CAPÍTULO XII

Había caminado por mucho tiempo desde el desastre que ocurrió en el pueblo, en la cual tuvo que pedirle a su Snivy que huyera de ahí. Una vez que se despertó pudo conseguir los elementos necesarios para realizar su búsqueda.

Amelia siguió a paso firme por el inmenso bosque enfrentándose a todo tipo de obstáculos. Primero fue un Mightyena, después batalló contra un señor con su Lycanroc. Tuvo un pequeño descanso mientras iba por la pradera. Fue atacada luego por dos Zoroark al ingresar al bosque. Más tarde tuvo una pelea con un Nidoking. Se topó con un edificio abandonado y pudo cruzarlo. Y finalmente combatió contra un Serperior, y en la que ella recibió ayuda de un Decidueye. Este quiso acompañarla con su búsqueda.

Los dos iban caminando por el bosque a buen paso. Amelia sentía que la presencia de su querida Snivy estaba muy cerca. Estaba a poco de encontrarla después del largo y agotador trayecto.

Llegaron a un punto en donde se encontraron con una montaña a su lado derecho. Había rocas grandes en el suelo que se cayeron anteriormente. Continuaron con su camino. De repente los llegaron a una pequeña planicie. El bosque continuaba por el lado izquierdo. Siguieron caminando.

Pasaron las horas y se hizo de noche, la única luz que alumbraba era la de la luna, el cual estaba a días de llenarse por completo. El cielo estaba despejado con algunas nubes. La llanura estaba desierta de Pokémon y sin árboles en la que puedan recostar sus cabezas. Era peligroso ir a dormir en el bosque. Buscaban un lugar para poder descansar.

Más allá encontraron unas grandes rocas desperdigadas a los pies de la montaña. Amelia pensó que ocurrió un derrumbe. Avanzaron un poco y se dieron cuenta que en donde estaban las piedras grandes había una cueva enorme, muy espaciosa.

—Qué grande es esta cueva —dijo Amelia impresionada—. Decidueye, deberíamos descansar adentro por esta noche, mañana continuaremos.

La luz lunar iluminaba la entrada, pero no el fondo. Dieron solo unos pasos hacia adentro y escucharon un ruido extraño.

—¿Un ruido? —preguntó ella—, ¿qué podrá ser?

Se veía muy oscuro al interior. En eso aparece algo: un Dragonair sale de las sombras. El problema era que no apareció uno, sino cinco Dragonair, volando y acercándose a ellos.

Querían atacarlos. Se dieron media vuelta e intentaron escapar, pero dos le bloquearon el paso. Estaban rodeados. No tenían otra opción que pelear. Dejó el bolso en el suelo, sacó su espada y pistola y estaban listos para combatir. Dos contra cinco.

Amelia se acercó a uno para dar una estocada, pero uno de los Pokémon esquivó fácilmente. Este usó Furia dragón, concentró una bola de energía y disparó. Ella eludió el ataque dando un salto hacia un lado. Como los dragones estaban el aire era más difícil atacarles.

Decidueye emprendió el vuelo y utilizó Hoja aguda a uno de ellos. Acertó en el blanco e hizo retroceder al oponente; no obstante, no lo dejó noqueado. La mujer intentaba atacar, pero esquivaban con solo alejarse un poco volando.

Un Dragonair la atacó dando un coletazo. Ella lo bloqueó con la espada. Hizo un poco de daño al Pokémon con la parte afilada del arma blanca. La iban a atacar por detrás. Ella se dio cuenta y pudo esquivar el ataque. Disparó con la pistola a uno, pero falló.

Decidueye en tanto seguía con la ofensiva, recibió daño por detrás y se alejó para guardar distancias; sin embargo, fue atacado por detrás de nuevo. Los Dragonair no los dejaban en paz, ni los dos tenían tiempo para atacar, solamente esquivaban para evitar daño alguno. Los dejaba cansados.

En una ocasión, el Pokémon de tipo planta y fantasma fue acorralado por dos Dragonair en la pared y un tercero lo enrolló. Empezaron a darle coletazos en la cabeza. Amelia se dio cuenta y decidió ayudarlo, pero antes un cuarto intentó hacerle un Cabezazo y el quinto intentó enroscarla.

Cuando estaba a punto de pegarla, ella dio un disparo en el rostro con el arma y lo aturdió por un rato, lo suficiente para ayudar a Decidueye. El quinto, como el plan falló, retrocedió y esperó su oportunidad para atacar de nuevo. Con su espada, acribilló el cuerpo del Pokémon dragón y este liberó al compañero de Amelia. Continuaron con el combate.

Dos Dragonair utilizaron Furia dragón en la mujer, ella esquivó un disparo, pero el otro le dio en el pecho. Cayó al suelo de espaldas. Iban a atacar otra vez con el mismo movimiento. Dio un ruedo en el suelo para esquivar uno.

Se paró rápidamente. Estaba vulnerable para el segundo disparo. Luego de liberar la bola de energía, la mujer dio un tajo que hizo dividir en dos el proyectil. Se había salvado de recibir otro golpe para su sorpresa.

La batalla continuó con mucha intensidad. Uno de ellos quería hacer Cabezazo en Amelia, pero ella dio un disparo en la cabeza cuando estaban a corta distancia. Cayó al suelo. La mujer aprovechó y le dio un tajo en el cuello. Sangre salió del corte. El Dragonair retrocedió. El dolor no lo dejaba mover con facilidad como antes.

Decidueye trataba de usar Puntada sombría, pero los Pokémon de tipo dragón no lo permitían. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, usó el movimiento. Le dio a uno. Cayó al suelo y se quedó inmovilizado. Después lo atacó con Hoja aguda varias veces hasta que quedó debilitado. Amelia presenció el hecho y fue hacia ahí rápido. Clavó su espada en el cuerpo del Dragonair caído. Este murió después de unos segundos. Uno fuera, faltaban cuatro.

Poco a poco iban debilitando a sus oponentes. Después quedaban tres, luego dos, y finalmente uno. Decidueye usó sus patas para atrapar al último Dragonair y dejarlo en el suelo. No tenía escapatoria.

Amelia dio el golpe de gracia clavando el arma en el cuerpo del Pokémon dragón. Salía mucha sangre de la hendidura. Murió rato después. La batalla había acabado.

Decidueye y Amelia quedaron muy agotados. Jadeaban, temblaban y transpiraban mucho mientras observaban los cadáveres. Aún estaban sangrando. Partes del suelo quedaron pintados de rojo oscuro.

Le provocó náusea a la mujer. Sintió algo en su interior, era la misma sensación que apareció cuando mató a Serperior, pero esta vez era más fuerte. Fue tanto que casi la mujer se desmaya de costado, reaccionó a tiempo apoyándose con una pierna antes que se cayera. Después de un rato pudo recuperarse.

El Pokémon pluma flecha la quedaba mirando con cara de preocupación.

—¿Decidueye?

—Sí… estoy bien… creo.

Amelia dio un fuerte suspiro.

—Y bueno, ya es de noche. Es mejor ir a descansar aquí y continuar por la mañana.

Corrió una pequeña brisa helada por su cara.

—Se está poniendo helado. Hay que hacer una fogata, buscaré madera en el bosque que está más allá.

—Deci —El Pokémon asintió.