Notas Iniciales: ¡Esto debió estar listo el primer día de año nuevo! ¡Agh! Pero lo importante es que ya está aquí, jeje.


VIII

Sed de Sangre

Estaban en silencio. Un silencio tan denso que Draken se preguntó si un poco más de gravedad sería capaz de aplastarlos. Tan sólo habían transcurrido dos horas desde el encierro preventivo que aplicaron los encargados de la prisión y de todos modos ya se estaba sofocando. Todo era tan extraño. El chico que habían asesinado hace poco lucía tan imponente que resultaría absurdo pensar que sería un objetivo simple para drenarle la sangre por completo, lo que dejaba a Ryuuguji con dos posibilidades: o el vampiro estaba probando su poder o poseía cómplices dispuestos apoyarlo en sus retorcidos planes. Como fuere, era innegable que ya nadie estaba seguro. Lo que habían querido evitar estaba ocurriendo, pero aunque pareciera que todos sus previos movimientos hubiesen sido para nada, Ken estaba convencido que sirvió bastante porque no le parecía que la manada estuviera señalándose entre sí, lo que lo tranquilizaba. Había esperanza de que pudieran enfrentarlo juntos.

—Yo no lo hice —dijo Mikey de pronto, haciendo reír al rubio más alto.

—Lo sé.

— ¿…Qué? —La expresión asombrada de su compañero de habitación alimentó la mueca confiada de Draken, también relajó la sutil tensión en sus hombros.

—Sí, sé que no fuiste tú. Eres fuerte, lo suficiente fuerte para doblegar a alguien como ese chico pero tu aroma no ha cambiado desde que te levantaste esta tarde, tu piel tampoco está erizada ni tus pupilas arden, así que puedo estar seguro que eres inocente.

— ¿Cómo…? —Mikey se incomodó, se frotó un brazo evitando a toda costa sonrojarse.

—Puede que no te hayas dado cuenta pero tu semblante es muy característico cuando necesitas sangre o ya has bebido. El tiempo que duraste en abstinencia me permitió estudiarte, también cuando me enteré que te alimentaste de Baji.

—Y yo aquí creyendo que era el único en poner atención a todo lo que haces.

—Te sorprenderías lo bien que observo a mis enemigos.

— ¿Me ves como tu enemigo?

—Te veía como uno —corrigió con facilidad, divertido por el tono ofendido del otro—. Ahora veo a un colega confiable.

— ¡Kenchin! —Mikey sonrió, conmovido.

—Por otro lado, me resulta extraño que haya sucedido esto.

—Si… no he sido capaz de sentir a ningún otro con mi condición. Normalmente me doy cuenta al instante. Es casi como si no estuviera dentro.

— ¿Qué quieres decir con eso?

—Me refiero a que no forma parte de los internos, de otro modo me habría percatado de su presencia enseguida. Pero todo este tiempo sólo ha habido lobos alrededor de mí.

— ¿Es posible que se esté ocultando entre los humanos que trabajan aquí?

—No me sorprendería, ya he comprobado que nuestro don oscuro no tiene efecto sobre ustedes.

—Pero, ¿por qué atacarnos a nosotros? Una desaparición humana no sería difícil de ocultar, especialmente si tiene acceso a la sala de vigilancia.

—…Yo tampoco lo entiendo. ¿Estará experimentando como yo o habrá otra razón?

—Lo mejor será que tratemos este asunto con los demás en cuanto se nos permita salir de aquí, si reunimos nuestros puntos de vista, podríamos encontrar una solución.

— ¿Cuántos lobos con gen sobre desarrollado crees que haya además de Baji y tú? Quizás sea mejor que conversemos con todos para averiguar si alguien más ha tenido una visión carmín.

—Eso… no sería mala idea pero estaríamos perdiendo tiempo valioso y es muy probable que sea una investigación que no sirva de nada. No es muy común encontrar individuos con nuestra pureza de gen. El que Baji y yo estemos aquí al mismo tiempo ha sido un tremendo golpe de suerte, eso contando que también tú lo eres.

— ¿Realmente es tan raro?

—Sólo piénsalo, en toda Shibuya, a pesar del gran número de licántropos que llegan a reunirse ahí, sólo he conocido a otro con una condición especial en un diferente nivel. Aunque el gen apenas logre ser controlado por las autoridades, realmente nuestro contacto con los causantes de esta mezcla de sangres ya es muy antigua entre generaciones.

—Supongo. En mi familia jamás se habló sobre la posibilidad de sufrir estos cambios, nadie había llegado a presentar mi problema en mucho tiempo, así que fue desconcertante para todos. Me pregunto si la sangre misma decide quién es lo suficiente fuerte para soportarlo.

—Quien sabe —dijo Ryuuguji con aprehensión—. El gen licántropo y vampiro es un misterio, tan sobrenatural como las criaturas que lo ocasionaron. La forma en la que las nuestras han respondido la una a la otra desde que nos conocimos, me hace pensar que no sería muy raro que el gen tuviera la capacidad de elegir a sus portadores definitivos.

— ¿…También lo notaste, eh? —bufó Mikey divertido.

— ¿Cómo ignorarlo? Era por ello que me resulta absurdo tu plan de emparejamiento.

Al siguiente instante de haber sacado el tema, Draken se arrepintió. El saber que Mikey iba en serio con él le generaba mucha incomodidad; estaba halagado por su nivel de compromiso, eso era cierto pero aquello no reducía la timidez que le provocaba. El pequeño rubio se levantó de donde había estado descansando para acercarse más a su compañero de habitación. Ken pensó de manera impulsiva en gruñirle para conservar distancia pero Mikey se detuvo antes de que pudiera reaccionar. Esos ojos negros tan intrigantes lo contemplaron y esos labios le sonrieron con ternura. Draken no negaría que era un muchacho atractivo pero pensar en ellos como pareja era extraño; no podía siquiera imaginárselo. No cuando ya le habían asignado tres futuras esposas.

— ¿Ellas son especiales?

— ¿Eh? —Su pregunta lo descolocó, no se lo esperaba pero tampoco pudo confundirse mucho ya que Manjirou había aprendido de su vida esa primera vez que bebió de su sangre.

— Su piel… ¿se sentía bien? ¿Eran un consuelo tan grande que podía llenarte? ¿Crees que lo haga cuando estés de regreso? ¿Las consideras tuyas? —Unos segundos de mortal silencio transcurrieron, atravesándolo como un puñal hasta que Mikey por fin tuvo el valor de hacer su última pregunta—. ¿Les perteneces, Kenchin?

—Yo… —Draken se llevó una mano al rostro que usó para frotarlo—…No lo sé.

—Me pone celoso… saber que ya había tres chicas lindas encargándose de ti antes de que yo pudiera encontrarte otra vez.

—Mikey…

—Si ellas han conseguido robar tu corazón, me rendiré. Pero si sólo son tradición o un medio para calmar tus instintos licántropos, deja que siga luchando por enamorarte. Cualquiera que sea el desafío o el precio para ser digno de ti, estoy dispuesto a pagarlo.

—…Joder —susurró Draken sin saber qué hacer, incapaz de mirar a Mikey a la cara mientras sentía a su corazón acelerarse por tremenda declaración. Fue entonces que sintió el tacto de esos dedos sobre su rostro, paralizándolo, siendo capturado por esa mirada y esa sonrisa traviesa. Era una absurtez pero para Ken fue como si viera a Sano Manjirou por primera vez.

—No estás gruñendo —señaló Mikey triunfal. Draken tardó un rato más en recomponerse.

—…Digamos que ya me he acostumbrado a tu cercanía.

—Es un progreso, ¿no? Me hace feliz.

—No te pongas tan cómodo —espetó con un bufido.

— ¿Sabes? A veces suelo preguntarme cómo sería mi vida si este gen no hubiese surtido efecto en mí como ocurrió con el resto de mis familiares. —Mikey se encaminó a la litera, tomando asiento en el colchón que le correspondía a Draken, quien no le quitó los ojos de encima en ningún momento, en cierta manera todavía aturdido por su gracia—. Me volví pandillero porque buscaba una salida a mis problemas, porque quería fingir que era un chico cualquiera desperdiciando su vida en peleas, adquiriendo admiración y respeto por su poder. Me llamaron "invencible" porque salí invicto de muchos combates, y aun así un título como ese jamás me sació. ¿Habría sido diferente si fuera un humano común? Vampiros y Licántropos son mucho más fuertes por naturaleza, me habrían vencido en un parpadeo. O si les diera pelea, al final no dejaría de ser inferior a ellos en voluntad. ¿Crees que tenga algún sentido pensarlo?

—Todos nos hemos imaginado eso alguna vez. Si tiene sentido o no, ya lo decidiremos nosotros mismos. De cualquier forma no cambiará lo que somos ahora.

—Si… todo seguirá igual.

— ¿Tú quieres deshacerte de tu condición, Mikey?

Mikey pareció pensarlo un momento, trayendo a su mente toda clase de memorias que mantuvieron su expresión facial seria antes de animarse a contestar.

—Mi condición es la causa de todos mis problemas.

—Pero, ¿quieres desaparecerla?

—…No. —Aquella respuesta sorprendió a Ryuuguji—. Quiero decir, detesto cómo nos tratan en sociedad. Nosotros no elegimos ser de esta manera. Y a pesar de todos los inconvenientes, el hambre constante, la abstinencia y el odio que obtuve de mi hermano, realmente disfruto de toda mi fuerza. Cuando desperté mi don oscuro estaba fascinado. ¿Cuántos niños no han soñado con tener súper poderes? Mi don es espeluznante, puedo jugar con el cerebro de mis victimas todo lo que quiera pero sigue siendo divertido. Kenchin, ¿no te pasa igual?

Draken guardó silencio, reflexionando en las palabras de su acompañante y comparándolas con sus propias motivaciones. A él siempre le habían enseñado a usar su fuerza para beneficio de otros, ya que de esta manera se mantendría fuera de mira. Desde que tenía memoria, nunca había llegado a considerar realmente si le gustaba o no ser lo que era, pues sólo le interesaba adaptarse. Ver a Mikey entusiasmado por los beneficios de su condición fue revelador en muchos sentidos. Los vampiros no podían ser medicados, ya que su gen rechazaba una gran parte de la medicina humana. Sin embargo, tenía entendido que al menos tres veces al año les era administrada una inyección que sugería controlar o impedir el despertar de su don, pero era una sustancia tan poderosa que sólo podía aplicarse en jóvenes entre 13 a 20 años máximo debido a que en adultos resultaba obsoleta. Se preguntó si su don oscuro había sido prematuro.

—A decir verdad no lo había pensado —Draken fue honesto.

—Mmm, ¿tendrá que ver el hecho de que fuiste uno de los pocos afortunados en vivir en un entorno más libre?

—Yo no lo llamaría libre, pero podría decirse que nunca me preocupé por encajar, tuve guías que me enseñaron desde lo más básico y luego yo tomé la decisión de entrenar para convertirme en guardián de mi barrio y devolverles el favor.

— ¿Y te medicabas con regularidad como ahora?

—A decir verdad jamás llevé una receta rigurosa, Masawei-san prefería que aceptara los cambios de mi gen ya que había muchos que podrían aconsejarme para que no perdiera el control. —El decirlo en voz alta ayudó a Draken darse cuenta—. Si lo comparo con la vida que han llevado los demás, si, supongo que mi vida ha sido la más libre.

—No te preocupes, dudo que eso vaya a causar envidias, no lo ha hecho. Eso significa que nunca sucederá.

Unos golpes en la puerta alertó a ambos rubios. Mikey no tardó en ponerse de pie para recibir al guardia que al siguiente instante se mostró, ordenándoles con tono firme salir para reunirse con el resto de internos en la Sala Norte, que sería donde les informarían cómo es que aquello iba a proceder. Y aunque no poco nerviosos, ambos acataron las órdenes emergiendo de vuelta a los pasillos donde se encontraron con los chicos que también cruzaban las puertas de sus habitaciones mientras un par de guardias más las desbloqueaban.

.

Sin demasiada complicación, fueron encontrándose con los integrantes de su manada, quienes en ningún momento trataron acusar a Mikey o persuadirlo de entregarse, lo que indicaba que todos estaban de acuerdo en que había otro vampiro en la prisión. Baji incluso comentó que él había conseguido memorizar un aroma extraño y que estaría alerta en cualquiera que se le acercase; esto de alguna manera alivió aún más a todo el grupo.

Kazutora todavía no estaba del todo seguro con el plan trazado pero podía confiar en el juicio de Keisuke, de cualquier modo estaba decidido a ser su soporte en caso de que algo pudiera salir mal. Se aseguró de mantenerse cerca de él incluso después de que quedaron atrapados entre la multitud una vez llegaron a la Sala Norte. Varios guardias ya estaban ahí distribuidos de manera estratégica mientras que tres de los de alto rango ya se encontraban en las gradas para hacerles saber que serían escoltados de uno en uno hacia un lugar aislado donde serían interrogados. La tensión entre los internos se había disparado una vez los guardias comenzaron a transportarles en solitario conforme a sus números clave.

—Ha comenzado —dijo Pah con evidente nerviosismo.

— ¿Crees que estarás bien cuando te enfrentes a ellos, Mikey? —Ryohei quiso saber—. Seguro tendrán cámaras y micrófonos grabando en todo momento para estudiar a cada uno de nosotros tranquilamente, no hay manera de que te escapes usando tu don oscuro con ellos esta vez.

—Tranquilo, ya se me ocurrirá algo. Puede que no lo parezca, pero se me da bien improvisar. Además, desde la vez que sonaron las alarmas por causa mía y de Kenchin, digamos que ya tengo establecida una tapadera relacionada a mi presencia.

—Oigan, ¿no creen que sea conveniente que involucremos a los humanos en nuestro plan de acción? —inquirió Mitsuya para sorpresa de todos—. Se escuchaban muy decididos cuando nos aseguraron que encontrarían al culpable de este asesinato y creo que sería muy mala idea que mantuviéramos en secreto lo que Baji obtuvo al tener contacto directo con el cadáver.

— ¿Crees que se arriesgarían a creer en las palabras de un interno?

—Por su propio bien, deberían hacerlo. Quienquiera que sea este vampiro, fue lo suficiente astuto para ocultarse incluso de Mikey. Podemos pensar que su don se relaciona con la invisibilidad o de otra manera ya nos hubiéramos dado cuenta de su identidad.

—Probablemente él si notó a Mikey —señaló Baji—. Y fue por eso que atacó a ese chico y no a un humano. Si es así, sus intenciones no serían otras que inculparlo. Mi visión y la de Draken podrían haber estado señalando esto. Porque si no hubiésemos tomado acción y hubiéramos dejado que todo pasara, ahora mismo estaríamos buscando la manera de entregarlo, eso es lo que pienso.

—Así es —Ryuuguji estuvo de acuerdo—. Mikey ya lo dijo antes, los de su condición tienden a buscar la manera de enfrentarse entre sí indirectamente para que sólo uno sea el que triunfe.

—Ugh, los vampiros sí que son complicados —se quejó Haruki para diversión de Mikey.

—Lo admito, Pah-chin. Yo habría hecho lo mismo antes. Está en nuestra naturaleza vampírica ser caprichosos y tercos. Pero ahora todo lo que quiero es enfrentarlo de manera directa. Hacerle notar a las malas que yo llegué primero, por lo tanto este es mi territorio ahora. Y pretendo volver míos a tanto lobo como pueda reclutar en esta prisión para nuestra manada.

El grupo entero quedó estupefacto por su declaración, advirtiendo que aquella era una decisión ya tomada y lo peor de todo era que se veía tan orgulloso al decirla en voz alta. Como era de esperarse Hanemiya fue el primero en renegar e iniciar un intercambio con él, mostrándose absolutamente exasperado.

— ¿¡Ah!? ¿Qué mierda estas diciendo ahora? ¿Quién te dio el derecho de reclutar a más miembros si ni siquiera eres nuestro líder?

— ¿Qué? Lo soy, ¿no? Baji me nombró antes. No me digas que no lo recuerdas, Kazutora.

— ¡Esa conversación fue hipotética!

—Pues a mí me parece un hecho oficial —espetó Mikey cruzándose de brazos—. Si hasta hemos tenido reuniones secretas y todo. Conocemos muchos aspectos de cada uno de nosotros porque los hemos estado compartiendo, por eso a mí me parece que ya somos una manada en toda regla. Por lo tanto, necesitamos crecer también, quedarse estancados así sería aburrido y muy peligroso cuando sea el momento de enfrentarnos a otras manadas.

— ¡Eso no es…! ¡Agh! ¡Un sujeto como tú no puede entrar!

—Pero Baji dijo que…

—No. Baji está fuera de la conversación en estos instantes. Su palabra no cuenta.

—Oi, eso es muy frío, Kazutora —se quejó el recién mencionado pero el chico con tatuaje de tigre simplemente lo ignoró y continuó con su perorata.

—Además, a ti sólo te importa Draken, ¿o no? ¿Por qué de pronto estás tan comprometido con el crecimiento de la manada? Las manadas sólo la conforman personas de confianza, no cometas el error de pensar que es lo mismo que una pandilla que, por cierto, fue de lo que hablamos. Sin importar cuanto se parezcan los requisitos para formarla, no son iguales. Y este proyecto de la pandilla estaba reservado para cuando saliéramos de aquí.

—Oh, vamos, Kazutora. Si es casi como si ya tuviéramos un pie en el exterior. Y respecto a lo otro, tienes razón, es precisamente porque me importa mucho Kenchin que quiero ser un miembro activo. Y yo dije que si lo invitaban a él, yo me uniría a la causa. Mis intereses son genuinos.

—Por última vez: esa conversación sólo era hipotética.

Baji, Draken, Mitsuya, Pehyan y Pah se rieron con el intercambio entre Mikey y Kazutora ya que esto era lo más amistoso que habían compartido entre sí hasta el momento. Todos querían creer de esa situación como un aspecto positivo, especialmente para Baji, pues ver crecer el lazo de amistad entre ellos reducía el riesgo de que algo terrible se suscitara en el futuro. A pesar del constante choque de argumentos, no parecía que aquello fuera a escalar, así que podían permitirse no intervenir y simplemente disfrutar del espectáculo, al menos por un rato más.

—Volviendo al tema —Draken intervino—. Es difícil saber si mencionarles a los guardias sobre la información que tenemos, sea beneficioso o no. Preferiría que mantuviéramos un perfil bajo hasta que encontremos pistas de quien podría ser nuestro enemigo para saber cómo enfrentarlo, después de todo no conocemos todas las reglas de este lugar y podríamos estar aumentando nuestra condena. Existe el riesgo de que incluso le revelemos al vampiro que conocemos sus malévolos planes.

—Entiendo, eso tiene sentido —apoyó Mitsuya.

—Entonces todo lo que nos queda hacer es buscar por un sospechoso, ¿cierto? —adivinó Hayashida, a lo que sus compañeros asintieron.

—Podría ser cualquiera —convino Mikey—, así que manténganse alerta con los guardias y otros internos. Mientras tanto nuestro Baji podría registrar los perfumes de todos para dar con posibles cómplices. Contamos contigo.

—Ya verán que les tendré un informe en cuanto esto termine —Baji les sonrió, confiado.

Pasó un rato para que los guardias comenzaran a mencionar los números de los integrantes de su pequeña manada hasta que llegó el turno de Baji, el cual caminó tranquilamente entre prisioneros nerviosos. Olfatear profundo para obtener más información no estaba ayudando mucho por ahora. Pero mientras trataba de convencerse de tomar las cosas con calma, el familiar aroma rozó seductoramente los poros de su nariz, más había sido tan repentino que apenas se dio la vuelta para encontrar una dirección a cual seguir, este rastro se desvaneció entre tantos perfumes diferentes.

Decepcionado miró con atención cada rincón de la sala antes de que un guardia lo arrastrara hasta el cuarto donde sería interrogado.

Una vez ahí se dio cuenta de la presencia de un terapeuta y otros tres guardias además de los dos que lo habían escoltado hasta ahí. En ese momento pensó que debían ser individuos intimidantes para las personas comunes si se veían obligados a reunirse tantos para un solo adolescente como él, aunque no era como si importara mucho ya que todo lo que hicieron fue preguntarle de su rutina diaria en busca de algún rastro de reacciones que pudieran delatarlo de ser culpable. Baji conservó la calma lo que duró el interrogatorio porque ninguno de los presentes desprendía el aroma que percibió antes de entrar ahí. El culpable (si no uno de los posibles cómplices del vampiro) se había mezclado con el resto de ellos, ya no le quedaba la menor duda.

.

Sin haber obtenido un sospechoso latente, los guardias fueron devolviendo la rutina de la Prisión de Control a la normalidad, porque les tomaría un par de días el analizar las grabaciones obtenidas de cada uno de los internos. La manada decidió en ese lapso investigar por su cuenta, y con suerte hacerlo antes de que algún humano comenzara a sospechar de Mikey, ya que Pehyan se puso nervioso con al menos tres de las preguntas que le habían hecho cuando fue su turno. Sería una tragedia que ese desliz lo arruinara todo, era lo que Baji pensaba mientras avanzaba por uno de los pasillos en compañía de Kazutora, quien poco podía disimular su irritación al respecto.

—Joder, y yo pensando que no tendría que cubrir el trasero de un vampiro cuando entré aquí.

—Piensa en él como un camarada en lugar de un vampiro y te sentirás mejor.

—No considero a Mikey un amigo, sólo alguien a quien estoy obligado a soportar para no verme como el idiota que arruina la armonía con sus quejas.

—Je, pues a mí no me molestaría eso.

—A ti no pero seguro a los demás sí. Todos parecen disfrutar mucho de la compañía de ese tipo, no reaccionaron cuando dijo que haría suyos a más lobos.

—No sé los demás, pero yo no creo que se atreva hacerlo sin el expreso consentimiento de todo el grupo.

—No importa, ya no hablemos de él, estoy cansado de su simple nombre.

La risa que Baji liberó en respuesta se vio interrumpida en cuando aquel mismo aroma azotó su nariz, paró de caminar confundiendo a Kazutora, entonces inspiró profundo para comprobarlo sin preocuparse en darle una respuesta al chico con tatuaje de tigre, más concentrado en inspeccionar a los otros internos que ocupaban ese pasillo. Pero por fin encontró al dueño del aroma. Este yacía recargado en el muro con la mirada perdida, era alto, delgado, con un peinado estilo punk y un mechón teñido de rubio en el centro. Lo más llamativo de él probablemente fuera ese pendiente largo y dorado que colgaba de su oreja izquierda, pero lo más extraño para Baji fue que ahora que lo tenía enfrente, su olor era el de alguien con gen licántropo.

—Ese tipo… —susurró Baji a Kazutora, quien siguió su vista hacia al susodicho para luego devolver su atención a su acompañante.

— ¿Hanma?

— ¿Lo conoces?

—He hablado con él un par de veces pero no ha sido gran cosa, sólo sé su nombre.

—Es él, su aroma es el que estaba en ese cadáver.

— ¿Ah? ¿Estás seguro?

—Sí. Pero no tiene sentido, ¿cierto? No hay nada en él que pueda ser comparable a Mikey, es más como nosotros.

— ¿…Qué quieres hacer? Yo te sigo —declaró con determinación.

Baji por su parte se quedó quieto un momento, invadido por un sentimiento de cautela pero bastó un impulso para que comenzara caminar hacia Hanma Shouji, quien apenas percibir sus siluetas moviéndose en un radio cercano a su espacio personal, rompió contacto con el vacío para observar a sus solicitantes, de los cuales rápidamente reconoció a Kazutora, al que se permitió sonreírle con cierta malicia, una mueca que a Baji terminó por no agradarle. Entre más cerca estaban, más ansias denotaban sus instintos. Incluso cuando se detuvieron, no dejó de experimentar esa creciente necesidad de levantar el puño contra él.

— ¿Necesitan algo?

—…Ese es un arete genial.

— ¿Les gusta? —Hanma sujetó el pendiente dorado y lo levantó un poco antes de volver a soltarlo, dejándolo mecerse entre suaves crujidos metálicos—. No planean intentar arrancármelo, ¿verdad? Acaba de suceder una tragedia, un par más rompería el control que queda.

—Debes confiar mucho en tu fuerza para asumir que nosotros sumariamos a la tragedia y no únicamente tú —espetó Baji, cerrando los puños para evitar gruñir entre dientes.

—Sólo mencioné un par, no especifiqué quiénes lo conformarían. Aunque, si en dado caso alguien de ustedes me venciera, tengan por seguro que me llevaría a uno conmigo sino puedo con los dos.

— ¿Oh? Supongo que lo dices por experiencia.

Hanma enseguida resintió la apuñalada directo a su garganta, así que su mirada se afiló inconscientemente, despidiendo un brillo que erizó la piel de Kazutora en consecuencia; aquel había sido un fuerte cambio de semblante para ignorarlo. Aun así Hanma no dejó que esto afectara la ligereza con su tono de voz.

—Deberías tener cuidado de lanzar acusaciones, amigo. Seguro saben que actuar sin pensar los meterá en problemas serios y no quiero ser quien sea arrastrado en algo tan fastidioso.

— ¿Fue por eso que no lo reportaste? —inquirió Baji, firme ante el casi imperceptible sobresalto que sufrió Shouji—. Tu olor estaba sobre su cuerpo cuando lo encontré.

Un denso silencio gobernó la atmosfera, Kazutora no estaba seguro de qué esperar de ello. Se preguntó si Hanma estaría buscando una excusa que darles, o alguna manera de desviar la flecha que acababa de serle lanzada. Para su impresión, este chico volvió a sonreír.

—Dime, si respondo que sí, ¿correrás acusarme? ¿O sólo quieres resolverlo por ti mismo? ¿Qué? ¿Acaso él era tu amigo? —Shouji se apartó del muro y se colocó en posición como si se preparara para luchar—. ¿O es porque los mandó ese amiguito chupasangre suyo? —Baji y Hanemiya se tensaron, lo que hizo que la sonrisa de Hanma creciera—. A mí me parece que no están en posición de actuar como justicieros. A diferencia de mí, tienen más puntos en contra. Entregarme a los guardias hará que su propio teatro se derrumbe.

— ¡Hijo de puta! —exclamó Baji lanzándose contra él, ignorando el grito de Kazutora mientras devolvía a Hanma contra la pared pero ahora siendo amenazado directamente—. ¿Dónde se oculta ese vampiro? Habla o te obligaré a que escupas la verdad junto con tus asquerosos dientes.

—Calma, amigo. Tienes suerte de que no hayan sonado las alarmas. Detente antes de que los guardias se enteren que estás ocasionando una pelea en plena investigación. Te verás sospechoso.

—No me importa. Dime ahora quién es tu amigo.

— ¿De qué te serviría saberlo? No es como si te beneficiara en algo involucrarte en esto.

—Vete a la mierda, es obvio que están intentando inculpar a Mikey. Ustedes, malditos, saben de su presencia y es por eso que atacaron a ese chico y no se molestaron en ocultarlo.

— ¿Oh? ¿Pensaste en todo eso tú solo? —se burló Hanma, con claras intenciones de provocar a su captor—. Y yo que pensaba eras un completo idiota, después de todo has estado aferrándote al peor compañero que alguien de nuestra clase podría desear. Un sumiso para vampiros, miedoso e inútil como Kazutora harían que cualquier licántropo desee vomitar.

Aquello fue más de lo que Baji pudo soportar, de inmediato soltó el primer puñetazo en la cara de Hanma que lo hizo caer al suelo, al siguiente instante Baji se le subió encima para inmovilizarlo y tener un mejor acceso a su rostro, el cual Hanma comenzó a defender justo después del tercer impacto. Kazutora se quedó congelado, procesando lo que acababa de escuchar de la boca de Shouji, pues estaba seguro de que no le había dicho a nadie más que a Baji sobre su pasado en el exterior. Pensó en intervenir para interrogar personalmente a Hanma y averiguar de qué se trataba todo eso pero apenas avanzó cuando las alarmas comenzaron a sonar. Con un grito adolorido, Hanemiya se cubrió los oídos y cayó de rodillas. Shouji también resintió el rezumbar en sus tímpanos, así que priorizó llevarse las manos a las orejas en lugar de mantenerlas sobre el puño que amenazaba con golpearlo de nuevo.

Baji se sintió temblar debido al dolor que azotaba su cabeza, así que por un momento deshizo su postura para tratar de bloquear el ruido. Pero en su lugar las ansias de lucha hicieron que volviera a levantar el puño para golpear a Shouji, el cual fue indefenso frente al aturdimiento de las alarmas y los golpes de Keisuke, cuya fuerza no redujo a pesar de todo.

Unos segundos de dolorosa resistencia, el sonido de las alarmas pareció hacerse más intensa con el fin de derrumbar a Baji pero lo que consiguió fue que sus ojos marrones brillaran de carmesí al ritmo que aumentaba los golpes contra el blanco fácil en el que se había convertido Hanma. Kazutora pensó que era aterrador el cómo Baji se negaba a ceder mientras que él estaba retorciéndose en el suelo igual que los otros internos ocupando el corredor. Sabía que no tenía sentido que eso estuviera pasando cuando la primera vez que sonaron las alarmas, Baji había estado igual de afectado que el resto. ¿Acaso el que hubiera sido intercedido con ello en mitad de un combate estaba provocando el efecto contrario al estimado?

Con las luces rojas de pronto parpadeando sobre ellos, la silueta de Baji había adquirido un aspecto casi divino, como si este fuera el resultado que sus antepasados esperaban de mezclar su sangre con la de los humanos y por fin existiese alguien que encarnara al hibrido perfecto.

Sin embargo, supo que aquello había llegado a su fin en el instante que varios guardias armados acudieron a la zona, listos para dispararle a Baji con sus toscas armas. Kazutora no supo de dónde sacó la voluntad o las fuerzas para levantarse y correr hacia su lobo alfa para atravesarse durante los primeros disparos. Baji observó atónito cómo el chico con tatuaje de tigre caía a su lado, sedado por las agujas y aturdido por las fuertes alarmas, aunque desde su perspectiva creyera que acababa de ser asesinado justo frente a él.

Todo lo que Hanemiya pudo advertir en medio de su estado delirante fue la imagen de Baji derribando a dos de los guardias que intentaron acercarse aun después de que hubiesen conseguido clavarle un par de dardos en el cuerpo, más fue hasta que lo rodearon usando unas varas eléctricas especiales que Baji empezó a ser dominado. Mientras tanto el sonido de las alarmas cayó en una densidad marítima a oídos de Kazutora, incapaz de distinguir más que sombras en el momento que Baji desapareció de su rango de visión.

No lo sabría él mismo, pero su último impulso fue estirar un brazo hacia Keisuke en su intento por alcanzarlo, quizás protegerlo del grupo de uniformados que lo rodeaba, antes de caer profundamente inconsciente.

.

Cuando se detuvieron las alarmas, Mikey pudo sentirse un poco aliviado por Kenchin y sus demás amigos, quienes no tardaron en ser abatidos por el fuerte escándalo una vez dio inicio. Por mero instinto, él había vuelto a fingir que le afectaba al mismo tiempo que procuraba ayudar un poco al que tenía más cerca, aunque al final no sirviera de mucho. Sin embargo, la sensación que se había anidado en su corazón y distribuido por medio de toda su sangre de forma tan repentina lo perturbó, por ello no pudo concentrarse mucho en realizar una buena actuación. Fue como si una enorme descarga de poder explotara desde su cerebro, activando instintos de caza que no creía haber sentido tan intensamente con anterioridad.

Y de alguna manera, todo en lo que pudo pensar fue en que algo había sucedido con Baji.

Al igual que aquella vez que bebió de su sangre, percibió esa violencia incontrolable, el caos de emociones y la mezcla de pensamientos, todos insaciables, formando una espiral infinita en su interior, justo en su núcleo. Pensó en esto como una conexión momentánea, esos mismos cambios en él que había sugerido Draken que debían ocurrir después de haberse alimentado de él. Temía que algo fuera a pasar ahora que lo vivió en carne propia.

— ¿Fue mi imaginación o eso fue peor que la primera vez? —inquirió Takashi como si cien motocicletas corriendo a toda velocidad acabaran de atropellarlo.

—No fue tu imaginación, yo también lo noté —confirmó Pah con el mismo tono arrastrado, no atreviéndose a moverse mucho de su lugar. Ryohei se limitó a gemir.

—No sólo las alarmas subieron varios niveles sino que las luces cambiaron a rojo y comenzaron a parpadear. ¿Será que ese es el nivel máximo de advertencia o es lo que separa eso de convertirse en una verdadera amenaza? —Draken comenzó a razonar en voz alta para compartir sus pensamientos con los demás, quienes lo escucharon atentamente a pesar de lo mal que se sentían—. ¿Quién pudo haberlo provocado?

—No lo sé, pero quien haya sido movió al personal especializado.

— ¿Por qué lo dices, Mikey?

El pequeño rubio extendió el brazo hacia al frente, donde un grupo de uniformados que no habían visto antes trasportaban en camillas a tres internos del edificio. La manada primero observó la escena con curiosidad, después se mostraron incrédulos hasta que por fin identificaron a dos de los que yacían inconscientes, motivo por el que se levantaron del suelo casi al mismo tiempo, completamente en shock por lo que podría significar. El que peor se veía era ese interno desconocido con cabello corto, al que llevaban directo a la enfermería junto con Kazutora, pero la preocupación del grupo no hizo más que aumentar en cuanto se dieron cuenta hacia donde estaban transportando a Baji Keisuke.

Y ese pavor que Manjirou reconoció en su pecho al considerar que algo había sucedido con el chico de cabello largo, volvió a presentarse, haciéndolo empuñar una mano sobre el pecho con impotencia.


Notas Finales: Espero que les haya gustado, llevo planeando esa escena de Baji desde que comencé a escribir este AU.