En la casa de los hermanos, los cuatros disfrutaron de una tarde.

A Sans le cayó bastante bien la novia de Undyne. Alphys resultó ser una persona extremadamente tímida, todo lo contrario de quien era Undyne. Ella pasó el dia acurrucada contra su pareja, hombro con hombro, que utilizaba de protección ante los despavoridos gritos de alegría se Papyrus, sin embargo; al ser rodeada por los musculosos brazos, la chica con gafas se volvía completamente roja, se le veía sudar con intensidad mientras hacía grandiosos esfuerzos por no apartar la mirada, la mayoría, fallidos.

Para su sorpresa, Undyne resultó ser bastante romántica, mimosa incluso. Sans la veía como cada vez que podía, abrazaba a su pareja hasta que esta por la vergüenza parecía que caería desmayada. Le daba de comer con los ojos repletos de corazones, como si ambas estuvieran en otro mundo, en un lugar donde solo ellas dos existirían, mas, sus cuerpos físicos seguían allí, en el viejo sofá colorido de Papyrus. E incluso, cuando, en las raras veces que Alphys tartamudeaba hasta formar una frase complete, Undyne no apartaba la mirada de ella, viéndola tan orgullosa como si acabara de ganar el oro en una competición.

Incluso si era así de tímida , Alphys se emocionaba de sobremanera cuando hablaba de sus aficiones. De las series que se estaba planeando ver, de las películas que disfrutaría junto a la compañía de su novia y unos buenos refrigerios.

De un momento a otro, Papyrus dijo algo bastante inesperado.

-[...] ¡Hermano! ¡Sabes que tienes mucho en común con Alphys!

Los tres lo miraron sin entender. No parecía que tener demasiado en común.

-¡No digas eso, Paps! Ese vago no se parece en nada a mi novia.

Él se levantó algo ofendido, de una manera tan descuidada que terminó por chocarse contra toda la mesa. Los platos vacíos saltaron, se chocaban unos contra otros haciendo estruendosos ruidos agudos. Y no solo eso, las migajas los acompañaron también, manchando alrededor, en y fuera de la mesa. Eran chispas de resto de comida que embarraron todo el lugar donde estaban comiendo.

Undyne fue la siguiente en levantarse. No hizo tanto ruido como Papyrus, sin embargo, estaba más indignada que él. ¿Que su hermosa y linda novia se parecía al vago? Para nada.

Sans en aquel momento, supo que volvería una nueva discusión amistosa. Ni siquiera se preocupó en echar al suelo las migajas que le rodeaban, se recostó en el cómodo sillón hasta que todo su cuerpo estuviese doblado en una perezosa 's' estirada. Sus peleas eran tan repetitivas como el movimiento de la mar, no había que luchar contra ella, había que aceptarla.

-¡Claro que si! ¡Si! ¡Si si!

-¡No!

En el sofá, acurrucada en si misma, Alphys miraba de un lado a otro. Como una pelota de playa arrastrada por la marea, sus ojos pasaban de Papyrus a Undyne, y sobre Sans, con un brillo de desconcierto que mostraba lo perdida que estaba.

Era una pelea de monosílabos que no salían del Si y del No, que impedía a los otros dos sacar alguna conclusión lógica del tema de la discusión.

Sans, cansado de tantos chillidos, se apretujó aún más en los mullidos cojines del sillón. El esperaba que ambos se tranquilizasen en minutos, poco minutos quizás. O sino, quedarse dormido. Esa podría ser la mejor opción incluso.

-Pap... Papyrus..., Undyne..., ¿Po...podríais decir... decirnos por... porqué pele... discutís?

Los suaves tartamudeos de Alphys consiguieron que los policías dejaran de gritar. No había llegado a golpes físicos, ninguna pelea entre ellos nunca había llegado a las manos, sin embargo, ambos estaban juntos frente con frente, sin separar la vista uno del otro. Cada uno más seguro que el contrario.

-¡Eso es! ¡Paps explicate!

-¡Es fácil pues! ¡El Gran Papyrus sabe que tanto tú, Alphys, y Sans habéis estudiado física!

Undyne puso los ojos en blanco para, segundos después, comenzar a reír estruendosamente. Ella aprovecho que estaba tan cerca de él, que, con fuerza, palmearle la espada.

-Sans no es físico, Paps. ¿Como alguien tan vago puede llegar a ser físico?

Con una mueca de completa ofuscación, Papyrus se cruzo de brazos.

-¡Claro que si!

-¡Vamos Paps! ¡Debe ser una broma!

Sans los vio cómo los rostros de los demás giraban hacia su lugar. No estaba incómodo por las miradas fijas. Los años de soltar chistes malos en momentos aun más malos siempre le ganaban un público con miradas demasiado profundas para tan comentarios endebles. Era como si cualquiera se molestase por todo, incluso si estos chistes no pasaban ser más que frases ingeniosas. No se podían decir que eran chistes negro, ni verde; siempre se había centrado que fuera para todos los públicos, no quería que la inocencia de su hermano se quitase por una equivocación suya.

-¿Eh? Si, físico pero nada de físico.

No pudo evitar guiñar un ojo divertido. No solo la expresión de Papyrus cayó en fastidio, Undyne termino cogiendo un tono blanco.

Ella colocó uno de sus brazos alrededor del cuello de Papyrus, era como si estuviese a punto de desmayarse de la conmoción. Sans no pensó que fuese realmente extraño que él tuviese una carrera.

-¿A... a si?

-¡Si! ¡Mi hermano es físico y algo más! No sé. No lo recuerdo...

Levanto los hombros sin molestarse en completar a Papyrus. Sus doctorados habían sido algo complicado de conseguir, quizás por la pereza de tener que hacer tantas pruebas que duraban horas, trabajos que incluso había tardó meses en hacer o toda la noche cuando lo dejaba para el último día; pero, más que eso, lo dudaba. Después de todo, la física y las matemáticas se complementaban.

-¿No trabajabas de guardia en algun hotel? No creo que pidieran un grado en física para ello.

-Sería demasiado trabajoso buscar otro.

Era la verdad. Nunca había puesto demasiado interés en buscar un trabajo que requiriera a un físico-matemático. Había decidido coger cualquier empleo, de cualquier ámbito incluso, en aquel tiempo; lo único que deseaba era ganar dinero para mantenerlo a ambos, y quizás, en su mayoría era para perder el tiempo completamente, al final, nunca habían estado demasiado faltos de dinero.

-No me lo creo...

Undyne fue algo reticente al principio. Sans no había mostrado demasiado interés en los estudios, eran incontables las veces que alguno de los profesores lo habían reprendido por echarse una cabezada en medio de la clase, con la cabeza enterrada entre sus brazos y los cuadernos olvidados. Aunque eso fue cuando los tres habían estudiado juntos en preescolar, y después en los años de primaria, siempre dudo que él cambiase. Incluso en años posteriores, Papyrus constantemente se quejaba de que su hermano había estado a punto de ser expulsado por dormirse. Pero, después de un par de fotos de la graduación, en donde se le veía con los ojos cerrados, dormido con el característico sombrero de graduado y un pequeño diploma en la mano con un enorme logo de la universidad. Tuvo que admitirlo.

Un vago convertido en físico. Parecía un genio.

A partir de allí, los cuatro tuvieron una tarde bastante tranquila. Papyrus seguía con sus gritos mientras intentaba pelear con Undyne. Si. Y ella aunque lo rechazó varias veces, estuvo a punto de entrenar ahí mismo, en el salón.
Alphys, todavía con algo de timidez, participó en alguna que otra discusión amistosa. No podía decir ninguna frase sin tartamudear, mas, la alegría de Papyrus era tan contagiosa que ella también terminó en risas.

Que buenos tiempos eran aquellos los que se disfrutaba como niños. ¿Verdad?