro angelicalmente encantador y un cabello largo que le llega hasta la cintura.
—¿O sea que consiguió una belleza?
—Es tan hermosa que muchos de los hombres solteros de la casa están hablando de ella. —Comenta Doug, Kate ansiaba verla, se levantó y se dirigió a John.
—Cuidadito esposo mío con verla con otros ojos.
John sintió miedo, no hablaba con malicia de la chica, solo decía una verdad. —Kate ¿cómo crees? John solo tiene ojos para ti.
—Perfecto, está bien. —Kate salió de la habitación mientras John temblaba de miedo, Douglas y Doug se quedaron haciéndole compañía.
La pobre Kate estaba un poco alterada y se preguntaba si en verdad poseía una belleza como ninguna, para que todos los hombres estuviesen de esa manera por ella. —Son unos estúpidos todos.
Se dirigió a buscar a Emilico en la habitación, ella le abrió y se asustó de verla arrojando hollín.
Preguntó si ya sabían cómo era la chica que trajo Anthony a casa, tanto Patrick como ella los vieron pasar.
—¿Es bonita?
—Si. —Respondió Emilico. —Como cualquier chica.
—Espero tu hermano haya escogido bien, Patrick pregunta ¿Se van a casar?
—Tal vez, no lo sé.
Kate quería entender cómo es que Emilico si apreciaba la belleza de otras chicas sin ponerse celosa por Patrick, pero sabía bien que él solo la miraba a ella y esperaba lo mismo de John.
Anthony la llevó a recorrer la casa, era más bonita por dentro y la mejor época era en primavera para pasear por los jardines, dentro de una de las habitaciones estaba Christopher en compañía de otras personas, se levantó para saludar y ella se sorprendió.
—¿Dos de ustedes?
Los presentó debidamente, Lira era su nombre, acorde con ella, que aspiraba a ser la novia oficial de Anthony, ese era el poder de él, enamorar a chicas, pero esta vez lo hizo sin querer, ella solo se pegó, no le molestaba pues solo quería conseguir una noche de diversión con ella.
Luego fueron a molestar a Kate que se encontraba con otros compartiendo un rato, cuando entró las miradas se fueron a ella. Kate no lo iba a hacer tan fácil así que su rostro permaneció oculto como siempre.
Louise la miró de arriba hacia abajo, no se sintió intimidada ni nada solo quería saber sus trucos de belleza.
—Lira, ella es mi hermana Kate. —Kate le ofreció su mano, Lira no se sintió bien, era extraño tocar algo no humano, al mirar su mano Kate había dejado algo de hollín.
—Disculpa encanto, suele pasar mucho, no te molesta ¿verdad?
—N-no, no sabía que usted no era humana.
—Claro que si lo soy, pero no te preocupes bonita te acostumbrarás pronto. —Kate notó lo incómoda que estaba, sabía que le producía repulsión estar con ellos, no era apta para la casa. Lo entendía, no todos en el pueblo lo sabían.
Anthony presentó a su cuñado John, a su sobrina Hope y se la dio a cargar.
—Niños... no soy buena con ellos. —Hope al sentir rechazo, se molestó y la mordió, Kate la tomó y pidió disculpas ya que ella no se comportaba de esa manera.
—Hope, por favor eso no se hace. —Kate susurró. —Buen trabajo hija.
Se vio rodeada de niños más pequeños, los hijos de Ricky y Lou.
—¿No te gustan los niños? —Preguntó Lou, pero ella dijo que los niños no eran su fuerte.
John se acercó a Kate y sonriente la abrazó. Aquella siendo hermosa solo era apariencia, John le comentó a Kate. —John se enamoró de la esencia de Kate.
—Lo sé John, gracias.
Bárbara estaba en la otra ala haciendo evaluaciones, todo el reporte mensual de los portadores de estrella era examinado por ella y Benjamin, junto a Barbie y Ben. Pero desde hace rato se sentía incómoda e inquieta. Hacía un día bonito. ¿Por qué se sentía así? Paró un momento para estirarse.
—¿Pasa algo Bárbara?
Ante la pregunta de Benjamin ella negó y solo dijo que se encargaran de lo restante, ella saldría a caminar, solo se sintió así cuando Anthony llegó a la mansión. —¿Es posible que haya vuelto? ¿Debería importarle a Bárbara?
Los demás terminaron así que la fueron a buscar, el reporte llegaría a Kate al día siguiente.
Volvieron al ala de los adultos habiendo comprobado que todos los niños estuvieran bien, Barbie se haría cargo del resto para que Bárbara descansara pues la sentía un poco distante. Se recostó sobre su cama, intentó dormir pero su corazón estaba inquieto desde hace tiempo, era imposible que se hubiera enamorado de ese tipo, él no era como su sombra Christopher, la maldad vivía dentro de él, jugó con sus sentimientos y la engañó cruelmente. Fingió dormir para que Barbie no supiera que solo estaba meditando en sus pensamientos.
—Abrir el corazón. —Pensó, si entregaba lo que quedaba de su pobre corazón terminarían por matarlo.
A la hora de la cena se sentaron con los demás, pero todo giraba en torno a Lira, ambas estaban perdidas, Anthony ni siquiera llegó a cenar y se quedó en su pieza cenando con Lira. Ella miró a Kate y preguntó que pasaba a lo que ella solo dijo.
—Anthony trajo a una invitada.
Bárbara ahora confirmaba que había vuelto y con una mujer, se preguntaba donde se habían conocido, les sirvieron, Barbie comenzó a comer mirando a su ama afectada por el comentario, apenas si tocó la comida.
—Bárbara ¿no tiene hambre? —Louise la vio algo desanimada ella para que nadie se preocupara tomó su plato y comenzó a comer algo deprisa, aún si su garganta estaba cerrada se obligó a tragar, solo quería irse a su habitación y sufrir en silencio hasta perder la razón.
Al terminar se levantó de prisa y se fue, Shaun hizo un comentario. —¿Tiene algo? Pareciera como si se sintiera mal.
—Por amor, es lo más claro. —Louise le preguntó a Kate si sabía de algo, solo negó guardándose el drama, luego miró a Barbie.
—Nada pasa, está cansada.
—¿Cansada? ¡ay no, qué flojera! Louise sabe que Bárbara necesita ser amada, no tienes idea de lo bonito que es.
—Con la persona correcta. —Comenta Ricky mientras pone la mano sobre Lou, haciendo que se sonrojara.
Barbie se sintió mal por su ama, estaba buscando el amor en la persona equivocada, no quiso intervenir hasta que su ama estuviera segura y enfrentara de una vez los sentimientos que la consumían por dentro.
Era una fría noche por lo que Lira luego de cenar se metió a tomar un baño tranquilamente, Anthony estaba preparándose para cumplirle, solo por esa noche, ya vería luego como se desharía de ella luego.
Mientras Bárbara estaba sentada al borde de su cama enojada, ni siquiera la había visto o se la presentaron, no habría por qué ¿verdad? Las cosas cercanas a ella estaban llenas de hollín, incluso su vestido y botas. Tenía unas fuertes ganas de ir a la habitación de él, pero se vería como una mal educada, así que solo le quedaba esperar.
Lira salió del baño, solo con una toalla dispuesta a impresionarlo, él la miró, solo era su diversión temporal, pero ella tenía otros planes, lo abrazó rodeando su cuello y besándolo seguido. —Ven a la cama ¿sí? —Lo tomó de la mano para que se levantara de la silla, Anthony y ella comenzaron por acariciarse lentamente, ella adoraba sentir sus manos recorrer su piel, su mirada era atrayente, logró quitarle la camisa por completo, ambos sentían más calor y no precisamente del fuego de la chimenea, justo la puerta se abre violentamente llamando la atención de ambos.
Lira se cubrió con la sábana, Bárbara lo pensó tanto que al final su cuerpo solo se dirigió hasta ese lugar. Con voz tranquila preguntó. —Anthony ¿Quién es esa bruja?
Ella no podía creer que la llamara así. —¿Disculpa? Lo que me faltaba. Anthony ¿Qué hace esa cosa interrumpiendo?
—Dame un segundo. —Pidió a la chica en lo que se ocupaba de Bárbara, se levantó de la cama, Bárbara ingresó sin permiso con visibles signos de estar molesta. —¿Qué haces aquí? Mejor vete, hablamos mañana.
—¿Mañana? No me has dicho ¿Qué hace ella aquí y por qué no tiene ropa?
Ambos comenzaron a discutir con ella aún en la cama sin poder hacer algo. —¿Te fuiste varios días y regresas con una mujer?
—¿Algún problema? —Preguntó Anthony mientras se cruzaba de brazos.
—Claro, ella no es buena para ti, tan solo mírala. —La señala de arriba hacia abajo, la chica se sintió indignada por como la trataba.
—No te incumbe el asunto. ¿Quién puede ser mejor para mí? —Anthony y ella se fueron acercando.
—¡Hola! Sigo aquí esperando.
—Bárbara puede serlo.
—¿En serio? —Anthony lo sabía, ella sufría por él pues se había al parecer enamorado. Lira seguía llamándolo, pero ambos solo la mandaron a callar, ella los miró ahora con enojo su noche se había arruinado por culpa de una pequeña sombra entrometida.
—Si.
—Puedo deshacerme de ella si solo lo pides.
—No hay problema. —Ante la conversación de ambos ella se levantó de la cama enojada y temiendo por su vida. —¡Están locos yo me largo de aquí! —Decidió salir de la habitación, luego recordó que su ropa se encontraba dentro así que suplicó por algo para cubrirse.
Bárbara viendo sus prendas las tomó y se las tiró. —¡Toma tus trapos y cúbrete! —Luego le cerró la puerta y le puso seguro.
—¡Estúpida! —Le gritó desde fuera mientras tomaba su ropa y se vestía lo más rápido posible, casi quebrándose en llanto por la humillación.
Estaba agitada por la discusión, Anthony no sabía como se había enredado en ese lío amoroso y Bárbara no tenía la intención de abandonar la habitación. Le reclamó una vez más el haberla dejado por varios días. —Bárbara se sintió abandonada nuevamente.
—Pensé que era lo mejor para ti ya que te incomodaba mi presencia. —Eso había cambiado y ya no le molestaba, se acostumbró en poco tiempo a su compañía y desde aquel día en que sus labios apenas si se rosaron todo dentro de ella se estremeció y un nuevo sentimiento floreció, sus pensamientos fueron un torbellino esos días, no quería aceptarlo hasta hoy. —Bárbara ¿en serio quieres enamorarte de alguien al que odias con toda tu alma?
—Tal vez, si te odia, pero también le empezaste a gustar, es complicado, ¿no? Anthony.
Él asintió, miró a una sombra dulce y la había lastimado de una manera imperdonable. Se sentó sobre la cama pues debía ponerse nuevamente la camisa; mientras Bárbara dudaba si sentarse a su lado o no, lo hizo de forma lenta esperando que él no se lo permitiera, pero al contrario no le molestaba, era curioso como ella estaba ahora, tímida y se sentía feliz.
—Bárbara quiere saber ¿Por qué estaban tan juntos?
—Es una forma de demostrar cariño. —quería tomar su mano, pero no se atrevió a tocarla pues sería ensuciarla ya que acarició a otra persona. —Puedes quedarte, vengo al rato ¿sí?
Fue al baño para lavar sus manos y refrescarse, un rato después volvió con ella. Bárbara le pidió que la dejara dormir esta noche en la habitación, no se opuso a su petición, la cama estaba un poco desordenada como para que ella hiciera uso de esta, así que tomó del armario nuevas sábanas y las cambió, ella por su lado contemplaba el lugar emocionada y estaba feliz por pasar la noche con él. Se acercó y le preguntó directamente sin titubeos. —¿Puede Bárbara ser tu prometida?
Anthony se puso a su altura y con una sonrisa respondió. —Claro que acepto que seas mi prometida. —De alguna manera molestarla fue divertido desde que llegó él a la Mansión, Bárbara tenía una voz muy suave y refinada, autoritaria, pero la vida y él mismo habían sido cruel con ella, al final ella merecía ser feliz.
Lira lo había pasado mal, tanto que se vistió como pudo, tomó sus cosas y le pidió a Kate que la dejara ir. —¡Tu hermano es un demente, intentó matarme! Entonces llegó uno de los tuyos, una cosa bajita a hacerle reclamos.
—¿Cómo? ¿Anthony intentó matarte?
—No, pero si lo dijo. —Kate se preguntaba quién los había interrumpido, luego recordó a Bárbara, no tenía por qué molestarlos, bueno, Kate le ofreció llevarla al pueblo de vuelta, antes le brindó una buena taza de café. Una sirvienta le ordenó sus cosas, no eran muchas, solo esperaron a que bebiera hasta la última gota, eso la haría olvidar y dormir luego de un rato. —Kate se encargará de todo querida.
En la habitación Anthony se encargó de que Bárbara estuviera cómoda, buscó su ropa para prestarle y le dijo que podía usar su baño para lo que gustara, ella decidió ducharse para luego ponerse la camisa de él, era extraño usar ropa de otra persona, sintió felicidad, salió del baño, él la recibió, ella ocuparía el lugar de ella y estaba nerviosa, se recostó en la cama, Anthony fue atento con Bárbara, la cubrió con la manta. —La habitación está acogedora.
—¿Verdad que sí? El fuego de la chimenea crea un buen ambiente, acomódate y duerme, te hace falta. —Miró su lindo perfil y tocó su nariz con su dedo de manera juguetona haciéndola reír de manera sorpresiva besó su mejilla, ella lo miró un momento solo Barbie había besado su mejilla y era la primera vez que un hombre hacía lo mismo.
—Ya, Anthony basta, haces que Bárbara se sienta abochornada. —A pesar de las risas y todo lo que estaba viviendo en ese momento, sentía temor de que la lastimara una vez más, le estaba entregando lo que quedaba de su pobre y lastimado corazón, aun así, se acomodó a su lado, él se quedó despierto hasta que ella por fin se durmió, la rosa azul tan hermosa como ninguna otra, era tan sencilla y pura, seguro al menos ella estaría feliz ahora ya que él tomaría ese lugar que su sombra fallecida habría quizás ocupado.
Continuará...
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