Cuando despertó, su dolorido cuerpo se arrellanó más en las suaves y mullidas sabanas de su cama.
-No inventes Malfoy, ya dormiste mucho, levanta ese culo perezoso.
Draco arrugó la nariz al reconocer la voz de Harry.
- ¿No tienes algo mejor que hacer? -dijo sin abrir los ojos.
-No -respondió Harry sentado en un reclinable bebiendo un café.
Draco exhaló un profundo suspiro y se sentó en la cama, acomodando la almohada en la cabecera, Harry lo observó bostezar mientras se acomodaba un mechón de cabello tras la oreja.
-Mmm…
- ¿Cómo te sientes?
-Mejor… es decir… físicamente ya no es tan doloroso el despertar, creo que mi cuerpo está adaptándose a su forma definitiva.
-No digas eso, aún quedan…
- ¿Dos lunas? -interrumpió mirándolo- vamos Potter…queda menos de una semana para la siguiente, han intentado todo y nada… obvio es que no quiero, pero ¿Qué gano con resistirme? Es obvio que perderé esta batalla y terminaré como un habitante permanente del valle de los dragones.
-Mi equipo y yo tenemos una teoría -dijo sin querer parecer demasiado ansioso- la maldición solo dice que solo domando al dragón se le puede regresar su humanidad, pero nunca especifica quien debe hacerlo.
- ¿A qué te refieres?
-Malfoy… creemos que eres tú quien debe domarlo -respondió inclinándose un poco hacia adelante y dejando el café en la mesita.
- ¿Yo?... no entiendo, pierdo la cordura cuando comienzo a transformarme, e incluso mi carácter es incontrolable… ¿crees que insulto a mis padres por puro gusto?... me siento terrible cuando me dejan solo porque veo el dolor que les causo, pero no puedo evitarlo… la rabia me invade y mi lengua no se detiene ¿Por qué crees que mi habitación casi no tiene muebles?... rompo todo.
-Lo sé, lo sé, pero precisamente es eso lo que debes domar ¿Quién dijo que era fácil?... el dragón que llevas dentro es el que ruge con furia y solo tú puedes controlarlo.
-No lo sé Potter, me parece una tontería -exclamó levantando las mantas y saliendo de la cama- voy a darme una ducha, apesto, llevo semanas sin bañarme.
- ¿Eso es una invitación o qué?
Draco se giró para verlo horrorizado.
- ¡Claro que no!
Harry empezó a reír con ganas mientras Draco se daba cuenta de que solo estaba molestándolo, así que se giró para agarrar una almohada y aventársela con fuerza para luego irse de nuevo al baño, de donde salió media hora después, ya limpio y refrescado, con su cabello húmedo cayéndole por la frente.
-Oh ¿sigues aquí?
-Si, no has comido, Peach ya dejó tu almuerzo, anda ven, siéntate mientras hablamos.
Viendo que Harry no se iría tan fácil, acepto sentarse a comer, aunque lo que en realidad deseaba era salir a mirar el valle.
-Te veo más tranquilo.
-Resignado diría yo.
-No quiero resignación, quien determinación -dijo Harry recargando los codos en la mesa- Malfoy… lo que te dije es en serio -Draco no respondió, solo comenzó a picotear los tomates fritos y a revolverlos con los champiñones que estaban a un lado de un par de huevos con panceta -tus demonios internos son los que están tomando forma gracias a esta maldición… ¿Por qué se te hace tan difícil aceptar esta teoría?
-Porque es imposible -dijo al fin soltando el tenedor con fuerza y mirándolo enojado- no puede haber una forma tan fácil de escapar de nuestro castigo.
- ¿Castigo?
Draco se levantó de la silla y tomando un suéter se dirigió a la salida al valle, pero Harry lo agarro por la muñeca.
-Malfoy.
- ¡Suéltame! -exclamó zafándose y mirándolo con ira- ¿Acaso no has pensado que esta maldición cayó justamente en mi como un castigo?
-No puedes hablar en serio.
- ¿Quiero ser un dragón por el resto de mi vida? No… ¿lo merezco?... bueno, ese ya es otro asunto -concluyó dándose la vuelta para salir al valle, pero Harry se levantó esta vez, no iba a dejar el asunto tan fácil, así que le dio la vuelta de un tirón.
- ¡Oye, que te pasa! -gritó dándole un empujón en el pecho con ambas manos.
Harry alzó las manos en un gesto de apartarse, pero sin quitar el dedo del renglón.
-Ok, ok… solo quiero saber por qué corres… porque no me dices lo que piensas.
-Porque no tengo nada que decir ¿Qué demonios quieres que diga?
-Lo que dijiste no me lo habías mencionado… ¿de verdad crees que esto es un justo castigo? -Draco suspiró exasperado mientras se giraba dándole la espalda- no puedes creer eso.
- ¿Por qué no? -exclamó molesto caminando inquieto por la habitación- nadie mejor que tú sabes que tengo razón.
- ¿Sabes? -dijo Harry mirándolo por unos segundos en silencio- dijiste que la solución no puede ser tan - ¿fácil ¿pero ¿quién dijo que era fácil domar tus propios demonios?... creo que es justamente algo que no cualquiera puede lograr.
-Bueno… pues si ya descubriste la incógnita, puedes cobrar tu paga y largarte de aquí con tu gente.
- ¿De verdad crees que me voy a ir? -respondió con una pequeña sonrisa mientras se cruzaba de brazos haciendo exasperar más a Draco.
- ¡No te interesa lo que me pase, no te interesa si vivo o muero! -gritó furioso- ¿¡porque sigues aquí si por mi culpa murieron tus amigos?!... ¿¡si fue mi tía quien mató a tu padrino?!... ¡Yo metí a los mortífagos a Hogwarts! ¡yo hice que muriera gente inocente! -Harry lo miró en silencio, imaginando lo duro que debía ser llevar ese peso en el alma por años- incluso murió uno de tus amigos… el hermano del Weasley que viene contigo… vamos Potter -dijo con aire cansado- hasta tú sabes que me salvé de Azkabán por un tecnicismo, hasta tú sabes que soy culpable.
-Te detesté durante años en el colegio, pero nunca te odié… creo que porque simple y sencillamente éramos niños.
-Ya no era un maldito niño cuando rompí la seguridad de Hogwarts… eso no lo hace alguien inocente.
-No, pero si un desesperado… vamos Malfoy, no debes cargar con toda esa culpa, no es justo… fuiste obligado, quien es el verdadero responsable fue Voldemort y lo sabes.
-Lo único que sé es que cada quien es dueño de sus decisiones y yo tomé las mías… ahora debo cargar con la responsabilidad que eso conlleva.
-Nadie es inocente por completo, eso lo sé muy bien… pero sino queremos enloquecer con el peso de nuestras culpas, debemos hacer las paces con ellas.
- ¡Oh! ¿hacer las paces con ellas? -repitió sonriendo con sarcasmo- ¿así de fácil te libras de tus errores, Potter?
-No me libro de ellos… hay cosas con las que cargaré el resto de mi vida y ni un giratiempo lo podría solucionar.
- ¿Cómo qué? -exclamó caminando alrededor de él hablando con burla- ¿hay algo que el gran Harry Potter haya hecho mal?
-Muchas -respondió sin caer en la clara provocación- hay tantas cosas de las que me arrepiento y que sin embargo debo cargar sin enloquecer… es demasiado doloroso vivir así.
- ¿Y eso te hace menos culpable?
-Claro que no… incluso siento que me falta el aliento cada que recuerdo el rostro sin vida de Cédric Diggory… él estaría vivo si yo no lo animo a tocar la maldita copa que nos llevó hasta Voldemort… y he tenido que aprender a recordar a mi padrino con cariño cada vez que pienso en él, en lugar de llenarme de rabia conmigo mismo por no haber abierto el regalo que me envió, el cual decidí no abrir hasta que fue demasiado tarde… si lo hubiera hecho, no habría caído en la trampa de Voldemort… Dobby salvándome la vida y muriendo a cambio.
Draco se sorprendió al escucharlo, realmente pensaba que no había nada que pesara en el alma del gran Harry Potter.
-No puedo olvidarlo -continuó Harry- y tampoco puedo arreglarlo.
Draco lo miró unos segundos antes de decir:
-Entonces sabes de que hablo… sabes que solo queda pagar por nuestros pecados… la maldición que tengo es mi expiación.
-No es la única forma, es lo que quiero que entiendas.
Draco sonrió cansino mientras negaba con la cabeza.
-Y a mí no me importa entender… realmente ya no… solo deseo pagar mis culpas.
- ¿Y eso de que serviría? -exclamo exasperándose- ¿a quién le sirve que tú te conviertas en un maldito dragón? ¿eso revivirá a los muertos?
Draco cerró los ojos con fuerza, sintiendo el peso de sus culpas en todo su esplendor.
-No entiendes…
-Entiendo mejor de lo que crees -respondió Harry negando con la cabeza- y mi mente me traiciona rememorando las circunstancias de sus muertes… su miedo, su dolor… pero nada puedo hacer -continuó sintiendo sus ojos inundarse de lágrimas al exponer algo tan intimo- ese dolor nunca se irá.
- ¿Y qué haces para sobrellevarlo? -pregunto mirándolo con una mezcla de incredulidad y curiosidad.
-En primer lugar… dejar de odiarme tanto.
- ¿Odiarte?... ¿tú?
-Si, si odias algo, deseas que sufra… pues bueno, yo me odiaba tanto que cada día era un pesar, incluso despertar y sentarme en la cama… era una pesadilla, la vida era dolor… Draco -añadió dando unos pasos hasta quedar frente a él- ¿Acaso no deseas descansar del peso que llevas en el alma?
Draco se giró incapaz de sostener la mirada de esos ojos verdes.
-No.
-Mientes.
-Solo vete, déjame solo.
-Draco…
- ¡Vete, vete, déjame en paz! -gritó girándose hacia él- ¡quiero morirme, debo pagar, soy un maldito asesino!
Harry dio un paso hacia atrás viendo los antes ojos grises de Draco, ahora de un color ámbar con las pupilas elípticas.
-Draco…
-Soy culpable Potter, soy culpable -exclamó tomándolo de las solapas con un evidente incremento en sus fuerzas y acercando su cara a un palmo de distancia- y debo pagar…
- ¿Y de que servirá? -respondió tomándolo por las muñecas recobrando el aplomo- ¿Por qué no dejas de ser un maldito cobarde y afrontas esos pecados?
- ¿Cobarde?
- ¡Si, un cobarde!... ¿crees que pagarás tus culpas dejándote vencer? ¿no se te hace demasiado fácil?
- ¡Pero yo lo merezco! -gritó soltándolo y abrazándose a si mismo mirándolo intensamente reflejando un inmenso dolor en esos ojos amarillos- ¡merezco pagar y ser olvidado en este valle maldito! ¡nada resarcirá lo que hice!
-Draco…
- ¡No puedo, no puedo! -gritó llevándose las manos a la cabeza y sacudiéndola mientras caía de rodillas al piso- ¡es demasiado el daño que hice!... ¡ya no puedo soportarlo!...
- ¡Pues aprende! -exclamó hincándose junto a él y cubriendo sus manos con las suyas para detener ese movimiento frenético y desesperado- ¡lo único que podemos hacer con nuestros errores es aprender de ellos!... -Con creciente desesperación sintió la piel de las manos de Draco cambiar de textura, miro que algunas escamas comenzaban a aparecer- ¡mírame!
Draco cerró los ojos con más fuerza y volvió a negar con la cabeza, pero Harry gritó de nuevo.
- ¡Mírame! -Draco finalmente abrió los ojos y alzó la vista encontrándose con los de Harry, quien no dejaba de sujetar sus manos en su cabeza- ¡la vida es un examen Draco…! ¡repruebas una y otra vez hasta que aprendes!... ¿acaso no piensas aprender?... ¿hasta cuándo seguirás dejándote vencer?
-Pero yo…
- ¿Lo mereces? Puede ser… pero entonces haz algo al respecto y no solo te autocompadezcas… eso no le sirve a nadie, mucho menos a los muertos que dejaste atrás…
-Yo no puedo… -susurró con una lagrima cristalina escapando de su ojo dorado.
-Si puedes, déjame enseñarte… solo dame una oportunidad… no, tu date una oportunidad, no todo está perdido, la vida aún no está perdida, si tienes culpas, puedes pagarlas de otras maneras, no perdiendo tu vida en este valle solitario… puedes hacer mucho, puedes ayudar mucho… la ira, el miedo y la culpa van siempre de la mano, es lo que tienes que enfrentar.
-Yo… yo no…
-Draco, nuestros errores nunca se irán, no desaparecerán jamás, yo lo sé muy bien, vaya que si… sabre yo lo que ha costado, todo lo que he pasado ya, todo eso que me impulsa a continuar… mi camino ahora lo he elegido yo y no pienso ya volver atrás… y yo sé que caeré… que muy largo el camino es, y si doy un paso atrás… valor tomar y continuar… -los sollozos de Draco lo hicieron inclinar la cabeza y comenzar a sacudir su cuerpo- caigo y veo que aún falta más, pero me levanto y lo vuelvo a intentar y aunque vuelvan los miedos del alma y aunque pueda ser que yo de nuevo caiga, luchare… seguiré… -Harry guio a Draco hasta su pecho y lo abrazó sin dejar de hablar- y ya mucho he aprendido, el camino es resistencia y no velocidad…
- ¿Cómo?... -susurró sin dejar de llorar mientras escondía el rostro en el pecho de Harry- ¿yo como podría…? Es demasiado…
-Ayuda a los demás, tienes los medios, tienes la fuerza… solo te falta la determinación… ¡puedes hacer tanto!
-Pero no merezco perdón… -musitó con voz apenas audible.
-Puede ser… tal vez nunca nos lo ganemos… pero podemos saldar un poco nuestra deuda, solo entonces valdrá la pena ¿no lo crees?
Draco no respondió, solo continuó llorando lo más silenciosamente posible recargado en Harry, quien había recargado su mejilla en la rubia cabeza mientras lo dejaba desahogarse.
Después de un rato, Harry le tomó una mano y miró que su piel había regresado a la normalidad, entonces Draco se levantó apenado frotándose la cara.
-Lo siento -Harry le tomó la barbilla y le levantó el rostro sorprendiéndolo- ¿Qué…? -exclamó sonrojándose.
-Tus ojos… son grises otra vez -dijo Harry soltándolo sin percatarse del sonrojo de Draco, quien se levantó avergonzado por haber estado llorando en el pecho de Harry.
-Perdón por el espectáculo -exclamó dándose la vuelta, tomando su suéter y saliendo finalmente al valle.
-No hay porque disculparse -respondió Harry siguiéndolo al exterior, donde lo vio dejarse caer en su reclinable- Draco…
- ¿Ahora soy Draco? -respondió sin dejar de mirar el valle.
-Bueno, el que hayas querido freírme el trasero y comerme de un bocado creo que me da un poco de derecho a llamarte así ¿no crees? -Al fin una débil sonrisa apareció en el rostro de Draco- sostengo lo que dije allá dentro -continuo Harry tomando una silla y sentándose a un lado de él- solo podemos aprender de nuestros errores, puedes ayudar de muchas maneras… solo así dejarás de odiarte tanto.
Draco inclino un poco la cabeza al oír lo último.
-Si, es verdad… me odio demasiado.
-Eras muy joven y eras muy tonto… tus elecciones no eran las mejores, pero no sabias que más hacer… no toda la culpa es tuya, deja de cargar tanto peso, no lo mereces.
-Diablos… -mascullo tapándose los ojos con una mano sintiendo de nuevo las lágrimas aparecer.
-Hazlo Draco, tienes mucho que llorar, una herida debe lavarse antes de poder comenzar a sanar… y si, sé que esto no borra todo el dolor, pesar y culpa que sientes, pero es un comienzo… puedes hacerlo, yo creo en ti… no dejas de ser un cabrón Slytherin -Draco sonrió en medio de su llanto- y ahora creo que si debo irme, tienes mucho que pensar -exclamó poniéndose de pie y palmeándole un hombro.
Cuando salió de la habitación, vio una página de revista hecha bola en el suelo, pero no le dio importancia y se fue.
Cuando Yelena entro a su habitación, aventó la revista de novias a su cama mientras comenzaba a caminar frenéticamente de un lado a otro.
-Maldito imbécil… -masculló estrujándose las manos- no puede ser… se supone que no hay cura, debe ser un error…
Después de caminar un par de minutos más, se dejó caer en la cama sin dejar de estrujar sus manos.
-Debo hacer algo, debemos casarnos cuanto antes.
El día transcurrió tranquilo, con un Harry meditabundo en su habitación, entonces entró Candance, quien como a todos, no le quedaba más que esperar.
- ¿Crees que lo logre? -preguntó sentándose en la cama donde estaba recostado Harry, con las manos detrás de su cabeza- no es cuestión de superar un aspecto de tu vida, es todo un proceso mental y espiritual y no es cuestión de un día… no hay tiempo.
-Lo sé.
-La próxima luna es en un par de días.
-También lo sé.
-Y por más lógico que nos parezca nuestra teoría, no deja de ser eso… una teoría.
-No, yo creo que le atinamos y vaya que el tipo este ¿cómo se llamaba?
- ¿El hermano huevon?
-Si.
-Helgar Malfoy.
-Si, ese… parecía tonto pero al parecer sabía muy bien lo que hacía.
-Pues esperemos que Draco haya empezado su proceso, le espera un camino muy complicado.
-Así es.
Después de cenar, Yelena fue a la habitación de Draco y tocó suavemente sin recibir respuesta; suspiró nerviosa y decidió aplicar la de Harry, así que abrió la puerta si recibir autorización.
El cuarto estaba a media luz, iluminada solamente con la pequeña lampara que estaba a un lado de la cama de Draco, quien al parecer dormía dándole la espalda, ella se acercó cautelosa y se sentó a su lado.
-Draco… -susurró tocándole un brazo.
Soñoliento, Draco abrió los ojos, sorprendiéndose de ver a su prima en su cuarto.
-Yelena… -dijo frotándose la cara y recargándose en la cabecera- ¿Qué haces aquí?
-Deseaba verte, hace semanas que no nos vemos, estaba preocupada -como él no contestó, ella se aventuró a tomarle una mano- Draco estoy aquí para ti, déjame acompañarte en estos momentos difíciles.
-No es necesario -respondió al fin retirando suavemente su mano y frotándose la cara para espabilarse.
-Pero quiero hacerlo, soy tu prometida.
De nuevo no respondió, ese tema se le hacía tan cansino e irrelevante que solo atinó a suspirar y mirar al frente.
-Draco… quiero acompañarte en esto, ser tu compañera… ¿Por qué no nos casamos ya? -dijo con voz suave mientras le agarraba de nuevo la mano y le sonreía dulcemente- realmente creo que eso te hará sentir mejor, ya lo veras- pero él no decía nada, solo seguía mirando al frente, por lo que reprimiendo su frustración, continuó hablando- estar contigo y ser tu apoyo tal como mi tía Narcisa lo es para mi tío Lucius… nosotros podemos ser…
-Yelena -interrumpió volviendo a soltar su mano y mirándola finalmente- lo siento… no podemos casarnos.
- ¿Qué?
-Lamento haberte hecho perder tu tiempo, no fue justo y te pido perdón por ello… pero esto no tiene sentido ¿para que casarnos? Ni siquiera estamos enamorados.
-Pero yo te quiero mucho Draco -respondió reprimiendo el pánico que comenzaba a invadirla al ver que estaba a punto de perder su compromiso- nos conocemos de toda la vida.
-Exactamente, somos primos, ni siquiera nos hemos dado un beso, siento que estaría besando a una hermana si tuviera una.
-Pero muchos matrimonios empiezan así, tal vez ahora no sientas nada, pero estoy segura que…
-Lamento mucho este tiempo perdido -interrumpió esta vez tomándole él una mano- pero eres muy joven, no faltará alguien que de verdad te ame como mereces.
-Draco…
-Pero esa persona no soy yo.
-Draco no puedes hablar en serio… -dijo con los ojos anegados de lágrimas- yo te amo.
-No es verdad, al menos no como debería ser.
-Dame una oportunidad por favor, esto funcionará, te lo juro.
-Yelena -respondió limpiándole una lagrima de su mejilla- deberías irte de esta casa, es demasiado lúgubre para alguien como tú.
-No me importa, quiero estar contigo.
-Aquí hay mucha tristeza impregnada en las paredes, no dejes que te arrastre, es mejor que te vayas.
-Pero yo no…
-Si no hay compromiso, no tiene caso que permanezcas aquí -declaró con voz firme pero tranquila, ya harto de intentar convencerla.
-Draco por favor…
-Este compromiso está roto, debes irte Yelena, gracias por todo y nuevamente me disculpo; yo se lo diré a mis padres -concluyó levantándose de la cama y encerrándose en el baño para dar por concluida la conversación.
Yelena se quedó ahí, sentada en la cama por un par de minutos mirando al frente y con los puños cerrados, incrédula aun de que todo hubiese terminado; miró al baño y supo que Draco no iba a salir de ahí hasta que ella se fuera, así que con los labios apretados y nuevas lágrimas de coraje mojando sus mejillas se levantó y salió de ahí.
Llegando a su habitación, sacó una hoja de papel y escribió una carta o más bien unas cuantas líneas, la metió en un sobre y se la dio a su lechuza, quien salió de inmediato a entregar la misiva, luego comenzó a caminar de un lado a otro mientras se mordisqueaba el pulgar.
